1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

SERGI BELBEL / DRAMATURGO

“Es una pena ver tanto talento que no puede tener las oportunidades que tuvimos nosotros”

Andreu Gomila 18/12/2019

<p>El dramaturgo Sergi Belbel </p>

El dramaturgo Sergi Belbel 

Imagen cedida por el entrevistado

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Espectador privilegiado de la evolución del teatro catalán y de las relaciones con España en los últimos treinta años, Sergi Belbel es la clase media de lo que se ha escrito y se dirige en Barcelona. En los años 90, como autor, fue la gran esperanza blanca y el primer autor catalán que estrenaba con asiduidad fuera, una previa de lo que serían más tarde Josep Maria Miró, Guillem Clua, Pau Miró, Cristina Clemente, Esteve Soler y compañía. De 2006 a 2013 dirigió el TNC, desde donde dio el impulso definitivo a la dramaturgia catalana con el proyecto T6 (ahí nació El método Grönholm, por ejemplo). Hace años que trabaja por su cuenta, pero ha dejado de ser autor para convertirse en sólo director, una decisión voluntaria.

Esta temporada arranca con cuatro obras dirigidas por ti en la cartelera, piezas tan diferentes como Vaselina y Una perra en un descampado. Un director, ¿puede dirigirlo todo?

Supongo que sí, sobre todo cuando tiene hambre y tiene que trabajar, que no es mi caso. Mis motivaciones van variando. Lo que me motiva es descubrir un texto que me hubiera gustado firmar. Cuando leo un texto, siempre lo leo como autor. Por ejemplo, la obra de Carles Batlle que montaré en el TNC, Monroe-Lamarr. Muy pocas veces he dirigido una obra que no firmaría.

¿Cuál?

No lo puedo decir... Te das cuenta ensayándola, cuando ir al ensayo te resulta pesado. Si no hay ese punto de pasión...

¿Te duele que ninguna de las cuatro obras que tienes en cartel se base en un texto tuyo?

No, porque el teatro es así. Mi producción como escritor ha bajado mucho en los últimos quince años. Me siento tranquilo cuando dirijo. Es verdad que partir de la nada es mucho más bestia... Pero, ¿quien parte de la nada en teatro? He terminado ahora una versión del Don Juan de Molière. Me siento reconfortado, porque Molière hacía lo mismo con Plauto. No me quiero poner a su altura, válgame dios, pero todos los autores se basan en otros autores. ¿Qué se inventó Shakespeare? Poca cosa. Removía material. El teatro es eso. ¿Dónde está la creatividad? 

¿Te sientes responsable del gusto teatral de los barceloneses? 

Ahora me tiraría por el balcón, porque si va mal... Me gusta pensar en los eslabones de la cadena. Sin Sanchis Sinisterra y Benet i Jornet yo no existiría. Todos le debemos algo a otro. Quizás yo tampoco estaría aquí si Emma Vilarasau o Anna Lizaran no hubieran aparecido. Cuando era un espectador ni en mis sueños más húmedos habría pensado que acabaría trabajando con la Lizaran... Fue Benet i Jornet, que tiene Alzheimer y está perdiendo la memoria, quien me hizo valorar esto: la memoria, la tradición... aunque luego te cagues en ella.

Sin ti y tus padres creativos, ¿habría sido posible el gran boom de la dramaturgia catalana? 

No lo sé. Pero di el paso de dirigir el Nacional. Recuerdo la noche que me lo propusieron, volver a casa y decirle a mi mujer, Magdalena: Me han propuesto esto, ¿qué hago? Pensé: qué privilegio que un autor pueda dirigir el Nacional. Por eso el T6 de apoyo a la nueva dramaturgia fue mi proyecto mimado.

Cuando estrené Caricias, todo el mundo se me tiró encima. Y es la obra que me abrió las puertas en todas partes

Como autor, ¿te arrepientes de haber dirigido el TNC ocho años?

Sí. He escrito muy pocas cosas. Dramaturgias, las que quieras. Pero obra-obra, Fora de joc y un pasatiempo. No me angustia mucho.

¿Tienes la sensación de que los jóvenes te han pasado por delante o que se te ha pasado el arroz?

No lo sé. Necesitaba, quizás, hacer este parón tan bestia. Aunque es cierto que he perdido un poco la fe en mí como autor contemporáneo. Tengo cuatro obras, Caricias, Morir, La sangre y Después de la lluvia, que no paran de hacerlas fuera, que van rodando. Pero, ¡tenía 28 años cuando escribí Caricias! A veces me pregunto: ¿estaré acabado? Pero mientras pueda dirigir no me angustio demasiado.

¿Quizás escribiste estas cuatro obras antes de tiempo?

Cuando estrené Caricias, todo el mundo se me tiró encima. Y es la obra que me abrió las puertas en todas partes. 

¿No crees que los dramaturgos catalanes escriben demasiado?

Mi problema actual es que me he convertido en un apasionado de la ficción. ¿Me habré vuelto ya un viejo? Me gusta sentarme y que tú, once upon a time, me cuentes un cuento y que yo me lo crea. En teatro eso es jodido: siempre ves al actor y al foco. Este es el reto. Que con el mecanismo de la ficción te lleven a un lugar que tú ni sospechabas que existía... Ahora, cuando me siento y lo que tú me cuentas ya no es una ficción, me perturba... Y lo entiendo, existe una generación producto de la crisis que está en shock y necesita explicarse... Pero la razón de ser de este teatro está tan próxima a la lección que quieren explicar... Y que me den lecciones en el teatro, mira... Quiero elegir a mi maestro y qué lección escucho. Siempre me ha dado un poco de tirria cuando desde un escenario me dicen qué es bueno y qué es malo. Seguro que los jóvenes pensarán que soy un carca, que estoy viejo, pero no me gusta decir: “Hola, soy Sergi Belbel y tú eres malo, y esto es lo bueno”. Adoro a Sergio Blanco, somos amigos, adoro su trabajo, pero ¿por qué todo tiene que ser autoficción?

¡Él es el inventor de la autoficción teatral!

Y lo hace de manera genuina y con un sentido del humor que justifica cualquier cosa... En los últimos años he pensado: quizás no lo de retirarme del todo, pero sí, ¿a quién carajo le interesa lo que hago? ¿A quién le interesa que le cuente una historia?

Mi problema actual es que me he convertido en un apasionado de la ficción. ¿Me habré vuelto ya un viejo? 

¿No es más honesta la no ficción que escribir una obra y tratar de competir con Chejov, Ibsen, Lorca, etc.?

Llevamos dos mil quinientos años de tradición teatral. Cuando te metes aquí ya lo sabes. Compites con ellos. Es una putada, pero también es un aliciente. Pero mira: cuando empecé a hacer de profe en el Institut del Teatre, en segundo curso, tenía mezclados los alumnos de dirección y dramaturgia, y sólo dos querían hacer dramaturgia; el último año, en 2006, eran más de la mitad. 

Los que empiezan lo tienen más difícil que tú.

Mucho. Ahora están surgiendo Joan Yago y Claudia Cedó y han tenido que trabajar mucho.

Cuando se estrena una obra de teatro, el autor es el único que no ha visto un euro.

Es así. Cobras los derechos de autor. Como mucho, ahora te dan un adelanto de los derechos. Sólo la Sala Beckett paga al dramaturgo residente.

Dejaste el TNC en 2013. ¿No es extraño que no te hayan encargado ninguna obra, como ha ocurrido con otros autores?

Creo que su director, Xavier Albertí, ha pretendido ampliar un poco la nómina. Él dijo que no quería dar oportunidad a muchos, sino a unos cuantos y hacerles un seguimiento, así ha ocurrido con Lluïsa Cunillé y Josep Maria Miró. Ha preferido poner una lupa de aumento sobre un autor.

El Lliure tampoco te ha encargado nada.

Aquí gusto más como director. Es así. Lluís Pasqual me hizo Móvil y fue un desastre. Y fuera la hacen mucho: Italia, Dinamarca, Alemania...

¿Te has reconciliado con Xavier Albertí?

No me he peleado nunca con él. 

Cuando se hizo cargo del TNC dijo, más o menos, que quería borrar tu huella.

Tampoco fue tan explícito... Sus programaciones no son tan diferentes de las que yo hacía. El día que vi el Shakespeare de Àngel Llàcer... Bueno, él quería dejar huella. Es cierto que no le di ninguna producción, pero es que entonces él estaba en el Lliure. Yo hacía dos reuniones al año con Alex Rigola y nos informábamos de lo que hacíamos.

Aquella época contigo en el TNC, Rigola en el Lliure, Calixto Bieito en el Romea, Javier Daulte en la Villarroel, ¿ha sido la mejor época del teatro barcelonés de los últimos años? 

Fue armónica. Coincidimos generación, todos éramos muy diferentes, pero nos entendíamos bastante bien. Nos respetábamos mucho.

¡En el Romea de Bieito hiciste un Koltès! 

Y estrené allí El tiempo de Planck... La crisis agrietó cosas. De 2000 a 2008 es una época para analizar: basta mirar las obras de éxito que se hicieron, la gente que salió, Julio Manrique, Clara Segura, David Selvas... Ahora todo ha cambiado. 

¿Madrid nos ha pasado la mano por la cara?

Madrid tiene dinero. Cuando voy allí, flipo. No sé si nos ha pasado la mano por la cara. Es un gran absorbedor de talento. Aquí no tenemos un duro. Yo lo viví en el Nacional: del 2006 al 2013, cuando me fui, el presupuesto había bajado un 38%. Teníamos para pagar los sueldos, pero la actividad ¿qué? Cuando las cosas iban bien, era un trasatlántico que podías manejar e incluso aquel edificio podía llegar a tener sentido. Yo fui muy crítico con el edificio pues pensaba que era excesivo para nuestras dimensiones. Después, cuando la economía pitaba, nos dijimos: ya que tenemos el trasatlántico, pongámonos a navegar, que la gente compre entradas. Fue la época de Domènec Reixach, que se lo creyó y nos cogió a mí, a Ramon Simó y a Toni Casares y nos dijo: “chicos, a remar”. Recuerdo ver llorando a Domènec Reixach en un rincón el día del estreno de Sábado, domingo, lunes. “Por fin”, me dijo, “lo hemos conseguido”.

¿Crees que hace diez años, en España se ‘acojonaron’ ante la potencia del teatro catalán? Quiero decir que mientras aquí salían autores como champiñones que estrenaban en todo el mundo como “autor catalán”, en España sólo estaba Juan Mayorga.

Una anécdota: hace un año y medio, cuando se programó el Después de la lluvia en la Comédie Française, algún autor español frunció el ceño. No puedo decir su nombre. El 1 de octubre de 2017, del cabreo que cogí, envié un mail a París donde pedía que pusieran “autor catalán” en lugar de “autor español”, que es lo que decía el programa. Y lo hicieron. 

Por regla general, los autores catalanes y españoles suelen ser bastante amigos, ¿verdad?

Totalmente. Con Mayorga, Lola Blasco... Lo que es cierto es que no tenemos mucha relación.

¿La dramaturgia española es subsidiaria de la catalana?

No lo sé. El primer premio que gané fue el Marqués de Bradomín, en 1986. Hasta el 2014, siempre viajaba con el Cervantes. Me pagaban viajes para ver mis obras fuera. Ahora, como soy autor catalán ya no entro en la nómina. Hasta entonces, había armonía total... Cuando gané el premio, salieron Mayorga, Ignacio García-May... Éramos una generación y nos podían juntar. El diálogo entre nosotros era fluido. Pero a partir de los años 90, los autores catalanes empezamos a estrenar en nuestros teatros, y a ellos les costaba mucho. Les costaba que los teatros públicos les hicieran caso. Y ni hablemos de los privados. Era muy precario. Nosotros estrenábamos en el Romea, el Centre Dramàtic, en el extranjero. “¿Cómo lo haces?”, me preguntaban.

Desde entonces, ¿todos los dramaturgos españoles quieren estrenar en Barcelona? 

Mayorga es el ejemplo. El año pasado con El chico de la última fila estaba feliz. Cuando Magda Puyo hizo Animales nocturnos, también. Y etcétera. Me propuso Himmelweg, pero entonces nacía mi segundo hijo. Me encantaría dirigir una obra suya. He montado dos obras de Antonio Tabares, que es el mejor dramaturgo español, pero vive en La Palma, tirado. Si viviera en Madrid...

Cuando vas a Alemania, te deprimes. ¡El dinero que destinan a la cultura! Francia, Bélgica, Dinamarca, Suecia... Es envidiable.

¿El teatro catalán está al mismo nivel de cualquier dramaturgia europea, dejando los anglosajones de lado? 

Inglaterra es un mundo aparte. No nos podemos comparar. Es absurdo... Creo que tenemos un nivel muy alto. Me doy cuenta cuando viajo. No tenemos nada que envidiarles. Lo único, el dinero. Cuando vas a Alemania, te deprimes. ¡El dinero que destinan a la cultura! Francia, Bélgica, Dinamarca, Suecia... Es envidiable. Nosotros estamos en un callejón sin salida de crisis. Es una pena ver tanto talento que no puede tener las oportunidades que tuvimos nosotros. Es el famoso tapón generacional, que termina en Julio Manrique. La época de ahora me recuerda a los años 80. ¡Pero entonces veníamos de una dictadura!

¿No crees que el procés ha afectado poco el teatro catalán?

El público no nos falla. También aprecio un punto de orgullo. Con Una perra en un descampado, Claudia Cedó ha logrado escribir una gran obra que no sea de dos personajes solos... El modelo es la Sala Beckett. Debería haber diez salas como ésta repartidas por todo el territorio catalán. Este debería ser el modelo, no el del Nacional. 

¿Por qué no se hizo así?

Fui testigo de una discusión muy violenta entre Josep Maria Flotats y Benet i Jornet. Iba en este sentido. Benet i Jornet decía: “Nosotros somos pequeños y si queremos un teatro nacional, debe ser pequeño”. Ahora se ha visto que el modelo Beckett, que va como un tiro, era el bueno. El Nacional debería ser la unión de ocho, nueve, doce... salas Beckett: cuatro Beckett en Barcelona, dos en Girona, en Lleida...

Cuando hablaba del procés, me refería a otra cosa.

En España no hay ningún interés, ahora mismo, por ver qué estamos haciendo en Cataluña. Jordi Casanovas es un emprendedor y ha hecho fortuna en Madrid, porque se lo ha currado mucho, no porque le hayan llamado.

¿Barcelona necesita de Madrid? 

No la ha necesitado. Necesita el dinero que viene de Madrid, desgraciadamente. Madrid es un cruce de caminos, muy agradable, con una cantidad de público bestial e intereses muy variados. En Madrid siempre encuentras gente interesante.

Autor >

Andreu Gomila

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí