1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Las heridas abiertas del franquismo llegan al cine

El premiado documental ‘El silencio de otros’ obliga a preguntarse por qué hay aún miles de personas en España que buscan reparación por los crímenes sufridos durante la dictadura

Barbara Celis 15/11/2018

<p>María Martín sentada en la cuneta sobre la fosa común donde está enterrada su madre.</p>

María Martín sentada en la cuneta sobre la fosa común donde está enterrada su madre.

Almudena Carracedo

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio pequeño pero sus luchas son grandes. Necesitamos tu ayuda para seguir avanzando. Puedes suscribirte en agora.ctxt.es o hacer una donación aquí:

El silencio que pesaba sobre los crímenes del franquismo ha sido tan ensordecedor que por fin su ruido ha empezado a derribar esas puertas que durante demasiadas décadas han permanecido selladas. En medio de ese movimiento telúrico que ha hecho caerse del callejero madrileño los nombres franquistas y que está a punto de conseguir que la pesada losa de la tumba de Franco salte por los aires para sacarlo del Valle de los Caídos y enterrarlo lejos del ojo público, este mes se discuten en el Congreso las enmiendas para modificar la Ley de Memoria Histórica, que en su versión más ambiciosa y progresista, la de Podemos, podría permitir por fin que España juzgara los crímenes del franquismo y siendo aún más atrevidos, incluso los de la transición. De momento, la Ley de Amnistía de 1977 impide juzgar nada de lo ocurrido durante las cuatro décadas anteriores a esa fecha, y hasta ahora apenas se había hablado de lo que ocurrió después, y eso a pesar de que el franquismo no acabó completamente con la muerte del dictador en el 75 sino que parte de su maquinaria, en distintos grados, se mantuvo engrasada hasta entrados los años ochenta. Y si no que se lo pregunten a María Bueno, que dio a luz un 24 de diciembre de 1981 a una niña que no conoció, a la que los médicos declararon fallecida, aunque nunca le entregaron su cadáver. Durante la dictadura miles de bebés –no hay recuento oficial pero las asociaciones de afectados los sitúan en 300.000– de mujeres solteras o de izquierdas fueron robados de la misma forma para entregárselos a miembros del régimen. Entrada la democracia, simplemente a quien estuviera dispuesto a pagar: aquello se había convertido en un suculento negocio que trascendía la política pero que la transición no frenó.

La historia de esos bebés fue la primera que llamó la atención de los cineastas Almudena Carracedo, madrileña, y Robert Bahar, neoyorquino, probablemente porque acababan de ser padres en Nueva York. Pero cuando su curiosidad documental les llevó a mudarse a Madrid cámara en mano para buscar respuestas a las muchas preguntas que ese episodio espeluznante de la historia de España les planteaba, se encontraron con un relato mucho más grande: el de las miles y miles de víctimas del franquismo –más de 100.000, aunque tampoco de ellos existe reconocimiento oficial– que aún buscan justicia y a quienes entonces empezaban a dar voz una decena de personas (hoy ya varios centenares) a través de una querella presentada en Argentina en 2010. Desde allí la jueza María Servini, basándose en el principio de jurisdicción universal, investiga por primera vez en la historia los crímenes de lesa humanidad cometidos en España durante la dictadura, como antes hiciera Baltasar Garzón con el chileno Pinochet o con el argentino Scilingo, aunque los horrendos crímenes de aquellas dictaduras palidecen frente a la escala numérica de los del franquismo.

Así nacía El silencio de otros, que se acerca de forma muy íntima a la historia y la memoria de personas como María Bueno, o como Ascensión Mendieta, quien no quería morirse sin encontrar los huesos de su padre, Timoteo Mendieta, abandonado en una fosa común tras ser fusilado al poco de terminar la Guerra Civil, o como José María Chato Galante, torturado en los años setenta, y que hoy vive en la misma calle que su torturador, Billy el Niño, condecorado varias veces durante la democracia y quien gracias a la Ley de Amnistía nunca ha pagado por sus crímenes. Todos ellos son parte del grupo de demandantes de la llamada Querella Argentina, a la que el Gobierno del PP puso múltiples trabas, alargando el proceso y encareciéndolo y con la que el actual Gobierno se ha comprometido a no interferir.

Rodeada de periodistas, Ascensión Mendieta entra al cementerio donde su padre está enterrado en una fosa común.

Rodeada de periodistas, Ascensión Mendieta entra al cementerio donde su padre está enterrado en una fosa común.

El silencio de otros es un mosaico de personajes y de vivencias de algunos de esos querellantes que dibuja el paisaje de la impunidad del franquismo y que ha sido capaz de remover el corazón de espectadores de todo el espectro político. La prueba es que en sus ocho meses de andadura por festivales de todo el mundo ha conseguido el aplauso unánime de crítica y público, una decena de premios, incluidos dos en la Berlinale y ahora su título resuena entre los posibles candidatos al oscar a mejor documental. El filme, que llega el viernes a una veintena de cines españoles, no ofrece respuestas, pero sí plantea múltiples preguntas, las mismas que se han hecho los cineastas a lo largo de los siete años que ha durado la producción.

Carracedo, que estudió en la Facultad de Ciencias de la Información, pertenece a esa generación crecida durante la transición y en cuyos libros de historia no se mencionaba ni la guerra civil ni la dictadura. Ni siquiera en la carrera de periodismo la enseñaban, cuando debería ser esencial que todo estudiante de comunicación preparándose para informar sobre la actualidad de España conociera los detalles. Cuando recientemente se mostró su película en la Seminci de Valladolid, una de las mejores amigas de Carracedo le contó que a su abuela la habían paseado rapada por su pueblo por roja. “¿Cómo es posible que conociéndonos desde hace décadas jamás hubiéramos hablado de algo tan duro para su familia como aquello?” se pregunta esta cineasta. Y se entusiasma al recordar el impacto que el filme está teniendo en la gente joven, veinteañeros y treintañeros que hasta ahora no se habían hecho preguntas sobre el pasado de su propio país y que al enfrentarse al dolor de los protagonistas de la película “expresan su enfado de forma visible. Me lo han dicho en múltiples coloquios, 'me han robado mi pasado, ¿cómo es posible que yo no supiera esto? Esto no es un tema político, es un tema de derechos humanos' me cuentan indignados. En cambio, para mi pareja, Robert Bahar, la pregunta era otra: ¿cómo es posible que aún exista tanto sufrimiento? ¿por qué vuestro país no se ha enfrentado a ese pasado y lo ha resuelto? La gente conoce la comisión de reconciliación de Sudáfrica, diferentes procesos de justicia transicional como Ruanda, Yugoslavia...pero para quienes no son españoles es muy difícil de comprender que todo este dolor se haya tratado de olvidar sin más, imponiendo una ley del olvido, la ley de Amnistía. Este tipo de preguntas son las que plantea nuestra película, que deliberadamente evita dar respuestas. Es el espectador quien tiene que buscarlas” relata Carracedo por teléfono.

"> José María

José María "Chato"Galante en la carcel donde entró con 24 años por su lucha contra la dictadura. 

No obstante, su retrato intimista del dolor y de esa búsqueda de justicia que su propio país les niega a los protagonistas del filme adquiere una dimensión política, sobre todo porque sólo las decisiones de los políticos, aunque con el impulso de la sociedad civil, podrán curar ese dolor, o al menos, reducirlo. “Pero nosotros no hemos querido hacer política con esta película, aunque ojalá sirva para que más y más gente se haga preguntas y eso lleve a un cambio. De momento el tema ya ha entrado en la agenda política, algo que parecía impensable cuando arrancó la querella argentina”, explica la cineasta.

No es arriesgado decir que su película probablemente sea el primer intento cinematográfico realmente certero de presentar nuestro pasado de país desde el presente, desde la perspectiva de quienes aún luchan por conseguir justicia. Y no parece casual que lo firmen precisamente un americano y una española que ha vivido más de una década fuera de su país. “Creo que la película se ha beneficiado de la perspectiva del outsider, de nuestra capacidad para ver que no se trata de una historia sólo española, es una historia con la que se puede identificar cualquiera”.

Para los amantes del género documental, El silencio de otros es un viaje en el que resonará cercana la cinta de Patricio Guzmán Nostalgia de la luz, en la que este maestro del cine de la memoria hablaba, entre otras cosas, de las mujeres chilenas que aún buscan los huesos de los muertos de la dictadura de Pinochet en el desierto de Atacama. “Robert y yo somos grandes admiradores del trabajo de Guzmán. Para este proyecto hemos visto decenas de veces 'Nostalgia de la Luz'. Por eso cada vez que nos bloqueábamos y no sabíamos cómo avanzar en el cómo contar esta historia tan difícil, la veíamos, y nos preguntábamos ¿Cuál es nuestro desierto de Atacama? Como Patricio, yo pienso que el cine es una herramienta preciosa para acercar a la gente, para llegar al corazón del otro. Gran parte de la razón de tantos años de trabajo fue precisamente el lograr que la película llegara primero al corazón y luego a la cabeza, en ese orden”.

Filmaron durante seis años y montaron durante un año y medio, con financiación de instituciones clave en la producción de buenos documentales como Sundance Institute, POV, ITVS y otros. Además, esta pareja de directores/productores consiguieron, en pleno montaje, mientras lidiaban con 450 horas de grabación (filmadas por ellos, Carracedo a la cámara, Bahar en el sonido), que Pedro y Agustín Almodóvar se unieran como productores ejecutivos, un sello de garantía para cualquier proyecto, aunque la pareja ya había ganado un Emmy con su primer documental, Hecho en Los Angeles.

Al centrarse fundamentalmente en el dolor de las personas y en su búsqueda de reparaciones, la película trasciende ese enfrentamiento antiguo que durante décadas ha llevado a la perpetuación del olvido alegando que era mejor no remover el pasado porque no hay que resucitar la violencia de la Guerra Civil. Sin embargo, la sencillez de las preguntas que plantea El silencio de otros y cómo los protagonistas nos las van presentando sugieren, sin decirlo, que quizás sí haya llegado el momento de mirar hacia atrás, sobre todo desde el punto de vista institucional: pedir perdón, reconocer oficialmente a las víctimas, juzgar a los criminales...

Patricio Guzmán, a quien entrevisté en 2011 precisamente cuando estrenó Nostalgia de la luz, me dijo entonces: “"El tiempo de la memoria es largo pero acaba llegando. Un país no puede ni debe olvidar. Hará falta al menos otra generación, en España y en Chile, para que el poder deje de sentirse culpable y pueda enfrentar el pasado". Han pasado muchas cosas en España en siete años. ¿Comparte Carracedo su visión? ¿Cree que quizás esa generación por fin ha llegado? “Por un lado, se nos van yendo los protagonistas directos, sobre todo de la primera época, pero por otro lado sus hijos, nietos y bisnietos retoman la lucha de sus familiares. En cierta manera, ese tiempo devastador también va ayudando a que nuevas generaciones entren en la conversación. Jóvenes que se niegan a aceptar un pacto del que ellos no fueron partícipes, y que quieren bucear en su pasado para entender este presente. En ese sentido tal vez el gran Patricio tenga razón, y el tiempo sea también un factor fundamental en ayudar a reparar tanto dolor. Yo creo que ya estamos listos para conversar sin violencia”.

CTXT es un medio pequeño pero sus luchas son grandes. Necesitamos tu ayuda para seguir avanzando. Puedes suscribirte en agora.ctxt.es o hacer una donación...

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autora >

Barbara Celis

Vive en Roma, donde trabaja como consultora en comunicación. Ha sido corresponsal freelance en Nueva York, Londres y Taipei para Ctxt, El Pais, El Confidencial y otros. Es directora del documental Surviving Amina. Ha recibido cuatro premios de periodismo.Su pasión es la cultura, su nueva batalla el cambio climático..

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

3 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. jose

    La ministra de trabajo dice que no hay prostitución vocacional. Nadie lo ha dicho, como no hay mineros ni jornaleros ni desahuciados vocacionales. Lo que hay son prostitutas/os que dicen, textualmente, que prefieren ganar 50€ en media hora en ese trabajo que fregar para una señorona abolicionista por 800€ al mes durante 10 horas diarias, A ver si los moralistas/estigmatizadores hablan de esto también. En Holanda es un asunto contemplado socialmente, pensando tanto en el la trabajador/a sexual como en el cliente discapacitado. Sería muy oportuno darles la palabra con la misma frecuencia con que se le da a las personas ajenas a la profesión. Hay una asociación incluso premiada por Europa que jamás ha sido invitado a estos foros. Por cierto, el otro día una lumbrera nos recordó que la República la prohibió. Se le olvidó decir que fueron los ministros-curas del bienio negro, gobierno desde donde se organizó todo tipo de represiones.

    Hace 3 años

  2. braulio

    Asesinasteis salvajemente a los Justos, a los demócratas, a los buenos, a los que traían otro mundo en sus corazones, uno que no estaba podrido de capitales, de egoísmos, de mercancías, de mentira, engaño, maldad, explotación y putrefacción burguesa, aristocrática, capitalista y monárquica. Y ahora o dentro de 200 años vuestros descendientes o vosotros mismos, fascios, lo pagareis. Con intereses, como les gusta a vuestros banqueros explotar a los recursos humanos. Lo pagareis. No podréis escapar del destino en lo universal y de su verdad. Y la verdad es que los capitalistas fascistas son los asesinos de la única Humanidad que merece la pena existir y tiene sentido valer. La verdad se os aproxima, así que seguid corriendo fascistas hijos de la gran puta, pues es lo que sabíais y sabéis hacer; correr. Ahora o dentro de 200 años, la verdad puede esperar pero no eliminarse del todo. Os llegará.

    Hace 3 años

  3. braulio

    España dice, España cree, España se niega, España deniega, España impide.... Nombres y apellidos de los responsables y criminales actuales que deniegan la Justicia Universal y siguen con el fascismo, sus valores y el crimen de lesa humanidad. Sus nombres y apellidos reales, YA. Siguen siendo los fascistas tan cobardes como antes, lameculos del amo, miserables sin valor ni vergüenza, asesinos de sus madres, y ladrones empedernidos. Capitalistas de primera cepa vírica. Aunque sea dentro de 200 años; no va a valer de nada que escondáis vuestro verdadero ser. Vais a oleros vuestra putrefacción y suportaros a vosotros mismos aunque sea la ultima acción de la Humanidad.

    Hace 3 años

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí