1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

Gracias por defender un periodismo de servicio público. Suscríbete a CTXT

Documento / Crónica de la represión de julio de 1936 contada por un republicano escondido

El diario del horror

Las anotaciones de un vecino de Vilachá encontradas en 2006 en la aldea de Estrumil revelan los tiempos y los usos represivos en una zona del sur de Lugo durante los primeros días del golpe de Estado

Xosé Manuel Pereiro 28/12/2016

<p>Foto de la Escuadra Negra de Eirexalba, formada por falangistas de O Incio y Sarria, supuestos responsables del asesinato del médico 'O Pequeniño'.</p>

Foto de la Escuadra Negra de Eirexalba, formada por falangistas de O Incio y Sarria, supuestos responsables del asesinato del médico 'O Pequeniño'.

Archivo familia Díaz de O Incio

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

---------------------------------
En enero CTXT deja el saloncito. Necesitamos ayuda para convertir un local en una redacción. Si nos echas una mano grabamos tu nombre en la primera piedra. Del vídeo se encarga Esperanza.

Donación libre:

---------------------------------

Maldito diario:

“En estos días tenemos a la vista la triste nueva de haber sido muerto también en Castro de Rei el compañero Dositeo Pérez Fernández… fue alcanzado por un proyectil que le atravesó el cráneo dejándolo muerto instantáneo. Una vez reconocido el cadáver por los mismos resultó ser un antiguo amigo del mismo que lo mató, diciéndoles a los demás allí mismo que había matado a un amigo, y muy contento, pues decía este criminal ‘¡Qué se joda!’. ‘Para nosotros el matar es un honor’. Pues este criminal es el conocido despilfarrador Amieira de Villaesteba (Saviñao). Pertenecía a la Banda Negra de Monforte. Le dijo un día de estos a un vecino hablando de los crímenes que hacía todos los días: ‘Mira, tu suegro es gordo, pero seis más gordos todavía los dejamos tirados como seis cerdos en la carretera, y aún tenían bastante dinero, que éramos cuatro y nos tocaron a veinte y tres duros y una peseta y tres reales, y algunos botones de oro”.

Este es uno de los relatos de los tiempos y los usos de la represión en una zona del sur de Lugo durante los primeros días del golpe de estado fascista de 1936. Los escribió uno de los perseguidos desde el escondite en el que logró refugiarse, en la casa de unos parientes lejanos, de filiación monárquica. Allí, a lo largo de mes y pico, fue apuntando lo que había visto y lo que le contaban que estaba pasando. Después de ese tiempo, logró escapar, pero el manuscrito quedó en la casa, en la aldea de Estrumil, parroquia de Sobreda, municipio de O Saviñao. No se descubrió hasta 2006, al realizar obras de reforma en el edificio. “Los papeles los encontró un constructor que había contratado mi madre para arreglar un muro de la casa. Fue junto a ella con los papeles y le dijo: ‘Acabo de encontrar el tesoro de Sierra Madre”, dice Miguel Rodríguez, el miembro de la familia propietaria de la casa de Estrumil que se ha encargado de conservar el diario. El escondido se llamaba Manuel y era vecino de Vilachá, una aldea de Castro de Rei de Lemos, una parroquia del Ayuntamiento de Paradela. Miguel Rodríguez aventura que pudo ser incluso miembro de la corporación republicana de Paradela (un municipio atravesado por el camino de Santiago, cuyo censo no alcanza ahora los dos mil habitantes y en 1930 apenas superaba los cinco mil) porque usó papeletas del censo electoral para escribir la crónica con la que conjuró el horror. 20 hojas de 21,5x16 cm que encabezó con el título El terrorismo faccioso en Castro de Rey (Paradela) desde el día 18 de julio de 1936, día en que estalló el movimiento revolucionario faccioso, cuyo contenido fue transcrito en su mayor parte en el número 38 de la revista LUZES.

Imagen cedida por Miguel Rodríguez González/LUZES

Imagen cedida por Miguel Rodríguez González/LUZES

Su valor, más allá de la aportación histórica, estriba en las circunstancias y en la perspectiva de su escritura. El del testigo de los hechos que quiere dejar constancia de ellos, y los describe con la narrativa popular de un cuento de invierno, aunque el uso del papel y el idioma oficiales le contagie a veces alguna expresión burocrática. Esa voluntad de crónica se refleja en el título y en que comience contando el histórico intento, el 20 de julio, por parte de contingentes republicanos, ferroviarios de Monforte, artesanos y labradores de otras poblaciones del sur de Lugo, de ocupar la capital y restaurar el orden legal. Allí se encontraron con una encerrona de fuerzas del ejército y la Guardia Civil, que se habían desplegado siguiendo en teoría órdenes del gobernador civil, que ya había sido hecho prisionero. “Al hacer la retirada varios ya fueron asesinados por las hordas facciosas y Guardia Civil, no pudiendo hacer uso la mayoría de estos de los coches que antes les habían llevado, siendo tiroteados varios coches que les cuadraba pasar por sitios donde había Guardia civil... Otros muchos al salir de Lugo tuvieron que pasar el rio Miño a nado”.

Imagen cedida por Miguel Rodríguez González/LUZES

Imagen cedida por Miguel Rodríguez González/LUZES

Manuel de Vilachá se había quedado a medio camino, en Sarria, para defender la legalidad republicana en esa villa. Pero “con las armas de que disponían, que eran solo escopetas y pistolas, era imposible defenderse de los máuseres y ametralladoras que por momentos entraban en Sarria... y se fueron retirando amparados por el astro de la noche, pues varios coches con Bandera Bicolor llenos de fascistas y Guardia Civil se hacían dueños del pueblo”. El manual del perfecto golpista indica que hay que descabezar a las autoridades civiles. En 1936, lo de descabezar no era figurado. “[El alcalde de Sarria, Antonio Páramo] se encontraba en su casa de O Lázaro en compañía del Presidente del Comité de Castro de Rei Don Julio López González y algunos otros compañeros, dos guardias municipales a la puerta en evitación de atentados, cuando se presentaron otros dos municipales requiriendo al Sr. Alcalde que les acompañara a un asunto que le convenía, y desde luego muy cerca. Estos guardias eran de los que habla ingresado el Sr. Páramo durante su gestión, los creía tener toda confianza. Y éste ya se disponía a acompañarlos cuando el Presidente del Comité de Castro de Rei se dio perfecta cuenta de que el Alcalde de Sarria iba a ser víctima de aquellos dos miserables y este dijo ‘Antoñito no salgas que te quieren matar’, pues en efecto no salió gracias al camarada de Castro de Rei y al momento comprobaron que era verdad que le querían asesinar y entonces estos dos municipalillos con otros del fascio se situaron delante de su casa subidos en árboles de espeso ramaje para poderle asesinar, pero compañeros leales vigilaron la marcha de los pistoleros antes citados, y entonces el Alcalde se tiró por una ventana, por la parte opuesta de su casa que daba a una huerta”. Los golpistas pondrían precio a la cabeza de ambos: tres mil pesetas por la del alcalde, mil por la del presidente del comité. Acabarían cobrando las dos.

En una sociedad rural, la mayoritaria entonces en Galicia, donde prácticamente todos se conocían, no hubo guerra civil, sino una depuración sistemática

La persecución no solo alcanzaba a los cargos políticos. En una sociedad rural, la mayoritaria entonces en Galicia, donde prácticamente todos se conocían, no hubo guerra civil, sino una depuración sistemática. A veces selectiva y en ocasiones, generalizada. “Muy cerca se oían fuertes descargas que al momento hemos visto en el alto de la Peña Veitureira y sus cumbres inmediatas que estaban llenas de revolucionarios con armas de guerra, desplegaban guerrilla haciendo descargas cerradas de fusil sobre las matas que encontraban; al mismo tiempo que vemos esto, aparece la nutrida caravana de autocamiones que venían a su servicio en los que portaban cañones y ametralladoras, pues según informes estas fuerzas procedían, las de Artillería, de Ferrol, y las de Infantería de Lugo y Coruña y nutridas Centurias de Falange. Estas fuerzas siguieron hasta [el campo de] la Feria, partiéndose grupos de fascistas por los pueblos en sus burdas diligencias de saqueo y maltrato a las gentes humildes.

Al pasar por el pueblo de O Pereiro, allí entraron en la casa de Don Julio G. Teijeiro que, después de llevar todo lo que les dio en gana, procedieron al destrozo de casa y muebles y loza y batería de cocina, convirtiendo la casa del citado Señor y Doctor en un cuadro de ruinas, y desprecios hasta con sus caseros, yendo a unirse con la otra partida de insurrectos al Campo de la Feria, pues allí entonces en la Casa del Alcalde de Paradela, don José López Armesto, industrial en el citado Campo de la Feria.... que también saquearon el comercio y todo lo que tenía, que entre otros artículos: botellas de licores, conservas, galletas, cafés, azúcares, vinos tostados y rancios, bacalaos y panecillos y el vino que tenía en bocois [barriles de unos 500 litros], y después de beber lo que les dio en gana se pusieron a tiros a los envases y lo vertieron por el suelo. También tenía este Señor para el arreglo de su casa una decena de gallinas más o menos y se las mataron guisándolas allí mismo, en que luego salieron casi todos borrachos, pues para mejor hincharse y llevar para sus casas anduvieron casas del pueblo robando lacones y chorizos como hicieron en todos los pueblos por donde pasaban… Fue grande cosa la conducta del derrotado Candidato Sr. Saco Rivera y su criado asesino O Carrozas, ensañándose porque este pueblo consciente de sus deberes le derrotó en todo el Municipio en las últimas elecciones, pues se creía que teníamos obligación de darle el voto, pero fue todo lo contrario, por eso vino ensañarse y comer las gallinas del Alcalde… Así ha sido la conducta del ex -Diputado Saco y sus compinches, tal fue la borrachera que allí mismo asesinaron a un compañero de la Falange, que le hicieron un disparo en la garganta y otro en el pecho, lo que quisieron ocultar pero las mujeres de Mosteiro Vello lo vieron claro y los niños”.

Lo que describe Manuel de Vilachá no son precisamente unas tropas militares que conquistaban territorios, o un nuevo orden impuesto por la fuerza que se deshacía de sus rivales con simulacros de juicios. Eran bandas de facinerosos (alguno con pasado republicano) en gran parte sin mucha más carga ideológica que el odio al rival político y el amor a sus propios intereses, despertados y espoleados por saberse imbuidos de un poder absoluto. “[quitaban] a las gentes obligadas y amedrentadas lo que bien necesitaban en sus pobres hogares, la mayoría de ellos, unos con huevos, otros carnes, dinero y corderos, que tenían allí un rebaño de unos doscientos y todos los días se comían uno o dos y lo mismo lacones, chorizos y mantecas; allí se hinchaban ellos y sus agregados que todos los días era un festín, que algunos ya no comían nada en sus casas, pues allí había para todos, de comer y dinero, solo hacían grandes pilas de sacos con centeno, patatas, judías y otras cosas que lo que no podían comer lo vendían y guardaban para ellos, de esto buena tajada, también iba para los jefazos de Sarria que de acuerdo con ellos se llenaban los bolsillos, así que ellos los recogían como donativos para el frente y el frente lo eran ellos, pues algunos bien de cerca tenían en su casa deuda por valor de más de mil pesetas, esto según persona bien enterada...  prestó réditos e hizo beneficios a cuenta de robar republicanos”.

El sur de Lugo fue, según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, la zona más castigada por la represión en los primeros días del golpe

Pero el latrocinio no ocultaba las tragedias. El sur de Lugo fue, según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, la zona más castigada por la represión en los primeros días del golpe. Entre los asesinatos que narra el diario está el del presidente del comité republicano de Castro de Rei, al que “según le llevaban delante le hicieron varios disparos a espaldas. Fueron grandes los lamentos de aquel hombre para que le dejasen en libertad, y ellos se reían los miserables: que en medio del monte le dejaron sin vida, echando sangre a borbotones, y, luego que esto cometen, se marcharon muy contentos que a preguntas de sus jefes si le habían detenido contestaron muy orgullosos: ‘Sí lo hemos prendido, pero al poco de venir con nosotros tropezó y no se levantó, y entonces nosotros le dejamos; que le levante su familia si quiere’… De la misma manera procedieron con el médico del vecino Ayuntamiento de Incio, conocido por ‘O Pequeniño’, hombre noble, honrado y republicano, muy apreciado del público, por sus buenos sentimientos y como médico muy listo y compadecido del pobre, siendo una gran pérdida general tanto por su persona como por sus dotes científicas” (Manuel Díaz, ‘O Pequeniño’, que había sido informante de Gregorio Marañón, fue sin embargo arrastrado cinco kilómetros de la cola de un caballo antes de ser rematado).

Los últimos hechos recogidos en el diario escondido son siempre asesinatos: “…y una vez que tal hecho consumaron estos criminales llegan muy contentos al cuartel de Pacios, o sea, de Paradela, contándolo a sus jefecillos y entonces le dicen al cocinero: ‘Un lacón máis ó pote que xa hai outro porco morto’. Y qué bromas ellos no se gastaron por aquel muerto y otros más, contando los matadores como clamaba y gemía. En fin, que mucho más tenía que detallar este hecho pero me da pena describirlo y lo mismo otros nuevos detalles que en verdad debían figurar en este memorial, pero otros habrá que lo harán”. Así finalizó su relato el cronista oculto, porque no pudo o quiso contar ya más desmanes, o porque consiguió acabar con su encierro. Porque Manuel de Vilachá logró salir de allí y sobrevivir. Quizá para que, cuarenta años después, la vida diese un punto de giro.

Manuel sobrevivió en A Coruña, entonces un lugar mucho más lejano de Paradela que los 150 kilómetros de distancia física que hay entre los dos lugares. No tenía denuncia alguna sobre sí, y se sabe que trabajó en el bar de la estación de ferrocarril, y que tuvo dos hijos. Como la mayoría de los vencidos, no debió hablar mucho de su pasado, ni de su ideología. Los dos hijos ingresaron en la entonces Policía Armada. Los descendientes de la casa de Estrumil que habían dado cobijo a Manuel en aquel verano de 1936 también crecieron, y no precisamente en la devoción monárquica familiar. En el verano de 1975, poco antes de la muerte de Franco, los dos policías intervinieron en la detención de dos hermanos de Miguel Rodríguez, Xan en Monforte y Ángeles en Santiago, acusados de pertenecer al FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). “Los dos hijos de Manuel nunca supieron que habían detenido a miembros de la familia que había ocultado a su padre”, comenta Miguel Rodríguez. “Cuando murió Manuel, les perdimos la pista, y él nunca lo supo o no se lo debió decir a ellos”. El tiempo pasa, el miedo no.  

--------------------------------------------

Diario de un escondido. Luzes.

Autor >

Xosé Manuel Pereiro

Es periodista y codirector de 'Luzes'.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

7 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. yyo republicana

    al fascismo se le combate , se le acorrala y se lucha hasta que la verdad , justicia y reparación sean la divisa de este país de pandereta

    Hace 4 años 3 meses

  2. O toliño.

    No hay equidad. No fue una guerra civil. Militares y hacendados se alzaron contra la legalidad republicana, y luego se dedicaron a masacrar, con la ayuda de los estados fascistas europeos, al pueblo trabajador, y, una vez vencedores, a re-escribir la historia para hacer de su golpe de estado, algo admisible e inevitable, que nunca pudieron, sino por el miedo y el uso indiscriminado del terror. Lo peor, que aún en eso seguimos, como testimonia el primer comentario.

    Hace 4 años 3 meses

  3. ander

    A Manuel Piña habría que recordarle que el texto dice que a los facinerosos se unieron "algunos con pasado republicano", y que al final del texto se rebate, en definitiva, su perjuiciosa argumentación: [“Los dos hijos de Manuel nunca supieron que habían detenido a miembros de la familia que había ocultado a su padre”]. Estando de acuerdo en que la Guerra Civil no fue una historia de buenos y malos los precedentes escritos de un diario personal y ocultado se alejan del maniqueísmo de parte. Relea por favor...

    Hace 4 años 3 meses

  4. ander

    A Manuel Piña habría que recordarle que el texto dice que a los "facinerosos" se unieron "algunos con pasado republicano", y que al final del texto se rebate, en definitiva, su perjuiciosa argumentación: [“Los dos hijos de Manuel nunca supieron que habían detenido a miembros de la familia que había ocultado a su padre”]. Estando de acuerdo en que la Guerra Civil no fue una historia de buenos y malos los precedentes escritos de un diario personal y ocultado se alejan del maniqueísmo de parte. Relea por favor...

    Hace 4 años 3 meses

  5. ander

    A Manuel Piña habría que recordarle que el texto dice que a los "facinerosos" se unieron "algunos con pasado republicano", y que al final del texto se rebate, en definitiva, su perjuiciosa argumentación: [“Los dos hijos de Manuel nunca supieron que habían detenido a miembros de la familia que había ocultado a su padre”]. Estando de acuerdo en que la Guerra Civil no fue una historia de buenos y malos los precedentes escritos de un diario personal y ocultado se alejan del maniqueísmo de parte. Relea por favor...

    Hace 4 años 3 meses

  6. Manuel Piña

    Lamentemos las víctimas inocentes de ambos bandos y denunciemos las barbaries cometidas por ambos bandos, antes y durante la guerra. Lamentable que el articulista use términos despectivos sólo hacia un bando y términos amables hacia el otro, como el falso de "legalidad" republicana, cuando ese bando había matado antes de la guerra al líder democrático de la oposición y nada más empezar la guerra mató y violó a inocentes por doquier. Repito, lamentemos las víctimas inocentes de ambos bandos y denunciemos las barbaries de ambos por igual.

    Hace 4 años 3 meses

  7. Luis Vidal

    Con estos antecedentes 'sociológicos' se explican ciertas cosas. La verdad es que me impresiona tanta barbarie en un pais que hace 5 siglos llegó a brillar en el mundo. ¡ Cuánta degeneración ¡. España es preocupante.

    Hace 4 años 3 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí