1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Obama obtiene carta blanca del Congreso

Expertos, premios Nobel y políticos como Elizabeth Warren denuncian el secretismo en las negociaciones de los dos grande tratados comerciales y advierten de que no beneficiarán a la clase media.

Diego E. Barros Chicago , 30/04/2015

La senadora demócrata Elizabeth Warren, en una imagen de su página de Facebook. 
La senadora demócrata Elizabeth Warren, en una imagen de su página de Facebook. 

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

El sigilo está marcando las negociaciones para llevar a buen puerto el Acuerdo Transatlántico de Inversión y Comercio (Transatlantic Trade and Investment Partnership, TTIP, en sus siglas en inglés), que desde principios de 2013 negocian Estados Unidos y la Unión Europea. Aunque está llevando más tiempo de lo esperado por ambas partes, el objetivo es alcanzar lo que los negociadores estadounidenses denominan “algo más que un acuerdo de libre comercio” que pretende sentar las bases de la economía globalizada para el presente siglo.

Sobre el papel, en juego están las reglas marco que determinarán las relaciones comerciales entre dos gigantes en temas como los aranceles, la homologación de normas de calidad y seguridad alimentaria, los derechos de propiedad intelectual, las regulaciones supranacionales o los estándares laborales y medioambientales.

Precisamente este último aspecto, junto con las normas de seguridad alimentaria --mucho más laxas en EEUU que en los países de la UE--, es el que más ampollas están levantando en el debate entre detractores y partidarios de un proyecto del que, por el momento, poco se sabe más allá del documento filtrado a la BBC en febrero y que, a diferencia de lo que está provocando el tratado homólogo para la región Asia-Pacífico, ha generado poco ruido en Estados Unidos.

En estas últimas semanas, no tanto el TTIP, sino su tratado homólogo para la región Asia-Pacífico, se ha convertido en arma arrojadiza entre el presidente de EEUU, Barack Obama, quien, apoyado por el Partido Republicano y buena parte de sus propias filas, ha echado el resto para conseguir un triunfo más que añadir a su legado en sus últimos meses como inquilino de la Casa Blanca. Enfrente se sitúan un grupo de congresistas y senadores demócratas (así como diversas organizaciones sociales y sindicales) que, capitaneados por la senadora por Massachutssets, Elizabeth Warren, han venido insistiendo en que los beneficios prometidos, lo serán sobre todo para las grandes multinacionales que se aprovecharán de la previsible desregularización, mientras que la castigada clase media estadounidense volverá a salir perdiendo, especialmente en las zonas fronterizas y el en ya depauperado Medio Oeste americano, otrora santo y seña del orgullo blue collar

Enfrente se sitúan un grupo de congresistas y senadores demócratas capitaneados por la senadora por Massachutssets, Elizabeth Warren

Desconfianza en las propias filas

Las críticas desde las propias filas del partido del presidente arreciaron después de que el Comité de Finanzas del Senado aprobara un paquete legislativo denominado Autoridad de Promoción Comercial (Trade Promotion Authority, TPA, en sus siglas en inglés) y que básicamente otorgará al presidente, por la vía rápida, la capacidad de negociar todo acuerdo comercial sin que después el Congreso pueda modificar los términos del mismo; esto es, en una eventual votación, los representantes solo se podrían manifestar en términos de sí o no. Esto afectará a ambos tratados comeriales.

Desde hace meses, la Administración Obama ha reclamado esta facultad para acelerar las negociaciones en curso con la UE y los países del Pacífico. Senadores críticos como Sherrod Brown (D-Ohio) o Bob Casey (D-Pensilvania) expresaron en público su frustración con la decisión del comité accediendo a los deseos del presidente en un tema de tamaña sensibilidad. “Me gustaría que [el presidente] pusiera el mismo esfuerzo en la legislación sobre el salario mínimo. Me gustaría que pusiera el mismo esfuerzo en el acceso a Medicare por parte de los ciudadanos de 55 años. El mismo esfuerzo en el fortalecimiento de las leyes de protección de los consumidores”, dijo Brown.

Al día siguiente, el Comité de Arbitraje de la Cámara de Representantes aprobó su propia versión de la legislación comercial. Como en el caso de la decisión del Comité de Finanzas, varios demócratas respaldaron al presidente y al Partido Republicano, aunque lo hicieron expresando cierta frustración. El más gráfico fue el congresista Richard Neal (D- Massachusetts) quien dijo estar “convencido” de que Obama “no habría apoyado esto hace seis años, cuando él estaba en el Senado”. 

Lo cierto es que las dimensiones de lo que está en juego en el TTIP son enormes.

EEUU y la UE suman cerca del 60% del PIB mundial, un tercio del comercio internacional de bienes y servicios en un mercado de casi 800 millones de consumidores. Si bien este tratado está todavía empantanado, se da la circunstancia de que paralelamente a las negociaciones con la UE, EEUU tiene mucho más avanzado otro acuerdo que garantizaría su supremacía en su patio trasero.

El denominado Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP) engloba a EEUU y a otros 11 países de Asia y el Pacífico (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam). Los fines son prácticamente los mismos que su semejante en el Atlántico, un tratado que abriría todavía más los mercados, estableciendo reglas comerciales homologadas entre los firmantes, algo que a nadie se le escapa, significa de alguna forma hacer frente al empuje del gigante chino. Juntos, ambos tratados representan casi dos tercios de la economía mundial. Con la vía rápida que quiere conseguir Obama, el Congreso ya no tendrá capacidad alguna de enmendar o retrasar dichos acuerdos. 

Warren a la cabeza de los críticos

La más dura en sus juicios contra Obama ha sido Warren, quien incluso llegó a coquetear, nunca de forma real, con la posibilidad de pelear por la candidatura del Partido Demócrata a las presidenciales de 2016. La senadora por Massachusetts lleva meses cargando contra el secretismo que está rodeando las negociaciones. El pasado mayo, en la gala de la organización Public Citizen, muy crítica con la naturaleza de los tratados, Warren declaró: “Por lo que sé, en Wall Street, en las farmacéuticas, en las empresas de telecomunicaciones, las grandes contaminantes y subcontratistas están salivando ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo en las negociaciones comerciales. Y la pregunta es: ¿Por qué son las conversaciones secretas? Les encantará la respuesta, las cosas que se aprenden en el Capitolio” ―ironizó Warren―, “de hecho, algunos partidarios del acuerdo se han acercado a mí para decirme: ‘Tienen que ser secreto, porque si el pueblo norteamericano supiera de lo que en realidad se trata, se opondría”. 

"Tienen que ser secreto, porque si el pueblo norteamericano supiera de lo que en realidad se trata, se opondría", ha denunciado Warren

En un artículo referido al TTP, el acuerdo cuyas negociaciones están más avanzadas, publicado en febrero en The Washington Post, Warren llamaba la atención especialmente sobre una cláusula que también está incluida en el tratado trasatlántico. Se trata del sistema de resolución de conflictos inversor-Estado (ISDS) que consiste básicamente en la creación de una instancia especial de arbitraje que permita a las empresas obviar el sistema jurídico de cada país y a la que recurrir directamente cuando crea que un Estado se ha saltado lo convenido en el tratado. Especialmente EEUU ha manifestado su interés en este punto ya que penalizaría expropiaciones o tratamientos discriminatorios sobre sus empresas. 

La senadora considera, en unos argumentos muy semejantes a los expresados al otro lado del Atlántico por países como Alemania o Francia, que dicha cláusula “pone en peligro la soberanía nacional”, al tiempo que otorga a las grandes multinacionales el poder “de saltarse las legislaciones para acudir a un tribunal especial” en el que solo sus intereses estarían representados, puesto que “no habría jueces independientes”.

En el caso que finalmente la cláusula sobre el ISDS salga adelante intacta, los que se oponen a ella temen que en el futuro podría haber más vías para que las compañías puedan enarbolar una demanda contra EEUU, lo que significaría un mayor riesgo potencial de perder litigios de índole comercial. Esto es algo que con los acuerdos actuales todavía no se ha producido. De hecho, a día de hoy, ninguna empresa extranjera le ha ganado todavía una demanda al Gobierno de EEUU. De 17 casos presentados en los últimos 25 años, en 13 (cuatro están todavía en curso) la sentencia ha sido favorable a los intereses nacionales estadounidenses.

En abril pasado, en una entrevista en la MSNBC en la que se trató el curso de las negociaciones de los acuerdos comerciales, Obama se dedicó a contestar las continuas críticas de la senadora. “Adoro a Elizabeth. Somos aliados en toda una serie de cuestiones, pero se equivoca en esto”, dijo el mandatario. “Si no creyera que esto no fuera bueno para la clase media estadounidense no lo estaría haciendo”, manifestó Obama, quien dijo que cuando escucha todas las críticas sobre estos tratados y “frente a los hechos, se ve que estas están equivocadas”.

La respuesta de Warren no se hizo esperar y, al día siguiente, en el popular programa The Rachel Maddow Show contratacó diciendo que si el presidente quiere que el pueblo estadounidense juzgue “en base a los hechos”, lo que tiene que hacer es “hacer público el acuerdo”. Como senadora, Warren puede revisar el texto que se está negociando, sin embargo, no puede compartir los detalles del proceso en abierto, por lo que su estrategia ha sido la de criticar el contenido general del mismo y sus supuestos peligros para los trabajadores de clase media, cuya renta se puede ver amenazada por las nuevas facilidades a competidores que producen todavía a menor coste.

"Si no creyera que esto no fuera bueno para la clase media estadounidense no lo estaría haciendo”, dijo Obama

Lo cierto es que sí, todo el proceso ha estado rodeado de sombras. Y esto es así porque, además de lo farragoso de la materia, buena parte de todo lo concerniente a legislación comercial internacional en EEUU se negocia en secreto por razones estratégicas. Utilizando un símil de póker, esto permite al jugador acudir a la mesa (el mercado mundial) sin enseñar sus cartas al resto de competidores (fundamentalmente China y los BRICS, pero en lo relativo a la UE, sobre todo Rusia). Este secretismo no ha impedido que se hayan filtrado algunos aspectos y que actores políticos como Warren, además de expertos hayan criticado la excesiva supuesta inclinación hacia los intereses de las grandes corporaciones. 

Hace dos semanas, Margot Kaminski, profesora de Derecho de Ohio State University señaló en un artículo editorial en The New York Times que “debido a que el proceso de negociación combina un escudo general hacia la opinión pública con un acceso privilegiado para los asesores de la industria, lo sustancial de los acuerdos de libre comercio norteamericanos no representan los verdaderos intereses nacionales”.

En ambos casos, los partidarios del TTP y el TTIP advierten de que nada puede salir mal y que todas las partes saldrían beneficiadas. Las cifras de este beneficio varían pero se habla de que, de llegar a buen puerto las negociaciones, en el caso del TTIP, el resultado a largo plazo supondría sustanciales aumentos en la renta per cápita: del 13% para EE.UU y del 0,5% para la UE. No lo ven así sus detractores para quienes estos supuestos beneficios ni estarían garantizados ni se repartirían equitativamente.

Economistas como Paul Krugman así lo han manifestado al señalar que los acuerdos comerciales de esta magnitud “ya no son lo que eran” puesto que, basándose básicamente en la desregulación y en la eliminación de normativas, simplemente en la actual economía globalizada “ya no queda mucho más proteccionismo que eliminar”. El Nobel de Economía ha recordado que la media de los aranceles estadounidenses ha caído dos tercios desde los años sesenta situándose en la actualidad en una cantidad inferior al 0,01% del PIB de EEUU.

Krugman no es el único. Robert Reich, ex secretario de Trabajo durante el Gobierno de Bill Clinton, se ha manifestado en contra del TTP, homólogo del tratado con la UE. También lo ha hecho contra el acuerdo EEUU-UE otro Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, para quien no se trata de comercio “sino sobre regulaciones ambientales, de seguridad y laborales”, e, incluso, una organización tan poco sospechosa de “izquierdismo” como el Cato Institute.  

Mientras el Gobierno logra el permiso para negociar por la vía rápida, trata de contrarrestar las críticas hacia este secretismo planteando, en realidad, un dilema: un acuerdo es más fácil cuando la otra parte negociadora sabe que lo acordado no podrá ser luego modificado por el Congreso (solo podrá votar sí o no al tratado final).

Como contrapartida, según ha informado The New York Times, en el caso de acuerdo rápido, este tendría que hacerse público 60 días antes de que el presidente le dé su visto bueno definitivo y lo envíe de nuevo al Congreso. En ese momento, el Congreso no podría comenzar a considerarlo hasta pasados los primeros 30 días. Y para entonces, aunque puede que tarde, todos los secretos quedarían ya al descubierto. 

 

*Este artículo se publicó el 30 de abril y ha sido actualizado por la redacción para el Especial sobre el TTIP publicado el 4 de junio. 

El sigilo está marcando las negociaciones para llevar a buen puerto el Acuerdo Transatlántico de Inversión y Comercio (Transatlantic Trade and Investment Partnership, TTIP,...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Diego E. Barros

Estudió Periodismo y Filología Hispánica. En su currículum pone que tiene un doctorado en Literatura Comparada. Vive en Chicago y es profesor universitario. Escribe donde le dejan y, en ocasiones, hasta le pagan.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí