1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

María Aliójina / Miembro de Pussy Riot

“Si dejas de luchar por la libertad, te la pueden quitar fácilmente”

Agustín Fontenla Moscú , 13/07/2016

<p>María Aliójina.</p>

María Aliójina.

Alexander Sofeev

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

¿Cómo se imagina a una persona que fue integrante del colectivo punk feminista Pussy Riot en uno de los Estados más conservadores de Europa, que estuvo presa a los 24 años por “dedicarle” una canción al todopoderoso presidente de su país, y que por eso se convirtió en una activista conocida internacionalmente?

María Aliójina (Moscú, 1988) fue arrestada en febrero de 2012 tras realizar una performance contra Vladímir Putin en la catedral de la capital rusa junto a otras integrantes de Pussy Riot. En aquel momento era estudiante de cuarto año de periodismo y escritura creativa. Después de un breve juicio, fue condenada a dos años de prisión por vandalismo e incitación al odio religioso. Cuando faltaban tres meses para terminar de cumplir su pena, fue excarcelada por una amnistía que aprobó el presidente ruso y que alcanzó a miles de presos, entre ellos al magnate Mijaíl Jodorkovski.

En sus primeras declaraciones, tras salir del penal, Aliójina criticó la amnistía por oportunista y ratificó su oposición a Putin. En los años siguientes, realizó entrevistas y conferencias, además de espectáculos, alrededor del mundo, vinculados al activismo político y a la defensa de los derechos humanos.

Aliójina llega 15 minutos tarde a la entrevista porque pasa buena parte de su tiempo lejos de Moscú, en Minsk, donde estos días prepara su debut teatral junto al Teatro Bielorruso Libre. Más que punk, viste un look dark, sobrio. Desde los zapatos de tacón hasta la cinta que le sostiene el pelo rubio hacia atrás, todas sus prendas son negras. La oscuridad contrasta con la mirada despierta y el tono tierno, por momentos juvenil, con el que habla. “Privet” (la forma rusa de saludar cuando hay confianza), dice, mientras se sienta. Antes de empezar, abre su computadora y la conecta a su teléfono para cargarlo, un hábito de la gente que no pasa mucho tiempo en casa.

--Tengo unos 20 minutos porque a las 11 tengo un viaje, ¿está bien?

--¡No, es muy poco!

--Bueno -dice resuelta-, ¿qué te parece si hablamos ahora 20 minutos y luego me acompañas a mi casa a buscar la maletita y seguimos conversando?   

Puede parecer extraño que una mujer que estuvo presa por cuestiones políticas, que seguramente sigue bajo el radar de los servicios secretos rusos, y que declara que uno de los cambios más importantes en los últimos cuatro años es que se convirtió en una persona “más atenta, cuidadosa y detallista”, invite a su casa a un desconocido.

Tal vez tenga que ver con una novedad que nadie dice todavía a viva voz: las Pussy Riot parecen estar desmembrándose. Al menos eso sucede con sus dos rostros más conocidos, María Aliójina y Nadezhda Tolokonnikova. Esta última presentó un vídeo contra el fiscal general de Rusia en febrero pasado, y allí Aliójina no aparece. Por el contrario, Aliójina trabaja en solitario desde hace unos meses en la que será su primera obra de teatro, Burning doors (Puertas quemadas).

Maria Aliójina durante su juicio en 2012.

Maria Aliójina durante su juicio en 2012.

“A mí no me gusta la palabra espectáculo”, empieza diciendo. “Es una acción política, una expresión política. Es una obra sobre artistas rusos en prisión, con tres protagonistas: Peter Pavlensky [muy conocido por haber prendido fuego a las puertas del Servicio de Seguridad ruso –FSB-- en Moscú]; Oleg Sentsov [cineasta ucraniano muy crítico con el Kremlin], y yo, en el contexto de Pussy Riot”, cuenta.

La obra que prepara en Minsk junto al Teatro Bielorruso Libre se estrenará en agosto con una gira por el Reino Unido. “Conocí la compañía en noviembre de 2014, y después de pasar más de un mes en Bielorrusia mi experiencia con ellos se convirtió en una impresión artística muy fuerte”. Esta compañía está prohibida en su país y trabaja de forma clandestina. Fue fundada en 2005 por el escritor Nikolai Khalezin y la activista pro derechos humanos Natalia Kolyada. Desde sus inicios atrajo la atención de periodistas, políticos y policías. Los diarios The New York Times y The Guardian publicaron crónicas elogiosas sobre sus trabajos; el difunto expresidente checo, escritor y disidente político Václav Havel les brindó su apoyo, y la policía bielorrusa los detuvo durante una protesta en 2010. Desde que sus fundadores fueron liberados, Khalezin se mantiene en la clandestinidad.

- ¿Qué expectativas tiene sobre la obra?

- Estoy segura de que la gente que vaya a ver lo que estamos haciendo entenderá con claridad la situación. Estoy segura, porque el Teatro Bielorruso Libre y nosotros tenemos cosas que contar y que mostrar. Somos personas perseguidas, presionadas, a las que se intenta marginar de la sociedad. Queremos mostrar al espectador el infierno que vive la gente que sufre esa situación.

Las Pussy Riot fueron una gran llamada de atención al mundo sobre lo que sucedía en Rusia con los disidentes políticos. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, y personalidades como Paul McCartney y Madonna pidieron públicamente su liberación. Cuando las activistas fueron liberadas, recibieron invitaciones de numerosos foros y universidades del mundo. Sin embargo, en su tierra no han sido tan populares. “Fuimos populares de una forma que no es buena”, dice. 

“Pero la gente que empezó a ayudarnos cuando sucedió todo fue la gente de aquí, nuestros amigos. Además, luchar por los derechos de las Pussy Riot no es lo mismo en Rusia que en el exterior. Por ejemplo, el primer año nuestra amiga Tatiana fue con una pancarta a la cárcel para protestar y la atacaron a puñetazos. En Rusia es mucho más arriesgado. Yo valoro más a la gente que luchó por nosotras aquí…”.

La camarera trae un café con leche. Aliójina toma el asa de la taza con una mano, y con la cucharita en la otra escarba en la crema, la pone delicadamente en su boca y la absorbe pausadamente. Pareciera que las mujeres rusas no pierden su delicadeza siquiera tras pasar año y medio en una cárcel de Putin.

Cuenta que, después de lo que sucedió con Pussy Riot, el Estado ruso aprendió una “pequeña lección”. “Antes, la mayoría de las veces las autoridades reaccionaban de forma muy tonta y metían a la gente tras las rejas. Con Pavlensky se puso su máscara de humanismo y actuó de mejor forma que con nosotras”. Peter Pavlensky, el hombre que quemó las puertas del FSB (antiguo edificio de la KGB, órgano en el que Putin comenzó su carrera), no irá definitivamente a prisión. Deberá cumplir algún tipo de labor social y abonar una multa por los daños causados.

Algunos analistas rusos dicen que el problema de la oposición es que ataca a Putin personalmente en vez de sus políticas. ¿Qué opina al respecto?

Putin es su política. Cuando una persona se convierte en presidente del país, su cuerpo se convierte en sujeto político. Por eso ese sujeto es atacado por los críticos; es un proceso natural. Yo veo a Putin como una función. Y en general pienso que el poder es una función. Putin es un producto del FSB, fue criado y colocado en el poder por y con el apoyo de los servicios secretos; en realidad Putin es la materialización de los servicios secretos.

Otros tienen una imagen diferente de Putin. Por ejemplo, muchos movimientos de derechas, pero también de izquierdas, en América Latina y Europa lo apoyan, al menos en su visión geopolítica.

Sí, ya conozco esa variante.

Nadezhda Tolokónnikova durante el juicio de 2012. 

Nadezhda Tolokónnikova durante el juicio de 2012. 

¿Qué les diría?

Creo que es absurdo. Sería cambiar OTAN por OTAN. Solo que una más salvaje y encima de un caballo (se refiere a la famosa imagen de Putin con el torso desnudo subido a un caballo). No se puede luchar contra un imperio con las fuerzas de otro imperio. En Rusia hay a quienes, con tal de que no esté Putin, no les importa si hay un ejército de la OTAN en Moscú... Eso me parece una exageración, ir de un extremo a otro.

¿Y sobre los políticos europeos? Por ejemplo, aquellos que durante la guerra en Ucrania parecían quitarle la palabra a Putin y ahora aceptan que quiera reconciliarse con ellos.

Es una hipocresía política. Eso es contra lo que tenemos que luchar. Es nuestro trabajo decirles a los políticos cuál es su sitio, ubicarlos. Y eso es lo que hace el arte político. La guerra en Ucrania es un ejemplo muy grande y doloroso de lo rápido que la gente cambia sus posiciones.

Hace una pausa y, sin esperar la siguiente pregunta, recuerda lo que sucedió con Peter Pavlensky y el Premio Václav Havel.

“Si vamos a hablar de Europa querría contar una noticia de estos días... Peter recibió el premio, el mismo que nosotras recibimos en 2014. Después de eso, su esposa fue a Oslo y anunció que iban a donar el dinero del premio a los Primorsky Partisans (en la región de Primorie, cerca de la frontera con China, un grupo de jóvenes se enfrentó a la policía después de acusarla de actuar brutalmente). Bueno, hace unos días el comité se reunió y decidió que no le entregarían el premio a Peter porque es posible que los Primorsky Partisans apoyen la violencia. Eso me parece una mierda de hipocresía. Ceremonia oficial, todo el mundo feliz, y de repente dicen que deben investigar la situación...”.

Aprovecho para preguntarle si no cree que ha sido utilizada políticamente en algunos de los eventos y entregas de premios en los que participó en Europa o Estados Unidos. Contesta con sorna: “No creo que seamos muñecas de cartón. Cuando tienes relación con la política debes entender que cada político tiene sus propios intereses y sus propios métodos para conseguir esos intereses”.

Aliójina aparece en un capítulo de la serie House of cards, en el que actúa de sí misma y acusa a Viktor Petrovich (el presidente ruso en la ficción) de perseguirlas. Una situación parecida, pero a la inversa, a la que se da con Edward Snowden, perseguido por Estados Unidos pero asilado en Rusia. Cuando se le pregunta por esto, responde precipitadamente: “Nos reunimos con Julian Assange y él nos invitó a formar parte de su fundación y dijimos que sí. Hablamos sobre Snowden...”. 

Hace una pausa, piensa y sigue. “No creo que sea útil acusarlo [a Assange] por si se reúne con Hillary Clinton o si trabajó para Russia Today... Creo que hay un terreno compartido entre él y nosotros en el que podemos trabajar conjuntamente. Y tengo que decir, aparte, que tengo mucho respeto hacia Snowden. Sigo su situación, leo sus entrevistas. Siento admiración por él. Es muy cool”.

Yekaterina Samutsévich durante el juicio de 2012.

Yekaterina Samutsévich durante el juicio de 2012.

Y en relación a los viajes que realizó, ¿ha encontrado algún lugar parecido a Rusia, o muy diferente, en términos políticos?

No es útil pensar en Rusia como si fuera un extraterrestre, un planeta que vive en su propio espacio. Lo que pasa en Rusia puede pasar en cualquier país europeo. Cuando la gente o una persona en concreto deja de luchar por su libertad, esa libertad se la quitan de forma rápida y muy fácilmente. En ese sentido, Rusia puede servir de ejemplo. Un ejemplo vívido de esto, y con contrastes muy grandes.

Como artista y activista política, ¿cambió algo en estos cuatro años desde que la detuvieron? La respuesta llega después de varios segundos de reflexión, y con una cita de Borís Nemtsov, el dirigente opositor asesinado a tiros a unos metros del Kremlin en 2014.

“Boris dijo algo sobre eso una vez: yo entiendo lo que pasa en Rusia. Estamos luchando todos contra todos. Pero estoy seguro de una cosa y quiero con seguridad algo: atravesar ese momento, y estar presente para cuando esto termine”. Al terminar la cita, vuelve a pensar y agrega: “Me convertí en una persona más atenta, más cuidadosa y más detallista. Para mí, es más importante hablar a través de lo que hago que a través de las palabras”.

Pagamos la cuenta y nos movemos rápidamente del bar en dirección a su casa. Hacemos media cuadra por una calle poco transitada, y luego entramos por una suerte de garaje abierto (la mayoría de edificios en Moscú tiene un gran jardín interno con sitios para aparcar y la puerta principal se encuentra allí, y no del lado exterior, sobre la calle). El sitio se vuelve oscuro y cuando nos aproximamos a la puerta le pregunto si después de todo lo que pasó no le quedaron miedos. “No”, contesta con serenidad. “Soy una persona con mucho coraje; así soy”.

Una pregunta innecesaria, pienso, si se tiene en cuenta que el día que le leyeron el veredicto, afirmó: “No tengo miedo de la mentira y de la ficción, del fraude encubierto en la sentencia de este presunto tribunal”.

 

¿Cómo se imagina a una persona que fue integrante del colectivo punk feminista Pussy Riot en uno de los Estados más conservadores de Europa, que estuvo presa a los 24 años por “dedicarle” una canción al todopoderoso presidente de su país, y que por eso se convirtió en una activista conocida...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Agustín Fontenla

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí