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Sólo Real Madrid, Barcelona y Sevilla juegan siempre el fin de semana

Con la batalla contra los partidos de los lunes como punta de lanza, los aficionados han organizado actos de protesta en varios campos para dejar patente su malestar por el tratamiento que reciben de La Liga

Ricardo Uribarri 13/02/2019

<p>Acto de protesta en el estadio del Alavés. </p>

Acto de protesta en el estadio del Alavés. 

Peña Iraultza1921 - Deportivo Alavés

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A finales de la década de los 70 se hizo muy popular una canción del grupo británico Boomtown Rats que se llamaba “I don’t like Mondays” (no me gustan los lunes), una frase que puede resumir el sentimiento actual de enfado que viven muchos aficionados al fútbol en España. La política emprendida hace unos años por La Liga de programar cada jornada algún partido de 1ª y 2ª división en viernes y lunes, a unos horarios que no invitan a acudir a los estadios, ha terminado por provocar una reacción en numerosos seguidores de distintos equipos que están cansados de vivir esta situación. Las protestas en las gradas se suceden cada fin de semana. En Vitoria, en Eibar, en Zaragoza, en Madrid… Puede que de momento no pasen de un recurso al pataleo. El futuro dirá hasta dónde llegan. Pero es una lucha digna de ser contada.

Imagínense que se gastan una importante cantidad de dinero para poder asistir, en solitario o acompañado, a un espectáculo que tiene lugar durante un tiempo determinado. Pero cuando hacen esa inversión no saben a ciencia cierta los días en los que tendrá lugar. Y a lo largo de su desarrollo descubren que muchos de los eventos incluidos se programan un lunes a las 21 horas. Imposible de asistir con tus hijos si son aficionados. Al día siguiente hay colegio. Difícil si eres un trabajador que tienes que madrugar. ¿No tendrían la sensación de haber tirado el dinero, de no ser respetados? Pues eso es lo que está ocurriendo en el campeonato nacional. Especialmente con algunos equipos, los que no juegan competiciones europeas, que son los más perjudicados en este sentido. En lo alto de la lista están el Athletic o la Real Sociedad, que se han visto “desterrados” al viernes o al lunes hasta en nueve de los 12 encuentros disputados en su campo esta temporada. El Alavés lleva ocho, por siete de Celta, Girona y Getafe, seis del Espanyol, cinco del Leganés, Levante, Valladolid, Huesca y Eibar… Sólo tres equipos, Real Madrid, Barcelona y Sevilla, han jugado siempre el sábado o el domingo.

Hay quien argumenta que los partidos de Liga de Campeones o de Liga Europa también se disputan entre semana y por la noche y nadie protesta. La diferencia es que los aficionados de los clubes con compromisos continentales ya conocen antes de que empiece la temporada que esos días y esos horarios son fijos, y en función de sus posibilidades sacan el abono europeo o no. En el caso de la Liga se paga por adelantado una cantidad de dinero sin saber ni días ni horarios de los 19 partidos que jugará tu equipo como local. No hay más que ver las cifras de asistencia de la mayoría de los partidos que se disputan en lunes y compararlos con otros celebrados en fin de semana en el mismo estadio para comprobar cómo afecta a la afluencia de espectadores. Un Celta-Sevilla jugado en sábado lo vieron en el campo 17.503 personas. El duelo entre el equipo vigués y el Athletic del lunes 7 de enero reunió a 13.266. En el Alavés-Valencia del sábado 5 de enero se reunieron 18.304 aficionados mientras que en el Alavés-Rayo del lunes 28 de enero sólo acudieron 10.400.  

Representaciones de funerales en las gradas con el público vestido de negro por la “muerte” del fútbol, gradas vacías en los primeros minutos de los partidos, el público dando la espalda al campo, aficionados en silencio durante un tramo del encuentro, pancartas, protestas… Todo esto ha ocurrido en las últimas semanas en numerosos estadios españoles a pesar de los intentos de la realización televisiva por ocultarlo, acortando el tiro de cámara para que sólo se viera el césped. Los colectivos de aficionados de los equipos más damnificados en este asunto ya han anunciado que seguirán con estos actos de protesta cuando les toque de nuevo jugar fuera del fin de semana. Hasta jugadores de estos clubes han decidido mojarse y mostrar públicamente su disconformidad con la situación. El alavesista Jonny no ha dudado en pedir a la Liga “que sea un poco más comprensiva con los clubes humildes porque tenemos los mismos derechos que los demás. Aquí viene gente joven con niños y les es difícil acudir en esos horarios”.

En los comunicados previos para anunciar estas acciones, organizadas por grupos de seguidores de los equipos, se pueden leer frases definitorias de lo que piensan. En Eibar, por ejemplo, afirman que “te han robado el fútbol que tanto te ilusionaba, porque ahora lo importante es el dinero, no tu apoyo. Dinero que, por cierto, no se traduce en abonos más baratos o facilidades para seguir a tu equipo, sino en sueldos estratosféricos para que tus ídolos se compren deportivos”. Los de Vitoria consideran que “el maltrato a todas las aficiones con la vulneración continuada de sus derechos, los infames horarios impuestos de lunes y viernes, los desorbitados precios y las continuas prohibiciones y sanciones han causado la muerte de este deporte”. En Vallecas están “hartos de ser siempre los mismos los que sufrimos desvelos, los que exprimen sus bolsillos por entradas y abonos. Pedimos el respeto que merecemos por ser hinchas del equipo que queremos y amamos. Es sencillo pensar que si fuéramos de otros, jugaríamos en la cómoda balsa del fin de semana”. Y en Zaragoza creen que “tenemos el poder para buscar que nos devuelvan una pasión que poco a poco intentan convertir en un producto que explotar en su único beneficio, arrodillándose ante las exigencias de las televisiones. Estamos hartos de una liga pensada para todo el mundo menos para nosotros”.

A los que piensen que estas acciones son una pérdida de tiempo porque no van a cambiar nada, convendría recordarles que en otros países si han tenido éxito. En Alemania, las quejas y la presión de las aficiones, que llegaron a ponerse de acuerdo para que en ningún campo se animara en una jornada durante la primera parte, han conseguido que en la Bundesliga se dejen de jugar partidos los lunes a partir de la temporada 2020-2021. Y eso que allí sólo se celebran cinco partidos de Liga en ese día de la semana por temporada.  

La Liga tiene entre sus competencias la designación de los días y los horarios de los partidos gracias al convenio de coordinación firmado con la Federación Española de Fútbol en 2008. Por los partidos de los viernes y los lunes, la patronal paga al organismo federativo cerca de 3,5 millones por temporada. El convenio finaliza al término de esta temporada y los responsables de ambas instituciones deben renovar al acuerdo. El presidente de la Federación, Luis Rubiales, que no es muy partidario de que haya partidos fuera del fin de semana, ha manifestado en alguna ocasión que quiere más dinero por este concepto y que en caso de que la Liga se oponga, está dispuesto a renunciar a la cantidad que recibe actualmente para recuperar las competencias.

Adrián Núñez es el encargado de temas de grada en la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE). Explica a CTXT que “la deriva de hace unos años para acá es apretar cada vez más al aficionado. A la gente se le dificulta mucho asistir a los partidos entre semana porque se debe tener en cuenta que hay quien no vive en la misma ciudad y tarda una hora o más en llegar a su casa. Teniendo que madrugar al día siguiente es obvio que te planteas no ir. Y están pagando unos abonos que no rentabilizas en esas condiciones. Por eso es lógico que el seguidor se esté hartando. Llega un momento en el que tienes que decir basta y empezar a protestar”.

En su opinión, el aficionado que va al campo ha dejado de ser lo más importante para la Liga de Fútbol Profesional. “Lo que está haciendo la patronal de los clubes es construir un producto mercantil y le estorba el aficionado que de verdad sufre y muestra su pasión en el campo. Es una estrategia de gentrificación de los campos de fútbol para conseguir público o espectadores, pero no aficionados. Al final todo se reduce a una cuestión de marketing para conseguir más dinero”.

No parece fácil conjugar la necesidad que tienen los clubes de lograr recursos económicos con el cuidado a los aficionados. Las televisiones pagan mucho dinero por los derechos de los partidos y buscan el mejor horario para rentabilizar esa inversión. Pero eso termina por perjudicar en muchas ocasiones al seguidor que va al campo. ¿Se puede encontrar una solución intermedia? El representante de FASFE opina que “no son cuestiones incompatibles. Yo creo que si en lugar de buscar gradas similares a las de un teatro, se potenciara la cultura de grada viva y activa, también supondría una fuente de ingresos para los clubes”. Hay quien opina que una forma para evitar que unos equipos salgan más perjudicados que otros sería buscar un límite de partidos en los que cada club pudiera jugar un viernes o un lunes en una temporada.

El presidente de La Liga, Javier Tebas, es el que está en el foco de todas las protestas pero cabe recordar que los clubes son los que aceptan esas políticas y anteponen la cuestión crematística al cuidado de su masa social. “Tebas no es más que la persona nombrada por los clubes. Así que mientras no se demuestre lo contrario, debemos suponer que hace lo que hace con su respaldo. Al fin y al cabo la mayoría de los equipos son sociedades mercantiles y los que no, (Real Madrid, Barcelona…) son grandes multinacionales porque son monstruos económicos. Y yo añadiría que lo hacen con el respaldo de las autoridades españoles y de una ley que permite muchos de estos atropellos. Y no hablamos sólo de los horarios. También de otros aspectos como la prohibición de pancartas y banderas de animación en los estadios o las dificultades que te ponen para desplazarte a otro campo”.

Adrián no es muy optimista sobre que estas acciones de protesta vayan a hacer cambiar a La Liga su política de horarios a corto plazo. “No creo que vayan a rectificar pero si espero que estos gestos sirvan para que cada vez más aficionados se den cuenta de cómo están acabando poco a poco con el mundo del fútbol y que sea el origen de un movimiento más amplio, unido y organizado, que pueda llegar a tener la fuerza necesaria para cambiar todas estas cosas”. En caso de que nada cambie en el futuro, ¿cabe la opción de dar un paso más allá y plantearse otras medidas de más notoriedad, como podría ser una huelga de aficionados? “Si esto sigue así, habrá que estudiar cómo podemos ir canalizando nuestras quejas. No hay que descartar nada”, señala.

La lucha de los aficionados por reivindicar sus derechos no ha hecho más que empezar. A simple vista parece la de David contra Goliat. La de unos románticos del fútbol contra toda la estructura de los clubes, cuya primera premisa hoy en día es el beneficio económico por encima de cualquier otra cuestión. Justo lo contrario de lo que ellos defienden: “un fútbol tradicional, en el que la presencia y el cuidado a los aficionados sea fundamental. En definitiva, queremos más deporte y menos negocio”.

Autor >

Ricardo Uribarri

Periodista. Empezó a cubrir la información del Atleti hace más de 20 años y ha pasado por medios como Claro, Radio 16, Época, Vía Digital, Marca y Bez. Actualmente colabora con XL Semanal y se quita el mono de micrófono en Onda Madrid.

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