1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Perfil

Revolución Sanders

“Yo pensaba que tenía un mensaje que resonaría en la gente, pero nunca imaginé que lo hiciese tan rápido”, afirma el único senador independiente de EE.UU., defensor del socialismo “democrático”, en su carrera ascendente a la Casa Blanca

Mercedes Gallego Nueva York , 14/10/2015

<p>Bernie Sanders durante un acto de campaña en King Irving Park, Iowa.</p>

Bernie Sanders durante un acto de campaña en King Irving Park, Iowa.

Phil Roeder

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

The Revolution is coming,
and it’s a very beautiful revolution.

Bernie Sanders, 1969

Dicen que a veces olvidamos que mientras intentamos ser, ya somos. Y eso es lo que le ha ocurrido a Hillary Clinton, cuya ascensión a través del techo de cristal vuelve a estar amenazada por un candidato improbable. Solo el 6% de los votantes de su partido dice no saber lo suficiente de ella, a más de un año de las elecciones presidenciales, pero cuando la Universidad de Quinnipiac (Connecticut) preguntó a los estadounidenses cuál es la primera palabra que les viene a la mente al oír su nombre, la más repetida fue “mentirosa”.

Las que le siguen no son más halagüeñas: “deshonesta” y “de poca confianza”. Cuando se la confrontó con esa realidad, la ex primera dama, exsenadora y ex secretaria de Estado dijo: “Al final de esta campaña el pueblo americano entenderá que puede confiar en mí”. Para eso ha fichado a algunos de los estrategas políticos más experimentados de Estados Unidos, que han diseñado una cuidadosa estrategia para reintroducir su imagen pero, cuanto más invierten en ella, más bajan sus números. Si cuando anunció su campaña, en marzo, un 51% de los encuestados la veía de forma favorable, ahora solo llega al 38% en la media de todas las encuestas.

Por contra, cuando el portal Daily Kos preguntó a sus lectores cuál era la palabra que se les venía en la mente al pensar en el hombre que pone a prueba su montaje político con la fuerza de sus ideas, la palabra más oída fue “auténtico”. Le seguían “genuino” y “entregado”. En las encuestas Bernie Sanders sigue el proceso contrario a Clinton, que parece haber tocado su propio techo. Como el 36% de los demócratas dice no conocerle aún lo suficiente para opinar, su curva solo puede ser ascendente. “Estoy en estado de shock”, confesó él mismo hace dos semanas a la presentadora de MSNBC Rachel Maddow. “Yo pensaba que tenía un mensaje que resonaría en la gente, pero nunca imaginé que lo hiciese tan rápido. Cuando veo las colas para entrar en mis mítines me quedo perplejo”.

 Fuente: HuffPost Pollster

En Vermont, estado al que representa como el único senador independiente de EEUU y el único socialista de todos los tiempos, “les llevó tiempo entenderlo y acostumbrarse a su estilo”, reconoce el legislador estatal Chris Pearson, que trabajó para su campaña en 1998. Cuando ganó por primera vez la alcaldía de Burlington en 1981 fue por apenas diez votos, para conmoción del establishment político. Con el grito de “Burlington no está en venta” y una administración eficaz, gobernó cuatro mandatos, cada vez por más margen, llevando a cabo la Revolución Sanderista, como la llamaron tras sus visitas a Nicaragua, y definiendo para siempre la capital de un estado que hasta 1962 había sido sólidamente republicano durante más de cien años. Ahora se considera uno de los más progresistas del país, el que más cervecerías artesanales tiene después de Oregón y el único con un sistema tripartidista a la europea. En las últimas elecciones al Senado Sanders ganó con un 71% de los votos, incluyendo un 25% de republicanos, y la revista independiente Seven Days le dedica un seguimiento detallado “al ritmo de Bernie”.

Pearson, que tenía apenas 26 años cuando empezó a trabajar para Sanders, recuerda como uno de los momentos más reveladores de esa campaña el día en que a su candidato se le acercó un republicano del condado de Northeast Kingdom, un área rural y profundamente conservadora, para tener una conversación franca y directa con el entonces diputado. “Mira, Bernie, estoy en desacuerdo con casi todas tus ideas, pero siempre voto por ti, porque por lo menos sé de qué vas y que vas a hacer exactamente lo que dices”.

“Auténtico”, “genuino”, “entregado”: en las encuestas Bernie Sanders sigue el proceso contrario a Hillary Clinton, que parece haber tocado su propio techo

A sus 74 años –seis más que Clinton--, Sanders  (Brooklyn, Nueva York, 1941) lleva más de un cuarto de siglo ejerciendo cargos públicos y nadie puede acusarle de haber traicionado sus ideas. “Es su propio hombre. No trabaja con consultores políticos ni nunca he sabido que haya encargado un grupo focal. Lleva 25 años dando el mismo discurso”, constata Pearson.

Por eso no necesita papeles ni teleprompters. Sus frases no están estudiadas, no son ganchos al corazón sino a la conciencia. No incluyen gags ni bromas para distender el ambiente. Son una hora de ideología pura y dura directa contra “la avaricia corporativa que está destruyendo Estados Unidos”.

Los manifiestos de Sanders, inspirados en socialistas del siglo XIX como Eugene Debs, podrían sonar anacrónicos si la crisis económica y el movimiento Occupy Wall Street no hubieran puesto de moda su “¡Ya basta!” y la lucha del 99% contra los excesos del capital, que siempre ha denunciado.

“Necesitamos una economía que funcione para los trabajadores, no solo para los millonarios”, defiende. Para un país en el que el sueldo medio es de 5.000 dólares anuales menos que hace 16 años, el mensaje de su socialismo “democrático” --apostilla siempre--, cala. Sanders insiste en que no hay nada de radical en querer que en el país más rico del mundo nadie que trabaje 40 horas semanales viva en la pobreza. Y ciertamente su propósito de subir el sueldo mínimo a 15 dólares la hora, como ya se paga en Nueva York, Seattle, San Francisco y Los Ángeles, no debería ser revolucionario. Como tampoco debería serlo proponer dos semanas de vacaciones al año para todos los trabajadores –actualmente son diez días--.

“Estados Unidos es el único país desarrollado en el que los trabajadores no tienen bajas pagadas por enfermedad o causas familiares”, recuerda con indignación en sus mítines. Eso incluye la de maternidad, que en EE.UU. se considera una causa médica y depende de lo que pague el seguro privado de cada uno, lo que a menudo fuerza a las parturientas a volver al trabajo a los tres días. Sanders promete 12 semanas, un objetivo modesto para quien se atreve a pedir que EE.UU. se parezca a Escandinavia. Dinamarca o incluso Serbia tienen un año completo de baja de maternidad, con sueldo íntegro.

En las últimas elecciones al Senado por el Estado de Vermont, ganó con un 71% de los votos, incluyendo un 25% de republicanos

Sanders, que se niega a atacar a sus contrincantes ni a participar en el obsceno sistema de financiación electoral que permite a los multimillonarios comprar las campañas, promete transformar un sistema en el que “muchos chicos tienen un expediente delictivo por fumar marihuana pero los consejeros delegados de Wall Street se van sin que les pase nada, salvo ganar más dinero”. Su mensaje para ellos no puede ser más directo ni amenazador: “Tenemos los cojones de meteros mano”.

Su propuesta es que EE.UU. deje de invertir en “reconstruir” otros países para renovar la infraestructura propia, crear empleo bien pagado, financiar educación universitaria gratuita y subvencionar a los trabajadores para que compren participaciones de las empresas en las que trabajan. “¡Y si es demasiado grande para caer, es demasiado grande para existir!”, sentencia. “Las dividiremos”.

La búsqueda del auténtico Sanders en el tiempo llega hasta la cuna de Brooklyn sin que aparezcan grandes contradicciones ni momentos definitorios. Sanders parece haber sido siempre lo que es, un teórico estudioso de la psicología social y los ideólogos socialistas, dispuesto a cambiar el mundo sin permitir que nadie le cambie a él. Ivan Light, profesor emérito de Sociología en la Universidad de California, compartió con él piso en el mítico verano de 1963, mientras ambos estudiaban en la Universidad de Chicago. “Alguna gente cuando tiene familia y llega a la madurez se vuelve más conservadora y otra cuando se hace mayor y ya no tiene que trabajar se orilla más a la izquierda, pero Bernie Sanders es exactamente la misma persona que entonces”, reflexiona.  

“Necesitamos una economía que funcione para los trabajadores, no solo para los millonarios”, defiende

Le recuerda hundido en sus libros, en concreto El miedo a la libertad, del psicoanalista y filósofo humanista Erich Fromm; implicado en la lucha por los derechos civiles, por la que incluso fue detenido, y conduciendo un coche viejo con el que llevaba a su novia Debbie a la playa de Indiana Dunes los fines de semana. “No era para nada un hippy, aunque esto era antes de los hippies, no sé lo que ocurriría después cuando se mudó a Vermont”.

En el Estado vergel enclavado entre Nueva York y Quebec que encandiló a muchos hippies utópicos –el que menos habitantes tiene después de Wyoming--, Sanders se compró 35 hectáreas por 2.500 dólares, publicó sus ensayos en el periódico Vermont Freeman donde casi nadie cobraba, se metió a carpintero en una cooperativa de autodidactas y tuvo un hijo sin casarse. El mismo que tenía en las rodillas cuando acudió a un mitin contra la guerra y la pobreza y alguien pidió un voluntario para presentarse a gobernador por el Liberty Union Party. Sanders levantó el dedo sin mucha convicción. Perdería cuatro elecciones antes de dejar el partido y ganar la alcaldía de Burlington, pero en el proceso descubrió que le gustaba la política y podía utilizarla para cambiar la sociedad. O al menos Vermont.

Tampoco allí era como el resto de los hippies, a pesar de la cascada de rizos y las gafas de pasta. Greg Guma, autor del libro The People’s Republic: Vermont and The Sanders Revolution, le conoce desde 1971 y asegura, como su compañero de piso de Chicago, que lo suyo no era el alcohol ni las drogas, aunque fumase marihuana “una o dos veces” sin que se avergüence de ello, como Bill Clinton. “Sexualmente sí era más aventurero”, admite. Recuerda “su justificada indignación con la desigualdad”, su compromiso con el movimiento obrero y la pelea que tuvieron nada más conocerse.

“Yo quería que nos contase más sobre él, pero él no pensaba que importase quién era ni de dónde venía, solo el compromiso con el movimiento”. Con los años ha aprendido a controlar su malhumor y es más tolerante, pero todavía, cuando algún periodista quiere saber más sobre sus orígenes, bufa resignado “y mira con el aire de quien sabe que ya no puede posponer más esa visita al periodoncista”, escribió la semana pasada el autor  de su perfil en la revista The New Yorker.

Sanders insiste en que no hay nada de radical en querer que en el país más rico del mundo nadie que trabaje 40 horas semanales viva en la pobreza

“No le gusta hablar de sí mismo”, recuerda Guma, que a cuenta de esa primera discusión, tardó años en entenderse con él. Su biografía, sin embargo, es importante porque explica una de las mayores contradicciones de Sanders desde el punto de vista progresista: su política exterior en general y, en particular, su apoyo a las ofensivas militares de Israel contra Palestina. Su padre era un judío polaco emigrado a EE.UU. cuando en Europa se incubaba el nazismo. Lleva grabada la llamada a medianoche sobre un pariente que se encontraba en un campo de refugiados al final de la II Guerra Mundial y los relatos del holocausto. Desde entonces cree que EE.UU. debe “defender la seguridad y supervivencia de Israel”, justifica los ataques militares en Palestina, aunque condena el bombardeo de colegios de la ONU y los desmanes individuales de los soldados. Defiende reducir la ayuda militar para transformarla en económica pero ha votado sistemáticamente en favor de autorizar la partida. En 2014, cuando sus bases le abuchearon por ello, llegó a amenazarles con llamar a la policía. “Nadie es perfecto”, dice uno de sus viejos conocidos, que prefiere no ser citado. Con todo, no se le recuerda nunca en los actos de los lobbies judíos en los que todos los candidatos presidenciales quieren ser vistos. A diferencia de ellos, no busca su dinero, la media de las donaciones que recibe es de 30 dólares.

Su otra gran contradicción es el tema de las armas, cuya regulación no apoya. Algunos creen que es parte de su vena libertaria. Otros, que emana de una firme convicción, ya que Vermont es uno de los Estados más permisivos para el manejo de armas sin que por ello acuse mayor grado de violencia. Y algunos más, que en el fondo es un político al uso que sabe dónde pintar la raya para no enfrentarse a sus votantes, en un Estado eminentemente cazador.

Guma no pone en duda esa versión: “He dicho que es auténtico, pero no que no sea un político”, aclara. “¿Cuánto más auténtico hay que ser para llegar al Congreso de EE.UU. diciendo que eres socialista? Le conocí discutiendo, me metió en la cárcel cuando era alcalde por manifestarme junto a una fábrica de armas que exportaba a Centroamérica y, aun así, siempre le voto. Su movimiento no tiene precedentes”.

Pearson cree que un gobierno de Bernie Sanders llevaría a cabo las ideas incompletas que sirvieron para elegir a Obama. A diferencia del primer presidente negro, un abogado constitucional de Harvard suficientemente ingenuo y conciliador como para esperar raciocinio del Congreso, “Sanders entiende que la batalla va mucho más allá de las elecciones. Su movimiento de bases no puede terminar ahí. El no le tenderá una rama de olivo a los republicanos. Habla de hacer la revolución, una palabra que Obama nunca pronunció”.

La revolución viene cuando los jóvenes del mundo toman control de sus vidas,
cuando la gente comienza a mirarse a los ojos y a saludarse sin miedo. 
Esa es la revolución, esa es la fuerza, y con ella ningún político o general nos detendrá jamás.
¡Venceremos
!
Bernie Sanders, 1969

 


The Revolution is coming,
and it’s a very beautiful revolution.

Bernie Sanders, 1969

Dicen que a veces olvidamos que mientras intentamos ser, ya somos....

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Mercedes Gallego

Corresponsal del Grupo Vocento en Nueva York desde hace 16 años, autora del libro 'Mas allá de la batalla: Una corresponsal de guerra en Irak' (Temas de Hoy) y codirectora del documental 'Rape in the Ranks: The Enemy Within'.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Le Progressier

    Habría que aclarar que Sanders defiende la creación de un estado palestino y que ha denunciado los abusos de Israel. Tal vez se haya quedado corto, pero no es más de lo mismo.

    Hace 6 años 10 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí