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Reportaje

La revolución femenina de la música electrónica

Las mujeres toman los platos: tras años de dominio masculino y sexismo manifiesto, las DJs y productoras crecen en número y repercusión internacional

Manu Garrido 31/10/2018

<p>La DJ y productora TOKiMONSTA.</p>

La DJ y productora TOKiMONSTA.

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En 2015, el artista alemán Tujamo lanzó la canción Booty Bounce, que se convirtió en uno de los hits del verano. La única frase del tema es Let me see that booty bounce (Déjame ver cómo se mueve ese culo). El videoclip, que va camino de los 18 millones de reproducciones, son tres minutos de chicas restregando el culo contra una cámara. No es ninguna excentricidad. Al menos, no lo ha sido durante años para el EDM, la música electrónica comercial que triunfa en medio mundo. 

El DJ y productor israelí Borgore, criticado en varias ocasiones por sus conductas misóginas, sigue sacando y grabando a chicas en el escenario durante sus sets para organizar competiciones de twerking. Mientras tanto, Spinnin’ Records, el mismo sello que lanzaba Booty Bounce en 2015, estrena este mismo mes un videoclip en el que dos mujeres absurdamente sexualizadas acompañan al DJ de turno rodeado de fama y dinero. 

De todos los nombres del Top 100 de este año de DJ Mag, la lista más importante de la industria, tan solo cuatro corresponden a mujeres

Si hablamos de representación de productoras y mujeres DJs, la cosa no mejora. De todos los nombres del Top 100 de este año de DJ Mag, la lista más importante de la industria, tan solo cuatro corresponden a mujeres. En relación a los festivales, si la brecha es dramática en general, en la música electrónica es aún peor: en el Ultra Music Festival de Miami del pasado marzo no hubo una sola mujer DJ entre los cabezas de cartel; tan solo cuatro mujeres entre los más de cien artistas que pisaron el festival. En Europa, de los 64 artistas que pasaron este verano por el escenario principal de Tomorrowland, el principal festival de música electrónica del continente, la cifra se repite: cuatro mujeres. 

Aunque el número coincida, no es que solo haya cuatro mujeres DJs y productoras haciendo música electrónica. Tampoco son solo cuatro las más representativas o populares de la escena. La realidad es que, en la mayoría de festivales, la cifra de mujeres artistas está por debajo del 10%. Si bien no existen datos claros sobre cuántas mujeres hay ocupando puestos de responsabilidad y decisión en festivales y agencias de management, quienes trabajan en la industria aseguran que la cifra es igualmente ridícula.

A pesar de todo, la situación está cambiando y cada vez son más las mujeres que toman los platos de DJ. Las actitudes sexistas de una industria predominantemente masculina están dando paso a una revolución femenina que parte de la dedicación, el talento y, sobre todo, la buena música.

Mujeres como Jennifer Lee, más conocida por su nombre artístico, TOKiMONSTA. La productora nacida en Los Ángeles descubrió la escena rave de la ciudad cuando estaba en el instituto. Cinco discos y varios millones de reproducciones después, su posición es indiscutible. “Estoy segura de que me he enfrentado a diferentes barreras, como ser mujer en una industria dominada por hombres. Si eres un hombre en una industria dominada por hombres, eres parte de la norma. Sin embargo, ser mujer me permitió sobresalir; a veces con voces más críticas o más atención de la normal”, cuenta.

Según Jennifer, “en ninguna industria las cosas son iguales para hombres y mujeres”. En el caso de la música, el problema es común a todos los géneros. “La sexualización de la mujer en momentos en los que la gente se está divirtiendo de forma salvaje se ha asumido en nuestra sociedad como algo que está bien”. Aún así, apunta, no hay que perder de vista el “renacimiento” actual de un “feminismo joven que permite a las mujeres sentirse empoderadas a través de su sexualidad”. “Enorgullecernos de ello, pero en nuestros términos”, dice.

— ¿Alguna vez te has sentido infravalorada por el hecho de ser mujer?

— Todo el tiempo, pero trato de luchar contra esa sensación. ¿Estoy siendo realmente infravalorada? Tengo una vida increíble como música. Una vida que muchos músicos puede que nunca lleguen a experimentar.

La productora norteamericana se muestra optimista ante los cambios que están por venir. Especialmente en lo referente a los festivales, donde algunos “están intentando asumir la responsabilidad de cambiar las cosas”. Aunque el número de artistas femeninas de música electrónica es bajo, “cada vez hay más artistas jóvenes que están destinadas a encabezar esos festivales”. Mientras, la presión crece sobre los puestos de poder. “Sin mujeres en posiciones altas, ¿cómo van a saber las chicas de ahora que ellas también pueden ocuparlas?”, se pregunta.

Las hermanas Krewella.

Fortaleza, paciencia y convicción son las claves del éxito para Krewella, el grupo formado por las dos hermanas Jahan Yousaf y Yasmine Yousaf. Las compositoras y vocalistas de Chicago han recorrido los principales festivales y salas del mundo. Canciones como AliveLive for the NightEnjoy the RideLegacy son auténticos himnos del EDM que han ido convirtiendo a Krewella en uno de los sets más cotizados. El camino hasta aquí no ha sido fácil. En 2014, tras la salida del grupo del tercer y único miembro masculino de Krewella, las hermanas se enfrentaron a una ola de comentarios en redes sociales, encabezados por el productor Deadmau5, que las invitaban a “dedicarse al porno”.

“La gente ha menospreciado nuestro trabajo y talento creyendo que hemos tenido acceso a ciertas oportunidades por el hecho de ser mujeres. Y puede que algunas de las experiencias que hemos tenido se deban al hecho de ser una minoría en la escena. Pero tienes que adueñarte de eso, como mujer”, afirma Jahan. No obstante, para Krewella la mayoría de experiencias con compañeros de trabajo han sido positivas: "Creo que la fuerza va ligada al número, y nosotras tenemos la suerte de trabajar juntas. No puedo imaginarme siendo una artista en solitario, donde eres más vulnerable y corres el riesgo de ser el objetivo de algún impredecible hijo de puta".

—¿Sentís que necesitáis rodearos de más mujeres en la industria?

—Necesitamos más voces, creadoras y mujeres responsables de la toma de decisiones en todas las industrias. Es algo que trasciende a música y entretenimiento. Las mujeres son criaturas perseverantes, emocionales, intuitivas y feroces. Creo que estamos descuidando un poderoso activo de la Tierra si no ponemos más empeño en incorporar energía femenina que equilibre la energía masculina.

Las hermanas Krewella son conscientes de que, en gran medida, el problema es que hay más hombres que mujeres dedicándose a esto. “Sin embargo, vivimos en una época en la que mujeres llenas de valentía no permiten que las desanime el hecho de sentirse rechazadas o miradas diferente”, dice Jahan, que agradece a esos promotores, agentes y compañeros DJs que cada vez ponen más el foco “en buscar talento femenino no descubierto y darles la exposición que merecen”.

El talento femenino también busca su lugar en España

En España la situación es análoga. La actitud y la forma de trabajar se repite. Mientras festivales como Sónar Barcelona representan una visión más o menos equilibrada del panorama, la mayoría de citas veraniegas de música electrónica en España (Dreambeach, Medusa Sunbeach, Los Álamos o Barcelona Beach Festival) ofrecen año tras año el mismo amalgama de grandes nombres internacionales en los que la representación de mujeres DJs es aún menor que en festivales internacionales.

Marta Fierro, más conocida como Eme DJ, es una habitual de la escena española. Salas y festivales de todo el país dan buena cuenta de su trayectoria como DJ. No lo tienen tan claro algunos de sus compañeros de profesión que, junto a una parte eminentemente masculina del público, continúan dedicándole comentarios fuera de lugar. “Yo creo que si fuese un tío, las cosas que me han llegado a decir no me las hubieran dicho”, dice Marta, que cree que en la industria se siguen perpetuando actitudes machistas. 

Conozco a muchas chicas que producen, y hay gente que piensa que no lo hacen ellas, que hay un chico detrás; lo ponen en duda solo por el hecho de ser chicas

Las críticas siempre van en la misma dirección, para ella y para sus compañeras. Desde el “ya puede hacerlo bien con lo fea que es” al “no me extraña que esté ahí con lo buena que está”. Son comentarios que, asegura, “se siguen escuchando”. El problema, “social”, parte del hecho de que “no creen que las mujeres sepan hacer ciertas cosas”. “Conozco a muchas chicas que producen, y hay gente que piensa que no lo hacen ellas, que hay un chico detrás; lo ponen en duda solo por el hecho de ser chicas”. Marta, acostumbrada a trabajar durante toda su carrera con hombres, afirma que “si hubiera más promotoras en vez de promotores, la situación cambiaría”. Es, también, un problema de las agencias: “hace falta desarrollar y apostar por las artistas”.

El futuro es incierto y, aunque cree que algunas cosas están cambiando, no ve claro el camino que se está siguiendo. “Nos estamos llenando los bolsillo de buen rollo feminista, pero a la hora de trabajar no veo tantos cambios”, se queja. Pone el ejemplo de un festival donde actuó el pasado abril acompañada tan solo de otra artista en el cartel. “Dos chicas en tres días de festival, y llega la organización y emite un comunicado diciendo que van a poner toallas rosas en símbolo de la lucha feminista. ¿No puedes contratar a chicas? ¿Tienes que poner toallas rosas en favor de la lucha feminista, pero solo tienes a dos chicas en todo el festival?”.

Eme DJ, a la izquierda. Cora Novoa, a la derecha.

Alejándonos un poco de la vertiente más comercial de la música electrónica encontramos a Cora Novoa, fundadora del sello Seeking The Velvet. La DJ y productora gallega, habitual de los grandes clubs europeos, cree que la música electrónica es “un nicho de mercado de lo que sucede en la sociedad actual”, donde “es muy raro ver a mujeres tomando decisiones”. 

Con dos álbumes a sus espaldas, Cora es una de las artistas españolas de electrónica con mayor proyección internacional. Quizá por eso, en su caso, los comentarios que ha recibido son más halagadores. “Lo haces mucho mejor que muchos hombres”, le dijeron en una ocasión. “Son cosas inocentes, que se dicen sin ser consciente, pero que son un reflejo de una sociedad muy machista. Lo importante es no callarse y hacer pensar a la gente”, dice.

Para Cora, que pone la calidad de la música por delante de todo lo demás, la cosa no va de radicalizar la industria, sino de “naturalizar y de educar, y de ser consciente de tus decisiones, que van a influenciar al público que te sigue y a tu marca”. Tampoco de forzar los porcentajes al cincuenta-cincuenta en festivales, aunque es algo que “está bien como referencia u objetivo, porque lleva a los responsables de las contrataciones de artistas a hacer el ejercicio de pensar, investigar y plantearse si, inconscientemente, muchas veces han programado sin dar oportunidades más allá del sexo”.

Los cambios van llegando, pero “aún queda mucho que hacer”. Son los movimientos sociales y la sensibilización general “con respecto al maltrato, los valores o la educación los que ponen la semillita para el futuro”. De momento, seguimos rodeados de actitudes y maneras de comunicar sexistas, en “un claro ejemplo de que quienes toman las decisiones en la industria son hombres”. “Si realmente quieres atraer a todo el público no haces eso, porque las mujeres no se sienten identificadas con ese perfil, ese imaginario colectivo de lo que significa ser mujer”, sentencia.

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