1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

  291. Número 291 · Diciembre 2022

  292. Número 292 · Enero 2023

  293. Número 293 · Febrero 2023

  294. Número 294 · Marzo 2023

  295. Número 295 · Abril 2023

  296. Número 296 · Mayo 2023

  297. Número 297 · Junio 2023

  298. Número 298 · Julio 2023

  299. Número 299 · Agosto 2023

  300. Número 300 · Septiembre 2023

  301. Número 301 · Octubre 2023

  302. Número 302 · Noviembre 2023

  303. Número 303 · Diciembre 2023

  304. Número 304 · Enero 2024

  305. Número 305 · Febrero 2024

  306. Número 306 · Marzo 2024

  307. Número 307 · Abril 2024

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

TRIBUNA

Antirracismo y libertad de expresión

La libertad de expresión hay que ejercerla para alcanzar más libertad, no para atentar contra ella ni para reforzar estereotipos

Pastora Filigrana García 30/08/2018

dinkobraz

En CTXT podemos mantener nuestra radical independencia gracias a que las suscripciones suponen el 70% de los ingresos. No aceptamos “noticias” patrocinadas y apenas tenemos publicidad. Si puedes apoyarnos desde 3 euros mensuales, suscribete aquí

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

El debate de los límites del racismo ha vuelto. La polémica surge por el monólogo de un humorista que, en un intento de desafiar lo que considera “políticamente correcto”, arremete contra el pueblo gitano con insultos como ladrones, machistas y enemigos del orden vigente.

¿Todo vale en el humor?  La siguiente reflexión va para esas personas que ante esta polémica se plantean con sinceridad si toca defender la libertad de expresión o el antirracismo. A aquellas que se plantean el problema con un horizonte de emancipación, es decir las que se sienten responsables de su territorio y su momento y se comprometen con un cambio social que aspire a mayores cuotas de justicia social para la vida digna de todos. A quien no se plantee esta cuestión desde esta sensibilidad, le invito a dejar de leer y ahorrarse el comentario despectivo en redes sobre este artículo.

¿Antirracismo…?

El capitalismo es un orden socioeconómico que se mantiene gracias a la sustracción sistemática de recursos materiales y humanos de dos terceras partes de la población hacia una tercera. Para justificar esta operación se necesita un discurso que jerarquice a la población mundial en más o menos humana, más o menos merecedora de pertenecer a uno o a otro lado de la sustracción. Por ello, en este modelo existen el patriarcado, el colonialismo y el racismo: para colocar en esta escala a las personas según el género, el territorio que habitan o el color que tengan. Los dispositivos para mantener esta jerarquía pueden ser numerosísimos y podrían ser ordenados en una escala de violencia más o menos implícita: ridiculizar, infantilizar, invisibilizar, criminalizar, estigmatizar, esclavizar, expoliar, reprimir, exterminar…etc.

Así, cuando la ridiculización se hace desde el bando de los favorecidos contra los desfavorecidos sin duda se está apuntalando este discurso que justifica el sistema-mundo. Cuando alguien hace chistes sobre gitanos ahondando en los estereotipos que el discurso hegemónico utiliza para colocarlos de manera “natural” en el bando de los desfavorecidos, sin duda está siendo de gran ayuda a este discurso.

 

Se puede mofar un humorista de los gitanos, pero tiene que ser responsable y saber que esta mofa no se hace en un laboratorio aislado sino que se está haciendo en un contexto social y económico determinado. En una sociedad donde una importante parte de la población gitana vive en la exclusión social, es decir en condiciones de desigualdad para el acceso a la vivienda, la sanidad, o el trabajo, como consecuencia de cinco siglos de persecución y exterminio. En un contexto donde la Real Academia Española de la Lengua aún recoge una acepción de gitano como trapacero; y donde la población penitenciaria gitana femenina representa el 35% del total, frente al 1% que representa la mujer gitana en la sociedad. En un contexto europeo donde las políticas y la violencia antigitanas reaparecen con fuerza de la mano de la extrema derecha mucho más allá de las amenazas del ministro italiano Salvini. Ahí está la violencia policial y los asesinatos impunes perpetrados en Bulgaria, Rumanía y Rusia contra romaníes; las expulsiones de personas gitanas en Serbia, Kosovo, Alemania, y el alarmante caso de Francia, que sobrepasó las 11.000 personas expulsadas en 2015. La situación no es nueva. Amnistía Internacional la definió así en 2014: “Los Estados europeos no están reduciendo la discriminación, la intimidación y la violencia contra los gitanos y, en algunos casos, incluso las alimentan”.

Quien alimenta con chistes los estereotipos sobre los que se justifican la discriminación, la intimidación y la violencia debe hacerse cargo de que está contribuyendo a mantenerlas.

Vean sobre la mesa el odio antigitano del discurso imperante; vean los titulares de los medios digitales, asómense a las redes sociales o a los comentarios que seguirán a este artículo y verán aparecer una y otra vez el discurso que responsabiliza a los gitanos de su exclusión social y que justifica el discurso del odio contra ellos por su propia idiosincrasia y formas de vida.

Las personas que estamos implicadas en la defensa de los Derechos Humanos no somos partidarias de perseguir delitos de opinión, ya sean insultos racistas o amenazas irreales como solución al problema. Pero sí de buscar soluciones.

El problema que se nos presenta es que la opinión mayoritaria no ve claramente la relación entre el racismo y el orden socioeconómico imperante; creen que las personas más vulnerables no son como ellos, que son algo anecdótico, un grupo sobre el que se puede bromear sin mayor incidencia social. No ven lo que supone el racismo para la perpetuación del orden económico vigente. Tratar la cuestión como un debate sobre la libertad de expresión esconde una parte importante de esta problemática.

¿…O libertad de expresión?

Hace unas semanas, Pablo Casado se situaba del lado de lo “no políticamente correcto” para criminalizar la inmigración y llamar a desobedecer los mínimos pactos internacionales en materia de Derechos Humanos. Hoy, un humorista se sitúa del lado de lo “no políticamente correcto” para ahondar en los estereotipos del pueblo gitano haciéndolos merecedores del castigo social. Cuando lo políticamente correcto se define como democracia, lo no políticamente correcto está colocándose en el lado del autoritarismo. La libertad de expresión hay que ejercerla para alcanzar más cuotas de libertad, no para atentar contra ella ni para reforzar estereotipos que solo sirven para oprimir más y mejor a los oprimidos.

Resolver el problema pasa también por intentar entender el miedo y la ira que causan estas afirmaciones a la población gitana. Las supuestas amenazas contra el humorista responden a una situación histórica de persecución, violencia y marginación contra un pueblo que jamás ha sido reparado por la violencia de Estado a la que ha sido sometido. Quizás si alguna de estas amenazas tiene la suficiente entidad para que exista una sentencia condenatoria la víctima se sienta restituida y satisfecha. Pero las personas a las que dirijo este artículo concluirán que el fin del problema solo podrá venir de la mano de la aceptación y restitución democrática del dolor causado contra el pueblo gitano durante siglos.

Esta reflexión es un llamamiento a las personas comprometidas con la justicia social para que defendamos un derecho a la libertad de expresión que nos haga más libres como sociedad y no alimente el autoritarismo y la ausencia de democracia real; para que situemos el discurso antirracista como estratégico para un reparto más justo de las riquezas; y para que hagan suyas las reivindicaciones de reparación y restitución al pueblo gitano por la persecución, la esclavitud y el exterminio padecidos durante cinco siglos a manos del Estado español y que aún hoy pesa sobre sus vidas. Intentemos que la polémica generada por el monólogo sirva para dejar atrás esa memoria tan dolorosa y para restañar esas heridas tan profundas. Es la única forma de que todos salgamos reforzados como demócratas.

---------------------

Pastora Filigrana García es abogada y activista por los de Derechos Humanos.

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Pastora Filigrana García

Es abogada y activista por los derechos humanos.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

8 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. José Lázaro

    Tu artículo y el de Saturnino en eldiario, son las “pocas nueces” entre el “mucho ruido”, Pastora. Aportan perspectivas diferentes con las q continuar aprendiendo. Gracias! En mi caso, he sido un apasionado del humor y de los chistes durante años, de niño me sabía cientos, y siempre pensaba q eran simplemente eso, chistes. Con los años me he dado cuenta del uso intencionado del humor, del lenguaje, de la estética y de otros tantos aspectos de la “cultura” para modelar la sociedad. No creo q hagan falta ejemplos. Respecto del humor, quiero centrarme en la idea de caricatura. Una de las modalidades más comunes entre las expresiones humorísticas. La idea sería ridiculizar una situación para llamar la atención sobre lo absurda de la misma, la falta de inteligencia de quién así la ve o lo rancio de una sociedad q la perpetua entre sus estereotipos. El riesgo es que fuera del entorno “controlado”, fuera del ejercicio del chiste como humor, habitan una serie de individuos q perciben dicha caricatura no como tal sino como una mueca de la sociedad, una mueca de un aspecto q quieren criticar, culpar, vejar o agredir. Y luego hay una sociedad poco preparada q consume esa mueca y la asimila como “cultura”. Desde q me dí cuenta de ello, ya no cuento chistes.

    Hace 5 años 7 meses

  2. Sergio B

    Me parece que no es sincera en su introduction, su reflexion no es sincera en mi opinion, pues su defensa del antirracismo es impecable pero su defensa de la libertad de expresion parece un ataque. La libertad de expresion, es la que permite este articulo y defender el antiracismo, por lo tanto, sin libertad de expresion se dificultaria significativamente el antiracismo o cualquier otro tipo de lucha, dado el caso. Si en este caso y quiza en otros, puede ser justificado poner limites a la libertad de expresion, pero limitar un derecho al igual que ejercerlo tiene un precio, el precio de limitar la libertad de expresion, permitir que se haga, decirnos a nosotros mismos “no se puede decir todo lo que uno piense”, “existen condiciones sobre lo que se puede decir” estamos generando herramientas que seran usadas contra nosotros sin objetivos tan bondadosos, de hecho son usados ya y cualquier motivo de normalizar ningun tipo de censura para mi es inaceptable y mucho mas danino que el que esta haciendo este humorista al antiracismo. Ademas su argumento antiracista me parece cojo, apela solo al capitalismo, no a la humanidad, y no tiene sentido, la lucha entre un trabajador blanco racista y un gitano no es socioeconomica, es racial y carece de sentido por humanidad, no por otra cosa, no es como si el trabajador blanco no fuese tan oprimido por los poderosos como el Gitano, a menos que el argumento intente exculpar al racist y convertirlo en un insturmento sin cerebro en lugar de en alguien con problemas en el cerebro. Lo comento por que yo soy caucasico y hombre, y en algunos discursos parece que eso me convierta en un opresor, cuando mi gente fue oprimida por los poderosos tanto tiempo como cualquier otra. Yo no soy heredero de reyes, yo soy heredero de siervos que sufrian los reyes tanto como los gitanos, los sudamericanos o cualquier otro pueblo, que esos reyes fuesen de mi raza no signfica absolutamente nada o es que los nobles no violaron a mis antepasadas?, es que no mataron de hambre a mis antepasadas?, por que tendria yo que pedir perdon o restituir nada?, por mi raza?

    Hace 5 años 7 meses

  3. Pepito Grilo

    Stimer, amigo: Yo tengo payos por vecinos en mi propia casa, payos en el colegio de mi hijo, payos que gritan a todo lo que dan sus pulmones (no cantan como los gitanos) cada día debajo de mi ventana hasta la extenuación. Todos ellos responden con una amenaza tribal si les reprocho su comportamiento incívico. Porque el problema es la pobreza, la exclusión y la incultura (falta de acceso a esa educación que nos hace ser tan conscientes) En este medio payos y gitanos son todos lo mismo.

    Hace 5 años 7 meses

  4. Stirner.

    Javierotti, no aludía ni directa ni indirectamente a su comentario, la verdad es que no le presté atención después de leer el artículo que es lo que me interesaba. Nada que contestarle, salvo una corrección: califica erróneamente de "prejuicios" lo que en mí son experiencias. Si son juicios basados en experiencias, no son prejuicios, seguro que lo entiende. Pero voy a añadir algo más: no le creo. Le reto a que nos hable con más concreción de su barrio, ese que tiene negocios gitanos. Y no divague, hombre, que para eso ya están los articulistas, incluso los que como en este caso están orgullosos de su mestizaje.

    Hace 5 años 7 meses

  5. javierotti

    Stimer alude, aunque indirectamente, a un comentario mío, y creo que debo responder. Da la sensación de que tiene tan rabiosamente enraizados sus prejuicios, que es incapaz de imaginar que alguien que comparta vecindad con personas gitanas, pueda aplaudir este artículo. ¿Quién habla de personas presentes en una conversación como si no estuvieran? Soy consciente de que éste es un espacio para la opinión y no para el “testimonio”. Pero creo que perdonarán el siguiente comentario. Me sale del cuerpo. Por si se pone en duda; Yo también temo las políticas de derechas, pero no me animo a unirme a ellos. Tengo la fortuna de vivir –y haber criado a mis hijos, ya independientes- en un barrio (trabajador) en el que convivimos personas con identidades culturales distintas, entre ellas (y con manifiesta representación) la gitana. En la calle en que habito hay varios negocios de personas gitanas, y también una iglesia evangelista de feligresía básicamente gitana. En los últimos 20 años el barrio ha mejorado notablemente y yo no he visto disminuir, sino en todo caso aumentar la vecindad gitana. Se ha salido de una reseñable degradación, seguramente gracias a unas políticas públicas que han mejorado los servicios al tiempo que la vivienda pública ha permitido permanecer en el centro urbano a personas con pocos ingresos, que ha sido su población tradicional. Pero esto se ha hecho también con el vecindario que puebla el barrio, incluyendo la vecindad gitana. Si algunas molestias notables padezco, son las que me producen ocasionalmente los grupos de gente que vienen de fiesta y se alojan en los pisos de alquiler turístico que asedian mi vivienda.

    Hace 5 años 7 meses

  6. Stirner.

    Otro bla, bla, bla escrito por una persona que no tiene vecinos gitanos en su propia casa, como compañeros de colegio de sus hijos, como cantores de madrugada bajo su ventana cada día, como una amenaza tribal si les reprochas algún comportamiento incívico. Para lectura y aplauso por personas que no tienen vecinos gitanos en su propia casa, etc. Y que, por lo tanto, no tienen ni puta idea de lo que hablan, y por eso echan mano de recursos teóricos y retóricos. Seguid así, vamos todos de cráneo, ya lo comprobaremos cuando la derecha sin complejos se nos suba encima de nuevo, y me temo que esta vez con más desparpajo.

    Hace 5 años 7 meses

  7. Enrique

    Bravo, la reflexión más sensata sobre el tema que puede leerse hoy en internet. Tan simple como el ejercicio de conciencia de situarse en los pies del otro - un deporte tan poco viable en la mentalidad colectiva en general, y en la casposa sociedad borbónica super mega contemporánea modernísima - en particular ...

    Hace 5 años 7 meses

  8. javierotti

    Debería escribir que nada más hay que añadir. Pero me gustaría señalar, lo insoportable que me resulta, que en publicaciones que leo y a las que estoy suscrito se hagan comentarios maliciosos, confundiendo la libertad de expresión con el derecho a no ser cuestionadx cuando se es "políticamente incorrecto". Es el triunfo de Trump y de todos los que se ciscan en los derechos adquiridos por las minorías. Gracias por tan buen artículo

    Hace 5 años 7 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí