1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

La extrema derecha a la conquista de Alemania

Las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental son un reflejo de la crisis europea de los partidos que tradicionalmente han ostentado el poder desde la II Guerra Mundial

Miguel Urbán 13/09/2016

<p>Fascio.</p>

Fascio.

LA BOCA DEL LOGO

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Es muy posible que nos pueda sonar el nombre de Alternativa para Alemania (AfD) por unas declaraciones de su principal portavoz, Frauke Petry, en las que incitó al odio y la violencia defendiendo que “los agentes deben usar armas de fuego si es necesario para impedir que los refugiados crucen las fronteras de forma ilegal. Este partido consiguió el domingo pasado un histórico segundo puesto en las elecciones del Estado federado alemán de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. La formación ultraderechista consiguió el 21,2% de los votos frente al 19,3% de los conservadores de la CDU. Por delante, quedaron los socialdemócratas del SPD, con un 30,4%. De esta forma, las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental dibujan un nuevo e inquietante mapa político en el que todas las principales formaciones a excepción de AfD han retrocedido. 

La formación ultraderechista consiguió el 21,2% de los votos frente al 19,3% de los conservadores de la CDU

Hablamos de un resultado histórico al ser la primera vez que, desde la II Guerra Mundial, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), presidida por la canciller Angela Merkel y hasta ahora “único” partido de la derecha alemana, ha sido superada en unas elecciones por otro partido de su mismo espectro político. Una situación que adquiere tintes preocupantes tanto por las condiciones en las que se ha producido, como por lo que significa respecto al futuro inmediato del país con más peso de la UE en las elecciones generales del próximo año.

La pregunta que nos hacemos es: ¿Quiénes son Alternativa para Alemania? Alternativa para Alemania se funda en 2013 como reacción a la política de rescates financieros de la UE de la mano de académicos, juristas, economistas, autónomos y representantes del mundo empresarial, enarbolando la bandera de la salida del euro y la vuelta al marco. Desde sus inicios el partido se ha visto inmerso en un laberinto de disputas internas con unos resultados iniciales que le impidieron superar el umbral necesario para entrar en el Bundestag, por ello se precipitó una ruptura entre su núcleo fundacional que cristalizó en un importante cambio de rumbo hacia una acelerada radicalización antimigración. De esta forma, al amparo de la mal llamada “crisis de los refugiados”, el nuevo equipo dirigente de AfD aprovechó el vacío político que existía en Alemania para construir una opción de impugnación con carácter ultrarracista y xenófobo y que en el resto de Europa ocupan partidos como el FPO austriaco o el Frente Nacional francés; todos ellos provienen de una crisis de los partidos que tradicionalmente han ostentado el poder desde la II Guerra Mundial, una crisis que podemos considerar europea y no simplemente el síntoma particular de un país o estado concreto. Es decir, se está produciendo un desplazamiento de los espacios políticos hacia fuerzas que hasta ahora se situaban en los márgenes de un “extremo centro” (la gran coalición socialdemócrata y conservadora que gobierna la UE) y, lamentablemente, suele desviarse más hacia la derecha.

AfD aprovechó el vacío político que existía en Alemania para construir una opción de impugnación con carácter ultrarracista y xenófobo

Las diferentes respuestas ante el fenómeno migratorio y, más concretamente, ante la crisis humanitaria que sufren las y los refugiados, conforman sin duda hoy una de las brechas complementarias y constituyentes de polarizaciones políticas en Europa. Una gestión de las migraciones que en la práctica se está traduciendo principalmente en la muerte de miles de personas y un cierre y militarización de fronteras, así como la violación sistemática del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, consecuencia directa del orden que imponen las políticas de austeridad social. Porque más allá de los recortes sociales y privatizaciones concretas, la austeridad es, como afirma el economista Isidro López, la “imposición" para un 80% de la población europea de un férreo imaginario de escasez, un “no hay suficiente para todos" que abre la puerta al “entonces algunos sobran”.

La escasez como motor de los mecanismos de exclusión. Aquel fenómeno que Jürgen Habermas definió como “chovinismo del bienestar”, y donde se cruzan las tensiones siempre latentes entre el estatuto de ciudadanía y la identidad nacional. Situaciones en las que el malestar social y la polarización política se canalizan a través de su eslabón más débil --la y el migrante, el extranjero o simplemente el "otro"-- eximiendo así a las élites políticas y económicas responsables reales del expolio.

En Alemania, durante décadas, diversos estudios han mostrado que existe una proporción preocupante de alrededor de una quinta parte de antisemitas y una cuarta parte de la población abiertamente racista. Algunas de estas personas se han unido a organizaciones de extrema derecha, otros simpatizan con los partidos de derecha, pero la mayoría de ellos no participan en una actividad política en su vida diaria, porque no se ven a sí mismos como extrema derecha y rechazan esa etiqueta. Por esto, hoy en día, a este grupo le gusta llamarse "ciudadanos preocupados". Para este electorado ha sido difícil, a veces, encontrar un espacio político antes del surgimiento de AfD, a pesar de que existían partidos abiertamente neonazis como el NPD o DVU que no conseguían superar el umbral para entrar en el Bundestag y que solo rascaban alguna representación en Estados del este de Alemania, viendo cortada su progresión electoral desde el surgimiento de AfD. El caso de las últimas elecciones es un magnífico ejemplo de ello. Aunque las encuestas demuestran que AfD consigue robar votos de todos los partidos, sobre todo de la abstención, el partido que más sufre el surgimiento de AfD son los neonazis del NPD que pierden su representación en el Parlamento del Estado federal de Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

De esta forma, de la mano de Frauke Petry y Jörg Meuthen, AfD evolucionó de un partido euroescéptico (no ha dejado de serlo)  hacia una formación nacional-populista con un claro matiz racista, xenófobo e islamófobo. Dejando en un segundo plano las reivindicaciones económicas que inspiraron su fundación para dedicar sus esfuerzos a arremeter contra las políticas de asilo del Gobierno y sobre todo a combatir a su nuevo enemigo de cabecera: la presencia del islam en Alemania. AfD ha recogido el testigo, en el plano electoral, de la plataforma de extrema derecha Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (PEGIDA), un movimiento islamófobo que lleva varios años convocando protestas contra la migración en diferentes ciudades, fundamentalmente del Este de Alemania en donde AfD justamente obtiene sus mejores resultados electorales. Es también en el Este, especialmente en Sajonia, donde han aumentado los ataques incendiarios contra viviendas de personas migrantes y agresiones racistas, y que –junto con el auge de AfD-- están creando el caldo de cultivo perfecto para una caza racista al migrante  y al refugiado.

AfD ha recogido el testigo, en el plano electoral, de la plataforma de extrema derecha Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente 

“Nunca en la historia de la República Federal de Alemania había habido tantas agresiones racistas”, es la conclusión de Selmin Çalikan, secretaria general de la filial alemana de Amnistía Internacional (AI), en la presentación del informe Vivir en la inseguridad: cómo Alemania deja a su suerte a las víctimas de la violencia racista. Informe que recoge datos de agresiones recolectados por el Gobierno y varias ONG. Así las propias estadísticas del Ministerio del Interior recogen que los ataques a centros de refugiados han pasado de 63 en 2013 a 1.031 en 2015; las agresiones violentas provocadas por prejuicios raciales casi se duplicaron en 2015 al llegar a las 980. El propio informe de de Amnistía también acusa al Estado alemán de “racismo institucional”, por fomentar un trato desigual a las víctimas en función de su color de piel.

En este sentido, quizás sea la islamofobia uno de los elementos que ha adquirido más protagonismo en los últimos años en la estigmatización de migrantes y refugiados. Así lo afirman  Patrick Haenni y Stephane Lathion, en su obra, Los minaretes de la discordia: “Tras el fin de la guerra fría, hemos podido observar la emergencia de una corriente intelectual articulada en torno a una crítica al islam(ismo) que ha venido a suceder al anticomunismo. La desaparición de la URSS y la desfiguración del enemigo han generado la necesidad de formular una nueva simetría. Una simetría que permita a la vez determinar las referencias con las que expresar los elementos que definen Occidente, así como crear un marco de reconversión de los actores que encarnan la amenaza.” (…) Se trata de un relato de la confrontación entre islam y Occidente”.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la “guerra global” contra el terrorismo fueron el detonante de que la islamofobia fuera ganando terreno más allá de la extrema derecha y permeara el conjunto del arco político de los principales partidos europeos. Esto ha posibilitado que a la supuesta preservación de la identidad cultural particular de cada nación o Estado (eje de movilización tradicional de la derecha radical) se sumara una reivindicación de conservación de lo europeo u occidental frente a lo que han titulado “la amenaza islámica”. El propio primer ministro húngaro, Viktor Orbán, uno de los primeros jefes de Estado en levantar vallas y aplicar medidas restrictivas ante la llegada de refugiados, escribía en el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung: “La mayoría de ellos [refugiados] no son cristianos, sino musulmanes. Eso es importante, porque Europa y la identidad europea tienen sus raíces en el cristianismo. ¿No es ya preocupante que el cristianismo europeo apenas pueda conseguir que Europa siga siendo cristiana? Si perdemos eso de vista, la idea de Europa podría ser sólo de interés para una minoría en su propio continente”. También el presidente de la República Checa, Miloš Zeman, llegó a afirmar en su discurso de Navidad que los refugiados que llegan al continente europeo huyendo de la guerra y la pobreza de países como Siria o Irak están llevando a cabo una "invasión organizada". "A veces me siento como Casandra, que advierte en contra de la entrada de un caballo de Troya en la ciudad", afirmó el presidente checo. Y en los últimos días cuando la canciller alemana, Angela Merkel, solicitó a los socialcristianos de la CSU, partido hermano de los democristianos de la canciller, una imagen de unidad frente a la gestión de la crisis humanitaria para no dar armas a los populismos xenófobos, se encontró con un documento en el que se destacaba, junto a otras medidas que pretenden endurecer las normas sobre refugiados e inmigrantes que llegan a Alemania, la propuesta de favorecer la llegada de inmigrantes “de nuestro círculo cultural cristiano-occidental”.

De esta forma, se trata de preservar e imponer un confuso universalismo occidental, supuestamente garante de libertades y derechos individuales frente al “totalitarismo islámico”. Esto permite a la derecha radical disponer de una coartada ideológica y de un discurso político agregador que condiciona la agenda política institucional para, entre otras cosas, perseguir el velo islámico, prohibir la construcción de mezquitas o minaretes y oponerse a la entrada de Turquía en la UE. Uno de los últimos casos es la prohibición del burkini en ciudades costeras del sur de Francia como Niza, que ya en su día intentaron aplicar un toque de queda ante la mendicidad en sus calles. Un intento más de controlar el espacio público por parte del poder político y eliminar libertades y derechos fundamentales, comenzando por las poblaciones más vulnerables. 

 Se trata de preservar e imponer un confuso universalismo occidental, supuestamente garante de libertades y derechos individuales frente al “totalitarismo islámico”

Como escribe la profesora Ángeles Ramírez, “es fundamental recordar que el veto al burkini, como antes pasó con el hiyab y el niqab, se inscribe en una larga lista de restricciones de derechos a las personas musulmanas en Europa, a través de la regulación del cuerpo de las mujeres, con el fin de disciplinar a poblaciones que son identificadas por el discurso dominante como diferenciadas de la “nacional” e “intrusas”, independientemente de su nacionalidad. Pero además son socialmente menos favorecidas y, por tanto, más sensibles a la discriminación y al racismo. Son las “clases peligrosas”.

El partido AfD ha conseguido recoger el testigo antimigración e islamofóbico de la ultraderecha europea en Alemania con propuestas como las de prohibir por ley la construcción de minaretes, la llamada de los muecines, el uso público del burka y hasta el sacrificio ritual de animales, que no solo afectaría a la comunidad musulmana sino también a la judía. En este contexto, se enmarcan declaraciones de dirigentes como la eurodiputada y vicepresidenta del partido, Beatrix von Storch, que afirmaba que “el islam es incompatible con la Constitución alemana”. “El islam no es una religión como la cristiana, sino que siempre está ligada a la toma del Estado. Por eso es un peligro la islamización de Alemania”, declaró el líder de AfD en Brandeburgo, Alexander Gauland. Incluso, en el Parlamento del land de Turingia, durante un debate sobre educación, una diputada de AfD entró vestida con burka para defender su prohibición así como la del pañuelo islámico en las escuelas, por considerarlos símbolos que implican una presencia excesiva del islam en la vida pública.

Así, con apenas tres años de vida, AfD ha conseguido, con un marcado discurso euroescéptico e islamófobo, obtener representación en la mitad de los dieciséis parlamentos regionales del país. En marzo, obtuvo el 24% de los votos en Sajonia- Anhalt, pasando a ser el segundo partido en la Cámara del Estado federado. También cosechó casi el 15% en la región sur de Baden-Wurtemberg y más del 12% en Renania-Palatinado. Las últimas encuestas aseguran que AfD obtendría un 12% de los votos en las elecciones generales del año que viene. De este modo, AfD se puede convertir en la tercera fuerza en el Bundestag, conformando un gran bloque a la derecha de los democristianos de la CDU, un hecho insólito en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial.

Con apenas tres años de vida, AfD ha conseguido, con un marcado discurso euroescéptico e islamófobo, obtener representación en la mitad de los dieciséis parlamentos regionales del país

A pesar de que la región de Mecklemburgo-Pomerania Occidental no ha visto la llegada de muchos refugiados, a diferencia de otras partes de Alemania, la retórica antimigración de AfD ha calado hondo. Tanto que ha conseguido asestar un duro golpe a Merkel en su propia circunscripción electoral, todo un símbolo de lo que hasta hace poco parecía imposible de pensar: Merkel no es intocable. Pero el resultado de las elecciones regionales no es extrapolable a las generales. En la CDU no hay nadie con capacidad de disputar el liderazgo a Merkel y la socialdemocracia sigue sin tener una figura a su altura que haga pensar en una alternativa real en la cancillería. No obstante, el desgaste que Merkel ha sufrido puede acentuarse hasta las elecciones generales del próximo otoño. Un desgaste que se expresa por su derecha con el ascenso de AfD y no por su izquierda, con un partido socialdemócrata maniatado por la gran coalición de gobierno, unos verdes en caída libre y una izquierda, Die Linke, que a pesar de la renovación de sus liderazgos no termina de encontrar su espacio político y aglutinar el descontento social. Los temores ante las políticas de austeridad y la generalización de una inseguridad vital que fomenta  la desesperanza son, por el momento, un caldo de cultivo perfecto para el populismo de ultraderecha xenófoba de AfD.

 Afd se ha convertido ante una parte de la opinión pública en la principal fuerza de oposición a Merkel

En un tiempo récord, la extrema derecha alemana representada por AfD ha conseguido no solo conquistar un espacio político propio al margen de la CDU, sino que también se ha convertido ante una parte de la opinión pública en la principal fuerza de oposición a Merkel. Las próximas elecciones presidenciales de Austria este mes, después de que se invalidaran las anteriores, en donde puede ganar por primera vez un candidato de la extrema derecha, así como las presidenciales francesas y las legislativas alemanas en 2017 pueden reforzar el clima de polarizaciones hacia la derecha generando una situación en donde los monstruos del pasado recobran fuerza en nuestro presente.

Es muy posible que nos pueda sonar el nombre de Alternativa para Alemania (AfD) por unas declaraciones de su principal portavoz, Frauke Petry, en las que incitó al odio y la violencia defendiendo que “

Autor >

Miguel Urbán

Es eurodiputado de Anticapitalistas.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

7 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. jose manuel fernandez

    La última fase del plan del capifascismo es poner en todos los paises desarrollados una elección entre un partido de extrema derecha y uno ultraliberal, para que nos sintamos salvados porque nos roben pero no nos roben agresivamente . Primero corrompieron el mundo comunista para poder acabar con el estado de bienestar (que mantenían para que los europeos no se hicieran comunistas). Luego crearon una crisis por la desregularización, metieron en una trampa a la gente con las burbujas y las perdidas de grandes empresas las pagamos los de abajo ya que esas empresas contrataban políticos y economistas voceros de la mentira. Trajeron muchos honrados inmigrantes que huian de los paises donde europa y USA les robaba y fomentaron la xenofobia en un continente de emigrantes. Hicieron crecer la xenofobia y el racismo entre los pobres subastando el trabajo a quien . Asi crece la extrema derecha.

    Hace 6 años 2 meses

  2. raul

    Martin, cuanta razon tienes, todos estos progres, con su politica de inmigracion masiva y sometimiento al islam estan provocando el auge de estos partidos y la destruccion de la UE, en el Brexit tuvo una importancia decisiva la crisis de refugiados. Mas velos, mas burkas y mas mezquitas= Mas extrema derecha y menos Europa. CULPA VUESTRA PROGRES.

    Hace 6 años 2 meses

  3. Damian

    La extrema izquierda criticando el avance de la extrema derecha... menudo par...

    Hace 6 años 2 meses

  4. Martín

    La gente como tú, Urbán, sóis los responsables del auge de la extrema derecha que tanto os agobia. Vosotros con vuestros discursillos etéreos del welcomerefugees, con vuestros eslóganes de todo a cien... Vosotros, los que os conmovéis enormemente con la muerte de personas al otro lado del mundo mientras llamáis fascistas a vuestros vecinos sólo porque siendo víctimas de la situación, no son exóticos... Tú, en la parte que te toca, has promovido una borrachera que ahora deja una pesada resaca. Y yo encantado, de que todos tus últimos artículos huelan al miedo que habéis sembrado. Y haces bien en avisar y en alentar el miedo porque en el futuro te vas a tener que poner a trabajar. Y eso sí que da pánico. Eh?.

    Hace 6 años 2 meses

  5. Vigorro

    Hay que tener caradura para decir que la gestion del tema de los refugiados SOLO se traduce en muerte de inmigrantes y vi0lacion de derechos humanos, cuando precisamente Alemania ha acogido a mas de un millon y medio de ellos y se esta gastando un dineral en su vivienda, vestido, calzado, comida, educacion, sanidad, etc...

    Hace 6 años 2 meses

  6. bilbainocentrp

    o sea, extrema derecha malo, extrema izquierda bueno. El problema es que ambas son la misma mierda

    Hace 6 años 2 meses

  7. Mentalmente

    La gente está harta del extremo centro, y los que se mueven más en algunos sitios son las derechas, que buscan la vía de la alternativa al centro, por eso se hacen llamar "Alternativa", y no otra cosa. El núcleo formante tiene una herencia en las derechas: nacionalsindicalistas, nacionalsocialistas, falangistas y fascistas. Pero el resultado, ese que llaman Alternativa, es una construcción de estas fuerzas ideológicas que pretende mantener lo esencial de las derechas y admite todo tipo de sumas y apoyos populares, siempre que no cuestionen el núcleo, que es nacionalista orgulloso, independentista y proteccionista del territorio y cultura propia. La verdadera alternativa al centro es una síntesis de las construcciones nacidas de la derecha y la izquierda, y eso se traduce en mecanismos de democracia directa dentro de un núcleo nacionalista, la unidad ciudadano estado nación.

    Hace 6 años 2 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí