1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Sarah Jaffe / Periodista. Autora de ‘Necessary Trouble’

“La izquierda será aplastada si permite que Trump y los republicanos la dividan”

Álvaro Guzmán Bastida 20/01/2017

<p>Sarah Jaffe.</p>

Sarah Jaffe.

Julieta Salgado

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

_____________

En enero CTXT deja el saloncito. Necesitamos ayuda para convertir un local en una redacción. Si nos echas una mano grabamos tu nombre en la primera piedra. Del vídeo se encarga Esperanza. 

Donación libre:

_____________ 

Sarah Jaffe lleva una década cubriendo los movimientos sociales de Estados Unidos. Desde la elección de Trump, ha seguido de cerca el surgimiento de nuevos grupos de protesta y resistencia antes de su investidura. La periodista, habitual de las páginas de The Nation o Dissent, donde presenta el podcast ‘Belabored’, ve con entusiasmo el resurgir de la movilización social en EEUU. Así lo detalló en su libro Necessary Trouble, y en sus recientes trabajos para la revista Rolling Stone, The New York Times o LA Times. Jaffe atiende a la llamada de CTXT para trazar una topografía del panorama de agitación social que va a recibir al presidente Trump, así como los retos y contradicciones con los que se enfrentan los movimientos de nuevo cuño, y su relación con los que llevan años en el panorama político estadounidense.

Hace dos meses que Trump fue elegido y faltan escasas horas para su investidura. Usted ha seguido muy de cerca la movilización social tras su elección. ¿Puede describir el panorama en las calles desde el 8 de noviembre?

Ha habido mucha acción. En parte, ha venido de grupos que ya existían y estaban movilizados, y en parte de gente que no había participado en nada parecido, y que se está activando por primera vez. Mi pancarta favorita la llevaba un chico el día después de las elecciones. Ponía: ‘No soy muy de pancartas, pero ¡Caray!’. Retrata perfectamente a un montón de gente de todo el país que no se considera a sí misma activista ni nada parecido y sin embargo está preparándose para viajar en autobús a Washington y hacer acto de presencia en la Marcha de las Mujeres este sábado en Washington.

El reto es conectar a la gente que nunca se había movilizado con otra que les ayude a organizarse

Nada más salir elegido Trump, hubo protestas estudiantiles por todo el país, a menudo en lugares insospechados. Recuerdo colgar un post sobre una de ellas en Facebook. Alguien respondió: “Estos niños californianos...”. Les tuve que decir: ‘Esto es Phoenix, Omaha, y Columbia, Carolina del Sur’. No eran los sospechosos habituales.

Y luego, por supuesto, ha habido una gran movilización sostenida por parte de grupos que ya estaban bastante organizados. Me refiero a grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes, que han organizado marchas de visibilidad, además de reuniones comunitarias en las que tratan de ver cómo proteger a sus miembros y sus barrios.

¿Cómo se están coordinando estas movilizaciones de nuevo cuño con las que usted lleva años cubriendo? ¿Se ha producido una alianza entre los movimientos nuevos y los que ya existían?

Incluso antes de estas elecciones ya observábamos contactos entre movimientos diversos. En mi libro hablo de un día en el que coincidieron varias marchas de diferentes movimientos en Washington, y de la intersección entre el movimiento Fight for Fifteen, que aboga por la subida del salario mínimo, y Black Lives Matter, por ejemplo. Ya existió una migración de Occupy Wall Street a esos movimientos. Todo eso sigue en marcha. Ahora el reto es conectar a la gente que nunca se había movilizado con otra que les ayude a organizarse, bien sea a través de las marchas, los grupos de acción comunitaria u organizaciones nacionales. Hay grupos, como el Working Families Party, que han convocado reuniones vecinales a las que se han presentado miles de personas, con apenas dos días de aviso previo.

Me preocupa la tendencia que se ha instalado que presupone que todos los líderes electos demócratas van a ser nuestros amigos durante los próximos cuatro años

Los grupos ya existentes están sumando mucha gente. Será interesante ver qué se hace, bajo qué etiqueta, sean movilizaciones sostenidas como los Dreamers, de defensa de los derechos de los inmigrantes, o como Black Lives Matter, o si toda esta nueva energía se ve subsumida en formaciones más amplias. Es demasiado pronto para saberlo con seguridad, pero creo que hay espacio para que todas estas movilizaciones más concretas sigan trabajando, y que su trabajo sigue siendo necesario. Este gobierno sin duda tratará de dividirlas, por lo que será crucial el grado en que logren apoyarse y sostenerse las unas a las otras, sin dar un respiro a los líderes electos.

Al hilo de los realineamientos y nuevas coaliciones que se están construyendo, ¿qué espera que suceda el sábado, con la convocatoria de la marcha de las mujeres contra Trump, al día siguiente de su investidura?

La marcha va a ser enorme. Algunas estimaciones hablan de cientos de miles de personas. Hay 1.800 autobuses fletados, que van a recorrer el país para estar ahí, han pedido permisos, etc. Va a ser algo inusitado, una demostración de fuerza ante un presidente en su primer día en el cargo. Lo interesante será ver si sale más gente a protestar contra Trump que a celebrar su investidura.

Unos días antes de las elecciones Arun Gupta, que también cubre movimientos sociales, predecía que si Trump ganaba las elecciones dichos movimientos, que tenían cierto espacio para respirar, se verían muy mermados, o incluso hundidos, por el grado de represión que les obligaría a estar a la defensiva. Lo que usted describe es casi el proceso contrario. ¿Está creciendo la movilización social?

No es cierto que los movimientos sociales tuvieran tanto espacio para respirar bajo los gobiernos de Obama. No hay más que fijarse en la represión de Ferguson o en Baton Rouge

Nunca cometeré el error de decir que la presidencia de Trump es buena para nada, en absoluto. Pero no es cierto que los movimientos sociales tuvieran tanto espacio para respirar en los últimos años, bajo los gobiernos de Obama. No hay más que fijarse en la represión de Ferguson o en Baton Rouge, donde se sacaron los tanques a la calle, o recordar cómo se desmantelaron las acampadas de Occupy. Por supuesto, las cosas pueden empeorar, pero me preocupa la tendencia que se ha instalado que presupone que todos los líderes electos demócratas van a ser nuestros amigos durante los próximos cuatro años, porque Trump es tan horrendo. Pero el hecho de que haya toda una serie de movimientos militantes que no quieren tener nada que ver con el Partido Demócrata, precisamente porque crecieron en oposición a sus gobiernos, es una buena señal para militar contra esa tendencia tan peligrosa.

Sarah Jaffe.

Sarah Jaffe.

Además, gran parte de estas protestas son locales. Los movimientos son de base local, aunque tengan objetivos o demandas nacionales. Ciertamente, bajo el mandato de Trump, habrá muchas batallas nacionales, pero la manera en que se implementan las leyes nacionales es profundamente local. La policía es local, las cárceles son locales, la aplicación de leyes migratorias es local. Como me dijo mi amigo Kali Akuno, del grupo Cooperation Jackson, en Mississippi: ‘Mucha gente ya está viviendo en la América de Trump. Ya saben a qué atenerse’. Veremos cómo reacciona la policía a la oleada de protestas, porque en muchas ciudades de mayoría demócrata, como Nueva York, Chicago o San Francisco, que llevan un tiempo incubando movimientos sociales, los alcaldes querrán presentarse como héroes ahora. Se dan cuenta de que su popularidad en el Partido Demócrata solo puede mejorar si se enfrentan a Trump. No tenemos a un fascista de botas negras todavía, y hay un miedo lógico a que lo terminemos teniendo, pero también un sentir de: ‘Hay que hacer algo, y tenemos que hacerlo ahora’. Eso me da esperanzas. No quiero hacer predicciones, porque una siempre queda mal si las hace, pero observo mucha energía que no había sentido en décadas, con movimientos grandes y sostenidos de protesta, que están conectados entre sí.

Dado que el equilibrio de poder a nivel institucional está tan en contra de todo lo que defienden esas movilizaciones, ¿de dónde viene esa esperanza? Usted ha defendido que las movilizaciones contra Trump tienen valor e importancia. ¿Está segura, teniendo en cuenta que los republicanos van a controlar todos los poderes del Estado? ¿Para qué sirven las protestas en esta situación?

Las ‘targeted protests’ o acciones de protesta específicas, van a ser las más importantes en el tiempo que viene

Para muchas cosas. Las grandes marchas callejeras tienen una utilidad limitada. La Marcha de las Mujeres del sábado es una demostración de fuerza. Es una manera de decirle al poder que ‘somos muchos, no nos gusta lo que ha pasado, y vamos a luchar contra vuestra agenda. Las ‘targeted protests’ o acciones de protesta específicas, van a ser las más importantes en el tiempo que viene. El otro día, un grupo de gente se plantó ante el congresista republicano de Denver, Colorado, que es una ciudad cada vez más progresista, y se presentaron en su oficina para exigir que cambie su voto sobre la derogación de la reforma sanitaria. Donde vivo, en el Valle del Hudson, se están planeando movilizaciones en los actos públicos de John Faso, el nuevo congresista republicano, cuyo primer voto en el congreso fue para derogar la reforma del sistema sanitario. Cuando el Tea Party llevaba a cabo tácticas parecidas, de disrupción de actos públicos de políticos que buscaban la reelección, en realidad bebía de la tradición de gente de izquierda, como Saul Alinsky. Creo firmemente que alguien como Paul Ryan privatizaría toda la seguridad social y la asistencia sanitaria por motivos ideológicos. Pero no todos los republicanos son iguales. Muchos sienten apego a sus poltronas en el Congreso, y quieren salir reelegidos, y mantener a su partido en el poder. Para lograr eso, es necesario que tengan en cuenta que el presidente, de su partido, va a ser el más impopular de los últimos cuarenta años en el momento de tomar posesión.  

En el pasado se han trazado alianzas entre movimientos sociales y los sindicatos que han dado frutos a la hora de presionar a los políticos y lograr ciertos cambios. Dicho escenario parece poco probable, dada la debilidad de los sindicatos. ¿Qué haría falta para plantear una resistencia efectiva a Trump o a los republicanos, dadas las circunstancias?

En muchas ciudades de mayoría demócrata los alcaldes querrán presentarse como héroes ahora. Se dan cuenta de que su popularidad en el Partido Demócrata solo puede mejorar si se enfrentan a Trump

Será muy difícil. No hay respuestas fáciles. Por muy débil que se encuentre, el movimiento sindical sigue teniendo mucho poder y dinero. Trump y los republicanos van a ir a por los sindicatos, porque saben que son la única fuente de apoyo financiero e institucional para los movimientos progresistas que no venga de los ricos. Eso es muy, pero que muy importante, porque la alternativa son instituciones financiadas por fundaciones o donativos de gente rica  que no quiere alterar el equilibro de poder en la sociedad de manera fundamental. La Fundación Ford no quiere dejar de ser la Fundación Ford. George Soros quiere seguir siendo George Soros. Incluso cuando donan dinero a buenas causas, siguen estando en el poder, y perpetuando su propio poder. El movimiento obrero sindical es el único contrapeso que existe a eso. Por eso Trump y los republicanos van a legislar contra él y atacarlo todo lo que puedan.

Pero el movimiento sindical tiene un historial reciente lleno de claroscuros a la hora de arrimar el hombro a otros movimientos. La agrupación de sindicatos más  importante de EEUU, la AFLCIO, se posicionó a favor del oleoducto de Dakota Access recientemente. Esto generó gran oposición por parte de otros elementos del movimiento sindical y otros sindicatos, que se habían solidarizado con los pueblos indígenas de Standing Rock, mandando delegaciones y dinero para apoyar a su causa. El sindicalismo debe reflexionar sobre su relación con todas las protestas que están surgiendo contra Trump y las que ya existían. Debería observar con gran atención la protesta del sábado, que va a ser multitudinaria, y entender que, si deja de lado a toda esa gente, ellos también le dejarán de lado. Si la izquierda permite que la dividan, será aplastada.

¿Dónde encajan los demócratas en esa ecuación? En las primarias, los líderes sindicales no apoyaron a Bernie Sanders, y luego, en las generales, Hillary sacó menos votos sindicalistas que ningún demócrata en mucho tiempo.

En gran parte del país, cuando la gente oye el nombre Clinton, piensa en el NAFTA. Se acuerdan de cómo perdieron sus puestos de trabajo, que se fueron a México. Algunos políticos demócratas están alineados con el movimiento sindical y han defendido sus derechos. La segunda legislatura de Obama ha sido relativamente positiva en términos de nombramientos cercanos a los sindicatos. Pero Obama nunca ha propugnado ninguna de las prioridades de los sindicatos. En lo que se refiere a entender y preocuparse por las zonas en las que se han perdido empleos en masa, donde la gente se ha quedado sin nada, la respuesta demócrata ha sido: “Bueno, hay que acostumbrarse”.

El sindicalismo debe reflexionar sobre su relación con todas las protestas que están surgiendo contra Trump y las que ya existían

Hay motivos muy profundos por los que las familias sindicalistas no votaron a Hillary Clinton. Desgraciadamente, votaron a alguien que les va a joder a mayor velocidad y con más fuerza de lo que Clinton hubiera hecho. Pero como me dijo Tom Lewandowski, un líder sindical en Indiana hace poco, por lo menos Trump intenta representar emocionalmente a los trabajadores indignados. Por lo menos se dirige a ellos y a sus ansiedades. Lo primero que hizo, nada más ganar, fue llegar a un acuerdo para mantener puestos de trabajo en la fábrica de Carrier, en Indiana. Es un acuerdo de mierda, y ni siquiera conseguirá mantener muchos de los empleos, y acto seguido se pasó tres semanas atacando al líder del sindicato en Twitter, pero hizo algo, que es mucho más de lo que han hecho casi todos los demócratas. Hay que tenerlo en cuenta. Dicho eso, Trump firmará leyes nacionales para aniquilar el poco poder de los sindicatos tan pronto como lleguen a su despacho. No me cabe la menor duda.

En su trabajo usa con frecuencia el término ‘intersectionality’, o interseccionalidad, como clave para construir movimientos sociales de éxito. ¿Puede explicar a qué se refiere, y por qué resulta relevante para la era Trump?

Por supuesto. Especialmente en la era Trump. La palabra ‘intersectionality’ la acuñó la jurista Kimberlé Crenshaw, pero el concepto se remonta a gente como Angela Davis y el Colectivo Combahee River. Está muy ligado al activismo de mujeres negras, a menudo queer. Se basa en la idea de que los problemas a los que nos enfrentamos no son separables en nuestras vidas. Si eres una trabajadora lesbiana negra no puedes separar cada uno de esos elementos de tu vida. No puedes ser negra hoy, mujer mañana, y queer el jueves. Eres todas esas cosas a la vez, y debes pensar acerca de las opresiones a las que te enfrentas como miembro de todos esos colectivos.

Como me dijo Tom Lewandoski, un líder sindical, por lo menos Trump intenta representar emocionalmente a los trabajadores indignados. Se dirige a ellos y a sus ansiedades

A escala de movimiento, lo utilizo para referirme, por ejemplo, a los restaurantes de comida rápida en los que la gente cobra salarios de miseria, y los trabajadores son abrumadoramente de color e inmigrantes. Nuestro probable futuro secretario de empleo es el director ejecutivo de la compañía propietaria de las cadenas Carl's Jr. y Hardee’s. Sus restaurantes tiene un porcentaje de abusos sexuales un 20% más alto que en otros negocios similares. En la industria de la comida rápida, la tasa de abusos sexuales está por encima del 40%. Casi la mitad de la gente que trabaja en uno de estos lugares ha sufrido abusos. Cuando no tienes ningún poder en tu lugar de trabajo, y menos en la sociedad en su conjunto, terminas en un empleo de mierda en el que tu jefe puede hacer lo que le dé la gana contigo, y hay que entender que todas esas cosas están conectadas. Eso también se tiene que aplicar a la organización de movimientos sociales, porque si no están condenados al fracaso.

Trump habla con frecuencia sobre lo mucho que le importan los trabajadores. Bueno, excepto cuando llama violadores a los mexicanos, o promete construir un muro o deportarlos a todos a México. Si una persona oye a Trump decir que va a recuperar puestos de trabajo, pero luego escucha cómo denigra a gran parte de la clase trabajadora de este país, tienes dos opciones: o aíslas una cosa de la otra, y dices “ha dicho cosas horriblemente racistas, pero me va a conseguir un trabajo”, y te olvidas del “agarrar a las mujeres del coño”, y todas esas cosas, y entonces terminas con Trump de Presidente. O si entiendes que, aunque haya dicho algo que suena bien para mí, acosa sexualmente a las mujeres y quiere crear un registro de musulmanes, y eso no está bien, porque es también un ataque a la gente trabajadora, que afectará al país en su conjunto, y entonces no terminas con Trump de Presidente.

Por último, y de cara a la marcha del sábado: hay quien defiende que protestar por la elección de Trump o plantear la resistencia antes de que tome posesión supone faltar al respeto al sistema democrático ¿Es eso lo que está sucediendo?

El proceso democrático de este país es un deshecho. El proceso democrático de este país hace presidente a un hombre que sacó tres millones de votos menos que su adversaria. El proceso democrático de este país está gobernado por leyes que datan del esclavismo. ¡Menuda democracia! El proceso democrático de este país le falta al respeto a mucha gente, así que me da igual. Además, creo que es bueno faltarles al respeto a los políticos. No creo que los políticos merezcan automáticamente el respeto de la gente. Se lo tienen que ganar.

_____________

En enero CTXT deja el saloncito. Necesitamos ayuda para convertir un local en una redacción. Si nos echas una mano grabamos tu nombre en la primera piedra. Del vídeo se encarga Esperanza. 

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Álvaro Guzmán Bastida

Nacido en Pamplona en plenos Sanfermines, ha vivido en Barcelona, Londres, Misuri, Carolina del Norte, Macondo, Buenos Aires y, ahora, Nueva York. Dicen que estudió dos másteres, de Periodismo y Política, en Columbia, que trabajó en Al Jazeera, y que tiene los pies planos. Escribe sobre política, economía, cultura y movimientos sociales, pero en realidad, solo le importa el resultado de Osasuna el domingo.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí