1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Marta García / Responsable de la Unidad de Protección de ACNUR España

“El sistema de asilo español es casi artesano”

Gorka Castillo Madrid , 21/08/2019

<p>Marta García, en un momento de la entrevista.</p>

Marta García, en un momento de la entrevista.

Manolo Finish

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Hemos fundado la Asociación Cultural Amigas de Contexto para publicar Ctxt en todas las lenguas del Estado. La Asociación es una entidad sin ánimo de lucro que también tiene la meta de trabajar por el feminismo y la libertad de prensa. Haz una donación libre para apoyar el proyecto aquí. Si prefieres suscribirte y disfrutar de todas las ventajas de ser suscriptor, pincha aquí. ¡Gracias por defender el periodismo libre!

¿Vivimos la mayor crisis humanitaria de la historia? Si se lee en los labios de Marta García (Madrid, 1968) habría que concluir que sí. “Vivimos un drama”, certifica la responsable de protección del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en España. Por eso insiste en recordar a los Estados cuáles son sus obligaciones internacionales y defiende el trabajo del organismo “para que la UE cree definitivamente un mecanismo predecible de desembarco para los refugiados rescatados en el mar”. Encontrar soluciones que borren las vergüenzas de la especie humana siempre fue una de las funciones a la que García se entregó en cuerpo y alma desde 1991. “Mientras muchos de mis compañeros querían opositar para notarios al terminar la carrera de Derecho, yo tenía interés por lo que sucedía en la guerra de Yugoslavia, leía mucho sobre ello y descubrí que ACNUR tenía allí una misión”, afirma. Y pese a los sinsabores que luego le trajo el paso del tiempo, ha podido conservar sus ideales de juventud. Sabe por lo que lucha y lo defiende con pasión. “La gente aquí arriesga su vida por proteger a personas en situación de riesgo. Es cierto que se cometen fallos pero el refugiado es el centro de nuestro trabajo”, asegura. Y se emociona con los momentos estelares que, pese a todo, continúa viviendo como “las reagrupaciones familiares o la localización de hijos de refugiadas que se habían quedado en otros países”. Eso le provoca una felicidad inmensa. Luego, con su encanto personal y la inquietud que muestra por la aplicación inflexible del Derecho Internacional, del que es una experta, Marta García puede acabar logrando que hasta los incrédulos de este oscuro mundo titubeen. Para ella, vivir es la única opción.

¿Conoce el Open Arms?

Sí, claro. Es el barco de rescate de Proactiva Open Arms, una ONG española que trabaja salvando vidas en el Mediterráneo central. 

Y ¿cómo califica usted el bloqueo y las amenazas de durísimas sanciones que sufren el Open Arms, el Sea Watch y el Ocean Viking por parte de Estados como Italia, Malta y España? 

Cuando las personas huyen de sus países y se encuentran en situación de peligro, lo primero que debemos hacer es salvarlos de la muerte. Es el principio universal que nos mueve a todos. Salvar vidas. Después tenemos que asegurarnos que esas personas no sean devueltas a un lugar donde corran peligro. Por lo tanto, hay que desembarcarlas en un puerto seguro. Se trata de cumplir el derecho internacional. En estos momentos, ACNUR está trabajando para que la Unión Europea cree definitivamente un mecanismo predecible de desembarco para evitar que cada situación de rescate, como el del Open Arms y Ocean Viking, se convierta en una larga espera en medio del mar repleta de incertidumbre mientras un Estado decide hacerse cargo de las personas que llevan a bordo. 

Pero, al final, esa actitud vacilante de los Estados termina criminalizando el trabajo que realizan estas ONGs. Mire España. El actual gobierno permitió hace meses la entrada en puerto del Acuarius, y también del Open Arms, pero ahora ha tardado en reaccionar e incluso lo ha entorpecido. ¿Qué opina?

Existe un debate y España, como país fronterizo, forma parte de él porque está recibiendo un número importante de personas procedentes de lo que nosotros denominamos “flujos mixtos”, es decir, refugiados, migrantes y otras personas con necesidades de protección. Pero es la UE quien debe encontrar una solución que pase por un reparto pactado de solidaridad. No hay otra vía. El hecho indiscutible es que en el Mediterráneo se está viviendo una situación dramática donde lo fundamental es salvar vidas y para hacerlo de manera efectiva se necesita una medida que sea predecible para todos. Para las personas rescatadas, para los barcos que deben atracar con rapidez en un puerto que garantice protección y para los propios Estados. Estamos hablando de la supervivencia de seres humanos.

ACNUR está trabajando para que la Unión Europea cree definitivamente un mecanismo predecible de desembarco

¿Esa solución incluye combatir con decisión y transparencia a las mafias que operan en Libia?

Por supuesto. En primer lugar, hay que poner en marcha mecanismos que impidan que la gente llegue a Libia porque eso es lo que favorece el mercado de las mafias que allí operan y que tanto sufrimiento provocan. Son las medidas de urgencia pero no podemos obviar que la movilidad humana es parte de nuestra existencia y que se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas por múltiples motivos dentro de un mundo interconectado. Sólo por eso se debería crear con prontitud vías legales y seguras de migración para evitar que la gente utilice el recurso de las mafias que les engañan, torturan y esclavizan. 

Pero la sensación es que todas esas recomendaciones y denuncias han entrado en una fase de irrelevancia política.

La virtud que no debemos perder nunca es la de reinventarnos. Es la única manera de encarar con eficacia este drama humanitario porque nos arriesgamos a acabar en la irrelevancia. ACNUR es muy consciente de ello. Nosotros trabajamos sobre el terreno pero también a nivel político. Y actuar en ambos frentes nos permite conocer de primera mano el sufrimiento humano y fortalecer nuestros argumentos. Ir donde un representante institucional y mostrarle pruebas sobre una vulneración de derechos humanos suele provocar reacciones positivas en los políticos. 

¿Qué queda de aquel ACNUR que en 1984 se peleaba en España por sacar adelante la primera ley de asilo y refugio?

Bueno, el papel sigue siendo importante pero es indudable que ha tenido que readaptarse a la evolución del mundo. El primer cambio llegó con la reforma de la ley de 1994, una época en la que la UE recibía muchas solicitudes de asilo y los Estados empezaban a mostrar síntomas de preocupación. Entonces, nos asignaron un papel bastante relevante como fue el poder de veto. De esta manera, si se producía alguna discrepancia con las autoridades respecto a la admisión de una solicitud de asilo siempre prevalecía el criterio de protección. Aquel veto en frontera fue una medida práctica porque nos permitió atender con celeridad las solicitudes meritorias de asilo entre 1994 y 2009. Recuerdo hasta la cifra de peticiones recibidas aquel primer año: 12.615. Para que te des cuenta de cómo ha evolucionado todo te diré que sólo en lo que llevamos de 2019 se han presentado ya más de 50.000 solicitudes.

Se debería crear con prontitud vías legales y seguras de migración para evitar que la gente utilice el recurso de las mafias que les engañan, torturan y esclavizan

¿En qué medida ACNUR se ha ido mimetizando con los intereses de los Estados, con sus dobles lenguajes y sus simulaciones?

ACNUR es una agencia de las Naciones Unidas que monitoriza el correcto cumplimiento de la Convención de Ginebra. Es cierto que sirve a los Estados pero también que se rige bajo criterios de independencia y neutralidad en asuntos tan complejos como el de asilo y refugio. Lo vivimos a menudo en las fronteras. Ahí velamos para que se mantenga un equilibrio entre el legítimo derecho de los Estados al control fronterizo y sus obligaciones internacionales en la protección de las personas. 

¿Y dónde está el equilibrio entre ambos criterios?

En los límites. Los Estados tienen intereses que proteger pero también tienen obligaciones internacionales que cumplir. Y se lo recordamos permanentemente. 

Y, ¿no le inquietan los incumplimientos de esas obligaciones, cada vez más numerosas?

Hay frustración, por supuesto, pero puedo asegurarte que si no existiera ACNUR la situación sería aún mucho peor. La principal virtud de esta organización reposa, sin duda, en los valores de su fundación, basados en la solidaridad de la Convención de Ginebra. La gente que trabaja aquí arriesga su vida por proteger a personas en situación de riesgo. Es cierto que se cometen fallos pero la mayoría provienen de la movilización de unos operativos inmensos y burocráticos. Pero aún así, créeme, hacemos enormes esfuerzos por simplificar todo el proceso para que las personas en riesgo se sientan protegidas rápidamente. El refugiado es el centro de nuestro trabajo. 

Pero hay situaciones decepcionantes

Es cierto. A veces resulta desalentador observar cómo en un campamento de refugiados se agolpan dos y hasta tres generaciones de personas porque no hemos sido capaces de encontrar una solución para ellos. O cuando ves que detienen a niños o a familias enteras. Entonces piensas, ¿cuál es el problema? ¿Qué hay que hacer para detener esto? O con la situación en Libia donde todo el mundo sabe que existen casas de tortura para inmigrantes. ¿Acaso no aprendemos del pasado? Sin embargo, también es reconfortante ver cómo se han arreglado conflictos como el de Sierra Leona o Liberia aunque luego se recrudecen en otros lugares como en Mali, Somalia, Yemen… Y es una vuelta a empezar.

¿Cuál ha sido el momento más dulce y el más amargo de sus 25 años en ACNUR?

Personalmente, me resulta muy duro observar la situación de las personas en necesidad de protección en Ceuta y Melilla. Hay cosas difíciles de olvidar y una de ellas fue la llegada de los primeros refugiados sirios en 2014 y su negativa a solicitar protección internacional en España. Las autoridades encajaron aquel hecho de forma negativa y consideraron que no podían calificarles como refugiados. Me resultó muy complicado entender aquella falta de comprensión y mediación. La relación se tensó hasta el punto de que un grupo de unas 80 personas, con bebés recién nacidos y mujeres de 80 años incluidas, decidió acampar en la plaza de los Reyes de Ceuta y allí se quedaron durante meses. Fue difícil pero al final logramos arreglarlo. Sin embargo, prefiero recordar los momentos dulces. Por ejemplo, las reagrupaciones familiares que hemos conseguido o la localización de hijos de refugiadas que se habían quedado en otros países provocan felicidad. Y de estos he vivido muchísimos. 

En España siempre ha habido una mirada negativa hacia el procedimiento de asilo y no se ha atendido adecuadamente las necesidades del sistema

¿Se arrepiente de no haber sido más contundente ante una coyuntura especial?

Ahora mismo no recuerdo haber vivido ninguna situación de esa magnitud pero soy consciente de que el día a día nos ha ralentizado la reacción en alguna tesitura de vulneración que ya teníamos identificada. Y ese tiempo perdido siempre es muy importante. Luego te fustigas y te recriminas, ¡cómo pudimos tardar tanto tiempo en reaccionar! 

¿Hasta qué punto existen dos varas de medir en las tramitaciones de asilo en España? Se lo pregunto porque, pese a la urgencia humanitaria que se vive en la frontera sur, los ciudadanos venezolanos han sido los solicitantes más numerosos por segundo año consecutivo. 

ACNUR intenta reforzar el sistema de protección internacional en todos los países donde está presente para facilitar que una persona perseguida encuentre refugio en cuanto pueda. Sin embargo, hay gente que prefiere intentar ir a un sitio más alejado por diferentes motivos, quizá porque hay unas mejores condiciones para hacerlo. En la misma UE sucede y eso que tenemos un sistema común de asilo. Es legítimo intentarlo pero lo lógico es que lo tramiten en el país más cercano a su lugar de origen porque así está pensado el régimen de protección internacional. Lo malo es cuando quien accede al procedimiento es el que tiene dinero para pagarse un billete de avión. Ahí vamos mal. Por eso en ACNUR incidimos tanto en las vías legales y seguras, y promovemos el reasentamiento como una de las soluciones duraderas. Es la mejor manera de que una persona que ha huido por ejemplo de Somalia y está en un campo en Kenia pueda ser identificada con rapidez para acceder a la protección en otro país. No es otra cosa que aplicar el espíritu de la declaración de Nueva York y el pacto mundial sobre refugiados. No olvidemos que algo más del 80% de las personas refugiadas viven en Estados vecinos a sus países de origen, que no son necesariamente ricos. 

Hace unos meses se publicó una fotografía de la comisaría de Aluche donde se veía a gente tramitando solicitudes sobre un contenedor de basura. ¿Ha colapsado el sistema en España?

Hay que dotar al sistema de más recursos para no mermar los derechos. En España siempre ha habido una mirada negativa hacia el procedimiento de asilo y no se ha atendido adecuadamente las necesidades del sistema. Llevamos advirtiendo desde 2013 que había que prepararse porque el sistema de asilo español es casi artesano. Desafortunadamente, esas advertencias de ACNUR no se tuvieron en cuenta y sólo cuando se saturó se comenzaron a implementar medidas estructurales, que han sido bienvenidas pero que no resuelven el problema a corto plazo. Es necesaria una arquitectura institucional en esta materia, es decir, España tiene que crear una autoridad que aglutine todas las competencias que hoy siguen compartimentadas. No sirve de nada que por un lado la policía tenga sus propios retos, que la dirección general de política interior tenga los suyos y que luego esté el sistema de acogida desconectado del número de solicitudes que están entrando, lo que le incapacita para programar necesidades. Se necesita coordinación.

España aguarda la decisión del Tribunal de Estrasburgo por la devolución en caliente de dos inmigrantes africanos en la frontera de Melilla en 2014. ¿Cuál es la posición de ACNUR en este proceso?

Sí, la decisión es muy importante porque determinará el marco que debe regir en una frontera compleja como es la de Melilla. ACNUR es parte en este procedimiento porque consideramos que se produjo una devolución colectiva de personas que podían estar en situación de protección internacional y se actuó en contra del convenio europeo y la carta de derechos fundamentales de la UE. El interés del ACNUR es que se asegure el tratamiento individualizado en la frontera pero, de nuevo, aquí colisiona la legitimidad de los Estados para decidir quién entra en su territorio con la obligación de crear mecanismos que sirvan para identificar a las personas que puedan necesitar protección. El dictamen será vital.

Siendo ACNUR una de las instituciones internacionales con mayor capital moral del mundo, ¿qué más podría hacer ante la situación política cada vez más complicada para miles de refugiados?

Seguir e insistir en los principios internacionales y humanitarios que deben prevalecer. Tenemos que recordar a los Estados cuáles son sus obligaciones sin olvidarnos de que nuestro trabajo también es buscar nuevas fórmulas para apoyarles en su tarea de protección y asistencia. También tenemos que extender a la sociedad los valores de ACNUR y visibilizar su labor para mejorar el conocimiento general sobre los refugiados, que creo que es muy importante en la actualidad. Así la gente hablaría con argumentos y disminuirían los mensajes cargados de odio que hoy en día circulan por las redes sociales. Y con las herramientas de comunicación que tenemos es relativamente fácil conseguirlo.

¿Otro mundo es posible?

Espero que sí. 

¿Quién es Marta García?

Soy una persona que ha dedicado, y sigue dedicando, buena parte de sus esfuerzos a que el mundo sea un poco mejor. Y con mi dedicación e ilusión intento cambiar las cosas. A veces, echo la vista atrás y me siento orgullosa de haberme comprometido tanto en esta causa.

---------

La siguiente entrevista, con Ángela Muñoz, representante del colectivo de Las Kellys, se publicará el 28 de agosto.

 

 

Autor >

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí