1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

CONFLICTO DE INTERESES

Los guardianes del sistema

El nuevo comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, el francés Thierry Breton, hace buena la máxima del neoliberalismo de que a determinados puestos lleguen siempre personas con las mismas ideas

Eduardo Luis Junquera Cubiles 25/02/2020

<p>Thierry Breton durante una sesión del Parlamento Europeo, 14 de noviembre de 2019.</p>

Thierry Breton durante una sesión del Parlamento Europeo, 14 de noviembre de 2019.

Pietro Naj-Oleari

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

Hay una realidad que discurre paralela al infantil y edulcorado relato de los medios de comunicación y tiene que ver con el imparable ascenso del neoliberalismo que, como un bote de miel derramada, lo impregna todo con su espesa sustancia. Mientras miramos absortos y entretenidos nuestros móviles y ordenadores una legión de fieles servidores del peor capitalismo trabaja en la sombra, día y noche, sin descanso con el fin de aumentar el poder del sector privado hasta que este ocupe todos los ámbitos de decisión política en nuestras sociedades. Fuera de la industria del entretenimiento, que tan hábilmente nos mantiene ocupados, y de “noticias” francamente irrelevantes como los exabruptos de los diputados de Vox, las actividades siempre nobles, por cierto, de Greta Thunberg, o el próximo Barça- Madrid, y dentro de la frenética actividad del poder neoliberal en Europa se ha producido un nombramiento de gran trascendencia dentro de la nueva Comisión Europea, concretamente en el Comisionado de Mercado Interior y Servicios, en el que el francés Thierry Breton fue elegido como nuevo comisario el pasado mes de noviembre. Lo más lógico, en la inigualable estrategia del neoliberalismo de evitar que exista un movimiento político-económico con este nombre con el fin de lograr una invisibilidad esencial para su triunfo, es que no hayamos escuchado apenas hablar de Breton, pero como su mentor, Emmanuel Macron, procede de la banca de inversión (Banco Rothschild). 

Se explicará un día cómo los ciudadanos del s. XXI entregaron sus democracias a oscuros y mediocres demagogos y a personas cuya trayectoria ha estado siempre vinculada al capitalismo más depredador

En la historia de los despropósitos humanos, se explicará un día cómo los ciudadanos del siglo XXI entregaron sus democracias no solo a oscuros y mediocres demagogos, sino también a personas cuya trayectoria ha estado siempre vinculada al capitalismo más depredador, que no es exactamente el perfil que se le exige a un servidor público. Breton encarna a la perfección el prototipo de político neoliberal: esa clase de gestores que lo mismo sirven para presidir un banco, que para gestionar una multinacional, que para dirigir un ministerio de Defensa o cualquier otra institución pública desde la cual, paradójicamente, tratarán de destruir todo lo público y disminuir el tamaño del Estado. No importa dónde estén porque en todos los ámbitos aplicarán de forma fiel sus ideas. El sistema es enormemente eficaz a la hora de formar a sus servidores, a los que posteriormente deja actuar con total libertad porque no suelen morder la mano que les da de comer. Breton pertenece a esa élite parisina en la que conviven altos funcionarios, banqueros, grandes empresarios y políticos de primera línea. Más de un tercio de los directores de las empresas que cotizan en la Bolsa de París provienen de dos universidades, que son las que forman también a la mayor parte de los funcionarios y políticos franceses de alto rango: el Ecole Nationale d’Administration, donde estudió Macron, y la École Polytechnique, donde se formó Breton (Supélec).

Conflicto de intereses

Desde 2009 y hasta finales de octubre de 2019, Breton dirigió Atos, una multinacional francesa de consultoría de tecnologías de la información que opera en un amplísimo campo que incluye la seguridad cibernética, la consultoría de telecomunicaciones y servicios financieros, la atención médica, la electrónica aeroespacial y la defensa. Esto da lugar a un conflicto de intereses evidente respecto a las áreas que dependen directamente de la comisaría de Mercado de Interior y Servicios de la Unión Europea: política industrial, defensa, tecnología y el espacio. Atos no solo tiene un interés claro en políticas que ahora gestionará quien ha sido su director ejecutivo hasta hace tres meses, sino que algunas instituciones de la Unión han sido fuente de financiación para la compañía. Solo en 2018, Atos recibió algo más de 107 millones de euros a través de diferentes fondos de la Comisión, como el fondo EU-LISA o el Horizon2020. También hemos sabido que un sistema de monitoreo creado por la empresa Bull, propiedad de Atos, denominado Eagle fue objeto de una investigación por parte del fiscal de París porque el programa fue vendido a varias dictaduras como la de Marruecos, el régimen libio de Gadafi y el régimen tunecino de Ben Alí. El sistema ideado por Bull permitía a estos países controlar a ciudadanos y, de manera más específica, a periodistas. 

La influencia de EOS es tal que en ocasiones sus propuestas han sido adoptadas punto por punto por las instituciones de la Unión Europea, tal como ocurrió con el libro blanco del Mercado Único

Desde noviembre de 2014 hasta finales de 2018, funcionarios de alto nivel de la Comisión Europea mantuvieron 24 reuniones de lobby con representantes de Atos con el fin de discutir sobre economía digital, estrategia industrial y ciberseguridad. Estos datos contrastan poderosamente con las cifras aportadas por Atos al registro de lobbies de la Unión Europea (¡el registro es voluntario!), que en 2018 ascendió a menos de 49.999 euros. Este dinero ni siquiera serviría para sufragar los gastos de los dos lobistas que representan a Atos en Bruselas. Una búsqueda de datos de Atos en diferentes registros de organismos de la Unión muestra que la multinacional francesa pagó, al menos, 60.000 euros a tres empresas lobistas para defender sus intereses: MSL Brussels, Schuman Associates y Gplus. Atos también es miembro financiador de EOS, la poderosísima y opaca asociación que reúne a las principales empresas de defensa de Europa. La influencia de EOS es tal que en ocasiones sus propuestas han sido adoptadas punto por punto por las instituciones de la Unión Europea, tal como ocurrió con el libro blanco del Mercado Único, presentado en 1985 por la Comisión Europea, que era un calco del informe “Europa 1990” de la ERT (Mesa Europea de Industriales), el más poderosos de los lobbies industriales que operan en Bruselas. Sorprendentemente, la declaración de Atos en el Registro de Transparencia de la Unión omite incluso las ayudas que la empresa recibe de Europa.

Anticor, la principal organización francesa para luchar contra la corrupción política presentó dos quejas, una en 2015 y la otra en 2019, acusando a ANTAI, la Agencia Nacional de Procesamiento Automatizado de Infracciones, de favorecer a Atos en los procesos de licitación pública, y mencionaba la puerta giratoria de Breton para explicar estos casos. Antes de ser nombrado comisario hace tan solo unas semanas, Breton renunció a su puesto de CEO en Atos y anunció la venta de sus acciones en la empresa. Por esta operación recibió 40 millones de euros a cambio de sus títulos en la propia Atos y 5,7 millones procedentes de la venta de acciones en su filial Worldline. Cuando Ursula Von Der Leyen, ahora presidenta de la Comisión Europea era ministra de Defensa de Alemania, Breton presionaba desde Atos para que se creara un Fondo Europeo de Defensa que permitiría a los países de la Unión que las inversiones en gasto militar estuvieran exentas de las estrictas normas de austeridad que hoy rigen los dictados económicos en el continente. Finalmente, el Fondo de Defensa creado fue diferente respecto a las propuestas del propio Breton, lo cual no es obstáculo para que Atos desenvuelva sus actividades en campos perfectamente definidos como prioritarios por el Fondo como para que la multinacional francesa sea considerada beneficiaria de subvenciones en esta materia.

Thierry Breton presidió la Fundación Arnault de Bélgica, siendo apadrinado por su compatriota, Bernard Arnault, el propietario de Louis Vuitton y del emporio del lujo LVMH

Mucho antes de su gestión en Atos, Thierry Breton presidió la Fundación Arnault de Bélgica, siendo apadrinado por su compatriota, Bernard Arnault, el propietario de Louis Vuitton y del emporio del lujo LVMH, considerado el 3º hombre más rico del mundo en 2019 con algo más de 106.000 millones de dólares de patrimonio. Cuando Breton era ministro de Economía y Hacienda de Francia, allá por 2005, Arnault transfirió parte de su dinero a Bélgica, fundando para ello un conglomerado llamado Pilinvest, que se hizo con parte de las acciones de LVMH. Arnault traspasó a esta sociedad el 90% de sus títulos para posteriormente dividirlos, otorgando la propiedad a sus hijos y conservando para sí mismo la capacidad de recibir los dividendos, en uno de tantos artificios legales permitidos a los poderosos. Jurídicamente, fue necesario crear una fundación, que recibió el nombre de Proctinves…presidida por el propio Breton. La operación se llevó a cabo para lo de siempre: los mismos que nos exigen un comportamiento ejemplar como ciudadanos son los que luego evitan pagar gastos de sucesión, donación o lo que se tercie. Ellos, que no suelen cobrar mil o mil doscientos euros al mes, sino que cuentan sus ingresos por decenas, cientos de miles y hasta millones de euros. En virtud de este acuerdo, el mayor grupo del mercado del lujo del mundo, LVMH, pagó el 6% de impuestos en lugar del 45% que correspondería. El caso fue desvelado por el periódico francés Le Canard enchaîné, en 2013, y Thierry Breton, interrogado por este medio juró “no saber nada al respecto”.  

Tampoco supo nada, en su condición de miembro del consejo de administración y presidente, nada menos, del comité de auditoría de la empresa química Rhodia, del escándalo contable de esta empresa, que a punto estuvo de hacerla desaparecer, pese a que las actas de los consejos de administración de Rhodia demostraban que estaba al corriente de todo. Por esto y por la venta de Canal+Technologies, filial de Vivendi Universal, a Thomson, de la que fue presidente entre 1997 y 2002, fue investigado en Francia. Sus sobresalientes números en la gestión de empresas como Bull, Thomson o France Telecom se consiguieron gracias a generosas inyecciones de dinero público-6.000 millones de euros en el caso de la telefónica francesa-, una constante entre los neoliberales, que solo apelan al sagrado poder del Estado cuando se trata de transferir dinero del erario a sus empresas o de socializar pérdidas, tal como sucedió en la propia France Telecom, cuando se planteó que sus trabajadores perdieran la condición de funcionarios, hecho que, unido a las políticas de hostigamiento por parte de la compañía provocó, al menos, 19 suicidios entre sus empleados, según la Justicia francesa, que condenó a la empresa por “acoso moral” el 20 de diciembre de 2019.  

La experiencia como ministro 

Durante su gestión como ministro, Breton supervisó las privatizaciones –como no– de la eléctrica EDF (parcial) y la gasista GDF (total). Como consecuencia de estas operaciones, el precio de la luz y del gas han sufrido aumentos en Francia del 50% y el 49%, respectivamente. Estas privatizaciones han sido calificadas como desastrosas en el país vecino porque han privado al Estado galo de gran parte de su capacidad para diseñar la política energética. Si recuperamos los editoriales de la prensa económica mundial –en su mayoría controladas por los neoliberales– previas a estas operaciones todas incidían en lo mismo y utilizaban el mismo lenguaje plagado de eufemismos y destinado a convencernos de que no existe otra forma de gestionar la economía que no sea la de favorecer al sector privado en detrimento del público: “La realidad económica de un país que lleva como mínimo 10 años sin abordar ninguna de las reformas sustanciales indicadas por todos los especialistas (los expertos que, siempre desde la óptica neoliberal, nos dictan lo que debemos hacer sin admitir ningún otro punto de vista alternativo): la modernización y reducción del perímetro del Estado (privatizar lo que hemos construido entre todos para que lo compren los pocos que pueden hacerlo), la flexibilización del mercado de trabajo (precarizar las condiciones de trabajo y disminuir los salarios), la equiparación de derechos y obligaciones entre el sector público y el sector privado” (siempre a la baja, igualando ambos sectores en las peores condiciones, que suelen ser las del sector privado).

También fue desastrosa para las arcas galas la privatización de las autopistas francesas, en 2006, gestionada por el ministerio dirigido por Breton. En diferentes informes, el Tribunal de Cuentas de Francia y la Autoridad de la Competencia criticaron con dureza la forma en que el Gobierno francés se subordinó a los intereses privados elaborando los concursos sin que pudiera existir posibilidad alguna de recurso para el Estado.

Breton supervisó las privatizaciones de la eléctrica EDF (parcial) y la gasista GDF (total). Como consecuencia de estas operaciones, el precio de la luz y del gas han sufrido aumentos en Francia del 50% y el 49%

Volviendo a su gestión en Atos: el incuestionable progreso de la empresa bajo la dirección de Breton, que la colocó entre los cinco grupos de servicios digitales más importantes del mundo, se logró a través de adquisiciones de empresas más pequeñas, pero, sobre todo, gracias a contratos con el Estado francés y a ayudas europeas. El neoliberalismo fundamenta su progreso en los costes sociales, que se llevan a cabo sin contemplaciones porque para sus defensores manda la “lógica” del mercado. Así, los directivos de Atos recibieron órdenes en 2015 de eliminar a empleados demasiado “incómodos”: personas mayores, sindicalistas y trabajadores con discapacidad. A la vez, como tantos y tantos defensores del paradigma neoliberal, Breton no pierde oportunidad de recordarnos que lo “responsable” es prolongar la vida laboral e insiste en la importancia de la “moderación salarial”. Son las consignas de nuestros gestores políticos, personas a las que, pese a lo impecable de su discurso ético no les parece prioritario luchar contra los paraísos fiscales, el cambio climático y la contaminación causada por los grandes emporios industriales y petroleros, los lobbies que operan en Bruselas y Washington, o la creciente desigualdad que amenaza a la Unión Europea, pero ¡oh, bajo ningún concepto debemos recibir salarios altos ni aspirar a jubilarnos antes de los 65 años! Nos han engañado de forma masiva al convencernos de que sus ideas son las únicas que pueden regir la economía de forma eficaz. Con el fin de “revitalizar el espíritu emprendedor” en Europa para competir con Estados Unidos, Breton ha propuesto, siguiendo el recetario neoliberal, suprimir impuestos como el Impuesto de Solidaridad a la Fortuna (ISF), creado en Francia en 1989 y sustituido en 2018 por el Impuesto a la Fortuna Inmobiliaria (IFI). Hasta hace poco más de dos meses, Breton figuraba también en los consejos de administración de Carrefour, Bank of America y Sonatel (una compañía de telecomunicaciones senegalesa).

No tengo nada en contra de empresarios como él, que defienden los intereses del sector privado porque eso puede crear riqueza y puestos de trabajo, pero el Estado no puede renunciar a su papel regulador para limitar, precisamente, el poder de los empresarios cuyo único fin es el beneficio incluso a costa de los derechos de los trabajadores. Lo realmente inquietante son las actividades que los grupos de presión llevan a cabo en una opacidad total, llegando a instituciones a las que no suele llegar la palabra de los ciudadanos comunes y corrientes. Mediante prácticas de lobby, las empresas consiguen enormes transferencias de dinero público para después dedicarse a promover políticas profundamente contrarias al Estado de Bienestar que tanto costó construir y del que han extraído valiosos recursos. Por otro lado, resulta paradójico y agotador que debamos defender lo evidente: que el papel de un comisario europeo es defender al ciudadano y la fortaleza del sector público, no los beneficios de las empresas privadas. Si la Comisión protegiera realmente nuestros intereses como ciudadanos, el historial de Breton haría simplemente imposible que fuera nombrado comisario tras el examen del Comité de Asuntos Legales del Parlamento Europeo, que ya rechazó a los candidatos propuestos por Rumanía y Hungría por diversas incompatibilidades.

Pero, nada de esto debe preocuparnos, ni siquiera los posibles conflictos de interés que antes citábamos y que el nuevo comisario tiene en la gestión de materias que incumben a las empresas privadas que antes dirigía porque el neoliberalismo también es esto: que a determinados puestos lleguen siempre personas con las mismas recetas e ideas. Si no es Breton será otro, así que preparémonos para asumir lo inasumible. Además, ya ha prometido en el Parlamento Europeo que su pasado en el sector privado no interferirá en sus decisiones, así como que no participará en aquellas que impliquen a alguna de las empresas en las que ha estado. Y son gente de palabra. Verás lo bien que cuida de nosotros y de nuestros intereses. 

Autor >

Eduardo Luis Junquera Cubiles

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

3 comentario(s)

¿Quieres decir algo? + Déjanos un comentario

  1. Pep

    Es sencillo: Está el PROGRAMA que hay que ejecutar, y luego están, hoy a miles, los ADOLF EICHMANNN que lo ejecutan. Ni más ni menos. Y no le demos más vueltas porque es así de simple y sencillo.

    Hace 1 año 2 meses

  2. Roberto

    Bienvenidos al mundo de las todopoderosas, improductivas y parasitarias empresas de consultoría (charcuteras) de tecnologías de la información. Especializadas en el negocio de controlar los boletines públicos para amamantar ricos millones de euros de la teta de las administraciones públicas, cultivar redes clientelares y engrasar puertas giratorias en consejos de administración privados, y cotizar en bolsa por millones de euros gracias a ninguna actividad conocida o reconocida. Bueno sí, hay una actividad económica que se les reconoce una y otra vez en cada sentencia judicial que pierden, extraerle el sueldo al trabajador que le paga la entidad u organismo para el que realmente trabaja y que verdaderamente genera la actividad económica. Por si a algún despistado se le escapa el mensaje que se intenta transmitir, debe desaparecer la lacra social y económica de las consultoras, desde Atos a PwC, pasando por Accenture e Indra.

    Hace 1 año 2 meses

  3. amaia

    No he podido evitar el recuerdo a Jeremy Corbyn al leer este artículo... La película iba de soberanía y ese mandato lo entendió el elitista neocon/neolib. B. Johnson perfectamente, otra cuestión es como se desarolla/interpreta ese guión.

    Hace 1 año 2 meses

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí