1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

  280. Número 280 · Enero 2022

  281. Número 281 · Febrero 2022

  282. Número 282 · Marzo 2022

  283. Número 283 · Abril 2022

  284. Número 284 · Mayo 2022

  285. Número 285 · Junio 2022

  286. Número 286 · Julio 2022

  287. Número 287 · Agosto 2022

  288. Número 288 · Septiembre 2022

  289. Número 289 · Octubre 2022

  290. Número 290 · Noviembre 2022

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Los testigos niegan la versión de los ertzainas en el ‘caso Cabacas’

El juicio por la muerte del joven Íñigo Cabacas, en 2012 en Bilbao, tras recibir un pelotazo de goma, trata de dirimir quién disparó y quién fue el responsable de la carga

Isabel Camacho Bilbao , 20/10/2018

<p>Una imagen de la sala durante el juicio del 'caso Cabacas'</p>

Una imagen de la sala durante el juicio del 'caso Cabacas'

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

En el juicio que se está celebrando en Bilbao contra tres mandos y tres agentes de la Ertzaintza por la muerte de Iñigo Cabacas tras recibir un pelotazo de goma en la cabeza se dirime no solo quién disparó la munición letal, sino quién es el responsable de la carga con pelotas de goma en un callejón donde cientos de personas celebraban en ambiente festivo la victoria del Athletic frente al Schalke 04 alemán la noche del 5 de abril de 2012.

La imagen de cuatro de los ertzainas disfrazados con peluca y gafas para no ser reconocidos, deshilachando una narración amparada en su derecho a no decir la verdad, trufada de contradicciones y desmentidos entre ellos mismos, tiñe de oscuro la imagen de profesionalidad  de la Ertzaintza como policía al servicio de la ciudadanía. Un argumento en que los acusados  envuelven sus palabras para justificar la intervención con pelotas de goma: protegían a los ciudadanos. También, desconocían el poder letal de la munición.

Han elegido estar presentes solo en la apertura, durante su declaración. Esta decisión les ha impedido escuchar los testimonios de una veintena de testigos –en total, comparecerán más de un centenar– que, bajo juramento, expresarían después cómo la alegría se transformó en un “infierno” cuando llegaron ellos. Son jóvenes, en su mayoría,  que disfrutaban de un ambiente festivo y contradicen el escenario de “guerra” que describen cinco de los seis acusados.

“!Me hubiera gustado que les escucharan”, dice Manu Cabacas, padre de Iñigo, que tenía 28 años cuando le mataron.  Él y Fina Liceranzu, la madre, acuden a diario a la sala número 3 en el primer piso de los Juzgados de Bilbao. Se sientan en la primera fila. Silentes, abrazados a ratos. Las declaraciones de los testigos el segundo día –algunos habían cuidado de su hijo herido de muerte–, y las palabras amenazantes de varios ertzainas aquella noche, revientan las emociones en la sala y el padre se sumerge en un laberinto de lágrimas.

“Fina, ¿no se os ha acercado ninguno para pediros perdón?”, le pregunto a la salida. Y, la madre cuenta ante los medios que sí. Que dos de los mandos (el oficial que se negó a intervenir en un principio y otro que rechaza –“contundentemente no”– que ordenara la carga) les dijeron “lo siento”, que nunca tendría que haber ocurrido lo que sucedió pero que ellos recibieron órdenes (en alusión a Ugarteko).

Solo uno de los tres mandos reconoce haber disparado contra la multitud

– Y, ¿por qué no lo habéis dicho en la sala?

– Porque nosotros también tenemos hijos.

– Si, pero el mío está muerto –les responde la madre.

Acusados

La primera sesión está dedicada a la declaración de los policías; dos de ellos ya jubilados. Para todos, pide la acusación cuatro años de prisión. La defensa y la Fiscalía mimetizada con los defensores, la libre absolución. El 9 de noviembre finalizará el juicio y será entonces cuando se lean los informes finales y las peticiones de pena definitivas frente a los acusados ya presentes.

Los tres mandos están procesados por incumplir los “principios básicos de proporcionalidad, prudencia, necesidad y seguridad”. Durante las seis horas de declaraciones, solo uno de ellos se vanagloria de haber dado la orden de disparar porque era “la única manera de cortar los incidentes”. Era el jefe de los tres agentes acusados; quienes iban con él en la furgoneta la noche de los incidentes y los únicos que reconocieron durante la instrucción haber disparado. Aunque la propia jueza reconoció que fueron muchos más quienes cargaron sus escopetas Benelli, frente al callejón de María Díaz de Haro.

 “En aquellos tiempos”, como se refiere alguno de los acusados a esos años, gobernaba el PSOE en Euskadi y Rodolfo Ares era el consejero de Interior vasco. El jefe de los seis que ahora se sientan en el banquillo. Tras el adelanto de elecciones, el PNV regresaría al Gobierno y un pacto de silencio, denunciado públicamente por algunos de los propios acusados en su momento, trató de esconder la muerte bajo llave.

“En aquellos tiempos”, la Unidad de Seguridad Ciudadana, a la que pertenecen todos los encausados, era “un cajón de sastre” que actuaba contra la violencia callejera aunque no era su función. La Ertzaintza seguía utilizando pelotas de goma a pesar de que, un año antes de que una hiriera de muerte a Iñigo Cabacas, la Comisión Europea había advertido a las policías española y portuguesa, también a la Ertzaintza, de que debían abandonar su uso como ya lo habían hecho Gran Bretaña, Noruega y otros países.

En estos tiempos, ante el tribunal que les juzga, los tres agentes coinciden con su jefe: la carga era lo único posible ante una multitud acosadora que, dependiendo de la estimación del ertzaina, podría estar compuesta por 200, 500 o incluso mil personas.

Fue un ataque “espantoso”, aquello era “una encerrona premeditada”, que ponía en peligro la integridad de los ciudadanos. Hubo salvas, cargas sin pelotas,  que no disuadieron a la multitud que acechaba. “Disparar era necesario"” concluye el suboficial. No sin antes afirmar con orgullo que la mayoría de los agentes salían de la academia con “con casco y verduguillo”, en referencia a los antidisturbios.

Desmiente así a quien declaró antes que él de manera opuesta, como si pertenecieran a dos policías diferentes. Es el oficial, el cargo de más alto rango en el terreno, quien mantiene en varias ocasiones que la unidad de Seguridad Ciudadana no estaba preparada para ese tipo de actuación.  Contra él se dirigen todas las lanzas en el proceso. Paradójicamente fue el único que decidió permanecer en la furgoneta y no intervenir.  Me hubiera marchado de allí en cuanto llegué, reconoce. Le acusan de inacción.

Pero, él sabe que fue una decisión “incorrecta” a no ser que se buscara una “sarracina”, sostiene. Uno de los dos bares de la zona es la herriko taberna, a donde acuden simpatizantes de la izquierda abertzale.

Reitera en su declaración lo que ya había dicho al llamado Ugarteko (jefe de operaciones) aquella noche aciaga. La plazuela estaba llena de gente y no había incidentes, La situación estaba bajo control.”Había que evitar un mal mayor”.

Ugarteko sobrevuela sobre la sala de vistas como una nebulosa que lo cubre todo. No está acusado aunque era el jefe de operaciones la noche de los hechos. El único que disponía de toda la información. Quien se comunicaba por distintas emisoras con las patrullas que estaban en la calle. Es el mismo que en la grabaciones ordena con contundencia al oficial, ahora en el banquillo, “entre con todo lo que tenemos en el callejón de la herriko”... y tome la zona. A pesar de que el acusado le advirtió entonces de que todo estaba bajo control en la plaza. No había incidentes. Ugarteko se ha librado del banquillo pero declarará como testigo el 24 de octubre.

De momento, ha recibido el aval del actual jefe de la Ertzaintza Jorge Aldekoa, quien era el responsable de la comisaría de Bilbao, el jefe de los efectivos desplegados aquella noche en Bilbao, y ascendido a su actual categoría por el PNV.  Su paso como testigo en la tercera sesión del juicio ha tratado de exonerarle y señalar al oficial como responsable, quien claramente es el único que no era partidario de cargar.

Un comisario de la Policía Nacional que declara ese mismo día por videoconferencia deja claro  que el uso de pelotas de goma debe ser el “último peldaño” en este tipo de operativos. ¿En una plazuela repleta de gente en ambiente festivo y donde solo cuatro o cinco arrojan botellines de agua a la policía se requiere el uso de material antidisturbios?, le vino a preguntar la defensa. “En mi opinión, no”.

Testigos

La impresión al escuchar a los acusados es que en la plazoleta no se celebraba la noche del triunfo del Athletic sino un acto de kale borroka.

Pero, entonces, llegan los testigos. La joven rubia y con gafas avanza con paso decidido, como quien cree tener una misión. La suya es contar lo que vio aquella noche del 5 de abril de 2012, cuando su vida cambió en un callejón del centro de Bilbao. Laia Caballer es catalana. Había viajado a Bilbao con su entonces novio, de Málaga, para ver el partido y participar del jolgorio. Es una de las principales testigos de la acusación.

Va hilando la narración de forma meticulosa. Cuenta que cuando escuchó la lluvia de pelotas, se puso de pie sobre una de las jardineras, con las manos en alto gritando “qué hacéis, dejad de disparar”. Dice que le recordaba a las películas, los ertzainas formando en línea, disparando en línea recta a la plaza. “La sensación era como si nos estuvieran fusilando” .

La sala se estremece cuando relata cómo practicó los primeros auxilios a aquel chico que nunca antes había visto y que yacía en el suelo con espasmos y la cabeza ensangrentada. Mientras, el estruendo de los disparos impedía sentirle el pulso y una multitud despavorida intentaba huir de lo que en unos segundos dejó de ser una fiesta y se transformó en el infierno.

La impresión al escuchar a los acusados es que en la callejuela no había fiesta sino un acto de kale borroka

No había peleas, la gente estaba de celebración... De pronto, llega la Ertzaintza en sus furgonetas. Escucha frenazos, portazo y disparos.

“Boom, boom, boom”.  Cuando ya habían disparado 15 o 20 veces, un chico lanza  una botella de agua de plástico. Nadie arrojó adoquines, ni piedras... nada. No había encapuchados.

Más de seis años después, frente al tribunal, sostiene que sigue sin entender que la ambulancia tardara en llegar 15 o 20 minutos porque la Ertzaintza le impidió acceder al  callejón donde yacía el herido con un coágulo del tamaño de un puño en la cabeza. Le cuenta a la sala que tampoco ha logrado comprender al ertzaina al que se dirigió “con las manos todavía llenas de sangre y vómito de Iñigo” para pedirle su número de placa. Y le contestó: “Si no quieres acabar como el del suelo, lárgate de aquí”.

Ertzaina, a una joven que le pidió su número de placa: "Si no quieres acabar como el del suelo, lárgate de aquí".

Solo sabe que en cuanto llegaron ellos, la fiesta se convirtió en infierno.

Rompe a llorar. “Todavía me cuesta entenderlo. Para mí, hasta entonces, la Policía estaba para ayudar a la gente, pero una cosa así te cambia la vida. Ya no ando por la calle tranquila, ves a un policía y te da miedo. Te están matando y te amenazan por pedirles el número de placa. Han roto la vida a muchísima gente”.

El testimonio de la joven y de los otros testigos, algunos amigos de la víctima,  ya han envuelto de emoción la sala del Juzgado. Todos coinciden en lo fundamental: el ambiente era festivo, nada hacía suponer lo que ocurrió. No había motivos para la carga. Disparaban “a lo que se movía”, “iban a hacer daño”. “No avisaron”. “No lanzaron salvas”. “Atacaron directamente”.  “No hay que ser adivino para ver de dónde venían las balas  y la distancia desde la que disparaban”. “Me quemaba la pierna que flipas”, dice Iñaki Arruti, un joven que sufrió un pelotazo a la altura de la nalga derecha. Otra joven narra su miedo antes las pelotas y los destrozos de las barras y los toldos. Todos los testigos coinciden en lo esencial. Ella añade que cuando se acercó a socorrer a Iñigo, un ertzaina le preguntó con desprecio :“¿Tú quién eres, la novia perdida?”.

La madre del joven muerto diría después: “Cuando Iñigo cayó al suelo, la Ertzaintza no dejó a la gente que fuera a ayudarle. Eso nos ha dolido mucho, nos ha dolido mucho”.

 

 

 

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Isabel Camacho

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

4 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Arrimategui

    La policía es una organización terrorista, a ver cuándo se la lilegaliza.

    Hace 4 años 1 mes

  2. Sebastián

    No hay más que ver quién entra en los cuerpos policiales. Todos los broncas que en su adolescencia eran bien conocidos en sus barrios de procedencia. En las pruebas de acceso a los cuerpos policiales, la entrevista personal es la prueba definitiva para aceptar o rechazar definitivamente a un aspirante al cuerpo. Y ahí los tienen bien lustrosos... ¿Quién es el más culpable, el amo que ordena o el perro que obedece?

    Hace 4 años 1 mes

  3. Frank en la Jungla

    No es posible otro estado distinto al estado criminal mientras se ejerza el capitalismo, pues el estado es representación y brazo ejecutor publico del Capital y el Capital está asumido por todos los dominados como algo natural y aparentemente inocuo.

    Hace 4 años 1 mes

  4. Iñaki

    Hay que disolver a todas las instancias de poder de este estado putrefacto. Y crear otras nuevas con exigencias mucho mayores. Sobre todo llenarlas con gente honesta y no de hijos de puta. Mientras tanto, este estado seguirá dando mucho asco y siendo un peligro para la ciudadanía que quiera vivir en paz.

    Hace 4 años 1 mes

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí