1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Tribuna

El terceto excluido del 1-O: política, democracia y socialismo

La última crisis económica, el desencanto ante la falta de profundidad o celeridad en los proyectos de ruptura, han hecho que mucha gente se haya entregado a la salida nacional, algo que tampoco es nuevo en la historia

Víctor Alonso Rocafort 18/09/2017

JR Mora

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Estamos produciendo una serie de entrevistas en vídeo sobre la era Trump en EE.UU. Si quieres ayudarnos a financiarla, puedes ver el tráiler en este enlace y donar aquí.

 

A pocos días del 1 de octubre, la situación en Cataluña se encuentra enquistada por un enfrentamiento de legalidades cuya resolución el Gobierno español está dejando en manos de jueces, fiscales y policías. En ausencia de política, sin ningún tipo todavía de encuentros, diálogos y acuerdos que desatasquen la situación entre los principales contendientes, el choque de trenes sigue siendo la imagen dominante de los desastres por venir. A ello se suma lo que ya es un ataque directo a las libertades fundamentales por parte del Gobierno español, con registros en imprentas, suspensiones en el uso de locales públicos para actos e incautaciones de carteles políticos, con el colofón de las últimas amenazas del presidente del Gobierno de llegar incluso donde no quiere llegar. Ha sido tan irresponsable que en lugar de tranquilizar a la ciudadanía, y tratar así de ahuyentar a los fantasmas del choque, ha buscado acomodar directamente en nuestras imaginaciones lo inimaginable.  

El conflicto en Cataluña, es preciso señalarlo, ha estallado en torno a la brecha nacionalista. No ha sido la democrática ni la de clase, no ha sido el 99% frente al 1%. En su lugar se ha erigido una trinchera para enfrentarnos por abajo unos con otros desde la desmesura romántica de las naciones ancestrales, como en tantas ocasiones del pasado siglo XX. La última crisis económica, el desencanto ante la falta de profundidad o celeridad en los proyectos de ruptura democrática y socialista, han hecho que mucha gente se haya entregado a la salida nacional, algo que tampoco es nuevo en la historia.

Por mucha impaciencia o desilusión que haya, no vale cualquier ruptura. Menos aún fiarlo todo al exceso y la improvisación, con la fe en que el caos nos traiga por sí solo algo mejor. Resulta esencial tener un proyecto propio, así como examinar el nacionalista en marcha. Analizar si hay visos de mejorar la vida de la gente o todo lo contrario. En el camino emprendido por los independentistas de momento no se percibe grieta alguna hacia la revolución democrática. Aunque quizá lo que haya que mostrar previamente sean los conceptos de democracia con los que partimos unos y otros. Tampoco hacia el socialismo.

La ley de transitoriedad, surgida en ausencia de participación ciudadana, ha sido criticada por su pobre contenido social al dedicar apenas cuatro líneas a la materia, siendo al mismo tiempo cierto que resulta más garantista que la actual Constitución del 78, lo que no es difícil. Sí parece de momento claro que en este proceso bendecido por la burguesía catalana nadie plantea, no ya la superación del capitalismo, sino un plan económico que inicie un mínimo desafío al marco neoliberal existente.

Parece claro que en este proceso bendecido por la burguesía catalana nadie plantea, no ya la superación del capitalismo, sino un plan económico que inicie un desafío al marco neoliberal

Como era previsible, domina la clave nacional, la provocación gratuita a la reacción y el dar munición a espuertas a una derecha española a la que le ha faltado tiempo de recoger el guante para doblar la apuesta. El 50% contra el 50% en Cataluña, un reforzamiento del Régimen en el resto del Estado y un amago de divisiones de la izquierda. Todo ello bajo una clamorosa incapacidad, de momento, para hacer política por parte de la mayoría.

Ante la progresiva suspensión de la ley aparecen así dos grandes voluntades frente a frente, cada cual con su nación detrás y en desnuda disputa por ser o no ser Estado en Cataluña. El peor de los escenarios.

En un modelo representativo oligárquico como el nuestro, elitista en el mejor de los casos, los que están arriba lo marcan por desgracia casi todo. Ellos fueron los que iniciaron una salida de la crisis económica vinculada al interés de las oligarquías, no de los ciudadanos. Y durante esta crisis nacional, azuzada desde 2006 con el ataque al Estatut, demuestran una vez más su poca altura democrática. El que Rajoy y Puigdemont sean los líderes de los partidos más enfangados por los recortes y la corrupción en España y Cataluña no es un detalle menor, por mucha organización de base que se haya dado en el campo independentista. Realmente no deja de sorprender que tanta gente se haya subido tras ellos.

Política, democracia y socialismo componen una tríada excluida de la actual dialéctica entre ambos nacionalismos. El pensamiento binario más básico suele entregarse a dicotomías que lo ocupan todo, A o B, sin más salidas. El puño cerrado. El tercio excluso era reclamado desde la retórica clásica como una manera de abrir ventanas, de llamar la atención ante una manera mecánica, no humana, de pensar los conflictos entre contrarios. La mano abierta. En este caso, frente al choque de trenes de los nacionalismos A y B existe la posibilidad de urgencia de evitarlo desde la política, así como en el medio plazo la de desarrollar un proyecto de democracia radical y socialismo que resulte ajeno a ambos proyectos nacionalistas. 

La política se funda en la palabra, de ahí que sea tan peligrosa para los que gustan tanto de la desnuda voluntad y la fuerza. Como humanos, somos animales de polis, con capacidad de lenguaje y pensamiento a la hora de compartir nuestras visiones de lo político, de llegar a acuerdos y expresar nuestros desacuerdos. La política es de esta manera encuentro y vida, la palabra que reina en ella es la alternativa a los golpes rudos, a los alaridos y gruñidos de la violencia, al silencio agitado que queda tras la muerte.

La democracia implica que seamos capaces de dotarnos desde la palabra, desde la equidad y la libertad política, de leyes comunes. Así podremos tratar de determinar nuestro futuro, ser literalmente autónomos, sabiendo que en esto de adelantar el porvenir y ser soberanos los seres humanos contamos con todo menos con certezas. Finalmente en esto consiste la tan mentada autodeterminación democrática de los pueblos, en decidir entre todos sobre lo que nos afecta a todos, creando nuestras propias leyes, que es lo que las hace legítimas.

Sabernos partícipes de una ley –aunque no salga lo que propusimos– es lo que facilita que la acatemos, que no convirtamos una convivencia conflictual pero pacífica en pura selva, con cada secta esgrimiendo la suya. Las leyes democráticas nunca se conciben como dogmas inamovibles. Al contrario, habrá de cultivarse el buen juicio en cada rincón del país así como una ciudadanía plural habrá de ser crítica para poner a cada rato en cuestión lo establecido. Es de esta manera que las democracias han de contar con mecanismos sencillos de revisión constitucional.

Unos y otros parecen estar olvidando todo esto.

La desobediencia civil pacífica de individuos o grupos organizados consiste en el incumplimiento público y consciente de una ley injusta, asumiendo que habrá sanción, para llamar la atención de la opinión pública. Para tratar de cambiarla. Es diferente, como se viene insistiendo estos días, de la desobediencia de una institución –de sus representantes– frente a otra.

¿Sacar urnas a la calle cuando el Gobierno del Estado mantiene su negativa rotunda hacia el derecho a decidir? De acuerdo, pues resulta incomprensible en democracia que te impidan votar por tierra, mar y aire. Frente al agudizado autoritarismo gubernamental, la desobediencia civil en defensa de la libertad de expresión se convierte en una opción necesaria.

¿Pretender desde la institución que el resultado de la votación del 1-O vincule a toda la sociedad catalana, promulgar leyes propias de tu parroquia que se erijan como superiores a las vigentes y provocar un enfrentamiento en clave nacional? Ahí pasamos a otro escenario que algunos no aceptamos.

Son matices necesarios pero no siempre evidentes, tampoco fáciles de trasladar a la brocha gorda de los medios ni, seguramente, sean compartidos por toda la izquierda rupturista. De ahí la necesidad de un debate a fondo que aclare conceptos y escenarios.

Nuestro siglo XXI está entrando de lleno en la crisis más profunda que se recuerda. El cambio climático, la amenaza nuclear, la expansión de las desigualdades, las miles de muertes en el Mediterráneo, las guerras y el terrorismo global, dibujan un mundo sacudido con fuerza en sus cimientos. Quizá no veíamos algo parecido en Europa desde la época de entreguerras o el derrumbe del periodo barroco. En ambos momentos históricos, especialmente en el segundo, se crearon instituciones radicalmente distintas para salir del impasse, como es el sistema político representativo moderno.

Hoy falta aquella audacia teórica y práctica, falta imaginación. El Estado-nación que hizo de aquella representación su motor político no sirve para enfrentar lo que se nos viene encima en este siglo. Cuanto antes lo entendamos, más posibilidades tendremos de salir airosos de él como especie. Precisamos de una revisión completa de esta forma de comunidad política en clave democrática y de clase, en clave ecologista y feminista. En clave de acogida e inclusión, republicana y federal. La mera reforma territorial, por muy plurinacional que sea, me temo que se queda más que corta. Nótese además que, como queremos dejar atrás precisamente el Estado-nación, lo último que necesitamos es afrontar el monumental desafío de nuestra era desde el nacionalismo.

Precisamos de una revisión completa de esta forma de comunidad política en clave democrática y de clase, en clave ecologista y feminista. En clave de acogida e inclusión, republicana y federal

Un proceso constituyente nos traería esa revisión completa. Para que resulte democrático éste se basa, al menos así lo decíamos hace no tanto, en el diálogo entre distintos, en el aprendizaje con otros a ras de calle para luego decidir. Esa intuición fue que la que nos juntó a tanta gente diversa en las plazas en 2011 a modo de ágora preconstituyente. El juego de mayorías y minorías en una decisión tan importante como lo es delinear el marco fundamental de un país: solo tiene sentido si partimos de unas unas reglas básicas acordadas y de un amplio proceso de encuentros, deliberación y decisiones desde abajo.

En el caso del referéndum catalán, dado el poder que tiene el gobierno estatal para convocarlo e iniciar las reformas constitucionales necesarias, este podría pactarse como condición de emergencia antes de cualquier descarrilamiento. Bienvenida toda iniciativa que de manera creativa facilite esa oportunidad para la política. Si el PP se niega, habría que organizarse ya de cara a un ejecutivo alternativo que asuma este compromiso. Previamente lo ideal sería asegurarlo desde la presión popular, pues esta es históricamente la que suele forzar a los poderes oligárquicos a ceder y no desbarrar.

Política para prevenir lo inimaginable, desobediencia civil frente a la escalada represiva y democracia ante las imposiciones nacionales de unos y otros habrán de conformar, por tanto, los faros de emergencia para la izquierda rupturista en esta crisis. Acelerar un proyecto socialista de democracia radical, republicano y federal, es lo que va a tocar desde el 2-O.

Con reglas comunes para un referéndum pactado se daría entonces la contienda entre opiniones y proyectos, algo propio de una sociedad que se quiere libre y se sabe plural. Es a esto a lo que nos referimos cuando algunos defendemos que toda consulta de esta naturaleza ha de hacerse con garantías.

Si los partidos contrarios a su celebración proclaman que lo vetarán desde un principio, si te saltas el Reglamento del Parlament para aprobar leyes fundamentales en modo exprés sin la presencia de la oposición en la Cámara, a todo el mundo le queda claro que no estás interpelando al conjunto de la población catalana. De nada nos sirve por tanto que un bando se auto-organice para imponer a los otros lo que decidan solo sus fieles.

Ya sabemos que la propuesta de la Generalitat para el 1-O incumple el Código internacional sobre referendos de Venecia, un estándar básico aprobado por el Consejo de Europa en 2007 y que nos puede servir de referencia. Nadie dice que no puedan aceptarlo en una hipotética negociación. El Gobierno español de momento ni se plantea aplicarlo. Se le ve encantado en esta situación pre-caos que implica estar en modo post-Gürtel. Mientras, el PSOE parece no sufrir mucho en su papel de poli bueno, y sin embargo sabe que va a tener que moverse pronto. ¿Escogerá la política o seguirá subido en el tren bala de Rajoy?

Para entender el ímpetu de ambos nacionalismos, el catalán y el español, hacia el enfrentamiento abierto, creo necesario conectarlos con el sustrato romántico que los alimenta. Por supuesto que el mejor disolvente del odio que están sembrando de manera tan irresponsable las élites, la desobediencia más radical, va a consistir en encontrarse con toda vecina, amigo o familiar que no piense como nosotros sobre esta cuestión para hablar tranquilamente con ella y lograr así que se esfumen los muros que se están montando. Política y palabra también más allá de las élites. Y humor, mucho humor para tirar abajo tanta tensión. La teoría por otra parte puede ayudarnos a situarnos mejor en lo que está sucediendo, de ahí que sea preciso rescatar lo más interesante que se ha escrito sobre los nacionalismos. Dejo esta labor para un segundo artículo, no sin antes ofrecer un breve adelanto.

Las teorías del nacionalismo son variadas y es difícil que respondan de la misma manera a las preguntas que los periodistas gustan de lanzar estos días, del tipo ¿Qué es una nación? Pero fue así como tituló justamente Ernest Renan su célebre conferencia de 1882. La pregunta es pertinente porque ante la cuestión de la autodeterminación de los pueblos, hemos de saber cómo se delimitan estos, lo que entronca con el problema del principio de nacionalidades que también abordaré. Quedémonos de momento con la ya clásica respuesta del autor francés, que en parte sigue siendo válida.

Renan sostendría, ante el auditorio parisino de la Sorbona, que la conciencia de una historia común precisaba del olvido y el perdón (amnesia y amnistía) de las divisiones del pasado. Esto, junto a la voluntad cotidiana de sus miembros en definirse como nación, el llamado plebiscito diario, pondría los mimbres de su existencia. Como ejemplo de olvido, Renan aludía a la matanza católica de hugonotes en San Bartolomé (1572). Para el caso catalán podríamos acudir a la entrada en helicóptero de Artur Mas en el Parlament en 2011 o a los recortes de su gobierno en políticas sociales, esa guerra sin balas que tanta tristeza ha dejado en miles de hogares. Algo parecido podemos decir a nivel estatal, donde bajo tanta fobia anticatalana comienzan a perderse en la memoria los responsables de los desahucios, corrupciones, cargas policiales, despidos y congelaciones salariales de esta década perdida. Cuánto olvido, efectivamente, precisa la construcción y defensa de una nación. También, como veremos, cuánta sed de infinito y exclusión.

Existe en otra clave un terceto, el de la política, la democracia radical y el socialismo, que bien armonizados pueden ser los elementos que marquen la salida transformadora de esta crisis del 1-O. Se empieza a gestar un momento político en el que esta tríada va a precisar del apoyo activo de muchos.

Autor >

Víctor Alonso Rocafort

Profesor de Teoría Política en la Universidad Complutense de Madrid. Entre sus publicaciones destaca el libro Retórica, democracia y crisis. Un estudio de teoría política (CEPC, Madrid, 2010).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

4 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Pepe Grilo

    Absolutamente en desacuerdo, no por su contenido, muy bien estructurado, sino por improcedente. No se trata de una revolución nacionalista sino de una impugnación mucho más amplia y radical del régimen del 78. Y debe de estar funcionando, porque el gobierno está actuando como si estuviera reprimiendo la Revolución de Octubre.

    Hace 3 años 7 meses

  2. Elsa

    Un precioso artículo con el que podríamos estar todos de acuerdo si creyéramos en los unicornios. Pero pensar que eso es posible es caer en la ingenuidad. Más en un momento en que la gente, desbordada con información manipulada, no se toma la molestia de contrastar realidades y son las minorías las que están dispuestas a luchar. Solo hay que ver el mapa del resultado de las últimas elecciones. ¿Cuanto han tardado el PSOE y el PP en negarse al diálogo para un referendum con garantías propuesto por varios grupos? Quizás ese choque de trenes promovido por las élites sea precisamente lo que necesita este país para que por fin pase algo y el ciudadano pueda tomar parte en ese 2-O y obtener los resultados que anhelamos muchos como tú.

    Hace 3 años 7 meses

  3. Victoria

    Estoy de los articulistas "equidistantes" cuando hablamos de David y Goliath hasta los ovarios.

    Hace 3 años 7 meses

  4. Pau

    Hay algo que no entiendo como ponéis en la misma balanza: represión contra el que se la salta (como puede)! Siempre salís con lo del referéndum pactado "Con reglas comunes para un referéndum pactado", crees que los independentistas no lo aceptarían? Pero es que quién tiene que proponer ese pacto? El Rey? el Gobierno? No los veo muy por la labor. Finalmente creo que falláis estrepitosamente al señalar que es un movimiento de "las élites", nose si ha podido asistir en alguna de las últimas diadas en cataluña, pero si algo tengo claro es que no están promovidas por las élites... excepto que crea usted que toda esa gente que empuja desde la base (aún sin ser clara mayoría) son borregos con la cabeza comida... si es así me parece una falta de respeto enorme por su parte.

    Hace 3 años 7 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí