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Carlos Sánchez Almeida / Abogado y ciberactivista

“Un secretario de Estado no puede acordar cerrar una web sin cometer un delito”

Mar Calpena Barcelona , 13/11/2019

<p>Carlos Sánchez Almeida.</p>

Carlos Sánchez Almeida.

M.C.

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Le pido una entrevista para hablar de ciberactivismo, revuelta digital y apps, y salta el anuncio del nuevo decreto de ley en materia de seguridad pública en el ámbito digital. Carlos Sánchez Almeida, veterano activista digital en lugares como NoLesVotes (del que se derivaría el 15M) o la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información, y abogado especializado en ciberderechos, se muestra triste y cansado. No le debería faltar el trabajo y, sin embargo dice, lúcido, que el panorama pinta complicado, y que quisiera que el relevo generacional le llegara pronto. Una no sabe si desearle que su sueño se haga realidad, o todo lo contrario.

¿Qué cambia con este decreto?

Añadir el orden público a lo que ya contenía la Ley de Telecomunicaciones sobre protección de la vida humana y la seguridad nacional no cambia las cosas. Esto de intervenir las infraestructuras de las redes de telecomunicación ya se podía hacer, y el 14 de octubre, si el gobierno hubiera querido, habría podido ordenar a Movistar y Vodafone que todos los móviles del aeropuerto de Barcelona quedaran automáticamente desconectados, con la legislación anterior en la mano. Es un matiz, pero no un cambio sustancial. Se está repitiendo algo que es un error en los medios, y que me da la sensación que es sólo propaganda, sobre el cierre de páginas web; que desde las primeras luchas digitales contra la LCSI ha sido un caballo de batalla. Ya entonces, en 2001, un primer anteproyecto permitía el cierre administrativo de páginas web, y fue el mismo grupo parlamentario del PP el que tuvo que rectificar y poner en la ley que sólo se podían secuestrar publicaciones en internet con orden judicial. Esto continúa vigente. Un secretario de Estado, por lo tanto, no puede acordar el cierre de una página web sin cometer un delito. Y adelanto que el primer secretario de Estado que lo intente se llevará una querella de este despacho.

¿Este decreto es, pues, propagandístico?

El gran peligro son empresas como Apple, Google y Xiaomi, que tienen una información brutal de nosotros a través de nuestros móviles a partir de la autorización que les damos

Naturalmente. Y lo que es lo más feo del tema, e incluso lo hace inconstitucional, es el momento elegido. Un decreto ley es para casos extraordinarios y urgentes. No es el caso. Hay que interpretarlo, pues, en el marco de la lucha de ciervos electoral. Gesticula Pedro Sánchez, y gesticula el consejero Jordi Puigneró hablando de “Estado de sitio digital”, y aún más cuando es el consejero que ha sido el responsable del CESICAT, con todas sus historias de seguimiento y monitorización de activistas del 15-M ... Se puede presentar un recurso de inconstitucionalidad, y es lo que yo haría. Cuando se aprobó con el consenso de todos los partidos la ley orgánica de protección de datos se permitía que los partidos pudieran recopilar opiniones políticas de internet para hacer bases de datos. Determinadas organizaciones de la sociedad civil montamos una campaña de protesta, fuimos al Defensor del Pueblo y él hizo un recurso a partir de nuestras ideas. En dos meses la ley quedó anulada. Este es el camino. Pienso también que, en la medida que lo que pretende el gobierno es regular unas circunstancias excepcionales, el camino correcto para hacerlo era modificar y adaptar a las nuevas tecnologías la ley reguladora de los Estados de alarma, sitio y excepción, y decir qué puede hacer y qué no puede hacer un gobierno en casos excepcionales. Porque si no hay un Estado de excepción, el secuestro de publicaciones, etc., son competencias exclusivas de los jueces. Esto viene ya desde los años de Aznar, y la lucha de la sociedad civil ha sido para dejar claro que sólo los jueces son competentes en esta materia. Con Tsunami Democràtic el gobierno hará mucha gesticulación, pero quien está haciendo el trabajo es Manuel García Castellón desde la Audiencia Nacional, que sí ha acordado el cierre de la web y el secuestro de la aplicación, y que tendremos que ver, una vez se levante el secreto de sumario, si aguanta esta imputación por terrorismo, que a mí me parece excesiva. Las movilizaciones del 14 de octubre pueden ser delito, pero yo no veo terrorismo en ninguna parte. La legislación es muy ambigua, y se vendió en su momento como un pacto entre Rajoy y Sánchez contra el yihadismo, pero a la hora de la verdad se está reinterpretando, y debería hacerse de acuerdo con los criterios del TEDH. Terrorismo es una palabra demasiado gruesa. Veremos qué tienen los investigadores. Lo que me fastidia mucho, también, es que en un sumario secreto nos estamos enterando de que pasa a través de filtraciones de los investigadores. Muy habitual y terrorífico, porque convierte el proceso en un proceso sin ninguna garantía y en un linchamiento mediático. El primer interesado en que esto no ocurra debería ser el juez, y el secreto del sumario debería levantar lo antes posible, porque me preocupa que las movilizaciones populares se puedan convertir en terrorismo.

¿Se está haciendo una defensa utilitaria, de esta movilización?

Me parece muy preocupante que en el ámbito de los derechos humanos todos barran para casa. Hoy mismo he leído un artículo totalmente exagerado sobre el decreto de una periodista que, cuando la LCSI y la ley Sinde pedían eso mismo, se puso incondicionalmente al lado del gobierno central y de la censura en internet. Sectarismo de manual. Son normas que hay que interpretar de manera restrictiva, de acuerdo con los criterios del Código Civil, o nos encaminamos hacia un estado policial. Y es muy preocupante que ahora mismo, cuando todas las organizaciones de la sociedad civil deberían ir juntas con ello, el conflicto catalán esté dividiendo la sociedad; y es muy peligroso, porque tenemos que defender que al día siguiente que haya indulto o pacto -porque habrá pacto; o vamos a guerra civil o vamos a pacto, no hay más-, estas normas continuarán en el BOE. Y llegará un día que un ministro del Interior supremacista, como ocurrió en Italia, utilizará estas leyes. Imaginemos que Vox rasca poder y llega a la Secretaría de Estado de Redes y Sociedad de la Información y acuerda cerrar media internet ... El problema es el de siempre: se estarían extralimitando, pero los das la mano y se toman el brazo.

¿Son totalmente reales los conflictos digitales, o estas guerras tienen mucho bluff sin afectar más allá?

Las primeras guerras son ya las de la tarifa plana, en el 98, pero a partir de 2001 comienzan las luchas por la libertad de expresión a través de las diferentes leyes, en especial la ley Sinde, todas por la misma razón, que se creaban efectivamente órganos de censura, y conseguimos que cualquier cierre de web fuera acompañado de órdenes judiciales. De esta movilización, del 2009-2010, surgió toda la movilización del 15-M, porque el poder de convocatoria que tenían las páginas de intercambio de archivos en ese momento era brutal, llegaban al 40-50% del tráfico de internet de aquel momento. Cuando se montó el movimiento NoLesVotes, páginas como Forocoches, Roja Directa, Seriesyonkis dieron apoyo. Por ejemplo, llevaron las páginas a negro. Imagínate: una tarde de domingo y la gente sin fútbol y sin pelis. De hecho, ahora mismo, lo que mantiene la paz social es Netflix y la Liga de fútbol, imagínate entonces en plena crisis. En mayo de 2011 un día Roja Directa saca todos los partidos de fútbol, los saca, y pone las cámaras de las movilizaciones en las plazas. A partir de aquí todos los movimientos en red aprenden a motivar a la gente con los hashtags. El #15M fue trending topic cada día y se generó una forma de trabajar, el ciberactivismo o tecnopolítica, que ha ido evolucionando. Con diferencias: lo que era intuitivo, descentralizado y sentimental durante el 15-M se profesionalizó de forma absoluta hasta llegar a las granjas de bots dirigidas ahora por los partidos.

¿Qué mecanismos de defensa tiene el ciudadano respecto de este control político de los partidos? Y respecto del uso de los datos en iniciativas como la “república digital”?

La misma ciudadanía. Hay que ir aprendiendo poco a poco que, como decía el chiste del New Yorker, en internet nadie sabe que eres un perro. Hay sitios como Maldito Bulo o Newtral, por un lado, que destapando las mentiras, y hay investigadores, como Mari Luz Congosto, por ejemplo, que con el caso del Tsunami lo clavó, detectó que la movilización comenzaba a las once (la mejor hora para conseguir ser trending topic), con un tuit de Marta Rovira, y que seguía exactamente el mismo esquema que habíamos usado durante el 15M en NoLesVotes, pero entonces éramos seis personas, muy informal, aunque con muchos seguidores en Twitter, mientras que ahora va todo a toque de corneta. Quien sabe programar ha leído el código de Tsunami Democràtic, y puede reconocer fácilmente quién lo ha hecho, y en este mundo nos conocemos todos. Quizás no lo saben todavía los investigadores policiales, pero los hackers catalanes seguro que sí, así como su origen político, también. Pero ¿programar una aplicación es terrorismo? Cuando cambió el Código Penal, en 2015, ya advertimos desde la Plataforma de Defensa del Derecho a la Información del inmenso peligro que el delito de revelación de secretos se convirtiera en un delito de terrorismo, como los daños informáticos, y cómo puede llegar a ser simplemente programar. Razón de más para ver bien el sumario del Tsunami. Si uno mira la conducta de ETA, del Grapo, de Isis, de Al Qaeda ... El terrorismo son atentados graves contra la vida de las personas, no esto. Es necesario que se levante el sumario, por una cuestión de garantías democráticas para todos.

Cuando cambió el Código Penal, en 2015, ya advertimos del inmenso peligro que el delito de revelación de secretos se convirtiera en un delito de terrorismo, como los daños informáticos, y cómo puede llegar a ser simplemente programar

En cuanto a la pregunta que me hacías, hay mucha gesticulación por parte de ambos gobiernos; propaganda. El tema del uso de los datos por el censo electoral del 1-O está pendiente de juicio. Hablamos del censo electoral de millones de ciudadanos, y teniendo en cuenta que el delito básico es de uno a cuatro años de prisión, se pueden llegar a pedir millones de años de prisión ... Veremos si realmente se filtró el censo o todo es contaminación informativa, no lo sabemos. Ahora, si esto ha ocurrido, la pena es muy seria. Ahora bien, las crisis de privacidad, el peligro de un Gran Hermano, como estamos advirtiendo desde los años 90, es bien real, porque los mismos ciudadanos han renunciado a defender sus derechos. El gran peligro, en este momento, son empresas como Apple, Google y Xiaomi, que tienen una información brutal de nosotros a través de nuestros móviles a partir de la autorización que les damos. Se ha criticado mucho la geolocalización de la app del Tsunami, pero ¡hay tantas apps que usamos cada día que hacen lo mismo! Y estas apps, en función de ello, te hacen productos a medida. Productos políticos, también. Pueden hacernos candidaturas a medida y condicionar el mensaje del líder para agradar a todos. Los partidos estaban de acuerdo en que esto pasara, y quien consiguió detener esto fue la sociedad civil. Los partidos no nos defenderán, y la Agencia de Protección de Datos llegó tarde y sólo puso un parche.

¿Hace falta más alfabetización digital?

Nos haría falta a todos, y no sólo en las escuelas. Debe ser una inversión de país. Hay mucha gente expulsada del mercado de trabajo porque no está al día. Una de las experiencias más bonitas durante el 15-M para mí fueron los yayoflautas. Era una maravilla  verlos a aprender hacer uso del móvil para sus movilizaciones. Hay que invertir mucho en educación, porque las nuevas tecnologías son un mecanismo de autodefensa. No es sólo para estar al día. Incluso, con la sentencia del Procés, algunos tratadistas hablan de una sedición online ... Y cuando los magistrados ya se hacen estas reflexiones, más vale que comencemos a autodefendernos, y con ello quiero decir que tengamos el control efectivo de nuestra privacidad en la red y andemos con mucho cuidado respecto a los cantos de sirena de partidos políticos y organizaciones. La intimidad es nuestra, y ponerla en manos de otros es perder una parte de tu libertad.

¿Cada vez que hacemos algo en internet perdemos una parte de esa libertad?

Es así. Y lo digo siendo consciente de que hace una década que estoy en Twitter. Soy absolutamente consciente de que todo lo que hago es público. Si eres consciente de eso y no lo pierdes de vista, a cambio, es lo que te da fuerza, porque en las redes, cuando firmas tu opinión, diciendo que eres tú, sin esconderte, tu opinión toma mucha más fuerza. Pero es tu vida pública, y no se puede borrar. El problema es no ser consciente de ello. Las familias que dejan que sus hijos se metan en mil redes, fotografiando su intimidad ...

¿Qué ha quedado, del 15-M?

Para mí, sobre todo, la memoria colectiva de una organización al margen de partidos políticos, sindicatos y entidades establecidas. Los primeros extasiados fuimos los que empezamos con el tema en las redes. Pensamos que la crisis era brutal, en ese momento, y la gente no se movilizaba. Fue una chispa que potenciaron Facebook y Twitter. Lo más bonito fue la emoción colectiva. Aunque también hemos aprendido con el tiempo que estas emociones digitales masivas pueden caer en la histeria. A partir del otoño de 2012 comienzan los movimientos para reconvertirlo en partidos y para mí se acaba el 15-M. Es muy significativo que gente como Monedero o Iglesias no dijeran prácticamente nada durante los días del 15-M. Creo que fue Simona Levi quien dijo que lo que habría a partir de 2013 era un paguro,un cangrejo ermitaño, un animal que se mete en el caparazón de otro animal. Sólo quedó la cáscara, la infraestructura digital, pero como no había líderes (y esto era lo más bonito) murió en las calles, quedó como un fantasma en las redes y fue reaprovechado por los profesionales de la política que llegaron después, y que subvirtieron en sus organizaciones los criterios del 15-M y las convirtieron en organizaciones caudillistas y autoritarias. Ahora bien, antes o después habrá otro 15-M. No sabemos qué tecnologías el propiciarán. Hay un cita de Philip K. Dick de 1974 que lo explica muy bien: “¿Cómo se da forma a un libro de resistencia, un libro de verdad en un imperio de falsedad, un libro de rectitud en un imperio de crueles mentiras? ¿Cómo se puede hacer eso mismo ante el enemigo? No a la antigua, escribiendo en el baño, así que ¿cómo se puede hacer esto en un Estado tecnológico futuro? Es posible que la libertad y la independencia se manifiesten de maneras y en condiciones nuevas, es decir, sofocarán las futuras tiranías las nuevas formas de protesta o el espíritu engendrará nuevas respuestas que ahora mismo no podemos ni imaginar”. Cuando Philip K. Dick dijo eso no podía ni imaginar el 15-M, y los que participamos en el 15-M o los que han participado en el Procés no podemos ni imaginar las nuevas tecnologías que permitirán esas nuevas formas de revuelta.

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Autor >

Mar Calpena

Mar Calpena (Barcelona, 1973) es periodista, pero ha sido también traductora, escritora fantasma, editora de tebeos, quiromasajista y profesora de coctelería, lo cual se explica por la dispersión de sus intereses y por la precariedad del mercado laboral. CTXT.es y CTXT.cat son su campamento base, aunque es posible encontrarla en radios, teles y prensa hablando de gastronomía y/o política, aunque raramente al mismo tiempo.

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