1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

Reportaje

“Evo, perdiste, ¿qué parte no entendiste?”

Bolivia vive polarizada e inmersa en protestas ciudadanas desde el pasado 21 de octubre tras el supuesto fraude electoral en las elecciones presidenciales

Maria Alemany La Paz , 6/11/2019

<p>El sector cocalero de los yungas se manifiesta en contra de Evo Morales en el sur de La Paz.</p>

El sector cocalero de los yungas se manifiesta en contra de Evo Morales en el sur de La Paz.

M.A.O

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

A las seis de la tarde del lunes 28 de octubre, la avenida Costanera de La Paz está a rebosar. Jóvenes, sindicatos, grupos universitarios y comunidades indígenas recorren pacíficamente más de cinco kilómetros de la ciudad. “Evo, perdiste, ¿qué parte no entendiste?”, gritan a pulmón los manifestantes, que piden la retirada de Evo Morales del poder y recuerdan en otras consignas que no van a permitir que el país andino se convierta en Cuba o Venezuela. A la misma hora, en el municipio de El Alto, la localidad con mayor concentración de indígenas del país, los seguidores de Morales claman su victoria y protestan contra Carlos Mesa, el principal opositor del mandatario boliviano. 

Bolivia vive polarizada e inmersa en protestas ciudadanas desde el pasado 21 de octubre, un día después de las elecciones presidenciales, por el supuesto fraude electoral del gobierno de Morales. Las protestas, que se han intensificado en los últimos días, dejan ya 2 muertos y unos 140 heridos, y bloquean las principales carreteras del país. Por un lado, el paro general convocado por Carlos Mesa, líder de la coalición política Comunidad Ciudadana, se ha alargado indefinidamente y los detractores de Evo parecen no estar dispuestos a rendirse, mientras que, por otro lado, los seguidores del primer mandatario indígena, representante del Movimiento al Socialismo (MAS), confirman su victoria y acusan a Mesa de oportunista. 

¿Fraude electoral?

Las sospechas de fraude comenzaron poco después de la noche del domingo electoral. Si bien Morales era el gran favorito, antes de las elecciones ya se intuía que Mesa podría provocar una segunda vuelta que, con la unión de los partidos de derecha −los opositores Chi Hyun Chung y Óscar Ortiz habían acordado apoyar a Comunidad Ciudadana en caso de balotaje−, sería muy complicada para el presidente. La noche del domingo electoral, con el 83,7% de los votos escrutados, Evo Morales obtenía un 45,28% de votos y Carlos Mesa, un 38,16%. Este resultado conducía a una segunda vuelta: el sistema electoral boliviano exige para ganar en primera ronda el 50% de los votos más uno o más del 40% con una diferencia de diez puntos porcentuales con el segundo candidato más votado. Pero el recuento se detuvo y los bolivianos no tuvieron noticias de los resultados hasta casi 24 horas más tarde. Con el 95,22% escrutado, Evo ganaba sin necesidad de balotaje: el mandatario lograba entonces el 46,86% de los votos y Mesa se quedaba en un 36,73%, una diferencia mínima pero suficiente para hacer saltar la chispa social. Ni la oposición ni gran parte de la población creyeron los argumentos del Tribunal Supremo Electoral, que explicó haber sufrido “problemas técnicos”. Miles de bolivianos, alentados por Mesa, salieron a la calle para reclamar justicia a Morales, quien, cuatro días más tarde, cuando se conocieron los resultados finales, se proclamó presidente por cuarta vez consecutiva. 

Las protestas, que se han intensificado en los últimos días, dejan ya 2 muertos y unos 140 heridos, y bloquean las principales carreteras 

Desde entonces se suceden los bloqueos de carreteras, manifestaciones y paros. Tras las sospechas de fraude, la Organización de Estados Americanos (OEA) anunció en su informe preliminar de la Misión de Observación Electoral que había “falta de confianza en el órgano electoral”, que “la campaña se había llevado adelante en condiciones de marcada inequidad” y que “los cambios en la tendencia del TREP −Transmisión de Resultados Electorales Preliminares, el sistema habilitado por el Tribunal Supremo Electoral para hacer el seguimiento de la votación virtual− eran difíciles de explicar”. 

Además, la Unión Europea y los gobiernos de Estados Unidos, Brasil, Argentina −antes de las elecciones que dieron como vencedor a Alberto Fernández, quien felicitó a Morales por su victoria−, Colombia y Ecuador aconsejaron al mandatario una segunda vuelta para confirmar los resultados, mientras que los gobiernos de Cuba y Venezuela elogiaron su victoria. 

Por su parte, el Gobierno boliviano invitó a la OEA a hacer una auditoría. Unos días más tarde, el pasado 31 de octubre un equipo de 30 especialistas la puso en marcha. Morales, que en los últimos días sugirió varias veces que la derecha está preparando un golpe de Estado, aseguró que si se prueba el fraude electoral irá a segunda vuelta.

“Considero que ha habido fraude electoral por las denuncias que se han presentado, las irregularidades que ha habido y más que todo por la interrupción del conteo rápido del TREP”, explica la politóloga paceña y docente universitaria Adriana Rodríguez, quien añade que “posteriormente, en el transcurso de la semana, se dieron a conocer muchas denuncias por parte de profesionales específicos de cómo se han alterado las actas, con muertos que han votado y personas con números del carné de identidad de tres dígitos, cuando generalmente nuestros carnés superan los seis”.

“El milagro económico boliviano”

“Evo hizo cosas positivas por Bolivia en su tiempo”, reconoce Juan Pablo Salcedo, un estudiante de Publicidad y Marketing, mientras observa cómo se diluye la manifestación en el sur de La Paz. “Desde que soy chico recuerdo que Evo está allí −explica este estudiante de 22 años−, y la verdad es que cuando un mandatario pasa mucho tiempo en el poder siento que se corrompe, y al corromperse pasa lo que está pasando ahorita, que quieren imponer un gobierno a pesar de que la mayoría ha dicho que no”. 

El “proceso del cambio” que Evo Morales empezó en 2006 es real. Durante los primeros años de su gobierno, el PIB del país aumentó un 5% anualmente y la pobreza se redujo a la mitad, aunque durante el último período, el crecimiento se ha estancado. Morales destaca además por haber mantenido vivas la identidad boliviana y la cultura de los indígenas, oprimidos durante los veinte años de gobernanza de partidos neoliberales previos al mandatario. “Evo Morales asumió en un momento histórico muy importante, que finalmente dio como resultado la Constitución Política del Estado, una demanda que se venía reclamando desde 1990 y que incluía a los indígenas en los textos constitucionales”, explica Rodríguez. 

Durante los primeros años del gobierno de Morales, el PIB del país aumentó un 5% anualmente y la pobreza se redujo a la mitad, aunque durante el último período, el crecimiento se ha estancado

La llegada de Morales al poder coincidió con un período de altos precios de las materias primas, por lo que mediante la nacionalización de los hidrocarburos en 2006 el presidente consiguió que Bolivia creciera económicamente como no lo había hecho hasta entonces. “La alta demanda que hubo en el mercado internacional permitió vender muchos recursos cuyos beneficios fueron distribuidos. Más de dos millones de personas pasaron de la clase baja a la clase media y lograron pasar la barrera de la pobreza”, señala Rodríguez, que también destaca en favor del mandatario que si bien el sistema político es todavía muy machista y patriarcal, “Evo Morales ha tratado de demostrar que sí se debe incluir a las mujeres”.

La implementación del teleférico de La Paz, un sistema de diez líneas que conecta toda la ciudad y llega hasta El Alto, es uno de los símbolos visibles del período de bonanza de Morales y también de su personalismo: con una imagen del mandatario en cada una de sus cabinas, el teleférico recuerda a sus ciudadanos los logros económicos que el presidente indígena consiguió para el país andino. 

Claroscuros

Casto Namarepari, un cocalero aymara de 35 años, camina entre la multitud con paso firme. Forma parte del colectivo de los yungas, un sector cocalero cercano a La Paz. “Nunca de rodillas, los yungas de pie”, grita el grupo indígena que dejó de apoyar a Evo en 2017, después de que el mandatario aprobara la Ley General de la Coca. Esta legalizaba los cultivos en la región del Chapare, donde la mayor parte de la producción era ilegal. Desde entonces, los yungas, productores legales para usos tradicionales antes de la nueva legislación, lo acusan de favorecer a los cocaleros del Chapare −región en la que  Morales vivió de joven con su familia y donde incluso construyó un aeropuerto internacional− y denuncian que estos cultivos se destinan al narcotráfico. “Antes sí hemos votado por el Evo, pero pasado los años la gente se ha dado cuenta de que el gobierno nunca ha ayudado a los campesinos y por eso nos estamos movilizando”, asegura Namarepari. “Yo soy un cocalero más de los yungas, y Evo ha abusado mucho de nosotros. Nuestros líderes están detenidos. Por eso la gente está muy enojada y estamos en las calles. Nunca nos ha hecho caso, siempre ha sido preferencia el Chapare pese a que en el Chapare había excedencia [de coca]”, se lamenta. 

Si bien los bolivianos reconocen que Evo ha sacado al país adelante, también saben que hay claroscuros en su gestión. Desde el principio de su mandato, Morales recibió acusaciones de crear más infraestructuras en las principales ciudades indígenas y de olvidarse de ciudades como Santa Cruz de la Sierra, la población más grande del país y el principal foco de resistencia. Los recientes incendios en la Chiquitanía, que se produjeron después de que Evo aprobara una ley que permitía los chaqueos −incendios provocados para cultivar posteriormente las zonas agrícolas− y se saldaron con dos millones de hectáreas quemadas, son el último caso en salpicar la gestión gubernamental. 

Los recientes incendios en la Chiquitanía, que se produjeron después de que Evo aprobara una ley que permitía los chaqueos, se saldaron con dos millones de hectáreas quemadas

Pero el punto de inflexión de su mandato se produjo antes, el 21 de febrero de 2016, cuando el presidente, en aras de seguir en el poder hasta 2025, preguntó en referéndum al pueblo si podía presentarse a un cuarto mandato. La respuesta fue no: un 51,3% de la población, ya polarizada en ese momento, prefirió que Evo, al acabar su mandato, dejara la política −algo que él había prometido ya antes de empezar su tercer mandato. A pesar de la negativa, Evo recurrió ante el Tribunal Constitucional y este le permitió presentarse de nuevo en 2019. Su figura se ha debilitado desde entonces: mientras en 2009 obtenía el 64,22% de los votos y en 2014 el 63,36%, el pasado 20 de octubre sus votantes solo le dieron un supuesto 47,07%. Así, en caso de que comience un nuevo mandato, por primera vez no contará con la enorme representación parlamentaria que ha tenido hasta el momento −una mayoría de dos tercios tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado−, y tendrá que enfrentarse a más de la mitad del parlamento. Para explicar esta tendencia a la baja, Fernández subraya también los casos de corrupción, entre los que destacan el caso Zapata − por el que se condenó a 10 años de cárcel a Gabriela Zapata, expareja de Morales, por tráfico de influencias. Zapata ocupaba un alto cargo en la empresa china CAMC con la que el gobierno había cerrado importantes contratos− y las denuncias que vinculan a funcionarios del MAS con el narcotráfico. 

La única salida

Tras las movilizaciones del 28 de octubre, el opositor Carlos Mesa, quien se presenta como la única alternativa al gobierno de Evo, aseguró ante los miles de seguidores que se manifestaron en La Paz que irá “a la cárcel o a la presidencia del país” y llamó a la población a continuar las protestas de manera indefinida. Los grupos cívicos opositores organizaron manifestaciones en contra de Evo durante toda la semana, y el sábado, desde Santa Cruz de la Sierra, dieron un ultimátum al presidente para que abandone el poder. Mientras tanto, los seguidores del mandatario ocupaban la plaza Murillo en La Paz, sede del gobierno, para defender al líder indígena. 

Bolivia no tiene mucha alternativa; las calles están llenas de jóvenes desilusionados que, si bien no están completamente de acuerdo con las ideas de Mesa, no ven otra salida para romper con el gobierno de Morales, un mandatario que es para muchos la única figura que recuerdan en el poder. “Son 13 años del gobierno de Evo Morales, y las personas están cansadas de las denuncias de corrupción, de las denuncias de actos impunes, de la judicialización de la política”, asegura Rodríguez. 

“Ahorita la población está inclinada hacia Carlos Mesa, no porque sea el mejor candidato que podemos escoger, sino porque el pueblo quiere un cambio y Mesa es la puerta a que en las próximas elecciones haya políticos jóvenes que representen nuestros intereses”, asegura Juan Pablo Salcedo. “Eso de izquierda y derecha dejó de importar cuando el pueblo sintió el abuso de poder. Ahora solo es el pueblo contra la izquierda de Evo”. 

Autor >

Maria Alemany

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

12 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. NUBEROJA

    Lamentable artículo, indocumentado, simple y reaccionario. Hay una frase de un periodista yanqui que dice " un buen periodista primero lee luego escribe". Te posicionaste del lado de los verdugos.

    Hace 1 año 5 meses

  2. tale

    A>rticulo sesgado, la misma trama que en Venezuela gritan fraude pero sin pruebas, ponen hablar a un joven que reconoce la buena gestion de Evo pero lo colocan como pitoniso ya que el ve que en el futuro Evo se va a corromper, desetiman en este articulo en voto indigena, dicen que no quieren a Bolivia como Cuba y Venezuela, es decir cuando USA bloquee a Bolivia y detruya su buena economía tambien gritaran que el socialismo no sirve como los paisesantes mencionados, que parece que pra la escritora las sanciones unilaterales no existen

    Hace 1 año 6 meses

  3. Chuck

    Se nota que quienes comentan aquí no son bolivianos ni tienen idea de lo que es vivir en Bolivia. Que os parece un gobierno que se quiere prolongar indefinidamente, contra su propia constitución (para que se entienda, eso es ilegal), la cual obliga a que no hayan mas de 2 mandatos seguidos; aunque este en realidad ya es el tercero, puesto que tuvo uno antes pero con la constitución anterior... y por eso no cuenta (¿a que huele a trampa? bueno, vaya y pase, es la ley y hay que respetarla). Sus acólitos han acaparado los poderes legislativo, ejecutivo, judicial y electoral; se amenaza la iniciativa, se adoctrina en las escuelas, se restringen las libertades de quienes no comulgan con su partido. Un partido plagado de corruptos que negocian influencias y manejan el país como señores feudales. Incitan al odio contra los opositores, atacan a su gente e impiden que la policía actúe de acuerdo a la ley para impedir la violencia, y solo usan la fuerza contra los opositores que protestan por un fraude descarado. Ya han muerto 3 opositores en confrontaciones con elementos que fueron enviados a atacar sus ciudades, las cuales defendían del ataque ordenado por el mismísimo presidente (!). Les parece que la alcaldesa era una santa? pues acogió una semana antes a oficialistas que atacaron a los opositores con dinamita. Cabe recordar que rondaba en el aire la reciente tercera víctima en enfrentamientos con los oficialistas, y la turba estaba enardecida. Ah, y no fue rescatada, fue entregada a las autoridades. Hoy, los oficialistas cerraron la provisión de agua de una de las mayores ciudades, cumpliendo así las amenazas de una cúpula ebria de poder que urdieron sus planes en público y se aplaudieron a sí mismos. Está todo esto en vídeo y en prensa, podéis saber si todo esto es verdad, si investigáis mas allá de lo que dicen las agencias de noticias oficiales, que solo os dan la versión del gobierno. Golpe de estado, no, recuperando la dignidad. No seáis borregos y esforzaos un poco, que se os ve el plumero.

    Hace 1 año 6 meses

  4. Miguel Mayol

    El NEOLIBERALISMO es el nuevo fascismo, que ya no necesita golpes militares como en el 73, los medios de comunicación son su arma para someter en peores condiciones que la esclavitud a la gran mayoría que a gusto votan contra sus propios intereses, y a favor del uno por diez mil. Y vence sin convencer hasta donde las izquierda gobernaron bien. ¿A que el NEOLIBERALISMO gobierna mal?, por ejemplo 2 millones menos de empleos en España de 18 a 16 2015-2019 (en la web del BBVA están los datos) y ya estábamos mal, pero NADIE, siquiera la "oposición" o la "prensa crítica" te lo cuenta. Eso si las izquierdas que hacen bien a la mayoría, si no son perfectas y santas (a los cristianos neoliberales == neo fascistas no se les exige ser pobres ni santos) deben ser sustituidas, y de inmediato por "jóvenes" "tecnócratas" o cualquier otro eufemismo que la propaganda acuñe. Una pena leer aquí un elogio de la mentira.

    Hace 1 año 6 meses

  5. tomas.l

    a ver si me entero, la conclusion es que el tal Mesa perdio las elecciones pero “Ahorita la población está inclinada hacia Carlos Mesa"?????????

    Hace 1 año 6 meses

  6. Juan Manuel Orrego

    Este articulo ignora olimpicamente que Evo gano con el 47% de votos y que el imperialismo y la derecho son los que instrumentan el complot para terminar con el Movimiento al Socialismo.

    Hace 1 año 6 meses

  7. delia amanda grimaux leal

    La derecha no quiere perder su cuota de poder. Lo mismo que hicieron (y hacen) en Venezuela con Maduro, lo hacen ahora con Evo Morales. No pueden soportar que un indio gobierne y haya dado dignidad a su pueblo. Sí, nosotros los argentinos también felicitamos a Evo Morales, los gobiernos latinoamericanos de derechas no. No nos mientan más, basta de ultrajar a los pueblos guiados por el gran hermano del norte!

    Hace 1 año 6 meses

  8. Andrés Mellado

    Nunca hubiera pensado encontrarme en Ctxt con una simpleza como ésta defendiendo el golpe de Estado en Bolivia. La derecha racista boliviana, la que quema las urnas, la que llama al ejército a tomar el poder, la que persigue, golpea y rapa a una mujer del Mas, alcaldesa por más señas, está buscando a un Guaido tras perder las elecciones y ese Guaido no parece ser por el momento el Sr. Mesa. Si de intoxicar se trata, más vale que afinen un poco el método.

    Hace 1 año 6 meses

  9. jordiet

    es el mas votado con fraude o sin fraude, no entiendo el articulo propone que gobierne los que han perdido, partidarios del golpismo violento, lamentable artículo

    Hace 1 año 6 meses

  10. Marchense

    Vaya, esto se va pareciendo más a eldiario

    Hace 1 año 6 meses

  11. Jorge

    Imagínense que en España pasa que a las 22:00 del domingo que viene en las elecciones, corten repentinamente el computo electoral que ganaba el PSOE, lo restablezcan 20 horas después y que los resultados aparezca como ganador VOX. Que haríamos en España? aceptar el resultado? Esto es lo que pasa en Bolivia. Quería manifestar que me extraña su silencio y el apoyo al gobierno de Evo Morales de su periódico con respecto a Bolivia. Apoyan al supuesto izquierdista Evo Morales (en realidad aliado a los empresarios y terratenientes y más neoliberal que los gobiernos anteriores de la derecha boliviana) y no informan de la gran cantidad de pruebas de fraude en todo el proceso electoral boliviano, empezando el 21 de febrero de 2016 con el referendum que perdió y no respetó los resultados el propio Evo.

    Hace 1 año 6 meses

  12. alter-nativo

    ¿ Pero que mayor parte de la población? venga ya Evo ha ganado que lo acepten , golpistas, desde luego lo vuestro, en cuanto habláis de América latina parecéis Inda.

    Hace 1 año 6 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí