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Imperios combatientes

Un Maidán para China

La crisis de Hong Kong está siendo instrumentalizada hacia un callejón sin salida que desprestigie a Pekín

Rafael Poch 18/09/2019

<p>Marcha en Hong Kong contra el proyecto de ley de extradición el pasado 24 de agosto.</p>

Marcha en Hong Kong contra el proyecto de ley de extradición el pasado 24 de agosto.

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Históricamente el ascenso, riqueza y bienestar de Hong Kong se derivó de su particular estatus de puerto franco para el capital, centro financiero internacional, emporio productivo y puerta comercial para la enorme y cerrada China maoísta. Todo eso encarriló una estable y continua prosperidad para sus habitantes entre 1949 y el año 2000, pero se está acabando. Como emporio tecnológico Shenzhen, aquel villorrio de pescadores de los años setenta convertido hoy en ciudad millonaria, la supera como hub de la alta tecnología. Guangzhou (Cantón) superará pronto en PNB a Hong Kong. Shanghai se consolida como centro financiero y Singapur, que ya acogió en 1997 muchos miedos del dinero hongkonés cuando la excolonia se integró en China sin perder su autonomía, es el puerto franco del capital global en Asia por excelencia. Respecto a la puerta comercial ¿Quién la necesita cuando toda China lleva décadas abierta de par en par?

 Lo que queda de Hong Kong

Por primera vez en dos generaciones los jóvenes de Hong Kong no vislumbran un porvenir prometedor. Al revés, constatan incertidumbre y decadencia mesurables en salarios, costos de vivienda y perspectivas de futuro. Todo eso lo achacan a China con toda la razón, porque el ascenso de China ha disuelto el particular estatuto de Hong Kong que fue la base de su prosperidad. Pese a los mimos que los oligarcas locales han recibido de Pekín desde 1997, el PIB de la región autónoma especial que a mediados de los noventa representaba el 27% del chino, hoy solo pesa un 2,7%. Así que salen a la calle desde hace meses pidiendo una solución a algo que no la tiene: lo que queda de Hong Kong no volverá a ser lo que fue. 

Pese a los mimos que los oligarcas locales han recibido de Pekín desde 1997, el PIB de la región autónoma especial que a mediados de los noventa representaba el 27% del chino, hoy solo pesa un 2,7%

Por razones objetivas el vector del crecimiento económico chino, que es a la vez general y enormemente desigual, empuja en este caso hacia la nivelación territorial. El enclave se está convirtiendo “en otra ciudad China”, como explica Carl Zha en una clarificadora entrevista.  

Para un enclave con una renta per cápita de 48.517 dólares formar parte de una China con una renta de 9.608 dólares no es un buen negocio. Así que, “¿Por qué un hongkonés tendría que querer ser chino?”, se pregunta el economista tailandés Chartchai Parasuk. Todo esto no tiene gran cosa que ver con una lucha política por la libertad y la democracia que nos acostumbran a presentar nuestros medios de comunicación. Es un claro asunto económico. 

Callejón sin salida

Visto desde Pekín es imposible ceder a las confusas demandas “autonomistas” que se formulan desde las calles de Hong Kong, incluso si estas no fueran siempre ampliables y en continua evolución como para impedir todo acuerdo. Por si acaso, una minoría violenta y bien organizada se encarga de radicalizar la situación. Si China cede en Hong Kong, detrás vendrá Xinjiang, el Tibet y Taiwán. Y una vez abierta la caja de Pandora podrían apuntarse también diversas provincias de la china continental y étnicamente han. Al fin y al cabo, la desmembración territorial es un escenario que China conoce desde varios siglos antes de Cristo… Es obvio que Pekín no va a admitir eso, pero ¿cuál es el papel en todo esto de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, los que mandan en Euroatlántida?

El sueño de la desmembración territorial

La desmembración de China es el escenario con el que sueña Occidente para su rival estratégico, naturalmente en nombre de la “democracia y los derechos humanos”. Al respecto no hay el menor disimulo. En Munich se encuentra la sede de los separatistas uigures de Xinjiang, cuya ideología oscila entre un supremacismo racista túrquico y el integrismo islámico. Políticos alemanes, especialmente verdes y liberales, apoyan abiertamente al irredentismo tibetano, cuyos vínculos con la CIA se remontan a los años cincuenta. En 2012 el escritor Liao Yiwu, un excitado opositor que describe a China como “un montón de basura en expansión” y clama por su “desmembración en bien de la humanidad”, recibió el “premio de la paz” del gremio de los libreros alemanes. La plana mayor de la oposición hongkonesa más radical, que ahora pide a Donald Trump que les libere, ha sido recibida en los salones de Washington por personajes como el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo o el demente y recién cesado consejero de Seguridad Nacional, John Bolton. En Berlín, el ministro de Exteriores ha recibido al joven Joshua Wong, otro dirigente de las protestas con quien, según sus declaraciones, se habló de preparar una base para futuros exiliados de Hong Kong en Alemania. Wong se hizo un nombre ya en las protestas de los paraguas de 2014, cuando tenía 17 años, y ya mantenía contactos regulares con el consulado de Estados Unidos allá. Desde entonces ha sido recibido por dinosaurios belicistas como el senador Marco Rubio, uno de los promotores de la fallida intentona golpista en Venezuela, y apadrinado por las ONGs del entorno de la CIA entusiasmadas por su reivindicación desmembracionista de un referéndum para que Hong Kong salga de China. Rubio presentó la candidatura de Wong al Premio Nóbel de la Paz. Desde la época de Obama el Congreso de Estados Unidos prepara una Hong Kong Human Rights and Democracy Act para dar ambiente al actual conflicto con las correspondientes sanciones. En Berlín, el diario ultra-atlantista Bild reunió hace unos días a una muestra de sus héroes para una foto de grupo: el ucranianoVitali Klichkó, el sirio Raed al-Saleh, jefe de los “cascos blancos” y el millonario ruso exiliado Mijail Jodorkovski. ¿Cuál es la lógica de fondo de estos inequívocos mensajes?

Hegemónicos y emergentes

Hoy en día en este mundo incierto solo hay dos planes generales de ordenamiento: el belicista de Occidente liderado por Washington, basado en el intervencionismo, los cambios de régimen y el control de recursos por la vía militar, es decir un escenario de caos hegemónico, y el integrador que representa el plan chino de “nuevas rutas de la seda” conocido como Belt and Road Initiative que por muchas y legítimas dudas que suscite no parece incompatible con un orden multipolar basado en el consenso entre los diversos centros de poder y actores del mundo. Este esquema puede sonar simple, pero es lo que tenemos encima de la mesa. No hay otra cosa.

Al igual que en Kiev hace cinco años, por más que el motor sea local, los padrinos y promotores de este movimiento de la ‘sociedad civil’ están en Washington y Berlín

Las protestas de Hong Kong representan una oportunidad dorada para que el proyecto del caos aseste un golpe en el bajo vientre al proyecto integrador. Naturalmente en nombre de la “democracia y los derechos humanos”, como en Siria, Irak, Libia, Afganistán y demás. En 2014 la combinación de la bajada de los precios del petróleo movilizando a los amigos del Golfo y de las sanciones que siguieron a la operación de cambio de régimen en Ucrania intentó frenar la recuperación de Rusia. Vistas desde esa perspectiva general, las concretas ansias democráticas y anticorrupción del movimiento nacional ucraniano en la Plaza Maidán de Kiev fueron una insignificante nota a pie de página de gran valor instrumental. Hoy pasa algo parecido con la calle de Hong Kong: de lo que se trata es de forzar a Pekín a escenificar un Tiananmen 2, una represión que permita incrementar la demonización de China, explica el periodista brasileño Pepe Escobar. “La inevitable consecuencia sería que Occidente y amplios sectores del Sur Global boicoteasen las Nuevas Rutas de la Seda [Belt and Road Initiative], una compleja estrategia con diversos estratos de integración económica que se está ampliando mucho más allá de Eurasia”, afirma.

En 2014 las autoridades rusas respondieron apoyando la oposición del Este de Ucrania y anexionándose Crimea, medidas que amortiguaron su derrota y les permitieron salvar la cara y una consolidación por lo menos temporal de su delicado prestigio interno. Por aquello Moscú aún está pagando el precio de dolorosas sanciones económicas y más militarización junto a sus fronteras. En Pekín ahora deberán ir con mucho tiento para no propiciar una derrota propagandística que les persiga otros 30 años como ocurrió con Tiananmen lastrando su proyección mundial y justificando nuevas sanciones.

El movimiento de Hong Kong es un Maidán contra China. Al igual que en Kiev hace cinco años, por más que el motor sea local, los padrinos y promotores de este movimiento de la “sociedad civil” están en Washington y Berlín. Allí no quieren diálogo. Ni les interesa lo más mínimo la problemática social de Hong Kong. Buscan escenas violentas para su aparato de propaganda y muertos para llevar la situación a un extremo que arroje el resultado buscado: el desprestigio y ulterior demonización de China y de su proyección mundial en beneficio del proyecto del caos hegemónico.

Estamos ante un típico pulso de la dialéctica de los imperios combatientes. La crisis de lo que queda de Hong Kong está siendo instrumentalizada hacia un callejón sin salida. Los chinos van a tener que aplicarse a fondo para no perder esta batalla que revela su vulnerabilidad.

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Autor >

Rafael Poch

Rafael Poch-de-Feliu (Barcelona) fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.

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  1. José Lázaro

    @unodeizquierdasenhk Gracias por tus cinco o seis comentarios... o son siete? Perdona, es q he perdido la cuenta! =D (es broma, gracias por aportar al debate) Solo quería comentar q escribo comentarios en cxtx desde hace tiempo, y la revisión - especialemnte si hay un fin de semana de por medio - les toma dos o tres días (tema de recursos imagino y como estrategía para evitar polémicas personales y trolls). Nunca me han censurado nada. Tampoco uso tacos por si tienen algún criterio restrictivo en ese tema. Así q paciencia, escribe tus comentarios y dales un par de días.. Un saludo!

    Hace 3 años

  2. Unodeizquierdasenhk

    Vamos a ver, la izquierda española anda muy despistada y perdida en nostalgias ideológicas en este asunto. El origen del conflicto, la Ley de Extradición a China, era una excusa mal disimulada para atrapar y encarcelar a individuos desafectos a Pekín bajo cargos espurios a la manera de Julian Assange en occidente. La pérdida de derechos políticos y civiles sí importa, y mucho, a nivel local. Otra cosa es que los EEUU y sus estados vasallos europeos quieran usar estas protestas para meter el dedo en el ojo a China. Sin duda. Desafortunadamente, el deseo de sangre y violencia como excusa para aislar internacionalmente al PCC es otra realidad obvia. Pero eso no transforma al PCC en un modelo político benevolente. Es un modelo represivo, con poca tolerancia por la denuncia y la protesta. El hecho de que sean menos malos y violentos que los EEUU no les hace una alternativa viable y encomiable para el resto del mundo. Hay muchas causas sociales además de ideológicas en las protestas: falta de acceso a una vivienda digna, sensación de que la inmigración del otro lado de la frontera acapara demasiados recursos locales (verdad parcial), perspectivas económicas grises por primera vez desde la crisis del SARS... Los neoliberales pseudo maoístas de Pekín no han atendido a estas fuentes de conflicto y se han limitado a asentar un acuerdo con las élites de ricos que controlan la ciudad, dejando de lado a una clase media ya de por sí hostil ideológicamente. Y ojito con cómo el gobierno hongkonés y chino y los medios de comunicación locales están articulando el conflicto en términos de raza y nación. Es el discurso de la ultra derecha europea puro y duro. Muchos partidarios pro China en HK son un calco ideológico del votante de VOX. Y el mismo veneno ideológico se le inocula a la policía, cuyas actuaciones son cada vez más cuestionables y violentas. Hay patrullas de gangsters anti manifestantes patrullando la ciudad y agrediendo a quien no les guste. Este tipo de violencia tipo Revolución Cultural no puede ser defendible bajo la excusa de la geopolítica. Muchas solicitudes de los manifestantes exponen su pátina y prejuicios anti comunistas y ultraliberales: HK es China, políticamente no puede desligarse del camino del país, ya no. Pero transformar la ciudad en un estado policial en el que se agreda y puede que en el futuro asesine por razones de raza e ideología nunca debería ser justificado desde la prensa de izquierdas europea. Los que vivimos en Hong Kong y tenemos familias chinas (no incluyo aquí a los ex pats) queremos una convivencia pacífica y mesurada sin miedo a agresiones de un tipo u otro, y sin vernos obligados a caer en un extremo u otro del conflicto, mucho menos por razones de mera exclusión racial. Un saludo, camaradas.

    Hace 3 años

  3. unodeizquierdasenHKcosarara

    Vamos a ver, la izquierda española anda muy despistada y perdida en nostalgias ideológicas en este asunto. El origen del conflicto, la Ley de Extradición a China, era una excusa mal disimulada para atrapar y encarcelar a individuos desafectos a Pekín bajo cargos espurios a la manera de Julian Assange en occidente. La pérdida de derechos políticos y civiles sí importa, y mucho, a nivel local. Otra cosa es que los EEUU y sus estados vasallos europeos quieran usar estas protestas para meter el dedo en el ojo a China. Sin duda. Desafortunadamente, el deseo de sangre y violencia como excusa para aislar internacionalmente al PCC es otra realidad obvia. Pero eso no transforma al PCC en un modelo político benevolente. Es un modelo represivo, con poca tolerancia por la denuncia y la protesta. El hecho de que sean menos malos y violentos que los EEUU no les hace una alternativa viable y encomiable para el resto del mundo. Hay muchas causas sociales además de ideológicas en las protestas: falta de acceso a una vivienda digna, sensación de que la inmigración del otro lado de la frontera acapara demasiados recursos locales (verdad parcial), perspectivas económicas grises por primera vez desde la crisis del SARS... Los neoliberales pseudo maoístas de Pekín no han atendido a estas fuentes de conflicto y se han limitado a asentar un acuerdo con las élites de ricos que controlan la ciudad, dejando de lado a una clase media ya de por sí hostil ideológicamente. Y ojito con cómo el gobierno hongkonés y chino y los medios de comunicación locales están articulando el conflicto en términos de raza y nación. Es el discurso de la ultra derecha europea puro y duro. Muchos partidarios pro China en HK son un calco ideológico del votante de VOX. Y el mismo veneno ideológico se le inocula a la policía, cuyas actuaciones son cada vez más cuestionables y violentas. Hay patrullas de gangsters anti manifestantes patrullando la ciudad y agrediendo a quien no les guste. Este tipo de violencia tipo Revolución Cultural no puede ser defendible bajo la excusa de la geopolítica. Muchas solicitudes de los manifestantes exponen su pátina y prejuicios anti comunistas y ultraliberales: HK es China, políticamente no puede desligarse del camino del país, ya no. Pero transformar la ciudad en un estado policial en el que se agreda y puede que en el futuro asesine por razones de raza e ideología nunca debería ser justificado desde la prensa de izquierdas europea. Los que vivimos en Hong Kong y tenemos familias chinas (no incluyo aquí a los ex pats) queremos una convivencia pacífica y mesurada sin miedo a agresiones de un tipo u otro, y sin vernos obligados a caer en un extremo u otro del conflicto, mucho menos por razones de mera exclusión racial. Un saludo, camaradas.

    Hace 3 años

  4. unodeizquierdasenHKcosarara

    Vamos a ver, la izquierda española anda muy despistada y perdida en nostalgias ideológicas en este asunto. El origen del conflicto, la Ley de Extradición a China, era una excusa mal disimulada para atrapar y encarcelar a individuos desafectos a Pekín bajo cargos espurios a la manera de Julian Assange en occidente. La pérdida de derechos políticos y civiles sí importa, y mucho, a nivel local. Otra cosa es que los EEUU y sus estados vasallos europeos quieran usar estas protestas para meter el dedo en el ojo a China. Sin duda. Desafortunadamente, el deseo de sangre y violencia como excusa para aislar internacionalmente al PCC es otra realidad obvia. Pero eso no transforma al PCC en un modelo político benevolente. Es un modelo represivo, con poca tolerancia por la denuncia y la protesta. El hecho de que sean menos malos y violentos que los EEUU no les hace una alternativa viable y encomiable para el resto del mundo. Hay muchas causas sociales además de ideológicas en las protestas: falta de acceso a una vivienda digna, sensación de que la inmigración del otro lado de la frontera acapara demasiados recursos locales (verdad parcial), perspectivas económicas grises por primera vez desde la crisis del SARS... Los neoliberales pseudo maoístas de Pekín no han atendido a estas fuentes de conflicto y se han limitado a asentar un acuerdo con las élites de ricos que controlan la ciudad, dejando de lado a una clase media ya de por sí hostil ideológicamente. Y ojito con cómo el gobierno hongkonés y chino y los medios de comunicación locales están articulando el conflicto en términos de raza y nación. Es el discurso de la ultra derecha europea puro y duro. Muchos partidarios pro China en HK son un calco ideológico del votante de VOX. Y el mismo veneno ideológico se le inocula a la policía, cuyas actuaciones son cada vez más cuestionables y violentas. Hay patrullas de gangsters anti manifestantes patrullando la ciudad y agrediendo a quien no les guste. Este tipo de violencia tipo Revolución Cultural no puede ser defendible bajo la excusa de la geopolítica. Muchas solicitudes de los manifestantes exponen su pátina y prejuicios anti comunistas y ultraliberales: HK es China, políticamente no puede desligarse del camino del país, ya no. Pero transformar la ciudad en un estado policial en el que se agreda y puede que en el futuro asesine por razones de raza e ideología nunca debería ser justificado desde la prensa de izquierdas europea. Los que vivimos en Hong Kong y tenemos familias chinas (no incluyo aquí a los ex pats) queremos una convivencia pacífica y mesurada sin miedo a agresiones de un tipo u otro, y sin vernos obligados a caer en un extremo u otro del conflicto, mucho menos por razones de mera exclusión racial. Un saludo, camaradas.

    Hace 3 años

  5. unodeizquierdasenHKcosarara

    Vamos a ver, la izquierda española anda muy despistada y perdida en nostalgias ideológicas en este asunto. El origen del conflicto, la Ley de Extradición a China, era una excusa mal disimulada para atrapar y encarcelar a individuos desafectos a Pekín bajo cargos espurios a la manera de Julian Assange en occidente. La pérdida de derechos políticos y civiles sí importa, y mucho, a nivel local. Otra cosa es que los EEUU y sus estados vasallos europeos quieran usar estas protestas para meter el dedo en el ojo a China. Sin duda. Desafortunadamente, el deseo de sangre y violencia como excusa para aislar internacionalmente al PCC es otra realidad obvia. Pero eso no transforma al PCC en un modelo político benevolente. Es un modelo represivo, con poca tolerancia por la denuncia y la protesta. El hecho de que sean menos malos y violentos que los EEUU no les hace una alternativa viable y encomiable para el resto del mundo. Hay muchas causas sociales además de ideológicas en las protestas: falta de acceso a una vivienda digna, sensación de que la inmigración del otro lado de la frontera acapara demasiados recursos locales (verdad parcial), perspectivas económicas grises por primera vez desde la crisis del SARS... Los neoliberales pseudo maoístas de Pekín no han atendido a estas fuentes de conflicto y se han limitado a asentar un acuerdo con las élites de ricos que controlan la ciudad, dejando de lado a una clase media ya de por sí hostil ideológicamente. Y ojito con cómo el gobierno hongkonés y chino y los medios de comunicación locales están articulando el conflicto en términos de raza y nación. Es el discurso de la ultra derecha europea puro y duro. Muchos partidarios pro China en HK son un calco ideológico del votante de VOX. Y el mismo veneno ideológico se le inocula a la policía, cuyas actuaciones son cada vez más cuestionables y violentas. Hay patrullas de gangsters anti manifestantes patrullando la ciudad y agrediendo a quien no les guste. Este tipo de violencia tipo Revolución Cultural no puede ser defendible bajo la excusa de la geopolítica. Muchas solicitudes de los manifestantes exponen su pátina y prejuicios anti comunistas y ultraliberales: HK es China, políticamente no puede desligarse del camino del país, ya no. Pero transformar la ciudad en un estado policial en el que se agreda y puede que en el futuro asesine por razones de raza e ideología nunca debería ser justificado desde la prensa de izquierdas europea. Los que vivimos en Hong Kong y tenemos familias chinas (no incluyo aquí a los ex pats) queremos una convivencia pacífica y mesurada sin miedo a agresiones de un tipo u otro, y sin vernos obligados a caer en un extremo u otro del conflicto, mucho menos por razones de mera exclusión racial. Un saludo, camaradas.

    Hace 3 años

  6. Fernando

    Pensaba que China era una dictadura nacionalista que mantiene a sus ciudadanos controlados y bajo censura.

    Hace 3 años

  7. unodeizquierdasenHKcosarara

    Vaya, parece que hay un wu-mao por aquí empeñado en borrar mi comentario una y otra vez. Increíble. Censura made in China en esta revista.

    Hace 3 años

  8. Unodeizquierdasenhongkong

    Vamos a ver, la izquierda española anda muy despistada y perdida en nostalgias ideológicas en este asunto. El origen del conflicto, la Ley de Extradición a China, era una excusa mal disimulada para atrapar y encarcelar a individuos desafectos a Pekín bajo cargos espurios a la manera de Julian Assange en occidente. La pérdida de derechos políticos y civiles sí importa, y mucho, a nivel local. Otra cosa es que los EEUU y sus estados vasallos europeos quieran usar estas protestas para meter el dedo en el ojo a China. Sin duda. Desafortunadamente, el deseo de sangre y violencia como excusa para aislar internacionalmente al PCC es otra realidad obvia. Pero eso no transforma al PCC en un modelo político benevolente. Es un modelo represivo, con poca tolerancia por la denuncia y la protesta. El hecho de que sean menos malos y violentos que los EEUU no les hace una alternativa viable y encomiable para el resto del mundo. Hay muchas causas sociales además de ideológicas en las protestas: falta de acceso a una vivienda digna, sensación de que la inmigración del otro lado de la frontera acapara demasiados recursos locales (verdad parcial), perspectivas económicas grises por primera vez desde la crisis del SARS... Los neoliberales pseudo maoístas de Pekín no han atendido a estas fuentes de conflicto y se han limitado a asentar un acuerdo con las élites de ricos que controlan la ciudad, dejando de lado a una clase media ya de por sí hostil ideológicamente. Y ojito con cómo el gobierno hongkonés y chino y los medios de comunicación locales están articulando el conflicto en términos de raza y nación. Es el discurso de la ultra derecha europea puro y duro. Muchos partidarios pro China en HK son un calco ideológico del votante de VOX. Y el mismo veneno ideológico se le inocula a la policía, cuyas actuaciones son cada vez más cuestionables y violentas. Hay patrullas de gangsters anti manifestantes patrullando la ciudad y agrediendo a quien no les guste. Este tipo de violencia tipo Revolución Cultural no puede ser defendible bajo la excusa de la geopolítica. Muchas solicitudes de los manifestantes exponen su pátina y prejuicios anti comunistas y ultraliberales: HK es China, políticamente no puede desligarse del camino del país, ya no. Pero transformar la ciudad en un estado policial en el que se agreda y puede que en el futuro asesine por razones de raza e ideología nunca debería ser justificado desde la prensa de izquierdas europea. Los que vivimos en Hong Kong y tenemos familias chinas (no incluyo aquí a los ex pats) queremos una convivencia pacífica y mesurada sin miedo a agresiones de un tipo u otro, y sin vernos obligados a caer en un extremo u otro del conflicto, mucho menos por razones de mera exclusión racial. Un saludo, camaradas.

    Hace 3 años

  9. José Lázaro

    Estimado Rafael: Leo con gusto tus artículos y aprendo mucho de ellos. En este creo q estás acertado en muchas cosas, pero creo q te puede el corazón al hablar de un proyecto integrador, por parte de China. No lo es. Ni siquiera asimilador. Más bien homogenizador y tan totalitario como el del Tío Sam. Todo es geopolítica, lo sabes mejor q yo, y China es una potencia. En ninguna de los territorios q mencionas China integra. Un paseo de 15 min por Lasha lo deja claro. O la propuesta de ley para allanar la extradición de cualquier ciudadano de HK a CN. Por no hablar de la axfisia comercial a Taiwan para doblar su brazo. O de los campos de prisioneros en el noreste del país. Y déjame señalar q no solo es la mano dura, sino tb la estrategia de "cooperación" con muchos países, en Africa y en América del Sur. China es tan violenta, despiadada e interesada como Estados Unidos, pero su anteposición de lo q vendría a llamarse el bien del grupo frente al del individo es lo q a veces nos confunde. Pero hay q decirlo claro, el chino de etnia Han es como el WASP de Trump, y los miembros del partido son como los lobbies del otro lado del Atlántico. Todo es poder, dinero, corrupción y recursos. Y estoy de acuerdo con lo q describes, y con lo de la manipulación. Pero no vayamos a cree q China es una hermanita de la caridad.. Especialmente ahora q oor fin nos estamos dando cuenta q hasta la de la caridad tiene sus lecturas... Un cordial saludo!

    Hace 3 años

  10. M

    No creo que los protestas haga algo china es china en el territorio de China Hong gong es parte de China no cambia nada

    Hace 3 años

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