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Tribuna

Venezuela: llámenlo por su nombre, golpe

El asalto al poder de Guaidó es descaradamente anticonstitucional

George Ciccariello-Maher (THE NATION) 30/01/2019

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J. R. Mora

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No importa cómo se presente, un intento de golpe está en marcha en Venezuela. Estos son los elementos básicos: el 23 de enero, Juan Guaidó, un político de segunda línea relativamente desconocido del partido derechista Voluntad Popular, simplemente se declaró presidente interino. Guaidó no fue elegido presidente, Nicolás Maduro sí, en mayo del año pasado, en una votación que la oposición podría haber ganado si no la hubieran boicoteado. Guaidó fue elegido como miembro de la Asamblea Nacional controlada por la oposición, y recientemente asumió su presidencia gracias a un acuerdo informal de reparto de poder con el resto de partidos de la oposición. Un sondeo de hace apenas una semana revela que más del 80% de los venezolanos no sabía quién era Guaidó.

Así que llámenlo como quieran: intento de cambio de régimen, golpe de Estado, golpe “suave” –el ejército no lo ha apoyado–, pero no lo llamen constitucional. La estrategia de la oposición se basa en el artículo 233 de la Constitución, que otorga a la Asamblea Nacional el poder de declarar el “abandono” del cargo por parte de un presidente. Por supuesto, lo bueno es que Maduro no ha hecho nada parecido, y solo el Tribunal Supremo puede descalificar a un presidente en ejercicio. A pesar de los gritos de dictadura, la oposición ganó las últimas elecciones que impugnaron, asumiendo el control de la Asamblea a finales de 2015 y utilizando su plataforma para intentar derrocar a Maduro.

Cuando la Asamblea insistió en que tomaran posesión diputados acusados ​​de fraude electoral, el Tribunal Supremo declaró a la Asamblea en desacato, y desde entonces asistimos a un enfrentamiento entre este poder y el judicial. Para romper ese bloqueo, Maduro convocó  elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente, como lo autoriza el artículo 348 de la Constitución. La oposición boicoteó esas elecciones argumentando condiciones electorales injustas, y, de esta manera, entregó la victoria al chavismo. Cuando Maduro fue reelegido el año pasado, la mayor parte de la oposición nuevamente se negó a participar.

A pesar del acto descaradamente inconstitucional de Guaidó, los gobiernos de derechas de toda América Latina y más allá lo han reconocido como el líder legítimo de Venezuela. En un video publicado la semana pasada, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, en un terrible español, expresó de manera preventiva el apoyo del régimen de Trump a las fuerzas de oposición de Venezuela, instándolas a actuar. Esto no es algo nuevo: Trump no ha ocultado su hostilidad hacia Maduro, y se ha reunido, como ha quedado demostrado, con oficiales venezolanos desleales.

Si todo esto resulta familiar es porque lo hemos visto antes: la oposición venezolana no es ajena a los golpes de Estado, como ocurrió con el breve derrocamiento de Hugo Chávez respaldado por Estados Unidos en 2002, o la violencia política que se lleva desatando en las calles desde 2013. Y tampoco comenzó con Trump: como secretaria de Estado, Hillary Clinton apoyó un golpe en Honduras en 2009 que desató el terror y ayudó a provocar un éxodo de migrantes. Desde entonces, Estados Unidos ha supervisado el giro a la derecha en todo el hemisferio, ya sea por medio de elecciones en Argentina, Guatemala y Chile, o los llamados golpes de Estado “blandos” en Paraguay y Brasil. Este último allanó el camino para la reciente elección de Jair Bolsonaro, un admirador confeso de la sangrienta dictadura militar de Brasil que celebró el intento de golpe de Estado de Guaidó en nombre de la democracia.

Está claro que Trump se preocupa tanto por los venezolanos normales y corrientes como por las familias migrantes en la frontera: su régimen de sanciones ha puesto a la economía venezolana en caída libre y ha causado sufrimiento en los más pobres. Pero mientras que los demócratas del establishment hiperventilan por la intromisión rusa en las elecciones estadounidenses, es improbable que se pronuncien sobre este intento de cambio de régimen, mucho más directo y peligroso.

En los próximos días, el enfrentamiento diplomático será decisivo. En respuesta a la intromisión abierta de Trump y Pence, Maduro ha roto relaciones con Estados Unidos y ha expulsado a los diplomáticos estadounidenses. Sin embargo, Trump se ha negado a reconocer la autoridad de Maduro para hacerlo, y aunque sería comprensible que Venezuela detuviera al personal diplomático en respuesta, esto le daría a Trump el pretexto que necesita para una “opción militar” con la que ha amenazado en el pasado. Entre los venezolanos, el respaldo de Trump a Guaidó puede reportarle más mal que bien, al dejar perfectamente claro que él es el candidato del imperio.

De momento, y a medida que se agrava el enfrentamiento, las cosas sola van a empeorar para quienes resultan siempre más afectados: los venezolanos más pobres; aquellos que, si bien están muy frustrados con su gobierno, no es probable que cambien su democracia duramente ganada por un golpe de Estado inconstitucional.

---------------------

George Ciccariello-Maher es profesor de Politics and Global Studies de Drexel University y autor de We Created Chávez: A People’s History of the Venezuelan Revolution (2013) and Building the Commune: Radical Democracy in Venezuela (2016).

Este artículo se publicó originalmente en inglés en The Nation.

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal. 

No importa cómo se presente, un intento de golpe está en marcha en Venezuela. Estos son los elementos básicos: el 23 de enero, Juan Guaidó, un político de segunda línea relativamente desconocido del partido derechista Voluntad Popular, simplemente se declaró presidente interino. Guaidó no fue elegido presidente,...

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6 comentario(s)

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  1. cayetano

    A NIKITONIPONGO, en otro comentario lo explique, pero no sé si se público por la informático o impericia del que suscribe. Bueno con el término improposición vengo a referirme a una situación que creo novedosa, y es que terceros países reconozcan la autoproclamación de un presidente de Asamblea -como Ana Pastor en nuestro Congreso-. No es un golpe de Estado, sino un proceso de golpe de Estado, como bien decía Maduro este domingo con Évole. Y lo novedoso es que terceros países de forma pública y oficial, reconozcan al autoproclamado, es decir, intervengan con sus improposiciones (imposición de la proposición) a cara descubierta para que se acabe de perpetrar el golpe de Estado. La Administración Norteamericana siempre había intentado llevar en secreto estas operaciones, pero ahora todo lo contrario, han filtrado todas las noticias posibles sobre el proceso y su respaldo, presionando a todos los países que han podido para arrastrarlo. Y lo jodido del asunto es que otros países se hayan dejado llevar a esta situación, participando de la improposición para perpetrar el golpe de Estado, con luces, taquigrafos, anunciando en la prensa todas las medidas, y creando un auténtico espectáculo. Que Trump quiebre los principios que sostienen el estatus quo internacional es algo esperable, pero que parte de los países europeso no se den cuenta de la puerta y legitimación que estan abriendo para próximas acciones, es del todo irresponsable para con sus propios intereses. Termino repitiendo el significado dado a este nuevo término sacado de la chistera por novedosa realidad, improsición: imposición de la proposición. Un cordial saludo.

    Hace 2 años 7 meses

  2. Janleón

    https://www.facebook.com/TopeteGLZ01/videos/477346266003640/UzpfSTExODU5NDE3MzM6MTAyMTU5MTkwODkyNjg1NDA/

    Hace 2 años 7 meses

  3. Velocidad

    Muy sesudo análisis de la situación. Pero la verdad de todo es que la gente sale a la calle por que está muerta de hambre, no por que lo diga Trump.

    Hace 2 años 7 meses

  4. nikitonipongo

    Cayetano: "impropone", "improposición" (repetido varias veces en su comentario)... eso qué es. Mi no "imconprender"

    Hace 2 años 7 meses

  5. José Lázaro

    Es increible q e estas 4 líneas, por otra parte son de sobra conocidas por cualquiera q siga los temas de política internacional, salgan en la prensa española una semana tarde y de un artículo traducido. Cuánto poder tiene el señor ese q firmaba cosas los viernes y q con su amigo CAP se dió un homenaje a costa del metro de Caracas... Y Pedro Sánchez arrodillado ante eso.. La Moncloa bien vale un golpe.. especialmente si es en "las Indias".. Que miserables q somos!

    Hace 2 años 7 meses

  6. cayetano

    El foco de atención desenfoca la realidad, porque cuando parte de la comunidad internacional impropone a un tercer país qué ha de hacer, o quién ha de gobernarlo, el tema no sólo o principalmente es la calidad del gobierno o lo benéfico de la autoproclamación o golpe de estado. Para la comunidad internacional lo relevante es primero, si dicha acción se deriva del peligro que suponía dicho gobierno para la seguridad internacional; y segundo, que consecuencias se derivan de la improposición internacional salga adelante o no, para esa misma seguridad internacional. Sí, salga adelante o no la improposición, se han cambiando de hecho las normas del derecho internacional en un contexto de alta volatilidad y demolición del equilibrio o estatus quo internacional. Debemos recordar que estos días, el comite de científicos internacional que cálcula y pone en hora el reloj del Mundo, lo ha colacado a 2 minutos del fin, más cerca que en sus peores momentos de los años 50 durante las crisis atómicas de la Guerra Fria. Y desde Europa y España, nuestros líderes se ensalzan y manifiestan sobre la bondad y maldad de la autoproclamación, haciendo improposición en uno u otro sentido, sin caer en la cuenta que el fenómeno viene a echar más madera a la ruptura del estatus quo internacional, bastante tocado del ala. Y además vienen a hacerlo alineándose con uno de los mayores desestabilizadores de dicho estatus quo, ofreciéndoles la posibilidad de una victoria que creen puede ser compartida en el botín (sea político, moral o económico), sin percatarse de la dinámica de desequilibrio que estan insuflando. Se está trasladando la operativa en Siria, Libia, Irak,...., que ha provocado auténticas crisis humanitarias que persisten tras largos años, y que han contribuido a desestabilizar más el planeta. Y ahora se propone trasladarlo a Latino América, y con independencia de las motivaciones más o menos benéficas, variopintas podríamos decir según los actores, todas pueden provocar con improposiciones de derechas o izquierdas, pasando por el arcoiris espacial, un mayor desequilibrio del estatus quo internacional y extender aun más la desestabilización, alimentando dicha dinámica. Hoy probablemente, el reloj del fin del Mundo habría de adelantarse algún segundo más, la insaciabilidad que devora el débil equilibrio internacional con Venezuela está aumentando y mutando su estómago y parece que también su propia insaciabilidad, que devora los segundos del fin del Mundo, esos que los ciéntificos recalculan. En ello, al menos, también deberían pensar algun@s dirigentes que se dicen patriotas, y otr@s de izquierdas, cuando se dejan llevar por la opinión y agenda de los medios de comunicación(redacciones y propiedad), para no salirse del plato ante las elecciones. Un cordial saludo.

    Hace 2 años 7 meses

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