1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Tribuna

La Comunidad de Madrid, un proyecto de construcción

La reforma de su Estatuto de Autonomía debería ser un elemento central de agenda para las elecciones de 2019

José Antonio Errejón / Jorge Moruno 28/02/2018

<p>Cristina Cifuentes, Ignacio González y Esperanza Aguirre.</p>

Cristina Cifuentes, Ignacio González y Esperanza Aguirre.

PP

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

CTXT necesita un arreglo de chapa y pintura. Mejorar el diseño, la usabilidad… convertir nuestra revista en un medio más accesible. Con tu donación lo haremos posible este año. A cambio, tendrás acceso gratuito a El Saloncito durante un mes. Aporta aquí

La Comunidad de Madrid fue una de las últimas, con Castilla y León, en aprobar su Estatuto de Autonomía por la vía prevista en el art 143º de la Constitución. Es preciso señalar de entrada que tanto en la fase de iniciativa como en la de elaboración, discusión y promulgación del mismo, la participación de la sociedad civil madrileña fue mínima. La ausencia de una tradición de reivindicación autonómica, junto a la heterogeneidad de realidades físicas, socioeconómicas y culturales de los territorios que rodean la gran conurbación metropolitana de la ciudad de Madrid, le privaba de una experiencia compartida que pudiera haber alimentado un cierto sentido de pertenencia regional como el que existía en otras CC.AA. uniprovinciales que accedieron a la autonomía por la misma vía.

Así que la autonomía madrileña fue ante todo y como se dice en la nota a pie de página, una “operación de cierre” del mapa autonómico español. Había otras soluciones políticas y “constitucionales” como la del Distrito Federal y haber adscrito las comarcas a las regiones con las que tenían más similitudes culturales, Castilla la Mancha y Castilla y León pero la búsqueda de la homogeneidad (café para todos) y la necesidad de “cerrar el mapa” cuanto antes empujó a la solución uniformizadora.

Hay que subrayar que, además de esta ausencia de aliento popular, la autonomía madrileña no contaba precisamente con el consenso de las fuerzas políticas de la época. Para cuando hubo que ponerse a pensar la Comunidad Autónoma para la provincia de Madrid, UCD había desaparecido del mapa político y la AP de Fraga no mostraba excesivas simpatías al hecho autonómico. Eso convirtió el proceso autonómico en una operación casi en exclusiva protagonizada por la izquierda madrileña, el PSOE y el PCE, fuertemente estimulados por la experiencia del Ayuntamiento de Madrid gobernado por la coalición de ambos partidos bajo la presidencia de Tierno Galván. 

Solo con el paso del tiempo y la comprobación por la derecha política, y los sectores sociales afines, de que la gestión de los recursos públicos adscritos a la CdM ofrecía posibilidades de atesorar poder político y emprender suculentos negocios privados –sobre todo en el sector inmobiliario y el de la construcción–, coincidente en el tiempo con los efectos derivados de los cambios operados en la estructura económica y social de la región (desindustrialización/terciarización, política monetaria laxa favorecedora de niveles de endeudamiento desconocidos hasta entonces, desproletarización de los sectores populares, etc), se asistió al auge creciente de una hegemonía política conservadora entre amplios sectores de las clases medias que, habiéndose beneficiado en primera instancia de las prestaciones del Estado del Bienestar, se encontraban ahora en condiciones de abandonar su tutela y reducir el peso de su sostenimiento financiero.

Cuando se produce el tamayazo, ya este amplio sector social está alentando las tendencias a privatizar servicios públicos y a reducir el peso de lo público en la economía regional, esperanzados de que las mismas alimentaran un nuevo ciclo de prosperidad individual y colectiva. La coincidencia de estas tendencias con una oleada inmigratoria que surte de mano de obra barata a los sectores beneficiarios de las mismas no hace sino alimentarlas al tiempo que compensa algunos de sus efectos menos deseables, como es la posible reducción de los ingresos del sistema de Seguridad Social, como consecuencia de la caída del empleo industrial y el empeoramiento de la calidad de los empleos asociados a este nuevo ciclo de “prosperidad”.

Cuando se produce el tamayazo, ya este amplio sector social está alentando las tendencias a privatizar servicios públicos y a reducir el peso de lo público en la economía regional

Para entonces la derecha madrileña dirigida por Esperanza Aguirre parece haberse sacudido los complejos de la etapa Gallardón y emprende un radical cambio de rumbo que le lleva a convertirse en el gobierno de los grandes negocios y cuyos efectos se manifiestan de forma descarnada aún en nuestros días.

La Comunidad de Madrid que se encuentra Aguirre es un auténtico mirlo blanco. Con un ámbito territorial reducido y unas demandas de servicios básicos (infraestructuras, sanidad, educación, seguridad) esencialmente cubiertas por las inversiones del Estado en su territorio y una fuente de ingresos tributarios asegurada por ser la sede de una parte sustancial de la base imponible de los principales impuestos, la labor de gobierno autonómico puede permitirse una orientación liberal en materia de imposición fiscal, especialmente en el impuesto sociedades lo que, de paso, favorece la localización de grandes corporaciones nacionales y extranjeras con sus consiguientes efectos en términos de generación de rentas y empleos. En materia de impuestos y en materia de endeudamiento porque la parquedad de las inversiones públicas, a pesar del reducido nivel de imposición fiscal, ha hecho prácticamente innecesario apelar a recursos externos.

La base social de este gobierno estuvo constituida por una aparente ola de enriquecimiento social, impulsado especialmente por el llamado efecto riqueza derivado del acceso a la propiedad de la vivienda familiar, como se ha dicho soportada por la política de dinero barato y los incentivos fiscales. 

En el contexto de ese clima social la izquierda política experimentó una evolución paralela pero de signo contrario a la de la derecha. Desarmada en su parte mayoritaria por la influencia hegemónica del neoliberalismo en sus filas y, en la minoritaria, por la pérdida histórica de referencias, ni siquiera el paréntesis del movimiento contra la guerra y el acceso del PSOE al gobierno de la nación han servido para reanimar su tono vital. Así ha visto sucederse los gobiernos de Gallardón, Aguirre, González (¡) y Cifuentes sin que haya estado en condiciones de cuestionar seriamente este largo período de hegemonía conservadora.

Tan largo periodo tenía que reflejarse a la fuerza en los rasgos institucionales de la comunidad autónoma. Como se ha dicho más arriba, la suficiencia en la dotación de servicios públicos procedente de las transferencias del Estado correspondiente a las competencias asumidas en su Estatuto ha permitido a los gobiernos que se han sucedido en la Puerta del Sol una labor sin los agobios financieros de otras CC.AA. Solo en el traspaso de los servicios del Insalud, realizado con un déficit corriente de cien mil millones de las antiguas pesetas podía resentirse de esta situación deficitaria. En vez de haber exigido a sus compañeros del Estado una valoración adecuada de los costes del traspaso y la consiguiente dotación financiera, ello ha servido a los gobernantes del PP, desde Lamela para acá, para ofrecer la gestión hospitalaria al negocio privado con los efectos que  empezamos a conocer. Y en otros servicios públicos como el del abastecimiento y saneamiento de aguas, esencial para la vida y la salud de los ciudadanos, el gobierno del PP ha pretendido hacer de la entidad responsable, el Canal de Isabel II, una pieza de la megalómana idea de los campeones nacionales de Aznar, abriendo a los inversores privados su participación en el capital social de la empresa y, desde ahí, entrar en el oligopolizado mercado mundial del agua.

De esta manera, servicios públicos esenciales se convertían en paquetes de negocio ofrecidos a las grandes corporaciones (antes en el negocio inmobiliario y de la construcción) para resarcirlas de las pérdidas derivadas del estallido de la burbuja y con la promesa de una adecuación de las tarifas correspondientes que garantizara una tasa de beneficios suficiente para alentar la entrada en el negocio.

De esta manera, servicios públicos esenciales se convertían en paquetes de negocio ofrecidos a las grandes corporaciones para resarcirlas de las pérdidas derivadas del estallido de la burbuja

A partir del 2003 el impulso a la labor del gobierno autonómico vino de los planes de negocio de las grandes corporaciones que vieron en los presupuestos autonómicos una oportunidad de complementar las grandes operaciones en materia de infraestructuras estatales. Estas operaciones se desarrollaron especialmente en el campo de la prestación de los servicios esenciales, la gestión de los servicios hospitalarios asumidos por la comunidad autónoma después del traspaso del Insalud, la gestión de los servicios del abastecimiento y saneamiento de aguas residuales urbanas y la gestión de los desechos urbanos.

Lo que se produjo en la Comunidad de Madrid fue una auténtica captura de los aparatos político y administrativo por los sectores más poderosos del sector privado de los negocios, después de que se hubieran puesto las condiciones precisas para ello. Las alianzas industrial estatales que habían gobernado e impulsado el desarrollismo de la región metropolitana de Madrid fue sustituido por la alianza inmobiliaria financiera. Estos aparatos, que debían haber servido para acercar la gestión de los asuntos públicos a la ciudadanía y para priorizar la satisfacción de las necesidades sociales esenciales, se convirtieron en herramientas para la construcción de un bloque social beneficiario de las políticas públicas orientadas a desarrollar un enorme sector inmobiliario y otro de la construcción residencial (el bloque inmobiliario rentista), que no solo han protagonizado el crecimiento económico madrileño, sino que han asentado los pilares fundamentales de un proyecto de hegemonía cultural de largo plazo a través de las políticas neoliberales.

Ello fue posible por la puesta en marcha de un monstruoso aparato de endeudamiento de las empresas y, a los efectos que aquí nos ocupan, de las familias para un proceso de “ascenso social” a través de la riqueza patrimonial. La sociedad madrileña, de una forma súbita, cambió su configuración y mejor aún la autopercepción de su estructura social: de una sociedad de trabajadores y empleados pasó a autoconsiderarse como una sociedad de clases medias.

Lo que se produjo en la Comunidad de Madrid fue una auténtica captura de los aparatos político y administrativo por los sectores más poderosos del sector privado de los negocios, después de que se hubieran puesto las condiciones precisas para ello

Este cambio en la imagen de sí misma preparaba la consolidación de un largo período de hegemonía de las ideas conservadoras que se reflejaría en el largo período de gobiernos del PP en la Comunidad y en un número creciente de municipios, alguno de los cuales habían constituido piezas fundamentales del poder de la izquierda.

La construcción de la Comunidad de Madrid, en ausencia de una tradición histórica que la cimentase, podría haber recorrido el camino del desarrollo y profundización de los derechos sociales y ambientales anunciados en la Constitución. Ello habría contribuido a dotar a la Comunidad de una identidad y un sentido de pertenencia colectivos que funcionaran como soporte de las instituciones autonómicas. No era esta, sin embargo, una necesidad sentida por los grupos sociales que usufructuaban en su beneficio esas instituciones, las cuales operaban, así como gestoras de los intereses de estos grupos

La construcción de la Comunidad, sin duda la tarea políticamente más importante a la que objetivamente se enfrentaban los gobiernos autonómicos, quedó así postergada sine die, los grupos sociales que habían colonizado las instituciones comunitarias no lo precisaban, antes, al contrario, podía suponer un obstáculo al desarrollo de sus negocios y prebendas.

De este modo el desarrollo institucional de la Comunidad no solo se paralizó, sino que sufrió una evidente regresión hacia momentos preconstitucionales de la historia. La sensación de que la Comunidad era poco más que una vieja Diputación provincial, con (muchos) más recursos, que permitía engordar la clientela del PP y con un adorno legitimador en la Asamblea Legislativa, vino a asentarse entre la ciudadanía, que se desentendió aún más de unas instituciones ya desde su origen escasamente identificadas con el sentimiento popular.

En este contexto y sin oposición política digna de tal nombre, la administración autonómica se convirtió en laboratorio de las políticas más ultraliberales que podía impulsar el PP, al tiempo que plataforma de los sectores más reaccionarios de este partido, de la mano de una visión liberal conservadora siempre vigilante de las posiciones moderadas del PP nacional, sobre todo desde el acceso de Rajoy a su presidencia.

Una consecuencia, no la más importante pero sí la más escandalosa de esta configuración político institucional fue la habilitación de un campo abonado para la práctica sistemática de todo tipo de corrupciones y corruptelas administrativas a las que los organismos de control se revelaban incapaces de poner coto.

La construcción de la Comunidad de Madrid, en ausencia de una tradición histórica que la cimentase, podría haber recorrido el camino del desarrollo y profundización de los derechos sociales y ambientales anunciados en la Constitución

Prácticas que han afectado a la conformación de los partidos políticos en la Comunidad y, en general, al conjunto de la vida política en la misma.  Afectados por los dos grandes problemas de los partidos políticos en España –el sistema electoral y el sistema de financiación– determinantes de un sistema multipartidista imperfecto (en realidad, bipartidista corregido), los partidos políticos en la Comunidad de Madrid,  con una tasa de afiliación tan baja como la general y unos aparatos y gastos de funcionamiento desmesurados, han concentrado su atención fundamental en aquellos ámbitos que podían ser fuente de ingresos equilibradores de sus siempre maltrechas finanzas. Y esos ámbitos, como ya hemos citado, fueron la(s) administración(es) y la gestión urbanística.  Y teniendo en cuanta que para acceder a la segunda es preciso controlar la(as) primera(as), se entenderá la importancia que los partidos políticos del régimen han concedido al control y aprovechamiento de parcelas de poder administrativos.  En el sistema político español en general, y en el “madrileño” en particular, se detecta una ideología transversal a todos los partidos profundamente estatista y “administrativista”.

Convertidas las instituciones autonómicas en meras gestoras de los negocios especulativos con eje en el sector inmobiliario, su personal dirigente se vio intensamente estimulado a “participar en el reparto del botín. Varios miembros de los gobiernos de la Comunidad, incluyendo un presidente y un vicepresidente se encuentran judicialmente imputados en causas por prevaricación, estafa, malversación de caudales públicos, etc. Por sí solos estos hechos configuran un estado de alarma en la región que demanda una enérgica acción de regeneración política e institucional. 

El Estado de las Autonomías presenta evidentes síntomas de agotamiento que aconsejan su adecuación a las exigencias de la sociedad española actual. Pero tal adecuación no tiene por qué esperar a la reforma del título VIII de la Constitución; en el actual marco y con las posibilidades que brindan es posible acometer un desarrollo del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid que impulse tal regeneración de sus instituciones, defina un modelo económico alternativo al especulativo hegemónico en las últimas décadas y garantice el fortalecimiento de la cohesión y los derechos sociales.

La reforma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid debería ser un elemento central de agenda para las elecciones de 2019.

---------------------------

José Antonio Errejón y Jorge Moruno son militantes de Podemos. 

 

CTXT necesita un arreglo de chapa y pintura. Mejorar el diseño, la usabilidad… convertir nuestra revista en un medio más accesible. Con tu donación lo haremos posible este año. A cambio, tendrás acceso gratuito a El...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

José Antonio Errejón

Autor >

Autor >

Jorge Moruno

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí