1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Tribuna

El 1 de octubre y la crisis del régimen del 78

Lo que está en juego hoy es volver a resucitar el eje izquierda-derecha y el de centro-periferia, en lugar de desbordarlos mediante una salida democrática a la crisis del régimen del 78

Jorge Lago 30/09/2017

J. R. Mora

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Estamos produciendo una serie de entrevistas en vídeo sobre la era Trump en EE.UU. Si quieres ayudarnos a financiarla, puedes ver el tráiler en este enlace y donar aquí.

 

El régimen político salido de los consensos de 1978 se sostenía en dos ejes fundamentales: izquierda/derecha y centro/periferia. Esta doble frontera permitió, más allá de la valoración de su génesis y alcance democrático, cuarenta años de relativa integración social y cohesión nacional. Es, sin embargo, con la crisis política, social y económica que arranca en 2008 pero que venía fraguándose tiempo atrás, cuando se quiebran esos consensos, toda vez que quedan al descubierto sus límites y contradicciones.

Primero le tocó al eje izquierda/derecha: el ciclo político que arrancó con el 15-M, las mareas, Podemos y las confluencias puso en jaque el bipartidismo: el PP gobierna desde 2016 gracias al sacrificio, y no la alternancia, de un PSOE que parecía sumarse sin remedio a la crisis de la socialdemocracia europea.

Después le llegó su turno al eje centro-periferia: la inestabilidad generada por la quiebra del reparto de posiciones a izquierda y derecha se trasladaba (supresión de la reforma del Estatut como hito) al segundo eje. Se trataba ahora de mantener la cohesión social y nacional mediante la confrontación centro-periferia, toda vez que los escaños periféricos habían dejado de contar para la gobernabilidad del Estado (y que éste tenía cada vez menos en la cartera para contener un conflicto reducido históricamente a negocio contable y no tanto a negociación política estable). 

La formación de gobierno tras la repetición electoral del 26J se hace definiendo una inédita frontera. Ya no se trata de la alternancia entre PP/PSOE (con apoyos eventuales en los partidos periféricos que aseguran la cohesión territorial), sino del reconocimiento de la quiebra de los dos ejes estabilizadores del R78: el “orden” político que ahora define la gobernabilidad deja fuera a un tercio del Parlamento y, por tanto, de los electores. Los “populismos e independentismos” se convierten así en lo otro del orden y la gobernabilidad, en el ellos de un nosotros que se configuró, además, con la crisis del artífice del R78: la traumática abstención del PSOE. Huelga señalar la profunda inestabilidad de un orden político cuyo exterior constitutivo (ese “afuera” del orden que opera como frontera legitimadora del “adentro”) es nada más y nada menos que un tercio del arco parlamentario y, por extensión, de la sociedad que dice integrar y cohesionar. 

Este marco de análisis sirve quizá para entender el alcance de lo que está en juego hoy, que no es tanto la unidad de España o una eventual declaración unilateral de independencia, como la posibilidad concreta e inmediata de una salida profundamente regresiva a la crisis del R78: el retorno traumático de la cuestión nacional se presenta hoy, para la amalgama Estado-Gobierno-PP, como la vía de contención del proceso de cambio que arranca con el 15M y llega hasta las primarias del PSOE. 

el retorno traumático de la cuestión nacional se presenta hoy, para la amalgama Estado-Gobierno-PP, como la vía de contención del proceso de cambio que arranca con el 15M y llega hasta las primarias del PSOE

Que esta salida regresiva se confirme dependerá, fundamentalmente, del alcance de la crisis y resurrección del PSOE de Sánchez, y de que las fuerzas situadas en ese “afuera” del orden no acaben encontrándose más cómodas en la resistencia frente al “adentro” que en la disputa por el poder. Para ello es necesario que las fuerzas políticas y sociales (digamos que) progresistas puedan sortear tres lugares comunes en los que pueden quedar atrapadas:

Estado de derecho vs. ilegalidad independentista. Este lugar común formalmente incuestionable oculta más de lo que muestra. Sin entrar a valorar la ilegalidad del procés, a todas luces evidente, cabe preguntarse qué Estado de Derecho se opone a las leyes del referéndum y la transitoriedad: ¿ese que ya el 15 M impugnaba por su escasa división de poderes, por la patrimonialización del Estado mediante una oligarquía político-económica manifiestamente corrupta y profundamente ineficiente? ¿El de una reforma de la justicia siempre pendiente, con el poder judicial, el Tribunal de Cuentas y el Constitucional lejos de los estándares democráticos exigibles? ¿El de una Constitución cuasi irreformable amén de siempre incumplida en los derechos sociales, que reivindica pero no blinda legalmente? 

De fondo, esta dualidad perfila una oposición que niega la dialéctica propia de la acción política: ¿la ley como garante de la democracia? Claro, pero siempre y cuando se entienda en paralelo a la democracia como fundamento de esa ley, que no puede por ello ser inmóvil, sino adecuada y reformada merced a las nuevas demandas sociales. No parece especialmente progresista romper o parar esta dialéctica y apelar a una sola cara del fenómeno: una ley sustancial como fundamento de una democracia inmóvil. Aunque solo sea porque, hoy, esa Ley no da encaje al deseo mayoritario del 82% de soberanismo que atraviesa transversalmente la voluntad catalana de un referéndum pactado.

¿Qué España, qué Estado de derecho y qué ley se están contraponiendo al procés? Urge que el conflicto legal no impida ver el bosque (¿la selva?) de ese significante en disputa llamado Estado de Derecho. No vaya a ser que en la oposición entre Ley e Independencia acabemos recuperando una concepción de la Ley que no permita transformación política alguna. No deberíamos tampoco perder de vista que aquello que el Estado-Gobierno del PP se permite hacer hoy en Cataluña puede acabar siendo la normalidad de lo que guíe después su acción en el resto de desafíos políticos pendientes.

El nacionalismo no puede ser de izquierdas o progresista, ergo hay que oponerse a él y a toda retórica sobre patrias y naciones. ¡Y así nos va! ¿O este rechazo secular de las izquierdas a toda idea de nación o de patria no explica la histórica incapacidad del progresismo para disputarle al Partido Popular la idea y el relato mismo de España? La incapacidad de enunciar una narrativa propia sobre lo que nos une y crea vínculos comunes, ¿no muestra que la contradicción entre izquierda y nación es patológica antes que epistemológica o teórica? Quizá convenga asumir que no hay construcción política que no apele a un “nosotros”, a nombrar y relatar la pertenencia. Y esa identidad colectiva, mientras siga habiendo Estados, requiere de la disputa por los significantes nación o patria, según escueza menos. Algo que se traduce, hoy, en que seamos capaces de construir una identidad plurinacional y democrática frente al imaginario centro-periferia del R78. Resignificar España, por mucho que cueste en el imaginario de las izquierdas.

Quizá esta dificultad para nombrar un “nosotros” no tenga que ver con supuestos internacionalismos de origen o con concepciones ancladas en la primacía de las clases sociales para la construcción de identidades colectivas. Tampoco con una defensa de lo común desde la fría ley y la autonomía de la razón (mimbres siempre insuficientes para cimentar una comunidad), sino con los efectos de una derrota histórica que conviene asumir (la derrota, sí, del orden democrático, la de la Guerra Civil, la del olvido pactado que permitió la Transición). Asumirla no para rememorarla en bucle (somos aquellos que nos definimos desde esa derrota originaria) o convertirla en trauma paralizante (España es irreformable porque requeriría para su transformación ganar retrospectivamente lo que se perdió en la Transición). Decía Jorge Moruno hace unos días que la historia es mejor hacerla que recordarla. Pues eso.

De hecho, frente al intento del PP de disponer de su particular 15M patriótico (manifestaciones por la unidad de España, Guardia Civil saliendo para Cataluña jaleada al grito de “A por ellos”, preparativos para un 12-O español como respuesta al 1-O catalán), ante este intento de reconquistar las calles y los afectos, conviene quizá no responder con la adjetivación siempre a mano (franquistas, reaccionarios, fascistas) y asumir que nos cuesta encontrar un relato que contraponer a esa huida reaccionara hacia una España telúrica. 

El procés es una salida en falso de la derecha catalana ante su corrupción o su marcado neoliberalismo y complicidad con la crisis social y económica catalana. Por más que el PDCat sea el partido que más ha recortado y aplicado recetas neoliberales, por más atravesado que esté por la corrupción, ¿no asistimos a un desborde democrático expresado en ese significativo 82% a favor del derecho a decidir? ¿No estamos más allá de la lógica de los partidos y de las instituciones catalanas? Podemos valorar no solo la ilegalidad de las leyes del referéndum, sino la ineficacia para aglutinar a una mayoría en lugar de dividirla o dejar fuera de su hoja de ruta a una parte de ella (algo que la respuesta represiva de Rajoy se está encargando de subsanar), pero no deberíamos ignorar que lo que suceda el 1-O no opone simplemente al Gobierno con la Generalitat (salvo que asumamos el relato de una sociedad secuestrada y manipulada por sus élites gobernantes), sino que se enmarca en un desborde democrático sin precedentes en Cataluña, por más discutibles que sean su origen y liderazgo.

Volver a resucitar el eje izquierda-derecha y el de centro-periferia, en lugar de desbordarlos mediante una salida democrática a la crisis del régimen del 78, eso es, me temo, lo que está en juego hoy. 

Fuimos muchos los que dijimos, desde el 15M en adelante, que era un error resucitar el primer eje, recuperando viejas identidades que suponían un paso atrás en la superación democrática de la crisis del R78; que no era cuestión de alineamientos a izquierda o derecha, por legítimos que fuesen, sino de un desborde democrático de la patrimonialización del Estado por una oligarquía en crisis, y del modelo socioeconómico en que se había sustentado (desigualdad, 50% de paro juvenil, precariedad e incertidumbre como solo horizonte de futuro para una mayoría social creciente). También, de los claros retrocesos en los derechos y las libertades democráticas, de una corrupción estructural y las carencias democráticas de ese Estado de Derecho y esa Constitución que hoy se invocan por doquier.

no se trata de resucitar sin más la cuestión nacional o de zanjarla, por legítimo y necesario que sea, en el derecho a decidir, sino de desbordar el marco centro-perifiera

Pero hay que precaverse, también, de hacer lo propio con el eje centro-periferia: no se trata de resucitar sin más la cuestión nacional o de zanjarla, por legítimo y necesario que sea, en el derecho a decidir, sino de desbordar el marco centro-perifiera como antes se desbordó el eje izquierda-derecha. ¿Cómo? Mediante un referéndum pactado y con garantías (aunque solo sea porque el 82% de la población catalana así lo reclama o expresa), pero no solo: urge un salto adelante en la definición plurinacional del Estado y la disputa por lo que sea España, por más que la permanencia de Cataluña no pueda decretarse desde un centro atrincherado en una ley que ya no integra a… ¡ese 82% de los y las catalanas! No hay autoridad sino autoritarismo cuando la ley no se sustenta en la democracia sino en el poder del Estado.

Pero no es tarea fácil. La relativa superación del eje izquierda-derecha que permitió y acompañó la ola de cambio post 15M contaba con una base social, apelaba a un afecto que recorría las calles y el sentido común de época. El cambio político se coló en el Parlamento, llegó a las alcaldías de Madrid y Barcelona, incluso a las propias primarias del PSOE con la inopinada victoria de Pedro Sánchez contra el aparato de su partido y de los poderes mediáticos. Es importante reconocer que el desborde del eje centro-periferia no se engarza, para el conjunto de la población a este lado del Ebro, en un sentido común de época: un Estado plurinacional tiene más de deseo que de traducción de esperanzas y demandas sociales asentadas. Cabe, sin embargo, pensar que la democratización del Estado a la que apela el desborde del eje izquierda y derecha solo pueda tener lugar si se asume el desborde del segundo eje. Es por otro lado la única herramienta sensata para trabajar democráticamente por que Cataluña siga formando parte de España.

Pero si la España de este fallido Estado de Derecho es la que se define únicamente mediante su oposición a la cuestión catalana, la salida al conflicto actual solo puede ser regresiva. Desbordar ese marco es tan urgente como necesario: referéndum pactado, reforma constitucional, eventual moción de censura que redefina sin exclusiones ese nosotros/ellos que sustentó el pacto de gobierno actual y, por último pero no menos importante, el fin de la fusión y confusión entre Gobierno y Estado, de la indistinción entre una oligarquización nacional y un Estado patrimonializado y sin proyecto integrador. Solo mediante esa resignificación de lo que sea España podrá darse un desborde democrático del R78, y no una involución y una salida regresiva a su crisis. En esas estamos. 

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Jorge Lago

Editor y miembro de Más Madrid.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

6 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. ArktosUrsus

    No sé de dónde sale ese 82%. Desde luego ni del 9N (entonces sin porras) de los escasamente 2 millones de votos ni de los 2,3 millones del (esta vez con porras) 1 de octubre. Mucho del "soberanismo transversal" que usted indica es simplemente una corriente antiPP que cree que en un país "soberano" (¿como España, que cediendo su soberanía económica y polñitica socapa de una integración que lo es sólo de mercado, tiene que pedir permiso hasta para gastar un euro en papel higiénico?) sería más justo y democrático. El soberanismo es minoritario (minoría muy numerosa, pero minoría al fin. 2 millones sobre 5,5 o sobre 7, según elijamos censo o habitantes, es incontestablemente una minoría) en Cataluña, y lo que es peor, trata de imponerse por la fuerza. Sí tiene razón usted en una cosa: no siendo ya necesario (o útil políticamente) que nadie hable en catalán en la intimidad, el soberanismo se exacerba. Acostumbrado a prebendas totalmente injustificadas por su peso electoral (eleconómico sería cuestión de otro debate) se encuentra de pronto sin ellas y protesta. Tampoco es que España sea magnífica. A los hijos y nietos de los derrotados en la gerra (in)civil nos cuesta trabajo reconocer como nuestra la patria que mantuvo la mayoría de los simbolos franquistas, remozados pero iguales, eso sin contar con las nulas "purgas" imprescindibles de franquistas en las careras militar, judicial y de policía. Siguieron los mismos, como en polñitica nos dirigió con mano firme el timones de la Secretaría del Movimiento. Y se alaba a franquistas de toda la vida como "padres de la transición". ¿De verdad cree usted posible que nos sintamos identificados con esa patria? Y eso sin contar con que religión y nacionalismo son (desde Constantino) los dos ejes del poder que han dado origen a las guerras en la humanidad. Se guerreaba para "engrandecer la nación" y se conquistaba para "llevar al infier e idólatra" la verdadera fe. Parecido al Daesh pero hace 500 años. No sé si el nacionalismo es progresista o no (a mi no me lo parece porque se basa en un hecho fortuíto como es dónde nacemos y en un afianzamiento desde la negación de las bondades de los demás) pero no me gusta. Como a Brassens, la música que marcha al paso no me "sulivella".

    Hace 4 años 1 mes

  2. Argento

    Pobrecitos estos tíos de la izquierda españolista champagne. Necesitan escribir centenares de párrafos para ocultar lo que realmente son: la disidencia creada y controlada por el régimen unionista para impedir el derecho a decidir de las naciones catalana y vasca. Podemos no es más que el ala izquierda del centralismo. Iglesias, Monedero, Errehon, Echenique, Calau y otros son simples marionetas españolistas

    Hace 4 años 1 mes

  3. Nui

    Señor, su articulo hace aguas.... y la guinda, por poner una, es describir a Pedro Sanchez como un producto del 15M... en fin, suerte para el que tenga bien leerlo a ud. y despues digerirlo..

    Hace 4 años 1 mes

  4. intruso

    Dudo mucho que esto venga del 78, me da que viene de mucho antes, ni siquiera del 39, ni del 36, ni del 34, ni del 31, desde mucho antes. Hay que mirar con más perspectiva, los problemas del el Estado español vienen de hace siglos, y es un problema cultural y de mentalidades. Esa es la base de todo y si eso no cambia no podrá cambiar nada. Cuando la gente dice que no se puede empezar la casa por el tejado lo dice por algo.

    Hace 4 años 1 mes

  5. Clementina

    De tant en tant reconforta llegir un espanyol amb trellat i amb el cap moblat. Certament el seguidisme de Rajoy i la unitat indivisible d'Espanya us deixarà en un situació difícil. Ho teniu magre

    Hace 4 años 1 mes

  6. ANDRÉS SIERRA

    "Salida democrática" el conjunto vacío para evitar las contradicciones de clase. Salida democrática ¿con qué relaciones de poder?, ¿con qué programa económico? y ¿con qué medidas concretas contra los aparatos de estado franquistas que existen hoy bien asentados en la judicatura, en el ejército, y en otros aparatos del estado?. Y qué relación de fuerzas es necesaria para poder imponer la "salida democrática". ¿Qué alianzas de clases? Las contradicciones de clase no se reducen a una oligarquía minoritaria contra un indiferenciado pueblo (gente en la terminología del marketing político del momento). Por el contrario están bien presentes en el conflicto actual catalán, dirigido en esencia por la pequeña y mediana burguesía.

    Hace 4 años 2 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí