1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Morente de la A a la Z (III)

De Flamencólicos a Jaleos

Extractos del libro ‘La voz de los flamencos’ (Siruela, 2008): una larga entrevista, en cinco tomas, con preguntas de una sola palabra (o dos) al genial cantaor granadino

Miguel Mora 8/08/2018

<p>La Niña de los Peines. </p>

La Niña de los Peines. 

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

 

Flamencólicos. Dicen que yo inventé la palabra, pero también se me acusa de otras cosas. Incluye melancólico; cólico; coliflor; alcohólico, y seguramente tiene connotaciones más graves. Viene de flamencólogo, claro, que es una palabra que inventó Anselmo González Climent, un argentino que era buen aficionao. La flamencología es un mundo de hombres apasionados que han hecho una labor por una parte buena, cuando los libros estén bien hechos; porque un libro siempre es importante pero una copia de un libro de otro libro de otro libro es menos importante, ¿no? Lo que ha sucedido es que algunos empezaron a representar la Real Academia del Cante Flamenco y a dirigir los sentimientos de la gente y de los artistas; a decir lo que se tenía que hacer y lo que no, y se perdieron en partidismos, y entonces muchos artistas se aprovecharon para conveniencia de sus carreras personales. Hay trabajos muy válidos y respetables, aunque han contribuido a algunos equívocos. Pero siempre que un género musical tiene muchos libros escritos sobre él es porque merece la pena. ¿No?

Folclore. El flamenco es un arte hecho sin escritura: los guitarristas de hoy siguen aprendiendo de otros guitarristas. Es mejor saber flamenco y música, desde luego, pero antes nadie podía escribirla. “Don Fulano sabe música”, decíamos entonces. Todavía se dice. Admiramos mucho al que ha estudiado la carrera de música; a la inversa no. Por eso siempre hay un tono de superioridad del músico de carrera frente al músico flamenco. Quizá no saben que los códigos nuestros, para aprenderlos, requieren quince años de estudios en Viena, comerse dos o tres membrillos en el pueblo de Beethoven y aun con todo y con eso no lo aprendes. No es por ponernos pedantes, pero los que quieren calificar esto como un folclore no se enteran. Tampoco es un arte popular: quizá a algunos les resulte folclórico, o pintoresco, pero es un arte de profesionales desde hace un par de siglos por lo menos. Lo que pasa es que este arte se ha hecho siempre en los cafés y en los tablaos, la gente iba allí para sobrevivir y ganarse la vida: pero eso está un escalón por encima del folclore, que es una cosa ocasional. Como el tío que sale a tocar la guitarra flamenca no haya ensayado seis horas todos los días, no toca ni dos notas. El cante ha crecido así, el baile y el toque también. Pero la gente prefiere pensar: “¡Qué interesantes estos bichejos, qué graciosos estos andaluces, qué espontaneidad!”. Es en el fondo ignorancia, y la ligazón del flamenco y la copla a la farándula, a la noche y a los señoritos, que es realmente una parte de su origen. Pero coger la zambomba el día de Nochebuena no es lo mismo que tocar por siguiriyas.

Silverio Franconetti

Silverio Franconetti

Franconetti, Silverio. Tampoco tengo autógrafo, pero me gustaría. Otro gran creador. Yo dediqué muchos años a investigar a los antiguos, pero cuando me di cuenta de que otros lo hacían, lo dejé. Ahora cada vez me interesa menos. Me desencanta ver tanta necesidad de inventarse autorías pasadas de cantes para resultar más sabio o más interesante. Dediqué mucho tiempo a eso y ahora ya no me interesa el cante como es ni como dicen que era. Me interesa el cante como no es. Cobitos era un cantaor genial de Granada, y pensaba que cuantos más nombres soltara de cantaores antiguos mejor; yo admiraba mucho eso. Cobitos decía que cantaba la soleá de Antonio el Portugués. Lo grande es que murió con 96 años, llegó a Granada con 14 y sólo fue a Cartagena. ¿Cómo iba a ser aquello de El Portugués? Pero claro, cuanto más exótico el nombre del autor de la soleá, mejor sonaba la cosa...

Gades, Antonio. Llegó tras las compañías de La Argentina, La Argentinita y Pilar López, Carmen Amaya y Antonio Ruiz, y aportó un estilo nuevo, una forma nueva, una iluminación nueva. Un baile nuevo. Lo revolucionó. Todos empezaron a bailar como él. Bailaba con una personalidad tremenda; es sin discusión uno de los mejores artistas de la historia española, a la altura de lo máximo, era fantástico. Enseñó una cosa crucial: que la disciplina, en el baile y la guitarra, es fundamental. El cante es el familiar anárquico del flamenco, aunque tampoco te puedes descuidar. Gades fue de los primeros bailaores que empezó a enarbolar la bandera de la izquierda. Pero quizá fuimos los cantaores los primeros. Menese, Gerena… Mi disco de Miguel Hernández salió antes en México que aquí.

Garfias, Pedro. Un poeta genial, que me recuerda al Ejército, a la frontera, a la guerra civil. Fue jefe de puesto en Aduanas durante la guerra y dejó escaparse a muchos artistas del país. Era comunista y se murió en la acera de la calle, ante la sede del PCE en México; como dijo su poema: “Borracho, tambaleándose”. A veces entraba y rompía los muebles, era el más anarquista de todos. Fue amigo y me parece que maestro de Luis Ríus, cuya mujer, la bailaora Pilar Rioja, todavía va a bailar cada año a Nueva York. Los conocí a todos en México. También a Juan Ibáñez, que era director de cine y amigo de Buñuel, y que puso los nombres de sus películas a los locales: La edad de oro, El perro andaluz... De Garfias y Ríus he cantado algunos poemas. Ni Garfias ni Ríus eran muy conocidos aquí; cuando volví de México y los canté, noté que nadie los conocía. 

Garrotín. Nunca lo he cantado. Es un primo de la farruca, gracioso pero no me ha gustado mucho. Más bien para guitarra y baile, aunque sin despreciarlo.

Granada. Tiene su parte maravillosa, en cuanto a flamenco, muy característica: una forma de cantar única. Carmen Amaya cantaba como las gitanas del Sacromonte. Parece que en el Somorrostro a su familia la llamaban “los gitanos granaínos”. Granada, para lo chica que es, ha dado muchísimo flamenco, grandes baialores como Mario Maya, Manolete o La Yerbabuena, tocaores como los Habichuela, los Maya, los Cortés… Lo digo porque parece que de Córdoba para acá no hubiera flamenco; y si nos descuidamos, va a resultar que el flamenco es de una calle sola.

Granadina y media granadina. La media granadina me recuerda a la media verónica, y pensándolo a lo mejor el nombre viene de ahí. Dicen que se lo puso Chacón para diferenciarla de la granadina. Lo que sé es que para cantar la media en condiciones hay que haberse comido antes un cordero en Casa Cándido. La media es más difícil de voz; de arte es lo mismo; va en tono de Sí. Da una notación muy brillante, luce mucho la guitarra y cuando se canta con buena voz es una belleza, se hace ad líbitum (a placer, libre) y a veces se utiliza para hacer alardes, sobre todo el que tiene mucha fuerza, un tono brillante y una tesitura alta. Las mujeres brillan mucho en ese cante. Brillar a veces no es que el cante esté bien hecho. Valor artístico y brillo no es lo mismo, pero es uno de los cantes grandes, de los que contribuyen a hacer grande el cante flamenco. La mentalidad hace unos años era presumir de poderío de voz, y había un cantaor de Graná con mucho arte que pasó un momento cómico: empezó a alargar el cante y no se podía parar, y le pedía por Dios al guitarrista que no parara, y cuando llegó al final la gente aplaudía porque había sobrevivido. Hay que tener cuidado en medirlo. Si tiene arte musical y expresión, es espléndido. 

Guajira. Me gusta, es muy bonito y muy cubano. La auténtica guajira de Cuba es distinta, pero nosotros nos la hemos imaginado así. Tiene unas tonalidades que están a un paso del cante por cabales, y si la aceleras es bulerías, lo que hace pensar que está entroncada con la soleá también, lo que demuestra que las impurezas del flamenco están por todas partes, porque en cuanto a medida y tiempo tiene que ver con la siguiriya… ¿Qué fue antes? ¡No lo sé porque no estaba allí!

Guitarra. Nuestro instrumento. Un instrumento de volumen sutil, pero que tiene problemas: no llega como el saxofón o la trompeta; por eso es muy difícil sonorizar la guitarra en los conciertos y en los espacios grandes hay que enchufarla. No hay más remedio. Tiene posibilidades maravillosas pero está inventada para la distancia corta. Soy un gran admirador de la diversidad de expresiones de la guitarra flamenca desde Manolo de Huelva hasta ahora mismo. Mi hijo Kiki parece que va a ser tocaor. En El pequeño reloj hice un homenaje a la guitarra, soy un guitarrista frustrado. Si no veo dos o tres guitarras por la casa no estoy contento, me gusta tenerlas cerca. Aunque no soy gran lector de música, es un instrumento muy difícil. Le tengo muchísimo respeto. Me imagino que piano a mitad de carrera será igual de endemoniado, pero hacer un acorde de Do en un piano debe ser fácil y hacerlo en la guitarra requiere muchísimo tiempo. Exige más ensayo que el cante, más sacrificio: sin eso, nadie toca un pimiento. Los tocaores siempre están tocando. El cante tiene otra ventaja: ensayar un cante es muy difícil, de hecho yo jamás ensayo.

Habichuela, Los. He pasado gran parte de mi vida junto a la familia. Ligado por destino, por amistad y por admiración; por paisanaje también. Y por arte, sobre todo. Juan y Pepe comparten el espíritu, pero su técnica es muy distinta. Pepe puede hacer un concierto de rasgueo. Juan tiene esa flamencura extraordinaria, ese sonido tan personal y de tanta calidad. Pepe ha conseguido un nivel técnico espectacular, el de las grandes guitarras. A él le debo el disco de Chacón, el Despegando y muchos trabajos. A Juan, muchos momentos muy importantes de inspiración. El mito de la contención del tocaor que acompaña y el de la sincronización perfecta del guitarrista con el cantaor no existen. Lo importante es la intención, el concepto, la expresión, la habilidad de hacer la falseta que viene a cuento después del cante, la sutileza y la intuición. La leyenda de esos que chanelan [presumen] de “cazadores” no existe. El guitarrista y el cantaor tienen que escucharse mutuamente. Ir juntos no siempre se consigue. Si eres un prodigio de técnica, vas al mismo tiempo. El diálogo puede ser respuesta y pregunta. Pero para contestar hay que preguntar antes. Juan tiene fama justa de acompañar bien.

Hassen, Armin (alias Antonio Robledo). El otro día hablé con él; es un gran pianista flamenco alemán, con él hice la Suite Flamenca y el Allegro Soleá, porque confiaba en él como orquestador y gran conocedor. Tenemos una relación de amistad. No le darían el carné de flamenco en la Junta de Andalucía, pero es más flamenco que la mayoría de los flamencos que conozco.

Hispavox, Antología Flamenca de. De las primeras que me compré y de lo primero que pude escuchar en mi pickup; me parecía una maravilla y todavía me lo parece. La hicieron los franceses, la casa de Le Chant du Monde, y luego la compró Hispavox. La montó Perico el del Lunar, él fue el productor, lo que entonces no existía. No se ha superado. 

Huelva. Tierra de arte. Muy flamenca, por cada metro cuadrado salen cientos de fandangueros. Profesionales salen unos cuantos: Rangel, Niño Miguel, Toronjo, Arcángel... Toronjo sólo te conocía cuando iba borracho. Calle Arenal, seis de la tarde, paseando con su señora, lo saludé. Ni me reconoció. A las siete de la mañana, lo veo en el Picacho Veleta, y me dice: “¡Hombre, Enrique!”.

Indio Gitano, El. Maravilloso extremeño, una voz entre lo gitano y el soul y el blues. Sonaba como Louis Armstrong y era un personaje extraordinario.

Interpretación / Creación. Se dice que el flamenco es un arte de intérpretes, no de compositores. No hemos estudiado composición, pero hemos creado música. El cante no cayó del cielo. Lo que pasa es que siempre ha sido denigrado. Por ejemplo, los fandangos de El Sevillano. Tiene catorce y todos son geniales: uno se podría llamar Noche oscura, otro Por la tarde comiendo brevas, otro Mariposas azules. Pero se llaman Entró un día y no me conoció y cosas así. El Mellizo creó su malagueña de la nada. Es un caso muy especial, que se despega del hilo conductor de la creación flamenca: es la obra de un músico enorme. No tiene antecedentes. Quizá la de Juan Breva tiene precedentes inmediatos en el fandango de Málaga; la de El Mellizo no está muy cerca de ningún otro cante anterior. Y como eso hay muchas otras cosas; la caña, por ejemplo, tan cuadrada, tan medida, alguien la debió componer: lleva una medida muy exacta, perfecta. Mis fandangos, mis siguiriyas, los he hecho yo en mi casa con la guitarra o andando por la calle. Yo sé muy bien cómo salen; a mí me han salido, sé cómo han nacido, nadie me ha dicho que yo los hiciera. Al contrario, mi primera siguiriya yo la ocultaba, no podías decir que era tuya, la escondía. Decía que era de un viejo de Málaga. Los cantaores viejos de esa época eran los guardianes del tesoro, pero el tesoro a veces estaba a veces ingenuamente idealizado; si Cagancho era aquel que hemos oído en los cilindros, mi perro lo mondaba. Chacón, La Niña de los Peines eran creadores, y es seguro que muchísimos cantes son originales de ellos; la Bambera de La Niña con Melchor es una creación de ella, personal, hecha a partir de una canción de columpio. Las farrucas, los cuplés que adaptó, los fandangos, seguro que hay creación ahí también. En Chacón, los tientos, las soleares, las siguiriyas, el mirabrás, los caracoles, todo eso y las malagueñas personales… Los dos son creadores enormes de música. Pero la tendencia a esquematizar de la flamencología, y de los propios artistas que querían demostrarle al escritor que eran los que más sabían, produjo una confusión enorme. Como si esto hubiera caído del cielo. Cantar, bailar y tocar por soleá es una cosa muy compleja. Bulerías y fandangos están quizá más cerca de lo popular. Hay 800 en Jerez que cantan muy bien por bulerías. Por soleá hay menos. Por siguiriyas menos. Y por fandangos naturales menos todavía.

Jaberas. Un fandango de Málaga con una música en ritmo de verdial. Muy bonita. 

Jaén. Dos grandes cantaores: Valderrama y El Gallina. Curiosamente, más artistas en los pueblos, más que en la capital.

Jaleos. Cante extremeño, la palabra lo dice: meter bulla, fiesta, alegría. El palo va cerca de la bulería, más fácil pero en un compás parecido.

Continuará.

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Miguel Mora

Nacido en Madrid, en 1964, el director de CTXT fue corresponsal de El País en Lisboa, Roma y París. Anteriormente, trabajó durante 10 años en la sección de Cultura como reportero para temas de cine, literatura y arte. En 2011 fue galardonado con el premio Francisco Cerecedo y con el Livio Zanetti al mejor corresponsal extranjero en Italia. En 2010, obtuvo el premio del Parlamento Europeo al mejor reportaje sobre la integración de las minorías. Es autor de los libros 'La voz de los flamencos' (Siruela 2008) y 'El mejor año de nuestras vidas' (Ediciones B).

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí