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Míriam Hatibi / Activista

“La convivencia es una cuestión de buenas personas”

Galo Martín Aparicio 17/08/2018

<p>Míriam Hatibi.</p>

Míriam Hatibi.

Isaac M. Alcázar

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Tras los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils del verano de 2017 Míriam Hatibi tomó la palabra. Esta catalana de 24 años –licenciada en Negocios Internacionales por la Universidad Pompeu Fabra– no quiso, ni quiere, que otros hablen por ellas. Es analista de datos en una agencia de comunicación de Barcelona, activista y portavoz de la Fundación Ibn Battuta, dedicada a la ayuda a las personas inmigrantes. En marzo de este año publicó Mírame a los ojos (Plaza & Janés). En 140 páginas identifica y desmonta los estereotipos hacia los musulmanes y las discriminaciones racistas a partir de sus propias experiencias.

Esta joven española musulmana, hija de padres marroquíes ha decidido llevar hiyab y es desde esta “diferencia” desde la que habla. Estudió en la escuela católica Vedruna de Bellpuig, en Lérida, de cuyos maestros habla muy bien, quizás por eso ahora da charlas a los niños en los colegios. Dice que trata de alimentar la curiosidad de los más pequeños, de contarles que la identidad ni es una, ni es estática, y que la integración es un concepto social de derechos y deberes que nada tiene que ver con la asimilación, que es imposición. Son temas serios, a veces, difíciles, pero ella utiliza el humor, su mejor arma ante los ataques que recibe.  

¿De dónde eres es la pregunta que más le han hecho en su vida?

Sí, seguramente. Hay otras preguntas que me hacen y cuando las respondo ya está, pero ésta es la que diga lo que diga, siempre me la van a volver a hacer. No hay una respuesta para esta pregunta que acabe de convencer a todo el mundo.

¿En Marruecos cuál es?

Allí me dicen “la española”. La casa que tenemos en Marruecos los vecinos se refieren a ella como la de los españoles. En Marruecos chocó mucho que me pusiera el pañuelo, a mi familia también. Por otro lado, es un país acostumbrado a tener mucha gente fuera. En todas las familias hay mínimo una persona que está viviendo en el extranjero. Estar entre fronteras es lo normal.   

Los españoles hemos sido (y seguimos siendo) inmigrantes.

A mí me sorprende, me choca, lo fácil que se ha olvidado y que ahora también hay muchísima inmigración española. De hecho, en Marruecos hay muchos españoles viviendo y trabajando.  Al ser España parte de la Unión Europea y tener la concepción de que somos europeos, los españoles perciben la migración como movilidad más que como procesos migratorios. No se percibe igual la migración desde España hacia fuera, que la que recibe España. Sin embargo, en Marruecos me decían: ¿Vives en Europa o te has quedado en España?  

¿Cuáles son sus prejuicios?

Los prejuicios son una serie de ideas que tenemos en la cabeza que nos ayudan a analizar más rápido las situaciones de nuestro entorno. A partir de ese análisis tú tienes que ser capaz de entender si has simplificado o no. Ahora tengo menos porque trato de informarme a conciencia. Uno crece viendo cosas que normaliza.

Los prejuicios son una serie de ideas que nos ayudan a analizar más rápido las situaciones de nuestro entorno. A partir de ese análisis tú tienes que ser capaz de entender si has simplificado o no

¿En torno al inmigrante hay mucho desconocimiento?

Primero hay que entender que hay gente para todo. Hay gente muy cerrada y que por más que le intentes hablar no lo vas a conseguir. Tampoco es que todos los inmigrantes tengan ganas de conversar, pero no todos los inmigrantes son cerrados. A veces se dice “con esta gente no se puede hablar porque no sé qué”. Es tan sencillo como, si tienes a los hijos en el colegio, y hay una reunión escolar, ahí pueden empezar las conversaciones. Es un buen lugar para aprender de la inmigración porque no es tanto teorizar sino conocer a las personas, sus historias. El simple hecho de vernos como iguales, abrirse al otro, entablar una amistad o una relación cordial como se hace con cualquier otra persona.   

¿Nos hemos olvidado de que antes de la religión que profesamos somos personas?

En las escuelas, a veces pasa, durante las actividades en las que se juntan los niños y los padres, que por un lado las familias de inmigrantes piensan “los de aquí no me van a querer hablar para que yo les entienda o no van a querer estar conmigo”, y los otros están pensando “no quieren formar parte de nuestra conversación porque prefieren estar mezclados entre ellos, prefieren estar en su comunidad”. Al final hay de todo. Gente que no y que sí quiere mezclarse. Muchas veces es por vergüenza y por lo que cuesta dar ese primer paso, más que otra cosa. Lo he visto. Muchas de las amigas de mi madre las conoció cuando mis hermanos y yo íbamos al colegio. Es en momentos supersimples como ese en los que se empieza una conversación y ya está.

¿La convivencia sucede o se aprende?

Creo que hay que hacer un poco de esfuerzo, pero todas las partes. Yo, sin ser migrante, hay gente con la que intento hablar y me espeta un comentario que digo “no vale la pena intentarlo”. Hay gente muy cerrada. Me considero una persona extrovertida, pero hay momentos en los que no me apetece hablar con nadie y pienso: “Si ahora no hablo con nadie voy a quedar como la musulmana que no se relaciona”, entonces te obligas un poco a ser simpática, abierta, en ese momento concreto, para intentar generar otra percepción. Es lo que hablábamos antes, en lugar de vernos como personas y pensar, “este no me habla porque es un cerrado, porque somos superdiferentes y no nos vamos a llevar”, lo que hacemos es: “si no me llevo con esta persona es porque él es negro y yo blanco”. Y que va, no es eso. Luego, hay que hacer ese esfuerzo de dar el primer paso, porque en los dos lados hay muchos prejuicios. Hay mucho trabajo por hacer, pero a partir de ahí ya nace y se empiezan a abrir conversaciones hacia un montón de temas y de manera natural. Creo que la gente que tiene este tipo de amistades (de diferentes nacionalidades y culturas) no piensa que está haciendo un trabajo por la convivencia, pero realmente sí lo está haciendo.

Si hay que aprender a convivir ¿qué hacemos con los que no quieren?

Esto entra en la libertad de cada persona y no se les puede hacer caso. Hay que entender que la libertad de cada persona también pasa por eso. A esas personas no les vas a cambiar las preferencias. Estamos haciendo un trabajo de concienciación y de intentar que haya diálogo, de cambiar mentes, pero no se va a obligar nunca a nadie a que le guste el inmigrante. La convivencia es una cuestión de buenas personas. Creo que la mayoría de la gente es buena. Luego, con la mayoría de las personas, con un poquito de esfuerzo, se puede conseguir hacer muchas cosas. Los que no quieren forman parte de esto, allá ellos.    

¿Valoramos y respetamos a nuestros maestros?

Qué va. No se valora a los profesores como se debería, para bien y para mal. Los maestros tienen una responsabilidad en el aula, sobre todo en primaria, que va muchísimo más allá de los conceptos que puedas aprender y son los valores que te transmiten y el cómo gestionan las relaciones entre alumnos. En mi caso esa gestión de relaciones entre alumnos fue buenísima porque fue natural, nunca se culpabilizó a nadie y no se ponían las diferencias en el foco. Si en una escuela sucede lo contrario, si se dice que la culpa es del inmigrante o del hijo de inmigrante por ser diferente o cualquier cosa por el estilo, complica mucho todo porque estamos en un momento en el que hay muchos movimientos de minorías que nos están haciendo deconstruirnos, pero ese trabajo lo estamos haciendo con veintitantos, treinta y tantos, porque, quizá, todos los prejuicios los hemos ido aprendiendo de pequeños. Deconstruir es más difícil que aprender el respeto desde niño y el respeto hacia el diferente, que es más difícil de aprender que el respeto hacia los iguales.        

¿Qué te dicen los niños que asisten a tus charlas en los colegios?

Los niños son increíbles. Tú estás viendo que te están escuchando y no están pensando, “esto que me está contando está bien o mal”, están escuchando y al tiempo reflexionando al respecto

Los niños son increíbles. Las preguntas que hacen son superabiertos, tanto en contarte lo que ellos piensan, como a la hora de hacer las preguntas. Eso ayuda un montón a pensar en muchas cosas. Siempre que preguntan lo hacen para escucharte y para reflexionar. Tú estás viendo que te están escuchando y no están pensando, “esto que me está contando está bien o mal”, están escuchando y al tiempo reflexionando al respecto. Es superbonito.  

Nos llenamos la boca hablando de la aldea global y, en cambio, los nacionalismos nos desbordan ¿qué nos beneficia más como sociedad, la identidad nacional o la riqueza cultural?

Esta pregunta me la haces el año pasado y te contesto de una forma, pero ahora, en el contexto actual es muy diferente. Estamos yendo hacia la aldea global en el sentido de que hay muchísimo intercambio cultural. Te mueves por Europa y tienes la sensación de que no has salido de tu casa. Hay culturas que se respetan mucho más que otras, las hay que están bien consideradas, las desarrolladas y civilizadas, y otras que están destinadas al exotismo, el traje étnico, el estampado africano y poco más. En ese aspecto sí hay que hacer mucho trabajo. Lo que no puede ser es que estemos avanzando hacia el intercambio siendo una cultura superior a otra, sin respetar por igual a todas.

Con el tema de los nacionalismos creo que lo que está pasando en Cataluña es algo que se sale bastante de las identidades culturales y entra más en el ser o no ser sujeto político, y por eso el debate aquí es tan complicado. Al final no es una cuestión tanto de intercambio cultural sino una cuestión de derechos políticos que mucha gente quiere ejercer y que no se le permite por parte de otros. Lo que aquí hay ahora es más un debate político entre dos fuerzas enfrentadas entre sí que se ha hecho evidente porque en los últimos años ha habido una mala gestión, creo, por parte del gobierno español. No creo que solo sea un tema cultural, de hecho, no creo que lo cultural sea lo que más importe porque hay muchísimas personas independentistas en Cataluña que tienen familia de fuera. Más intercambio cultural que en esas casas dudo que haya. Es un tema complicado, que se está polarizando mucho y eso es lo que da más pena.        

¿Qué significa estar integrado?

Sentir que tienes derechos y deberes en la sociedad en la que vives. En el momento en el que tú estás viendo una cosa que no funciona sentirte con el derecho y el deber de quejarte e intentar mejorar las cosas. Sentir que tienes una perspectiva laboral de futuro, sentir que tienes ganas de que esa perspectiva de futuro sea aquí. Todo lo cultural, todo el bagaje que luego puedas tener en cuanto a religión, en cuanto a forma de ver la vida, eso es personal, de cada uno. La integración es un concepto mucho más social que implica cómo te relacionas con tus vecinos, y eso pasa por sentir que tienes derechos y deberes en la sociedad en la que estás. Y es cuando te sientes del país.

Para alcanzar esos derechos y deberes las personas tienen que poder votar y no todos los inmigrantes pueden votar.

Para mí la situación óptima sería aquella en la que no hubiera abstención a la hora de votar, ni por parte de los inmigrantes, ni por parte de la gente que ha nacido aquí y que los que no tienen derecho a voto lo tuvieran

Claro. Eso complica muchísimo el tema. Es verdad que mucha gente que no tiene derecho a voto se está implicando en movimientos políticos (militando, participando en campañas) y luego hay gente no participa en ningún aspecto, pero eso no quita que sienta que tiene un deber con la sociedad. Trabajar y pagar tus impuestos, por ejemplo, participar en las fiestas del pueblo, etc. Estas cosas sencillas son las que te hacen formar parte de la sociedad y, a partir de ahí, se puede hacer mejor. Para mí la situación óptima sería aquella en la que no hubiera abstención a la hora de votar, ni por parte de los inmigrantes, ni por parte de la gente que ha nacido aquí y que los que no tienen derecho a voto lo tuvieran.

Los hay con derecho a voto que no lo ejercen.

Ya, y también los hay que votan, no saben ni quiénes dirigen su país y cuestionan mi integración.

Deben ser los mismos que gritan “¡Vete a tu país!”. ¿Para ti qué significa? 

Al principio pensaba que no tenía sentido que me dijeran que me fuera a mi país cuando yo soy de aquí (España). Es el clásico que se repite, el “¡Vete a tu país!”, es el “no eres de aquí por más que digas que has nacido aquí”, por más que digas que llevas mucho tiempo. No se te quiere por el simple hecho de ser diferente. Contra este perfil de personas es con el que menos trabajo hago porque es el que menos me interesa. Es un tipo de persona tan cerrada en su forma de entender el mundo que a mí no me aporta nada.

Educación y estar bien informados: ¿Cuándo nos va a entrar en la cabeza que el autodenominado estado islámico o Dáesh le da igual asesinar a musulmanes, católicos, judíos o budistas?

Hay un informe del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs) que habla de la difusión mediática de los atentados si eran cometidos por gente que se hacía llamar musulmana. La exposición, creo, era cinco veces superior a cualquier otro tipo de atentado. Esto lo hemos visto recientemente en Alemania (en el ataque perpetrado por un hombre al volante de un vehículo que mató a dos personas en Munster). En el momento que se ha descartado que fuera el Daesh, que fuera terrorismo, se ha dejado de hablar de esa noticia. Si se lo hubiera atribuido el Daesh a día de hoy seguiríamos conociendo detalles de la noticia. Claro, hay que informar y explicar a la gente lo que sucede, pero la ciudadanía tiene que hacer ese esfuerzo de relativizar. Hay medios que informan de todos los atentados, pero la gente no los va a buscar, y luego están los principales medios, los que te llegan sin buscarlos. Si solo nos informamos a través del medio que nos coge más cerca y nos hace creer que somos la única víctima a nivel global distorsiona muchísimo la realidad y las luchas. No se analizan los contextos, lo que ha ido sucediendo en ciertos países y solo te quedas con la imagen que ves desde aquí. Hay realidades muy diversas.

Hagamos lo bueno visible, dime mujeres y hombres notables de Marruecos.

Fátima Mernissi, referente feminista en el mundo islámico. Ha escrito mucho sobre temas de género, todo analizado desde la perspectiva de las mujeres marroquíes. Asma Lamrabet, médica hematóloga y escritora de género. Y Muhámmad Chukri, quien aprendió a escribir ya de adulto. Tiene novelas que son una pasada. Este tipo de personajes son desconocidos por eurocentrismo. Pasa con todas las culturas, quizá con Sudamérica hay un poco más de intercambio cultural (en España), pero en general todo es bastante cerrado.

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Galo Martín Aparicio @Galomaap

 

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Galo Martín Aparicio

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7 comentario(s)

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  1. Javier Alonso Arista

    Hola Antuán, no lo vemos igual Buen día

    Hace 2 años 7 meses

  2. Antuán

    Pues si quieres ser "diferente", muy diferente diría yo, creo que lo más oportuno es que te vayas a vivir al montonazo de países que existen por ahí en los cuales encontrarás un estilo de vida muy acorde a tus usos y costumbres, dejando así de joder la marrana a la gente que llevamos aquí más tiempo y con otro tipo de vida social.

    Hace 2 años 7 meses

  3. Javier Alonso Arista

    Hola buena tarde, Me ha gustado el escrito de MÍRIAM HATIBI, me ha parecido sincero y apuntando a una circunstancia a enfrentar que no es otra que el hecho de la diferencia. Me ha parecido escrito con sinceridad y valentía, yendo al meollo de la cuestión delimitando las actuaciones de cada uno a su ámbito más propio, el de la elección personal. Por eso podemos ver, en todas partes, personas que toman una actitud u otra en función de sus preferencias, lo que opina, lo que ha experimentado, lo que ha vivido y hasta lo que ha imaginado o realmente imagina en el momento concreto. Es por esto que puedo encontrar personas cegadas en una cerrazón sin razón alguna defendiendo su postura con discursos de lo más inverosímil. Tanto ns personas que llevan muchas generaciones viviendo en España como en personas que no llevan tanto o incluso pueden acabar de llegar. Desde sucesores de los Reyes Godos hasta migrantes regularizados o en estado irregular en España. Hay de todo, como en botica. Y esto ocurre porque estamos tratando un asunto que toca lo más profundo del interior de cada uno, la aceptación o no de la diferencia. Y esto nos ocurre por igual a tod@s, tener un nivel de pre-juicios suficientemente desarrollado como para levantar muros de discordia o por el contrario, ausencia de ellos que conducen al respeto a la diversidad. He leido también los comentarios dejados por otros lectores y me ha sorprendido la sarna con la que se sienten algun@s de ell@s. Pues claro que hay personas inmigrantes que quieren trasladarse a vivir a España pero manteniendo su estilo y filosofía de.vida como en sus países de origen. Pues claro que hay Españolæs que quieren que vengan inmigrantes para hacer trabajos que ellos no quieren asumir ni en pintura. Pues claro que hay personas idiotas en el mundo, no las va a haber? Engreídos sin fundamento para ello más que el miedo a lo que quieran tener. Como en Botica, de ésto hay en todas partes. No se trata de querer cambiar a nadie, eso forma parte del trabajo propio personal de cada un@. No se trata de convencer a nadie ni de cambiar el mundo por uno más justo, que está sujeto a los criterios propios de cada cual. No se trata de callar y otorgar para no entrar en dicusion con quien vemos que no razona ni ganas tiene. Pero sí se trata de mantener el respeto debido a uno mismo, la dignidad propia que es a fin de cuentas, lo que uno es y hablar sin tapujos frente a quienes estén de interlocutores. Cada cual sabrá en cada momentoba quién tiene delante y hasta dónde es positivo entrar, hay con quienes no se puede casi hablar pero siempre hay un minimo de defender. Por decencia humana, dignidad Muchas gracias por todo y buena tarde, Suerte Salud y Sonrisas Sencillamente Siempre Las cinco vocales ligadas por las curvas de la vida

    Hace 2 años 7 meses

  4. juan

    Hay españoles viviendo como inmigrantes en muchos países, hay casas de España y de diversos sitios en muchos países, y sin embargo de cara a la sociedad civil están integrados y son unos más. No van pidiendo menús sin cerdo en los colegios ni paella los jueves. Harto del victimismo, si tan importante es el islam tienen países ricos islámicos donde emigrar pero donde tendrían 0 derechos. No se puede tener todo, tampoco los de aquí tenemos todo.

    Hace 2 años 7 meses

  5. Oona

    El argumento en el que la entrevistads se queja de que, resumo, se deja de hablar de la matanza cuando se descubre que el perpetrador no es de DAESH, no se sostiene. Es lógico que al revelarse que el asesino es un enfermo mental solitario, su acto despierte menos alarma social ( por ser menos previsible y controlable) que si detrás hay un movimiento político( islamistas de DAESH o neonazis) contra el que se puede luchar de forma eficaz. Victimismo el justo. Mejor afrontar las bestias internas como el islamismo radical, que no se merece más miramientos ni excusas que el nazismo. El nacionalismo ha tenido que cambiar después del nazismo; quizás los musulmanes deberían reflexionar honestamente sobre la relación de su religión con los ataques terroristas cuyos perpetradores dicen actuar guiados por sus principios. Sería más útil que criticar la prensa por dar voz a los miedos cada vez más razonables de la gente de que cuando vayan al trabajo, les atropelle un autobús o les mate una bomba.

    Hace 2 años 7 meses

  6. Antuán

    A las personas defensoras de una sociedad laica, agotadas ya por la permanente lucha contra la presencia e injerencia del cristianismo en los ámbitos sociopolíticos, nos viene a seguir minando la moral otra religión con idéntico afán en cuanto a regular usos y costumbres sociales. No nos basta con "nuestros integristas", como para tener ahora que discutir con otros nuevos y cuyos conceptos y convenciones sociales resultan más atrasados todavía.

    Hace 2 años 7 meses

  7. GOTMOZ

    ya ya, el atraso del mundo musulmán es culpa de los demás, la religión no es el problema, la culpa Israel y américa, el cuento de siempre.

    Hace 2 años 7 meses

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