1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

¿Qué hacer? Quince autores en busca de una solución

La pregunta es si existe un camino intermedio para la izquierda que combine el internacionalismo y la redistribución nacional

Branko Milanović 31/10/2018

La Boca del Logo

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT organiza las I Jornadas Feministas en Zaragoza el 8 y 9 noviembre. Durante dos días, más de 40 ponentes debatirán para cambiar el mundo desde el feminismo. Puedes mandar tu idea a jornadasctxt@gmail.com. Si quieres contribuir a nuestra libertad y nuestra salud, dona aquí:

En un delgado volumen editado por Heinrich Geisenberger, The Great Regression, quince de los pensadores sociales de izquierdas más importantes de la actualidad plantean la siguiente pregunta:  ¿cuál es el futuro de la socialdemocracia ahora que el neoliberalismo mundial se desmorona y el poder del nacionalismo y la xenofobia están en alza? No estaría confiando un gran secreto, y tampoco considero que menoscabaría el interés del libro, si digo que no tienen la respuesta; ni individual ni colectivamente. La razón es simple: la respuesta, por el momento, es difícil de dilucidar e incluso podría parecer que no existe.

Las personas que han colaborado en este magnífico volumen que, como ya he señalado, ofrece una excelente visión del pensamiento intelectual de la izquierda son (por orden alfabético): Arjun  Appadurai, Zygmunt Bauman, Donatella della Porta, Nancy  Fraser, Eva Illouz, Ivan Krastev, Bruno Latour, Paul Mason, Pankaj Mishra, Robert Misik, Oliver Nachtwey, César Rendueles, Wolfgang Streeck, David Van Reybrouck y Slavoj Žižek.

No todas las colaboraciones revisten, en mi opinión, igual interés. Encuentro que, como siempre, la escritura de Zygmunt Bauman es muy enrevesada y difícil de leer. Ivan Krastev parece ser una excepción dentro de este grupo de escritores: discrepa de Trump y el Brexit pero desde lo que parece ciertas posturas neoliberales completamente dementes.

No debería sorprender al lector que en el volumen a menudo se mencionen los nombres de Polanyi y Gramsci, y que se recupere de un largo olvido a Erich Fromm y su libro El miedo a la libertad. Prepárense para ver cómo cada vez se cita más a Fromm.

Me gustaría destacar las tres colaboraciones que me parecen más interesantes. Nancy Fraser ha escrito un excelente y audaz ensayo sobre el trasfondo ideológico de la victoria de Trump. Considera que los mayores competidores son los “neoliberales progresistas” y los “populistas reaccionarios”. Los neoliberales progresistas son obra de los “nuevos demócratas” de Clinton y sus innumerables triangulaciones que finalmente congregaron a los “progresistas” preocupados por la identidad, la igualdad de género y raza, y los derechos sexuales con los tipos más duros de Wall Street. En principio se trataba de una coalición improbable: activistas LGTBQ junto a Goldman Sachs. Pero funcionó. Los “progresistas” disfrutaban de esta influencia recientemente descubierta. Tenían a Goldman para llenarse la boca hablando de igualdad de derechos, ascender a unas cuantas personas de “color” a cargos directivos e incluso para constatar las ventajas, en su balance final, de mostrarse más receptivos a la diversidad de talentos*. Goldman Sachs ganaba dinero. Esto es lo que en la década de 1990 y comienzos de la de 2000 se conocía con el lema de “liberal desde el punto de vista social y conservador desde el punto de vista fiscal”.

¿Quién representó el papel de serpiente en este paraíso “neoliberal progresista”? Los que quedaron excluidos de este éxito económico, es decir, los perdedores de la globalización, y los que no fueron capaces o no estaban dispuestos a aceptar las nuevas doctrinas del “progresismo”. La alianza entre los progresistas y los neoliberales del sector financiero creó, casi por definición, su contraparte entre aquellos que no se habían adaptado: ya fuera económica o socialmente. Siempre que “los inadaptados” supusieran más o menos el 20% del electorado e hicieran mucho ruido con escaso éxito político (“The Tea Party”), la coalición vencedora podría hacer caso omiso de ellos. Una de las ironías de la vida es que “los inadaptados” encontraran en Donald Trump a alguien capaz de expresar, y utilizar dicho resentimiento.

Sin embargo, tal y como muestra Nancy Fraser, esta alineación de fuerzas ignoró completamente a la izquierda. La izquierda reclutó a la gran coalición de libertadores sexuales y recaudadores de dinero a las órdenes de Clinton y Obama, y siempre que amenazaba con abandonar esa coalición se enfrentaba al fantasma del horror que se avecinaba. Se convirtió en rehén de los neoliberales progresistas. Esto neutralizó totalmente a la izquierda. No podía abandonar la coalición clintoniana sin llevar al poder a los racistas y xenófobos, y no podía animar a la colación Clinton-Obama a que se acercara a la izquierda.

En este excelente análisis Fraser atribuye claramente la responsabilidad del ascenso de Trump a la “infame alianza entre ‘emancipación’ y ‘financiarización”. ¿Qué se debe hacer a continuación?: “Llegar a la masa de votantes de Trump que no son racistas ni ‘derechistas’ comprometidos, sino víctimas de un ‘sistema manipulado’” (p.48).

El análisis que hace Wolfgang Streeck de Europa es muy parecido al que hace Fraser de Estados Unidos. Actualmente se están pagando los costes de la pensée unique [el pensamiento único] adoptada por los socialdemócratas de todo el continente, mediante la ausencia de una alternativa socialdemócrata creíble que pudiera atraer los votos de los “descontentos” y, en consecuencia, contrarrestar la escalada de la derecha. A juicio de la alianza de “los neoliberales progresistas”, escribe Streeck, “el hecho de que el populacho, que durante tanto tiempo ha ayudado a promover el avance del capitalismo pasando el rato con las páginas de Facebook de Kim Kardashian… regrese ahora a los centros electorales, parece el síntoma de una regresión ominosa” (p. 161).

Streeck es muy crítico con el uso del término “populista”. Lo considera, creo que acertadamente, una manera conveniente de rechazar “en bloque” a las personas que se oponen a TINA (acrónimo de la expresión inglesa “There Is No Alternative”, “No hay alternativa” en castellano).  El término “populista” le resulta útil a la “alianza neoliberal-progresista” porque no hace distinción entre la derecha y la izquierda, y porque tanto Trump como Sanders pueden ser tildados de populistas que ofrecen “respuestas simples a una realidad compleja”.  Todo excepto TINA es simple y erróneo porque esa realidad infinitamente compleja solo la comprenden los neoliberales. “El `populismo’ se diagnostica, según la costumbre común internacionalista, como un problema cognitivo” (p. 163). Dicho de otro modo, las élites consideran que cuestionar TINA es un síntoma de algún problema cognitivo profundo. No es sorprendente que haya llamamientos para desechar el sufragio universal y reemplazarlo por la “gnosocracia”: conceder el voto únicamente a aquellos que puedan demostrar ser suficientemente inteligentes (Streeck cita tales ejemplos).

Solución: por el momento, ninguna. Estamos en el interregno gramsciano, en el que “las cadenas familiares de causa y efecto ya no están vigentes y, en cualquier momento, pueden ocurrir ciertos acontecimientos inesperados, peligrosos y grotescamente anormales” (p. 166).

Paul Mason (cuyo excelente Postcapitalism he reseñado aquí) ha escrito un hermoso ensayo inspirado en sus experiencias personales y en las de su padre. Se trata de una historia sobre la clase obrera inglesa unida por su desprecio hacia los ricos, los estafadores y el gobierno, abierta a los extranjeros como ellos y con fuertes vínculos sociales. Todo eso, según Mason, fue aniquilado por el thatcherismo. Las empresas quebraron, las minas de carbón se cerraron, el trabajo para el que estaban preparadas estas personas se hizo difícil de encontrar, los empleos se deslocalizaron, la solidaridad social se fracturó y se inició la atomización. Algunos abandonaron estos lugares ahora desolados en busca de mejores alternativas en las ciudades, otros abrazaron el nuevo dogma de la financialización y el dinero fácil. Los clubes de rugby locales cerraron sus puertas. En lugar de un tejido social rico, ahora había un desierto. 

La descripción es contundente y emotiva. Mason quiere que las cosas vuelvan a ser como lo fueron en las décadas de 1960 y 1970. Es sincero al afirmar que la izquierda debe revertir la globalización, recuperar los empleos, olvidarse de los países en desarrollo y deshacerse de los inmigrantes de la Europa del Este. Estos últimos reciben una crítica en particular, a diferencia de los inmigrantes africanos y del subcontinente indio porque, sin culpa alguna, llegaron al Reino Unido cuando el país estaba pasando de una economía fabril a una de servicios: de este modo, no podían incluirse en la ética fundamental de la clase obrera descrita por Mason porque para entonces ese mundo había dejado de existir. Sin embargo, a Mason no les gusta porque también los ve demasiado flexibles ante las demandas del capitalismo globalizado y demasiado tolerantes con los dogmas neoliberales. ¡Déjense de camareros polacos y rubios, devuélvannos ese trabajador keniata robusto e hinchado de cerveza!

Sin embargo, cabe preguntarse, ¿qué tipo de izquierdismo es ese, que tan poco se distingue del Frente Nacional de Marine Le Pen?

La pregunta que se hace al lector al final del libro es si la izquierda socialdemócrata debería mantener su internacionalismo, en cuyo caso tendría que volver a las élites de Wall Street y abandonar las políticas nacionales de redistribución, o debería centrarse en los descontentos patrios, en cuyo caso recurriría a políticas nacional-socialistas. O bien, si se encontrará un camino intermedio que combine el internacionalismo y la redistribución nacional.

----------------------------------------  

Este artículo se publicó en inglés en el blog del autor. 

Traducción de Paloma Farré. 

* Fraser (p. 41) habla con desprecio de un “feminismo corporativo centrado en ‘reforzarse’ y ‘romper el techo de cristal’”.

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

5 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Ubaldo Suárez

    Ese libro está traducido y Seix Barral lo publicó en España el año pasado. Se titula 'El gran retroceso' y han añadido la aportación de Santigo Alba Rico.

    Hace 2 años 7 meses

  2. ahiga Audrey

    Mi nombre es Ahiga Audrey, vivo en Ohio, EE. UU., Y estoy felizmente casado con un hombre encantador y cariñoso con tres hijos. Un gran problema ocurrió en mi familia hace un año, entre mi marido y yo, tan terrible que llevó el caso a la corte por divorcio. Dijo que nunca volvería a quedarse conmigo y que ya no me amaba. Luego salió de la casa y nos consiguió a mí ya mis hijos por un gran dolor. Intenté todos mis medios para que regresara a través de muchas súplicas, pero todo fue en vano. Al final, confirmó que había tomado su decisión y que nunca más me volvería a ver. En una noche extraña, cuando volví del trabajo, conocí a un viejo amigo mío que le preguntó a mi esposo. Le expliqué todo a ella, así que ella me dijo que la única forma en que puedo recuperar a mi esposo es visitar a una hechicera porque a ella también le funcionó. A diferencia de que nunca creí en una estaca, no tuve más remedio que seguir su consejo. Me dio la dirección de correo electrónico de la casilla de hechizos, que es "wiseozizaspiritualhome@gmail.com". Así que a la mañana siguiente envié un correo electrónico a la dirección que me dio, y la iglesia de madera me aseguró que volvería con mi esposo en dos días. ¡Qué maravillosa declaración! jajaja !!! Nunca pensé así que me habló y me dijo todo lo que tenía que hacer. A la mañana siguiente, me sorprendió que mi esposo, que no me ha llamado durante más de un año, me haya llamado para informarme que volverá. ¿Tan increíblemente correcto? Bueno, así es como regresó el mismo día, con mucho amor y alegría, y se disculpó por sus errores y por el dolor que me causó a mí ya mis hijos. Desde ese día, nuestra relación ha sido más fuerte que antes. Gracias por la ayuda de este gran hechizo. Mi consejo para todos los que están a través de diferentes desafíos es contactar a este gran hombre, y tal como lo hizo para mí, resolverá todos sus problemas. Puede enviarle un correo electrónico a través de esta dirección de correo electrónico. Le prometí que debía contarle a todo el mundo acerca de sus increíbles poderes. (wiseozizaspiritualhome@gmail.com), si está en cualquier condición, o tiene alguna dificultad para recuperar sus artículos, no solo para que él pueda ayudarlo. 1) Ser promovido en todo lo que hagas. 2) Gana buen dinero o gana una lotería. 3) Lograr el éxito en los negocios. 4) problemas espirituales. 5) ganar el juicio. 6) Busca a tu compañero de vida. 7) Obtener un trabajo bien pagado. 8) ganar el control de su matrimonio 9) Recibir favor y ganar atracción de la gente. 10) Perder dinero. (11) para curarte de todas las enfermedades. endurecido e incurable al igual que el VIH / SIDA, el cáncer, cualquier cosa (12) resolver problemas de embarazo y bendecirte con bebés. su correo electrónico una vez más la dirección es (wiseozizaspiritualhome@gmail.com) también puede contactar con él a través de whatsapp al +2348111448971

    Hace 2 años 7 meses

  3. zyxwvut

    Hay que leer a Bernabé, "la trampa de la diversidad", y reflexionar en clave local, también es interesante Clara Ramas, quedarse en el "no tenemos respuestas" es muy elegante, pero sigue favoreciendo a las clases dominantes y acomodadas, y perjudicando a las clases subalternas.

    Hace 2 años 7 meses

  4. braulio

    La pregunta no es si existe un camino intermedio. Esa pregunta es errónea porque parte de falsas y erróneas visiones del qué hacer, que se sustentan a su vez en falta de conocimiento sobre el mundo que se pretende mejorar. El hecho de que se defina como "intermedio" ya denota la alienación que portáis. Es como leer y escuchar a bebes tratando de explicar como se hace un maratón cuando no saben ni gatear. No es ese absurdo, superficial, banal, inocuo y vacío (en el fondo) concepto el que define las cosa correctamente. Tirad más por este otro concepto: coherencia. O este otro; honestidad. Ya veréis, después de muchas horas, días, semanas y años de reflexión cómo a través de esos conceptos y no los que os han vendido y habéis comprado en vuestra depravante alienación cultural, mental, ideología, emocional, relacional podéis empezar a construir una explicación mínimamente sensata del mundo humano y, a través de ella, comprender la solución. No antes.

    Hace 2 años 7 meses

  5. cayetano

    Desgraciadamente las izquierdas europeas de hecho no tienen política concreta alguna sobre la inmigración, pasan de pies juntillas lanzando balones fuera de puntillas. No se oponen frontalmente a las políticas que práctican los gobiernos con independencia del color, sean socialdemócratas o conservadores. Manteniéndose en proposiciones genéricas y maximalistas de orden ético y manifestaciones de voluntades, que dan pie a los ultraderechistas para hablar de la desaparición de fronteras para la migración. Por eso la derecha utiliza el fenómeno migratorio como un elemento arrojadizo, situando la posición de las izquierdas desde la perspectiva ética o buenista. La cuestión no es sólo el deterioro de las condiciones materiales y la incertidumbre futura, sino la impotencia de alternativa alguna al sistema financiero internacional y sus corporaciones adlateres... Las gentes sintiéndose impotentes ante los poderes económicos..., asumen la política del reparto de miseria como única vía inmediata, y dirigiendo su mirada hacia los otros pobres. Los migrantes son extraños, no son de la comunidad, y vienen a quitarnos lo poco que nos queda, es el mantra reiterado. Pero este mantra parte de la impotencia, de la misma que en España instrumentalizo al principio de la Crisis las diferencias de los trabajadores con los empleados públicos; la misma que después usaron al tratar de privilegiados egoistas e insolidarios a los empleados fijos; la misma que este verano llegaron a utilzar tratando también de privilegiados insolidarios a los pensionistas. Esa impotencia del TINA asumido por la población e izquierdas, es la base del reparto de miseria. Ahora bien, con respecto a los migrantes y sobre todo en la europa continental sobre los africanos, la falta de política concreta alguna y los balones fuera de la izquierda, es un intento fútil de evasión que no permite la ultraderecha. Lo peor es no tener posición alguna al respecto, y mantener los debates en el terreno ético cuando en la práctica no proponemos alternativa, ni fronteras abiertas ni lo intermedio. ¿Cómo conjugamos la impotencia alternativa al SFI y ..., en una fase de monetización del beneficio que requiere menos trabajo, con el mantenimiento de nuestros modelos sociales? No es una visión Malthusiana, sino marxiana que manifiesta como en el período actual la LTDTG ha recuperado su vigor, por requerirse menos trabajo. Es decir, en este período de Crisis y cambio de los procesos y medios de producción, asistimos a destruccionismo con impotencia del creacionismo. De hecho se plantea que hemos salido de la Crisis, que las tasas de crecimiento económico se ha recuperado, pero el mercado laboral sea miserizado y empobrecido a las clases populares, continuando el proceso de la menguante clase media. Esas dos realidades son compatibles, no por la debilidad de los sindicatos -que también-, sino por la falta de creacionismo que diversifique industrias y productos, por la sustitución de empleo por productividad tecnológica. Hubo un tiempo que con independencia del movimiento obrero, si no estabas conforme con la empresa, te ibas y cambiabas porque había oferta; en la obra no existía problema te ibas de una a otra para mejorar al día. Lo que ocurre ahora mismo es una situación de precarización laboral fundada en los cambios de fondo y la debilidad de los trabajadores para organizarse. Vivimos una época en que estando el capitalismo cuestionado seguimos instalados en la impotencia alternativa. Por eso la ultraderecha, que no cuestiona al capitalismo aparece como herramienta creible al ordenar el reparto de miseria y los primeros en ser excluidos son los migrantes, el eslabón más débil y necesitado de la cadena. ¿Qué hacer? Si colocamos la alternativa en el horizonte de revolución internacional alguna, allanaremos el camino a la ultraderecha. Debermos andar un camino intermedio que facilite la incorporación de los migrantes a comunidades en diversidad, al tiempo que aseguramos el ritmo de entrada que se adapte a nuestros modelos sociales. Se hace necesario articular mayorías en las comunidades definidas por los Estados. Y habrá de verse como responder a esa impotencia que genera el SFI como núcleo de la fase desposesora del capitalismo, que ha sustituido a la economía real por la especulativa como motor del crecimiento económico. Cómo acabar con la financiarización de la economía en su conjunto, y si partimos que por tiempo seguira funcionando la LTDTG, necesariamente habrá de pasar por establecer otro valor o medio de relación más allá o complementario del trabajo, llamense RBU, TSG u otras iniciativas. Empoderar a las gentes, sacar a la economía del circuito de valorización financiero-especulativa, requiere sacar determinadas actividades vitales del circuito de valor por la acción del Estado. Como ya se avanzara con la sanidad, educación , seguridad..., con carácter universal de forma acelerada tras la Segunda Guerra Mundial. Explicar esos horizontes y la plasmación gradual de dichas alternativas, al tiempo que advertir del riesgo inútil y suicida que supone no ya las políticas neolibareles, sino las alternativas que desde la ultraderecha se estan dando en el terreno económico, social, geoestratégico y ecológico, es una de las obligaciones de las izquierdas. Un cordial saludo.

    Hace 2 años 7 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí