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Cuando una moneda siempre cae del mismo lado

Gerardo Tecé 4/06/2019

<p>El fiscal Fidel Cadena durante la sesión del juicio al procés, 11 de abril de 2019.</p>

El fiscal Fidel Cadena durante la sesión del juicio al procés, 11 de abril de 2019.

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Un golpe de Estado que recurrió a la violencia para lograr sus objetivos. Después de meses de testimonios en el juicio del procés, la Fiscalía se reafirma en haber visto algo que no sucedió en aquellos días en Cataluña. A no ser, claro, que por violencia entendamos gritos e insultos y por golpe de Estado la desobediencia institucional. De entre todas las interpretaciones posibles de la realidad, la Fiscalía, ese órgano que pretende que creamos que su mano jurídica no se entera de lo que hace su mano política, ha elegido la postura judicial que más le perjudica a la única solución posible: la política.

La decisión de la Fiscalía de pedir penas de prisión que hacen que compense más el asesinato que la desobediencia, no puede sorprendernos. Cuando, al lanzar una moneda al aire sale cruz por primera vez, podemos achacarlo a las leyes de la probabilidad. Cuando, sistemáticamente, esa moneda lanzada cae del mismo lado, la probabilidad de que alguien esté dirigiendo la moneda es muy alta. La toma de la peor decisión para la convivencia es una postura política que vienen ejerciendo los poderes del Estado desde hace tiempo. En el pre procés, aquella época en la que hacer un referéndum sin validez legal se llamaba paripé y no golpe de Estado, el Gobierno de Rajoy se encontró ante dos opciones. La primera era abordar el problema que supone que el 50% de la población catalana quisiera la independencia de España y que el 80% pidiera, al menos, someterlo a una consulta. La segunda opción era la de negarse a afrontar la realidad. Se eligió ésta. 

Ante la falta de diálogo se planteó el referéndum del 1 de octubre. Un referéndum de desobediencia que sería suspendido por parte de sus impulsores en el preciso momento en el que el Gobierno español decidiera sentarse a hablar del problema. Ante esta tesitura de dos caminos, el Gobierno de entonces decidió dejar que la pólvora siguiera corriendo. Renunciando al diálogo y con el 1-O a la vuelta de la esquina, el Estado tenía dos opciones para enfrentar la desobediencia que llegaba desde Cataluña. La primera era declarar inválido el referéndum como ya pasara en 2014. Sin conflicto y sin dramas, aquello que se votara sería papel mojado. Nadie en Europa hubiera aceptado el resultado y el globo independentista se desinflaría al chocarse contra esa realidad. La segunda era mover hilos judiciales para, al contrario que pasó en el referéndum de 2014, declarar ilegal el acto físico en sí enviando a Cataluña a miles de policía para evitar que aquella papeleta sin validez legal entrase en la urna sin validez legal. ¿Se imaginan un operativo policial armado para evitar aquella campaña política de desobediencia que Esperanza Aguirre y Rajoy lanzaron llamando a desobedecer la ley que establecía una subida del IVA? En el caso catalán sí podemos imaginarlo.

Cuando aquella mañana del 1-O llegó, el Ministerio de Interior al frente del operativo “judicial” volvió a encontrarse ante dos opciones. La primera era obedecer el mandato judicial que el propio poder político había promovido. Para ello, habría que incautar urnas y papeletas respetando siempre una condición que aparecía en el mandato judicial: que la incautación no supusiera en ningún caso un mal mayor, como poner en peligro la integridad física de policías o ciudadanos. La segunda opción era desobedecer el propio mandato judicial que los había llevado allí y entrar en colegios como quien entra a una redada a un piso terrorista: patadas en la puerta, cargas policiales y agresiones que acabaron con cientos de heridos. Ya sabemos qué se eligió hacer en una jornada que pasará a la historia como el día de la barbarie del “a por ellos”. 

Días después de las imágenes de la policía golpeando a ciudadanos en Cataluña a cambio de un número simbólico de urnas que no evitó el referéndum, la Casa Real anunció un mensaje institucional de un Jefe del Estado que también se encontraba ante la disyuntiva de hacer que la moneda cayera de uno u otro lado. La primera opción era hacer su trabajo de mediador. Es decir, no meterse en política y limitarse a lanzar un mensaje que aportase sosiego y calma para que escenas como las vividas un par de días antes no se volvieran a repetir. La segunda opción era usurpar unos poderes políticos que no le correspondían, amenazando con represión a representantes públicos elegidos por los catalanes y posicionándose, por primera vez en la historia de las desobediencias, en un bando determinado. ¿Se imaginan al Rey amenazando a Ana Botella tras la venta de vivienda pública que atentaba contra la Constitución? En el caso catalán, de nuevo, sí podemos imaginarlo.

Con la Declaración Unilateral de Independencia sobre la mesa catalana, pero también con el compromiso de suspenderla si el Gobierno de España hacía un solo gesto de diálogo, tocaba volver a posicionarse. La primera postura posible era la de destensar un conflicto que había llegado demasiado lejos por la desaparición de la política. La segunda opción era rocambolesca: gritar que Cataluña había declarado la independencia cuando los propios líderes catalanes no sólo no se atrevían a declararla, sino que pedían un gesto que les librase de hacerlo. Se eligió más madera.

Luego llegaron las consecuencias judiciales y con ellas el desastre: penas de prisión, políticos exiliados y la ruptura total de la política para centrarse en la represión legal. Llegados a este punto, los poderes judiciales, por supuestísimo impermeables e independientes, decidieron introducir una novedad en el panorama judicial: tratar como a detenidos por terrorismo a los líderes del procés encerrándolos de manera preventiva. Año y medio después, ahí siguen. Mientras, los partidos de derechas presumen de independencia judicial al tiempo que se adelantan a la sentencia pidiendo que no se indulte a quienes, teóricamente, aún ningún tribunal ha condenado. Desde la cárcel lograron un escaño para llevar el conflicto político a donde tiene que estar: el Parlamento. Las normas del Congreso y el Senado no eran claras en este caso. Era, como comentaba en una de sus crónicas en CTXT Guillem Martínez, un terreno inexplorado eso de que presos preventivos hubieran conseguido acta de diputados partiendo del estatus de presos. A la mesa del Congreso presidida por el PSOE se le planteaba un dilema con, de nuevo, dos posibles soluciones. La primera solución era interpretar la ley del Congreso tal cual y permitir que los políticos encarcelados ejercieran el encargo de representación pública para el que les habían votado. La segunda era no leer, sino interpretar la ley de tal forma que se les suspendiera, enterrando definitivamente la política como herramienta de solución de problemas. Una vez más, la moneda cayó del lado de aumentar el conflicto.

Son años de decisiones que, con dos vías posibles, apuntan siempre hacia el mismo lugar. Seguiremos, a pesar de esto, encontrando a líderes que nombran al poder judicial, repitiendo que aquí no pasa nada más que el simple cumplimiento de la ley. Seguiremos también encontrando a ciudadanos que les crean y defiendan que detrás de todas estas coincidencias que unen a Gobierno, tribunales y Jefatura del Estado, no hay una estrategia política con ramificaciones judiciales, sino simple legalidad. A estas alturas de la película ya sólo queda pedirles que se compren un chupete para ver cómo acaba.

Autor >

Gerardo Tecé

Soy Gerardo Tecé. Modelo y actriz. Escribo cosas en sitios desde que tengo uso de Internet. Ahora en CTXT, observando eso que llaman actualidad e intentando dibujarle un contexto.

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17 comentario(s)

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  1. Roberto

    De todo el artículo me quedo con esta parte: "La primera postura posible era la de destensar un conflicto que había llegado demasiado lejos por la desaparición de la política. La segunda opción era rocambolesca". Un claro síntoma del futuro que está llegando.

    Hace 1 año 10 meses

  2. Jaime

    Cuando uno escribe esta clase de artículos tan sesgados ya se ha rendido, ya ha asumido que no vale para periodista honorable, que todo lo que puede ser es alentador de ultras y fanáticos, provocador, servidor del poder (que ya puestos es muy triste servir a gente con tan poco poder como Podemos y los secesionistas).

    Hace 1 año 10 meses

  3. Herodoto

    Lo peor del proces es este grupito de españolitos que les rien las gracias. Barra libre contra el Estado!

    Hace 1 año 10 meses

  4. CapitanRed

    Sin separación de poderes no hay democracia.

    Hace 1 año 10 meses

  5. Fermi

    Me gusta el análisis, pero echo en falta también el análisis de cara y cruz de la otra parte. Son muchas las decisiones del Parlament que podrían haber ido en el sentido de calmar la cosa, y siempre salía cruz, intentando tensar y tensar y llevar al límite. Hay mucha irresponsabilidad en ambos lados. Y es que a muchos les conviene que no hablemos de otra cosa para poder seguir sacando escaños. Que si no hay drama... ¡habrá que inventarlo!

    Hace 1 año 10 meses

  6. martin fierro

    Totalmente de acuerdo con Gerardo Tecé y totalmente en desacuerdo con Álvaro, parece mentira palabras tan peperas en alguien que se tila de izquierda, como dice el articulo, si hubiesen declarado ilegal, las papeletas se hubiesen ahorrado los palos de la policía (que por cierto los pagamos todos, incluso los golpeados) y se hubiesen ahorrado el lamentable juicio. Pero optaron por la vía de machismo político, y dijeron ¡a mi se me obedece o hay palos” esa frase tan gastada por Rajoy y otros tertulianos espantosos, “el imperio de la ley” da miedo, porque significa que estamos bajo un emperador, pero que un tirano: la manada sacándose selfis con sus admiradores en la calle mientras que los políticos catalanes siguen encerrados por un año y medio, es una prueba de esa dictadura.

    Hace 1 año 10 meses

  7. Compañero

    Gerardo, que sepas que ningún párrafo de este artículo logra pasar el filtro de la censura impuesto en los foros de El País por tu admirada Soledad Gallego-Díaz.

    Hace 1 año 10 meses

  8. J Aguilar

    Nunca e creído en juicios con acusaciones engominadas....Un esperpento que nos lleva a los años de la conquista de america.....donde por cierto se perdieron tudas las provincias y territorios por no saber dialogar....

    Hace 1 año 10 meses

  9. Alex

    Y tan difícil es que lo entiendan algunos.... Que pena país. Enhorabuena ,. Más claro agua, gran artículo.

    Hace 1 año 10 meses

  10. zyxwvut

    No sé si usted, señor TC, ha vivido en Cataluña estos seis años de "maravilloso, idílico, pacífico, cívico y dialogante proceso", que ha hecho invisible al 62% de la sociedad, ni si ha leído los documentos del CATN, y otras piezas geniales que perfilaban la "república" bananera y autoritaria que planteaban. Ya que menciona a Guillem Martínez lea la entrevista que hace al Lopez Tena que, por cierto, ya habéis retirado de la portada de CTXT, verá que Cataluña es mucho más plural de lo que cuentan los acusados y ese 30% secesionista que les apoya. Si le interesa la realidad, claro.

    Hace 1 año 10 meses

  11. Álvaro

    Nada de acuerdo. El plan de la Generalitat en 2014 no tiene nada que ver con los planes de DUI y leyes de desconexión que hubo en los preparativos del 1-O. Me parece impropio de G. Tecé escribir un artículo saltándose esta realidad, que tanto admira. El clima era de desconexión unilateral, no de desobediencia. Eso es un eufemismo. Al igual que golpe de estado. Me parece que se puede dar un golpe de estado muy elegante, menos elegante, más agresivo, de guante blanco, y de muchas maneras. Estoy muy en la línea del pensamiento de ctxt, Sr. Tecé y la izquierda, pero me sorprende cómo se quiere relativizar todo un proyecto en marcha, y decir que insultos y gritos eran algo casi baladí. Para mi se estaba haciendo todo lo que tenían al alcance de la mano para dar los pasos hacia el objetivo de una parte de la sociedad catalana, envalentonada ante la pasividad y las circunstancias del momento. Me decepciona pintar las cosas de blanco o negro. Han declarado jefes de mossos testificando claramente el ambiente, el tono, la dificultad, la sibilina inercia y coacción casi pasiva. Me preocupa reducir las cosas a lo que nos interesa siempre. A mi, que no puedo repudiar más al PP, que soy consciente del problema del nacionalismo sea cual sea su bandera, que me vengan con un artículo a estas alturas poniendo al independentismo de los buenos...sinceramente ofende mi inteligencia por toda la información, que beneficia un sentido u otro, he podido recavar. Lo fácil es llamar a todo fascista. De esa lectura cuñada me gustaría que la izquierda pudiera librarse, porque así no somos más auténticos, ni más serios, ni hablamos con más propiedad o en uso de la razón para hallar la verdad. Me parece penoso.

    Hace 1 año 10 meses

  12. Bartomeu

    Excelente articulo!!

    Hace 1 año 10 meses

  13. othello_

    Mi único desacuerdo es con esta valoración: "La segunda opción era rocambolesca: gritar que Cataluña había declarado la independencia cuando los propios líderes catalanes no sólo no se atrevían a declararla, sino que pedían un gesto que les librase de hacerlo." Realmente, fue más la presión de los propios votantes independentistas que la falta de diálogo por parte del poder central la que llevó a la independencia de unos segundos. Eso sí, la interpretación de estos segundos, políticamente, cayó del mismo lado de la moneda. Juridicamente, el debate está más en saber si en un mismo acto escrito y firmado, se declara y suspende la independencia (y por lo tanto, no llega a existir) o sí son dos actos distintos, será algo que los jueces tendrán que determinar.

    Hace 1 año 10 meses

  14. yo

    Vamos, para estos individuos, Ghandi o Anita Botwin son peligrosos terroristas.

    Hace 1 año 10 meses

  15. cocose

    Sin profundizar tanto en el análisis coyuntural, parece que todo el procés, especialmente este último paso de la Fiscalía está calculado para reducir al mínimo el margen de negociación del Presidente del Gobierno Pedro Sánchez para su nueva investidura.

    Hace 1 año 10 meses

  16. andres

    Es que esos del tribunal supremo, con sus pañales para adultos, su baberos, y sus fotos de papa con sus botazas militronchas "juzgando" a los ·rebeldes que defendieron la republica no dan para mas. En fin, ¿Que vamos a hacer? Oye, pues se me ocurre algo ....

    Hace 1 año 10 meses

  17. Pep

    A estas alturas, todo el mundo ya sabe el rostro de la moneda que cae siempre del mismo lado. Ese rostro, sí, exacto, ese que está usted pensando; ese que el Tribunal Supremo ahora mismo lo está tratando de, cito, "Jefe de Estado" para dejarlo en el sitio mismo que lleva estando desde hace años..., por encima de DOS resoluciones parlamentarias, DOS. A buen entendedor...

    Hace 1 año 10 meses

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