1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

  278. Número 278 · Noviembre 2021

  279. Número 279 · Diciembre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Silvia Federici / Activista, historiadora e investigadora feminista

“El sexo para las mujeres ha sido siempre un trabajo”

Nuria Alabao 15/11/2018

<p>Silvia Federici.</p>

Silvia Federici.

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT es un medio pequeño pero sus luchas son grandes. Necesitamos tu ayuda para seguir avanzando. Puedes suscribirte en agora.ctxt.es o hacer una donación aquí:

En sus charlas en España o Argentina llega a reunir a miles de mujeres que siguen a esta veterana historiadora y activista, hoy una verdadera referencia del feminismo autónomo. En su último libro publicado este año, El patriarcado del salario, Silvia Federici dialoga o más bien actualiza el marxismo a partir de los análisis feministas de la reproducción social. Tema que ya trabajó en la que es probablemente su obra más conocida: Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Traficantes de Sueños, 2004), donde hace una aproximación histórica al despegue del capitalismo poniendo el foco en el trabajo no remunerado de las mujeres.

Durante los años 70, Federici fue una de las principales animadoras del movimiento que reclamaba un salario para el trabajo doméstico como herramienta de lucha y emancipación de las mujeres. Precisamente, su próximo libro es una recopilación de textos sobre esta cuestión que la editorial Traficantes de Sueños sacará a principios del año que viene. Federici dice que vendrá a presentarlo en marzo porque tiene ganas de participar en la manifestación feminista española que ya se ha convertido en una referencia mundial del movimiento de mujeres.

Federici es una de las firmantes del manifiesto “Nunca sin nosotras” que pide la retirada de la denuncia contra el sindicato de trabajadoras sexuales OTRAS. Hablamos con ella por videoconferencia para saber sus razones para firmar y para que comente cómo sus investigaciones pueden alumbrar el tema de la prostitución.

En España estamos asistiendo a fuertes polémicas relacionadas con un sindicato de trabajadoras sexuales que el Gobierno quiere ilegalizar y al que han demandado algunas organizaciones feministas. ¿Qué piensa de este debate?

Creo que una postura así por parte del Estado y de los grupos feministas que son abolicionistas es muy hipócrita. Claro, yo también soy abolicionista: quiero abolir el capitalismo; quiero abolir el trabajo asalariado; quiero abolir la explotación. También quiero abolir el que las mujeres tengamos que vender nuestro cuerpo y nuestro cerebro para poder sobrevivir. Muchas veces vender tu cerebro es peor que vender tu cuerpo. Entonces, ¿qué abolicionismo queremos? No podemos decir: este tipo de explotación es aceptable y esta no. Eso implica establecer jerarquías entre las mujeres en relación a qué tipo de explotación están sometidas o soportan. Es verdaderamente una forma de moralización que no tiene en cuenta que esas mujeres igual no tiene otra alternativa mejor.

Es una cuestión política fundamental reconocer que la prostitución –sobre todo para la mujer– tiene que ver con una condición estructural, con algo que está enraizado en la posición económica y social de las mujeres desde hace mucho tiempo. Desde el principio del capitalismo las mujeres siempre han tenido que venderse, no solo en el mercado laboral, sino también en el mercado del matrimonio. El matrimonio con la cobertura del amor ha sido un mercado que implicaba la posibilidad de supervivencia económica. Entonces, prostituirse de una manera o de otra ha sido –y sigue siendo– el destino de las mujeres. Pensar que las mujeres únicamente venden su cuerpo en la calle o en un burdel es una ilusión, es una mentira. Las mujeres se venden de muchas formas y usan su cuerpo porque muchas veces no hay alternativa. Por ejemplo, en los Estados Unidos las mujeres que trabajan como camareras no tienen un salario regular sino que dependen de la propina. Cuando se acercan al final de mes, tienen que resultar atractivas y ser amables para buscar propinas más altas. Muchísimas veces en los lugares de trabajo asalariado la mujer ha necesitado utilizar su cuerpo para mantener su salario, para conseguir mejorías o para no ser despedida, porque a veces no puedes decir que no a tu jefe por miedo. Hay que ver esta cuestión como estructural de las mujeres sin recursos que desde hace mucho tiempo han necesitado usar sus cuerpos de muchas formas para sustentarse.

Otros argumentos de las abolicionistas giran en torno a los efectos simbólicos de normalizar la prostitución y dicen que legitimar la prostitución es legitimar a los proxenetas y a la industria del sexo.

Pensar que solo la prostitución está conectada con la violencia es también una forma muy ciega de ver las cosas. Violencia no es solo violencia física. Cuando tienes que trabajar quince horas seguidas y no puedes ni ir al baño o no puedes descansar hasta que completas tu trabajo; cuando trabajas en un lugar donde se fumigan pesticidas o en una zona tóxica –en la electrónica por ejemplo– eso es violencia. Si hablamos de luchar contra la violencia hay que luchar contra todas las violencias, no vamos a elegir diferencias que son verdaderamente ficticias, porque se muere y se sufre de muchas maneras.

Es importante para el movimiento feminista destacar que la violencia no es una cosa uniforme, que la violencia se escribe de formas distintas pero que tiene un elemento común. No nos corresponde a nosotras establecer jerarquías, decir quiénes son las mujeres buenas o las malas o las forma de explotación que podemos aceptar y las que no. Si desde un lugar donde tienes varias opciones le dices a otra mujer: “No debes hacer esto”, estás hablando desde una posición de privilegio. Claro que a ninguna mujer le gusta venderse de esta manera, pero no es la única forma de venderse. ¿Qué vamos a decir de las mujeres que trabajan en los ejércitos o en las cárceles? ¿Es mejor dedicarse a eso? ¿Y las que nos golpean en las manifestaciones cuando protestamos? Entonces, mi filosofía y política feminista es que debemos luchar para expandir las posibilidades de sustentarse de las mujeres, para reducir o abolir la necesidad de venderse, no solamente de vender nuestros cuerpos, sino también de vender nuestros brazos, vender nuestras mentes o nuestros corazones. Pero si a una mujer le permite mayores posibilidades vender su cuerpo que trabajar en una máquina veinte horas al día, yo no voy a ser la que le diga que no puede hacerlo.

También soy contraria a la glorificación del trabajo sexual, ni glorificar ni degradar. Es una forma de trabajo y la lucha está en que podamos organizarnos en todos los trabajos y organizarnos también para que tengamos posibilidades de escapar de todos ellos y no tener que estar obligadas a vendernos de ninguna manera.

También se dice que no se puede separar trabajo sexual voluntario y la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

No hay que negar que la trata existe pero no se puede pensar que todo es trata y que todas las mujeres que se dedican al trabajo sexual son víctimas. Hay miles y miles de mujeres que dicen que están angustiadas porque algunas feministas las degradan así o porque intentan ir contra sus clientes. Pero existe toda una evidencia empírica que demuestra que miles de mujeres ejercen voluntariamente.

¿Qué hacemos con la prostitución en el debate de la legalización?

Para mí hay dos caminos diferentes: el camino de la legalización y el de la descriminalización. En el primer caso significa que el Estado pone toda una serie de reglas. En el otro, que el Estado no se entromete, que simplemente es un trabajo que no se considera un crimen. Muchos movimientos de trabajadoras sexuales luchan por la descriminalización y yo estoy con ellas.

¿Cree que las luchas para el reconocimiento del trabajo doméstico de las que ha formado parte en los años 70 y todas las discusiones sobre la consideración de lo que es o no trabajo pueden iluminar algo el debate sobre el trabajo sexual?

Este discurso tiene que ver con la discusión sobre la división sexual del trabajo en la sociedad capitalista. La tarea histórica de las mujeres ha sido la de reproducir la fuerza de trabajo –parir y criar a los futuros trabajadores–. Ahí está contenido el significado que ha tenido el sexo para las mujeres: ha sido siempre un trabajo. Esto se puede verificar porque desde el principio del capitalismo la sexualidad de la mujer ha sido regulada por el Estado en todas sus formas con penalizaciones muy fuertes que podían implicar incluso la muerte. Por eso decimos que para las mujeres la sexualidad nunca ha sido un placer, siempre ha sido una obligación. Por ejemplo en el matrimonio era una tarea al mismo nivel que limpiar, cocinar o cuidar de los niños. Si estabas cansada por la noche o no querías no podías decir que no, porque se presumía que cuando te casas, el hombre tiene derecho a tu cuerpo en cualquier momento. Muchísimas mujeres han intentado defenderse. La famosa frigidez de las mujeres debe ser vista como una forma de lucha, una forma de absentismo, una forma de decir “No”, de no participación en una situación en la cual prácticamente nunca puedes controlar las condiciones de tu actividad sexual, que siempre se mostraba muy reglamentada, muy penalizada y muy canalizada de formas que complacían a los hombres pero que no estaban destinadas al placer de las mujeres.

Es importante comprender que cuando se habla de trabajo sexual hay un continuo entre el sexo doméstico de la familia y el sexo que se vende en la calle. En el caso de la familia, la mujer también estaba con un hombre porque él le garantizaba la seguridad económica y eso implicaba –y todavía hoy en según que lugares– la condición de deber copular con él cuando él quería.

Muchas trabajadoras sexuales han dicho que el movimiento de liberación de las mujeres de los años 70 que ha examinado mucho esta condición del trabajo doméstico ha dado poder a las prostitutas para movilizarse y para visibilizarse y poder decir: “somos trabajadoras”. Antes eran siempre las mujeres invisibles detrás de la puerta de los burdeles o en la calle de noche. Eran las mujeres de las cuales no se podía hablar. El movimiento feminista les ha dado la posibilidad de hablar y de decir: “Estamos aquí. Somos trabajadoras, no nos llaméis prostitutas porque tiene connotación degradante, llamadnos trabajadoras del sexo”… El coraje venía del impulso del movimiento feminista que había empezado a contestar la sexualidad que la mujer vive en el capitalismo.

No se puede hablar de prostitución sin hablar del régimen de fronteras. Muchas de las que se dedican son inmigrantes, y una buena parte no tiene papeles, es decir casi ningún derecho, están obligadas a la clandestinidad total. ¿Cómo están vinculadas estas dos cuestiones, la de la vulnerabilidad de las mujeres migrantes sin derechos y la prostitución?

Está muy claro que cuando se ataca a las trabajadoras del sexo sobre todo se ataca a las mujeres que se han dedicado a la prostitución porque tenían menos opciones económicas. En muchos casos porque han decidido que podían ganar más sueldo con el trabajo sexual que en otros trabajos. Este es el caso por ejemplo de muchas mujeres que habían migrado para trabajar como empleadas domésticas o en el trabajo de cuidados y después se han dado cuenta de dos cosas. La primera, que no ganaban casi nada, sobre todo si no tenían papeles legales, pero incluso teniéndolos los salarios son muy bajos. En segundo lugar, que como trabajadoras domésticas o de cuidados en una casa eran vulnerables a muchísimos abusos sexuales que no podían denunciar porque no tenían papeles o porque se podían quedar sin trabajo. Estos trabajos no están libres de violencia. Entonces algunas piensan que es mejor prostituirse porque puedes ganar un poco más, conociendo los riesgos también, claro.

Pero hoy las prostitutas no son solo víctimas, se organizan también. Hoy hay un movimiento, no estamos en el año cero del trabajo sexual, hay un movimiento de mujeres que se organizan, que se movilizan a nivel internacional en Australia, en Bolivia, en India. Por ejemplo cuando se juntan y buscan un lugar donde trabajar y así se pueden proteger si algún cliente intenta abusar de ellas. Lo sé porque he estudiado un poco la situación de las trabajadoras del sexo en Italia, en gran parte de origen africano. Ellas también se organizan pero están sujetas a muchísimos chantajes, es un trabajo de riesgo. Las mujeres que se enfrentan a las formas más violentas de trabajo sexual son las mujeres negras africanas extranjeras de extracción proletaria.

También he visto que estas mujeres rechazaban considerarse mujeres malas o degradadas. Decían: “Bueno, es un trabajo terrible pero mi hermana puede ir a la escuela, pero mi papá y mi mamá ahora tienen una casita; esto les ha permitido no tener que vender la tierra…”. Y se sentían orgullosas porque habían contribuido al bienestar de su familia. Lo que pasa es que ahora en muchas metrópolis las trabajadoras sexuales migrantes son las que ocupan todavía los escalones más bajos, las que trabajan en la calle y las que se arriesgan más.

Usted también ha trabajado estas cuestiones en Calibán y la bruja, ¿cuál es la relación entre la prostitución y la acumulación originaria que se basó en la expropiación de los bienes comunes?

La transición al capitalismo nos da una imagen muy clara de la situación de las mujeres en la sociedad. Por un lado la prostitución se expande. La historia nos dice que había prostitutas en todas las esquinas de muchas ciudades en el siglo XVI y XVII, mujeres jóvenes desplazadas de su tierra y separadas de los bienes comunes. Hay un proceso de masificación de la prostitución. Y por otro lado, el Estado introduce la penalización. Incluso en muchos países europeos llegará a haber pena de muerte cuando antes del surgimiento del capitalismo la prostitución era legal. O sea, se convierte en trabajo ilegal y al mismo tiempo se expande porque es uno de los pocos recursos que la mujer tiene para sobrevivir. Esto da cuenta de toda la hipocresía del Estado. Nace mano a mano con el trabajo doméstico no pagado, con la desvalorización de la reproducción de la vida y de la fuerza de trabajo.

La inquisición por su parte empieza a introducir también torturas: como una en la que ponían a una prostituta atada a una silla y la sumergían en agua para asfixiarla o le cortaban la nariz y las acusaban de inmoralidad sexual, de ser prostitutas. Esta es una de las acusaciones más frecuentes en los juicios contra las brujas –a pesar de que muchas veces eran viejas–. Entonces, la prostituta es la imagen de la mujer que copula con el demonio por dinero. Esa imagen ha sido fundamental en la demonología. La prostituta ha sido fundamental en la construcción de la imagen de la bruja: la mujer que pide dinero por sus servicios sexuales, la mujer que pide dinero por la reproducción es la más mala, es la sirvienta del demonio. Esto es muy eficaz para disciplinar a todas las mujeres. Si eres mujer no tienes acceso al trabajo asalariado que es masculino, pero te queda el matrimonio donde el sexo no se puede cobrar pero forma parte del pacto así como el resto de tareas domésticas.

Estamos en medio de una oleada internacional feminista, ¿cómo deben ser tratados estos temas? ¿Qué tiene que hacer el movimiento social con el movimiento de prostitutas?

El movimiento de las trabajadoras sexuales empieza de forma fuerte en Europa en 1975, después de que algunas de ellas ocuparan una Iglesia en Lyon –Francia–, para denunciar la matanza de prostitutas que era la consecuencia de una nueva ley que ponía límites al ejercicio de la prostitución en hoteles. Muchas fueron asesinadas por trabajar en calles periféricas y desprotegidas. El movimiento feminista no se esperaba algo así. A la Iglesia llegaron muchísimas mujeres y prácticamente en dos meses se creó un movimiento a nivel europeo –en Francia, en Italia– dónde estábamos todas, también las feministas. Estaría bien investigar cómo se ha producido después esa división en el feminismo sobre esta cuestión que yo creo que fue a partir de 1980.

¿Por qué durante esa década?

Puede ser porque comienza el discurso de la trata. Está claro que en muchos casos es verdad. Lo sabemos porque en algunos países muchas veces son niñas las que son prostituidas y esto es muy importante verlo. No hay que ignorarlo, hay que luchar contra ello. Muchas veces son las madres que las vendan. En Filipinas o en varios lugares de la India puedes ver que se venden a niños y niñas en mercados donde los compradores de carne humana contactan con los parientes.

¿Y por qué las venden? Las venden porque están endeudados por culpa de las políticas del Fondo Monetario Internacional, de la Unión Europea o del Banco Mundial. Los ajustes estructurales han endeudado a un montón de gente. La política extractivista expulsa a la gente de las tierras de cultivo que se endeudan y venden a sus hijos para tener un poco de dinero. Esta es la situación. Es muy importante, no se debe negar que hay toda una historia de violencia, como existe también en el trabajo asalariado, por ejemplo, en el trabajo de las trabajadoras domésticas.

Aquí las discusiones dentro incluso del movimiento son muy virulentas. ¿Por qué cree que es un tema que divide de forma tan brutal al feminismo?

Creo que muchas feministas deben reflexionar sobre las consecuencias de su conducta porque profundizan divisiones que han sido muy útiles al capital y al Estado para romper la lucha de las mujeres. Siempre nos han dividido: la buena y la mala o la madre y la prostituta. Cuando te sales de la norma una de las primeras cosas que hacen para disciplinarnos es decir: “te estás comportando como una puta”.

Basta de divisiones. Primero, yo creo que es un peligro para el movimiento. Lo vemos con la prostitución y también en la cuestión de los y las trans. Hay que preguntarse a quién vamos a beneficiar. Segundo, el movimiento feminista debe comprender que no se puede cambiar el mundo solo cambiando nuestras identidades, se deben cambiar las condiciones materiales de nuestra vida. Entonces, ¿quieres abolir la prostitución? Bueno, pues luchemos para que todas tengamos recursos materiales, luchemos para apropiarnos de la tierra y para reapropiarnos de los servicios para que las mujeres no tengan que venderse. Luchemos, no solamente por el aborto, sino contra la esterilización, contra los intentos de los Estados de prohibir a las mujeres ser madres. El aborto es solo una parte del control sobre nuestros cuerpos, debemos luchar también contra todas las medidas que nos impiden decidir si queremos o no ser madres.

CTXT es un medio pequeño pero sus luchas son grandes. Necesitamos tu ayuda para seguir avanzando. Puedes suscribirte en agora.ctxt.es o hacer una donación aquí:

Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Nuria Alabao

Es periodista y doctora en Antropología. Es miembro de la Fundación de los Comunes.

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

22 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. JEFFEREY FRANK

    Actualmente estamos ofreciendo un esquema de préstamo genuino, fácil y urgente a una tasa de interés baja del 2% con una tarjeta de identidad válida y adecuada para la verificación. Puede enviar su solicitud de préstamo por cualquier cantidad de préstamo que necesite. Ofrecemos préstamos que van desde $ 5,000.00 USD Min. hasta $ 100,000.00 USD Máx. Tenemos crédito a largo plazo de cinco (5) a cincuenta (50) años como máximo. Otorgamos el siguiente tipo de préstamo: préstamo de proyecto, préstamo de refinanciamiento, préstamos de inversión empresarial, préstamos para automóviles o vehículos, préstamos estudiantiles, consolidación de deudas, préstamos para vivienda, préstamos personales, préstamos para viajes y vacaciones, préstamos para Navidad y año nuevo. Nuestra compañía también necesita una persona que pueda ser el representante de nuestra compañía en su país. Comuníquese con la oficina de CROWN TRUST FINANCIAL LOAN FIRME por correo electrónico: crowntrustfinancialloanfirm@gmail.com crowntrustfinancialloanfirm@yahoo.com Si está interesado en nuestra oferta financiera y desea obtener un préstamo de nosotros, contáctenos y brinde los detalles a continuación, y eso será necesario para iniciar los términos y condiciones de la suma del préstamo en consecuencia. Nombre: ____________________________ Género: _______________________________ Estado civil: _______________________ Dirección de contacto: ______________________ Código postal: ________________________ País: ______________________________ Fecha de nacimiento: ________________________ Monto necesario como préstamo: ________________ Duración del préstamo: ________________________ Ingreso mensual / Ingreso anual: _________ Ocupación: ___________________________ Propósito del préstamo: _____________________ Teléfono: ________________________________ Fax: __________________________________   Saludos cordiales: su éxito comienza con nosotros CEO: JEFFEREY FRANK! Envíe su solicitud de préstamo para una respuesta inmediata a: SITIO WEB: http://crown-trust-financial-loan-firm.business.site/ TELÉFONO: SOLO TEXTOS: +18452173456 crowntrustfinancialloanfirm@gmail.com crowntrustfinancialloanfirm@yahoo.com

    Hace 1 año 9 meses

  2. Yunclas

    Me resulta curioso que desde una posición en contra del trabajo asalariado y la mercancía se quiera dignificar la mercantilización del uso del cuerpo de la mujer y del sexo en general. No entiendo que se obvie que la prostitución responde hoy en día en estos territoriso donde vivimos a una demanda del patriarcado de los países imperialistas de carne femenina con destino al uso sexual de los hombres con capacidad económica en el mercado del primer mundo. Y esta carne femenina es traída de los países de la periferia subyugados por el orden imperialista para tal fin. Es también muy raro que se utilice el argumento de que las mujeres se vieron forzadas siempre a utilizar el trabajo sexual para dar por hecho que haya que legalizar tal cosa. Incluso se argumentan otras situaciones de abuso legalizadas como el matrimonio patriarcal ( dominación del hombre- subyugación de la mujer para completar el ciclo de reproducción del Capital) con muchas semejanzas a la prostitución para dar por bueno ésta última. Creo que Silvia conoce muy bien la tradición histórica de crítica al matrimonio patriarcal y a la prostitución , tanto del movimiento feminista radical ( especialmente en los 60-70) como de las teorias revolucionarias marxistas y anarquistas. Actua un poco de manera sectaria al identificar a las abolicionistas como anti-prostitutas cuando ella sabe perfectamente que no es así. El Abolicionismo señala a puteros y proxenetas como los objetivos físicos contra los que luchar, y no las prostitutas. También el argumento manido que las abolicionistas son de clase media que no conocen la realidad de las prostitutas es bastante pobre además de mentira. Marx era de clase media y no por ello el análisis teórico de Silvia deja de beber totalmente del marxismo. Pero además es que hay y hubo en el feminismo desde las Mujeres Libres del 36 a las Rote Zora de los 70/80 una crítica práctica contra la mercantilización del cuerpo de la mujer en el sentido abolicionista. Por otra parte si consideramos en un suponer la prostitución en una relación asalariada al uso, vemos que es que no cumple lo mínimo en derechos conseguidos. Porque sería imposible con la ley de seguridad en el trabajo (uso guantes, mascarilla, gorro para el pelo etc etc) . Lo que están pidiendo además de todo lo dicho es que se rebajen las condiciones mínimas legales que están ahora establecidas en cualquier empleo. Es un sin sentido total. Si queremos luchar contra lo establecido por favor no lo establezcamos más.

    Hace 3 años

  3. invitado

    Y por cierto, una gran ronda de aplausos para los esclavos "voluntarios", como uno mismo, claro está, que no se atreven a, y ni siquiera son capaces de imaginar que quepa, ciscarse en el trabajo creador de valor (capitalista), y desear con todo el odio posible su abolición (sin que ello signifique negarse, en un momento dado, a mejorillas parciales en eso de tratar los cuerpos y las almas de cada quisque como minas que hay que explotar).

    Hace 3 años

  4. invitado

    una más: A lo que te comenta Alex, y con la misma simpatía por el análisis de Federici y por tu propio comentario, salvo el final, me gustaría anhadirle lo siguiente: y si yo, que me identifico, que se le va a hacer, con una identidad de género más o menos masculina (ceros y unos, sólo los hay en el mundo ideal de las matemáticas, ciertamente no en la realidad, donde todo es de más o menos), por virtud de un feliz accidente, dejase hablar a lo que en mi tengo de mujer (esto es parecido que decir que la Sra. Botín es mucho más hombre que yo), qué dogmatismo y biologicismo implica tu interdicción de pensar (que es lo mismo que hablar) sobre un tema político tan importante como la liberación de la mujer (del concepto histórico-culturalmente fabricado de mujer)? Otra cosa es que nos hubieses pedido a los más o menos machos cautela, empatía, e intentar hablar desde fuera de la identidad dominante...

    Hace 3 años

  5. Roberto

    Algo mal se debe estar haciendo cuando una ideología es tan encorsetada y rígida que acaba excluyendo a la mayoría de la población. O cuando una ideología se aleja del debate social sereno y racional, para parecerse cada vez más a un dogma religioso que rechaza cualquier discusión a sus planteamientos, tachándolo de contrario a su ley y, por tanto, abominable. Prohibir la prostitución negando un análisis sincero de las causas que lo incentiva, no es muy diferente de prohibir el aborto. Y si ni siquiera se permite adentrarse en definir qué es prostitución, entonces la pelea no puede ir más allá de convertirse en una guerra hueca que busque imponer unos prejuicios sobre otros.

    Hace 3 años

  6. Bernard MOREL

    Beneficiarse de un préstamo Desea beneficiarse de un crédito para salir de su difícil situación de la vida, desea pagar sus cuentas o diferentes deudas. Necesita dinero para llevar a cabo un proyecto, comprar una casa o comprar un automóvil. Por favor, póngase en contacto conmigo y recibirá un crédito muy rápido: bernamorel@outlook.fr

    Hace 3 años

  7. Vyno

    Las feministas a favor de la prostitución, como dice la entrevistada, nunca ponen el foco en el proxeneta. Pretenden construir un mundo que medie entre las lógicas patricarles y el feminismo ¡Woau! Este si que es un feminismo radical. Siempre juzgando a las demás de moralistas y puritanas, en vez de ir contra el proxeneta y sus lógicas patriarcales. Un hombre que tiene una relación sexual sin ser deseado es un violador. Funcionales diversos que consumen prostitución, hay pobrecitos vamos a dejarles que los pobres no tienen otro remedio. Es una actitud de mierda paternalista, con una idea del placer, el deseo y el amor injustificados, es pensarlos como personas que no pueden desarrollarse en ningún ámbito de la vida y es una forma horrible de pensar a estas personas.

    Hace 3 años

  8. fer

    Cómo ha medido esta mujer, que método ha usado para llegar a sus conclusiones? En que encuestas se basa? Qué estudios clínicos, pruebas, test, se han usado? En que autores, estudios o publicaciones se ha basado para deducir resultados generales? Podría ser que para todas las mujeres del mundo, millones de personas y de circunstancias diversas, el sexo haya sido siempre, miles de años, un trabajo (?), pero habría que justificar con algún dato una afirmación así. Diiiiiiiiigo yoooooo. Charlatanes y charlatanes.

    Hace 3 años

  9. jose

    La ministra de trabajo dice que no hay prostitución vocacional. Nadie lo ha dicho, como no hay mineros ni jornaleros ni desahuciados vocacionales. Lo que hay son prostitutas/os que dicen, textualmente, que prefieren ganar 50€ en media hora en ese trabajo que fregar para una señorona abolicionista por 800€ al mes durante 10 horas diarias, A ver si los moralistas/estigmatizadores hablan de esto también. En Holanda es un asunto contemplado socialmente, pensando tanto en el la trabajador/a sexual como en el cliente discapacitado. Sería muy oportuno darles la palabra con la misma frecuencia con que se le da a las personas ajenas a la profesión. Hay una asociación incluso premiada por Europa que jamás ha sido invitado a estos foros.

    Hace 3 años

  10. Alex

    A « Una más ». A mí también me ha encantado el artículo. Además acabo de leer Calibán y la bruja y es un libro necesario, urgente e inteligente. Sobre los comentarios que haces a las dos personas que han dejado los suyos, estoy de acuerdo contigo. Pero lo que dices al final es horrible. El patriarcado es una opresión tremenda que hemos sufrido en todo tiempo y en toda cultura, y no me cabe la menor duda de que las mujeres son y deben ser las arquitectas de su liberación. Eso es indudable. Pero no podemos despreciar a la otra mitad de la humanidad. La injusticia patriarcal la sufre la humanidad entera. A los hombres también les concierne, y a mi parecer debemos hablar con ellos, debemos hablar y respetar el derecho a equivocarse. Pero decir “cerrad el pico que estáis más bonitos”… No, por favor. Plantear las cosas en términos de “nosotras tenemos derecho a hablar” y “vosotros a cerrar el pico” (que es lo que vienes a decir) es agua de mayo para el patriarcado. En mi infancia he aguantado esos comentarios en mi familia en los que después de comer se decía “las mujeres a hablar de sus cosas y los hombres de las suyas”. El movimiento feminista está fuerte en los últimos tiempos. Pero ¡ojo al parche! El patriarcado no se va a quedar de brazos cruzados. Una contraofensiva se prepara. La veremos. Y en este asunto hay un montón de hombres que quieren que esto cambie, que lo quieren de verdad. Yo no he nacido en Palestina y lloro por los palestinos. No soy de Nicaragua y luché como brigadista en la revolución sandinista. Las mujeres deben ser las arquitectas de su liberación, ¿cómo no verlo así? pero el problema es de la humanidad entera. Cuando hablas a los hombres con ese desprecio, estás utilizando el lenguaje del patriarcado y lo estás nutriendo.

    Hace 3 años

  11. Silvia

    Me gusta mucho "El calibán y la bruja", pero no estoy nada de acuerdo con Federici en este tema. Es verdad que las opciones de las mujeres han sido el matrimonio o la prostitución, y que el sexo también puede haber sido forzado en ambos casos, pero la mayoría de mujeres preferían casarse y tener sexo con un hombre máximo una vez al día, que con veinte al día. Además las mujeres hemos conseguido que, aunque todavía existan lugares donde ocurra eso, ahora tenemos también otras opciones, e incluso podemos no casarnos y ser lesbianas. Por tanto hay que abolir tanto el matrimonio patriarcal como la prostitución, que es una de las formas de explotación más humillante que sufrimos las mujeres y que es patriarcal 100%. Por lo que yo he leído y estudiado, es falso que haya miles de mujeres que quieran ser prostitutas, y leyendo sus propios libros, pero también investigaciones sobre la prostitución en la historia y ahora, en tiempos de bonanza hay muy pocas prostitutas.

    Hace 3 años

  12. Juan

    La motivación de este artículo creo haber entendido que es, por qué apoyar y solidarizarnos con el sindicato de trabajadoras sexuales. La entrevistada expone sus puntos de vista, puede haber otros. En todo caso, considero que el foco del debate sería más interesante y constructivo con respecto al propósito central del artículo. Por otro lado, la critíca pura y dura, sin argumentaciones, propuestas o reflexiones, no aporta nada. De modo que, gracias por nada.

    Hace 3 años

  13. una más

    Me ha encantado el artículo, muchas gracias. Me apena bastante leer comentarios que tratan a Federici de frustrada. Juan Luis, deberías leer un poquito más sobre feminismo porque lo que estás haciendo es machismo de manual: juzgar la vida privada de una mujer que se atreve a intervenir (en este caso intelectualmente) en un espacio normalmente dominado por hombres (en este caso la política). Con ese comienzo invalidas cualquier tesis que quieras presentar. Y a la persona que habla de esclavitud (Jorge) le diría que se lea otra vez el artículo porque parece no haber entendido nada, NO EXISTE UNA POSICIÓN PROTRATA DENTRO DEL FEMINISMO!!!!!!! no es tan difícil de entender, lo que estáis haciendo es confundir, es malicioso y muy perjudicial, no aporta nada más que confrontación. Y ya que me he atrevido a escribir un comentario me gustaría dar el último consejo del día: señores, dejad de opinad sobre feminismo, el bueno, el malo, lo que tenemos que hacer... y negadnos por favor el placer de vuestra sabiduría. En esta lucha, hacia afuera, no pintáis nada de nada. Limpiar más el váter y controlar los comentarios machistas de los colegas será suficiente para apoyar nuestra lucha. No queremos vuestra opinión sobre cómo debemos pensar o hacer las cosas. En esta lucha, y por una vez, vosotros no sois lo importante, así que dejad de estorbar, por favor.

    Hace 3 años

  14. Carlos

    "para reducir o abolir la necesidad de venderse" hace falta una renta básica universal. Lo expone muy bien la compa Coral Herrera. “Pasé tiempo leyendo y hablando sobre el tema de la prostitución antes de posicionarme sobre el tema. Lo vi claro cuando comprendí que con una Renta Básica Universal, serían poquísimas las mujeres que se dedicarían a ello. Y no sólo eso, sino que además las mujeres tampoco se casarían con puteros, machistas, ni maltratadores, ni tendrían porqué someterse a la gestación subrogada. Es la necesidad lo que nos empuja a la explotación, así que pienso que hay que eliminar con la pobreza, y que la Renta Básica sería una de las mejores herramientas para acabar con la alianza criminal entre capitalismo y patriarcado. Claro que esto supone un problema muy gordo para los ricos, porque no tendrían mano de obra esclava para enriquecerse tan salvajemente como lo hacen ahora. Y por eso supongo que será tan difícil lograr la Renta Básica, sobre todo en los países más pobres en los que los ricos son pocos, pero inmensamente ricos. Pero hay que luchar para que los partidos de izquierdas la incluyan en sus agendas. Aquí un post que escribí sobre cómo la Renta Básica cambiaría la vida de las mujeres, y nuestras relaciones sexuales, y sentimentales con los hombres.” http://www.pikaramagazine.com/2017/09/la-renta-basica-las-mujeres-y-el-amor/

    Hace 3 años

  15. Alex Sebastiën

    Según veo en los comentarios, quizá se esté confundiendo la trata con la prostitución. Por otro lado, no hay que olvidar que es este sistema el que "obliga a tener necesidades". De no ser así, no habría personas que se vieran obligadas a realizar un trabajo que no quieren hacer. ¿Cuántas personas en la actualidad tienen la libertad de elegir en dónde y en qué trabajar? La persona que ejerce la prostitución no ejerce ningún daño. El consumidor, sí. ¿Quiénes somos nosotrxs, lxs que vemos esto desde fuera, para juzgar la actividad o criticar a la persona que elige trabajar del sexo?

    Hace 3 años

  16. juncal

    Hace 3 años

  17. AT

    Los hombres heteros casi siempre pagan de una u otra manera por sexo .

    Hace 3 años

  18. Blanca

    Hay que fastidiarse con lo que hay que leer: el sexo como un trabajo equiparable a fregar la cocina o cuidar a los niños... Luego la tontuna de pensar que por legalizar la prostitución las trabajadoras sexuales dejarán de estar socialmente mal vistas. Y, por último: ni una palabra contra los puteros y los proxenetas. ¿Toda una vida dedicada al activismo feminista para llegar a estas conclusiones? Pues poco le ha cundido.

    Hace 3 años

  19. Cepuy

    Quiere acabar con el capitalismo pero se fue a vivir a la sociedad más capitalista del mundo, no se fue a la URSS, teóricamente la más. "Quiero abolir el trabajo asalariado", después de esta imbecilidad ¿alguien puede hacerle caso en algo?

    Hace 3 años

  20. joseba

    ...para las mujeres todo ha sido siempre un trabajo...

    Hace 3 años

  21. Juan Luis

    Menuda sarta de frustraciones y decepciones vitales para inducir a rendirse ante el macho proxeneta o el patriarca capitalista. Menos mal que el desvario se agota al finalizar el pasquín pro esclavista. Lo del sexo siempre fue un trabajo para la mujer para hacéroslo mirar Silvia y Nuria. Me quedo con la conclusión final que parece aportar algo de lógica y lucidez ante tanto desencanto personal: "Bueno, pues luchemos para que todas tengamos recursos materiales, luchemos para apropiarnos de la tierra y para reapropiarnos de los servicios para que las mujeres no tengan que venderse."

    Hace 3 años

  22. Jorge

    Por supuesto que el trabajo tal como está concebido hoy en día es una explotación, pero compararlo con la esclavitud sexual me parece abominable. De momento, en los trabajos no te secuestran las 24 horas del día, no te quitan el pasaporte, y no amenazan con matar a tu familia si no haces tu trabajo... La GRAN MAYORÍA DE MUJERES son forzadas a ejercer la prostitución... Todos los estudios indican que son más del 90 %. Si el 10% restante la ejercen "libremente", además de cuestionable, no justifica que se legalice la prostitución porque blanquería el 90% de mujeres (y hombres tb) que son esclavizados.

    Hace 3 años

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí