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Dios, patria, Ley y Justicia en Polonia

El partido de Beata Szydlo se ha impuesto en las elecciones con un discurso ultranacionalista, un programa económico de izquierdas y una moral muy conservadora, que anticipan desavenencias con Bruselas

Nacho Temiño Varsovia , 28/10/2015

<p>Beata Szydlo durante la última convención del partido Ley y Justicia, el pasado 22 de octubre en Varsovia.</p>

Beata Szydlo durante la última convención del partido Ley y Justicia, el pasado 22 de octubre en Varsovia.

Gallo Images

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La OMS dice que las salchichas y el bacón son cancerígenos, malos para la salud. Algo similar se decía de votar a Ley y Justicia: ¡Cuidado! Votarles supone dar el Gobierno a los jerarcas católicos. ¡Atención! Ley y Justicia quiere crear un Estado totalitario, destriparán las cuentas públicas, el país colapsará, será el fin del desarrollo económico. Avisaron de que son antieuropeístas y de que seguirán los postulados del húngaro Viktor Orbán. De que Polonia nunca entrará en el euro si ellos gobiernan...

Pues bien, o no son tan malos o los polacos están locos, porque el partido que traerá las siete plagas de Egipto ha ganado las elecciones generales en Polonia, y además lo ha hecho a lo grande, con mayoría absoluta. Ojo, porque es la primera vez desde que cayó el comunismo en 1989 en que un partido podrá gobernar en solitario.

La victoria de Ley y Justicia pone fin a ocho años de Gobierno de Plataforma Ciudadana, una formación hermana del Partido Popular español (aunque con una agenda cultural y política más conservadora) que, a pesar de presumir de logros económicos, reformas fiscales y buena sintonía con Bruselas, se ha dado el batacazo electoral de su vida.

De hecho, su lema "Una economía fuerte, salarios más altos", ha sido literalmente barrido por el discurso contundente, brutal, patriótico y en ocasiones populista de Ley y Justicia.

Es la primera vez desde que cayó el comunismo en 1989 en que un partido podrá gobernar en solitario

En este punto, merece la pena hacer un alto para intentar algo bastante complicado: definir Ley y Justicia. Y de verdad que no es tarea fácil, ya que esta formación reúne un programa económico de izquierdas, y una visión cultural y política propia de una derecha muy conservadora, que orbita en torno a la Iglesia católica como garante de la estabilidad social.

Su programa electoral puede tener aromas de nacionalcatolicismo. Más allá, días atrás un periodista polaco me lo definía como un partido nacionalsocialista. Me parece excesivo, como también me parece precipitado afirmar que el futuro Gobierno de Ley y Justicia será un calco del que preside el húngaro Viktor Orbán. Por ahora ambos tienen en común haber pasado ocho años de oposición antes de lograr la mayoría absoluta en sus respectivos países. En lo demás, el futuro Ejecutivo polaco merece, al menos, el beneficio de la duda.

Entonces, ¿qué podemos esperar de un Gobierno de Ley y Justicia? La candidata de este partido a presidir el Ejecutivo, Beata Szydlo, ha propuesto durante la campaña electoral aumentar el gasto social, elevar los impuestos para quienes ganan más o reducir la edad de jubilación, un programa económico que le ha valido el total apoyo de los sindicatos locales, que ven con deleite los planes de incrementar el presupuesto público.

También pretenden renacionalizar activos estratégicos, el control polaco del sistema bancario, en su mayoría en manos extranjeras (entre las más destacadas, las del Grupo Santander), y dar beneficios fiscales a los pequeños comercios en detrimento de las grandes superficies, también en su mayoría controladas por corporaciones extranjeras.

La formación de Szydlo pretende renacionalizar activos estratégicos, el control polaco del sistema bancario, en su mayoría en manos extranjeras (entre las más destacadas, las del Grupo Santander), y dar beneficios fiscales a los pequeños comercios en detrimento de las grandes superficies

Muchos votantes de la izquierda europea aplaudirían estas medidas. Pero no hay que olvidar que, al mismo tiempo, Ley y Justicia es reacio a recibir refugiados, combativo con las minorías sexuales, las feministas, liberales y, en general, con cualquier colectivo que choque con los postulados de la Iglesia católica, lo que le ha llevado, por ejemplo, a oponerse a que la sanidad polaca financie la fecundación in vitro. La “fecundación heteróloga es el adulterio en probeta”, que dice la doctrina católica.

Esta combinación de ideas de izquierda y derecha es relativamente común en la tradición política polaca, aunque pueda resultar incomprensible en otros países europeos, de ahí las dificultades para etiquetar a este partido sin entrar en clichés.

¿Y qué pasa con la Unión Europea? ¿Es Ley y Justicia un partido antieuropeo? Lo cierto es que esta formación no dice que estar en Europa sea malo, simplemente tiene una idea de Europa diferente a la que defienden, por ejemplo, Angela Merkel o François Hollande, y puede estar más cerca de los postulados del británico David Cameron, que ve cómo la victoria de partidos del tipo de Ley y Justicia da fuelle a su decisión de organizar un referéndum de permanencia en la UE.

Lo que sí es seguro es que un Gobierno en manos de Ley y Justicia conllevará desavenencias con Bruselas, especialmente en lo que se refiere a cómo solucionar la llamada crisis de los refugiados y en la futura adhesión de Polonia a la zona euro.

Aún queda por ver si un Ejecutivo conservador aceptará la cuota de 7.000 refugiados negociada por la actual primera ministra polaca, la liberal Ewa Kopacz.

No hay que olvidar que el presidente de Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, alertaba días atrás del riesgo sanitario que pueden suponer los refugiados que llegan a Europa, y llamaba a reforzar el control sobre los desplazados, aunque “sin pretender discriminar a nadie” con sus declaraciones, puntualizaba. Beata Szydlo ha dicho durante la campaña que al aceptar el sistema de cuotas impuesto por Bruselas, Polonia estaba traicionando a sus aliados del Grupo de Visegrado, una alianza política que reúne a Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia.

Al mismo tiempo, Ley y Justicia es reacio a recibir refugiados, combativo con las minorías sexuales, las feministas, liberales y, en general, con cualquier colectivo que choque con los postulados de la Iglesia católica

Pero la cosa no queda ahí, porque el jefe del Estado de Polonia desde las elecciones presidenciales del pasado mes de mayo, Andrzej Duda, vinculado a Ley y Justicia, ha declarado abiertamente su disconformidad con las cuotas obligatorias de refugiados.

¿Quiere decir todo esto que el futuro Gobierno de Ley y Justicia rechazará lo ya acordado? Parece poco probable que se cumplan las amenazas vertidas durante la campaña electoral, aunque sí es de esperar que Varsovia se muestre menos colaborativa en la cuestión de los refugiados y que insista en que, de tener que recibir, sólo aceptará cristianos.

La adhesión al euro es otra de las cuestiones espinosas. Hasta ahora el Gobierno de Plataforma Ciudadana daba por hecho la futura adhesión, aunque evitaba dar fechas concretas, limitándose a dejar pasar el tiempo.

Ley y Justicia sostiene que Polonia sólo debería unirse a la moneda única cuando su nivel de vida alcance la media comunitaria (actualmente el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita polaco se sitúa en torno a un 30% por debajo de la media de la UE) y, además, considera que la cuestión deberá someterse a referéndum. Si tenemos en cuenta que actualmente un 68% de polacos está en contra del euro, la cosa parece clara.

Otro de los puntos del programa de Ley y Justicia que chocará con Bruselas es el que se refiere a la reducción de emisiones de CO2. Polonia quiere ir a su ritmo, dice que no se le puede exigir lo mismo que a las grandes economías comunitarias, y se mantiene fiel al carbón como su fuente de energía estrella. Miles de familias dependen del carbón en Polonia, especialmente en la Silesia, lo que hace poco probable que ningún gobierno se atreva a meter la tijera para reducir un sector que cada vez es menos rentable. Si a eso sumamos que Beata Szydlo es hija de minero, parece evidente que, desde luego, no será ella la que entre a reformar la todopoderosa industria del carbón.

En este punto volvemos al principio. ¿Cómo es posible que Ley y Justicia haya ganado por goleada? Más aún, ¿cómo es posible que Plataforma Ciudadana haya perdido tan estrepitosamente después de registrar ocho años consecutivos de crecimiento económico? Evidentemente la economía no es todo.

Días atrás un exministro de Hacienda del Gobierno de Donald Tusk, Jacek Rostowski, se hacía la misma pregunta en estos términos: "¿Cómo puede un gobierno con los mejores resultados de las economías de Europa (de hecho, de toda la OCDE) ser humillado en las urnas por una formación euroescéptica, por una oposición nacionalista y económicamente analfabeta?” .

Rostowski recordaba que, durante los últimos ocho años, Polonia ha disfrutado de un crecimiento anual del PIB promedio del 3,2%, y que durante ese periodo, y a diferencia de países del oeste, la desigualdad y el desempleo han caído, con un crecimiento que ha favorecido la distribución de la riqueza entre amplias capas de la población y aumentos del 28% en el ingreso real per cápita entre 2007 y 2014.

La transformación de Polonia en estos ocho años es visible no sólo en las nuevas autopistas, carreteras, aeropuertos, hospitales o estadios, sino también en la revitalización de las ciudades con nuevas viviendas, supermercados y fábricas. Y esto, recordaba Rostowski, no se ha logrado hipotecando el futuro, ya que el país centroeuropeo ha registrado el cuarto incremento más bajo de la deuda pública (en relación al PIB) de toda la Unión Europea.

Sin embargo, los grandes datos económicos no son siempre determinantes a la hora de votar, y en ocasiones los partidos fallan cuando intentan transmitirlos a la población, o los escándalos de corrupción enturbian esos logros. Éste ha sido el caso de Plataforma Ciudadana, se ha alejado del electorado, no ha sabido comunicar y, al final, ha quedado como una formación ante todo utilitarista, pragmática, que buscaba su propio interés.

En el caso de Polonia, muchos polacos sienten que ese crecimiento económico no ha repercutido en sus bolsillos, y critican que Plataforma Ciudadana haya gobernado para los más ricos, olvidándose de los ciudadanos trabajadores, con ingresos reducidos, que de hecho sobreviven con sueldos escasos.

Si a eso sumamos el miedo, pavor, a la llegada masiva de refugiados, a que Polonia se convierta en una nueva Francia y a que la gran patria polaca pase a ser una sociedad multicultural dominada por minorías musulmanas, encontraremos otra de las razones del éxito de Ley y Justicia. Veremos en qué queda.

La OMS dice que las salchichas y el bacón son cancerígenos, malos para la salud. Algo similar se decía de votar a Ley y Justicia: ¡Cuidado! Votarles supone dar el Gobierno a los jerarcas católicos. ¡Atención! Ley y Justicia quiere crear un Estado totalitario, destriparán las cuentas públicas, el país...

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Autor >

Nacho Temiño

Periodista en Europa Oriental, adonde llegó fascinado por el mundo postcomunista. Desde ahí trabaja como corresponsal y colabora con diversos medios españoles y locales. Ahora está embarcado en un doctorado. Veremos qué será lo próximo.

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