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La mujer en el Ejército: tres décadas de acosos, agresiones y violaciones impunes

El número de denuncias en diez años en España no ha llegado al 0,5% de las uniformadas. En Canadá, el 27% de las militares sufrió algún tipo de agresión sexual solo en 2016

Luis Gonzalo Segura 14/02/2018

<p>Morenés, en Kabul, junto a un grupo de militares desplegados en la misión de la OTAN en 2016.</p>

Morenés, en Kabul, junto a un grupo de militares desplegados en la misión de la OTAN en 2016.

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La denuncia de una violación grupal en Antequera (Bobadilla) a una soldado ha devuelto a los focos lo que normalmente ocurre en la penumbra. Por desgracia, el acoso y la agresión sexual, así como las violaciones, han gozado en las Fuerzas Armadas españolas de, al menos, treinta años de oscuridad e impunidad, tantos como los que lleva la mujer en el mundo castrense. Tres décadas en las que las desesperadas denuncias de nuestras uniformadas han sido ahogadas por un pétreo entramado perfectamente diseñado para aplastar cualquier intento de auxilio. Una prisión en la que languidecen miles de casos, quizá decenas de miles, una cárcel que encierra un infierno para muchas mujeres (y también hombres) que se ve aderezado para las damnificadas con acosos laborales, expulsiones, rescisiones de contrato, depresiones o abortos. Pero, sobre todo, la peor consecuencia de esta cruel mazmorra ha sido el secuestro para siempre de sus dramas y el más absoluto desconocimiento, por parte de la sociedad, de todo lo que acontece.

Y no hay, lamentablemente, un ápice de exageración en tan gruesas aseveraciones, pues varias son las pruebas que demuestran esta desalmada impunidad, como varios son los carceleros que la sustentan.

La demoledora ausencia de denuncias 

La baja tasa de denuncias por acoso o agresión sexual (incluyendo violaciones) en nuestro Ejército desnuda por completo las palabras pronunciadas por Pedro Morenés en mitad del revuelo mediático originado por el caso Zaida (2013). El entonces ministro de Defensa alardeaba de ‘tolerancia cero’ sobre este asunto en nuestra milicia (“La incidencia de estos delitos, que las Fuerzas Armadas lamentan profundamente, son un 400% menor que en la sociedad en general y son perseguidos, juzgados y condenados”). Esta barricada levantada por Morenés para intentar ocultar lo acontecido no tarda en derrumbarse a poco que se examinen los datos existentes, como la anormalmente baja tasa de denuncias de acoso, agresión sexual o violación. 

Porque de ser cierto lo esgrimido por Pedro Morenés, que el mundo castrense es un territorio ajeno a esta lacra (por aquello del honor y tal), encontraríamos estadísticas similares en otros ejércitos del mundo, y no es el caso. Antes bien, si comparamos los datos disponibles en lo que a la violencia sexual sobre la mujer se refiere de nuestra milicia con los de los ejércitos de otros países avanzados, nos percataremos de la existencia de un problema: en Canadá, por ejemplo, el 27% de las mujeres militares sufrió algún tipo de acoso o agresión sexual (violaciones incluidas), con una estimación de casi 1.000 agresiones anuales, según un informe de 2016 realizado por el Instituto de Estadística canadiense. Estas cifras solo hacen temer lo peor al comprobar que, en nuestras Fuerzas Armadas, el número de denuncias por acoso o agresión sexual en diez años no llegó siquiera al 0,5% de las militares; poco más de medio centenar de acusaciones (62) de un total de menos de doscientas denuncias (174 si se incluyen otros acosos). 

Una tasa tan baja, por tanto, tiene que estar necesariamente muy alejada de la realidad. Es inconcebible que la comparación del número de los acosos y agresiones sexuales reportados a lo largo de diez años entre Canadá y España arroje un balance tan dispar: 10.000 contra 62.

Todavía peor: los condenados son ascendidos y las agredidas, acosadas

Escudriñando el resultado de las denuncias efectuadas se constata objetivamente lo alejado que se encuentra nuestro Ejército de la tan pregonada ‘tolerancia cero’. De las 174 denuncias comentadas anteriormente solo el 12,5% terminaron en condena, un total de 22, de las que únicamente una docena lo fueron por cuestiones sexuales. Situación que empeora todavía más al comprobar que, entre los escasos condenados, se incluyen delincuentes que siguen vistiendo el uniforme con orgullo y sin gran dificultad, como son los casos del capitán que agredió sexualmente a 28 reclutas, el coronel Lezcano-Mújica que agredió a Zaida, el teniente de navío que tan solo agredió (la agredida se zafó) sexualmente a una marinero en Alborán o el teniente coronel Francisco Bajo Ojeda, que acosó a Elisa Romera (y a otras mujeres). 

Para oscurecer todavía más este tétrico escenario los casos archivados superan el 60%, y la mayoría de las agredidas han abandonado la milicia. Este abandono se debe en gran medida al acoso laboral posterior a la denuncia, acoso que cuenta con la complicidad de multitud de militares, como bien aclaró –valga el caso Zaida de pauta– tanto el tribunal que condenó al coronel Lezcano-Mújica como la propia Zaida en su intervención en el programa Salvados. En el primer caso, el propio tribunal reconoció en la sentencia el conocimiento del acoso laboral al que estaba siendo sometida Zaida, mientras que, en el segundo, la actual diputada socialista se refirió en los siguientes términos a ello: “Me empiezan a transmitir cosas de este hombre, tiene comportamientos raros con las mujeres. Entonces tú [por ella] dices, conmigo, capitán, además es que te pones incluso conmigo, capitán, no va a pasar esto, ¿no? Para que te hagas una idea [dirigiéndose a Jordi Évole], incluso con la propia percepción mía, eso lo hará con las soldados, pero yo que soy una oficial…”.

El investigador investigado, una paradoja insostenible

Otro de los grandes escollos con el que se encuentran las afectadas es que la investigación corre a cargo de militares. Un ejemplo sobre cómo los propios militares ocultan los hechos en sus investigaciones sería lo acontecido en la residencia del Colegio Mayor Militar La Inmaculada en el año 2009, cuando el acoso de más de veinte chicas por un coronel tan solo fue castigado con una destitución. 

Cuando las pesquisas llegan a los juzgados la situación no mejora, ya que las víctimas tienen que enfrentarse a la paradoja del investigador investigado y a la presencia de un comisario político que controla todo lo que sucede. Ello se debe al anacronismo de la propia justicia militar, por un lado, y a la todavía más retrógrada presencia de un magistrado (de los tres que juzgan) que, además de cargar con la merma de independencia que acarrea el uniforme, ni siquiera tiene conocimiento de leyes (puede ser un oficial de Infantería, Artillería o cualquier otra arma). Por todo ello, en los últimos años es frecuente que denuncias por acoso, agresión o violación terminen en exoneración contra el criterio del fiscal, que en una maquiavélica cabriola también es militar. Todo ello constituye una reiterada violación de los derechos humanos de las víctimas al no proporcionarles el juicio justo que merecen. 

La solución: justicia independiente, derechos y libertades

En esta situación, la única solución al calvario que las mujeres y otros colectivos están sufriendo en las Fuerzas Armadas pasa por conseguir una justicia independiente (que la justicia ordinaria asuma la militar como, por ejemplo, en Alemania) y extender los derechos y libertades a todos los militares (sindicatos, libertad de expresión o manifestación). Con ello conseguiríamos la mejora y la fiscalización de los órganos de control (los cuales deberían ser civiles, jamás militares) y unas mínimas posibilidades de independencia e imparcialidad que permitan a las mujeres acosadas, agredidas o violadas denunciar con las necesarias garantías jurídicas. No podemos seguir ignorando por más tiempo el sufrimiento y el drama de tantas y tantos militares. Ha llegado la hora de reformar en profundidad nuestras Fuerzas Armadas. 

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Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra, expulsado de la milicia por denunciar la corrupción en las Fuerzas Armadas, acaba de publicar El libro negro del Ejército español (Akal).

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7 comentario(s)

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  1. PESURO

    hace unos dias estuve leyendo yo un articulo de acoso sexual en los ejercitos y las denuncias en alemania, en estados unidos etc, etc eran porcentualmente mucho mas elevadas que en españa donde las denuncias por estos casos son practicamente inexistentes y a mi inmediatamente me vino a la cabeza, no el que los militares de aqui fueran diferentes en este aspecto diferentes a los de otros paises, en todo casi si son diferentes pienso yo que es pa peor; sino que es totalmente inutil el denunciar porque viendo los casos de zaida (que era comandante, no lo olvidemos) y otros muchos casos en los que la denuncia supuso que ellas terminaran dejando su profesion mientras sus acosadores llegan hasta las altas cimas de la milicia, mas el calvario judicial por el que tienen que pasar en el que se les pone ademas en entredicho sus profesionalidad y otras cosas, deciden que mejor no denunciar. es lo mismo que pasa con la iglesia católica española y la pederastia: en todos los paises ha habido monton de denuncias contra curas que o han tenido que indemnizar a sus victimas o han sido condenados, en españa si ha habido unas cuantas denuncias que ademas terminan como ya sabemos, las victimas decide quemejor olvidar lo pasado porque lo unico que le vaa trar va a ser mas problemas. Yo me niego a creer que los curas españoles sean diferentes a sus colegas de otros paises, lo unico que es diferente es la jerarquia de la iglesia, la jerarquia militar y la justicia española y la descarada proteccion a curas y militares

    Hace 3 años 8 meses

  2. Jarni69

    Y a quien le importa lo que diga ese traidor fracasado?

    Hace 3 años 9 meses

  3. belisario

    Mi querido V. Consulte https://www.theguardian.com/world/2016/nov/28/canada-military-sexual-assault-survey , en el improbable caso de que sea usted capaz de leer inglés. Aprenda a contrastar la información que le dan listillos como el ex teniente, que viven de engatusar almas cándidas como la suya. Espabile!

    Hace 3 años 9 meses

  4. Pablo

    Mientes. El payaso Segura otra vez, el miliko de complemento venido a más, escupiendo.

    Hace 3 años 9 meses

  5. carlos martinez

    El artículo es bochornoso, por decirlo suavemente. Los datos que aporta son falsos. Por ejemplo, dice que "en Canadá, el 27% de las militares sufrió algún tipo de agresión sexual solo en 2016". Mientras que la encuesta que utiliza afirma que el 27% de las mujeres afirmó haber sufrido algún tipo de abuso durante toda su carrera. No creo que haya que ser abogado para entender la diferencia entre abuso (que incluye entre otras cosas, tocamientos no deseados) y agresiones sexuales. O para distinguir entre lo que significa "a lo largo de toda su carrera" y "sólo en 2016. ¡Es obvio que un ejército donde todos los años la cuarta parte de las mujeres fuera agredida sexualmente no sería sostenible! Si los datos son tan esperpénticamente manipulados y falseados, no son menos esperpénticos los razonamientos que el Teniente emplea. Como las cifras son distintas, entonces es que las nuestras son falsas y esconden la realidad. Por esa misma regla de tres, como en Sierra Leona murieron más de 5000 personas de ébola en 2016 y en España ninguno, es que estamos escondiendo los cadáveres. O como la tasa de homicidios en Rusia es de 8,2 y en España de tan sólo 0,3, es que por fuerza nuestra cifra está manipulada. En definitiva, que según él, la diferencia en los datos demuestra que uno de ellos está mal. Algo que ni un alumno de primaria se atrevería a defender, pues es un razonamiento absurdo total. Cada día me sorprende más el Teniente. ¿En qué ejército ha servido? Yo he servido más de 15 años y de ninguna manera puedo compartir su visión. Jamás presencié un abuso. Si lo hubiera presenciado no lo habría tolerado. Aún así, como en cualquier ambiente, esas cosas pueden ocurrir, aunque de manera excepcional. El Teniente sigue en su huida hacia delante como pollo sin cabeza hacia su autodestrucción.

    Hace 3 años 9 meses

  6. v

    Belisario, demuetra loque dces con enlaces ya que pareces tenerlos..Ah ! no hay enlaces : Mientes ! - VIOLACION EN EL EJERCITO http://www.eldiario.es/sociedad/Mariano_Casado-acoso-Fuerzas_Armadas_0_735977227.html - ¿ violar-etc a una compañera y que te puede salvar ? Violar un cuerpo inerte por estar drogada ? Que clase de subhumano haria esto !!! - No tiene nada que ver con que el ejercito sea una institucion que no puede dedicarse a besos y rositas, por que una cosa es la guerra para lo cual hay que prepararse en un momento dao y otra que haya la jerarquia para que exista un orden sensato d emando y de responsabilidades , es una organizacion que está armada , pero siguen siendo personas y mas en T d paz...de tal modo que en paises de escandinavia existe la objeción de conciencia a ciertas órdenes incluso en guerra... - hay un monton de locos metidos en el ejército que se creen que en T d paz y hasta en el bar estan d maniobras o en mision incluso , por que el menda que le metió la droga dijo " que hubiera vigilado el vaso "... pero lo que quería es follarse un cuerpo inerte de una compañera en evz de intentar ligarsela...

    Hace 3 años 9 meses

  7. belisario

    De nuevo el ex teniente Segura utilizando datos tramposos y demostrando por qué el Ejército respiró aliviado cuando se libró de semejante elemento. Los datos de Canadá provienen de una encuesta realizada en el Ejército canadiense a parte de sus miembros (hombres y mujeres), no a denuncias reales, mientras que los datos españoles sí que se refieren a denuncias reales. Así pues, comparar ambos datos como si de lo mismo se tratase no es más que una más de las falacias que el simpático ex teniente se inventa para vender sus, por otra parte, infumables libros.

    Hace 3 años 9 meses

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