1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Más CTXT

La Fiscalía alertó hace 11 meses de la falta de medios para luchar contra el yihadismo

La Memoria anual advertía de la presencia de partidarios de la guerra santa entre las tropas del ejército español y en los centros de menores

Eduardo Bayona / Miguel Mora 22/08/2017

<p>Vehículos de los Mossos d'Esquadra cerca del lugar donde fue tiroteado Younes Abouyaaqoub. Subirats, Barcelona. 21 de agosto de 2017. </p>

Vehículos de los Mossos d'Esquadra cerca del lugar donde fue tiroteado Younes Abouyaaqoub. Subirats, Barcelona. 21 de agosto de 2017. 

Elise Gazengel

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Estamos produciendo una serie de entrevistas sobre la era Trump en EEUU.

Si quieres ayudarnos a financiarla, puedes ver aquí el tráiler y donar aquí

----------------------------------------------------------------------------------------------------- 

“Se ha detectado un incremento de los procesos de radicalización en las prisiones, centros de menores y entre miembros de las Fuerzas Armadas, principalmente en Ceuta y Melilla”. La Fiscalía de la Audiencia Nacional lanzó en su última memoria, publicada en septiembre de 2016, una inquietante alerta sobre la presencia de yihadistas en las filas del ejército español en los enclaves coloniales de Ceuta y Melilla, dos de las ciudades, junto con Madrid y Barcelona, en las que mayor actividad desarrollan los reclutadores de muyahidines, los combatientes fundamentalistas islámicos. No era la única nota chocante del documento. Otra señalaba la palabrería con la que las autoridades españolas, más allá de los grandes pactos de Estado, despachan la realidad del yihadismo, que el jueves 17 de agosto, 13 años después de haberlo hecho en los trenes de Madrid, volvió a manifestar su atrocidad en Barcelona y Cambrils.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional definía como “absolutamente necesario” y de “la mayor urgencia” incorporar a su plantilla especialistas en la lucha contra el yihadismo, y recordaba que el Gobierno no había cumplido su promesa, “pese a las continuas y reiteradas manifestaciones públicas de algunos responsables políticos que han vinculado la creación de nuevas plazas en la plantilla orgánica de la Fiscalía con el reforzamiento de la lucha contra el yihadismo. Nada más lejos de la realidad”.

La memoria de los fiscales, cuya próxima edición se conocerá el próximo 5 de septiembre, llamaba la atención sobre el avance del fundamentalismo islámico en España, y recordaba que en 2015 “por primera vez las investigaciones por terrorismo yihadista superan con creces a las iniciadas en relación con la organización terrorista ETA y su entorno”, con un “extraordinario crecimiento” desde la aparición del Daesh en junio de 2014. La actividad contra el yihadismo suponía en septiembre pasado el 22% de los asuntos que tramita la Audiencia Nacional: 179 diligencias abiertas, 94 detenidos en un año y 101 presos. Estos últimos se dividen en 81 preventivos (24 vinculados con Al Qaeda y 57 con el Estado Islámico) y 20 penados, diez de ellos por el 11-M.

Viveros e infiltraciones

La Fiscalía destacaba también el año pasado, basándose en los informes de la Comisaría General de Información, varias líneas de captación y entrenamiento de combatientes del Daesh que entrañaban riesgo de futuros atentados en territorio español.

el ministerio público anotaba que “la principal amenaza proviene de los FTF (foreign-fighters) españoles integrados en el Daesh, que pudieran retornar para llevar a cabo acciones operativas 

Una es el eventual regreso del centenar de muyahidines locales que permanecen en Oriente Medio, donde otros 25 han fallecido (la mayoría en acciones suicidas) y, a cuyo regreso de allí, 20 más han sido encarcelados, y en el desplazamiento de activistas de otro origen. De hecho, el ministerio público anotaba que “la principal amenaza proviene de los FTF (foreign-fighters) españoles integrados en el Daesh, que pudieran retornar para llevar a cabo acciones operativas o que tratan de incitar o contactar con terroristas autónomos e individuos autorradicalizados en suelo español para atentar en nuestro territorio, incluyendo los entornos personales y/o familiares de estos combatientes”.

El segundo vector es local. “La dificultad para incorporarse a las filas yihadistas, ya sea por la actividad contraterrorista o por factores económicos, puede hacer que personas afines al Daesh consideren más factible culminar sus pretensiones yihadistas en nuestro país”, sin viajar al extranjero para recibir instrucción o haciéndolo en desplazamientos de corta duración a zonas no consideradas de conflicto.

En este sentido, el informe advierte de la detección de “muestras de apoyo a los yihadistas que perpetraron los atentados de Francia [en 2015], a través de las redes sociales”, así como de “pintadas en espacios públicos de distintas localidades y comportamientos agresivos contra los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad”. Y recuerda, “como paradigma de lo anterior”, la desarticulación en febrero de 2016 en Ceuta y Nador de una célula que tenía “la finalidad no sólo de reclutar combatientes para su envío a zona de conflicto, sino de captar adeptos dispuestos a atentar en España y en Marruecos”.

Sistema social y costes

El informe de la Fiscalía, que llama la atención sobre similitudes entre las estrategias (redes sociales y propaganda) y objetivos de Al Qaeda y Daesh (“no es descartable que a medio o largo plazo aúnen esfuerzos frente a lo que ellos consideran el enemigo común”), destaca al mismo tiempo una particularidad sobre este último: le resulta “vital ocupar territorios, aprovechar sus recursos económicos para financiarse, crear estructuras de poder en los lugares donde se asienta y nutrir su ejército con combatientes procedentes de otros países”. Su idea, resalta, incluye crear “las bases sociales y políticas de un auténtico Estado en el que no solamente se combate contra los infieles (una categoría en la que se incluyen cristianos, judíos, quienes profesan una fe diferente e incluso sus propios correligionarios chiitas), sino que también se construye un auténtico tejido social para los combatientes y sus familias cubriendo necesidades básicas como la alimentación, la educación o la asistencia sanitaria”.

No obstante, los escasos datos conocidos de la investigación provisional de los atentados de Barcelona y Cambrils apunta a que esas medidas de protección social no llegan a los muyahidines que operan en Occidente. O, al menos, que eso no ocurrió en el caso de Cataluña: las pesquisas apuntan a que la célula de Ripoll no actuó por dinero, ni para sus miembros ni para sus allegados. “No han cobrado nada”, señalan fuentes policiales. “Ni ellos, ni sus familiares ni otras personas de su entorno”, insisten.

El dinero siempre deja rastro. Y, si llega a terceras personas, a quienes no son autor, instigador, cómplice, cooperador ni encubridor (parejas, padres, hijos y hermanos nunca lo son penalmente, salvo que ayuden al delincuente a beneficiarse económicamente del delito), los convierte en beneficiarios de la fechoría o del crimen a título lucrativo. “Los han investigado de arriba a abajo, y no hay nada”, remarcan esas fuentes.

Las fuerzas de seguridad trabajan sobre la hipótesis de que la cuadrilla de Ripoll era una célula fanatizada de inspiración religiosa cuyos integrantes (al menos la mayoría) no formaban parte de ninguna organización de manera estable y cuya acción no iba aparejada a beneficiarios materiales, más allá de los escasos réditos económicos, como algún gasto menor de manutención, que ellos mismos pudieron haber obtenido durante la preparación de lo que fuera que se estaba gestando en la casa de Alcanar (Tarragona) que saltó por los aires la víspera de los atropellos.

Soldados sin soldada

Ese planteamiento se aleja de las lógicas de una cultura como la occidental, y especialmente de la latina, en la que palabras como “sueldo” y “salario” tienen su origen, precisamente, en la compensación que los soldados recibían por su trabajo, la soldada. Alguien logra que haya quien haga gratis, en términos materiales, tareas militares: quien idea y ordena el ataque consigue antes una identificación sin componente material de quien lo ejecuta.

Eso supone un reto para los responsables de la seguridad ciudadana, que llevan décadas centrando una parte de su trabajo en estrangular las vías de financiación de los grupos terroristas. El dinero, al menos el dinero en grandes cantidades para pagar soldados y armas, ha dejado de ser imprescindible en las acciones del terror global. Global y local, claro.

El dinero, al menos el dinero en grandes cantidades para pagar soldados y armas, ha dejado de ser imprescindible en las acciones del terror global. Global y local, claro

Tanto la Fiscalía como la Comisaría General de Información pusieron sobre la mesa como un riesgo “actual y vigente” hace ya más de un año “la amenaza procedente de Daesh de comisión de nuevas acciones terroristas en distintos países europeos, entre ellos España, a través de combatientes extranjeros retornados, ya desplegados en Europa y de células locales reclutadas por éstos”. En este sentido, relatan “la existencia, dentro de la estructura de Daesh encargada de preparar la comisión de acciones en el exterior, de un grupo llamado “al Andalus”, que tendría como objetivo específico la perpetración de ataques en España”. Sin embargo, esos contactos para reclutar activistas resultan en la práctica imposibles de detectar para la Policía, por la sencilla razón de que se producen en la intimidad, en encuentros personales.

A fecha de hoy, y además de los seis abatidos en Cambrils (Houssaine Abouyaaquoub, Said Aallaa, Mohamed y Omar Hychami y Moussa Oukabir) y Subirats (Younes Abouyaaquoub), las fuerzas de seguridad trabajan sobre la hipótesis de que la célula de Ripoll tuviera otros cuatro miembros (los detenidos en Ripoll Mohamed Aallaa, Sahat El Kharib y Driss Oukabir, más Mohamed Ouli Chemlala, herido en la explosión de Alcanar), a los que se sumarían al menos dos más, ya que las pesquisas apuntan a que bajo los escombros de esa vivienda hay restos de, como poco, un par de cuerpos.

Mezquitas e imanes, comunidades y jeques

Tanto la investigación como los testimonios dados por los miembros de la comunidad islámica de Ripoll a los medios de comunicación apuntan a que los jóvenes (solo dos muertos o detenidos superan los 25 años) fueron captados por el imán Abdelbaki es Satty, de 45 años.

¿Son las mezquitas un lugar de proselitismo del islamismo violento? “Hay imanes de todos los tipos, pero es cierto que algunos ponen el acento en las interpretaciones del Corán que llaman al enfrentamiento y que mantienen planteamientos del siglo XV”, señalan fuentes policiales. Es Satti no formaba, al menos en público, parte de ese grupo.

La mayoría de las mezquitas, como la de Ripoll, acogen a pequeñas comunidades, subsisten mediante colectas y alguna ayuda pública y son gobernadas por sus propios fieles

En cualquier caso, la intensidad y la amplitud del proselitismo siempre depende de quién lo financia. La mayoría de las mezquitas, como la de Ripoll, acogen a pequeñas comunidades, subsisten mediante colectas y alguna ayuda pública y son gobernadas por sus propios fieles, que son los que contratan a sus imanes. Sin embargo, en algunos casos el imán tiene obediencia de quien mantiene y/o ha costeado la apertura del templo, por lo general un jeque (vendría a ser un “señor” territorial o eclesiástico, en términos feudales) más que un país o una organización.

Eso genera a veces situaciones paradójicas. Así, hay constancia, por ejemplo, de vetos a la movilización de muyahidines al comienzo de la guerra de Irak, en 2003, en mezquitas catalanas vinculadas a jeques saudíes, contrarios entonces a facilitar cualquier tipo de apoyo al Baaz de Sadam Husein, que consideraban una amenaza para ellos.

Un escenario inédito

Aquellos equilibrios de Oriente Medio, tras la guerra de Siria y la de Iraq, la descomposición del Estado en Libia y el relevo de Al Qaeda por Daesh como punta de lanza del islamismo armado (milicias de AQMI, Muyao o Al Morabitum alineadas en la segunda se han pasado al primero), están hoy patas arriba. Y las réplicas de esos movimientos, con matanzas de bajo coste, llevan casi tres años sacudiendo Occidente.

“El terrorismo internacional yihadista se ha consolidado como un problema global de dimensiones especialmente graves y alarmantes, constituyendo actualmente la mayor amenaza para la libertad y la seguridad de nuestras democracias”, sostiene la Fiscalía de la Audiencia Nacional, quien considera que la evolución de este fenómeno “ha modificado por completo el escenario en el que nos movemos”.

Tampoco es para menos, cuando las experiencias de Barcelona y Cambrils permiten constatar que, en España como en el resto de Europa, alguien que planifica matanzas logra encontrar personas aparentemente dispuestas a ejecutarlas sin dinero de por medio. Sin soldada y, en todo caso, por una expectativa de origen espiritual, de recompensa inmaterial y en diferido: el acceso, tras el Día de la Resurrección, al séptimo nivel de la Yanna, el jardín o paraíso musulmán, en el que los mártires de la yihad podrán disfrutar de todos los placeres materiales y sensoriales de la tierra.

Autor >

Autor >

Autor >

Miguel Mora

Nacido en Madrid, en 1964, el director de CTXT fue corresponsal de El País en Lisboa, Roma y París. Anteriormente, trabajó durante 10 años en la sección de Cultura como reportero para temas de cine, literatura y arte. En 2011 fue galardonado con el premio Francisco Cerecedo y con el Livio Zanetti al mejor corresponsal extranjero en Italia. En 2010, obtuvo el premio del Parlamento Europeo al mejor reportaje sobre la integración de las minorías. Es autor de los libros 'La voz de los flamencos' (Siruela 2008) y 'El mejor año de nuestras vidas' (Ediciones B).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

2 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. PESURO

    ¿falta de medios? cuando se emplean bastantes fiscales para perseguir titiriteros, en perseguir a los que contaron chistes en twiter hace cinco años, en acusar y condenar de no se que delito de colaboracion o no se que con banda armada queya no existe desde los tiempos de zapatiestos, de acusar a sindicalistas por hacer piquetes, en perseguir a los de podemos, etc, etc, etc, dudo yo mucho que queden suficientes efectivos pa luchar contra el verdadero terrorismo quee es el que mata como hemos visto estos dias

    Hace 3 años 11 meses

  2. Enri

    Por tanto, no "todo lo hace bien el pobre Rajoy en toda España.----!!!

    Hace 3 años 11 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí