1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

“Yo estoy aquí porque mi hijo desapareció tratando de atravesar fronteras”

Relatos desde el interior de la Caravana Abriendo Fronteras. Voces de migrantes, madres de desaparecidos, activistas y rescatadores en el mar

María Gonzalez Reyes Frontera Sur , 24/07/2019

<p>Marcha hacia el paso fronterizo de El Tarajal en Ceuta el pasado 16 de julio.</p>

Marcha hacia el paso fronterizo de El Tarajal en Ceuta el pasado 16 de julio.

Caravana Abriendo Fronteras

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

CTXT se financia en un 40% con aportaciones de sus suscriptoras y suscriptores. Esas contribuciones nos permiten no depender de la publicidad, y blindar nuestra independencia. Y así, la gente que no puede pagar puede leer la revista en abierto. Si puedes permitirte aportar 50 euros anuales, pincha en agora.ctxt.es. Gracias.

Comienza el viaje. Los autobuses que forman la caravana salen de distintos lugares. Personas diversas. Lugares diversos.

El viaje es largo. Se levantan del asiento y cogen el micro, una a una, y se van presentando.

Somos un montón de voces pequeñas que nos vamos de viaje para escuchar a las voces grandes, que son las que están allí, tratando de atravesar fronteras:

“Mi hijo está desaparecido, se fue para tratar de llegar a otro país”.

“Cuando no tengo palabras siempre recurro a la música”.

“Es mi cuarta caravana, siempre han sido necesarios estos espacios, ahora todavía más”.

“Para mí es la primera, gracias a todas las personas que habéis participado en la organización de todo esto”.

Llegan al primer destino. Abrazos. Música. Palabras. Y unas gotas de lluvia.

Roxana: 

“Al entrar a este espacio he visto un cartel que pone ‘Ninguna persona es ilegal’. Yo durante mucho tiempo me sentí así, ilegal, que es otra manera de decir invisible. 

Ahora ya no.

Primero nos juntamos mujeres bolivianas para compartir los ratos de descanso, para acompañarnos, para no sentirnos solas. Luego comenzamos a hacer también otras cosas. Todas trabajamos en el sector de los cuidados. Y ahí nos fuimos dando cuenta. Somos trabajadoras. Sin derechos. Explotadas. Infravaloradas. Invisibilizadas. Pero trabajadoras.

Nadie puede vivir sin cuidados. Nuestro trabajo es cuidar.

Ahora sabemos que trabajar de interna en una casa no significa no tener derechos. Aunque no tengas papeles.

De estar juntas salió la fuerza para pelear por nuestros derechos. Salió la fuerza, también, para contar los abusos sexuales que muchas de nosotras sufrimos trabajando de internas.

Ahora nosotras nos vemos, nos reconocemos como personas con derechos, valoramos la importancia de nuestro trabajo. 

“Estamos aquí poniendo nuestra voz para que también dejemos de ser invisibles para ustedes”.

Las camisetas de las personas que viajan en la caravana se llenan de pegatinas. Son pequeños carteles que indican los idiomas en los que cada persona puede comunicarse. Así las palabras traspasan los lugares de procedencia.

Cada cual trae su plato y su vaso y sus cubiertos. Luego los lavan. Quieren generar menos residuos en los sitios que visitan.

Se preguntan: ¿qué significa la frontera sur para las personas que llegan?

Souad: 

“Necesito encontrar las respuestas. Tengo muchas preguntas. Pero una es la que me golpea cada día.

¿Dónde está mi hijo?

(Se parte en llanto)

¿Dónde está?

Yo era fuerte. Estaba sana. 

Mi hijo desapareció en el mar. Ningún gobierno me ayuda a encontrarlo”.

El auditorio entero alza la voz. Un solo grito: “No estás sola. No estás sola. No estás sola”.

Playa. Miras al mar mientras te das crema para el sol. El mismo mar. Frío. Oscuridad. Pateras. Concertinas. Sufrimiento. Sangre. Crema para el sol. El mismo mar.

Los ojos del lado donde se construyen los muros son testigos de las muertes en el mar.

Hay algo que se repite. Constante. Macabro. Azul. La indiferencia de los que sí pueden atravesar fronteras.

Miguel: 

“Tienes que elegir quién vive y quién no. En el mar me convierto en juez.

Soy bombero, nadador de rescate.

Si nado a la derecha de la patera los de la izquierda mueren. Si nado hacia delante no llego a auxiliar a los de atrás.

Tienes que elegir quién vive y quién no. En el mar me convierto en juez

Me convierto en juez sobre la vida.

Vienen desde Libia. Hacia Lampedusa.

Es una obligación prestar ayuda en el mar, intentar salvar vidas. 

También desembarcar a las personas rescatadas en un puerto seguro.

Salvamos solo a algunos. 

Después recogemos los cuerpos de los muertos. 

Hay muertos flotando por todo el Mediterráneo.

No soy un activista, pero frente a esto no me queda otro camino que la desobediencia.

Tienen números de teléfono y direcciones. Los plastifican y se las atan a las muñecas a modo de pulseras. Es el elemento más valioso para las personas migrantes en su viaje.

El mar acoge y entierra los cuerpos que los humanos de los países enriquecidos dejan a la deriva”.

Las caravaneras gritan: “No más muertes en el Mediterráneo”.

Marta: 

“En Turín, en Italia, la sociedad civil bajó a la calle a dormir en señal de protesta.

Surgió de manera espontánea. La fuerza de la sociedad civil.

Queremos que las personas migrantes sepan que les damos la bienvenida, que queremos que se queden.

No se puede detener al viento, se puede, en todo caso, entretenerlo.

Eso pasa, también, con las personas migrantes cuando deciden iniciar su viaje hacia otro lugar”.

Paola: 

“La primera llamada desde la patera fue a las seis de la mañana. Avisamos inmediatamente a las autoridades españolas y marroquíes de que había una patera con trece personas a la deriva. No tenían motor. Estaba entrando agua. La última llamada que recibimos desde la patera fue a las 13 horas. Nadie fue a rescatarlos.

Los testimonios de que esas personas trataron de llegar están en el cementerio. 

Tumbas sin nombre. Sin epitafio.

Blanco anónimo que invita a olvidarlos.

Testigos incómodos.

Si el olvido se impone dejaremos de preguntarnos quién les empujó al mar”.

Mario: 

“Busco a mi hermano que fue asesinado en México.

Quiero verlo por última vez.

Optamos por la vida y es la vida la que defendemos.

Queremos justicia, verdad, reparación y no repetición”.

Las voces gritan: “Porque vivos se los llevaron. Vivos los queremos”.

Leticia: 

“Las personas migrantes nos muestran lo peor de los seres humanos: dejar que otras personas mueran en el mar, en el desierto, en el tren, detrás de las rejas de las cárceles.

También muestran lo mejor: la sociedad civil desobedeciendo las leyes injustas, las redes poniendo en el centro a las personas migrantes, defendiendo su derecho a vivir y migrar con dignidad.

México. Trenes con migrantes en el techo. Viaje hacia el norte. Emergencia. Muerte. Dolor. Sangre. Y la gente del camino que presta su ducha a los que viajan. Unos zapatos. Comida. Un abrazo. 

Abrazar a los migrantes en México es un ejercicio de desobediencia civil. Pones tu vida en peligro.

Pero del abrazo sale la lucha conjunta. Migrantes y no migrantes. 

Luchas que se tejen desde abajo.

A un lado, políticas antimigratorias.

Al otro, personas valientes. Colectivos valientes. Y desobedecer a las leyes equivocadas.

Salvar vidas no es un delito”.

Assane: 

“En mi país, en Senegal, existe la tradición de que a las personas que llegan hay que darles y ofrecerles, aunque se tenga poco. La persona que llega no pone, recibe. 

Y esa manera de acoger la hacemos también en España. Las personas que conseguimos atravesar la frontera acogemos a las que van llegando. Redes formadas por familiares, formadas por amigas y amigos. Las acogemos en nuestras casas. Compartimos la comida, el que llega no pone, recibe.

Cuando estás vivo quieren deportarte. Cuando estás muerto, no

Y luego, cuando ya pueden, las personas acogidas pasan a ser  personas que acogen a las que van llegando. Siempre siguen llegando. La red se agranda. 

También hacemos un fondo común cuando alguien muere. Cuando estás vivo quieren deportarte. Cuando estás muerto, no. Los muertos senegaleses sí tienen derecho a quedarse en España, lejos de la tierra que les vio nacer”.

Ciudadanía organizada que acoge. 

Personas de ambos lados de las fronteras.

¡Ongi Etorri Errefuxiatuak! ¡Bienvenidxs Refugiadxs!

Marwan: 

“Todos nos buscamos la vida, pero hay gente que tiene fácil encontrarla. Hay gente que no.

Algunos amigos me dijeron que hay otras vidas en otros lugares.

Había días que no podía aguantar el hambre. No sé si alguna vez habéis pasado hambre. El hambre es mucho más que tener ganas de comer.

Yo llegué porque tuve suerte, no como el hijo de Berdai, que se subió a una patera porque en Argelia no le daban el visado para ir a Europa. No como otros amigos míos que no llegaron.

Llevo cuatro años sin ver a mi madre.

Hace dos días os vi y decidí sumarme.

Solo nos separan catorce kilómetros de mar”.

En la playa del Tarajal están construyendo otro muro de alambre. Ahora no se puede pisar la arena entre las dos vallas que marcan la frontera. No se puede pisar el lugar donde la policía española disparó pelotas de goma a las personas que trataban de llegar. Por el mar. Quince murieron ahogadas.  Ya no se puede pisar esa arena. Solo las gaviotas pueden estar. 

La caravana llega hasta la valla en una marcha larga bajo el sol. Un chico que viene de Marruecos coge una pancarta y se agarra a la mano de otro chico para hacer un círculo. Gracias, dice. Lleva una camiseta del Real Madrid.

Se nota mucho la falta de afecto y amor en los chicos que viven en la calle

Joana:

“Se nota mucho la falta de afecto y amor en los chicos que viven en la calle. Maakum en árabe significa estamos con vosotros. Eso queremos decirles a los chicos que son menores no acompañados. Estamos con vosotros.

Los chicos nos cuentan la violencia diaria que viven. Agresiones de las autoridades en el puerto. Brechas, heridas. Sueltan a los perros para que les muerdan. Devoluciones ilegales a Marruecos. Nadie ve lo que pasa en el puerto. Menos si es de noche. Un policía le tiró las zapatillas al mar. Vete por donde viniste si quieres recuperarlas. También hay grupos de personas civiles que van al puerto y les agreden. Cuando les meten en el centro de menores les rapan el pelo. Nadie les pregunta si quieren que se lo corten. 

Queremos que en la península sepan lo que pasa en Ceuta”. 

Un chico camina con una sola chancla. La otra la perdió o nunca la tuvo. Un pie sobre la goma. Un pie sobre el asfalto. No quiere perder la oportunidad de poder caminar por el centro de la ciudad. Si no fuera porque va con la manifestación no podría. El centro es solo para los que tienen dinero y papeles. Sonríe.

Ana: 

“Yo estoy aquí porque mi hijo desapareció tratando de atravesar fronteras. Quiero que entendáis por qué estoy aquí, por qué estamos aquí. La gente que tienen ahí retenida en ese centro de Atención Temporal de Extranjeros está sufriendo. Sus madres están sufriendo, como sufro yo. Quizás si su hijo hubiese desaparecido harían lo mismo que yo hago ahora, quizás me entenderían. 

(Pasaporte de Honduras y un hijo desaparecido. Voz de mujer. Voz de madre. Y se pone en primera fila frente a los policías. Que están nerviosos. Que tienen la porra en la mano).

No puedo quedarme callada ante esta injusticia. No puedo. Son personas las que están ahí metidas.

(Los policías no la miran, pero no les queda más remedio que escucharla)”.

Leen sus nombres y apellidos. Su edad. Avión. CIE zona franca de Barcelona. Comisaría en Madrid. Cárcel de Archidona en Málaga. CIE de Valencia…

Los nombres son de las personas que se suicidaron cuando estaban encerradas en esos lugares.

Las caravaneras gritan:“No son suicidios, son asesinatos”.

Mohamed: 

“A veces tienes que jugarte la vida para defender a los tuyos, por eso me subí a una patera. Quiero volver a mi ciudad, el lugar donde mis pisadas se reconocen con otras con las que construí una vida en común. Pero no puedo volver hasta que no haya democracia en mi país. Por eso me fui”.

En la foto se ve a mujeres portando bultos enormes, entre 60 y 90 kilos. Su trabajo es hacer filas inmensas para atravesar las mercancías por la frontera. Las fronteras son permeables para las personas que pueden ser explotadas económicamente. Hacen fila desde las dos o las tres de la madrugada. A veces se ponen pañales. En las filas no hay baño. Algunas mueren aplastadas.

Karima: 

Son siete mujeres. Están sentadas sobre la hierba del parque. Una de ellas colocó una tela en el suelo para resguardarse de la humedad. Sobre ella se sientan dos. La que habla francés y la que la traduce. Las demás, completando el círculo. 

Se presentan. Dicen sus nombres. Dicen de dónde vienen. Dicen dónde viven. 

Y Karima, la más negra de todas, sentada sobre la tela, comienza a hablar.

Les cuenta que tiene veinte años y que viene de Guinea Conakry. Que salió en diciembre del 2018 de su país. Que el viaje fue largo. Que no tenía madre ni padre. Que vivía con su tía. Que no se llevaba bien con ella. Que vive en el CETI de Ceuta. Que las mujeres ahí están unidas. Que a veces tienen problemas con los hombres. Que lo peor del viaje fue la espera en Marruecos, escondida con otras cuatro mujeres y diez hombres, esperando el momento para poder atravesar la frontera. Que cruzó el mar en una barca de plástico y pequeña.  Que iban cuatro personas. Que se quiere quedar en España pero que no conoce a nadie. Que tiene una amiga en Francia. Que le gustaría conseguir llegar. Que necesitará ayuda. Que quiere estudiar. Que tiene muchas ganas de aprender. Que le gusta haber llegado hasta aquí.

Conversación entre mujeres. Voces suaves. Manos que acarician otras manos.

Las otras mujeres del círculo hablan. Le dicen gracias por compartir con nosotras tu viaje. Le dicen eres fuerte. Le dicen nos alegramos de que estés aquí, tienes derecho a estar aquí. Le dicen bienvenida. Le dicen no estás sola.

Y las siete mujeres se abrazan. Y las siete mujeres no ponen restricciones a las lágrimas. Y dicen palabras. Y se abrazan. Apenas se conocen. Y se abrazan.

Luego, las seis que pueden atravesar fronteras se van. Karima se queda.

Y en otra ciudad una mujer les cuenta que cuando el viaje dura pocos meses y que cuando tienen teléfono de contacto y que cuando nadie abusa sexualmente de las mujeres migrantes por el camino, puede ser porque van a ser víctima de trata.

Y las seis mujeres piensan que Karima cumple esas cosas. 

Y piensan ojalá no olvide nuestros números de teléfono. 

Karima tiene las orejas llenas de pendientes, color plata que reluce sobre el marrón oscuro casi negro de su piel.

Amanece en el polideportivo o en el gimnasio o en el campo de fútbol. Casi trescientas personas se mueven en un caos tranquilo. El campamento se recoge rápido. Son muchas manos y muchas piernas y muchas ganas de dejarlo todo igual que lo encontraron. Círculos de gente charlando. A veces en reuniones. A veces comentando lo que escucharon. A veces charlas sin más. Y tú ¿de dónde eres? Casi siempre con carcajadas que ayudan a descargar el drama de las historias que se quedan pegadas a la piel. A veces alguien está solo. Pero en la Caravana la soledad es elegida. En las manifestaciones a menudo se acercan personas migrantes: “¿Por qué es esta manifestación?” Y se suman emocionadas. Viajan en la caravana testigos. Personas que vienen con sus historias agarradas en las manos. “Nos sentimos arropados ahora que estáis aquí”, dicen los colectivos locales que pelean cada día contra el racismo y la intolerancia y los prejuicios y el miedo. Hay abrazos todo el rato. También un abrazo colectivo en la plaza. El abrazo de los pueblos. 

Y si hay alguna tensión con la policía saben que su camino es la acción directa no violenta. Actitud firme. Convincente. Pacífica. Bajar la voz. Sentarse. Manos en alto. De aquí no nos movemos. Las mujeres conocen bien cómo rebajar el nivel de tensión con la policía cuando es necesario. Saben cómo ser activista en un entorno colectivo. Cómo cuidar al grupo. Son más mujeres que hombres las que viajan en la caravana. 

Por la noche música en directo en la plaza. Gente de todas las edades. Los trayectos en autobús se aprovechan para hacer asambleas. También para dormir. Hay personas que traducen. Personas que colocan sillas. Personas que preparan el desayuno. Personas que limpian los baños. La palabra cuidados cobra sentido en cada momento. Y se juega un partido de fútbol. Y se habla de las mujeres  transfronterizas, que viven en la parte norte de Marruecos y pueden pasar todos los días a Ceuta y Melilla siempre que no pernocten. Son trabajadoras de hogar, trabajadoras sexuales y porteadoras. “Papeles para todas o todas sin papeles”. Se hacen filas para comer y para ducharse. Fosas comunes en el Estado español. Fosas comunes en México. Personas que pelean por desenterrar la memoria. Y poesía. El Guadalquivir se convierte en reivindicación para crear pasajes seguros para las personas migrantes. Las trabajadoras del campo en Huelva. Otra vez mujeres explotadas. La pobreza que se feminiza. Otra vez mujeres. Mujeres que analizan políticamente, que pelean, que no se conforman, que tienen la convicción, tenaz, de que se puede crear un mundo mejor. Se canta Bella ciao. Se canta Open the borders. Y Souad canta una canción en árabe para su hijo.

Se juntan. 

Diez días cambiando el orden establecido. 

Desobedeciendo. 

Construyendo organizaciones mediante una vida en común. 

Un mundo en común. 

Sin fronteras.

---------

María González Reyes es activista de Ecologistas en Acción e integrante de la Cuarta Caravana Abriendo Fronteras

Para más información: https://twitter.com/Caravana_AF

Autora >

María Gonzalez Reyes

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí