1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Análisis

Un capitalismo imposible por la desigualdad

No habrá renta básica, ni limitación de salarios, ni reparto sensato alguno que sea sostenible y duradero si no se establece antes un límite al patrimonio

Luis Molina Temboury (EFC) 15/08/2018

<p>Desigualdad.</p>

Desigualdad.

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

Para vislumbrar el futuro del capitalismo global es útil observar la evolución de la desigualdad en las dos grandes potencias que pugnan por el cetro del poder económico, China y EEUU. La fuente estadística es World Inequality Database y la población se refiere a los adultos.

 

El primer gráfico G.1 presenta la proporción de la riqueza o patrimonio en manos del uno por ciento de la población más rica desde 1995. En EEUU, a esa famosa porción le fue de cine. El 1% más rico poseía entonces el 29,1% de la riqueza de su país y en 2014 había sumado nueve puntos y medio, hasta el 38,6%. En China el proceso fue aún más grandioso. Si en 1995 el 1% más rico de su población poseía el 15,8% de la riqueza, veinte años después tenía cerca del doble, el 29,6%.

En el segundo gráfico G.2 se observa cómo les fue a los de abajo en ese periodo, pero en un porcentaje cincuenta veces mayor: la mitad de cada población de adultos. Aquí el proceso fue claramente a peor. Espectacular de nuevo en China, donde esa mitad juntaba en 1995 el 16% de la riqueza del país y veinte años después tan sólo el 6,4%. En EEUU la bajada fue inferior, pero lo que impresiona de allí es su nivel. En 1995 la mitad de la población estadounidense poseía una riqueza minúscula, el 1,4% del total, pero como siempre se puede empeorar, desde 2008 suma una riqueza negativa. Y ello a pesar del repunte registrado a partir de 2009, cuando esa mitad de la población sumaba una “riqueza” del -2%.

El enfermo americano y el diagnóstico

La mitad de los estadounidenses posee menos que nada porque sus propiedades no llegan a cubrir sus deudas después de impuestos (hipotecas, créditos para estudiar o pagarse la sanidad…). Esto puede explicar el enfado de muchos norteamericanos que auparon a Donald Trump, con la inestimable ayuda del candoroso Zuckerberg y de Putin, hay que decirlo. Y también demuestra que la rabia, puntual o sostenida, puede volverse en contra de uno mismo. Porque es reconocible que el programa de Trump, más allá de alharacas sobre la grandeza de “América” no favorecerá precisamente a sus votantes de abajo.

La modernidad es que el “pequeño hombre cohete” y el “viejo chocho” se enrabieten

Lo que le importa a Donald es el trapicheo con otros colegas milmillonarios, como Kim o Vladimir. A los derechos humanos, a las instituciones multilaterales, al cambio climático o al crecimiento de la desigualdad le pueden ir dando morcilla. La nueva política de los contendientes por tener más poder y riquezas que nadie no repara en minucias de afeminado ni en vanos intereses del populacho. La modernidad es que el “pequeño hombre cohete” y el “viejo chocho” se enrabieten, amaguen con su juguete nuclear y rebajen después la tensión escenificando una zalamera amistad. Adrenalina y reality show para flamantes negocios.

Los dos primeros gráficos se refieren al poder real, al patrimonio, lo que se tiene, que no es lo mismo que lo que lo que se ingresa, la renta. Esta segunda es un volumen muy inferior. La renta por adulto es cinco veces menor que la riqueza por adulto en EEUU y siete veces menor en China. Las rentas, siendo flujos, son efímeras, pero a diferencia del patrimonio son imprescindibles. Sin patrimonio y con sabrosos ingresos salariales se vive estupendamente. Sin renta alguna, esa mitad de estadounidenses y sus familias que tienen menos que nada no podrían siquiera sobrevivir. Un buen patrimonio es poder, una renta mínima es menester.

Los dos gráficos siguientes, G.3 y G.4, presentan la evolución de las rentas del 1% y del 50%. Pocas sorpresas. Es claro que el decrecimiento de las rentas de la mayoría de abajo, salarios, pensiones y subsidios principalmente, representado en G.4, está poniendo a dieta su patrimonio en G.2; y también que las rentas crecientes de la cúspide de arriba (G.3), mayormente financieras o empresariales, vienen engordando el suyo (G.1). La población de los dos primeros gráficos no es exactamente coincidente con la de los dos segundos (se puede combinar mucha renta con poco patrimonio y viceversa) pero se aproxima bastante. Lo habitual es que las poblaciones por patrimonio y por renta confluyan tanto por arriba como por abajo, ya que el patrimonio no es más que rentas anteriores acumuladas.

 

El loco mundo de la política en plena pandemia

El gigante chino acelera (las rectas de regresión convergen en los cuatro gráficos) presto a desbancar a otros rivales en desigualdad, lo que no es fácil ante un campeón como EEUU, y no digamos de Rusia, destacado récord mundial, aunque el WID disponga de escaso detalle estadístico. Con el núcleo duro de los dirigentes de las tres potencias volcado en la tarea prioritaria de desbancar al rival en la lista Forbes, los argumentos patrióticos para justificarse en el poder han ido mutando a grotescos: el prestigio democrático del gran imperio a los pies del pequeño arrogante dictador, el orgullo comunista del campeón mundial de la desigualdad o el gran partido que guía a su pueblo para mejor negocio de los de arriba.

La desigualdad creciente de los tres colosos no es la excepción. La India, Indonesia, Brasil, Pakistán, México, países de África o de la Unión Europea, todos están sumidos en un proceso de crecimiento de la desigualdad de la riqueza y de la renta. De norte a sur, de este a oeste, la desigualdad extrema y creciente es regla recurrente. Y la memez de los argumentos que quieren desviar la atención de ese proceso, confrontarlo sin alternativa o hasta justificarlo, también. De memeces vamos bien servidos en la UE. El populismo anticapitalista, el de los partidos apadrinados por multimillonarios para combatirlo, el nacionalismo buenista o abiertamente agresivo, la xenofobia y hasta el racismo cabalgan briosos a lomos de la austeridad para los de abajo impuesta por el Banco Central Europeo de Alemania.

A la inmortalidad por la desigualdad

Se sabe que no hay país en el mundo que escape al crecimiento de la desigualdad en el medio y largo plazo. Y también que a escala mundial la cúspide del 1% es agudo picacho, de lo que se habla bien poco. El control de lo que ocurre en la economía mundial no lo detenta en absoluto el 1% de la población, sino no más de cien mil personas, con un reparto de riqueza y poder entre ellas todavía muy desigual. Los milmillonarios del mundo son sólo dos mil. Un informe de Capgemini calcula, por ejemplo, que entre los millonarios del mundo (excluida la primera vivienda, coches de lujo y demás bagatelas) el 1% posee el 34,5% de la riqueza conjunta de todos ellos; y el total de esos millonarios, según la restrictiva definición, es bastante menos del 1%. También hay que recordar que el actual campeón de la lista Forbes, ya quisiera Trump, posee ciento doce mil veces más que los tristes millonarios rasos.

El capitalismo de la desigualdad extrema y creciente capitaneado por los partidarios de la ambición sin límite no tiene futuro

Superados los cien mil millones hay que marcarse nuevos objetivos. A por los doscientos mil. Y si se tercia un buen pelotazo, a por el millón de millones. “Hasta el infinito y más allá mientras el cuerpo aguante”, es el lema de quienes pilotan la economía y la política mundial amasando fortuna. Algunos empeñados, según se dice, en alcanzar la inmortalidad. Y pese a todo preocupados, porque la ambición desmedida no está exenta de problemas. Que si convendría trasladar los laboratorios de la inmortalidad al subsuelo, no vaya a ser que una tonta desavenencia en el romance atómico dé al traste con nuestros planes; que si el cacareado cambio climático, que a quién le importará mientras se pueda contaminar gratis, está minando la rentabilidad de nuestras empresas; que a ver si nos van a fallar los contratos de reconstrucción de Siria tras el éxito destructivo de las armas que les hemos vendido… y cosas así. Problemas y problemas sin vacaciones ni descanso, porque en el campeonato de la codicia infinita no hay tiempo que perder.

El capitalismo de la desigualdad extrema y creciente capitaneado por los partidarios de la ambición sin límite no tiene futuro. Por eso es imprescindible establecer un límite al patrimonio. Un millón de dólares, para frenar en seco la irracionalidad del modelo, o diez millones, o cien millones, o mil. Incluso diez mil, mejor que nada. Tal vez la difícil transición entre el capitalismo patrimonialista desbocado y un nuevo capitalismo, o como se le quiera llamar, acotado por la contención de la ambición desmedida y el respeto a las personas y al medio ambiente, aconseje establecer un límite elevado de partida. No lo sé. Lo que es meridiano, a la vista de los cuatro gráficos, es que el capitalismo actual es inviable.

La utopía de la renta básica universal

La imposibilidad del modelo es ya vox populi. Numerosos intelectuales, preocupados por el proceso representado en G.4, proponen establecer una renta básica universal. Esto, que parecía friki utopía, se plantea hasta en las reuniones del club de los poderosos. Porque si una nueva gran crisis se nos viene encima, cercenando de nuevo la renta de toda esa multitud de G.4 que se encuentra mayoritariamente en G.2 (sin un patrimonio que pueda servir de colchón ante un nuevo bache de rentas), urge planificar qué hacer. El exterminio masivo del rival, como en la última gran guerra, no es ya una opción, porque un conflicto global alentaría el exterminio de todos. Además, la justificación de la crueldad de cualquier tipo va perdiendo un terreno que vienen ocupando las mujeres, corroborando el desencuentro de la gran mayoría, también de hombres, con la patológica élite masculina que gobierna el sistema.

La renta básica es buena idea. Pero pretender que quienes controlan el poder, inmersos en la competición por acumular riquezas sin fin, paguen a los de abajo una renta que les prive a ellos de posicionarse mejor en su impostergable escalada hacia arriba es la mayor de las utopías. Hay que impedir primero la continuación de la dinámica de G.1: detener la irresponsable competición en algún punto, porque esa es la dinámica principal que promueve y potencia las otras tres.

No habrá renta básica, ni limitación de salarios, ni reparto sensato alguno que sea sostenible y duradero si no se establece antes un límite al patrimonio. Parar la contienda de machos que gobiernan el mundo y nunca tienen bastante es lo prioritario. Y si imponer esa mínima cordura en democracia no puede ser, sería bueno ir preparando las naves para un viaje sin retorno que garantice la supervivencia, reproducción y evolución de unos pocos representantes de la especie. Es lo que aconsejaba Stephen Hawking, visto el panorama en el planeta. Y es seguro también un objetivo complementario de alguno de los multimillonarios aspirantes a la inmortalidad, aunque sea para vagar sin tocar tierra por siempre jamás. Ya entonces literalmente.

----------------------------------------

Artículo original disponible en economistasfrentealacrisis.com

Autor >

Luis Molina Temboury (EFC)

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

2 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Sergio B

    Vaya un monton de humo, ni una justificacion moral, mas que insultos a los que mas tienen y mensages vacios de desastre. A mi este articulo me suena a un monton de ruido que beneficia unicamente a los que mas tienen. A lo mejor usted, como economista, considera al que vaya a ser su lector demasiado estupido para entender argumentos y por eso llena el articulo de lemas y graficos vistosos, pero ese es, en mi opinion, el primer problema a luchar, que hasta quien se supone que esta a favor del pueblo trate al pueblo como retrasados mentales. De argumentos de verdad a la gente y esta lo entendera y quiza cambie algo, vaya con esloganes y su mensage sera solo viento. A lo mejor le sorprende el entendimiento de la gente y le hace sentirse menos inteligente de lo que cree que es, pero viva con ello. Si usted es incapaz de tratar a los demas con respeto, que derecho tiene para pedirselo a los del 1%? Como se atreve intentar un argumento serio con el cuento del Trump, es que acaso Hillary clinton iba a esta repartiendo longanizas? Esa forma barata de desprestigiar la democracia, no en los efectos perniciosos de politicos, lobbys y expertos que es lo que la corroe, sino atacando a la libre expresion de soberania del pueblo, es mas danino que el incremento de la desigualdad. Lo que esta destrozando la democracia no es la desigualdad, sino los aspirantes a consejo de sabios como tu que hacen un esfuerzo consciente o inconsciente en convencer (que no convertir) al pueblo de que es idiota y esta mejor dejando en manos de los demas sus decisiones. Tu condescendencia es insultante, cuando y a quien le ha parecido la renta basica universal una friki utopia? A si te lo ensenaron en tu universidad? A mi cuando me ensenaron el estado del bienestar (o socialismo) me mostraron como se garantizaba ingresos a todo el mundo, y nada modestos, pues si le sumas gastos sanitarios, educativos y pensiones, la renta basica que garantizaba el estado del bienestar no era pequena. Ahora le cambiais el nombre y le llamais friki utopia? Quienes son los descerebrados? Sabes que en inglaterra estan consolidado los benefits en lo que ellos llaman "universal credit"? Que si senor, es una renta basica universal y hasta suena como tal y no es ninguna revolucion friki utopica, es una simplificacion del servicio de ayudas y como tal simplificacion, yo la rechazo, por que los sistemas mas complejos suelen ser mas justos. Llamar utopia a un sistema peor que el que teniamos hace 10 anos, y eso que no teniamos uno de los mejores, es de mentiroso o de estupido, y sus cantos vacios me han parecido de lo mas intelgentes, asi que comprenda la hostilidad de mi mensage, pues considero su articulo hostil para el bienestar de la gente.

    Hace 2 años 8 meses

  2. Elbarruso

    El capitalismo acabará con el capitalismo... Buen artículo, recomiendo el documental “la concentración del poder y la riqueza de Noam Chomsky” https://youtu.be/mhFBmZRJF1Y http://elbarruso.simplesite.com/

    Hace 2 años 8 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí