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Los deportistas españoles se quedan sin recursos

Algunas federaciones abogan por un nuevo impuesto sobre las apuestas deportivas para compensar la merma de las becas del Plan ADO

Ricardo Uribarri 6/07/2018

Antranias

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El gran impulso que ha supuesto el Plan ADO para el deporte español se demuestra con un simple dato. El 82% de las medallas conseguidas por nuestro país en la historia de los Juegos Olímpicos se han logrado bajo el paraguas de este programa, que desde 1992 facilita becas a los deportistas gracias a las aportaciones económicas de empresas privadas. El modelo, sin embargo, atraviesa el momento más difícil desde su creación. Para este ciclo olímpico que culminará en Tokio en 2020, apenas ha podido recaudar 22 millones de euros, un 65% menos, por ejemplo, que lo que se obtuvo para Pekín 2008. La solución que barajan algunos dirigentes de federaciones para lograr más ingresos es tan novedosa como llamativa. Que un porcentaje de lo que se invierte en las apuestas deportivas se destine a la preparación de los deportistas de alto nivel a través de un nuevo impuesto.

Las empresas que entran a formar parte del Plan ADO obtienen desgravaciones fiscales del 90% sobre las aportaciones que realizan gracias al real decreto que cataloga la preparación olímpica como un acontecimiento de excepcional interés público. Un incentivo que ya no parece ser suficiente. Si para Londres 2012 se logró captar a 15 empresas, que bajaron a 13 para Río 2016, en esta ocasión, sólo se han sumado 10. Y algunas de ellas han dejado el primer nivel, el de socios patrocinadores, para quedarse en el segundo, el de empresas patrocinadoras, aportando menos fondos.

La realidad es que estas firmas sólo proporcionan 18,6 millones de euros, una cantidad a las que hay que sumar los 862.000 euros que da Televisión Española (uno de los tres socios del ADO junto al COE y el CSD) y que llega a los 22 millones citados gracias al dinero que da el Consejo Superior de Deportes con cargo al porcentaje de los derechos de retransmisión de La Liga que corresponde a las federaciones deportivas.

España es el primer país del mundo a nivel deportivo si haces la división entre inversión y resultados

¿Cuál es la razón para que haya bajado el número de empresas relacionadas con el plan ADO? En primer lugar hay que decir que no hay tantas que puedan invertir en este tipo de eventos y muchas de ellas, que están muy solicitadas, ya han agotado su capacidad de desgravación para varios años. Cada empresa tiene unas posibilidades en función de sus cuentas de resultados. Una situación que quizá se podría solucionar con una nueva Ley de Mecenazgo. El presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, incide en esta problemática en respuesta a CTXT. “El retorno que tienen las empresas en los acontecimientos de excepcional interés es en desgravaciones a través de campañas publicitarias. Las grandes empresas que están en ADO participan prácticamente en todos los acontecimientos con esa catalogación y llega un momento que ya no hay capacidad de desgravación para ellas. No hay que cambiar la filosofía de ADO, pero hay que mejorar esas vías de retorno fiscal para que las empresas puedan seguir aportando. La llave de esto la tiene el Gobierno y espero que cuando le planteemos esta cuestión al ministro encontremos una solución”.

El anterior presidente del Consejo Superior de Deportes, José Ramón Lete, defendía la tesis de que no hay relación directa entre inversión y número de medallas en los Juegos, y para ello ponía el ejemplo de que el deporte español había conseguido en Río 2016 el mismo puesto en el medallero (14º) que en Pekín 2008, pese a contar para la última cita olímpica con un 40% menos de recursos económicos, e idéntico número de medallas (17) que en Londres 2012, cuando la inversión fue un 32% superior a la disponible para el evento brasileño. Blanco tiene una opinión bien distinta. “España es el primer país del mundo a nivel deportivo si haces la división entre inversión y resultados, pero si no tenemos medios ya no podemos ir a más. El deporte es el mejor representante de España a nivel mundial y no podemos dejar que su nivel caiga”.

El presidente del COE ve reforzada su tesis de que “el deporte español es Lourdes”, por los milagros que hace en comparación a sus posibilidades económicas, con los resultados de un estudio realizado por la consultora Deloitte a petición del CSD y de ADESP (Asociación del Deporte Español), entidad constituida por las federaciones deportivas españolas, que analiza nuestro modelo deportivo en comparación a 10 países: Reino Unido, Alemania, Australia, Francia, Italia, Países Bajos, Canadá, Nueva Zelanda, Dinamarca y Bélgica.

A través de examinar cinco áreas se buscaba descubrir el grado de madurez del modelo deportivo español y los resultados no han sido muy positivos. España queda por detrás de todos esos países, con apenas un 53,8% de madurez, muy lejos de Nueva Zelanda, que con un 77,3% encabeza la lista. Con menos de cinco millones de habitantes, el país oceánico tiene el mismo nivel de financiación pública en deporte de élite que España. Teniendo en cuenta el volumen de población, nuestro país debería invertir 120 millones más para estar en la media de financiación pública del resto de países analizados. Este año, la partida que destina el Gobierno al CSD es de 54 millones.

A la espera de que se busquen nuevas vías para reactivar la inversión privada y pueda crecer la financiación pública, las federaciones han pensado, a través de ADESP, una opción para generar más recursos para la preparación de nuestros deportistas. Pretenden que una parte del dinero que se mueve en las casas de apuestas gracias al deporte pueda retornar a él. ¿Cómo hacerlo? Hay dos posibilidades. La disposición adicional sexta de la Ley 13/2011 de regulación del juego dice que “reglamentariamente se fijará el porcentaje o su equivalente, aplicable a la recaudación obtenida de las apuestas, para determinar la cantidad que será objeto de retorno al Deporte”. Ocurre que esta disposición lleva seis años sin desarrollarse y por lo tanto no se ha fijado ningún porcentaje. Esta opción la ve complicada José Hidalgo, presidente de ADESP y de la Federación Española de Triatlón. “Cuando analizas con tranquilidad la disposición sexta para ver si se puede generar un ingreso económico te das cuenta que las posibilidades son muy pequeñas”, explica a CTXT.

Al alcohol y al tabaco ya se le gravó un impuesto porque se entendía que genera adicción y cuestiones nocivas para el país. El juego también tiene relación con la adicción

La otra opción pasa por “modificar la ley para crear un impuesto nuevo que vaya sobre la apuesta, no sobre el beneficio de la apuesta. Si yo apuesto 100 euros, queremos que un euro vaya a la preparación de los deportistas de nuestro país. Con el alcohol y el tabaco ya se hizo lo mismo. Se les gravó con un impuesto porque se entendía que generan adicción y cuestiones nocivas para el país. El juego también tiene relación con la adicción”, afirma Hidalgo.

El presidente de ADESP justifica esta petición por dos motivos. “El primero es porque este modelo ya está implementado en otros países de nuestro entorno, como Inglaterra y Alemania, y está funcionando muy bien como una medida de financiación del deporte. Y el segundo es porque hoy en día se hacen apuestas sobre muchos deportes. En el fútbol,  por supuesto, pero también sobre tenis, baloncesto, atletismo…. Nosotros ponemos los escenarios, las competiciones, los deportistas y eso fomenta un lucrativo negocio que no tiene ningún retorno hacia los que están posibilitando esas apuestas deportivas”.

Las federaciones tienen ya cuantificado el dinero que podrían obtener mediante este vía. “En España se invierten anualmente algo más de 5.000 millones de euros en las apuestas deportivas. Si esa cantidad se gravara con un 1% nos supondría unos 55 millones de euros, que es la misma cantidad, prácticamente, que nos da el Consejo. Sería duplicar lo que tenemos ahora, pero ni aun así estaríamos en los niveles económicos en los que deberíamos estar”.

ADESP le ha hecho llegar ya esta propuesta a las formaciones políticas y según Hidalgo, con respuesta positiva. “Cuando nos hemos entrevistado con ellos han sido muy receptivos. Todos creen que como concepto es necesario. Ahora hay que ver cómo se puede plasmar”. Ciudadanos presentó hace unos meses una proposición no de ley para que se desarrolle la citada disposición adicional sexta de la Ley 13/2011. Su portavoz de Deportes, Rodrigo Gómez, señaló entonces que “es sorprendente que en épocas malas de financiación no se haya aprovechado ese recurso, lo cual demuestra el poco interés de los distintos gobiernos para financiar el deporte español”.

La Asociación Catalana de Adicciones Sociales señala que uno de cada cuatro nuevos pacientes que recibe lo hace por problemas con juegos de internet, un 40% procedentes de las apuestas deportivas.

El sector del juego ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años en nuestro país, especialmente a través de las apuestas deportivas on-line. Según datos de la Dirección General de Ordenación del Juego del Ministerio de Hacienda, en el primer trimestre de 2013 había 289.770 jugadores activos registrados en juegos on-line, una cifra que ha pasado a ser de 842.834 en marzo del presente año. Los que tienen entre 18 y 25 años son el segundo grupo que más juega, sólo superados por los que tienen entre 26 y 35. Las cantidades jugadas en el tercer mes del 2018 superaron los 193 millones en las apuestas deportivas de contrapartida convencionales (las que se hacen antes de que empiecen los eventos) y los 411 millones en las apuestas en directo (mientras se disputa el evento).

La expansión de las apuestas on-line ha generado también un problema social de primera magnitud que no se puede obviar: los casos de adicción que causan graves situaciones económicas, laborables y sociales han crecido de forma paralela en los últimos años. La Asociación Catalana de Adicciones Sociales (ACENCAS) señala que uno de cada cuatro nuevos pacientes que recibe lo hace por problemas con juegos de internet. De ellos, un 40% proceden de las apuestas deportivas. El 21% de los pacientes que atendió en 2016 el hospital de Bellvitge en su unidad de juego patológico estaban relacionados con el juego on-line. De ahí que haya personas a quienes le chirríe la posibilidad de que estas empresas se conviertan en “mecenas” del deporte olímpico.

En Italia, por ejemplo, se acaba de publicar un decreto que prohíbe la publicidad de todas las formas de apuestas. El viceprimer ministro del país, Luigi Di Maio, ha señalado que “esta es una industria que se ha vuelto demasiado grande a costa de la salud y la dignidad de la gente”. Según el Consejo Nacional de Investigaciones del país transalpino, 400.000 personas tuvieron algún tipo de problemas con las apuestas en 2017, cuatro veces más que hace diez años. Por contra, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha fallado recientemente a favor de que cada estado de su territorio pueda legalizar las apuestas deportivas, anulando una ley federal de 1992 que lo prohibía.

José Hidalgo reconoce que no han entablado contactos con las casas de apuestas para tratar este asunto, pero les lanza un guante. “Creo que podríamos ir de la mano porque para ellos podría ser un buen mensaje el decir que con ese pequeño gravamen ayudan al desarrollo de los deportistas del país, además de luchar contra la adicción, que sería la otra función para la que se podría emplear”.

No están muy por la labor de recogerlo las empresas del sector del juego. Miguel Ferrer, responsable de asuntos públicos y experto en temas regulatorios de Jdigital, la Asociación Española de Juego Digital que vela por los intereses de la industria del juego online en España, explica a CTXT que “el pensamiento general de la gente es que el sector del juego mueve miles de millones de euros y que las empresas tienen grandes beneficios. Pero el 96% de lo que se juega va a parar a premios. Lo que las empresas reciben es sólo un 4%. Y al 25% de este porcentaje se le aplica el impuesto sobre las actividades de juego. Además hay que añadir los costes operativos, como inversiones, tecnología y empleados. Si ahora nos ponen un nuevo impuesto supondría una pérdida importante de negocio para las empresas, que ya están sometidas a multitud de costes. Con lo cual, nuestra opinión no es favorable”.

Ferrer también recuerda que el sector del juego “ya está invirtiendo en publicidad y patrocinios cantidades relevantes en organizaciones deportivas, por lo que entendemos que sería una penalización injustificada”. El representante de Jdigital anima a las federaciones a que cambien su diana y fijen la vista en las administraciones si quieren conseguir más recursos. “El Gobierno recauda cada año mucho dinero gracias a ese impuesto que tienen las empresas de juego, un impuesto especial y que se añade al IVA, IRPF, o el de sociedades. A lo mejor, de ese impuesto, debería detraerse un porcentaje para las federaciones deportivas. Nosotros ya estamos haciendo una contribución que sobresale sobre otros sectores productivos que podemos conocer. Además, somos los primeros que luchamos contra el fraude en los eventos deportivos y existen controles y mecanismos para personas con adicciones. Los argumentos que están utilizando las federaciones no son correctos”. 

Autor >

Ricardo Uribarri

Periodista. Empezó a cubrir la información del Atleti hace más de 20 años y ha pasado por medios como Claro, Radio 16, Época, Vía Digital y Marca. Actualmente colabora con XL Semanal y se quita el mono de micrófono en Onda Madrid.

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