1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

La leyenda de Don Patricio

Patrick O'Connell nunca creyó en imposibles. El irlandés guió a la gloria al Betis y salvó años después al Barça

Toni Cruz 10/02/2016

<p>La imagen de Patrick O'Connell en un homenaje que le hizo el Betis en el estadio Benito Villamarín</p>

La imagen de Patrick O'Connell en un homenaje que le hizo el Betis en el estadio Benito Villamarín

Real Betis Balompié

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Esta es la historia de un misionero del balón. De un truhán carismático y un profesional gigantesco. De alguien que nunca creyó en los imposibles. De un jugador y entrenador adelantado a su tiempo que ya defendía que era fundamental la velocidad en tiempos en los que el fútbol aún estaba en pañales. Es la historia de un valiente sobre el verde y por el verde… y de un cobarde para una familia que le adoró y le adora en el recuerdo.

Patrick Joseph O´Connell nace en Westmeath el 8 de marzo de 1887, pero su familia se muda pronto a la Mabel Street de Drumcondra, en el corazón de Dublín norte. Con apenas catorce años consigue un trabajo de molinero en la Ringsend Road y su día se divide entre las horas que pasa sudando por trabajar y las que pasa golpeando un trozo de cuero. Le gusta jugar de lo que sería un sweeper, barriendo todo rival que se acerque a su portería y dando ánimos desde atrás al resto de sus compañeros. Era, cuentan, el alma de cada partido.

Su primer equipo fue el Liffey Wanderers. Un club de estibadores y marineros que se pasaban el día ejercitando sus callosas manos entre brea, madera y cabos. No concebían el fútbol como algo ligero. Sus partidos eran, de hecho, duros y violentos, así que Paddy aprendió y disfrutó con ese juego tan primario. Aún hoy, en Dublín unos cuantos jubilados se reúnen a tomar pintas y cantar un estribillo que resumía el espíritu de aquel club: “No nos importa si ganamos, empatamos o perdemos / por todo lo que nos preocupamos / es que va a haber un partido / y el buen viejo del Liffey estará allí”.

Su primer equipo fue el Liffey Wanderers, un club de estibadores y marineros. Sus partidos eran duros y violentos y O'Connell aprendió y disfrutó con ese juego tan primario

En 1908 Patrick deja embarazada a su novia Ellen y la presión social de la época le invita a casarse. De paso, aprovecha para marcharse a Belfast. La capital del Ulster era una ciudad industriosa y en plena expansión, con casi medio millón de trabajadores buscando (y encontrando) empleo en sus muelles. La familia O´Connell se establece en un barrio obrero, donde nace su primer hijo, Patrick, y Paddy ficha por el Belfast Celtic. Los Mighty Celtics, como eran conocidos, suponían un referente para la comunidad católica y nacionalista norirlandesa.

Pronto, las cualidades de O´Connell llaman la atención en Inglaterra y un año más tarde el Sheffield Wednesday paga 50 libras por su fichaje. En los “Owls” –entonces uno de los más poderosos de las Islas-- apenas juega 21 partidos en tres temporadas. No es feliz como futbolista y su mujer Ellen tiene que cuidar de su prole lejos de su país y con un marido que cada vez se ausenta más.

Al menos, en esa época se estrena con la selección irlandesa, de la que pronto sería capitán y con la que protagonizó una de sus mayores gestas. Entonces la República de Eire no existía como tal y los partidos del torneo de la Triple Corona (lo que en las islas equivalía a una algo chovinista y oficiosa Copa del Mundo) revestían un carácter especialmente reivindicativo. Tras vencer por primera vez a Inglaterra en Ayresome Park (3-0), los irlandeses podían ganar el trofeo si empataban ante Escocia. O´Connell, pieza clave de ese equipo, jugó el partido a pesar de haberse fracturado un brazo. Como quiera que antes otro compañero había caído lesionado, el encuentro ha pasado a la historia como ‘el partido de los nueve hombres y medio’. Irlanda empató a uno y ganó el único trofeo de su historia.

Por entonces Patrick juega para el Hull, pero el Manchester United no duda en pagar mil libras para contratar al primer irlandés de su historia. Estamos en 1914 y la Gran Guerra ya ha comenzado, pero no ha sido suficiente para detener la pasión del fútbol en las Islas. La familia O´Connell ya tiene tres hijos que empiezan a estar cansados de tanta mudanza. Además, Ellen sospecha que su marido le es infiel no sólo con el fútbol.

Con O'Connell de capitán Irlanda conquistó su primer y único trofeo de la historia: la Triple Corona. El Manchester United no duda en pagar mil libras para que juegue con ellos

Pero en el campo a O´Connell le va bien en Old Trafford. Encuentra trabajo en una fábrica de la Ford como capataz y tarda seis meses en convertirse en capitán del equipo, jugando en 1915 el que pasó a la historia como el ‘fixed match’ (el partido más amañado de la historia, según la siempre ombliguista vara de medir inglesa). Un escándalo de apuestas en un partido entre el United y el Liverpool el Viernes Santo de 1915 que se saldó con siete jugadores suspendidos de por vida. O´Connell no lo fue, aunque lanzara fuera --no por poco, casi envió su disparo al banderín de córner-- un penalti a favor. Tal vez ese fallo (el marcador aún iba 1-0 y el resultado teóricamente pactado era un 2-0 para el United) salvara el honor de Patrick. De todos modos, su nieto Mike le dijo a The Guardian que “si hubiera estado implicado, habría disfrutado de ello”.

En 1915 la Guerra vence al fútbol y O´Connell  se marcha a Londres a vivir con su hermano Larry, vividor y activista a partes iguales. Allí trabaja en una fábrica de municiones. Tras el conflicto, tiene dificultades --por su edad y por el incidente del ‘fixed match’-- para encontrar un equipo en la élite, por lo que termina sus años como jugador en clubes menores del norte de Inglaterra y Escocia. En el modesto Ashington comienza su carrera como entrenador y cerca de allí, en la estación de trenes de Newcastle, ve por última vez a su mujer Ellen y a tres de sus cuatro hijos. A partir de ese momento, la única referencia que tendrá de su marido en años será un paquete con marchamo español con algunas pesetas. Ashington, un pueblo minero, vive en un estado de agitación permanente y el fútbol pasa a un segundo plano entre tanta huelga. No le renuevan el contrato y decide embarcarse hacia el norte de España.

En Santander ocupa el lugar que en 1922 había dejado Fred Pentland y convierte al Racing en el club hegemónico en Cantabria, conquistando cinco campeonatos regionales y clasificándolo para la primera Liga de la historia (1928-29). Le echaron de allí, según confesó en una entrevista a MARCA “porque insistí en poner de interior izquierdo a un jugador en el que la afición no creía, estimándole un manta. Ese jugador se llamaba Larrinaga. A mí me echaron y Larrinaga… fue a la selección española”. Del Racing pasa al Real Oviedo, que estaba en Segunda. Tampoco termina bien en Asturias porque decidió reconvertir a Lángara en delantero (entonces jugaba de interior). El tiempo también le dio la razón. O´Connell siempre dijo que Lángara fue el mejor ariete que tuvo España.

Tras un año sabático, en el verano de 1932 ficha por el Betis (entonces no era Real). La noticia impacta en la afición bética porque el club acaba de ascender a Primera de la mano de Emilio Sampere. Los aficionados protestaron ante lo que consideraban una injusticia… hasta que se dieron cuenta de que O´Connell era el entrenador adecuado.

En su Betis primaba la defensa, pero sobre todo la compenetración entre sus jugadores. Su pareja de centrales, formada por Areso y Aedo, inspiraba temor

Se instala en el barrio del Porvenir, a apenas veinte metros del campo del Patronato Obrero, donde jugaba entonces su equipo. Sus entrenamientos resultan exigentes e innovadores, pero cuando termina el trabajo se preocupa por parecer uno más de la plantilla. De hecho, en un tiempo en el que los técnicos solían presenciar los entrenamientos sentados, fumando y con chaqueta y pantalón, O´Connell se ponía para entrenar un jersey y un pantalón corto y sudaba entre gritos y patadas. En su fútbol prima lo defensivo pero, ante todo, que los componentes de su plantilla se entiendan y se comprendan. Su grupo formado por seis jugadores vascos, tres canarios, tres sevillanos y un almeriense se compenetra a las mil maravillas. La pareja de defensas Areso-Aedo inspiraban temor. Quienes se acercaran al área bética, contaba la leyenda “podían perder la pierna en el intento”.

El Betis logra la gesta de ser campeón de Liga por delante del Madrid gracias a un 0-5 en el Sardinero de Santander. El 28 de abril de ese año 1935 doblega al Racing a pesar de que el presidente cántabro, José María de Cossío --que era madridista--, había primado a sus jugadores con mil pesetas por barba. Las pizarras de las casetas de la feria sevillana fueron anunciando, entre gran júbilo, la noticia. El recibimiento y los fastos en la capital hispalense fueron majestuosos. Dignos de la gesta.

Por aquellos días Patrick ya es Don Patricio. Acude a la tertulia de una peña bética en la calle Tetuán y se integra tan bien en España que conoce --y se casa-- con otra irlandesa también llamada Ellen y muy parecida --dicen que fue institutriz de los hijos del rey Alfonso XIII-- a la que dejó en Inglaterra. Nunca se conocieron las dos mujeres. Tampoco pareció preocuparle mucho a Patrick.

En verano de 1935 el Barcelona le ofrece su banquillo y O´Connell llega con la idea de marcar una gran época en el club culé. Implanta sus métodos y le hace campeón de Cataluña y finalista de la Copa de España (la pierde ante el Madrid 2-1 por culpa de un partidazo de Zamora). A sus órdenes tiene un grupo joven y prometedor en el que destacan Balmanya y Escolá. La Guerra Civil pilla a O´Connell de vacaciones en su país. Le escriben desde Barcelona para transmitirle que entenderían perfectamente que optara por no regresar. El irlandés sabe la situación. Y conoce también que el presidente que le contrató, Josep Sunyol i Garriga, acababa de ser fusilado por las tropas franquistas. Pero O´Connell hizo la maleta y recordó a sus superiores que tenía un compromiso y un contrato que cumplir más allá de las bombas.

La Liga se paraliza y el Barça busca recursos para seguir compitiendo y generando ingresos. Manuel Mas Soriano, un empresario catalán afincado en México, les ayuda a organizar una gira por su país adoptivo y O´Connell y sus jugadores se embarcan en un recorrido de cuatro meses que les lleva también a los Estados Unidos. Recaudan 5.000 dólares que inmediatamente depositan en una cuenta suiza para evitar que fueran confiscados por las autoridades. Ese dinero resultó clave para la supervivencia del equipo después de la Guerra, sobre todo porque apenas cuatro jugadores regresaron a España temiendo las represalias del nuevo orden. O´Connell sí que vuelve, pero es relegado por la nueva directiva --tal vez por su simpatía por la causa republicana-- hasta que rescinde su contrato en 1940.

O'Connell está de vacaciones cuando estalla la Guerra Civil. Sabe que el presidente le contrató acaba de ser fusilado. Le llaman para decirle que entenderían que no volviera. Él les recuerda que tiene un contrato que cumplir

Entonces recuerda su Betis y regresa para ayudarlo a subir a Primera. Lo consigue en su segunda temporada y, por sorpresa, decide fichar por su eterno rival. En el Sevilla, sin embargo, es mirado con recelo por su pasado y también por su presente: sigue acudiendo a tertulias béticas. No obstante, su trabajo es incuestionable. En las tres temporadas que trabaja para los de Nervión su equipo queda segundo (1942-43), tercero (1943-44) y décimo (1944-45). Justo al año siguiente de su marcha el Sevilla consigue su primer (y único hasta la fecha) título liguero.

Su carrera como entrenador termina con dos experiencias pobres en Santander y de nuevo en Sevilla con el Betis. En 1954 el club verdiblanco le tributa un sentido partido de homenaje. Allí, la crónica de ABC le dibuja con la estampa que ha quedado en la retina de los aficionados que le querían: con su sombrero Torino en la mano y saludando como un torero después de una gran corrida.

Un año más tarde, en noviembre, un joven llamado Dan O´Connell entra en un pub de Dublín en el que los jugadores españoles se estaban relajando después de empatar a dos ante Irlanda. Pregunta si alguno conocía a un hombre llamado Patrick O´Connell. “¡Por supuesto!”, le dicen. Y Guillermo Eizaguirre, seleccionador y sevillano, le cuenta dónde puede encontrarlo en su ciudad. Daniel no lo duda y se planta en la capital de Andalucía. Allí, su padre le cita en el Parque de María Luisa y, después de 37 años, su primera pregunta es: “-¿Qué tal va el United?”.

Obviamente, el encuentro no resulta muy positivo para ambas partes y Daniel, que contó la historia en su relato 'Viaje a Sevilla en tercera clase', es presentado en la sociedad sevillana como el sobrino de Patrick. No obstante, su segunda mujer se percata de la situación y la presencia de Daniel termina deteriorando su relación. De ese encuentro nacen las dos citas más memorables puestas en boca del viejo entrenador: “España es como un partido de fútbol en el que los dos equipos intentan corromper al árbitro y Sevilla es un lugar donde la gente vive como si se fuera a morir esta noche”.

Poco después, arruinado y solo, se marcha a Londres para vivir en un ático en casa de su hermano. Muere de una neumonía en 1959 y es enterrado en un cementerio en Kensal Road (norte de Londres) en una tumba en la que no figura su nombre. El poeta Peter Goulding le dedicó una balada que terminaba así: “In London, he passed on, both penniless and friendless / A tired old man with no will to survive / But in the Catalan region, his legend is endless / As the hero who kept Barcelona alive”.

La Patrick O´Connell Memorial Foundation está recaudando fondos para honrar su memoria. En el museo del Betis su nombre ocupa un lugar destacado, al igual que en el monumento que recuerda la gesta verdiblanca de 1935 cerca de donde estaba el campo del Patronato. También el Barcelona incluye su busto en su Museo, como el United lo contempla entre su listado de jugadores ilustres. En agosto del año pasado un artista irlandés, Danny Devenney, pintó en un muro de la Falls Road de Belfast para honrar su memoria.

La memoria, en suma, de un hombre único para el que la vida no era sino un lugar donde venerar el fútbol.

Esta es la historia de un misionero del balón. De un truhán carismático y un profesional gigantesco. De alguien que nunca creyó en los imposibles. De un jugador y entrenador adelantado a su tiempo que ya defendía que era fundamental la velocidad en tiempos en los que el fútbol aún estaba en pañales. Es la...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí