1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Deseo, sexo, poder y dinero: las trabajadoras del sexo reclaman una voz propia

Como afirma Silvia Federici ninguna mujer debería preguntar a otra qué dominación prefiere ni ninguna feminista debería decir a otra cómo debe usar su cuerpo

Montserrat Galcerán 5/09/2018

Malagón

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

La aparición del sindicato OTRAS, protagonizado por trabajadoras del sexo, ha roto un cierto statu quo sobre el tema de la prostitución. Ciertamente los feminismos no tienen una postura unívoca: hay corrientes feministas que defienden el denominado “abolicionismo” que persigue eliminar (abolir) las prácticas sexuales remuneradas económicamente (prostitución); otras defienden una regulación más o menos estricta. Por su parte, las trabajadoras del sexo, feministas o no, insisten en que el trabajo sexual es un trabajo y exigen poder desempeñarlo “con derechos”. Algunas de ellas son las impulsoras de este sindicato.

A primera vista el abolicionismo parece la opción más “obvia”: la prostitución atenta contra el honor de las mujeres, cosifica nuestro cuerpo, nos priva de libertad sexual y va ligada en muchos casos a delitos graves como son actuaciones mafiosas, tráfico de mujeres y niñas y otras barbaridades. Pero a pesar del dramatismo de su retórica, esta postura no toma en consideración las voces de las mujeres que trabajan en este campo ni es capaz de distinguir entre formas realmente delictivas y otras que no lo son. Hetaira y otras asociaciones han hecho una encomiable labor desde hace años para desbrozar un tema tan complejo, mostrando la necesidad de diferenciar entre trabajo sexual y trata de mujeres y apelando a la intervención de las propias trabajadoras sexuales contra las mafias que operan en ella.

Sin embargo, y a pesar de su importancia, este artículo no se va a centrar en la polémica entre unas corrientes y otras en el seno del movimiento feminista sino en la iniciativa presentada por trabajadoras del sexo que pretenden sindicarse y en por qué no se debería impedir.

¿Qué extraños temores evoca en nosotras la mención del trabajo sexual?, ¿acaso no somos capaces de sustraernos a la moralina que recubre la sexualidad en nuestra sociedad?

Los artículos y opiniones que se han expresado hasta el momento por parte de quienes se oponen al sindicato giran en torno a que no se trata de un trabajo y de que es una actividad alegal cuando no ilegal. Respecto al primer punto entiendo que en la frase “trabajadoras del sexo”, sexo aparece como un sector de actividad; engloba a actividades de diverso tipo que se incluyen en la “industria del sexo”. Como las impulsoras del sindicato ponen de relieve, se trata de un sector reconocido por su aportación al PIB, cuyos empresarios gozan de cobertura legal –tienen sus propias patronales–. El que la tengan los empresarios y no las trabajadoras resulta lesivo para éstas pues se ven desprotegidas frente a cualquier abuso. El sindicato parece una herramienta importante para revertir esta situación, y no legalizará al sector más de lo que ya lo hacen las medidas mencionadas. Si desde el feminismo nuestro objetivo es ayudar a las mujeres a comportarnos como sujetos activos, a empoderarnos y a tomar las riendas de nuestra vida, no se entiende que haya feministas que propugnen su prohibición. ¿Qué extraños temores evoca en nosotras la mención del trabajo sexual?, ¿acaso no somos capaces de sustraernos a la moralina que recubre la sexualidad en nuestra sociedad?

Según la doctrina judicial la línea divisoria en este campo entre lo que se puede considerar trabajo y lo que no lo es, es la existencia de trato carnal, cuando lo realmente decisivo debería ser la voluntad de la persona, en este caso de la mujer, para permitir un acceso a su cuerpo en determinadas condiciones.

Algunos filósofos clásicos que trataron de las relaciones sexuales, no muchos ni muy prolijamente, las llamaban “comercio carnal”. Ese comercio consistía en la cesión que una persona hace a otra de su cuerpo con el objetivo de obtener placer de modo recíproco. La posibilidad de que una de las partes sustituya su objetivo de obtener placer por cualquier otra cosa, incluida una compensación económica, queda abierta por la propia relación. En este punto interviene el patriarcado intentando que el acceso al cuerpo de la mujer no se vea limitado por la voluntad de esta sino que dependa únicamente del deseo y la potestad de la parte masculina. A cambio de obtener lo que desea esta parte está dispuesta, en ocasiones, a ofrecer algún tipo de compensación, económica o de otro tipo.

Lo que está bien visto si se hace por amor, está mal visto si se hace por dinero. No estamos muy lejos de un sesgo de clase en el tratamiento de las prácticas sexuales

A esta pretensión no se ha opuesto históricamente un discurso basado en la voluntad y el empoderamiento de las mujeres, sino el complejo relato del amor romántico. El amor es la coartada que las mujeres tenemos para ceder nuestros cuerpos, con placer o sin él, a los deseos masculinos. No se trata con ello de desdeñar el amor y su fuerza transformadora, sino de poner de relieve cómo el discurso del amor romántico recubre las prácticas sexuales e impide tratarlas en su realidad material. Aumenta el desdén hacia el intercambio de sexo por dinero. Lo que está bien visto si se hace por amor, está mal visto si se hace por dinero. No estamos muy lejos de un sesgo de clase en el tratamiento de las prácticas sexuales.

¿Dónde quedan entonces las trabajadoras del sexo?

La pretensión de crear un sindicato que las defienda, que defienda sus intereses y que las proteja frente a los abusos, que tematice y estudie los pormenores de dicho trabajo y sus diversas modalidades no puede ser perjudicial para ellas. No parece que vaya a producir un efecto negativo. En el peor de los casos introducirá en el sector la dinámica sindical con todas sus ambivalencias.  

En la distopía de M. Atwood, El cuento de la criada, la reducción de la relación sexual al mero objeto de la reproducción afecta no sólo a la mujer sino también al varón; éste se ve reducido a su rol de inseminador. Le resulta invivible e intenta por todos los medios revestir su actividad con los aditamentos del deseo y la seducción que han sido proscritos por un poder despótico. La narración refleja la violencia de esta reducción y el papel constitutivo del deseo y la comunicación en las relaciones interhumanas, entre ellas, las sexuales. Pone de relieve la violencia de unas prácticas sexuales desprovistas de todo ello con lo que ilumina uno de los puntos fuertes de la dominación (hetero)patriarcal: el uso del cuerpo de la mujer como mero instrumento para el placer masculino. Cuando el placer desaparece para ambas partes y sólo interviene el objetivo de la procreación, la violencia se incrementa. El relato es una muestra de que aunque sepamos que el deseo puede pervertirse, prohibirlo aumenta la violencia, no la disminuye.

Así pues, el revuelo provocado por esta iniciativa no se debe, en último término, a su inconveniencia; se debe a que afecta directamente a todos los tabúes que rodean las prácticas sexuales y a la hipocresía de una sociedad que no se atreve a mirarlas directamente. La “revolución sexual” del 68 no logró romper su corsé social de clase media. El feminismo de la emancipación debería recordarlo pues las trabajadoras sexuales no son nuestras enemigas ni ponen en cuestión a las mujeres; son trabajadoras que en este trabajo perciben retribuciones más altas de las que se obtienen en trabajos alternativos como la limpieza y los trabajos de cuidados.

Como afirma Silvia Federici ninguna mujer debería preguntar a otra qué dominación prefiere ni ninguna feminista debería decir a otra cómo debe usar su cuerpo. Dignificar la profesión de las trabajadoras sexuales y reconocer a las personas que la ejercen también forma parte del feminismo.

---------------------------

Montserrat Galcerán es concejala por Ahora Madrid.

Autora >

Montserrat Galcerán

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

12 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. JEFFEREY FRANK

    Actualmente estamos ofreciendo un esquema de préstamo genuino, fácil y urgente a una tasa de interés baja del 2% con una tarjeta de identidad válida y adecuada para la verificación. Puede enviar su solicitud de préstamo por cualquier cantidad de préstamo que necesite. Ofrecemos préstamos que van desde $ 5,000.00 USD Min. hasta $ 100,000.00 USD Máx. Tenemos crédito a largo plazo de cinco (5) a cincuenta (50) años como máximo. Otorgamos el siguiente tipo de préstamo: préstamo de proyecto, préstamo de refinanciamiento, préstamos de inversión empresarial, préstamos para automóviles o vehículos, préstamos estudiantiles, consolidación de deudas, préstamos para vivienda, préstamos personales, préstamos para viajes y vacaciones, préstamos para Navidad y año nuevo. Nuestra compañía también necesita una persona que pueda ser el representante de nuestra compañía en su país. Comuníquese con la oficina de CROWN TRUST FINANCIAL LOAN FIRME por correo electrónico: crowntrustfinancialloanfirm@gmail.com crowntrustfinancialloanfirm@yahoo.com Si está interesado en nuestra oferta financiera y desea obtener un préstamo de nosotros, contáctenos y brinde los detalles a continuación, y eso será necesario para iniciar los términos y condiciones de la suma del préstamo en consecuencia. Nombre: ____________________________ Género: _______________________________ Estado civil: _______________________ Dirección de contacto: ______________________ Código postal: ________________________ País: ______________________________ Fecha de nacimiento: ________________________ Monto necesario como préstamo: ________________ Duración del préstamo: ________________________ Ingreso mensual / Ingreso anual: _________ Ocupación: ___________________________ Propósito del préstamo: _____________________ Teléfono: ________________________________ Fax: __________________________________   Saludos cordiales: su éxito comienza con nosotros CEO: JEFFEREY FRANK! Envíe su solicitud de préstamo para una respuesta inmediata a: SITIO WEB: http://crown-trust-financial-loan-firm.business.site/ TELÉFONO: SOLO TEXTOS: +18452173456 crowntrustfinancialloanfirm@gmail.com crowntrustfinancialloanfirm@yahoo.com

    Hace 1 año 2 meses

  2. jose

    Totalmente de acuerdo. Yo creo que: 1) Hay que preguntar a las asociaciones de trabajadoras del sexo, como Colectivo Hetaira, página muy cultural y con un premio europeo de ddhh. 2) No olvidar su carácter social. En Holanda el estado se hace cargo de gastos de este tipo respecto a personas con minusvalías. 3) Distinguir claramente entre trabajo sexual voluntario y forzado. 4) Establecer mecanismos de intervención expedita de la policía, sin menoscabo de las trabajadoras y de sus clientes. No pasa nada porque la policía vigile allí donde haya sospechas de delito. Esto hay que hacerlo de forma que no pueda ser burlado con intenciones puritanistas. 5) Plantear este asunto sin olvidar cuáles son las condiciones de empleo en el país. Hay trabajadoras del sexo que no están dispuestas a ir de "criadas" (la expresión es de ellas) de señoronas ultra-explotadoras. 6) Hacer válidos los argumentos de forma coherente y general. Si hay que prohibir el trabajo sexual porque hay explotadores, hay que hacer la misma reflexión respecto al trabajo ordinario. Que se prohiba también el trabajo. Y... ¿cuántas muertes y accidentes laborales ha habido en estos años?

    Hace 2 años 6 meses

  3. Aloe

    Todo el vocabulario del artículo,: - las palabras que emplea como no problemáticas (cuando lo son) - las definiciones que sobreentiende sin hacerlas explícitas (y que son inexactas y parciales) - los hechos que da por demostrados que no son ciertos (como que el reciente intento de "sindicato" en realidad esté promovido por el lado proxeneta del negocio) - los hechos que no menciona (los que no favorecen al negocio, que son casi todos) - la manipulación de llamar "moralismo" y puritanismo a cualquier posición adversa - La ausencia de cualquier discusión sobre qué es un sindicato y por qué jurídicamente este no puede serlo, y sindicalmente tampoco lo es... Todo está escrito como si le hubiera dictado el artículo la asociación de empresarios de alterne, A.K.A mafia de proxenetas. Y quizá sea asi. Desde los tiempos de ANELA cada vez que cambia el gobierno, o que ven uan grieta para meter palanca, el chorro de dinero de los empresarios del tráfico de personas se dirige concentradamente a continuar su campaña a largo plazo para legalizar su explotación.

    Hace 2 años 7 meses

  4. Mambrú

    La profesión militar y la prostitución comparten carácter deshumanizador. El ejercito por tener como función solucionar los conflictos a través de la violencia con la fuerza armada, y la prostitución (forzada o voluntaria) por convertir a la mujer en un objeto sexual al servicio del hombre. En ninguna de las profesiones citadas la sindicación altera su cometido. Por tanto, si aspiramos a una sociedad más justa: prostitución y ejércitos ABOLICIÓN!!

    Hace 2 años 7 meses

  5. jose

    Sobre todo hay que vigilar a quienes utilizan este asunto para en realidad DEFENDER LA REPRESIÓN SEXUAL. Es importante hablar con las propias prostitutas, que en muchos casos dicen no estar dispuestas a ir de "criadas" con señoronas moralistas que las contratan por una miseria y ni siquiera las inscriben en la Seguridad social. Creo que hay que habilitar mecanismos para que la actividad sea discreta pero fácilmente vigilable por la policía. Hay que vigilar también la moralina de clase que luego se inhibe de los problemas del paro y de la protección social. Transparencia, tanto en la actividad como en la mentalidad que la enfoca. Por otra parte, quienes tienen mucho dinero nunca tendrán problemas para acceder a chichas necesitadas. ¿Quieren acabar con la prostitución de verdad? Creen situaciones sociables aceptables, no las actuales. Además, no se puede mezclar prostitución voluntaria y forzada. En ese caso, sería como pretender acabar con la explotación laboral PROHIBIENDO EL TRABAJO ASALARIADO NORMAL.

    Hace 2 años 7 meses

  6. Ignacio

    Por fin un artículo que mira la prostitución con sensatez. A las trabajadoras del sexo (tds) históricamente se las ha despreciado, maltratado y vilipendiado y pienso que ya está bien de que sufran esta injusticia.¿Cual es la causa de este desprecio? Para empezar, creo que está la moral católica o para ser más precisos, judeo-cristiana, para la cual el sexo es intrínsecamente pecaminoso. He conocido casos de mujeres muy católicas que practicaban el sexo con un camisón que les llegaba hasta los pies, que tenía una abertura a la altura oportuna y, obviamente, no estoy hablando de la época de Isabel la Católica. La segunda causa creo que han sido las mujeres que optaron por esa otra forma de prostitución a la que llamaremos monovarietal, que son aquellas que buscaban un marido en función de su ”posición”, no en el espacio, sino económica, para a continuación hacerle lo más desdichado posible. Aquellas de la dama dama de alta cuna y baja cama de la canción. Desde luego prefiero a las tds a estas últimas. Lugo están esos hombres que iban a los burdeles y luego las llamaban putas, en un alarde de ingratitud, hipocresía y posiblemente de desprecio hacia ellos mismos. Y por último están las feministas incapaces de ponerse en su lugar, que también se consideran de mucha mayor talla ¿moral? que directamente quieren suprimirlas sin tener en cuenta su voluntad y que son libres de dedicarse a lo que quieran, sin distinguir a las obligadas por mafias, de las que se dedican a esto por propia decisión. En el fondo son otras represoras como las puritanas. Obviamente, estoy a favor de que puedan crear su sindicato. También pienso que se las debe reconocer la valía de su trabajo y librarlas del balón del secular desprecio. Quiero proponer otra cosa, en este caso a ese clero reprimido por una dogmática antinatural que surgió de la codicia de la institución que los aboca a una permanente alienación, resultado de una absurda lucha contra su propia naturaleza, que hizo que el clero fuese soltero para no tener problemas de herencias. Mucho mejor que abusar de niños, sería que acudiesen a una pds, para liberar tensiones, después siempre podrían pasar por el confesionario y pelillos a la mar.

    Hace 2 años 7 meses

  7. roman

    me alegra, el leer un artículo como este y además del partido a que he votado.

    Hace 2 años 7 meses

  8. jose

    Aparte de las personas que no pueden tener relaciones sexuales de otra forma. En Holanda está pagado por la Seguridad Social bajo determinadas circunstancias de incapacidad.

    Hace 2 años 7 meses

  9. kathy

    Vale, escuchemos a las mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución. Primer ejemplo, Marta Elisa de Leon, autora de "Las Ocultas", aquí va una entrevista con ella: http://autoresfavoritos-jacobo.blogspot.com/2012/05/marta-elisa-de-leon-las-ocultas.html Segundo ejemplo: Tanja Rham, exprostituta y psicóloga: “Mi discurso en el Congreso Abolicionista Internacional de París. La prostitución nunca es una opción libre”. Se encuentra aquí: https://wordpress.com/read/blogs/43085886/posts/2054 A lo que dicen no hay nada que añadir. Para los vagos resumiré su mensaje de manera corta: El precio personal (es decir fisico, emocional, psicologico...) que paga una prostituta por ejercer su "trabajo" no es nada que se pueda defender de ninguna manera. Así que, no se trata de juzgar o no una mujer prostituta, más bien se trata de preguntarse: ¿Como sociedad nos podemos permitir que se trate a cualquier persona así?

    Hace 2 años 7 meses

  10. Caramel

    PROSTITUCION Y ASIST SEXUAL . A nivel legal la prostitucion a nivel legal es un pifostio absurdo : estan prohibido usarla y s epersiue a ls puteros, se permite que se habran burdeles pero las puttas aunque no se les persigue no se pueden sindicar ni defender sus derechos lo que es una injusticia por que facilita su explotación laboral y el trato degradante : parece que alguien "importante" se financia con los burdeles como la eta hacia con tabernas. El debate de la legalización de la prostitución es falso y amañado : por un lado las putas pueden darse de alta en la Seg-social ( si no lo hacen es para trabajar en negro y ganar mas ) y por otro tienen sanidad universal, luego si protestan no es por sus derechos, sino por los puteros, para que no se le persiga y si defienden los derechos de los puteros 1º avalan el machismo 2º no les hace falta ya que trabajan y si quisieran cotizarian, (pero no lo hacen la inmensa mayoria), asi que son muy sospechosas de ser grupos pagados por grandes mafias del proxenetismo para decir que protegen sus derechos pero en realidad proteger al putero y 3º habría que preguntarse-les si cuando empezaron d putas tuvieron otra opción. Ademas las putas que trabajan por su cuenta para protegerse les tratan con asco-dureza-desprecio y las otras no por que están esclavizadas. Pero mientras haya quien tenga que recurrir a ello por que es pobre, por que en este mundo algunos pocos fabrican la pobreza de la mayoria, es de recibo que las puttas puedan reclamar derechos y sindicarse y prohibirlo es de fascistas - A nivel particular . Hoy en dia que hay tantos cafres, los feos y timidos a nada que sean amables y sensibles tienen muchas posibilidades. Pero tiene su contradiccion que ellos, los feos se quejen de que les rechazan cuando es el machismo que exige a la mujer unos canones de belleza estipulados . ¿ Las pputas salen mas baratas ? Eso lo dice alguien que no sabe que con amor las noches de sexo , los polvos y las mamadas son mas y mejores que con una ppilingui que muchos no pueden pagar mas de 20 min cada semana...Y tbn lo dice quien no sabe las ventajas de dormir cada noche con una mujer que te quiere por que la quieres y viceversa . Parece que algunos no son capaces de querer mas que al dinero : capitalismo.neoliberalista-sociológico. Para las puttas casi todos los hombres son babosos. Babosos que son tratados despreciativamente por las putas que trabajan libremente, también para protegrse-etc de ellos. Lo de los puteros es masoquismo mental-emocional : pagan sin que les queran y ademas les tratan bastante mal. https://www.publico.es/culturas/callan-putas.html - A nivel politico-social etc . El feminismo es anticapitalista o no es posible, porque solo las pobres se pornifican y prostituyen. Nos lo quitan todo para revendernoslo cada vez mas caro despues d eexplotarnos y follarse a las pobres, Las suyas las reservan para cocineras y incubadoras a las que llaman "madres" a las que aveces pegan violan matan y llaman putas. Defender la prostitucion es alargar este problema. https://blogs.publico.es/otrasmiradas/14650/el-feminismo-de-ana-botin/ https://www.publico.es/tremending/2018/08/20/las-redes-critican-el-feminismo-capitalista-de-ana-botin-tras-su-articulo-en-linkedin/ https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2018/08/18/la-industria-del-sexo/ Los puteros van de putas para huir del "maltrato" feminista – hembrista...que provocan ellos. Siempre se prostituyen los pobres, las elites acaparan poder manipulando la riqueza para follarse a las mujeres familiares de quienes explotan : Son mucho ppatriota$ ademas de no empatia humana jeraquicos competitivos materialistas superficiales autoritarios Las feministas que avalan la prostitucion se pegan un tiro en el pie ya que dan alas al machismo : son topos La PProstitucion da alas al machista que carece de respeto y empatia hacia las mujeres es como una violacion pagando donde hay algo menos de violencia y la misma falta de respeto por la mujer El mercantilismo machista vende la prostitucion a las mujeres como una libertad por que le interesa pero luego de libertades para las mujeres hasta ahi y poco mas, siempre que no le interese al machismo mercantilista caPPitalista. La mayoria de las pputas son esclavizadas y forzadas-etc, por tanto ni aun legalizando habria pputas. Y las que estan voluntarias declaran que estan hartas de babosos aun ganando un paston que podrian ganar por su valia en un curro sin sexo explicito. ¿Y quien necesita prostitución cuando hoy en dia se tolera y practica el poliamor con prevencion-etc ? La derecha se financia con prostitucion y el PP la ha metido en el Pib por algo ( "Volquetes de Pputas" dijo alguien del PP en la trama corruPPta de las tarjetas black ) putas y corrupcion : http://ctxt.es/es/20180509/Politica/19567/corrupcion-prostitucion-trata-de-mujeres-gil-punica-gurtel-cursach-nuria-alabao.htm Tienen las feminas de derechas la costumbre de desnudarse por dinero : hormigos, obregon, marta sanchez, chenoa, LA sobrina de aznar, lopez de C$, por ejemplo, etc y son Insolidarias ya que no apoyan el feminismo que a ellas tambien les dio derechos y por tanto apoyan la explotacion de mujeres al apoyar a partidos machistas Si las putas fueran sus hermanas mujeres hijas ¿ ya les importaria a los pputeros ? Solo las pobres se prostituyen y la pobreza es creada por el capitalismo que convierte en lujo hasta la comida : antes todo era de todos y ahora nos explotan para revendernoslo cada vez mas caro. Es mentira que el capitalismo elimina pobreza, eso lo hace el marxismo en su fase productiva-distributiva, pero el capitalismo regala los benefios de producir a unos pocos . Hoy para sacar una familia dlte deben trabajar los dos...y el capitalismo-machista le permitea ella el tajo de puta . - A nivel sicologico al respecto a las trabajadoras del sexo : https://www.nuevatribuna.es/opinion/teresa-galeote/industria-prostitucion/20180905122144155384.html - Asistencia sexual : es una terapia, el feminismo no está contra por que : no hay explotación de pobres, no hay trata de blancas, no hay lucro para proxenetas, lo hacen personas licenciadas con formación muy específica bajo control estatal, es para una serie de personas muy concretas. Quienes andan en silla de ruedas podrian intentar ligar con quienes estan igual . En algunos paises de la UE y estados de USA ya existe la asistencia sexual hecha por sicolog@s . - Pero la prostitución es una aberración donde solo se prostituyen l@s pobres y que da alas al machismo . http://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2017/01/22/sociedad/la-asistencia-sexual-busca-el-empoderamiento-erotico-de-las-personas http://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2017/01/22/sociedad/cuando-las-palabras-no-son-suficientes Asi se crea la identidad digital de una mujer alienada con el machismo : http://blogs.publico.es/victor-sampedro/2018/03/09/la-pechotes-o-el-internet-de-las-chonis/ http://culturainquieta.com/es/foto/item/13131-la-vida-en-un-burdel-de-bangladesh-por-sandra-hoyn.html https://www.eldiario.es/andalucia/5porlaigualdad/fenomeno-creado-abastecer-prostitutas-industria_0_762573913.html . http://ctxt.es/es/20180815/Firmas/21260/Anita-Botwin-ser-feminazi-hoy-maltrato-violencia-machista-maternidad-justicia.htm

    Hace 2 años 7 meses

  11. Étienne de La Boétie

    Probablemente la sindicación pueda favorecer las condiciones laborales de las prostitutas, pero la prostitución continuará cosificando a la mujer como objeto sexual y por tanto difícilmente dicha actividad ayudará a su liberación. De igual manera y teniendo en cuenta que las religiones son la principal fuente de transmisión del patriarcado, la adscripción de mujeres a la fe religiosa en absoluto concuerda con lograr la igualdad entre mujeres y hombres. Así, el velo más allá de empoderar nada, es un claro símbolo de opresión de la mujer en cualquier parte del globo terráqueo. Quien reivindique el uso del velo como “emancipador” bien haría en preguntarse por las mujeres de países musulmanes que luchan por sacudírselo. Ahora bien, quien considere que la “servidumbre voluntaria” contribuye no ya a la liberación de las mujeres sino a la emancipación humana en general que vaya encargando más cadenas de hierro para que todos vivamos felices.

    Hace 2 años 7 meses

  12. Antonio

    Excelente artículo; entiendo a las y los abolicionistas en cuanto a la prostitución porque yo también lo era, pero ahora me doy cuenta del clasismo de esta postura. Ya está bien de decidir sobre la prostitución sin escuchar a las mujeres que la ejercen, decidir sobre el velo sin escuchar a las mujeres que lo llevan, decidir sobre las azafatas sin escucharlas a ellas, etc. Es incómodo pensar en una regulación de la prostitución y en como hacerla evitando la trata, la explotación y el discurso liberal que da pie a ambas cosas, pero el feminismo no debería ser cómodo, evidentemente no para el patriarcado pero tampoco debería serlo para las mujeres de clase acomodada.

    Hace 2 años 7 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí