1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

EVASIÓN FISCAL

Los mil brazos de la España ‘offshore’

El Ibex35 opera con cientos de filiales, sucursales y representaciones en paraísos fiscales; más de 200 tienen su sede en dos direcciones postales de Delaware

Eduardo Bayona 4/05/2016

<p>El blanqueo de Panamá.</p>

El blanqueo de Panamá.

J. R. Mora

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

“Los paraísos fiscales están en el Paseo de la Castellana”, sostenía hace unos años el fiscal Anticorrupción Luis Pastor, tal y como recuerda Ana Tudela en El sistema es un paraíso. Sus palabras resultaron premonitorias: en esa céntrica calle de la capital tenía su sede el Banco Madrid, una entidad de banca privada de matriz andorrana —entre cuyos clientes bajo sospecha está parte de la familia del exmolthonorable Jordi Pujol— intervenida hace un año por el Gobierno del país pirenaico y liquidada por orden del Banco de España, tras señalarla el Departamento del Tesoro estadounidense como sospechosa de blanquear fondos para organizaciones criminales de varios países.

Esta era solo una de las 77 entidades financieras de Estados sin impuestos que operan en España, una cifra que duplica la de las oficinas bancarias españolas en esos mismos países, pero que se convierte en insignificante al lado de los cientos de filiales —entre 483 y 810, según la fuente— que los magnates del Ibex 35 manejan en esos territorios.

¿Y para qué quiere el globalizado capitalismo local, tanto industrial como financiero, semejante despliegue en territorios paradisíacos? Para ganar más dinero. O para evitar que los Estados se lleven la parte de sus ganancias que prevén las leyes. En este caso, por la vía del ahorro de impuestos, explica el secretario general de Gestha, el sindicato de los técnicos de Hacienda, José María Mollinedo: “Las oficinas de esos países suelen ser la cabecera de los holdings en las áreas geográficas en las que operan. Cobran a sus filiales por servicios, con lo que reducen sus beneficios y en consecuencia la tributación donde desarrollan la actividad real, mientras el beneficio real viaja a un paraíso, donde no tributa o apenas lo hace. Esta operativa no es exclusiva de la banca, sino de todas las multinacionales”. Es, por ejemplo, la que pretendió utilizar Inditex cuando hace cinco años localizó la venta online de Zara en Irlanda, iniciativa que el emporio de Ortega acabó descartando por el impacto que iba a tener en su reputación.

Las empresas y las personas físicas que operan en el extranjero están obligadas a declarar a la Agencia Tributaria, mediante el llamado modelo S-3, el lugar, la fecha y la cantidad que invierten o cobran. “Eso en las operaciones blancas, las negras no pasan por ahí”, anota Mollinedo. Cuando esos movimientos se producen en paraísos fiscales, explica, la carga de la prueba se invierte. “No vale con una factura, sino que el inversor debe probar la realidad de la inversión”, explica.

Sin embargo, el sistema tiene goteras. Una consiste en que la matriz formalice una operación legal con su filial en ese lugar, que es la que después lleva a cabo el negocio real al margen del fisco de origen. Otra son los negocios simulados, como aparentar la compra de materia prima por elevadas cantidades de dinero en países bananeros para que el género ficticio se pierda en un accidente inexistente que, obviamente, nadie puede documentar; ni tampoco negar cuando el fisco local se interesa por él. El dinero transferido para la compra mendaz queda a partir de entonces convenientemente oscurecido para viajar por los circuitos offshore.

Paraísos fiscales y países offshore: conceptos variados

El episodio del Banco Madrid fue un caso de blanqueo cometido a través de un banco de un país sobre cuya catalogación como paraíso fiscal existen discrepancias. La repetida aparición de entidades financieras andorranas en investigaciones y sumarios sobre delitos económicos no supone un dato concluyente para determinar si lo es. Cada Estado y cada organismo oficial tienen sus propios criterios, lo que hace que desde 2010 no lo sea para España aunque siga siéndolo, más o menos, para la OCDE, que lo incluye en el amplio bloque de los países que se han comprometido a mejorar. Ocurre algo similar con Las Antillas Holandesas, mientras otros países como Singapur o Luxemburgo han desaparecido de ambos listados. Suiza no figura en ninguno de los dos, pese a haber sido escenario de monumentales episodios de escaqueo tributario como los que desveló la lista Falciani.

Los papeles de Panamá han reavivado la polémica sobre los paraísos fiscales, cuyos bancos, según un estudio elaborado hace unos años por el economista y actual portavoz de Izquierda Unida Alberto Garzón, custodian diez billones de dólares, cuya fuga provoca un quebranto de varias decenas de miles de millones al año en las haciendas de sus países de origen. El economista Gabriel Zucman, autor de La riqueza oculta de las naciones, cifra en 144.000 millones de euros el dinero de origen español apalancado, sin haber sido declarado al fisco, esos territorios.

¿En qué consiste un paraíso fiscal? Depende de quién responda. La OCDE establece un requisito imprescindible —presión tributaria entre baja e inexistente, por lo general menor del 1% de los beneficios— al que debe sumarse alguno de estos tres: ausencia de intercambio de información con los países originarios de quienes operan en ellos, secreto tanto bancario como tributario y no exigencia de una actividad económica para disfrutar de esos beneficios fiscales. Ese cuadro se completa, frecuentemente, con un régimen societario offshore, que consiste en permitir a los no residentes crear empresas sin apenas obligaciones registrales, que puedan ser dirigidas por administradores fiduciarios, cuyo capital sea distribuible en acciones al portador y que admitan, incluso, la existencia de accionistas de paja.

El paraíso fiscal: presión fiscal nula, opacidad hacia los países originarios, secreto bancario y tributario, no exigencia de una actividad económica

No obstante, la OCDE solo señala dos paraísos fiscales en el planeta: las islas polinesias de Nauru y Niue, mientras sitúa en un segundo grupo a otros 36 Estados que se comprometen a mejorar sus prácticas de transparencia e intercambio de información, lo que lo convierte en uno de los organismos más —¿menos?— exigentes con este tipo de prácticas.

Por el contrario, la oenegé Inspiraction cataloga como paraíso fiscal a 73 países, entre ellos España por aplicar fórmulas como las Sicav, sociedades de inversión colectiva cuyo rendimiento tributa al 1%, mientras Tax Justice señala a 53. El Fondo Monetario Internacional maneja una lista de 42, casi el doble de los 24 que contempla la Comisión Europea, la cual ahora, al aflorar los Panama papers y tras haber limitado su selección a los que aparecían en las listas de al menos diez de sus miembros y sostener formalmente que no los hay en su territorio, anuncia que impulsará la elaboración de un nuevo elenco de carácter comunitario.

España elaboró en 1991 una lista de 48 paraísos fiscales de la que siguen formando parte los 33 que no han firmado acuerdos de intercambio de información tributaria o convenios para evitar la doble imposición, y de la que el 1 de enero de 2015, cuando la actualización del listado dejó de tener “carácter automático”, se habían caído 15: Andorra, Antillas Holandesas, Aruba, Chipre, Emiratos Árabes Unidos, Hong-Kong, Bahamas, Barbados, Jamaica, Malta, Trinidad y Tobago, Panamá, San Marino, Singapur y Luxemburgo, que lo era “sólo por las rentas percibidas por determinadas sociedades”. Un cuarto de siglo después de la elaboración de la lista inicial, las multinacionales industriales y financieras españolas siguen operando en muchos de esos territorios.

Los cientos de picas paradisíacas del Ibex 35

Según un informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, 32 de las 35 empresas del IBEX tenían en 2013 filiales –483, hasta 20 en el caso de Inditex-- en paraísos fiscales. Casi la mitad de ellas --222-- están domiciliadas en una demarcación estadounidense que no aparece en las listas españolas, pero sí en las de otros organismos: Delaware, donde  180 sociedades de matriz española se aglutinan en dos direcciones postales de la ciudad de Washington. Oxfam-Intermón eleva a 810 el número de tentáculos paradisíacos del Ibex.

De todo el índice bursátil selectivo, solo una, según el primero de esos informes, “es transparente a la hora de informar sobre el tipo de actividad y volumen de negocio generado, beneficios e impuestos y sobre sus planes futuros con respecto a su presencia” en ellos; únicamente dos publican “de forma transparente los impuestos pagados en cada uno de los países en los que opera”;  tan solo tres informan de las subvenciones que reciben en esos territorios y otras tantas lo hacen con las exenciones y créditos fiscales. “Todas las empresas analizadas omiten del perímetro de información de RSC a aquellos países que tienen la consideración de paraísos fiscales”, añade.

La banca española, parte de la cual forma parte del selectivo, ha mantenido históricamente picas en los territorios que su gobierno considera, o ha considerado, tributaria y/o societariamente paradisíacos. BBVA mantiene dos sucursales en las Islas Caimán, cuya inclusión en el balance consolidado del grupo provocó hace unos años un descuadre millonario, al alza, en el último tramo de la presidencia de Emilio Ibarra, y varias emisoras de acciones. El año pasado gestionaban, entre depósitos y valores, algo más de 4.000 millones de euros.

30 sucursales españolas en paraísos y 77 bancos paradisíacos en España

Y el último anuario disponible de la patronal de la banca (AEB), el de 2014, todavía recoge, más de una década después de que el banco de España diera su primer toque de atención sobre las querencias paradisíacas de los señores españoles del dinero, la existencia de una filial de ese mismo banco en CuraÇao –antigua Antillas--, de dos filiales del Santander en Las Bahamas y de otra en Panamá,  de una filial en Andorra del Banc Sabadell, que cuenta con representación en Singapur y en los Emiratos Árabes Unidos, donde también la tienen el Santander y el Popular. Sabadell y Santander disponen de sucursal, en el primer caso reforzada por una representación, en Singapur.

Allfunds y Bankinter, según esa misma fuente, tienen filiales en Luxemburgo; en el caso de la segunda entidad, con la paradójica circunstancia de que la delegación opera en España sin establecimiento propio abierto al público. BBVA y Santander cuentan con filiales en Suiza, donde el segundo, el Popular y Caixa Xeral disponen de representaciones. Y, por último, Popular y Sabadell tienen filiales en Miami y el Santander en Wyoming, territorios que nunca han aparecido en el listado español de paraísos pero que sí figuran en los de otros Estados, organismos y oenegés.

El anuario de AEB también refleja la actividad en 2014 de entidades extranjeras en España: cinco bancos suizos, cuatro de Luxemburgo, uno de Florida y otro monegasco. Este último, “sin establecimiento”, como otras 54 entidades de crédito luxemburguesas, siete de Malta, dos chipriotas y tres de Liechtenstein.

Dos décadas replegando velas

La implantación paradisíaca de la banca española es algo menor de lo que era una década antes, cuando seis bancos españoles tenían representaciones en Suiza, dos disponían de sucursales en Bahamas y otros cuatro en Miami y entre todos contaban con 19 filiales en Andorra (3),  Bahamas (3), Antillas (1), Islas del Canal (1), Caimán (3), Miami (1), Panamá (3), Guernsey (1), Gibraltar (1) y Suiza (2). Y mucho menor que veinte años atrás, cuando sumaban 20 filiales, 15 representaciones y 18 filiales. Era una forma de actuar en la que participaba el propio Estado: el Banco Exterior, público, disponía de una sucursal en Gran Caimán y de filiales en Panamá y Suiza.

¿A qué se ha debido el repliegue? Básicamente a dos factores: uno de orden interno, derivado de las reestructuraciones para optimizar sus estructuras tras el carrusel de fusiones iniciado en la época de Felipe González y Carlos Solchaga, y otro de origen externo, como fue el inicio del proceso de repudio formal a los paraísos fiscales por parte de los gobiernos y de las autoridades monetarias a principios de la década pasada.

El Banco de España comenzó a llamar la atención sobre estas prácticas en 2004. Lo hizo, concretamente, en su Memoria de Supervisión del ejercicio anterior, en la que se refería a “los posibles riesgos de reputación en que pueden incurrir las entidades al definir estratégicamente el contenido, localización y la forma de sus actividades”, y en la que, para “evitar que nuestro sistema bancario sea utilizado para canalizar operaciones ilícitas”, consideraba “imprescindible que la política global de prevención de blanqueo y de cumplimiento de las exigencias relativas al conocimiento del cliente que debe tener el Grupo se apliquen en los centros offshore de manera tan rigurosa como en España”.

Todas las empresas analizadas omiten del perímetro de información de responsabilidad social corporativa a los paraísos fiscales

Las exigencias, no obstante, se limitaban a “que la firma de auditoría externa del establecimiento offshore sea la misma” que la que repasaba las cuentas de la matriz y el balance consolidado, a “informar con detalle en la memoria anual de las actividades desarrolladas en cada establecimiento offshore, su naturaleza, su volumen, sus riesgos y los mecanismos establecidos para controlarlos”, a “conocer y medir los riesgos legales y de reputación”, a “definir políticas expresas” sobre su actividad y, por último, a tener “a disposición de las autoridades españolas”  una “identificación precisa y documentada” de los clientes con “depósitos fiduciarios”.

Había algo de estético en la iniciativa. De hecho, la autoridad monetaria, que mostraba una preocupación similar por “los riesgos de reputación” de la actividad en esos lugares que por sus posibles derivadas legales, iba a mostrarse comprensiva con esos tentáculos del sistema financiero: “Las entidades que justifiquen la necesidad de mantener filiales o sucursales en centros offshore deben tener una estrategia clara y definida con respecto al establecimiento y sus actividades, y asegurar que se cumplen en todo momento los principios antes expuestos”, señalaba, poco antes de apelar a la herencia recibida: “En muchos supuestos se trata de situaciones heredadas por las entidades españolas en sus operaciones de compra de filiales bancarias en el exterior, ya que, a su vez, estas tenían filiales o sucursales en territorios offshore. Pero, en términos relativos, tan solo la actividad de emisión de valores en estos territorios representa un porcentaje significativo sobre la actividad total del sector”.

La ingeniería contable y el informe país por país

Mollinedo, por otro lado, percibe un cambio de actitud en los gobiernos occidentales hacia los paraísos fiscales. Un síntoma es que en la OCDE “durante décadas se refirieron a ese tipo de prácticas como ingeniería contable, pero ahora, con la merma de ingresos de las haciendas por la crisis, ha pasado a llamarse técnica fiscal agresiva”.

Otro lo constituye la batería de quince medidas que impulsa ese organismo, entre las que se encuentra la erradicación de la doble imposición, que en la práctica permite a las multinacionales eludir el pago de tributos tanto en la sede de su matriz como en sus filiales, y otra iniciativa incluida en la última reforma fiscal del ministro Cristóbal Montoro, aunque limitada a las empresas con un volumen de negocio superior a los 750 millones de euros.

Se trata del informe país por país, que obliga a ese tipo de empresas a declarar en el Impuesto de Sociedades los beneficios, la inversión y la capitalización de sus filiales en cada país. “Eso permitirá detectar a dónde se lleva los beneficios cada multinacional para, después, establecer una normativa”, señala Mollinedo. La OCDE se presenta como el foro en el que los diferentes Estados podrán compartir esa información para desenredar la madeja de la evasión fiscal de las grandes empresas y bancos.

“Es imposible saber lo que hay fuera”

No obstante, Mollinedo llama la atención sobre otra cruda cara de la realidad. “Se podría llegar a descubrir lo que hay en la contabilidad de las grandes empresas en España, pero es imposible saber lo que hay fuera”, explica. Aunque tampoco ese primer objetivo es sencillo.

Desde 2005, la Agencia Tributaria cuenta con una Delegación Central de Grandes Contribuyentes, encargada del seguimiento de las 2.800 empresas y los 358 vips que ganan más de un millón al año y poseen un patrimonio superior a los diez. “La plantilla es escasa, está infradotada”, sostiene. Como consecuencia, “la actividad de esos contribuyentes no se puede analizar con profundidad. En la práctica, ni siquiera se aspira a conocer la contabilidad real”. “Ni el Banco de España ni la Agencia Tributaria fueron capaces de detectar las contabilidades creativas de Bankia ni de la CAM, ni tampoco el blanqueo en el Banco Madrid –añade-. Eso ocurre por la infradotación de personal”.

Esa falta de personal se combina con el marco legal para generar desequilibrios tan paradójicos como enervantes. En España, según un informe de Gestha, el tipo real medio que las multinacionales pagan a través del Impuesto de Sociedades sobre el beneficio obtenido es del 6,7%, mientras que para las pymes se eleva hasta el 15,3%. En Europa, la Comisión investiga si vulneran el tratado de la UE los trajes a medida tributarios que el Gobierno luxemburgués de Jean-Claude Juncker —actual presidente del ejecutivo comunitario— pactó con 340 grandes empresas con sede en ese país.

Por lo pronto, quienes se sientan en el banquillo desde el pasado 26 de abril son tres empleados de firmas de auditoría y un periodista sospechosos de haber participado en la filtración. Son reos de haber sacado a la luz un —otro— cartel de evasores cobijado bajo un paraguas gubernamental.

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí