1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Reportaje

Perugorría, "tremendo guión para tremenda película"

El actor cree que los jóvenes cubanos van a liderar la renovación de la izquierda global. Los artistas emergentes y una incipiente clase media se citan cada noche en la FAC, el nuevo templo de la creación habanera

Mónica Andrade / Miguel Mora La Habana , 9/12/2015

<p> Yuliet Cruz y Jorge Perugorría en una escena de <em>Se Vende</em>.</p>

 Yuliet Cruz y Jorge Perugorría en una escena de Se Vende.

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

El rostro más internacional de Cuba --si dejamos fuera de esa categoría a Fidel Castro-- es un tipo sencillo y risueño, despojado de toda vanidad aparente. Se llama Jorge Perugorría, Pichi para los amigos, y forma parte del imaginario latinoamericano desde que Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío hicieran explotar su talento de actor teatral y su expresión de vecino entrañable en la mítica Fresa y Chocolate (1993), junto a los no menos talentosos Vladímir Cruz y Mirtha Ibarra. Aquella película fue rodada en pleno Periodo Especial de Crisis, y el compositor de la banda sonora, José María Vitier, suele bromear recordando que el presupuesto era tan bajo que la duda durante el rodaje era si titularla Fresa y chocolate o Fresa o chocolate.

Nacido en Wajay, en el sur de La Habana, en 1965 (el 13 de agosto, día del nacimiento de Fidel Castro), Perugorría ha cumplido ya casi 25 años de exitosa carrera cinematográfica y es hoy un cincuentón de aspecto bonachón y feliz; sigue siendo un noctámbulo irredento y guarachero, pero es también un padre de familia numerosa y ejemplar: casado con la actriz Elsa María Lafuente desde 1985, tiene cuatro hijos, todos varones y marcados por la inicial A: Anthuán, de 26 años; Andros, de 25; Adán, de 19; y Amén, de 15.

Los dos primeros, que lideran la banda de funk cubano Nube Roja, y Amén, el pequeño, son músicos, y Perugorría frecuenta sus primeros bolos con una mezcla de orgullo zumbón y caída de baba.

Esta semana, Nube Roja tocó tres noches en el templo de la movida habanera, la Fábrica de Arte Cubano (FAC), una vieja central eléctrica y factoría de aceite situada en el Vedado --calle 11 esquina con 26, cerca del puente de hierro--, reconvertida en un imponente local cultural y de ocio gestionado por artistas, sin intervención visible del Estado. 

Fundada y dirigida por el documentalista X Alfonso con la ayuda de su hermana, Eme, la FAC abrió sus puertas en febrero de 2014 y hoy es un símbolo de la modernidad y la libertad del arte contemporáneo cubano, además de un lugar donde se encuentran los turistas más inquietos --tres millones de visitantes anuales, y subiendo--, la incipiente clase media de emprendedores privados, y la heterogénea y mestiza tribu urbana compuesta por músicos, literatos, cineastas, estudiantes, bailarines, arquitectos...

Entre los habituales de la FAC hay hijos, nietos y sobrinos de dirigentes de la Revolución; otros tienen parientes que emigraron a Miami, México o España, pero hay también muchos cuentapropistas --masajistas, informáticos, agentes inmobiliarios, abogados...-- que han aprovechado sus carreras universitarias y las reformas económicas impulsadas por Raúl Castro --quien hace solo unos días anunció, a los 84 años, que su mandato caducará en 2018-- para hacer lo que ha hecho Gustavo, un quiropráctico que vive de su estudio de masajes: "Muchos jóvenes han entendido que es el momento de montar un pequeño negocio y esperar el futuro en una situación ventajosa frente a los inversores extranjeros".

Esta nueva generación de cubanos tiene en común, además de una estupenda formación y un pasado duro --muchos mayores de 35 años vivieron temporadas en países del bloque soviético, todos sufrieron privaciones materiales y alimenticias-- la ambición y las ganas de seguir viviendo en Cuba. También les une un pequeño detalle pecuniario que marca la diferencia con el resto de la población y que resume las paradojas creadas por la llegada del micro-capitalismo al bastión del socialismo caribeño: todos pueden permitirse pagar los dos CUC que cuesta la entrada a la Fábrica de Arte Cubano.

El CUC, la moneda convertible, cotiza estos días a la par del euro. Pero el salario de un médico, explica Emilio, un odontólogo reconvertido en agente de alquileres para turistas, ronda los 1.600 pesos cubanos, que son unos 70 CUC al cambio oficial (un CUC son 24 pesos cubanos).

Los años locos, foto de Enrique Rottenberg expuesta en la Fábrica de Arte Cubano, el nuevo templo de la movida cultural habanera.    

Los años locos, foto de Enrique Rottenberg expuesta en la Fábrica de Arte Cubano, el nuevo templo de la movida cultural habanera.    

El complejo cultural conocido como La Fábrica está pegado al paladar (restaurante privado) de moda, El Cocinero, un local muy elegante presidido por una alta chimenea de ladrillo rojo, en el que esta noche hay seis mesas grandes repletas de turistas estadounidenses que comen langosta mariposa o pollo de corral americano y beben vino de importación a 40 CUC la botella.

La Fábrica y El Cocinero se inauguraron hace un par de años y hoy son la referencia gastronómica, artística y nocturna de la capital. La FAC abre de 08.00 de la mañana a 03.00 de la madrugada, y a partir de la medianoche se convierte en un hervidero de jóvenes que recuerda a la frenética actividad que se vivía en los años ochenta en Madrid, solo que con más sabor, más guapería y más sabrosura. Piercings, tatuajes, música en directo, copas, risas, besos... Y muchísimos teléfonos móviles, aunque la conexión a Internet sea todavía una quimera limitada a los turistas y a quienes se acercan a las fachadas de los hoteles para intentar rascar un poco de wifi. 

Puercos, autoretrato de Enrique Rottenberg expuesto en la FAC. 

Puercos, autoretrato de Enrique Rottenberg expuesto en la FAC. 

En los pisos altos de la FAC hay varias galerías de arte, con estupendas exposiciones de fotografía, pintura, diseño gráfico, muebles y arquitectura. Destacan las series de fotos de Enrique Rottenberg y las instalaciones memoriosas e irónicas de la pareja Meira-Toirac, que reúnen noticias y vídeos de archivo para revisar de forma sutil y satírica el pasado del régimen castrista, como en la serie titulada Milagros, realizada en 2015, un recuerdo de las gestas que promocionaba por todo el país el hiperactivo Fidel: la vaca que daba cientos de litros de leche, los ciegos que recuperaban la vista... 

Hay también una gran sala de cine donde se proyectan documentales musicales de grupos estadounidenses, dos áreas para conciertos, teatro y danza en vivo; varias barras con neones de colores donde se expenden cócteles y tragos de todo tipo y precio, dos terrazas chill out para fumar y una codiciada sala VIP por la que han pasado en los últimos días --se celebra el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana-- Benicio del Toro, Ethan Hawke y otras estrellonas de Hollywood. Según cuenta un diplomático español, el viaje breve con selfie a La Habana se ha convertido en tremenda tendencia entre artistas y turistas estadounidenses desde que el 14 de agosto se izara de nuevo, 54 años después, la bandera gringa en la embajada del Malecón.

En medio del bullicio de la FAC, recién empezado el concierto de los Nube Roja, Jorge Perugorría asoma su sonrisa llena de dientes por la puerta del camerino y se dispone a ver a sus retoños tocar ante una multitud de jóvenes de todos los colores posibles. 

Cerca del papá de los artistas están su esposa, Elsa, y la despampanante actriz Laura Ramos, con quien Perugorría ha protagonizado, en el papel de Mario Conde, Vientos de Cuaresma, la película y también miniserie televisiva inspiradas en la tetralogía de Leonardo Padura Las Cuatro Estaciones, bajo la dirección del español Félix Viscarret.

El actor acaba de asumir además la dirección del Festival de Cine Pobre de Gibara, que fuera fundado por Humberto Solás y que se celebrará el 20 de abril; y cuenta que está feliz por haber heredado el cargo del "gran maestro del cine cubano" y la promoción de ese certamen destinado a "descubrir nuevos cineastas capaces de contar historias comprometidas con bajos presupuestos".

Sin darse la menor importancia, Perugorría invita al periodista a entrar al camerino, y durante 25 minutos responde a las preguntas de CTXT sobre Cuba, España y el futuro de la Revolución y de la izquierda. Habla con una pasión y un optimismo desbordantes, y augura que la Revolución cubana va a reinventarse y que los jóvenes de la isla van a liderar la renovación de la izquierda mundial.

Aunque es consciente de las dificultades y paradojas que debe afrontar esa reinvención --fuentes oficiales prefieren denominarlo "actualización del modelo económico y social"--, Perugorría es un volcán de orgullo cubano y de esperanza en las posibilidades de su pequeño y castigado país.

Y esto es lo que dice durante la charla:

¿Está siguiendo la actualidad española?

Bueno, imagínate. Yo tengo una relación realmente muy afectiva con Madrid. A mí caminar por Madrid ya me hace feliz.

¿Dejó muchos amigos allí?

Tengo muchos: actores con los que trabajé, técnicos, gente, lugares donde iba, y reencontrarme con ese mundo madrileño siempre es algo bien bonito. De hecho, desde aquí, desde la isla, fueron muchos años vinculado muy intensamente con el cine español, y ahora trabajamos menos. Ahora hay una crisis del cine español, no solamente para los que no somos de España y trabajábamos ahí, sino para el propio talento español. Ahora es difícil hacer películas, pero igual ese rollo afectivo sigue vivo, y lo alimento cada vez que voy ahí.

¿No encontró triste a la gente, tocada?

La gente, sobre todo el mundo del cine, realmente está en una situación muy difícil; la gente quiere un cambio, la gente está exigiendo, sobre todo en el mundo del arte, del cine, un cambio, necesitan un cambio. Realmente yo creo que es un buen momento para eso, para que las cosas cambien también en España. Hay una necesidad vital. La gente está llena de energía, de ganas, de fuerza de hacer cosas, y la estructura del Gobierno, que sabemos que es un Gobierno de derechas que no apoya la cultura, no facilita que los creadores puedan hacer su trabajo.

Han pasado cuatro años malos, porque además les han castigado fiscalmente, les han atacado...

Les han castigado, era sabido. Mientras en los años del PSOE el cine y los actores españoles realmente son de una integridad política y social increíble, están en todas las manifestaciones, son realmente la vanguardia, y a esa vanguardia les han pasado la cuenta por todo el trabajo que hicieron en la época en que tenían más posibilidades de hacer. Y se la han pasado. Pero ahora están en un momento en que por suerte no han perdido la fuerza. Ahora mismo hubo una manifestación por la paz, en contra de la guerra. Y yo estuve feliz de escuchar en la distancia que los actores eran los que habían encabezado esa manifestación.

¿Se acuerda de la de Irak? ¿Estaba allí?

También yo estuve ahí. En el “No a la guerra”.

¿Cree que es posible que haya una gran movilización de la gente por el cambio? Las encuestas, cocinadas por el poder, dicen que no.

La propaganda política de la derecha, lo que uno siente desde afuera, afirma que han sacado a España de la crisis, pero eso es un cuento. Realmente no se puede sacar a un país de la crisis si no se apoya la cultura. Esa es la única manera de salir de la crisis, porque la verdadera crisis es espiritual. Hay que apoyar la cultura. Y si no apoyas la cultura no vas a salir de la crisis. ¿De qué crisis hablamos, de lo material...?

Si rescatas a los bancos pero no rescatas a los artistas...

Exacto. Vas a seguir más jodido que antes. 

Volvamos a Cuba. ¿Cómo están las cosas? ¿Están cambiando realmente?

Aquí sí. Yo creo que estamos viviendo una cosa nueva. Este mismo lugar donde estamos haciendo esta entrevista es un reflejo de que hay un cambio positivo, de espacios que se están creando, como este, como la Fábrica de Arte, este proyecto de X Alfonso, que es maravilloso. Yo estoy orgulloso. Estamos en el marco del Festival de Cine Latinoamericano, y todos los cineastas que han venido aquí están locos, me dicen “pero esto no lo hay ni en Nueva York ni en Los Ángeles”. Y se están generando muchas ideas. En la juventud, sobre todo, hay muchas ganas de hacer cosas, de realizar sueños y de hacerlos aquí. Aunque la gente ve las noticias, que siempre hablan de esta cosa de la emigración cubana, de que la gente se quiere ir... Claro, la gente se quiere ir si hay una ley como la que hay en Estados Unidos que recoge a los cubanos, si la hicieran en los demás países la cola llegaría al Polo Sur... 

Pero hay un porcentaje de la población que se siente injustamente tratado, por ejemplo, los médicos, que pueden estar ganando 60 dólares mensuales...

Ese es el fenómeno cubano. Es todavía la gran contradicción que tenemos; esa madeja hay que desentrañarla en algún momento, eso hay que arreglarlo en algún momento. No solo los médicos, los maestros, todas las personas que en cualquier otro país tienen un salario del Estado. En cualquier otro país eso es lo ideal. Eres un funcionario del Gobierno y el Estado te paga un salario y supuestamente ese salario debe cubrir tus necesidades básicas. Eso es el gran reto que tiene el Gobierno de Cuba por delante. La fórmula de abrirse a los cambios que están ocurriendo. La idea es que las inversiones extranjeras ayuden al cubano a generar recursos, y yo creo que esos primeros recursos deben estar dispuestos a cubrir eso. A que no sea tan grande la brecha entre el salario de los funcionarios que trabajan para el Estado y la gente que trabaja como particular. Por ahora siguen siendo los maestros y los médicos nuestros grandes héroes. Ellos son los héroes.

La paradoja es que la iniciativa privada favorece al bisnero, que lo sabe todo de buscarse la vida. Pero los funcionarios no están acostumbrados a hacer negocios…

Ahí es donde el Estado tiene que aprender también de los propios cambios. Y debe saber rentabilizar esos recursos que generan estos cambios e invertirlos en eso. En que sus trabajadores tengan un salario que les dé para vivir. Ese es el gran reto que tiene este gobierno.

¿Se adaptará el sistema a la iniciativa privada? ¿Cuánto cree que tardará?

Yo creo que esto es una evolución. No sabemos. Creo que en esa evolución las leyes van a ir estando a la altura de la gente. Lo más importante es que ya la gente cambió su manera de pensar. La gente tiene más información, tiene una dinámica en su cabeza; y la burocracia del Estado, porque cualquier Estado por progresista que sea tiene una burocracia, lleva un ritmo más lento que la cabeza de la gente. Estar a la altura de su gente es el otro gran reto que tiene el Estado.

¿Cree que el comunismo va a seguir existiendo? ¿Quizá en otra vertiente, en otra variante?

Lo único que creo es que el capitalismo no es la solución. No sé dónde vamos a llegar nosotros. Lo del capitalismo lo tiene claro todo el planeta. Lo que no encontramos todavía es un camino alternativo. Otro camino es lo que no hay. Pero que un país como Cuba vuelva a ser la vanguardia de encontrar otro camino, me parece como decir "tremendo guión para tremenda película". Si yo fuera político, si estuviera como actor, como cineasta, tengo en la mano una gran película... Tengo todo para buscar otro camino nuevamente. Que no es el que todo el mundo sabe…

¿Han pasado casi 60 años de la revolución y toca reinventarla?

Yo creo en eso, yo creo que hay que reinventarse. Creo en nuestra energía y confío en la juventud cubana. Creo que esa fuerza la tienen los jóvenes. Esa fuerza renovadora que sea capaz de heredar los grandes valores humanistas, por los que se ha sacrificado este pueblo por tantos años, y reinventarse para que eso sea posible. No para que sea solo una utopía. Y para que la gente pueda realizar su sueño aquí, y pueda trabajar aquí, pueda crecer y pueda mejorar su vida, pueda crear aquí. Si fuera político, tendría delante de mí la película de mi vida.

Cuba parece uno de los sitios más interesantes del mundo en este momento. Los mecenas del arte contemporáneo ya están invirtiendo aquí. ¿A qué se debe esa fascinación, ese imán?

Hay toda una expectativa de nuevo. Por lo que pueda pasar en este país, de que Cuba pueda de nuevo volver a ser un referente. Hemos llevado muchos años de estatismo, donde las cosas, la burocracia, el conformismo nos han ido matando, pero ahora es el momento de volver a soñar, a reinventarnos. Y yo confío en eso. Nos tenemos que reinventar nosotros como se tiene que reinventar la izquierda, como se tiene que reinventar la humanidad. Porque lo otro todo el mundo sabe lo que es, y como dicen los de Cuba, “lo que se sabe no se pregunta”. Ya todo el mundo sabe lo que es lo otro. Todos tenemos la posibilidad de volver a inventar.

¿Cree que el régimen, el núcleo duro, es decir el ejército, va a querer abrir la mano y dejar paso a los jóvenes?

Aquí estamos en un lugar especial, y uno siente tanta energía, tanta gente joven, tanta fuerza, tanta vitalidad.. Eso es lo que le falta. Hay una generación que ha apostado por un proyecto, lo ha defendido, han tenido altos y bajos, ha sobrevivido a tantas cosas, hay un legado de esa gente, y lo interesante sería que la juventud no renuncie al legado de las cosas positivas. A ese proyecto de las cosas bonitas. Y a reinventarnos. Yo creo que estamos en el momento de volver a ser, no solo para nosotros, sino lo que siempre ha sido este país. Una utopía para los demás. Volver a ser eso, volver a jugar ese papel protagónico.

Ese modelo ilusionó a mucha gente... Y decepcionó a mucha también.

Claro. Pero por lo menos es una apuesta por la diferencia, si se compara con lo que pasa en todos lados... 

Una vista de La Habana desde el Hotel Sevilla, paseo del Prado. 

Una vista de La Habana desde el Hotel Sevilla, paseo del Prado. 

El cine cubano está casi peor que el español. He visto que este año solo se han hecho cuatro películas.

Se están haciendo pocas pelis. Pero hay un hervidero. Los creadores ya están hablando de crear una nueva ley de cine, están exigiendo, hablando y discutiendo con mucha pasión, reclamando su derecho, reclamando la posibilidad de crear una nueva ley de cine, y está en una posición vanguardista, como siempre la ha tenido la cultura y el cine cubano. A nivel oficial, a nivel de las estructuras, por lo menos están escuchando las propuestas de la gente, y esperemos que esas propuestas se lleguen a concretar en algún momento. Creo que se van a ir concretando a medida que el país vaya cambiando, porque no solamente tiene que cambiar lo que ya cambió, que es la cabeza de la gente, sino que tiene que cambiar la ley. Que entren en un marco jurídico todas esas posibilidades de proyectos y de hacer cosas... 

¿Se refiere a liberalizar la industria y permitir más inversión extranjera? ¿Cómo se podría relanzar esa industria que fue tan influyente?

Como pasa en todos lados. Por un lado la inversión extranjera que tiene interés de venir a Cuba y la propia inversión de las empresas que quieren trabajar en Cuba, forman todas parte de las leyes de cine. Y luego que las otras empresas paguen impuestos al Estado y que una parte sea destinada a la cultura y al cine. 

La protección de la cultura del país.

Exactamente. Y crear ahí todo un marco jurídico. Creo que lo más importante es que los cineastas lo tienen claro. Y lo que veo es que las personas que dirigen la cultura también; lo que pasa es que son leyes que responden a cambios más profundos del país que nos está esperando.

¿Qué tiempo cree que va a pasar para que eso llegue? ¿Puede ser un proceso lento, o más acelerado? 

Yo no veo que vaya a ser un proceso lento. Va a responder, como todo proceso político-social de un país, no solo a las condiciones que ya están creadas dentro de la isla, sino a todo el mapa geopolítico de la región y de lo que está pasando en el mundo. Todo eso va a influir en que los cambios sean más rápidos, la propia política de Estados Unidos hacia Cuba, todas esas cosas van a influir. 

Me imagino que la idea del Gobierno es que eso sea un proceso gradual de apertura. Casi como un nuevo proceso constituyente...

Claro. Y a partir de las necesidades, que las leyes se hagan para hacer funcionar lo que el pueblo quiere. De la manera que los intelectuales, los cineastas quieren que funcione, que respondan a la necesidad de los colectivos. Llámese cineastas, intelectuales, llámese médicos, maestros, llámese trabajadores.

¿La Revolución necesita una puesta al día o un cambio profundo?

Yo creo que la Revolución necesita nuevamente reinventarse. Porque no es solo la Revolución cubana, es la izquierda internacional, y la socialdemocracia... Hay que reinventar todo eso. Pero lo que pasa es que en el caso particular de Cuba, como ha sido un proceso más radical que las demás izquierdas, la reinvención posiblemente sea más transgresora, sea más radical. Es necesario, porque yo creo que no debemos forzar a la gente a que crea en nosotros, no debemos obligar a la gente a que crea en nosotros. Tenemos que motivarla. Hay que hacer que la gente sienta una ilusión.

Yo noté desesperanza. La gente parece más pendiente de la supervivencia que del sueño.

Esa es la cosa de los políticos. Para eso están. Hay que volver a conseguir que la gente sueñe con que es posible un mundo mejor.

¿Las ideas básicas deben seguir siendo las mismas, la justicia social, la igualdad...?

Claro. Este país tiene cosas muy buenas a las que no puede renunciar y no puede poner en la mesa de negociación con los cambios que están ocurriendo. Hay cosas que ya no tienen retroceso. Tú no les vas a quitar ni la salud, ni la educación, ni la ayuda, ni la cultura a la gente. Qué bueno sería que este país funcione, que este país pueda ganar dinero para esas cosas que ya… las ves mejor. Todos esos servicios, todas esas cosas...

¿El declive de la izquierda empezó con la caída de la Unión Soviética?

Ha sido una caída hace muchos años en todos los escenarios. En el escenario europeo, en el escenario latinoamericano... Por eso la responsabilidad de la izquierda cubana es todavía mayor, porque es la que verdaderamente tiene el poder absoluto de reinventarse. Si en un lugar puede haber una reinvención de la izquierda es en esta isla. Porque es la que tiene el poder absoluto para crear algo verdaderamente nuevo. 

¿Cree que habrá cambios en la libertad de expresión, en la información?

Para que la izquierda vuelve a ser una utopía debemos ser el país más libre del mundo. Cómo te motivo yo a ti. Te tengo que decir ven a conocer el país más libre del mundo. No solo la independencia que ha defendido la Revolución a nivel de nación, con el imperio, Estados Unidos, con el mundo poderoso, occidental, sino las libertades individuales. Esas hay que defenderlas, porque ahí es donde está el futuro, en la gente. Cuando venga uno lo mismo de Nueva York, de París, de África, de Marte… decirle “aquí somos más libres que en Marte”. Aquí puedes hacer lo que te dé la gana mientras seas un hombre de bien. 

Internet está penetrando muy despacio en Cuba. Los jóvenes, pese a todo, se las arreglan para conectarse. ¿No le parece una barrera ilusoria?

Los jóvenes se van a buscar la vida y lo van a ver. Creo que la reinvención de la izquierda comienza con la libertad. La izquierda se trata de eso, de la libertad. La izquierda son generaciones luchando por la libertad. Entonces cómo la protección va a justificar que nos encerremos y sacrificar nuestras libertades. No. La motivación, motivar al otro. Al que venga y diga “estas gentes son más libres que yo”, que de hecho lo somos de alguna manera... Creo que he de buscar la manera de explicarlo mejor... Jajajaja. 

 

Autor >

Mónica Andrade / Miguel Mora

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

1 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Isabel

    Tremendo reportaje-entrevista Me ha encantado

    Hace 5 años 6 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí