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Análisis

Berlín gana con el euro lo que pierden otros

En el Ecofin del pasado 11 de septiembre el ministro de Finanzas germano Wolfgang Schäuble presentó una propuesta que busca lograr mayores transferencias de capital de los países periféricos hacia Alemania

Ronald Janssen (Socialeurope) 3/10/2015

<p>Wolfgang Schäuble. </p>

Wolfgang Schäuble. 

Luis Grañena

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El “documento no oficial” que Wolfgang Schäuble presentó a sus colegas ministros de Finanzas en una reciente cumbre del Ecofin en Luxemburgo (filtrado por el periódico Handelsblatt) es algo parecido a  una paradoja.

Una de sus tesis principales es que la Eurozona carece de un procedimiento que permita declarar insolvente a un Estado miembro cuando ha perdido el acceso a los mercados financieros. Esto provoca  que la renegociación de la carga de una deuda insosteniblemente alta sea más complicada de lo que ya es.  El documento no oficial de Schäuble utiliza incluso la crisis griega para argumentar que esa situación produce un “malestar social innecesario“ y acentúa la crisis.

¿Es necesario recordar que él es el mismo ministro de Finanzas que, hace solo un par de meses, rechazó con obstinación discutir cualquier tipo de medida para aliviar la deuda de Grecia a pesar de que esta soporta una enorme carga de endeudamiento y sufre una recesión que ya es peor que la Gran Depresión?  ¿Necesita alguien recordar que Wolfgang Schäuble es quien amenazó abiertamente con expulsar a Grecia de la moneda común con el argumento de que cualquier incumplimiento de la deuda es “ilegal” en la Eurozona debido a la cláusula de “no rescate financiero” del Tratado de la Unión Europea? Está claro que los políticos no son realmente famosos por su coherencia (por decirlo de una manera educada…).

Es más, como el ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, declaró en una entrevista durante el verano, y como fue confirmado por el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Vitor Constâncio, la semana pasada, existe la posibilidad de que Schäuble y otros simplemente estuvieran haciendo una representación y que la amenaza de expulsión de Grecia del euro no fuera en serio. Sin embargo, los datos cobran un cierto sentido cuando se examinan desde una perspectiva financiera.

Me estoy refiriendo al informe del Halle Institute que señala que los mercados financieros buscan seguridad transfiriendo capital a los bonos alemanes siempre que hay malas noticias para Grecia. Se considera que el ahorro de la tasa de interés que resulta de esta operación es alto, alrededor de los 100.000 millones de euros en un periodo que va de 2010 a 2015. Además, a esos beneficios se suman cada año considerables importes de bonos emitidos con unas tasas de interés muy bajas que en los últimos años están todavía lejos de haber alcanzado su vencimiento. Esta tasa de interés de bono más bajo supera el importe total de la deuda que Grecia debe a Alemania. En resumen, aunque Grecia dejara de pagar la totalidad de su deuda (que parece poco probable ya que la política en Europa está regida por el principio de “la santidad de la deuda”), Alemania seguiría obteniendo un beneficio neto de todo esto.

Aunque Grecia dejara de pagar la totalidad de su deuda (que parece poco probable ya que la política en Europa está regida por el principio de “la santidad de la deuda”), Alemania seguiría obteniendo un beneficio neto de todo esto

No es de extrañar, por tanto, el notable giro de 180 grados en la actuación de Schäuble que le ha permitido pasar de ser el “duro acreedor” de dos meses antes a ser el “acreedor compasivo”. Efectivamente, el objetivo de las propuestas de Schäuble es, en ambos casos, conseguir que los mercados sean más inseguros y más conservadores para que se transfiera más capital financiero de los países periféricos, y de esta forma suban las tasas de interés en los bonos no alemanes y bajen en los bonos alemanes. En el anterior escenario #Grexit, este resultado se obtiene al degradar el euro de una moneda común a un sistema de tipos de cambio fijos que permita la expulsión de los miembros.

Según la última propuesta, los mercados se desestabilizarían si se impone una regla por la que toda emisión de deuda nueva en la zona euro debería incluir una cláusula que especificara que el vencimiento de la deuda en circulación se prolongará automáticamente desde el momento en que un Estado miembro reciba ayuda financiera del Mecanismo Europeo de Estabilidad. Para compensar ese riesgo, los mercados pedirán una prima aumentada de la deuda soberana de la Europa del Sur pero no de la deuda que proceda de Estados miembro como Alemania.

Programar incluso más turbulencias financieras para los deudores

Por desgracia, las malas noticias para los países deudores de la zona euro no terminan aquí. El documento no oficial de Wolfgang Schäuble contiene dos propuestas adicionales con un efecto semejante en los mercados financieros.

La primera es la de imponer requisitos de capital a los bancos que compren títulos de deuda soberana. Por el momento, los bancos no están obligados a tener una reserva de capital cuando invierten en títulos de deuda soberana. Si esto cambia, y si el requisito de capital depende de la calificación de la deuda soberana, sería menos atractivo para los bancos invertir en deuda que no posea la Triple A y disminuiría su demanda.

Se ha retrasado el reloj de los pequeños pasos dados hacia delante por el proyecto de una Unión Bancaria para la Eurozona

La segunda propuesta tiene que ver con el conflicto de intereses potencial para el BCE. El banco lleva a cabo una política monetaria que garantiza la estabilidad de los precios pero, al mismo tiempo, es responsable de la supervisión de los principales bancos europeos. Esto puede llevar a una situación en la que el BCE dude subir las tasas de interés si esa subida produce que algunos de los bancos bajo su tutela tengan problemas. Aunque este conflicto de intereses puede ser teóricamente válido (recuérdese, sin embargo, cómo el BCE no dudó en cooperar con el Eurogrupo a la hora de imponer la disciplina a Grecia, aunque tuviera como consecuencia el cierre del sector bancario de Grecia…), la conclusión  práctica que Schäuble saca de todo esto es la de declarar abiertamente que no puede haber otra distribución compartida más del riesgo del sector bancario en la Eurozona. Schäuble rechaza sobre todo cualquier avance respecto a un seguro de depósitos común hasta que no se solucione el conflicto de intereses en el seno del BCE.

A largo plazo, es claramente insostenible una unión monetaria en la que una parte se lleva todos los beneficios mientras que otros sufren todas las desventajas

Esto último implica que se ha retrasado el reloj de los pequeños pasos dados hacia delante por el proyecto de una Unión Bancaria para la Eurozona, pasos que son muy oportunos para romper el así denominado bucle pernicioso entre los atribulados soberanos y sus bancos. Es nuevamente un intento de establecer una corriente negativa en los mercados contra los Estados miembro más débiles. Se imprime en la cabeza la constatación de que los Estados miembro están básicamente solos y no pueden esperar mucha ayuda europea para controlar los bancos problemáticos.  

Reflexiones sobre la Unión Monetaria Europea: la vuelta a los orígenes…

Cuando se discutía la creación de una única moneda europea, la preocupación de Alemania era siempre la pérdida de ventaja competitiva de los tipos de interés relativamente bajos para su industria con grandes inversiones en bienes de capital. Por otra parte, los responsables políticos alemanes también se daban cuenta de que la moneda única daría rienda suelta a la ya exitosa maquinaria alemana de exportaciones sin tener que temer cualquier reacción negativa ya que el marco alemán se revalorizaba vis a vis otras monedas europeas, aumentando por tanto el precio de las exportaciones alemanas.

Veinte años más tarde, solo se puede observar que la situación ha vuelto a ser trastocada y que Alemania ha sido capaz de volver a conseguir la ventaja competitiva a la que renunció cuando entró en la unión monetaria. Ahora las empresas alemanas pueden financiarse a unos tipos de interés verdaderamente bajos, más bajos que los que tienen que pagar las compañías españolas o italianas. Al mismo tiempo, y esto gracias a la existencia de una moneda única, la industria alemana está protegida de cualquier apreciación  sustancial de la moneda a pesar de registrar un gigante y creciente superávit de la cuenta corriente de aproximadamente el 10% del PIB.

En suma, Alemania vive en el mejor de los mundos. No así otros países de la Eurozona. Estos tienen que afrontar condiciones de financiación relativamente más altas que Alemania mientras que siguen sin poder recurrir a la depreciación de la moneda.

Hay que saber además que, a largo plazo, es claramente insostenible una unión monetaria en la que una parte se lleva todos los beneficios mientras que otros sufren todas las desventajas. El paradójico planteamiento de Wolfgang Schäuble de favorecer de forma sistemática la parcialidad del mercado financiero contra los países más altamente endeudados al mismo tiempo que hace declaraciones de boquilla sobre su difícil situación económica y social está lejos de ser una ayuda al respecto. En vez de apagar el fuego no se hace otra cosa que echar más leña.    

Traducción: Valentina Valverde.

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Social Europe, socio editorial de CTXT, publicó el 27 de septiembre este análisis de Ronald Janssen, asesor económico del movimiento sindical en Bruselas.

Autor >

Ronald Janssen (Socialeurope)

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