1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

GASTROLOGÍA

Por qué el pan es tóxico

Ramón J. Soria 9/11/2016

Scott Bauer / Wikipedia

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

---------------------------------
CTXT ha acreditado a cuatro periodistas --Raquel Agueros, Esteban Ordóñez, Willy Veleta y Rubén Juste-- en los juicios Gürtel y Black. ¿Nos ayudas a financiar este despliegue?

---------------------------------

Las siete de la mañana me pillan revisando datos deprimentes. El consumo per cápita de pan fue el año pasado de 35 kilos, un 2,1% menos que el año anterior, y así todos los años, cada vez comemos menos pan. Menos de cien gramos al día, apenas una rebanada. Nos gastamos 85 euros al año en pan, 23 céntimos al día. ¿qué nos está pasando?, ¿por qué comemos tan poco pan?, ¿qué m*%&@s estamos comiendo?

Me gustaría despertarte ahora, tostar este pan que amasaste ayer, raspar sobre su superficie un tomate de invierno o dejar caer sobre mi rebanada miel o aceite o  mermelada de moras. Recordar de nuevo esos versos ateos de Ángel González: “si yo fuese Dios/ y tuviese el secreto,/ haría un ser exacto a ti;/ lo probaría/ (a la manera de los panaderos/ cuando prueban el pan, es decir:/ con la boca). Pone uno la palabra “pan” y los efectos especiales de la película de la memoria se desencadenan a todo trapo: dorados campos de trigo, hornos de leña perfumando el aire, hogazas calientes, molinos de viento, masa fermentando tras ser amasada por un forzudo panadero rural o por ti, Jessica Lange y Jack Nicholson echando un polvo enharinado sobre la gran mesa de la cocina, un montón de palabras saliendo de la Biblia con la voz de Charlton Heston y convirtiendo el pan en lo más sagrado. Pero “El pan nuestro de cada día” es cada vez menos, ya “no sólo de pan vive el hombre” porque entras en el supermercado y el pan ocupa un espacio pequeño, anodino, seudoartesano. De alimento sagrado (cuerpo de Cristo) ha pasado a ser alimento maldito (el burdo rumor dice que engorda y alguna otra infamia).

Arqueología ficción. Hace muchos miles años un tipo curioso, o una tipa más bien, inventó un sofisticado producto tras hacer unas gachas con bellotas secas o con trigo o centeno o cebada o maíz o arroz. Machacó y molió las semillas correosas y secas. Añadió agua. Probó a sofisticar la masa añadiendo un poco de sal gris fósil de una mina o sal amarga de un charco seco del mar. Coció aquella amalgama pastosa en el fuego. Y voilà: el pan. Llevamos miles de años sobreviviendo con este alimento. Sobre él nació la Cultura Gastronómica Moderna, así, con mayúsculas, hace 8.000 años A.C. Cuando ese tipo o esa tipa añadió, algún tiempo después, un poco de masa madre cruda y fermentada de días anteriores o tal vez olvidó un rato el bolo crudo de masa por ahí antes de ponerlo al fuego, fue el acabose. El pan se hizo crujiente y esponjoso, corteza y miga. Miles de años, miles de panes distintos nacieron de las diversas civilizaciones del mundo.

El pan no engorda. Lo que engorda es nuestro “estilo de vida”

Se hicieron mejores molinos, hornos grandes, la hostia. Y junto al pan los mitos, las fábulas, los sueños, las civilizaciones, el comienzo de la Historia. De todas las historias. Hasta la tuya conmigo. Hoy sabemos hacer muchas cosas sofisticadas y tenemos guisotes tecnoemocionales, thermomix, microondas, máquinas de vacío, ultracongeladores… pero hemos olvidado cómo se hace el pan, ¿nos hemos vuelto idiotas? Cualquiera que se meta, siquiera por encima, en la crujiente superficie de nuestra historia, en la miga del mundo descubrirá la inmensa importancia que ha tenido este alimento a lo largo de miles años, imperios, guerras, exilios, tristezas… aunque hoy a nosotros, a los saciados y obesos del occidente rico, nos parezca apenas un complemento que se extingue de las mesas, una fruslería tonta, un objeto decorativo que a veces pellizcamos distraídos mientras nos traen lo que creemos que es la verdadera comida. Qué tontos. La ciencia de hacer pan es nuestra gran cultura colectiva emancipada de los caprichos de la caza y la intemperie.

Fuera de ahí, dejando al margen los alimentos asados, ahumados o secados, no hay nada o casi nada, cocina de cacharritos, tecnología para mezclar moléculas alimenticias, mercadeo de objetos industriales que nos metemos en la boca y masticamos sin saber muy bien que hay dentro. Además el grito de ¡pan y libertad! empujó el progreso, lo mejor de las revoluciones y los sueños.

Memoria histórica. Ya se ha olvidado pero en este país había miles de tahonas (¿cuánto hace que no pronuncias la palabra ta-ho-na?) que perfumaban las mañanas de los pueblos, cientos de molinos de agua o viento que fabricaban harina, decenas de variedades de cereales autóctonos ya extinguidos, innumerables recetas para hacer pan. A los niños de hoy les parece un cuento o una leyenda remota pero en muchas casas había hornos de barro en los que las mujeres obraban el milagro con recetas que se habían mantenido inalterables durante miles de años. La España vacía (¿verdad, Sergio del Molino?) mantuvo estos hornos artesanales hasta hace pocas décadas. La España urbana de principios de los sesenta, el desarrollismo y la entrada de España, con décadas de retraso, en la sociedad de consumo, trajo bienestar, incrementos de la renta familiar, nuevas posibilidades laborales y de consumo. Apareció y se generalizó la bollería industrial, el pan de molde, las fábricas de pan con procesos fabriles, el “pan barato”. Siguieron sobreviviendo muchas tahonas tradicionales que, además de seguir haciendo pan, eran utilizadas por las vecinas para cocer magdalenas y bollos caseros hasta que la competencia se hizo insostenible.

En Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia u Holanda superan los 50 kg de pan por persona al año

En paralelo cambió de forma radical la dieta de las familias y el pan pasó de ser un alimento básico en la mesa y en todas las comidas del día y un ingrediente fundamental de muchas sopas y guisos, a ser un mero complemento cada vez más secundario. El consumo per cápita de pan no ha dejado de bajar desde entonces y este alimento, durante miles de años vital, básico, rico y equilibrado comenzó a etiquetarse de pesado, anticuado y engordador. Por si fuera poco la industria panadera quiso aumentar el beneficio abaratando la producción y apareció la negativa revolución de las masas congeladas y precocidas, aparecieron por todas partes las llamadas “boutiques del pan”, con panes en apariencia diversos y apetecibles pero que en realidad eran sosos, secos e incomibles pasadas unas pocas horas. Hoy nos hemos acostumbrado al pan de gasolinera o de la tienda china o al del supermercado.

Comemos cultura. Es verdad que en algunos lugares comienza a recuperarse el pan artesano, aunque las variedades de trigo autóctonas y la posibilidad de tener harinas de verdad integrales, no sólo con su cáscara sino con su germen, las masas madre de verdad, los hornos de leña-leña serán difíciles de rescatar.  Es verdad que algunos consumidores desean volver a los mitos fundacionales de su cocina tradicional. Renacen los alimentos artesanos con marchamo de auténticos y autóctonos, una parte cada vez más importante de la población recupera como ocio, pero también como militancia, el placer de cocinar, de volver a saber hacer pan.  Porque saber hacer pan es cul-tu-ra. A algunos se les llena la boca de ruido, baba o erudiciones cuando escuchan la palabra cultura como si fueran las bragas de la aristocracia. Otros echaron mano de la pistola, la censura o la mentira asustados de que la gente corriente pudiera reinventar el mundo de otra forma y hasta hacer su propio pan ¿y su propia democracia? Igual con el resto de la comida (o la política o el amor), unos hacen trampas con engrudos y salsas y se creen grandes artistas decó, otros venden basura a precio de oro y la venden toda cada día y se hacen ricos.

Los hidratos de carbono del pan son de rápida asimilación y “quemado” por nuestro metabolismo

Pero hay más cultura, política y amor en la hogaza de pan que amasaste ayer y hoy desayuno que en la biblioteca entera de libros pirateados que atesora tu vecino en su Kindle. Así que ahora sueño con eso, con volver a ser libre. Volver a hacer pan. Recuperar su ciencia, sus técnicas, sus secretos. De nuevo soberanos, artesanos, nosotros gritando ¡sí se puede! Por eso me gustan tanto tus manos. No puedo dejar de repetirlo y escribirlo aquí. Unas manos que saben hacer pan pueden hacer cualquier cosa. Hacer realidad los sueños de hoy que son los mismos de siempre de ¡pan y libertad!, amasar las caricias más precisas, tocar las cosas que merecen la pena del mundo, dar forma a todas las palabras, inventar de nuevo el apetito y el hambre sin su miedo, la cocina de la memoria, lo sagrado sin dioses, la risa satisfecha de quién come y se asombra por algo tan sencillo y tan nuestro, de la humanidad entera: el pan. Debería decir cuando despiertes, plagiando a Ángel González, que “estas muy rica, como pan recién hecho”, pero sólo lo escribo. Te veo hacer el pan y aprendo, recuerdo, amaso luego yo mismo. Recuperamos de la casa en ruinas de mis abuelos un antiguo horno de pan. Media esfera grande de arcilla cocida tosca que ha resistido guerras y olvidos. Todo un tesoro.

Pan y amor: Verte amasar es algo adictivo, hipnótico, tal vez profundamente erótico, quizá infantil, no quería decir mágico. Contemplo tus manos en un instante suaves, en otro segundo violentas, en otro fuertes, en otro momento delicadas cuando por fin boleas la masa o luego, cuando la estiras para hacer ese pan largo que tanto me gusta. “No me mires así -dices- que entonces me distraes”. Pero tú nunca te distraes. Nada tiene para mi más belleza que tus dedos largos amasando el pan. Ningún paisaje, ni obra de arte, nada que hubiera contemplado tiempo atrás en mi vida entera. Te gusta mucho hacer el amasado francés, golpear y airear, bolear, dejar reposar, estirar luego las pequeñas baguettes que dejaba dormir entre los rizos de una gruesa tela de lino. Te gusta mucho limpiar, llenar y encender el viejo horno, poner a punto el fuego, retirar a los lados las brasas, meter el pan crudo y vigilar el punto de cocción. Luego, horas mas tarde, mientras leo lo que he escrito y el viento revoca en el horno abierto los últimos aromas del pan recién hecho, mientras rompo con una mano la primera baguette aún tibia y saboreo su corteza despacio, sin distraer el paladar con el queso y el vino que también tengo preparado, comprendo el íntimo misterio de las afinidades. Cuando te despiertes besaré de nuevo tus manos manchadas de harina y risa. Acariciaré tus manos como hacían los antiguos con las diosas benefactoras que les daban lluvias a tiempo, soles suaves, lunas templadas y por fin dorado trigo: pan.

Sí, el título era mentira, un truco publicitario, el pan no es tóxico, por si aún lo dudabas. Hay gente que lo piensa.

______________

Notas panificables:
1. El pan no engorda. Lo que engorda es nuestro “estilo de vida”.

2. Los hidratos de carbono del pan son de rápida asimilación y “quemado” por nuestro metabolismo. Pero hay que moverse, claro.
3. Apenas se vende pan integral auténtico. Se vende por tal pan de harina refinada a la que se ha añadido salvado. El pan integral debería tener el germen de la semilla, una parte grasa y delicada, llena de vitaminas, pero de frágil conservación ya que se enrancia rápido. Una lástima.
4. El pan es un alimento básico de nuestra famosa y preciosa dieta mediterránea.
5. En Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia u Holanda superan los 50 kg de pan por persona al año.
6. El uso de masas congeladas y/o precocidas se sigue incrementando. No se trata de un alimento de peor calidad pero carece los aromas, texturas y sabores de un buen pan artesano.
7. Por fortuna en todas las ciudades de España hay panaderías de pan artesano de verdad. Moléstate, busca, compra, prueba…y ya no querrás comer otro pan.
8. Agradezco a la famosa bloguera Susana Pérez de webosfritos.es mi redescubrimiento del pan casero, es decir, amasado y hecho de verdad en nuestra casa.
9. No lo dijo Arthur Schopenhauer, pero: al pan, pan y al vino, vino.
10. Corre el rumor de que el pan tumaca está rompiendo España, pero no es cierto, por si aún lo dudabas, en eso todos somos catalanes.

Autor >

Ramón J. Soria

Sociólogo y antropólogo experto en alimentación; sobre todo, curioso, nómada y escritor de novelas. Busquen “los dientes del corazón” y muerdan.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

3 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. John

    Esperaba de ctxt un periodismo alejado del clickbait tramposo que insulta la inteligencia del lector pero veo que tampoco es inmune a ello. Fuera esta basura de aquí!

    Hace 4 años 3 meses

  2. David Bonilla

    Siempre he pensado que el nivel cultural de un país se puede oler y degustar comprobando la calidad de sus panaderías.

    Hace 4 años 3 meses

  3. Pepe Grelo

    No me gusta nada la expresión "morir de amor", es tan cursi... pero me ha pasado leyendo "Pan y amor"

    Hace 4 años 3 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí