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Bhaskar Sunkara / Editor de ‘Jacobin’

“La izquierda debería poner el foco en la libertad”

Álvaro Guzmán Bastida Nueva York , 30/11/-1

<p>Bhaskar Sunkara.</p>

Bhaskar Sunkara.

Joseph Leblanc / Cedida por la editorial MacMillan

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En marzo de 2016, la web liberal Vox.com declaraba a Jacobin “vencedor de la batalla de las ideas en la izquierda” en Estados Unidos. Habían pasado apenas cinco años desde que Bhaskar Sunkara, un joven universitario, llevara a cabo lo que a muchos les pareció una temeridad, pero terminó resultando una suerte de milagro pagano: fundar, en pleno siglo XXI, una revista de teoría y estrategia socialista, a todo color, en papel, producida por y para la generación millennial. Con una mezcla de rigor académico, diseño elegante y decisión revolucionaria, Jacobin ha cultivado una legión de 15.000 suscriptores, 700.000 lectores mensuales en Internet y casi 200.000 seguidores en Facebook.

Cada mes, cientos de grupos de lectura por todo Estados Unidos se reúnen para debatir una selección de artículos de la revista sobre política, economía y cultura desde una perspectiva decididamente socialista. Por si fuera poco, Sunkara y la editora de The Nation, Sarah Leonard, coeditan ahora The Future We Want (MacMillan, 2016), una colección de ensayos de jóvenes escritores de Jacobin y otras publicaciones que forman un manifiesto cargado de análisis crítico y propuestas concretas para atajar las crisis de empleo, desigualdad, discriminación racial, representación política y medio ambiente. Cuando llegó a su cita con CTXT, en una azotea de Brooklyn el pasado mes de junio para hablar sobre esos asuntos, Sunkara (White Plains, Nueva York 1989) acababa de conceder una entrevista a The New Yorker sobre las virtudes de la renta básica universal. “Parece que incluso la prensa burguesa se interesa por el asunto”, bromeó, con una mezcla de sorpresa y satisfacción.

A lo largo de esta entrevista, Sunkara presenta algunos de los elementos básicos del programa planteado en el libro, así como su escepticismo respecto de los proyectos ‘municipalistas’ y su preferencia por una socialdemocracia fortalecida que se fije como objetivo el poder a nivel estatal.

La palabra ‘libertad’ aparece una y otra vez en el libro, en particular en la introducción y el capítulo concluyente. Resulta algo sorprendente, ya que la libertad está en el imaginario colectivo como parte integral del ethos y el modo de vida de los Estados Unidos, o hasta de Occidente. Incluso desde una perspectiva progresista, uno puede tener la sensación de que hay suficiente libertad en nuestras sociedades, pero quizá exista un déficit de igualdad. ¿Hace falta más libertad en EEUU?

Sí, eso creo. Deberíamos pensar que el principal objetivo de la izquierda no es tanto la igualdad como la libertad. En cierta medida, deberíamos rechazar el discurso que ha logrado separar el concepto de libertad del de igualdad, y los presenta como alternativas. La izquierda ha comprado ese discurso con demasiada frecuencia. Es un grave error. La distinción clásica de la izquierda tiene que ver con la libertad para explotar contrapuesta a la de quien es libre de explotación. La izquierda debería poner el foco en la libertad.

Deberíamos pensar que el principal objetivo de la izquierda no es tanto la igualdad como la libertad

Cuando pensamos en propuestas incluso moderadas, como las que hacía Bernie Sanders sobre el Estado del bienestar, eso representa, para mucha gente, la libertad de la explotación extrema y la libertad de no necesitar tres trabajos, y una jornada de 70 horas semanales, para sobrevivir. Eso significa más libertad, tiempo libre del que disfrutar con la familia, o libertad de la tiranía de tus jefes en la fábrica o la oficina.

Si se proporciona esa libertad, si el trabajador medio dispone de más opciones entre las que elegir y más oportunidades, eso a su vez le dará más posibilidades de pelear por sus derechos y agruparse en organizaciones sociales. Eso se traducirá en una sociedad más igualitaria. El principal problema tiene que ver con la libertad; no tanto la igualdad.

Acaba de mencionar a Sanders. Ha sostenido en algunos foros que el universo de movimientos sociales en EEUU no se merecía un candidato como él. ¿Por qué lo dice?

Lo que trato de explicar es que es un error interpretar a Sanders como algo que nos merecíamos, dado el nivel de organización que teníamos. Debemos verlo como una chispa, la señal de una nueva mayoría, algo que sugiere que los próximos 10 o 15 años de la política estadounidense serán más favorables para la izquierda.

Y, sin embargo, parece haber un resurgir de movimientos sociales en EEUU…

No creo que debamos sobreestimar la medida en que los movimientos sociales han vuelto a EEUU. Algunos de estos movimientos recientes han sido, en parte, eventos mediáticos. Cuando hablamos de la movilización de decenas de miles de activistas, muchos de ellos jóvenes, deberíamos verlo con sorpresa e ilusión. Pero es algo muy diferente de la conexión masiva entre activistas y grupos de clase trabajadora. En ciertos movimientos, como en Ferguson, se ha visto eso. Pero no es bueno exagerarlo.

Además, muchos de estos movimientos han sido más anticapitalistas en sus formas que en su sustancia. Creo que hace falta un análisis más profundo, que explique qué es el capitalismo, en qué consiste la opresión estructural de las razas, y cómo podemos organizarnos para hacerle frente. Claro que, en EEUU, venimos de un vacío en el que no había nada de eso.

Sanders jugó un papel importante, al crear esta política de oposición que exige soluciones colectivas a los problemas sociales

¿Es ese el motivo por el que presentan un ‘blueprint’ –una especie de programa— en el libro?

En parte, como mucho de lo que hacemos en Jacobin, es para conectar con un público diferente. Pretendemos dirigirnos a gente que se autodefine ‘liberal’, pero no está muy politizada. Se trata de tomar a gente del centro y centro-izquierda –donde el discurso suele tener que ver con la gestión y políticas concretas— y presentarles una visión política de izquierdas, que a menudo necesita enfrentarse a asuntos de gestión y políticas concretas. Nuestro objetivo es articular una política, y desde ahí convencer a gente a nuestra derecha. Creo que Sanders jugó un papel importante, al crear esta política de oposición que exige soluciones colectivas a los problemas sociales. Eso nos da un espacio con el que trabajar en el futuro.

Uno de los ensayos en el libro, de Chris Maisano, habla del pleno empleo. ¿Cuáles son sus virtudes en comparación con la renta básica?

La Renta Básica Universal (RBU) y un programa estatal de garantía del empleo funcionan como lo que André Gorz llamaba ‘reformas no reformistas’. Son buenas, no solo porque ayuden a la gente a corto plazo, sino porque crean las condiciones para que los trabajadores peleen por sus derechos. En contra de lo que los leninistas habían predicho, el fortalecimiento del Estado del bienestar sirvió para hacer a los trabajadores militantes, o por lo menos para darles la posibilidad de arriesgarse a la hora de pelear, porque en condiciones cercanas al pleno empleo, uno puede arriesgarse con una huelga, sabiendo que, si lo echan, podrá encontrar otro trabajo.

El empleo garantizado funcionaría de una manera similar, pero también lo harían diez mil dólares más en el bolsillo de todo el mundo. También se traducirían en una mayor seguridad, y permitirían a cierta gente la opción de abandonar el mercado laboral. Así que estoy a favor de ambas propuestas, pero siempre que sean del todo universales. No vamos a cambiar la renta básica por derechos sociales existentes, sino que queremos que sea un añadido. Sí que creo que, desde el punto de vista del debate y discurso político, el empleo garantizado resulta más fácil de explicar y de lograr, al menos en EEUU, donde hay menos paro estructural.

También abogan por la centralización. ¿No es más fácil gobernar para la gente cuando las instituciones están más cerca de ellos?

En los EEUU, seguimos teniendo un sistema muy fragmentado, que divide todo en unidades locales y estatales. Eso hace que sea muy difícil propulsar el cambio. Hay un argumento de izquierdas que propone que esta situación permite que se desarrollen ‘laboratorios para la democracia’, pero creo que, en general, la derecha se beneficia cuando se dividen las mayorías, sean los trabajadores o simplemente los distritos electorales.

Ha mencionado el argumento de los ‘laboratorios democráticos’, pero también parece existir una crisis de representación, tanto en Europa como en EEUU, y quizá a nivel global. ¿Qué opinión le merecen los proyectos ‘municipalistas’, y la idea de que el cambio tiene que empezar en las ciudades?

Soy muy escéptico respecto del nuevo ‘municipalismo’ en Europa. Creo que hay una tradición en la que el ‘municipalismo’ ha sido muy poderoso y útil –pienso en la Viena Roja de los años 20 y otros momentos en los que ha estado conectado a un movimiento nacional más amplio--. Simplemente, no creo que ganar a nivel local sea suficiente, y también creo que existe un deseo de evitar el poder estatal en muchos casos. Luego resulta que a nivel local uno termina obligado a administrar la austeridad, como Die Linke en Berlín.

Austeridad que viene impuesta desde las autoridades superiores…

Los ejemplos de Madrid y Barcelona son mucho más positivos, porque están conectados con proyectos que quieren el poder estatal

Sí, pero también por presupuestos fijos, la imposibilidad de recurrir al déficit para financiar ciertas políticas, como hacen los Estados… En España, es diferente, y los ejemplos de Madrid y Barcelona son mucho más positivos, porque están conectados con proyectos que quieren el poder estatal. Pero si lo que se pretende es la vía de John Holloway, de lograr el cambio sin alcanzar el poder, prefiero mucho antes una socialdemocracia renovada, ‘recargada’, situarnos a la izquierda de eso y tratar de construir algo más sustancial, que asistir al renacer de todas estas idas que florecieron en torno al movimiento antiglobalización, basadas en el ‘localismo’ y la ‘política de resistencia’, que parten de la premisa de que la izquierda siempre estará en una posición de debilidad.

Otro de los ensayos del libro aboga por una ‘agenda económica’ para el movimiento Black Lives Matter. ¿Cuáles son algunas de sus claves? ¿Y no existe una tensión –sea real o percibida— entre las luchas por la igualdad racial y las que pretenden avanzar en igualdad económica?

En la medida en la que la hay, esa tensión es nueva, y ha sido fabricada en los últimos diez o veinte años. Tradicionalmente, la izquierda radical ha puesto un énfasis desproporcionado en la liberación negra, y no debiéramos olvidar la tradición socialdemócrata negra, encarnada por Martin Luther King y otra mucha gente que vio que ambas luchas tenían que ir de la mano. Por supuesto que es así, porque, si uno se propone atajar el racismo de verdad, ¿cómo es posible hacerlo sin recurrir a la redistribución?

¿Y eso cómo se traduce políticamente hoy, en un contexto en el que la violencia policial ocupa el centro del debate?

Es importante poner por delante asuntos económicos y ligarlos a estos otros porque, al menos en parte, ¿por qué suceden la violencia y el abuso de la policía a los negros? Por supuesto, el racismo clásico fundamentado en la intolerancia juega un papel a nivel ideológico, pero por encima de eso, sucede por las líneas racializadas en las que se desarrolló el capitalismo en EEUU. La gente negra vive desproporcionadamente en poblaciones pobres y marginales. La policía les ignora cuando llaman por una emergencia, con la misma frecuencia con la que abusa de alguien en el barrio. La ‘agenda negra’ no está limitada a los asuntos que preocupan a los negros, sino que incluye todo lo que preocupa a los blancos, y algunos otros asuntos.

Creo que algunos de los miembros de Black Lives Matter han sabido conectar su lucha con las demandas económicas. Otros, sobre todo en la élite del movimiento, están a favor de la privatización del servicio de correos, al tiempo que pretenden terminar con la violencia policial. Pero correos es la principal fuente de empleo de la clase trabajadora negra en este país.

También existe una oposición, al menos retórica, entre los intereses del movimiento ecologista y los del movimiento obrero, ya que muchas de las políticas que se han promovido para plantar cara al cambio climático terminan con los trabajos de mucha gente. ¿Es esa oposición –empleo o medio ambiente— inevitable?

Necesitamos un movimiento obrero que sea sensible al medio ambiente, que se preocupe por atajar el cambio climático

No, no. Creo que el conflicto se debe en parte a que el ecologista ha sido principalmente un movimiento de clase media, pequeñoburgués. Necesitamos un movimiento obrero que sea sensible al medio ambiente, que se preocupe por atajar el cambio climático. En otras palabras, debería darse una fusión, pero en todo caso los activistas medioambientales tienen que pensar en las preocupaciones de los trabajadores y asegurarse de que lo que dicen no suena a ‘austeridad verde’ para la gente, porque es moralmente indefendible exigir más penitencia a quienes llevan décadas al final de la fila. Si eres un trabajador, no eres dueño de una central eléctrica de carbón.

Viene proponiendo una vía socialdemócrata, al menos de momento. ¿Pero no está en crisis la socialdemocracia? ¿No es precisamente ese el motivo del ascenso de partidos a la izquierda de la socialdemocracia por toda Europa?

Bueno, es que los partidos a la izquierda de la socialdemocracia en Europa no están en realidad a su izquierda en lo programático. Lo están porque la coyuntura ha cambiado. Hay una gran diferencia con las socialdemocracias que emergieron del centro derecha del movimiento obrero, que surgieron del agotamiento de las luchas o el fracaso a la hora de lograr la hegemonía. Esta socialdemocracia emerge como una rebelión contra la tercera vía en Europa y EEUU.

Lo cierto es que no disponemos de un programa socialista que pudiéramos implementar inmediatamente, de modo que proponemos demandas que, de lograrse, mejorarían la vida diaria de la gente, pero también les pondrían en una situación mejor a la hora de articular nuevas demandas en el futuro. Por eso prefiero concebirlo como un ‘programa socialdemócrata de izquierdas’. Si no logramos una mayoría para esto, nunca alcanzaremos una mayoría para algo más radical.

Dada la estrategia gradual que propone, ¿en qué medida deberían los progresistas tratar de lograr avances desde dentro de grandes partidos ya existentes, como el Demócrata en EEUU?

Asistimos a la fractura del Partido Demócrata en diferentes partes, una de las cuales responde a un grupo más activista, de la militancia. El futuro de la izquierda pasa por esa fractura del sistema bipartidista. No por un realineamiento, ni por empujar al Partido Demócrata a la izquierda, sino por su fractura y la construcción de una nueva mayoría. Después, desde la izquierda de esa nueva mayoría, podremos impulsar demandas de las que convencer a la mayoría de los trabajadores algún día. Porque esa es la única manera de dar sentido a nuestra política: construir un apoyo mayoritario.

Autor >

Álvaro Guzmán Bastida

Nacido en Pamplona en plenos Sanfermines, ha vivido en Barcelona, Londres, Misuri, Carolina del Norte, Macondo, Buenos Aires y, ahora, Nueva York. Dicen que estudió dos másteres, de Periodismo y Política, en Columbia, que trabajó en Al Jazeera, y que tiene los pies planos. Escribe sobre política, economía, cultura y movimientos sociales, pero en realidad, solo le importa el resultado de Osasuna el domingo.

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8 comentario(s)

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  1. jose

    ¿La libertad de comercio, la libertad individual entre patrono y asalariado para que contraten lo que deseen al margen de leyes sociales, sin derechos irrenunciables? La libertad de la libérrima empresa? ¿La libertad salarian sin smi? ¿No sería mejor reflexionar sobre que el hecho de que en situaciones de DESIGUALDAD es imposible la LIBERTAD? ¿Les parece que no tienen libertad las empresas? Si se oKupa una vivienda hay problemas para el desalojo. ¿La habría si se oKupara una empresa por parte de sus trabajadores?

    Hace 2 años 3 meses

  2. Mikel

    Yo dejé de leer cuando mencionaban en el ABC del socialismo algo así como ''feminismo radical''. He leído algo más y entiendo el contexto de Estados Unidos, pero de socialismo tienen lo que el actual PSOE.

    Hace 4 años 7 meses

  3. Sociología de combate

    Dificilmente vamos a enfrentar al sistema capitalista y sus desastrosas consecuencias sociales apelando a la libertad, que es el fundamento ideológico del liberalismo y del neoliberalismo. De hecho el gran error de la "nueva izquierda" (la foucaultiana que ha predominado desde los 80) es haber abanderado el valor de la libertad en detrimento de otros valores más importantes como la justicia y la igualdad. La posmodernización de la izquierda nos ha llevado hasta este presente tan triste. Debemos criticar esta izquierda para poder superarla volviendo, en parte, hacia los valores y las nociones de la izquierda clásica (la pugna económica y la lucha de clases) e incorporando los aspectos positivos de la "nueva izquierda". Lo de la renta básica es más de los mismo: naturalizar el sistema capialista y establecer los mecanismos socio-económicos (la RB) que impiden su superación. La Renta Básica lo esteblecrán los propios capitalistas, nos lo venderán como un logro de la izquierda y lo utilizarán para enfrentar una parte de la clase trabajadora contra otra (los que pueden trabajar siendo explotados y los que necesitarán la RB para sobrevivir, siendo acusados estos últimos de parásitos por los primeros). Un despropósito total. El capitalismo es un sistema que tiende hacia contradicciones desastrosas en muchos ámbitos, no sólo en la distribución de la renta. No sirven parches.

    Hace 4 años 7 meses

  4. Mentalmente

    Un cambio en el modelo de economía mundial está directamente relacionado con previo cambio en el modelo estructural de poder. La democracia. La democracia y solo la democracia real, a nivel de estado, aplicada, puede hacer cambios en el modelo económico. Puede hacer que el capitalismo cambie. Esa es la libertad que debe perseguir la izquierda. La libertad del conjunto de los ciudadanos de los estados, de decidir como quieren gobernarse de forma permanente. Lo que resulta difícil explicarles a los intelectuales más de ayer, es cómo es que la democracia puede hacer algo que no puede hacer un dictador o un modelo de partidos clásico. (Realmente no pueden). La democracia tiene un poder y cambios de paradigmas a varias escalas, y nivel de detalles. Que está mucho más allá de cualquiera de las posibilidades dictatoriales o modelos partidistas. Literlamente, es otro mundo, otro orden de cosas. Problemas simples, como p.ej. la pobreza, o el hambre, se atajan directamente con la democracia. Instantáneamente. Mediante una federación constante e incisiva de voluntades ciudadanas, el ciudadano en una democracia es el centro del poder. Y la democracia no es el gobierno de la mayoría, es el gobierno del conjunto. Por tanto, cada ciudadano tiene un poder teórico, ilimitado, en tanto que a través de medios afines a la libre expresión de ideas conjuntas, puede hacer que sus visiones, sus ideas, su trabajo, tenga un impacto en el conjunto en poco tiempo, en relación a certeza, necesidad, incisión del mismo.

    Hace 4 años 8 meses

  5. Francisco Bravo

    Estimado John..... si se limita los ingresos del capitalista simplemente logramos la muerte de la empresa y la inversion...... la economia es dinamica y dialectica, si el capitalista no mejora su empresa por medio de inversiones y reduccion de costos muere a manos de la competencia ….. si se limita sus ganancias se limitara entonces su capacidad de competir y sale del juego….. lo mismo pasa con el inversionista; el objetivo de invertir es la ganancia, el objetivo de invertir mas es ganar mas…. Si limitamos la ganancia acabamos con la inversion…… para que va el capitalista y el inversionista usar sus dineros a la luz del dia si no va a poder sobrevivir y perdera su inversion o al menos no valdra la pena el riesgo si uno ve limitada la ganancia?????...... no, mejor no hacer negocios o hacerlos por la izquierda o al negro como dicen en escandinavia…… y lo llaman asi en escandinavia no por gusto, esos paises son los paises con mas éxito social del mundo, lo han logrado a base de unos impuestos super altos y de todo tipo….. impuestos que viene a ser una limitacion de la ganancia como usted pide…. El resultado en esos paises es que la clase media y la pequeña empresa casi ha “desaparecido” y solo quedaron las grandes compañias y el estado….. la suerte de esos paises es que cuando aplicaron esas politicas ya eran paises industrializados y desarrollados pues de otra forma hubieran caido en la pobreza….. pero cree usted que la mediana y pequeña empresa desaparecio de verdad????..... no, simplemente se escondio, trabaja al negro como dicen alla…… esos paises tienen la industria y el comercio subterraneos mas grandes del mundo. Lo cual es un secreto a voces. Saludos.

    Hace 4 años 8 meses

  6. Francisco Bravo

    Siempre digo que hay una izquierda rabiosa, otra sonsa y otra seria..... la izquierda seria, desde mi punto de vista, es la que una vez en el gobierno implementa politicas economicas que logran elevar la riqueza del pais y que usa esa riqueza para proporcionar el bienestar de la poblacion sin penalizar el exito economico ni exprimir hasta ahogarla a ese celula de la sociedad que es la que produce esa riqueza a repartir y que son las empresas y los empresarios, inversionistas, etc..... esta izquierda seria la vemos en accion en los paises escandinavos, Alemania y Austria, Holanda, Belgica o Suiza….. es la izquierda que despues de haber usado metodos comunistas para tratar de obtener bienestar y percatarse de que no procedia no tubieron reparo en hacer cambios drasticos y probar otra cosa como hicieron en India, Vietnam y China…….. La izquierda sonsa es esa izquierda populista que trata por todo medio de contentar a los ciudadanos para convertirlos en clientes y para esto no repara en destrozar la economia como ha sucedido en Grecia, Portugal, España, Argentina y en los primeros años del chavismo…… y la izquierda rabiosa es esa que a toda costa y con mucha propaganda trata de convencer al pueblo de que es la mejor opcion y una vezenel poder se convierten en tiranos inescrupulosos que siguen usando la propaganda para seguir engañando al resto del mundo puesto que ya no necesitan engañar a su pueblo pues para eso tienen el terror……. Cada una de esas izquierdas enseñan su verdadero color desde que nacen a la luz publica, los sintomas son inconfundibles; solo hay que hechar un vistazo a sus medios de propaganda…. La izquierda seria usa el debate pues no esta interesada en imponer la idea de un caudillo o grupo de iluminados sino en buscar la verdad y sabe que la verdad esta en algun lugar entre las opiniones diversas…….. la izquierda sonsa puede que use el debate pero se inclina por la censura si es necesario ….. la izquierda rabiosa no permite debate y persigue y reprime las opiniones divergentes…… Esta division tambien se observa en otros signos ideologicos, asi tenemos tambien liberales rabiosos, sonsos y serios…….. Tanto la web liberal Vox.com como la revista Jacobin excluyen los comentarios y por ende el debate de sus sitios web…. Por tanto son representantes perfectos de las ideologia rabiosas o al menos sonsas….. de ahí que no sea raro que la una proclame a la otra como “ “vencedor de la batalla de las ideas en la izquierda”….. que batalla de ideas es esa que no permite voces divergentes??????.... si acaso seria un monologo de ideas…….. este tipo de ideologias y sus estrategias siguen la tactica que puso en practica la iglesia desde hace milenios: Discursear desde un pulpito y condenar al infierno al que disienta.

    Hace 4 años 8 meses

  7. Mentalmente

    Totalmente de acuerdo, yo no lo había podido expresar mejor. La izquierda tiene que poner el foco en la libertad. Todo tiene que salir desde la libertad. O sea, la democracia. La democracia real, como expansión de la libertad del individuo, a nivel de Estado. Y a partir de eso, todo lo demás. Nunca en otro orden diferente.

    Hace 4 años 8 meses

  8. John Fredy Alvares Montoya con cedula:98.574.952

    Soy un soñador Utópico y creo poder cambiar el mundo, mediante la eliminación del "ismo" de nuestro actual capitalismo, buscando en todas las personas una conciencia de derecho, en cuanto a las ganancias de la empresas que utilizan personas para conseguir sus objetivos económicos, logrando; Dios mediante, el reconocimiento y con su merecida importancia, a los capitales humanos, tanto como los demás capitales y por ende, les sea reconocido su logro en la obtención de las ganancias, como también le sea otorgado el derecho a la hora de la repartición de las mismas, garantizando reducción de la “brecha” entre ricos y pobres. Por lo pronto y sin un análisis profundo por parte de economistas profesionales, vamos a suponer “por mitades” (mitad para accionistas y mitad para empleados, de manera correspondiente con cada uno de sus salarios fijos. Soy también un ciudadano "deapie" y llevo varios años estudiando informalmente y de manera empírica, el tema de la Equidad en el mundo, tengo algunas ideas para aportar a la solución del problema de la iniquidad. A manera de ilustración, planteo mi tesis de solución a este grandísimo problema global, inicialmente de la siguiente forma: jamás hay que combatir a las personas ni fomentar divisiones; como humanos, nuestros verdaderos enemigos, son los idealismos defectuosos o excluyentes, por lo que he venido pensando en las bondades de complementar el capitalismo incompleto que tenemos, con un límite al ingreso del capitalista o accionista, donde la mayoría de las empresas, las cuales funcionan con el modelo tradicional de empleados - accionistas - perdida y ganancia, conservando el mismo orden jerárquico de puestos de sus empleados y salarios, donde los accionistas, de alguna manera se comprometan a "reconocer su derecho" a cada uno de sus empleados haciéndolo participe de sus merecidas ganancias; que no son un "regalo del patrón", sino su derecho, terminando así finalmente con la legendaria esclavitud impositiva y vigente hoy, la cual solo cambia de forma y no se extingue. En este orden de ideas, se generaría una inclusión global a las personas y un efecto dominó en todo el mundo, que traería sus propios retos en cuanto al consumismo y otros aspectos, pero que a su vez estaría eliminando la mayor fuente de violencia que es la iniquidad, incluso el tema de impuestos podría a unificarse con el 10% de los ingresos para todos o según las necesidades comunes, sin que pueda parecer injusto. en lo personal creo que todos ganaremos (ricos y pobres), ya que hoy las élites más beneficiadas por este "capitalismo sin límite", están abriendo huecos en los que ellos mismos pueden caer y los consumidores deben tener poder de adquisición para comprar lo producido y sostener al empresario y su empresa; de igual modo, la propiedad privada tendría más legitimidad. Para mayor información celular: 316195599; a quien pueda interesar. Mi nombre: John Fredy Alvares Montoya con cedula:98.574.952 Mi número telefónico fijo es: 6027694, dirección: carrera 63 número 33-60 urbanización torres de Barcelona (en Medellín, Antioquia Colombia)

    Hace 4 años 8 meses

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