1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Chorizópolis (III)

El nido del ‘pájaro’ González

El drama del ático 11 ha acabado tragándose al presidente de la comunidad madrileña

David M. Moreno 12/03/2015

 Ignacio González y Enrique Cerezo durante la entrega de los Premios de Cultura de la Comunidad de Madrid en 2012.
Ignacio González y Enrique Cerezo durante la entrega de los Premios de Cultura de la Comunidad de Madrid en 2012. Pablo Blázquez Domínguez

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

El ático de González no es realmente un ático, es un dúplex con una terraza privilegiada de 238 metros cuadrados. Todo un lujo que ha tenido un doble precio: los 770.000 euros que Jaime Ignacio González y su mujer Lourdes desembolsaron por el inmueble, y la carrera política del “pájaro”, como le apodaron los policías que le investigaron. La vivienda, que suma 495 metros cuadrados, dispone de tres baños y un aseo, cuatro desagües que desembocan en una cloaca que ha acabado con tragarse a González, una burda metáfora de esta historia que entremezcla los sumideros más peligrosos, donde policías, políticos, jueces y testaferros juegan su papel. Este es el recorrido de las aguas fecales del ático 11.

Acto primero. El desagüe del testaferro. Quién le iba a decir al mexicano Rudy Valner Sod, de 55 años, que iba a ser un tipo famoso en España. Con un par de llamadas telefónicas desde Los Ángeles (EE.UU.), decidió comprar el ático 11 de la urbanización Alhambra del Golf, en Estepona (Málaga). Como señal, el 31 de marzo de 2008, hizo una transferencia de 100.000 dólares desde un depósito que tenía en el US Bank, un depósito que gestiona fondos de varios clientes. El vendedor fue el empresario vasco Francisco Javier Villate Pérez que, con ciertos apuros económicos, decidió rebajar el precio del dúplex en 250.000 euros. Un mes y medio después, el 12 de mayo de 2008, Rudy oficializó en una notaría madrileña la compra de la casa. Una semana antes, el 5 de mayo, había hecho otra transferencia de 650.000 euros para completar el pago de la casa desde la misma entidad financiera, el US Bank, pero en esta ocasión desde una cuenta distinta, la 153458023980, a nombre de Coast Investors LLC.

Coast Investors LLC. Un nombre cualquiera. Suena bien. Rudy había creado esta sociedad semanas antes, el 19 de marzo de 2008. La domicilió en el Estado de Delaware (EE.UU.), que tiene más empresas que habitantes. Rudy se autonombró gerente y se hizo con el 1% de las participaciones. El resto de acciones fue a parar a otra empresa, Waldorf Overseas Investments, radicada en Panamá, el país con más ratio de abogados por habitante. Esta firma había sido constituida a su vez por un famoso bufete, Mossack & Fonseca. Tan famosos que la agencia antidroga estadounidense, la DEA, les investigó por colaborar en actividades de blanqueo procedentes del tráfico de drogas. Pero no todas sus actividades rayan lo delictivo. Mossack & Fonseca también patrocinó el Festival del Cine de Panamá, al que es asiduo el empresario y presidente del Atlético de Madrid Enrique Cerezo. Para rizar más el rizo, Waldorf, creada en el año 2000, tiene a su vez otras dos empresas administradoras: Dulcan INC y Winsley INC, una especie de testaferros jurídicos, ya que la legislación panameña obliga a disponer del aval de dos sociedades que ya operen en el país para constituir otra sociedad. Para que el lector no se pierda: el testaferro Rudy crea una empresa en EE.UU. que cuelga de otra empresa de Panamá que tiene a su vez otros dos testaferros jurídicos.

El 10 de junio de 2008, Lourdes Cavero Mestre, esposa de Ignacio González, puso sus ojos en el casoplón de Rudy. Suscribió un contrato de alquiler con Coast Investors por 2.000 euros al mes. Un chollo para los precios de la zona. María Luisa Barrie López, la comercial de una inmobiliaria que trabaja en la zona, ya le había mostrado el piso un par de veces semanas antes. El matrimonio González Cavero disfrutó de su nido de veraneo, tranquilos, durante cuatro canículas, ajenos a que la maquinaria del Estado había empezado a moverse, lenta pero inexorable. En marzo de 2012, el diario El Mundo destapó el caso: González, servidor público, con unos ingresos fiscalizados, tiene un ‘apartamentazo’ en la mejor zona de Estepona. 

No queda más remedio. Hay que hacer el paripé. El matrimonio González Cavero compró el piso a Coast Investors el 18 de diciembre de 2012 por 770.000 euros. No solo la casa, también tres plazas de garaje y tres trasteros. La pareja pagó en una sola transferencia 741.100 euros. Pero solo hay que rascar para que la verdad asome. ¿A quién han comprado el piso, ese mismo que llevaban alquilando cuatro años? A una empresa sin sede, radicada en un territorio con atributos propios de un paraíso fiscal, sin empleados, sin actividad comercial y financiera, que se creó exclusivamente para comprar el dúplex, y que quedó inactiva legalmente el 19 de julio de 2010, lo que, según la legislación de Delaware, la dejaba sin competencias para vender el piso dos años después. Ignacio González, licenciado en Derecho, no se enteró de nada.

Y no queda otra. Hay que construir una coartada. Hacen falta las facturas del alquiler. Coast Investors tenía 14, con una numeración correlativa, lo que demuestra que la empresa no tenía otra actividad porque no emitió más facturas. Son trimestrales, comprendidas entre el 11 de julio de 2008 y el 1 de octubre de 2011. Legamente, las facturas no son válidas, porque deben numerarse en cada ejercicio contable. Tampoco están selladas ni rubricadas. Además, hay un detalle peculiar, una especie de defecto tipográfico que revela que las facturas se han podido confeccionar todas a la vez, con un corta-pega: no hay espacio entre la “C/” y la palabra que le sigue “Hoces” donde se indica el domicilio de la pagadora, Lourdes Cavero.

Más chapuzas, porque la prisa es mala consejera. Cuando Rudy compró el piso en mayo de 2008, no inscribió la finca en el Registro de la Propiedad de Estepona, pese a que el notario que intervino sí remitió las escrituras. Tenía 10 días para hacerlo, pero nunca ejecutó este trámite. Lo hace cuatro años después, el 28 de junio de 2012, alegando que en 2008 había perdido su NIE (número de identificación fiscal), algo imposible porque solicitó su NIE en el Consulado de España en Los Ángeles el 2 de abril de 2012, cuando el caso ya se ha destapado en la prensa. Otro indicio, el Impuesto sobre la Renta del No Residente (al que están sujetas todas las empresas no residentes en España que tengan bienes en nuestro país). Coast Investors lo paga precipitadamente el 17 de septiembre de 2012. “Está claro que las cuestiones registrales sólo cobran importancia en este caso cuando los hechos ya habían sido denunciados y sus autores sintieron la necesidad acuciante de tener que acreditar formalmente la documentación que legalmente debe acompañar a la operación de compraventa para darle la apariencia de una operación regular”, señala un abogado de la acusación.

Acto segundo. El desagüe policial. En julio de 2011, Miguel Ángel Fernández Chico, entonces número 1 de la Policía, recibió en su despacho al comisario de Marbella, Agapito Hermés de Dios. En el encuentro había un tercer policía, un comisario conocido en todo el cuerpo, José ‘Pepe’ Villarejo, compañero de promoción de Agapito. Fernández Chico y Villarejo le dicen que hay que investigar discretamente a Ignacio González. Su nombre se ha relacionado con la trama Gürtel y un pelotazo urbanístico en Arganda del Rey. Todo procede de una delación, al parecer de dos enviados de un ex diputado autonómico del PP, imputado en la trama por cobrar comisiones, que aseguran que González también se llevó su ‘mordida’. El dúplex de Estepona es el pago. Agapito no debe informar a nadie de sus pesquisas, solo a Fernández Chico y Villarejo.

En Marbella, Agapito se rodeó de un equipo reducido. El 14 de agosto de 2011, David, el portero de la urbanización, contó a los agentes que el piso pertenece a Ignacio González. También lo afirmaron Pedro e Isabel, empleados de la gestoría Golf Valley Administraciones, responsable de la urbanización La Alhambra. Días después, son apartados de sus funciones. Alguien filtró a González que había policías preguntando por su piso. Estrella, presidenta esos meses de la comunidad de vecinos, explicó que la empresa propietaria del piso parecía solo un “señuelo”. El PP ganó las elecciones el 20 de noviembre de 2011. Pero aún queda un mes para el cambio de Gobierno. El 29 de noviembre, Villarejo y González se reúnen en una cafetería madrileña, escándalo destapado de nuevo por El Mundo hace unos días. 

Fue el comisario quién convocó la reunión. Duró 43 minutos y Villarejo, acompañado de otro comisario, Enrique García Castaño (jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), es decir, de los servicios de escucha de las investigaciones), grabó el encuentro. Villarejo es un viejo zorro. Grabaciones que también se han filtrado ahora a la prensa, aunque solo algunos minutos seleccionados. No obstante, el cambio de Gobierno calmó las aguas. Fernández Chico, quien encargó la investigación del ático, murió el 27 de enero de 2012 y Agapito Hermés, que solo podía reportar a Villarejo, guardó en su despacho un informe preliminar de lo averiguado. En marzo de 2012, salta a la prensa que la Policía investigaba el ático. Y el comisario Agapito, solo sin el paraguas del ya fallecido Fernández Chico, informa el 23 de marzo al nuevo número 1 de la Policía, Eugenio Pino, de las pesquisas “reservadas y secretas” que le encargaron. También denuncia que el informe que hizo ha desaparecido de su despacho y ha aparecido en la prensa.  

En abril de 2012, la Unidad de Asuntos Internos eleva un informe señalando que Agapito había seguido su investigación sin haber informado de la misma a ninguno de sus superiores, muchos de los cuales habían cambiado con la llegada del nuevo Gobierno. También, que los resultados de esta investigación habían sido infructuosos. ¿Quién es el jefe de Asuntos Internos? Marcelino Martín Blas. Villarejo y Marcelino se llevan a matar. El jefe de Asuntos Internos había involucrado al hijo de Villarejo en la trama china de Gao Ping, y todo porque el hijo de Villarejo, que tiene una empresa de ambientadores, había mantenido contactos telefónicos con algunos de los chinos implicados. El 18 de abril, la Dirección General de la Policía informaba de que había abierto un expediente disciplinario al comisario Agapito, relevado del cargo. Le caen diez días sin empleo y sueldo, pero no por efectuar una supuesta investigación ilegal (así la había calificado ya el ministro), sino por perder el informe de las pesquisas. 

Aquí entra en liza un nuevo protagonista, José Manuel Sánchez Fornet, entonces secretario general del sindicato policial SUP, un sindicalista guerrillero que no rehúye el combate. Junto con Agapito, la Policía había abierto expedientes a tres agentes de su equipo, dos de ellos afiliados al SUP. Empieza una nueva batalla. El SUP amenazó al entonces comisario general de Policía Judicial, Enrique Rodríguez Ulla, con llevarle a los tribunales si no ordenaba una investigación oficial sobre el dúplex de González. El 8 de junio de 2012, la UDEF explica que lo que hizo Agapito “son comprobaciones ordinarias de Policía Judicial”. Otro informe de la UDEF del 18 de junio de 2012 ya expone que se “aprecian algunos aspectos que inducen a pensar que en la operación de compraventa pudiera estar tratándose de ocultar la identidad de las personas que ocultaron el inmueble, así como el origen de los fondos utilizados”. La UDEF solicitó nuevas diligencias. El caso se le iba de las manos a González, que mueve sus hilos. El 3 de julio, Rodríguez Ulla es destituido. Y González llega a la presidencia de la Comunidad de Madrid en septiembre de 2012 tras pasar su último verano como arrendatario en el piso de Estepona.  

Acto tercero. El desagüe judicial. Un juzgado de Estepona investiga desde octubre de 2012 quién es el verdadero dueño del ático y de dónde proceden los fondos con los que Rudy Valner compró el inmueble. Hay tres acusaciones populares, el SUP, el gran impulsor del caso; el Partido Socialista de Madrid; y la Asociación de Afectados de Telemadrid (los extrabajadores despedidos por el ERE). Ya se sabe, la venganza es un plato que se sirve frío. Esta asociación ha aportado a la causa una elaborada “relación indiciaria” de 700 páginas que dejan entrever una posible relación entre el pago de comisiones de Enrique Cerezo a Ignacio González tras la adjudicación de contratos y concesión de licencias a diferentes empresas del primero, que se cuantifican en 306 millones de euros. 

Pero en este caso la justicia es lenta, más que nunca. El juzgado lleva 29 meses sin hacer grandes progresos. Todo va lento y extrañamente torpe. Pongamos un ejemplo. El juzgado solicitó el 9 de julio de 2013 a la Policía de Estepona que emitiera una comisión rogatoria a Reino Unido para recabar información sobre el banco londinense de Rudy Valner. La Policía obedeció y emitió la comisión el 12 de julio a Interpol Manchester. Pero este respondió el 18 de julio que él no era el órgano competente para recibir la petición, “ya que Reino Unido no admite la vía Interpol para la tramitación de comisiones rogatorias”. Hay que hacerlo vía Ministerio de Justicia. Vuelta a empezar. Sin olvidar que toda comunicación al extranjero debe pasar por el Gabinete de Intérpretes adscrito al juzgado. Y con Panamá, las acusaciones han encontrado un duro hueso de roer. La Fiscalía General de ese país ha tumbado en varias ocasiones la solicitud judicial procedente de España para obtener información de la empresa Waldorf Overseas, ya que en Panamá la evasión fiscal no es delito.

Resumiendo, ¿qué es lo que queda? Casi todo. Tres comisiones rogatorias a Panamá, Reino Unido y EE.UU.; peticiones de información a Caixabank, Barclays, Bankia, Banco Santander y Banco Popular; informes al Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales del Banco de España, al Financial Crimes Enforcement Network (FINCEN) de EE.UU., al Crimes Nacional Agency (CNA) del Reino Unido, a la Unidad de Inteligencia Financiera de Panamá y al Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo de Capitales del Consejo General del Notariado. 

Casualidades del destino, más rápida va la instrucción en el juzgado número 47 de Madrid, donde hábilmente recayó la denuncia que puso González en 2013 a los policías que le investigaron como una pieza separada del también famoso ‘caso de los espías’. El titular de este juzgado es Adolfo Carretero, hermano de Agustín Carretero, hoy alto cargo de la Comunidad de Madrid. Agustín Carretero también es famoso por salir en prensa. Hace días se publicaron unas grabaciones, otra vez las malditas grabaciones, que revelaban que Carretero intentó sobornar con un puesto de trabajo que doblaba su sueldo a uno de los imputados clave en la causa que investiga el espionaje a varios altos cargos del PP de Madrid con fondos públicos.  

Para González, es clave que la causa del 47 se dirima antes que la del 5 de Estepona. Si el comisario Agapito es condenado como autor de una investigación ilegal, se podría aplicar la teoría de la “fruta del árbol envenenado”, según la cual, si el origen de una investigación es ilegal todo lo demás es nulo de pleno derecho. Es decir, si se condena al policía que lo investigó, se podría anular el caso del ático.

Acto cuarto. El desagüe político. ¿Cómo llegó a Fernández Chico la información de que González y su esposa disfrutaban de un dúplex de lujo en Estepona de dudoso origen? Seguramente el propio González está intentando averiguar quién le traicionó. Hay varias teorías. La primera, que un cable de la oficina de Interpol en París (Francia) llegó a la Policía española pidiendo ayuda para que investigara a tres ciudadanos rusos, que traficaban con droga, y que se alojaban en la urbanización Alhambra. La investigación de las casas del complejo llevó a la mujer de Ignacio González, así como a la de un vehículo alquilado. En cambio, los comisarios Villarejo y Agapito Hermés ya han declarado en el juzgado 47 que Fernández Chico les habló de un delator dentro de la trama Gürtel, sin dar nombres, aunque ese testimonio no está judicializado ni aparece en los casi 800.000 folios de sumario. Fernández Chico se llevó su secreto a la tumba. 

Elisa Pinto Romero, la dermatóloga que ha denunciado por acoso sexual a Javier López Madrid, yerno del empresario Villar Mir, ha desvelado recientemente que López Madrid le confesó en su momento que había contratado al comisario José Villarejo para unos asuntos por recomendación expresa de Francisco Granados, en prisión provisional por el caso Púnica. Algunas fuentes hablan de una venganza de Granados, gran enemigo político de González. Granados podría habría ido con el cuento directamente a Villarejo, aunque otras fuentes apuntan a que pudo contárselo a Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces ministro del Interior, que habría solicitado a su amigo Fernández Chico que realizara una investigación discreta al respecto. Sea como fuere, el secreto y lujoso nido del “pájaro” González fue descubierto. 

“Todo lo que le ha pasado a González en los últimos días es culpa suya, por ir judicialmente contra el comisario Agapito”, señalan fuentes del caso. Este, para defenderse en la causa que se sigue contra él, aportó la minuta que Villarejo había confeccionado tras su cita con Ignacio González en noviembre de 2011 y acreditar así que no hizo ninguna investigación ilegal. Esa minuta, incluida en el sumario, acabó, cómo no, en El Mundo, al igual que las grabaciones, que no forman parte del sumario. A partir de ahora, comienza otra historia, que está por escribir y que con toda seguridad también discurrirá por las cloacas del Estado. 

El ático de González no es realmente un ático, es un dúplex con una terraza privilegiada de 238 metros cuadrados. Todo un lujo que ha tenido un doble precio: los 770.000 euros que Jaime Ignacio González y su mujer Lourdes desembolsaron por el inmueble, y la carrera política del “pájaro”, como le...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

David M. Moreno

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí