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La caja crítica

Crítica coral (I)

El Ministerio 17/02/2017

<p>Costa del País Vasco.</p>

Costa del País Vasco.

Pixabay

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Patria

Fernando Aramburu

Barcelona, Tusquets, 2016

“Me muevo entre la impaciencia por saber cómo termina y el no querer que se acabe, y siento, además de admiración por su escritura y el prodigioso oído para el habla de personajes (cada uno es distinguible por su manera de expresarse), que esta novela abre la puerta, una enorme puerta, a muchas cosas que aún no han sido dichas y que merece la pena que lean los que prefieren que el silencio selle el final, los que piensan que volver al asunto perjudica a la paz, los que entonces no pudieron hablar y quieren verse compensados y, definitivamente, aquellos que no lo vivieron y han llegado al chiste de ETA, al comentario banal, sin necesidad alguna de reflexión.”

Elvira Lindo,  El País

“Andaba yo terminando Patria, de Fernando Aramburu. Iba por el final de la novela, cuando las etxekoandre, dos amas de casa a las que la vida colocó en bandos opuestos, ponen un broche de optimismo a seiscientas páginas de dolor, muerte, cobardía y omertà. Me vinieron a la memoria los recuerdos de tiempos en los que compartí el drama de Euskadi. Durante los años de plomo. Y pensé que Puigdemont hizo bien en ir a Gernika para la toma de posesión de Urkullu, aunque el protocolo lo colocara al lado de Soraya Sáenz de Santamaría, para pasmo de algunos tuiteros alarmados por la promiscuidad. Pero estuvo, y su presencia puso de manifiesto los años luz que median entre la zozobra que vive Catalunya y el ansia de sosiego que recorre la sociedad vasca … Lean Patria, para comprender el por qué. Háganlo si quieren entender lo que pasó en Euskadi y lo que puede pasar cuando las sociedades se ponen por montera utopías que parecen disponibles pero resultan inalcanzables. Patria es una novela excepcional … Muchos jóvenes que ya no lo son se preguntan hoy, como en la novela de Aramburu, si todo aquello mereció la pena. Es una pregunta terrible. Para los que mataron, para todos los que sufrieron y también para quienes callaron. La respuesta está, probablemente, en la quietud que reclaman los vascos y que en Catalunya algunos no entienden. Quienes atribuyen la expresión política de esta actitud a los réditos del concierto económico olvidan lo que pasó. No vivieron aquello. No saben lo que significa que el vecino de toda la vida deje de hablarte, o algo peor. Ni tener que marcharte de tu pueblo, de tu país, por tus ideas. No comprenden que las utopías, tan necesarias en la vida, pueden conducir a la muerte. Deberían leer Patria.”

No saben lo que significa que el vecino de toda la vida deje de hablarte, o algo peor. Ni tener que marcharte de tu país por tus ideas. Deberían leer Patria 

 

Andreu Claret,  El Periódico

“No, no, no, yo estuve tan expuesto como otros jóvenes vascos de mi edad a la doctrina, a la presión grupal, pero por determinadas razones no caí. Pero otros chavales de mi barrio cayeron y entraron en aquella espiral de la que ya no se podía salir. De ETA no se podía salir vivo. Me pongo a pensar qué salvó al muchacho vasco inmaduro con las hormonas alteradas que yo era. ¿Por qué no fui de ETA? Tal vez por haberme criado en una ciudad donde el control sobre la gente es mucho menor que en un pueblo, donde te quedas sin amigos. Luego pienso también en la base cristiana de mi juventud, que reconozco desde mi ateísmo actual. La idea de que uno tiene que hacer el bien a los demás, la empatía con aquel que sufre. Y por supuesto viajar, conocer otros mundos, otras sensibilidades.”

Entrevista de Daniel Arjona a F. Aramburu,  El Confidencial

“¿Estábamos preparados para leer Patria hace cinco años? ¿Lo estamos ahora que la ficción ha llamado a la puerta de la derrota literaria de ETA? Uno pregunta a las generaciones posteriores, a jóvenes estudiantes de secundaria que no vivieron aquellos años desgraciados, o que eran unos críos cuando la organización criminal anunció el cese definitivo de la actividad armada y su respuesta es que desconocen lo que ocurrió, o que algo han escuchado al respecto. La amnesia llama a la puerta con su silencio revulsivo, pero aquellos que queremos recordar, no revivir, disponemos de la ficción para construir el relato que cuente lo que sucedió a lo largo de medio siglo –casi olvidado} de nuestra infame historia ... Únicamente puedo insistir en la idea de que estamos ante una obra maestra. Sólo el transcurrir de los años me dará la razón, pero nadie me podrá negar después de su lectura que Patria es un documento extraordinario sobre la estúpida violencia terrorista.”

Mateo de Paz,  Buensalvaje

“Desde que comencé a leer Patria, la voluminosa novela de Fernando Aramburu tuve la extraña certeza de que tenía en mis manos uno de los libros del año … A pesar de la lentitud de su ritmo y el quizás desbordado número de páginas, Patria es una obra ejemplar que, desde las capacidades y posibilidades del arte trata de poner en carne y hueso la historia del drama al que están abocados los pueblos sobre los que cae el manto de los fundamentalismos y en los que, por un supuesto bien mayor, por una exacerbación del nacionalismo, se pervierten los valores humanos eternos y se establece la más implacable de las dictaduras: el imperio del miedo. Y con el miedo, el dolor … Se podría aducir, en primer lugar, a la vista del resultado, con este volumen entre las manos, que son demasiadas páginas. Mucho condumio para un mundo en donde la prisa es la dueña del cotarro. Sin embargo el camino se nos hace más corto y entretenido de lo esperado, y no precisamente por lo divertido del paisaje que nos pinta. Aramburu, bien sujeta la manija, sabe modular la intensidad de su relato para que no decaiga el interés en ningún instante. Y lo mejor de todo es esa sensación de naturalidad que transmite, de aparente escaso esfuerzo, como una de esas bellezas salvajes que no cuenta con un espejo en el que mirarse. Podría haber añadido algunos cientos más de páginas, y no nos hubiera importado. Pero bien está lo que bien acaba … No pasa inadvertido el capítulo 109, ‘Si la brasa le da el viento’. Xavier, el hijo del Txato, asiste a una conferencia. En la misma, un escritor, que bien podría ser el alter ego del propio Aramburu, con su discurso, deja bien clara su apuesta por la creación artística, y se postula a favor de lo noble y bueno que alberga el ser humano, al tiempo que trata de evitar los dos graves peligros que engendra este tipo de literatura: los tonos patéticos y sentimentales, y la tentación de tomar postura política. Y lo que es mucho peor: desconfía de que algo vaya a cambiar sustancialmente porque alguien escriba libros. Es posible que así sea. Pero la buena literatura, como la presente, siempre es de agradecer.”

José Belmonte Serrano,  Zenda

“Escribo estas líneas después de haber leído las casi seiscientas cincuenta páginas de Patria, la última novela de Fernando Aramburu, pero lo que tengo que decir sobre ella lo podría haber afirmado ya en la página 25: es un monumento literario, una verdadera obra de arte y la mejor novela que he leído en mucho tiempo…”

Óscar Esquivias,  20 minutos

“El jueves, la casa en silencio, la noche avanzada, acabé de leer Patria, de Fernando Aramburu. Casualidad, pensé, secándome las lágrimas; justo el día en que se cumplen cinco años del alto el fuego de ETA, que es donde arranca la novela.”

Cayetana Álvarez de Toledo,  El Mundo

“Personajes ricos en matices, que evolucionan; es decir, vivos. Con problemáticas distintas, representativos de circunstancias y sentires diferentes, pero con la individualidad necesaria. No despacha maniqueísmos de garrafa, no ahorra durezas allá donde se producen … Esto no es una crítica de Patria. Es su entusiasta recomendación.”

Personajes ricos en matices, que evolucionan; es decir, vivos. Con problemáticas distintas, representativos de circunstancias y sentires diferentes

Antonio Rivero Taravillo, blog

“Un libro magnífico, ideal para regalar estas Navidades.”

Manuel Mostaza Barrios, La Opinión

Patria es, sobre todo, una gran y meditada novela. Pero la tradición del género lleva incluida la virtud de explicar a sus contemporáneos algo del mundo que les ha tocado vivir, o que forma parte de su herencia: amalgamar evocación y análisis. Lo hicieron los Episodios nacionales, de Galdós, justo cuando hacía falta recordar y suturar discordias civiles, y lo hizo Guerra y paz, de Tolstói, cuando corría riesgo de olvido el origen de la Rusia moderna. Lo mismo están logrando ahora las novelas de Fernando Aramburu.”

José-Carlos Mainer,  Babelia

“El relato es a un tiempo el soporte de la verdad y de la mentira. Justo o injusto, verídico o falaz, el relato está llamado a convertirse en lo que pasó, tanto si pasó como si no. El relato tiene la facultad de transformar a un terrorista en un ángel. He ahí lo que algunos queremos impedir contraponiendo nuestra versión de lo ocurrido.”

Entrevista de Alberto Gordo a Fernando Aramburu,  El Cultural

“Tampoco hay que exigirle a Aramburu que detenga a Josu Ternera y lo ponga en manos de la justicia del pueblo. Lo de él es escribir. Y no lo hace mal del todo.”

Anónimo,  foro de La Medicina de Tongoy

Patria es también un libro que captura el amor, el deseo o el desamor de sus personajes con una mezcla de cercanía y delicadeza difícil de lograr, emocionante en sus mejores páginas.”

Nadal Suau,  El Cultural

“La violencia es ese ámbito de instintos y disoluciones irracionales en las que el sacrificio aparece como única afirmación posible de la identidad. La subjetividad o la ideología puesta en duda por la razón encuentra calor en el derramamiento de sangre propia o ajena. Un dios colérico busca en su propia muerte la demostración de que ama a los seres humanos. Un asesino político confunde con la violencia y sus riesgos la prueba de que su ideología es una verdad propia, una profunda llamada personal … El autor omnisciente entra en el corazón de los personajes, vive estos procesos y navega por las secuelas más íntimas que deja la violencia en el verdugo y en las víctimas. La mirada omnisciente en la literatura honesta no invita al olvido ni a la equidistancia, ni siquiera a la idea relativista de que todo depende de la condición de cada personaje. Hay, desde luego, ejemplos de ética personal, como el de Xabier, hijo de un asesinado por ETA, que se niega a falsificar un informe médico en favor de unos policías torturadores. Pero la sociedad necesita también ponerse de acuerdo en la defensa de unos principios.”

Luis García Montero,  Info Libre

Alfonso Alonso (exministro y presidente del PP vasco): “El libro de Fernando Aramburu es un retrato de la condición humana que agita conciencias, aleja la indiferencia ante la realidad rotunda de una Euskadi cotidiana de odio, silencio y miedo inoculados en décadas. El libro son emociones convertidas casi en testimonio histórico de lo ocurrido en esa patria tan degradada por quienes matan en su nombre. Un relato valiente y conmovedor alejado del debate partidista. Deja un poso de esperanza ante nuestra asignatura pendiente: cerrar con memoria las profundas heridas en nuestra convivencia.” Alfonso Alonso,  El País

A veces, no he conseguido distinguir dónde acababa la ficción y dónde empezaba el acercamiento reportajeado

“Reconozco el esfuerzo literario y de documentación. Pero el relato de la tragedia vasca va a necesitar una perspectiva temporal más amplia y otras obras. No será la principal referencia. Existen obras escritas en euskera sin ese eco y se acercan mejor a lo sucedido. Acierta en reflejar nuestros problemas para convivir democráticamente por la presión del terrorismo, especialmente, de ETA. Me deja un sentimiento ambivalente: a veces, no he conseguido distinguir dónde acababa la ficción y dónde empezaba el acercamiento reportajeado.”.

Bingen Zupiria, El País

“Se trata de lograr un tipo de relato que rebata la falacia de relatos glorificadores del terrorismo.”

F. Aramburu,  El Periódico

“Desde la primera lectura de Patria algo me rondaba por la cabeza y no he sabido durante este tiempo muy bien lo que era. Cierto que es una novela que redime en gran medida el año literario; he visto poca exigencia en los autores españoles consagrados o una vuelta a las fórmulas que les dieron éxito en el pasado, mucha autocomplacencia y poca voluntad de correr riesgos … La novela de Aramburu es un gran ejemplo de cómo universalizar una realidad y unos personajes que sin la sabiduría del autor podían haber quedado en un ajuste de cuentas o en un melodrama local; Aramburu logra una novela de contenido moral, alejada de rijosas mojigaterías y de posiciones monolíticas … Lo que me daba vueltas en la cabeza era que intuía, en medio de la niebla que provocan las sensaciones sin racionalización, que los continuos requerimientos para realizar un relato canónico de la historia reciente del País Vasco no eran ya, después de la novela de Aramburu, urgentes. El relato se puede y debe ampliar, se pueden acoplar brillantes páginas, eruditas películas o cuadros sobre nuestro pasado reciente, pero en el futuro si alguien quiere entender lo sucedido basta con que lea esta novela. Aristóteles otorgaba a la literatura la capacidad de enseñar de manera más profunda el pasado que la propia Historia. Dicen que la Historia la escriben los vencedores, pero la escriben si tienen la capacidad cultural e intelectual para llevar a cabo la tarea y en nuestro caso se unen los dos requisitos: hemos ganado el pulso siniestro al que nos sometió ETA y tenemos quien lo cuente.”

Nicolás Redondo Terreros,  El País

Patria ha sido vendida como el relato de lo que ocurrió en Euzkadi, y no lo es [...] Aramburu ha hablado de su novela como ‘aportación a la derrota literaria de ETA’ y a mí eso me parece funcionalizar la literatura. Aramburu es ante todo un buen guionista. No me parece alta literatura pero una cosa tengo que reconocer: cogí la novela y no la pude soltar.”

Inazio Mujika, El País

“Patria va a ser un libro que explique nuestra época a las generaciones futuras: cuando pasen unos lustros y a usted o a mí se nos acerque alguien joven, poco conocedor de lo que sucedió en España durante las últimas décadas del siglo xx y las primeras del xxi, y nos pregunte cómo fue posible que durante tantos años hubiera terrorismo, que un muchacho vasco corriente se convirtiera en pistolero de ETA y que sus paisanos, lejos de avergonzarse de él, lo consideraran un héroe y lo homenajearan a la vez que escarnecían a las víctimas de sus crímenes, le responderemos con dos palabras: ‘Lee Patria” …

Óscar Esquivias,  20 minutos

“Es un hecho de relevancia política y mediática. Sus personajes nos resultan conocidos. Me preocupa que sirva como proclama política de algunos cuando va más allá. No sólo denuncia el sufrimiento y el fanatismo. Reivindica el perdón necesario y ayuda a reflexionar sobre el pasado.”

No sólo denuncia el sufrimiento y el fanatismo. Reivindica el perdón necesario y ayuda a reflexionar sobre el pasado

José Arrieta,  El País

“Más de seiscientas páginas de una prosa depurada, directa, limpia, desgranada en capítulos cortos, para contar o acercarnos a los últimos treinta  y tantos años en Euskadi. Novela que atrapa en las tardes lluviosas de otoño,  acaso por emular el clima del norte, por entender, por acercarnos a algo que a muchos nos ha dolido durante tanto tiempo. Lluvia como la foto de la portada, a través de un cristal, entreviendo la figura humana con paraguas. Lluvia en la novela, presente, transversal, que marca a los personajes, limpia sangre del asfalto, cae sobre el cementerio. Novela que se devora, magníficamente escrita, que atrapa, imán que te impide soltarla … Ay, si esta magnífica novela hubiera salido antes, solo para que vascos como Imanol, a quien le negaron su vasquidad, la hubieran leído, se hubieran sentido apoyados y reivindicados desde posiciones cercanas a ellos, sin ser instrumentalizados por unos y otros. Ay, si vascos como él estuvieran vivos y hubieran podido regresar a Euskal Herria, en una situación normalizada, donde nadie les negara el saludo o se cruzaran de calle al verles, donde ya no recibieran insultos ni amenazas.”

Carmen Peire, InfoLibre

–¿Y qué aporta el narrador al relato que se está construyendo, qué mirada cree que ha aportado usted al terrorismo?

–No lo sé. Pero lo que sé es lo que quiero compartir: me gustaría que mis libros se interpretasen como un alegato contra el dolor. Y por supuesto mi empatía con aquellos que sufrieron la violencia por aquellos que para lograr unos réditos políticos se dedicaron a socializaron el dolor. Hay noventa asesinatos en mi ciudad. Mi respuesta es contar historias.

Entrevista de Peio H. Riaño a Fernando Aramburu, El Español

“Que es exactamente lo que mi madre no desea: que su sufrimiento y el de sus hijos le sirva de material a un escritor para que componga su libro o al director de cine para que ruede su película, y los aplaudan después, y ganen premios, mientras nosotros seguimos con nuestra tragedia a cuestas.”

Fernando Aramburu,  Patria,  p. 552

“Si tuviera que describir plásticamente el mecanismo narrativo de la novela, diría que funciona como una galaxia: la novela se mueve y avanza en espiral, trenzando sus hilos elegantemente en un mundo de sombras.”

Óscar Esquivias, 20 minutos

“Yo también devoro Patria, el libro-del-momento-del-que-todo-el-mundo-habla, pero que perdurará muchos momentos más. Es una novela adictiva, incómoda e inquietante como el propio paisito que retrata.”

Mitxel Ezquiaga,  El Diario Vasco

“En esta novela no hay una sola conclusión, sino varias certezas que enhebran de algún modo algo que no sé si es el alma vasca, pero sé que es una de las formas de pensar que tienen las gentes con alma … El terrorismo, viene a decirnos también esta novela, es una forma muy fanática de conseguir que un hombre deje su vida entera empeñada en algo que resulta tan estrecho, tan fingido, tan absurdo como creer en la ficción de una arcadia. Y que mate por ello. Antes ya había nadado en estas mismas aguas Aramburu. Lean Los peces de la amargura. ETA quiso que todos los vascos fueran ella. No lo consiguió, claro. Y ahora qué.”

Antonio Lucas,  El Mundo

“Van faltando ya hipérboles para hablar de lo ocurrido con Patria, novelón de 642 páginas con el que el escritor Fernando Aramburu entra como cuchillo en la mantequilla en el anverso y en el reverso de ETA: los asesinos, sus víctimas y el desolador contexto familiar de todos ellos. 150.000 libros vendidos y doce ediciones enmarcan la evidencia del triunfo comercial. Pero Patria  es ya más que un libro: quizá un espejo incómodo de la sociedad vasca tras años de cierta ruina moral y silencio ante el crimen organizado-“

Borja Hermoso, El País

“Yo no he escrito Patria para juzgar a nadie. No opero con personajes que son meros recipientes de ideas. Quiero entender por qué un muchacho que nace puro e inocente, se educa y crece en un entorno social determinado,  poco a poco junto con otros de su edad entra en una organización armada y comete ciertos actos. Eso es también obligación mía. Colgarle el sambenito e influir en el lector orientándole ideológicamente es el mejor camino para una novela mala.”

Entrevista de Elena Hevia a Fernando Aramburu,  El Periódico

“El libro, una historia tan infeliz como hechicera, es también una clara toma de posición, una rotunda condenación de la violencia, de los fanatismos e ignorancias que la suscitan. Y una descripción muy sutil de la degradación moral que ella provoca en una sociedad, corroyendo sus valores, enemistando y envileciendo a la gente, destruyendo las instituciones y las relaciones humanas. Pero evita, con buen tino, las disquisiciones ideológicas, limitándose a mostrar, a través de episodios escuetos y siempre seductores, cómo, sin quererlo ni saberlo, toda una sociedad de gentes sanas, sin misterio, va siendo arrastrada poco a poco, concesión tras concesión, a la complicidad y a veces a las peores vilezas.”

Mario Vargas Llosa, El País

“Si no lo digo reviento: Fernando Aramburu ha escrito una novela magistral, que aborda un asunto dificilísimo. Patria evita la moralina, deja hueco para todas las voces pero tiene un mensaje inequívoco y buen nervio moral. Pocas veces me ha impresionado tanto una novela. Magníficos los personajes, las situaciones y las tramas. La recomiendo con el mayor entusiasmo posible. Creo que es la novela definitiva sobre ETA y el País Vasco.”

Ignacio Sánchez Cuenca, tuit

“Cuando ETA estaba activa los vascos estábamos atenazados porque vivíamos bajo una dictadura social. En ese sentido el relato es catártico, al menos para mí. Muchas de estas historias yo las escuché a media voz en Donosti, en la carnicería de mis padres en el mercado de La Brecha. Al leerla me dije: ‘Ya era hora, por fin se puede hablar’. Y te dan ganas de llorar, al menos a mí me dieron...”

Aitor Gabilondo, El País

“Estamos ante una perfecta radiografía de una convulsa sociedad que, durante décadas nada lejanas, soportó una habitualidad de fanatizada politización que conllevaba la fatal cercanía con la muerte. Combinando el retrato testimonial con el emotivo intimismo se ha logrado aquí una definitiva, excelente novela.”

Radiografía de una convulsa sociedad que soportó una habitualidad de fanatizada politización que conllevaba la fatal cercanía con la muerte

Jesús Ferre, La Razón

“Todos los personajes, incluida la rica galería de secundarios, son de verdad, criaturas de carne y hueso, y Aramburu demuestra poseer un conocimiento preciso de los resortes más sutiles del alma humana. Pero es que no hay nada en esta novela que no tenga el aroma inconfundible de lo vivido y lo auténtico. La asfixiante atmósfera generada por la violencia (que en núcleos pequeños como el de los protagonistas era especialmente perceptible) nos sitúa en un ecosistema moral en el que las falsas equidistancias, las retóricas ambiguas y los aspavientos victimistas obran el lamentable prodigio de invertir las culpas y justificar lo injustificable. … Devuelto el ser humano a su estado más primario, anterior a cualquier ideal de civilización, se abre un resquicio por el que ineluctablemente la tragedia se adueña de las vidas de unos y otros. Y en el mundo de la tragedia, ya se sabe, las pulsiones del alma humana se presentan en su estado más puro: la cobardía, el amor, la generosidad, la venganza... De todo eso hay en esta excelente novela de Fernando Aramburu, que además tiene la delicadeza de renunciar a juzgar y aspirar solo a comprender. Eso sí: comprender en el sentido de entender, de volver explicable lo que aparentemente es inexplicable, y no en el sentido de ofrecer comprensión o indulgencia a quienes no la merecen.”

Ignacio Martínez de Pisón,  Ahora Semanal

“En cuanto me fijan el camino, en cuanto alguien pretende que mi obra o la de cualquier compañero de letras deba tener una utilidad, discrepo. La literatura es el espacio de la libertad. Cada coma la decido yo y me da igual lo que piense el político, que es una persona que habla interesadamente: su llegada al poder para modelar la sociedad según sus principios. Lo último que yo quiero es que me conviertan en una insignia de su solapa. Además, la política por fuerza simplifica la realidad, que es exactamente lo que no debe hacer la literatura. El escritor debe ser incómodo y discrepar con las instituciones o como decía Rafael Chirbes, oponerse al discurso hegemónico.”

Entrevista de Peio H. Riaño a Fernando Aramburu,  El Español

“Ocurre siempre que las novelas que están destinadas a quedar son aquéllas que han dicho lo que tenía que decirse.”

José María Pozuelo Yvancos,  ABC Cultural

“Acabo de leer Patria de Aramburu. Es buenísima. Refleja muy bien el conflicto vasco.”

Mariano Rajoy

“La de Fernando Aramburu es una novela bien estructurada, interesante y que engancha. Los diálogos, en ocasiones, abusan de estereotipos. Es el relato de una de las historias ocurridas en Euskadi. Es un relato, pero no el relato de lo ocurrido. El drama vivido es poliédrico y complejo. Rajoy dice que lo narra muy bien. Pero es una parte, no la totalidad. Me parece sospechoso el impulso que ha tenido antes de publicarse. Hay que recordar a otros autores vascos ninguneados con creaciones éticas y pacifistas: Saizarbitoria, Julio Medem...”

Jon Iñarritu, El País

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