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Un testimonio en su contra (II)

Las sorprendentes relaciones de Varoufakis con la clase política

El exministro de Finanzas griego narra en ‘Adults in the Room’ su cercanía, antes de entrar en el Ejecutivo de Tsipras, con algunos dirigentes del Pasok y Nueva Democracia. Compartían parte del diagnóstico y de las soluciones ante la crisis griega

Éric Toussaint 11/10/2017

<p>Yanis Varoufakis, en una visita al Ayuntamiento de Barcelona a mediados de octubre de 2015.</p>

Yanis Varoufakis, en una visita al Ayuntamiento de Barcelona a mediados de octubre de 2015.

Marc Lozano

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En su último libro, Adults in the Room, Yanis Varoufakis expone su versión de las razones que condujeron a la vergonzosa capitulación del Gobierno de Tsipras en julio de 2015. Varoufakis analiza, en particular, el período de 2009 a 2015, al mismo tiempo que hace incursiones en épocas más lejanas.

En el primer artículo sobre este libro, analicé de manera crítica las propuestas hechas por el exministro de Finanzas griego antes de participar en el Gobierno de Tsipras en enero de 2015, demostrando que esas propuestas conducirían al fracaso. Este segundo artículo trata principalmente sobre las relaciones mantenidas por Varoufakis con la clase política dirigente griega (tanto del Pasok, históricamente ligado a la socialdemocracia, como del partido conservador Nueva Democracia) desde hace varios años.

Varoufakis denuncia a los banqueros griegos, pero la solución que propuso a Alexis Tsipras, a partir de junio de 2012, consistía en transferir la propiedad de los bancos griegos a la Unión Europea

Varoufakis destaca varias veces en su libro el amplio abanico de sus relaciones con la clase política griega. Insiste en su antigua amistad con Yanis Stournaras (el actual director del Banco Central de Grecia, aliado de Mario Draghi y de banqueros privados griegos y extranjeros); sus buenas relaciones en 2009 con Yorgos Papandreu, quien puso en marcha la política que llevó al primer memorando; y sus relaciones con Antonis Samaras, quien dirigió el gobierno griego después del segundo ‘rescate’. Además dedica una parte importante de los cuatro primeros capítulos del libro a relatar la construcción de relaciones estrechas de colaboración, y en algunos momentos de complicidad, con tres dirigentes de Syriza. Se trata de Alexis Tsipras, quien condujo al pueblo griego al tercer memorando; Nikkos Pappas, el alter ego del primer ministro griego y ministro de Estado en el primer ejecutivo de Tsipras; y, el que se agregó por el camino, Yanis Dragasakis, antes de que se convirtiera en vice primer ministro en los gobiernos de Tsipras I y II. En esta segunda parte, abordaré el relato del comienzo de la crisis griega así como las relaciones de Varoufakis con la clase política tradicional griega.

Varoufakis relata de manera muy discutible la concatenación de acontecimientos que condujeron a la imposición del primer memorando en mayo de 2010. Si bien se defiende, reafirma la narración oficial según la cual la causa de la crisis residía en la incapacidad del Estado griego de hacer frente a la deuda pública. A pesar de que denuncia el estado lamentable en el que se encontraban los bancos privados griegos[1], destaca la incapacidad del Estado griego para enfrentar la situación y declara que éste se tendría que haber declarado en quiebra. Descarta la posibilidad que se le ‘ofreció’ al Estado de negarse a asumir las pérdidas de los bancos. Su razonamiento sobre la quiebra del Estado griego se basa en que el pasivo (o sea las deudas) de los bancos privados estaban, según Varoufakis, lo quisieran o no, a cargo del Estado. El pasivo de los bancos privados era tan elevado que el Estado griego se sentía incapaz de gestionar el grave problema. Sin embargo, en diferentes momentos de la historia, los Estados rechazaron asumir las pérdidas de los bancos privados. Islandia lo hizo a partir de 2008, durante el derrumbe de su sector bancario privado, y le salió bien. Pudo enfrentarse victoriosamente a las amenazas de Gran Bretaña y los Países Bajos.

No es suficiente recordar que Grecia no es Islandia, ni afirmar que esta forma parte de la zona euro y que debía permanecer en ella, para acabar con el debate. Varoufakis adopta, en realidad, una actitud conservadora desde el punto de vista económico y social. Denuncia a los banqueros griegos, pero la solución que propuso a Alexis Tsipras, a partir de junio de 2012, consistía en transferir la propiedad de los bancos griegos a la Unión Europea[2].

Por otra parte, es evidente que era necesario cuestionar el pago de la deuda pública que había aumentado fuertemente en noventa, debido a la prosecución de objetivos ilegítimos (gastos militares excesivos, financiación de fuertes beneficios fiscales a las grandes empresas y a los más ricos, financiación mediante la deuda de la rebaja de las cotizaciones sociales que estaban a cargo de la patronal…) o de la financiación de esa deuda en condiciones ilegítimas (tipos de interés abusivos previamente descontados por los bancos), y siguiendo modalidades que estaban marcadas por la corrupción y por otros factores de ilegalidad. Véase el capítulo 1 del Informe preliminar sobre la deuda griega.

Varoufakis y el Gobierno de Yorgos Papandreu (Pasok) 2009-2011

“En el otoño de 2009, se eligió un nuevo Gobierno griego que había prometido lo siguiente: aumentar el gasto social para ayudar a reconstruir la renta nacional. Salvo que el nuevo primer ministro y su ministro de Finanzas, provenientes del partido socialdemócrata, Pasok, no lo entendieron. La quiebra del Estado ya estaba allí, antes, incluso, de que prestaran juramento[3]”.

Es falso afirmar que el Estado estaba en quiebra. Ese discurso apoya la falsa narración realizada por la Troika y los medios de comunicación dominantes.

Después de las elecciones legislativas de octubre de 2009, el nuevo Gobierno de Yorgos Papandreu procedió con toda ilegalidad a una revisión de las estadísticas con el fin de aumentar el déficit y el monto de la deuda del período anterior al memorando del 2010

Lo que no dice Varoufakis es que Papandreu dramatizó la situación de la deuda pública y del déficit público en lugar de hacer que los responsables de la crisis bancaria se hicieran cargo de ella, tanto extranjeros como nacionales (es decir, los accionistas privados, los administradores de los bancos, los bancos extranjeros y otras sociedades financieras que habían contribuido a generar la burbuja especulativa). El Gobierno de Papandreu hizo falsificar las estadísticas de la deuda griega, no en los años anteriores a la crisis para reducirla --como lo pretende el relato dominante--, sino en 2009 para aumentarla. Y eso lo demuestra muy claramente la Comisión para la Verdad sobre la Deuda pública griega en su informe de junio de 2015. Véase el capítulo II del Informe Preliminar.

Varoufakis no denuncia la falsificación, toma por verdades las afirmaciones de Papandreu y de su ministro de Finanzas sobre el estado lamentable de las finanzas públicas.

Después de las elecciones legislativas del 4 de octubre de 2009, el nuevo Gobierno de Yorgos Papandreu procedió con toda ilegalidad a una revisión de las estadísticas con el fin de aumentar el déficit y el monto de la deuda del período anterior al memorando del 2010. El nivel de déficit para 2009 sufrió varias revisiones al alza, del 11,9 % del PIB en primera estimación al 15,8 % en la última. Andreas Georgiu, director en 2009-2010 de la oficina griega de estadísticas ELSTAT (mientras todavía tenía un mandato en el FMI) fue condenado en agosto de 2017. Con el título En Grecia, se condena al exjefe de estadísticas por haber maquillado las cifras del déficit público, el diario Le Monde publicó el siguiente texto, el 1 de agosto de 2017: “Andreas Georgiu, exjefe de la oficina de estadística griega, ELSTAT, en el núcleo de la saga de cifras falsas del déficit público al comienzo de la crisis de la deuda, fue condenado, el martes 1 de agosto, a dos años de prisión condicional. El tribunal correccional de Atenas lo encontró culpable de una ‘falta de deber’, según fuentes judiciales. Este exmiembro del Fondo Monetario Internacional era sospechoso de haberse entendido con Eurostat (la oficina europea de estadísticas, dependiente de la Comisión Europea) para aumentar las cifras del déficit y de la deuda pública griega del 2009. El supuesto objetivo: facilitar la puesta bajo tutela financiera del país con el lanzamiento, en 2010, del primer plan de ayuda internacional a Grecia —estamos en el tercero desde agosto de 2015— [4]”.

Contrariamente a lo que afirma Varoufakis, los bancos privados no dejaron de dar créditos al Estado griego en 2009 [5]. Fueron los créditos al sector privado los que se interrumpieron ese año. En el otoño de 2009, el Estado griego lograba recaudar fondos sin dificultad. La interrupción de los créditos de los mercados financieros al Estado griego tuvo lugar en 2010, después de que Papandreu dramatizara la situación y en el momento del lanzamiento del proceso para el primer memorando.

Varoufakis explica en varios lugares del capítulo 2 que mantenía, a pesar de las evidentes divergencias, buenas relaciones con Papandreu:

“En enero de 2010, durante una entrevista en la radio, previne al primer ministro al que conocía personalmente y con el que había tenido relaciones más bien amistosas, diciéndole: ‘Pase lo que pasare, no vayas a pedirle créditos de Estado a nuestros socios europeos para tratar, en vano, de evitar la bancarrota[6]’”.

Sobre este último punto, Varoufakis tenía razón: no había que ir a buscar créditos del lado de la Troika. Por el contrario, no tenía razón cuando afirmaba que el Estado griego se tendría que haber declarado en quiebra. Una alternativa, opuesta a la política puesta en práctica por Papandreu y diferente a la avanzada por Varoufakis (es decir, la quiebra del Estado) era sin embargo posible y necesaria.

Dado que la campaña electoral, que lo llevó a la victoria en 2009, estuvo basada en la denuncia de las políticas neoliberales llevadas a cabo por Nueva Democracia, el Gobierno de Papandreu, si hubiera querido respetar las promesas electorales, tendría que haber socializado al sector bancario, organizando una quiebra ordenada y protegiendo a los clientes. Varios ejemplos históricos dan fe de que una quiebra puede ser totalmente compatible con una reiniciación rápida de las actividades financieras al servicio de la población. Habría que inspirarse en lo que se hizo en Islandia desde 2008[7] y en Suecia y Noruega en los noventa[8]. Papandreu prefirió seguir el ejemplo escandaloso y catastrófico del gobierno irlandés, que rescató a los bancos en 2008 y en noviembre de 2010 tuvo que aceptar un plan de ayuda europeo que afectó gravemente al pueblo. Pero en Grecia se tendría que haber ido más lejos que en Islandia y Suecia, hacia una socialización completa y definitiva del sector financiero. Era necesario hacer recaer las pérdidas de la resolución de la crisis bancaria sobre los bancos extranjeros y los accionistas privados griegos, y al mismo tiempo enjuiciar a los responsables de ese desastre. Gestionar así la crisis, habría permitido a Grecia evitar la sucesión de memorandos que sumieron al pueblo griego en una crisis humanitaria dramática y en una humillación y que, sin embargo, no logró sanear verdaderamente el sistema bancario griego.

Varoufakis y Antonis Samaras

Varias veces Varoufakis se refiere en su libro a los contactos que mantenía con personalidades de primera fila de la clase política griega ya sea del Pasok o del principal partido conservador Nueva Democracia.

“Una noche [de 2011], volviendo a casa después de una emisión de la ERT, la radio y televisión públicas griegas, sonó el teléfono fijo. Contesté y reconocí la voz de Antonis Samaras, dirigente de Nueva Democracia, el partido conservador que, en esa época, representaba la oposición oficial. (…) ‘No nos conocemos señor Varoufakis --me dijo--, pero acabo de verlo por televisión y era absolutamente necesario que le llamara. Creo que nunca escuché propósitos tan profundos y emotivos en un plató de televisión. Quería agradecerle por su postura’. Samaras no fue el único miembro del establishment griego que se puso en contacto conmigo. Mi cruzada me había llevado a tener numerosas discusiones privadas con ministros socialistas, diputados conservadores de la oposición, dirigentes sindicales y otros, que percibían que yo representaba otra cosa. Desde que les había hecho participar de mi análisis, todos estaban de acuerdo, sin excepción. (…) Los conservadores, en todo caso hasta noviembre de 2011, eran un poco más audaces: ya que su dirigente, Antonis Samaras, había adoptado un punto de vista antiausteridad y antirescate, se sentían más libres para seguirme[9]”.

Después de recibir una llamada como la de Samaras, algunos se habrían planteado la pregunta: ¿No es inquietante recibir felicitaciones de uno de los dirigentes clave del partido conservador? Pero ese no fue el caso de Varoufakis.

La amistad entre Stournaras y Varoufakis

Varoufakis dedica no menos de cuatro páginas a la relación de amistad que lo liga con Yanos Stournaras [10]. Entre fines de los noventa y el período de los memorandos, Yanis Stournaras se pasó del Pasok a Nueva Democracia. Varoufakis lo explica: “Fue Stournaras quien convenció a Bruselas y Berlín de integrar a Grecia en la zona euro. Una vez que el país fue definitivamente admitido, en 2000, el primer ministro, miembro del Pasok, le agradeció ofreciéndole el cargo de CEO y presidente del Banco Comercial de Grecia [11]. Fue en esa época en la que nos conocimos. A pesar de su apretada agenda, Stournaras siempre estaba disponible para enseñar, con placer y dedicación. Nuestros puntos de vista como economistas y nuestras opiniones políticas divergían, pero su compromiso con la universidad y nuestras afinidades naturales fueron el origen de una profunda amistad”.

Varoufakis cuenta que pasaron juntos, en el piso de Stournaras, la noche electoral del 4 de octubre de 2009 en que el Pasok logró la victoria. En esa época, Stournaras era uno de los altos consejeros de los ‘socialistas’ y apoyaba la línea pro memorando de Papandreu. Varoufakis continúa: “En 2010, un año crucial para Grecia, Stournaras eligió convertirse en presidente de un think tank de economistas, creado en su origen por la Confederación nacional de industrias de Grecia, la más poderosa organización patronal y la más arraigada en el país, ligada tradicionalmente a Nueva Democracia. Esta elección sorprendió a más de uno”. Eso no afectó a su amistad. Un mes antes de las elecciones de mayo de 2012, Varoufakis, de paso por Atenas, llamó a Stournaras: “Lo encontré al día siguiente en el café de un hotel situado al pie de la Acrópolis, caímos uno en brazos del otro (…) Luego, pasamos a cosas serias y yo le resumí las discusiones que había tenido en Berlín con los representantes del BCE y del gobierno alemán, con periodistas especialistas en el mundo financiero y con otros. También mencioné una conversación que había tenido con George Soros, que estaba de acuerdo con mi análisis de la situación griega y con lo esencial de mis propuestas de política económica para Europa en general”. Varoufakis explica que no se puso de acuerdo con Stournaras sobre la viabilidad del memorando, pero que se separaron prometiéndose que conservarían intacta su amistad. Las cosas se arruinaron cuando Stournaras, unos meses más tarde, acusó a Varoufakis de especular con Soros con los títulos de la deuda griega. En ese momento su relación se interrumpió. Mientras tanto, Stournaras fue ministro de la Competitividad (mayo-junio 2012). Después de las elecciones de junio de 2012, fue nombrado ministro de Finanzas del Gobierno de Antonis Samaras. Luego, a partir de junio de 2014, Samaras lo colocó a la cabeza del Banco Central de Grecia, cargo que actualmente sigue ocupando.

Me tomé el trabajo de resumir este pasaje del libro de Varoufakis porque es revelador de la facilidad con que se manejaba en los medios de la clase política griega. Incluso si en esa época Varoufakis no ocupaba ningún cargo oficial, mantenía relaciones con dirigentes clave y algunas de sus ideas no fueron rechazadas por los líderes conservadores, por el contrario. Es evidente que eso no le preocupaba, ya que lo revela con todo detalle en su libro.

Continuará…

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Éric Toussaint es portavoz de la red internacional del Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (CADTM), que contribuyó a fundar. También es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia. Entre abril y noviembre del 2015 fue coordinador científico de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública griega, puesta en marcha por la presidenta del Parlamento griego, entre febrero y octubre del 2015, Zoe Konstantopoulou.

Traducción de Griselda Pinero.

Este artículo se publicó en la página web del CADTM (Comité para la abolición de las deudas ilegítimas).

Notas:

1. Por mi parte, analicé la crisis de los bancos griegos en Grecia: Los bancos en el origen de la crisis.

2. Yanis Varoufakis, Adults in the Room, Bodley Head, Londres, 2017, cap. 3, p. 65. Volveré sobre ese tema en el próximo artículo.

3. Ibídem, cap. 2, p. 31.

4. Es necesario señalar que este tipo de artículo es muy raro en el diario Le Monde. La prensa conservadora griega (principalmente el diario Kathimerini) subraya el descontento de la Comisión Europea. La portavoz de la Comisión, Annika Breidthardt, declaró el 1 de agosto de 2017 que la decisión del tribunal no era conforme a las decisiones precedentes de la justicia y reiteró que la Comisión “tiene plena confianza en la exactitud y la fiabilidad de los datos de ELSTAT durante el período 2010-2015 y más allá de esas fechas”.

5. Publicaré un nuevo artículo sobre esta cuestión a finales de 2017. Mostraré que varios gráficos publicados por organismos oficiales, especialmente el FMI, son falsos.

6. Yanis Varoufakis, Op. Cit., cap. 2, p. 31. Varoufakis escribe: “Convencido que la quiebra era segura, cualesquiera fueran nuestras palabras tranquilizadoras, continué presionando. Por otra parte, el hecho de que hubiera redactado discursos para el primer ministro Papandreu, despertó la atención de la BBC y de otros órganos de prensa extranjeros”.

7. Renaud Vivien y Eva Joly. En Islandia, los responsables del naufragio bancario no pudieron evitar su condena en el juicio. http://www.cadtm.org/En-Islandia-lo...

8. D. Mayes, (2009). Banking crisis resolution policy - different country experiences. Central Bank of Norway.

9. Yanis Varoufakis, Op. Cit., cap. 2, pp. 38-39.

10. Ibídem, pp. 69 a 72.

11. Después, este banco cambió de nombre. Se llamó Emporiki y fue comprado por el banco francés Crédit Agricole.

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Autor >

Éric Toussaint

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5 comentario(s)

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  1. Andres

    Demasiadas letras contra Varoufakis, eso ya es sospechoso. Esperare o buscare el libro original, pero me temo que Gabriel tiene razon: Es una manipulacion y, señores de CTXT van ya..... Cuidadito. Empiezo a sospechar que no son solo sus subcriptores quienes les financian.

    Hace 4 años 11 meses

  2. juan

    Tuvo muy mala suerte Tsipras, por una parte Vaorufakis quería experimentar con una moneda nueva (tras prometer Tsipras en campaña que no dejarían el euro, fuese acertado o no hacerlo), y Toussaint tenía el empeño de usar Grecia para su gloria personal declarando el 100% de la deuda como ilegítima impidiendo cualquier posible solución. Ahora ya asistimos a una nueva fase donde aquellos que intentaron usar a Grecia y su difícil situación para la autopromoción personal discuten quién era más listo y no le dejaron hacer, mientras que el que sigue teniendo que dar la cara, pasarlo mal, y tener que explicar medidas duras es Tsipras. Pues bien, aunque simplemente sea por solidaridad con quien resiste y trata de cumplir con su obligación, yo con Tsipras.

    Hace 4 años 11 meses

  3. Dámaso

    En Europa son muy pocas las personas influyentes con capacidad para transformar esta Europa atávica, desdibujada, antidemócrata ya. Varoufakis es una de esas pocas personas. No voy a jugar con si para bien o no, simplemente lo considero como una posibilidad, un aire fresco, para salir de la crisis de humanidad que padece Europa.

    Hace 4 años 11 meses

  4. gabriel2

    A mi Varoufakis me parece un excelente tertuliano, es charming y me cae bien. Pero me parece un gambler insensato a quien no pondria al cargo ni de mi comunidad de vecinos. El propio Tsipiras ha reconocido que su mayor error fue nombrarle ministro de economia y creerse que tenia un plan viable.

    Hace 4 años 11 meses

  5. Gabriel

    Vaya manipulación de artículo. Me he leído el libro de Varoufakis, y muchas de los fragmentos recogidos en este artículo están sacados de contexto o se interpretan de forma tendenciosa. Hasta el punto de pensar si hemos leído el mismo libro. Recomiendo leer el libro de Varoufakis (versión española a finales de noviembre) y sacar las conclusiones por uno mismo.

    Hace 4 años 11 meses

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