1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

EL SALÓN ELÉCTRICO

Feminismo a tiros: la mujer en el Western

Ahí están ellas, sobreviviendo en las historias y en el cine. Mujeres insumisas y rebeldes a convertirse en víctimas que están dispuestas a coger un arma para defenderse

Pilar Ruiz 6/12/2017

<p>Godless (Netflix, 2017)</p>

Godless (Netflix, 2017)

James Minchin

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT está produciendo el documental 'La izquierda en la era Trump'. Haz tu donación y conviértete en coproductor. Tendrás acceso gratuito a El Saloncito, la web exclusiva de la comunidad CTXT. Puedes ver el tráiler en este enlace y donar aquí. 

El gran género de Hollywood, el creador de los mitos fundacionales de los EEUU, odia a las mujeres. Eso afirman innumerables profesionales, críticos y cinéfilos. El mensaje caló en generaciones de espectadoras desconfiadas que no quieren ni oír hablar de fronteras, pistoleros, alambradas, desiertos, venganzas, cuatreros, indios o Séptimos de caballería. Un género situado en el siglo XIX, época pretérita de polisones y crinolinas en la que las hembras solo podían aspirar a vivir después de parir y quitar las botas a quienes no morían con ellas puestas. La ficción que da vida a la leyenda y la epopeya, ese escribir-inventar la Historia, no es femenino; ¿dónde cabrían aquí las mujeres? Condenadas como víctimas propiciatorias de una temática sanguinaria, excusas narrativas para que los hombres se enfrenten entren sí y, verdaderos protagonistas, desaten la narración. La violencia en el viejo Oeste acota ese territorio para el macho.

Sin embargo, ahí están ellas. Sobreviviendo en las historias y en el cine; contadas, fotografiadas sobre una tierra a la que mil veces llaman hostil, salvaje, llena de enemigos y peligros pero a la que puede que también amen, aunque allí no crezcan más flores que las del cactus. Como la flor de la analfabeta criada Hallie (Vera Miles) que nunca ha visto una rosa, en El hombre que mató a Liberty Valance (1962). Película que sintetiza la historia sentimental y política de todo un país, considerada obra cumbre de John Ford, su extraordinario guión es la adaptación de una novela. Y pocos sospecharían que está escrita por una mujer, Dorothy M. Johnson. Una escritora de novelas del Oeste. Como suele ocurrir con la mayoría de creadoras, parece que la posteridad siempre pertenece a otros: el reconocimiento también es un territorio hostil, aun por conquistar, si eres mujer. 

Después de todo, los hombres que escriben sobre la Frontera tampoco estaban allí. Todos tenemos nuestro material histórico procedente de las mismas fuentes impresas. La inclinación para escribir sobre la Frontera no es una característica ligada al sexo, como el pelo en el pecho.(D.M. Johnson)

Esta señora de Montana, nacida en 1905, periodista, editora y profesora durante toda su vida, escribió algunas de las más apasionantes historias situadas en ese lugar mítico. Recuperada del silencio para el público español gracias a la magnífica colección Frontera de la editorial Valdemar, la voz depurada, estremecedora y a la vez, profundamente evocadora de la señora Johnson, cuenta la dureza de la vida en el Oeste sin ocultar el dolor de la pérdida o de la soledad. La escritora destella en la creación de personajes complejos y profundamente humanos; como el más famoso homenaje del cine al periodismo –y a sus resortes políticos–; el editor alcohólico Dutton Peabody, adalid de la libertad de expresión en la que se basan todas las libertades democráticas. Enamorada de la cultura indígena, miembro honorario de la Nación de los Pies Negros, su punto de vista favorito era el de la mujer india, reflejado en la novela Buffalo woman. Cuando Dorothy consiguió convertir sus relatos en populares al publicarlos en revistas como Argosy, Collier's, The Saturday Evening Post y Cosmopolitan se puso el punto de mira de los cazadores de cabelleras literarias de Hollywood.

https://myfavoritewesterns.files.wordpress.com/2016/02/dorothy-m-johnson-2.jpg

Dorothy M.Johnson

La autora de las novelas en las que se basaron las adaptaciones cinematográficas de El árbol del ahorcado (Delmer, Davies,1959), El hombre que mató a Liberty Valance (Ford,1962) y Un hombre llamado Caballo (Silverstein,1970) fue una mujer que tras el penoso divorcio de un marido alcohólico que la dejó endeudada, se empeñó en ser independiente y libre sobre todas las cosas. Una superviviente de corazón indio. Bien sabía Dorothy que las mujeres del Oeste se definen por sobreponerse a la pérdida: la de sus padres, hijos, maridos, tierras o sustento; la de su identidad (raptadas) o su cuerpo (violadas) También, muchas veces, pierden la vida. Las que sobreviven, ya no pueden ser solo doncellas en apuros o detonante de una venganza: son duras como rocas. Y protagonistas.

El territorio desconocido del Oeste se convierte en metáfora de una conquista individual que necesita de la violencia para ser llevada a cabo, pero que también refleja miedos ancestrales comunes, amenazas fantasmales que perviven hoy día: el culto a las armas, el choque de culturas, el forastero como enemigo, el muro de Trump, su política de inmigración. Y un pecado original: el racismo de un país como los EEUU, construido por esclavos y emigrantes de todo el mundo, ganado palmo a palmo a  sus dueños originales hasta su total destrucción. Las películas del Oeste no solo forjan mitos, sino que los desvelan.

Enfrentados a esta realidad subterránea, la integridad de los personajes masculinos de ficción se resquebraja: esos machos rudos no pueden serlo tanto porque también han perdido mucho. Las heridas provocadas por este Salvaje Oeste se revelan como un fatum: quienes las sufren están condenados a quedar atrapados en una espiral de violencia de la que resulta imposible escapar. ¿Y ellas? A medida que el género madura, las mujeres ya no se limitan a esperar el regreso del héroe. La admiración paternalista del sacrificio y esfuerzo femenino en Caravana de mujeres (Wellman, 1951), teñida  todavía de sumisión a un machotón como Robert Taylor enamorando a bofetadas a una mujer de mala reputación, anuncian que ellas también son pioneras supervivientes de ese universo de peligros inciertos y reclaman sus derechos sobre él. La esencia trágica del Western da alas al protagonismo femenino: desde los griegos, sin mujeres no hay tragedia. Personaje trágico es Perla Chávez (Jennifer Jones) en Duelo al sol(Vidor, 1946), incapaz de escapar del destino violento al que le arrastra su propia condición de mestiza: de nuevo el racismo como temática latente y provocadora de violencias, con lo femenino como otro territorio a conquistar, incluso destruir.

Pero hay otras. En El dorado (1966), los más duros entre los duros –Wayne y Mitchum– quedan a merced de la mujer de una u otra manera: la bala que deja paralizado al gigante Wayne ha sido disparada por una jovencita y el alcoholismo suicida de Mitchum está provocado por un desamor. Hay una tercera en discordia: una mujer bromista y risueña –fuera dramas– que ha sido, sucesivamente, amante de los dos  tipos duros. Ahí están las chicas de Hawks, esas camaradas de los hombres, que les hablan de tú a tú. Charlene Holt, quien ya había hecho comedia con Hawks en Su juego favorito (1964) tiene alguna de las réplicas más picantes de la historia del Western, como cuando reprocha a Wayne ser un “mal amigo” por no querer compartirla con Mitchum. Todo un trío entre tiros.

http://1.bp.blogspot.com/-J4bz4WgWe94/U_zOMASIYRI/AAAAAAAAKz0/-TjAf_RLkYo/s1600/el%2Bdorado2.jpg

Reírse de Wayne, como Charlene Holt en El Dorado (1966) 

Y claro, está True grit. Tanto la versión de Hathaway (1969), como el remake de los hermanos Cohen (2010), están protagonizadas por un personaje fundamental en la mitología Western: el de la mujer decidida, valiente, de armas tomar. Y terca como una mula, que diría el mismo Wayne –especialista en interpretar hombres íntimamente destruidos, a pesar de las apariencias-. En este caso, el personaje es una adolescente: cuanto más frágil físicamente, más poderosa frente a la adversidad. 

La mujer implacable y delincuente también es personaje habitual del western clásico; dueña no solo de su vida, sino de la de los demás, ha aprendido a usar la violencia en beneficio propio. Las grandes estrellas femeninas de la época se lanzaron a la caza de estos papeles para poder interpretar a protagonistas al frente de bandas de forajidos: si la Ley no nos protege, estaremos al margen de la Ley. Marlene Dietritch en Encubridora (Fritz Lang, 1952) o Bárbara Stanwyck en Cuarenta pistolas (Samuel Fuller, 1957), se defienden a tiros si hace falta. Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954) y el duelo final entre Joan Crawford y Mercedes McCambridge, deja claro que en el western la mujer puede ser el centro de la acción, a pesar de que el título esté dedicado a un hombre.

Sería difícil aventurar un feminismo militante en estas películas, es cierto que la imaginería cinematográfica pocas veces ha dado modelos que discutieran el dominio masculino propio de Hollywood, desde mucho antes de la llegada de Harvey Weinstein. Aunque habría que diferenciar entre industria y arte, esa bipolaridad con la que tiene que lidiar todo cineasta en cualquier época. Mientras que la primera mantiene en sus cánones la sumisión narrativa del mundo femenino, el segundo libra su propia batalla: casi todos los directores aquí citados son grandes artistas, incluso “autores” en el sentido más francés de la palabra. Sus ficciones siempre tendrán más relevancia y peso que los miles de olvidables westerns de serie B que vomitaron durante décadas los misóginos estudios de la Meca del cine. Puede que estas películas del Oeste con visión femenina sean excepciones, pero la influencia que ejercen sobre la Historia del cine y sobre todo, de la cinefilia, resulta incuestionable y quizá contribuyan a desterrar esos prejuicios que han alejado a tantas espectadoras del género permitiéndoles descubrir por qué el Oeste fascinaba a alguien como Dorothy M. Johnson. 

Además, la mirada sobre ese mundo hace tiempo que cambió. En Sin perdón de Clint Eastwood (1992) son las prostitutas, el escalón más bajo de los tipos femeninos del género, quienes buscan cumplida venganza y desatan una orgía de sangre contratando al pistolero retirado William Munny. Y con Rápida y mortal (1995) Sam Raimi daba la vuelta a los roles con estilo juguetón, aun siendo absolutamente fiel a ellos: una bellísima Sharon Stone es la pistolera que debe vengar el asesinato de su padre y enfrentarse a los mejores tiradores del país encabezados por un malvado –y siempre extraordinario- Gene Hackman. La protagonista absoluta impone y reclama su escena de sexo con un Russell Crowe maniatado; después, como en el western clásico, el amor -o el sexo- solo tiene tiempo de ser un chispazo fugaz. Pero será ella, y no él, ese lonesome cowboy que se aleja en el horizonte.

 https://i.pinimg.com/originals/d4/15/1d/d4151dca41f9e67fade1187d8c0f5e41.jpg

Pistolero encadenado disponible, ¿fantasía feminista?

Hoy, en medio de un movimiento mundial sin precedentes en pro de la igualdad de la mujer, el Western aspira a representar modelos femeninos de una modernidad compleja, quizá como repuesta a una militancia más consciente que utiliza el envoltorio histórico y de género como un recurso narrativo eficaz. Un redescubrimiento de arquetipos válidos alejados de la ñoñería y de la censura del politically  correct. En esta línea, llega cada año algún nuevo western a las pantallas. Es el caso de Brimstone (Martin Koolhoven, 2016), la historia de una mujer (Dakota Fanning) que lo ha perdido todo perseguida por un siniestro predicador. Aquí los arquetipos sirven para subrayar que la verdadera violencia no está en los clásicos tiroteos o en los ahorcados por la ley de Lynch, sino en el fanatismo, la pederastia y el incesto. O en clave claustrofóbica, The keeping room (Daniel Barber, 2015); escrita por la guionista Julia Hart, que con el fantasma de la violación siempre presente, cuenta el asedio de unos desertores a la casa unas jóvenes que sobreviven solas en plena guerra de Secesión. 

Todas estas mujeres insumisas y rebeldes a convertirse en víctimas están dispuestas a coger un arma para defenderse a sí mismas. La tendencia ha encontrado, cómo no, su voz en una serie. Godless, producida por Netflix, creada por Scott Frank y Steven Soderbergh, hace suyo el Western de estilo perfectamente clásico, elegante, sin estridencias. Siete capítulos protagonizados por las habitantes de un pueblo -no en vano llamado "La Belle"- en el que solo viven mujeres, desaparecida la mayoría de los hombres en un desastre minero, donde tienen que aprender a vivir sin ese Dios Patriarca encarnado en un predicador psicópata (Jeff Daniels). Sin Dios o contra él, rebeldes ante la norma, ya sea empuñando un arma o sin esconder su lesbianismo, entre hombres perdidos en un marasmo de venganzas y desesperación, ellas luchan solo por sobrevivir: ya han perdido demasiado. La Bella (“La Belle”) contra la Bestia encarnada en castigos bíblicos, ávidos usureros capitalistas, pistoleros racistas y violadores, indios en pie de guerra y maridos maltratadores, cae atravesada a balazos, a los pies de un grupo de mujeres armadas hasta los dientes, en una de las mejores escenas de “ensalada de tiros” rodada en los últimos tiempos. 

“El feminismo con sangre entra”, parece decir el Western moderno, ya sea en cinemascope o en una pantalla de Tv. Una sangre de ficción, de catarsis y reconocimiento, claro está. Pero la verdad es que no hay nada que empodere más que ver a una mujer cargar y recargar la palanca de un Winchester.

CTXT está produciendo el documental 'La izquierda en la era Trump'. Haz tu donación y conviértete en coproductor. Tendrás acceso gratuito a El Saloncito, la web exclusiva de la comunidad CTXT.

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Pilar Ruiz

Periodista a veces y guionista el resto del tiempo. En una ocasión dirigió una película (Los nombres de Alicia, 2005) y después escribió tres novelas: "El Corazón del caimán", "La danza de la serpiente" (Ediciones B) y "El jardín de los espejos". (Roca, 2020).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

2 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Lucas Reig

    El penúltimo párrafo es un spoiler o simplemente está mal redactado?

    Hace 4 años 11 meses

  2. Fernando

    Creo que el feminismo de la serie solo se encuentra en la publicidad que hace Netflix, y no creo que cargar un Winchester sirva para argumentar sobre la igualdad. En medio del tiroteo al que haces alusión aparecen dos de los actores protagonistas haciendo los alardes propios de su condición, y son quienes cierran la serie con una de las frases típicas del homoptriarcado.

    Hace 4 años 11 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí