1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

  273. Número 273 · Junio 2021

  274. Número 274 · Julio 2021

  275. Número 275 · Agosto 2021

  276. Número 276 · Septiembre 2021

  277. Número 277 · Octubre 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

El Valle de los dinosaurios

Expertos y víctimas coinciden en que el complejo religioso-militar de Cuelgamuros debe ser transformado esta legislatura, empezando por la exhumación de Franco y el traslado de Primo de Rivera

Gorka Castillo 19/06/2019

<p>El Valle de los Caídos</p>

El Valle de los Caídos

Daniel Plaetner-Cancela

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar puede leer la revista en abierto. Si puedes permitirte aportar 50 euros anuales, pincha en agora.ctxt.es. Gracias.

Sólo el franquismo más extravagante y pendenciero tiene los cimientos intactos en el Valle de los Caídos. Está en todas partes. En los imperiales ángeles de bronce que vigilan la entrada armados con amenazantes espadas; en el martirologio de las Cruzadas que recubre la cúpula de la basílica desafiando al tiempo y al olvido. Hay dramatismo hasta en las guías turísticas, repletas de omisiones y reinterpretaciones de una historia terrible. A un grupo de visitantes extranjeros que realizan la Ruta imperial por la Sierra de Guadarrama les explican el significado de los letreros de las criptas que custodian, a derecha e izquierda, la losa marmórea del dictador: “Caídos por Dios y por España”. El guía comenta con indulgencia que allí descansan los restos de 33.000 muertos en la Guerra Civil pero nada dice de los 12.000 que jamás han sido identificados ni que muchos de ellos eran civiles republicanos ejecutados a sangre fría. Y ahí están todos juntos, durmiendo en paz el sueño de los muertos. ¿En paz?, se pregunta Silvia Navarro, cuyo tío-abuelo está allí enterrado. Se le nubla la vista cada vez que escucha estas palabras. Al fin y al cabo, ella sigue reclamando la apertura de los columbarios para recuperar los restos de José Antonio Marco Viedma, un comerciante masón de Calatayud al que todos conocían como Voltaire porque siempre andaba con libros bajo el brazo. 

A Voltaire le fusilaron el 2 de septiembre de 1936 y le arrojaron a una fosa junto a otras 15 personas. Como estiércol humano. Aquel suceso no fue ningún secreto en el pueblo. “¿Habla de los comunistas y los masones? Allá están, en el cementerio”, le respondieron hace unos años en el registro de Calatayud cuando Silvia preguntó por sus restos. En 2007 descubrieron una verdad desgarradora. “La fosa estaba vacía. Tampoco en el panteón familiar. Habían sido trasladados al Valle de los Caídos. Desde el 4 de abril de 1959 está en una de sus criptas, mezclado con otros 81 fusilados que viajaron dentro de nueve cajas transportadas por orden del Ministerio de Gobernación”, revela Silvia. 

la realidad es que el Valle de los Caídos y toda su parafernalia religiosa-militar, sigue atrayendo a raros cultivadores de una variedad vírica de la nostalgia, la que devora mensajes triunfadores de paz y reconciliación sin inmutarse mientras olvidan a otros

Las visitas de Silvia a Cuelgamuros resultaron un pavoroso fiasco. Los monjes benedictinos no la perdían de vista ni en la biblioteca pero tuvo tiempo de comprobar la metodología empleada para administrar las criptas. No identificaban las inscripciones de los osarios que les llegaban. Eran más precisos en su función de sepultureros. Contabilizaban los cráneos. En 2010, un grupo de especialistas introdujeron microcámaras en una zona de la cripta y se tomaron fotografías para comprobar el estado de conservación de los nichos. El diagnóstico fue lamentable. “Si los franquistas conocieran las condiciones en la que se encuentran algunos enterramientos en estos momentos probablemente se horrorizarían. No olvidemos que muchos de sus seguidores donaron sus muertos a este proyecto y hoy pueden estar mezclados con republicanos. Para los forenses es uno de los escenarios más complejos del mundo, comparable a la identificación de restos en la Zona Cero de Nueva York o en Srebrenica”, asegura Francisco Ferrándiz, antropólogo social del CSIC y miembro de la comisión de expertos que en 2011 formularon la inaplazable reforma del Valle de los Caídos en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica (LMH). Y en esa amalgama de mortandad silenciada, no será fácil encontrar a Voltaire, el amante de los libros al que un día le quemaron la biblioteca como advertencia y después le fusilaron por defender los derechos de los obreros. Lo sabe Silvia. “Creemos que podría encontrarse en un osario del nivel 3 o 4 de uno de los nichos que hay detrás de las capillas”, dice con la sagacidad que le han aportado tantos años de búsqueda. 

El resquicio de luz que esperaba llegó el pasado 26 de febrero cuando otro equipo de expertos, éste encabezado por el médico forense Francisco Etxeberría, perforó nuevamente para llegar a los niveles inferiores de la cripta, los que probablemente están más deteriorados. Y el dictamen fue positivo. “Aunque es cierto que algunos columbarios se encuentran muy afectados debido a las filtraciones de agua y con restos óseos mezclados, algo que nos exigiría afinar muchísimo en las exhumaciones y ser muy cuidadosos, otros muchos permanecen intactos. Fue una sorpresa porque son perfectamente recuperables. Habría que intentarlo ya que técnicamente es viable”, afirma el forense vasco. 

Para Silvia Navarro, la evaluación de Etxeberría ha resultado un torrente de esperanza. Atrás quedan doce años de aprendizaje para sostener la mirada a unos monjes que escudriñaban cada uno de sus pasos por la escolanía, para replicar con orgullo las embestidas desdeñosas de algún funcionario de Calatayud, para revisar documentos del archivo general de Alcalá de Henares. Aquí cosechó una gran victoria. El trofeo fue el mapa con las rutas que siguieron los camiones de la muerte organizados por Franco para dar un contenido realista a la inauguración de la criptobasílica de Cuelgamuros, vaciando las fosas de la guerra y llenando el Valle de los Caídos. “Aquello es la caverna del horror”, concluye Silvia.

La cruz de 150 metros atornillada a la colina es la metáfora martirizante del abrazo final de las “dos Españas” decretado por Franco para ensalzar la magnitud de su santa cruzada

El complejo monumental está edificado sobre un terreno excavado en la montaña con vistas excepcionales a la sierra madrileña y envuelto en aromas naturales que revientan los sentidos pero no es el lugar de reconciliación que proclaman sus defensores. Para miles de personas resulta imposible mientras sigan presentes los motivos colosales que el franquismo levantó por plazas de España para conmemorar su victoria bélica. La cruz de 150 metros atornillada a la colina es la metáfora martirizante del abrazo final de las “dos Españas” decretado por Franco para ensalzar la magnitud de su santa cruzada. Su tumba es la referencia central en el interior de la basílica y cerca de ella hay otra tan controvertida como la suya, la del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. 

En la comisión de expertos de 2011, el antropólogo del CSIC Francisco Ferrándiz dirigía uno de los tres subcomités que abordaron la investigación, en concreto el que se ocupó del estado de las criptas y todo lo concerniente a la exhumación del dictador. “Lo que defendimos en nuestro informe iba más allá de todo esto. Subrayamos la necesidad de volver a resignificar el espacio para convertirlo en otra cosa. Eso implicaba no solo sacar a Franco sino también a Primo de Rivera, cuyo su destino, en realidad, a nadie importa. A los sectores más reactivos de la sociedad les preocupa Franco, no José Antonio”, apostilla este científico especializado en exhumaciones de fosas comunes en conflictos armados. La prueba es que tres miembros de aquella subcomisión rechazaron tocar el sepulcro del dictador pero no pusieron ningún impedimento para trasladar al líder falangista a una cripta lateral, fuera de la vista de los visitantes. Pero este informe pasó al olvido con la llegada del PP a La Moncloa. 

Aún siguen vivos testimonios cruciales sobre la colonia penitenciaria que construyó Cuelgamuros. Nicolás Sánchez Albornoz evoca sus meses de condena hasta que logró zafarse y se dio a la fuga y que tan bien retrató Fernando Colomo en la película Los años bárbaros. A él le enviaron a la oficina del destacamento penal del monasterio en 1947, la que se encargaba de la construcción de “aquel adefesio”, como él mismo lo define. Cuenta “el desprecio y la deshumanización” que reinaba en las unidades de presos que horadaban la montaña y en las que se ocupaban de construir la carretera y la explanada. Sánchez Albornoz llegó para cumplir una condena de seis años por intentar la reconstrucción del sindicato estudiantil FUE. “Pese a que mi situación no era tan mala en comparación con la que padecían muchos, no podía quitarme de la cabeza salir de allí así que fugarme no era una opción sino mi única salida”, rememora este fornido historiador que a sus 93 años mantiene una brillantez deslumbrante. “¿Si he regresado alguna vez? ¿Para qué? Allí no se me ha perdido nada”, responde y avisa: “No me pregunte por el Valle de los Caídos. Siempre me he negado a reconocer con ese nombre a aquel engendro”. Sobre el destino que espera para Cuelgamuros, Sánchez Albornoz no alberga dudas de que no puede seguir considerado como cementerio “cuando hay muertos de los dos bandos bajo la cruz de la santa Cruzada”. Le abruma esa simbología franquista pero no le nubla la razón. “Si a Franco le hubieran colgado como correspondía, muchos de los que hoy defienden mantener aquello intacto estarían con las orejas gachas. Tenemos mucho ignorante de la historia por ahí suelto”, remata.

Más voces que añadir al desierto de la memoria. Por ejemplo la de Paco Galán, 62 años, alumno de la escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos entre 1967 y 1971. Desde entonces, las cadenas que arrastra son pesadas como el acero. Hijo de un soldado republicano que combatió hasta el final en el durísimo frente de los Pedroches, en Córdoba, formó parte del coro que recibía bajo palio al dictador cada vez que pisaba la criptobasílica de Guadarrama. “Fui el alumno 305. Entré con 9 años porque tenía un primo que estaba allí y como una vez les llevaron a Japón, yo quería hacer lo mismo. Pero todo resultó muy distinto a lo que había imaginado. Para mí, por educación y familia, fue terriblemente contradictorio. No tengo ninguna duda de que si llego a decir que mi padre había sido soldado republicano no hubiera salido vivo de allí. Pero tuve una ventaja: me convertí en testigo de lo que pasaba”, asegura. 

Y así estuvo durante los cuatro años de internado. Observaba a los guardianes del sancta sanctórum del nacionalcatolicismo español. Se paseaba en silencio por las galerías del monasterio como si cumpliera el servicio histórico de contarlo todo algún día. “Cada semana se homenajeaba a Primo de Rivera. Las homilías eran sobre las Cruzadas y la victoria militar del 39. Todo en la orden benedictina tenía un marcado carácter político-militar”, recuerda. Paco tuvo tiempo de radiografiar mentalmente hasta los detalles minúsculos de la cúpula, conoció al dedillo el mecanismo del gran órgano de la basílica y trepó por el interior de la gran cruz “porque es hueca”. Tampoco olvida las visitas privadas de Franco que “consideraba aquello como su templo privado”, afirma. Lo único que jamás le permitieron visitar fueron las criptas de la Capilla Santísima y las del Sepulcro ya que “aunque todos conocíamos que había muchos franquistas enterrados también sabíamos que había republicanos, pese a que era un asunto reservado”. Los niños del coro desarrollaron un sexto sentido para desenmascarar el ojo tuerto de la mentira. “Aquellos monjes eran unos ladrones de cadáveres y unos maestros en generar traumas. Esa fue la consecuencia de mis años en la escolanía”, añade sin ambages.  

La superación de los traumas colectivos que dejó el franquismo es una tarea compleja. Al menos para el historiador y diplomático Ángel Viñas, aunque elogia el nacimiento de una nueva generación que cuestiona el relato superficial que se ha transmitido sobre lo que fue el franquismo. “El problema es que sigue habiendo una parte de la sociedad española que no termina de superar los mitos creados. No podemos olvidar que durante 40 años se asentó un canon explicativo de por qué la guerra civil fue necesaria y por qué Franco nos trajo por fin la paz y la reconciliación. Eso es una falsedad histórica impuesta y creo que la democracia ha fallado estrepitosamente a la hora de introducir en el sistema educativo un relato más congruente sobre aquellos hechos”, sostiene este catedrático emérito de la Universidad Complutense que acaba de presentar el libro ¿Quién quiso la guerra civil? (Ed.Crítica. 2019). Aunque Viñas declara que su opinión personal sobre el Valle de los Caídos “no vale nada”, considera que el primer paso que el gobierno debería dar es exhumar el cadáver de Franco. El historiador se refiere al conflicto generado tras la decisión del Tribunal Supremo (TS) de paralizar el traslado del dictador fuera del complejo. “Para mí es un problema de política pública, de una necesidad absoluta, porque rompería una barrera psicológica. Es el ejecutivo el que tiene en sus manos defender esta cuestión y sacarla adelante ya que se trata de un mandato del Parlamento”, indica. 

La exhumación, prevista para el pasado 10 de junio, ha quedado aplazada hasta que se dicte la sentencia definitiva, algo que ocurrirá en los próximos meses

Al presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva, no le sorprendió la resolución de una institución como el Supremo “tan endogámica”. Lo que más le ha escocido es la argumentación que hace en el auto de suspensión admitiendo que las razones de la familia del dictador, la fundación Franco y el prior de la basílica, aferrado como una lapa al acta de custodia de los restos firmada por el rey el 22 de noviembre de 1975, responden al interés general del país. “Es muy grave que el TS cortocircuite un mandato parlamentario, algo muy extraño que ha sucedido muy pocas veces en la historia reciente”, insiste Silva. La exhumación, prevista para el pasado 10 de junio, ha quedado aplazada hasta que se dicte la sentencia definitiva, algo que ocurrirá en los próximos meses. Y mientras llega ese día, el traslado y sepultura del dictador al cementerio de Mingorrubio, en El Pardo, al lado de su esposa Carmen Polo, ha quedado congelado. Una propuesta sugerida ya en 2011 por el antropólogo del CSIC Francisco Ferrándiz tras los trabajos realizados en el Valle de los Caídos.

Mayor polvareda que la suspensión provisional dictada por el Supremo ha causado en amplios sectores del país la frase del auto donde se cataloga a Franco como “Jefe de Estado desde el 1 de octubre de 1936 hasta su fallecimiento”. También ha molestado el ejercicio de contorsión lingüística realizado por los redactores para evitar calificarlo como dictador y la sospechosa omisión que se hace de su protagonismo estelar en la planificación violenta de un levantamiento militar que destruyó la democracia. En palabras de algunos expertos, los magistrados del Supremo validan con su documento la legitimidad de Franco como jefe de Estado tras el golpe militar. “Me he permitido revisar los acontecimientos que ocurrieron ese primero de octubre del 36 al que se refieren los jueces y he descubierto que el verdadero presidente de España, Manuel Azaña, estaba tan lejos de lo que hacía Franco que acababa de aprobar una partida económica para contratar a 5.300 maestros y maestras. Es la definición perfecta de lo que pasó aquel día. Unos destruían el país mientras otros lo construían. Ese es el abismo que nos separa”, proclama el presidente de la ARMH.  

Pero la realidad es que el Valle de los Caídos y toda su parafernalia religiosa-militar, sigue atrayendo a raros cultivadores de una variedad vírica de la nostalgia, la que devora mensajes triunfadores de paz y reconciliación sin inmutarse mientras olvidan a otros. Y así sigue Cuelgamuros, que el 1 de abril cumplió 60 años, más viejo y roñoso pero igual de visible desde cualquier camino que va hacia Guadarrama.

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar...

El artículo solo se encuentra publicado para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

2 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. jose

    ¿Y aquellas sentencias producto de la Causa general? Los sentenciados en Alemania por los tribunales del régimen nazi ¿siguen siendo culpables? Estaría bien un estudio comparativo.

    Hace 2 años 3 meses

  2. regina

    Espléndido, didáctico y necesario reportaje. Gracias a CTXT y a su autor Gorka Castillo.

    Hace 2 años 4 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí