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Tribuna

Gestación subrogada: no es solidaridad, es mercado

La iniciativa de Ciudadanos consagraría una explotación económica del cuerpo de las mujeres pobres. De ahí a la venta de riñones, cabello, piel, córnea en un mercado regulado, entre personas vivas, hay sólo un pequeño paso

Miguel Pasquau Liaño 6/07/2017

J. R. Mora

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La proposición de ley presentada por Ciudadanos sobre la denominada gestación subrogada (o gestación por cuenta ajena) dice de sí misma, en su espantosamente redactada exposición de motivos,  que se propone regular un derecho a la gestación subrogada, y sus condiciones de ejercicio, y que esas condiciones se sujetarán a los principios de libertad, igualdad, dignidad, ausencia de ánimo de lucro y la más intensa solidaridad entre personas libres e iguales. Retengamos esta última expresión: “La más intensa solidaridad entre personas libres e iguales”. Todo parece indicar, al leer esta exposición de motivos, que Ciudadanos quiere habilitar una nueva forma de voluntariado: la de legiones de mujeres dispuestas a prestar su cuerpo desinteresadamente a personas a las que no conocen, a fin de que puedan satisfacer su deseo de maternidad o paternidad sin pasar, respectivamente, por el parto o por el coito. Quizás también cuenta Ciudadanos con que, igual que hay campañas de donación de sangre, las habrá para el alistamiento en el Registro Nacional de Gestación por Subrogación. Todo por altruismo: “Sea solidaria, ofrézcase como mujer gestante”.

¿Alguien puede creer que una mujer se alistará en un Registro como candidata a ser elegida por varones o parejas desconocidas para soportar un embarazo y parir por cuenta ajena, por una razón que no sea ganar dinero? ¿Es serio que se diga en la exposición de motivos que se trata de regular una actividad de “intensa solidaridad”? “Es el mercado, idiota”, me parece estar oyendo responder.

Leí y oí que Ciudadanos publicitó su iniciativa destacando que su proposición de ley descartaba toda posibilidad de mercantilización del cuerpo de la mujer, porque sólo se admitía el contrato cuando no hubiera ánimo de lucro. Se trataba, según Ciudadanos, de un instrumento para hacer posible un derecho, en el ámbito de relaciones de solidaridad. Imaginé, entonces, que lo que se contemplaba en su ley sería la posibilidad de que una mujer prestase su cuerpo a una hermana o a una amiga íntima que no pudiera soportar con éxito un embarazo. Me parecía difícil una regulación en esos términos que impidiera la expansión de esta práctica fuera del círculo de personas cercanas entre las que sí pudiera ser imaginable una motivación altruista de solidaridad, similar a la que concurre en casos de donación entre vivos de órganos no vitales (como, por ejemplo, un riñón). Pero me hice con el texto de la proposición de ley y, al margen de otros aspectos técnicos que ahora no interesan, encontré que la exposición de motivos de la ley, y las declaraciones de los defensores de la misma, son publicidad engañosa, porque lo que se regula es un contrato civil en virtud del cual una mujer presta un servicio corporal a cambio de un precio. 

Todo parece indicar, al leer esta exposición de motivos, que C's quiere habilitar una nueva forma de voluntariado: la de legiones de mujeres dispuestas a prestar su cuerpo desinteresadamente

En efecto, lo primero que sorprende es que la ley prohíbe el contrato entre personas consanguíneas, que es entre las que puede resultar más natural una motivación altruista. “La mujer gestante no podrá tener vínculos de consanguinidad con el o los progenitores subrogantes”, dice el artículo 4.3. En realidad, la ley prevé un sistema de selección por los progenitores de la mujer gestante de entre una lista de candidatas desconocidas, inscritas en un Registro. Es de imaginar que los progenitores acudirán al Registro y allí se les mostrarán fotografías y datos personales de una lista de candidatas, y que a partir de ahí se establecerá una negociación con la mujer elegida a fin de formalizar finalmente el contrato a satisfacción de ambas partes. 

Esa negociación, sin duda alguna, versará, principalmente, sobre el precio a percibir por la mujer gestante. La proposición de ley no utiliza el término “precio”, sino que emplea la expresión “compensación económica resarcitoria”. Pero si consideramos que dicha compensación ha de ser fijada por negociación en el contrato, y analizamos sus partidas o componentes, comprobamos que tal expresión es un subterfugio, porque no se trata de la indemnización de un daño o de la compensación de un gasto, sino de una remuneración económica por un servicio según precios de mercado. Veamos por qué.

El primero de los componentes de la compensación es “cubrir los gastos estrictamente derivados de las molestias físicas”. Es claro que no se refiere a medicamentos o tratamientos para paliar esas molestias, sino a una cantidad de dinero igual a aquella en que la mujer gestante valora que “merece la pena” sufrir esas molestias del embarazo y del parto. Es decir, un precio por el alquiler del útero. Como en todo precio, los progenitores no darán más que aquello en lo que valoran su deseo de tener un hijo, y la gestante no pedirá menos que aquello en lo que valora el “servicio” corporal que va a prestar. ¿Es, o no, un precio? ¿No está claro que la motivación de la mujer gestante se encontrará justamente en la cantidad que se fije en el contrato? Con dicha compensación no se persigue que la mujer gestante no se empobrezca por gastos propios, sino que obtenga un dinero a cambio de su servicio. Se trata, pues, de un arrendamiento de servicios remunerado y oneroso. Es más, si la candidata elegida exige una cantidad mayor que la que los progenitores están dispuestos a ofrecer, nada les impedirá volver al Registro de mujeres gestantes e intentar la negociación con otra candidata.

Lo más irritante de la iniciativa de Ciudadanos es su hipocresía. No creo que se trate de ingenuidad

Pero es que además la compensación incluirá “el lucro cesante” inherente a la gestación. Es decir, lo que la mujer deja de ganar por estar embarazada. Y recordemos que no se trata de una indemnización a calcular por un juez, en función del trabajo preexistente de la mujer o sus oportunidades laborales, sino que es una cuantía que las partes han de pactar en el contrato. Lo llamarán “lucro cesante”, pero será un precio que por lo general se aproximará a un salario digno durante el periodo de gestación. En definitiva, para la mujer gestante en paro se tratará de una oportunidad de obtener ingresos durante un tiempo, y fácil es concluir que esa será la motivación por la que se apunte en el Registro de mujeres gestantes.

Lo más irritante de la iniciativa de Ciudadanos es su hipocresía. No creo que se trate de ingenuidad. La exposición de motivos y las explicaciones públicas hablan de altruismo y de un inexplicable “derecho” de las mujeres de “gestar” para otros (por cuenta ajena), cuando en realidad se trata de la renuncia anticipada e irrevocable a la maternidad del hijo que dé a luz. Y hablan también de la “más intensa solidaridad entre personas libres e iguales”, cuando en realidad se trata de poner en contacto una oferta (del cuerpo) y una demanda (con dinero). Los efectos de una improbable aprobación de esa ley serían la creación de un mercado en el que unos pondrían el dinero y otras pondrían su cuerpo a cambio del dinero que necesitan. Y no un dinero oculto, negro, pagado por debajo de la mesa, sino un precio fijado en el contrato, sólo que con un nombre falso: “Compensación económica resarcitoria”. No es exagerado, pues, decir que esta iniciativa consagraría una explotación económica del cuerpo de las mujeres pobres. De ahí a la venta de riñones, cabello, piel, córnea en un mercado regulado, entre personas vivas, hay sólo un pequeño paso. Tiene razón Albert Rivera: frente a este fenómeno (es decir, frente a los riesgos de comercialización del cuerpo de la mujer) la respuesta, en efecto, no ha de ser “cerrar los ojos”. Claro que no, lo que hay que hacer es abrirlos bien y estar vigilantes para impedirlo, y que no cuelen trampas como la de esta proposición de ley. Es una buena noticia que el resto de fuerzas políticas, aunque por razones no idénticas, le hayan cerrado el paso.

Quizás hay un tercer actor en este drama. Quizás existen clínicas especializadas en implantación de embriones en úteros de mujeres que estén esperando esta ley para “abrir mercados” con suculentas ganancias. Nada les impedirá hacerlo. Pero, en España, la mujer implantada seguirá siendo la madre del nasciturus. Si esto retrae las expectativas de ese negocio en ciernes, qué le vamos a hacer. 

Autor >

Miguel Pasquau Liaño

(Úbeda, 1959) Es magistrado, profesor de Derecho y novelista. Jurista de oficio y escritor por afición, ha firmado más de un centenar de artículos de prensa y es autor del blog "Es peligroso asomarse". http://www.migueldeesponera.blogspot.com/

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11 comentario(s)

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  1. Jesús Ramos

    Mis reflexiones sobre la gestación subrogada. http://jesusramosbrieva.blogspot.com.es/2017/10/la-gestacion-subrogada.html?m=1

    Hace 2 años 11 meses

  2. JESUS ANTONIO

    UNA REFLEXION SOBRE LA GESTACION SUBROGADA: http://jesusramosbrieva.blogspot.com.es/2017/10/la-gestacion-subrogada.html

    Hace 3 años 5 meses

  3. goiti

    Regularlo evitaría mercadeo negro, que sólo las personas con dinero tengan acceso a esta técnica de reproducción o que los lobbies se aprovechen y enriquezcan y que la gente normal tenga que hipotecarse de por vida. Las mujeres que deciden ayudar a tener a otros sus hijos no están en situación de pobreza según estudios publicados y no están desesperadas, en los lugares que es legal y se puede hacer con todas las garantías. Regularlo y garantizar derechos es la única manera en todo caso de que eso no suceda, pero ni con este tema ni con la donación de órganos ni con nada. El hecho de que pueda suceder algo ilegal en algún sitio del mundo no puede suponer tener que prohibir que algunas mujeres decidan, en este caso, ayudar a otros. En cuanto a la adopción, las parejas homsexuales están vetados de facto para la adopción internacional, los hombres solteros prácticamente también, y aqui son desde luego los últimos de la lista, si es que constan. E insisto: Qué manía con victimizar a mujeres que nada tienen de víctimas, que toman una decisión y que suerte que no viven aquí, y la puedan llevar a cabo. Qué manía con moralizar y prohibir siempre a la mujer lo relacionado con su capacidad reproductiva y sexualidad, qué manía!!!!!! Ellas paren, ellas deciden, es su cuerpo. Regularlo significa evitar todos esos temores y clichés supuestamente progresistas..

    Hace 3 años 9 meses

  4. Laia

    Creo, que el error es pretender que la gestación subrogada sea altruista o solidaria. Todas y todos cobramos por nuestros trabajos. Para mí sería como pagar a una canguro para que cuide de mis hijos. Gestar un embarazo es un desgaste físico muy importante y exige llevar un nivel de vida saludable, ¿por qué un esfuerzo así no puede ser compensado económicamente? (como cualquier trabajo). Hay muchos trabajos que exigen fuerza física y desgastan, y no por eso están prohibidos. Si legalmente fuera como cualquier trabajo, podría haber un convenio regulador estipulando las tarifas y las condiciones de salud, riesgos, etc. Así las mujeres no tendrían que negociar el precio con la familia que quieren ser padres, situación que sí que las pondría en desventaja. Por otro lado, para mí no es comparable a donar un órgano, puesto que en la gestación, la mujer no pierde ningún órgano. Todo lo demás son consideraciones morales Si a alguien le parece una aberración

    Hace 3 años 9 meses

  5. concha (acepción argentina)

    Ahora si que estoy convencida. Recapitulemos los seis (6 eran seis) argumentos de "Almeja" según sus maravillosos criterios científicos y la disposición final. 1º: Denominar "aberración" al alquiler de un útero para gestar un bebé a cambio de dinero me parece una definición correcta pero podría haber usado; error, equivocación, disparate, desatino, extravío, engaño, dislate, anomalía, anormalidad, monstruosidad, desvío, descarrío, desatino, desvarío, engendro, etc... (Cualquiera de ellas me sirve si a usted le parece menos "relijiosa"). 2º: Claro que se puede hacer, se puede hacer casi de todo si nos proponemos. El problema está en que es una decisión condicionada y viciada de origen que no es libre, ni altruísta, ni solidaria ni cualquiera de los otros argumentos falaces que se usan como justificación. 3º: Por su puesto que las mujeres somos/son dueñas de nuestros cuerpos/úteros/vajinas y hacemos lo que queramos con ellos pero eliminando las barreras condicionantes para tomar decisiones verdaderamente libres. 4º: Discúlpeme por la comparación/cita "de lógica torcida y sesgada" con la novela The Handmaid's tale, pero a lo mejor es el camino emprendido por las "granjas de 'altruístas' vasija incubadoras" en Ucrania. 5º: Totalmente de acuerdo, se puede abortar y se puede gestar, pero sin condicionantes externos, sin aditivos, con plenas condiciones y garantías. 6º: Equiparar un trabajo con un embarazo es una gran muestra de "lógica recta, liberal y no aséptica" (ironía). Deposición final: En nombre de la ciencia, por el progreso, por el mercado y porque se puede hacer, ¿todo vale?... Nota: No pensaba contestar ni mucho menos convencer a una "almeja" despistada, pero creía necesario desmontar unos argumentos que simplemente no se sostienen y contribuir a un debate muy serio.

    Hace 3 años 9 meses

  6. Almeja

    Comparar un órgano con un feto ya da idea de la falta de criterio científico con el que se abordan estos temas. Lo primero: denominar aberración prestar un útero para gestar es muy propio de curas y monjas. Segundo: se puede hacer? Cuál es el problema? Considerar a todas las mujeres como indigentes, o como cortas mentales que no saben tomar decisiones, o tan pobres como para realizar tareas indignas como dejar su útero a un cigoto? Si esas señoras van a recibir una cantidad de dinero que las va a sacar de la pobreza, quizá ustedes prefieran que sigan pobres pero "limpias". Tercero: las mujeres somos dueñas de nuestros úteros. Hacemos lo que queremos con ellos. Cuarto: comparar este tema con el famoso libro de la criada, una distopía en la que las mujeres NO tienen derechos ni poder de decisión sobre su vida, van veladas y hacen lo que les mandan es torcer la lógica de forma sesgada. Precisamente la libertad de decisión es lo que prima es nuestra sociedad occidental. Quinto: Si se puede abortar, se puede gestar. Sexto: el ánimo de lucro de las señoras que presten su útero es tan loable como el mío cuando voy a trabajar. Todo el rechazo de feministas y demás progresismo al final se debe a lo mismo que el rechazo eclesiástico a los vientres de alquiler: considerar el útero y los órganos sexuales femeninos como comunitarios y sagrados, y bien común, no como propiedad de cada señora. En suma, se vienen tiempos duros para la ciencia, pero al final, hasta que no se cree un útero externo artificial, seguirá existiendo el útero prestado. Por qué? Porque se puede hacer. Punto.

    Hace 3 años 9 meses

  7. Adolfo

    "Vendo boli Bic azul por 600€, y con él regalo entrada para la final de Champions": ése es el espíritu de la propuesta de Cuñadanos.

    Hace 3 años 9 meses

  8. invitado

    Jonás, se le han olvidado la madreselva y, ya que hay rabinos de querencias empíricas de por medio (el estudio demuestra que no existe la explotación en particular, y en general: el dinero es una instrumento, es netral, etc, etc.: cada vez da más asco el empirismo dinerario anglosajón, oigan), la señora madre del cordero pascual, que viene a completar el complejo esquema de madres que nos ha presentado, poniendo al día nuestras tridentinas cabecitas.

    Hace 3 años 9 meses

  9. jonas

    Es un falaz denostar la gestación subrogada porque la ley presentada por C's sea mala. Al contrario, debería servir para proponer una ley que regule de manera menos "mercantilista", que facilite la procreación en parejas infértiles. Si el cinismo de C's no ayuda al debate, tampoco lo hace la demagogia de todo a 1€ más propia de una hoja parroquial que de gente con sentido común. Según el rabino Elliot N. Dorff, rector y profesor de filosofía en la Universidad judía de California; "los estudios realizados muestran que la mayoría de las gestantes subrogadas en los Estados Unidos no son ni negras ni pobres ni de escasos estudios, sino mujeres blancas, casadas, de clase media y con estudios que han tenido una buena experiencia con sus embarazos anteriores que están motivados por el deseo de ayudar a otros a tener sus propios hijos." Para más datos: http://www.myjewishlearning.com/article/jewish-surrogate-motherhood/ Pero lo realmente triste es que en España sigamos con la decimonónica (arcaica) definición de maternidad; la que pare, como se dice en el último párrafo, aunque luego valgan, judicialmente, pruebas genéticas para determinarla. Las técnicas de reproducción asistida lograron separar el coito del embarazo, y también permiten, por qué no, separar la gestación de la maternidad. En todo caso, habría tres categorías de maternidad (según Helena Ragoné): 1- Madre biológica (quien aporta los "genes", o sea, donante del óvulo) 2- Madre gestante (quien gesta el feto fecundado hasta su nacimiento) 3- Madre social (quien cría al bebé posteriormente, y no necesariamente hembra) Curiosamente la legislación española aguanta bien que la madre tipo 1 se desvincule de 2 y 3 (y se protege su anonimato) al convertirse en donante. Hay algunas feministas (y sectores religiosos) que se oponen, pero por lo general no parece que haya un clamor en contra de la donación de óvulos ni de que haya peligro de "mercadeo" o "esclavitud" de mujeres donantes. En lo que sí hay oposición es en la separación de 2 con 3, obligando a pasar por la gestación propia (o una larga y tediosa adopción) para llegar a 3. Lo cual puede ser injusto e innecesario para las parejas infértiles teniendo técnicas seguras disponibles. De hecho, si se entiende que es posible regular la emancipación de la categoría 1 (coito-embarazo), sería igualmente regulable (como ya hacen países de nuestro entorno) la emancipación de la categoría 2 (gestación-maternidad), sin tener que pasar por retorcidas leyes encubridoras del ánimo de lucro, ni prohibiciones propias de la santísima inquisición española o cuando menos, su equivalente laico con aire judeo-cristiano que para colmo se dice "feminista".

    Hace 3 años 9 meses

  10. matriouska

    Este artículo es el que mejor expone los argumentos para detener esta aberración de todo lo que he leído ultimamente. ¿Altruísmo, dónde?, ¿derechos, de quién/es?, ¿libertad ó (neo)liberalismo?, ¿acaso no existen opciones alternativas?... Es simplemente un "nicho de mercado", quizás pequeño pero muy jugoso, por lo tanto un negocio para algunos y quizá (como expresa el autor) la apertura al "mercado" de una puerta trasera a futuros "negocios" a cual más aberrantes. Claro que es "mercado", y sólo hay que fijarse en cuales son los factores que determinan la oferta (necesidad, pobreza, falta de alternativas, etc.) y la demanda (posibilidades, dinero, deseos, etc.). P.D.: Es muy posible que si Margaret Atwood hubiera esperado a estos tiempos para escribir su magnífica novela distópica sobre la República de Gilead "The Handmaid's tale", le habría dedicado el primer capítulo para arrancar su historia

    Hace 3 años 9 meses

  11. Jose

    Total y absolutamente de acuerdo. A ver que le dicen los favorables a esta aberración. Pero desde su conocimiento jurídico nada se le puede reprochar sobre lo que expone.

    Hace 3 años 9 meses

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