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Músicas urbanitas (II) / Frank T, rapero, productor y presentador

“La radio musical en España es una mierda”

Álex Blasco Gamero 10/08/2020

<p>Frank T</p>

Frank T

RTVE

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Pionero en la introducción del rap en la cultura española, Franklin Tshimini Nsombolay (Kinshasa, RDC, 1973), más conocido como Frank T, fundó en los años noventa, una época en la que el rap era despreciado por discográficas y poco conocido por el gran público, uno de los primeros grupos de hiphop con repercusión en el panorama musical: El Club de los Poetas Violentos (CPV). 

Comenzó su carrera como rapero y productor en Torrejón de Ardoz (Madrid) y junto a Jota Mayúscula, Kamikaze, PacoKing, Supernafamacho y El Meswy, integrantes de CPV, la trayectoria musical de Frank T despegó con el álbum Madrid Zona Bruta en 1994. Primer disco de hiphop “real” grabado en España, que más tarde dio nombre al sello discográfico independiente Zona Bruta, con el que comenzaría su carrera en solitario.

Después de un lustro de éxitos, la carrera de Frank T llegó al sector de la comunicación en 1998, cuando encabezó, junto a Jota Mayúscula, el primer programa radiofónico sobre hiphop, El Rimadero. Hoy, en solitario, continúa su carrera musical y periodística en uno de los pocos programas dedicados al hiphop en España, en La cuarta parte de Radio3, a la vez que participa en actividades de concienciación antirracista. Hablamos con él de política, música e industria vía telefónica.

¿Cómo te ha afectado la pandemia? Ibas a sacar un disco...

Sí, el disco tendría que haber salido ya y no ha salido. Íbamos a grabar varios videoclips y lo único que hemos podido hacer es un videoliric grabado en casa con el móvil. Ahora íbamos a grabar otro vídeo, pero con el rebrote no puede ser. Estamos buscando cómo hacerlo de otra forma, no podemos juntar a tantas personas…

El mayor problema son los conciertos. Teníamos uno programado para febrero, que tuvimos que mover hasta cuatro veces, y que ahora está fijado para noviembre en la sala Moby Dick, en Madrid, y otro que teníamos en agosto y hemos cambiado a septiembre. Ya veremos si los podemos hacer. 

¿Internet y el abaratamiento de la técnica han ayudado a que el hiphop sea conocido en todo el mundo? ¿O solo es más sencillo llegar a más artistas?

Seguramente ha tenido mucho que ver. Curiosamente, durante la pandemia ha sido uno de los momentos en los que más música hemos recibido en La Cuarta Parte. Muchos han aprovechado para hacer canciones, y más canciones, para subirla a plataformas digitales y compartirlas. Esto ha sido beneficioso en cuanto a la creatividad, pero no en cuanto a la “productividad”. No hay dinero y lo han hecho, en gran medida, gratis. Unos por animar el espíritu, otros por estimular la creatividad y otros por entretener a la gente en una situación muy difícil. 

¿Y musicalmente ha evolucionado el hiphop gracias a estos dos factores?  

Entiendo la palabra evolución bajo el concepto de mejora y creo que lo que ha habido no es eso, es solo un cambio. Que ahora no sea una discográfica la que te fiche, te fabrique los discos y los distribuya ha facilitado que cualquiera, con un equipo en casa y un poco de dinero, pueda subir sus temas a Spotify y que sea el público el que decida. Esto tiene una parte buena, hay mucha gente que lo puede hacer de forma independiente, y una mala, hay una cantidad tan grande de material que hace que se difuminen muchos artistas. Al final, más allá de la calidad, dependen de compañías o del gusto puntual de la masa para tener un mayor cartel. No es tan diferente cómo un artista, que puede ser incluso independiente, consigue el éxito ahora a cómo lo conseguía antes. Antes era con un vinilo, una compañía ponía pasta y te ponía en el número uno. Ahora comienza por una demanda popular, que luego apoya una compañía que se fija en un artista para invertir cuando este llega a equis visualizaciones. Existe un poco más de democratización en la música, pero no creo que sea realmente mejor esta situación a la de antes.

La autoproducción musical de los grupos, como SFDK, Natos y Waor o Tribade, es lo habitual últimamente. ¿Es esto un valor o un déficit industrial de compañías que apoyen y financien?

Centrándome solo en el hiphop español, que grupos, como puede ser mi caso o el de SFDK o Toteking, hayan grabado discos con compañías no les hace ser más comerciales que aquellos que graban de forma independiente. Nosotros trabajamos con compañías muy pequeñas, que invertían lo que podían en ponernos en las tiendas. Y es cierto que no poníamos el dinero, pero los independientes tienen la ventaja de que al hacer ellos todo también reciben todo el beneficio. Ayax y Prok, por ejemplo, no tienen que repartir los beneficios con una compañía. 

La industria musical ya no está como antes, han cerrado muchas compañías. Las que quedan fichan a artistas que ya funcionan, no se arriesgan

En su caso, y en el de otros muchos grupos, las discográficas no apuestan, porque ellos no quieren, no lo necesitan. De hecho, cometerían un error si firmaran un contrato con una compañía después de lo que han conseguido por sí solos. Además, la industria musical ya no está como antes, han cerrado muchas compañías. Las que quedan fichan a artistas que ya funcionan, no se arriesgan. Zona Bruta y otros sellos de distintos géneros apostaban por grupos. Eso ahora no lo hace nadie. Ahora lo que hacen es “ese tiene dos millones de reproducciones, vamos a ver”. Buscan gente, no con una carrera hecha, pero con los que no existe ningún riesgo. Ayax y Prok, Rels B o Natos y Waor para qué van a fichar por una compañía.

Afrika Bambaataa habla del conocimiento como el elemento más importante del hiphop, de la necesidad de concienciar acerca de lo que nos rodea para formar parte del movimiento. Tu último tema, No me gusta sudar si voy con ropa de vestir, define esto a la perfección, es una radiografía social. Sin embargo, en redes sociales se habla del rap como un género musical que no debe ser ideologizado. ¿Tiene el hiphop ideología?

Solo hay que fijarse en los valores que han tenido siempre los raperos, con qué coincide y con qué no. Por ejemplo, en el año 94, CPV no íbamos diciendo que éramos de izquierdas o que éramos comunistas, pero había organizaciones de izquierdas y comunistas que nos llamaban para sus eventos porque lo que decíamos coincidía con sus valores. En privado sí lo decíamos, pero en nuestra música no. Sí hablábamos en contra de los fascistas. Igual pasa con otros grupos, como Doble V o SFDK, que no te hablan directamente de política, pero sí tienen valores claramente más vinculados con la izquierda que con la derecha. Cuando se habla de la inmigración… ¿en el rap vamos a hacer canciones diciendo que primero se hagan los papeles? Cuando se habla de nacionalidades… ¿vamos a priorizar de dónde es cada cantante? Hay valores de la derecha que pueden ser legítimos, pero que no coinciden con los valores de calle, de la gente pobre que ha salido de ciertos barrios. Y no estoy diciendo que por ser rico no puedas escuchar rap. Debe ser un género que pueda escuchar todo el mundo. Pero sí que tiene unos valores de base. Este es un género en el que los artistas tienen más fácil expresar sus ideas. Pablo Hasél, Los chikos del maíz o Tribade, que se consideran “raperos protesta o consciente”, ven este género como un medio. Lo primero es el mensaje porque hay una relación evidente de valores. El rap es totalmente libre, tiene un punto anárquico y el rollo conservador de la derecha no tiene relación con esto. 

Justo con Los chikos del maíz y otros sacaste en 2018 Los borbones son unos ladrones. “Avergüéncense por dar cabida en leyes falsedad y fulminar con el castigo del encierro la verdad” es una de tus barras, de tus líneas, y quizá la que más representa al periodismo hoy. ¿Por qué esto que os fue tan ‘fácil’ de decir ha tardado tanto tiempo en hacerlo el periodismo? 

El periodismo más activista sí nos dio un espacio para promocionar la canción. ¿Los medios grandes? Casi no me fijo ya en ellos. Puedes seguir a ciertos periodistas que trabajen en esos medios, pero de las entidades no te puedes fiar del todo. Todos los que estamos en esa canción, y muchos otros, llevábamos hablando de ese tema y otros, como el racismo o el machismo, desde años antes. Para mí, esto no es nuevo, forma parte de mis valores y sí me parece injusto que haya artistas censurados, y no solo raperos. Si por decir, como Valtònyc, que los reyes son unos ladrones hay gente exiliada o en una mala posición y mientras tanto el rey sigue con las suyas, hay que decirlo.

Uno de los temas que tocas en tu último tema es el “no es no”. En general se ha vinculado al rapero con el estereotipo de hombre machista dominante. ¿Hay un cambio en el género? ¿O un cambio social reflejado en el rap?

En España, por suerte, no hemos sido tan machistas en nuestro lenguaje como han podido ser en Estados Unidos. Sí hemos tenido ese rollo de macho alfa, pero no haciendo de menos a la mujer de una forma tan directa. Aún así ha habido un cambio. Hubo una generación reciente que se ha atrevido a ser un poco más irrespetuosos con las mujeres. Pero la nueva ola de feminismo ha hecho pensar a muchos raperos sobre qué no tenían que haber dicho. Juancho Marqués confesó que tiene letras con una connotación machista, de las que ha renegado y que no volverá a interpretar en directo. Toteking, lo mismo. Y ninguno de ellos llega al nivel de los raperos americanos. En España estamos en un mejor camino. Y a esto se une un momento de crecimiento de raperas como Tribade, Lil Rusia o IRA, que reivindican el peso de las mujeres en el rap. Algo que ya en su día, quizá de otra forma más indirecta, comenzaron Mala Rodríguez o Arianna Puello. 

La nueva ola de feminismo ha hecho pensar a muchos raperos sobre qué no tenían que haber dicho

Dicho esto, igual que hay raperos que toman la decisión de no decir cosas machistas, creo que no hay que caer en la censura. Esa es el arma de los totalitarios y conservadores y nosotros no somos nada de eso. La lucha está en demostrar que estás allí y luchar con tus medios, no censurando. 

“Hiphop es anticuado, ahora es música urbana” es otra barra de esta canción. El pasado junio los Grammy modificaron el nombre de una de sus categorías, “Mejor álbum urbano contemporáneo” a “Mejor álbum de R&B progresivo”, debido a las críticas por su concepción racista. ¿Arregla algo o es solo un cambio de nombre? ¿O el problema radica en cómo esta institución ha dividido el premio, o a los premiados, por música pop/blanca y música urbana/negra?

Estamos un grupo trabajando en hacer un acto acerca de la idea de que el término ‘música urbana’ puede no ser el término correcto para definir la música negra, que al final es de lo que estamos hablando. Toda la música negra, cada estilo, ya tenía su denominación. Esto fue un blanqueamiento que se hizo para poder llegar a más público. Con el paso del tiempo, además, se ha utilizado de una forma negativa para ocultar cada uno de los géneros y quitar posibilidades a artistas que hacen música pop, pero que, por ser negros, les van a meter en música urbana. También pasa con el reguetón. En los Grammys latinos se premió a artistas de reguetón en la categoría de música urbana. Se les mezcló con artistas con los que no tenían nada que ver. Ese mejunje, que es de lo que viene el término música urbana, ha hecho que géneros clásicos y nuevos ya no lo sean y que todos sean lo mismo.

Aquí, en España, se ha utilizado este término para que un artista como Don Patricio haga un disco con una canción de rap, otra de reguetón y otra de dembow y, a la hora de etiquetarlo, nadie diga que es rapero o es reguetonero. Es música urbana. Cuando a lo mejor lo que hace es pop, pop actual. 

En abril, el grupo PRISA reformula la emisora Ke buena como Los40 Urban. A pesar de que, como dicen en su web, “este nuevo concepto fue usado para marginar y designar de forma despectiva a la comunidad de artistas afroamericanos/as”.

Primero hay que convencer de esto a los artistas y que ellos convenzan a la compañía discográfica. “Yo hago una canción de dembow y es dembow. Y si hago una canción de rap con reguetón es eso”. Si eres el clásico artista nuevo de música negra del siglo XXI, o sea de R&B o soul digital, y no quieres etiquetarte y que los más ortodoxos te critiquen, como ha podido ocurrir en el rap, no uses el término música urbana, no uses una etiqueta que discrimina. 

Hace poco en una entrevista Yung Beef dijo algo que me encantó. Hizo una declaración sobre la apropiación cultural, por la que tanto se ha señalado a Rosalía, y dijo que él era blanco y hacía música de negros. Y es así, si haces rap, R&B o soul, haces música negra. Eso es lo que hay que respetar, eso ya tiene su nombre. Don Patricio hace música negra caribeña moderna y ya está.

Llama la atención en el comunicado de Los40urban que la palabra rap no aparece. Nombran el soul, el R&B, el reguetón, el dance hall, el mombathón, la bachata, el dembow, el trap y algo que llaman Latin dance y Old School, pero no el rap. Este está integrado en el concepto música hiphop, separándolo claramente del trap. ¿Tan poco se conoce esta cultura después de tantos años en España? ¿O puede que no sea por desconocimiento?

Los 40 principales y el hiphop se han llevado bien muy pocas veces. El único que mejoró con esto un tiempo fue Toni Aguilar, hasta que la cadena decidió que se olvidara. [No mencionar el rap] es una manera de diferenciar que en ese programa, o emisora, no van a poner una canción de Ayax y Prok o SFDK, pero sí una de Bejo, por lo menos las que no suenen tan a boombap. Es una manera de marcar, de decir no vamos a poner cosas “radicales”, solo cosas más descafeinadas, más bailables. 

Entiendo el término trap bajo la perspectiva de producción musical, más que de la idea, ya que esta es temporal y al final se reduce al gangsta rap

Con el trap la culpa la tiene el “paletismo” de aquí. Entiendo el término trap bajo la perspectiva de producción musical, más que de la idea, ya que esta es temporal y al final se reduce al gangsta rap. En EE.UU. esta diferencia no existe, la diferencia está entre el mumble rap y el rap, en la manera de cómo lo rapeas. Es decir, un ritmo de trap lo puede rapear cualquiera. Eminem se mete con muchos mumblers rapers, incluido Drake. Y, sin embargo, él tiene temas con base de trap, pero no hace mumble rap. Aquí lo más similar a un mumbler raper sería Cecilio G o Yung Beef, pero aquí ese término no se usa y se usa trapero. 

La justificación para renovar este medio es la de “atender las demandas de público joven (generación Z y millenial), tanto femenino como masculino, hiperconectados a las redes sociales y con un fuerte arraigo a las últimas tendencias”. Sin embargo, programas sobre hiphop en medios tradicionales se pueden contar con una mano. ¿Se han quedado los medios anticuados?

La radio musical en España es una mierda. Quitando Radio3 y dos cosas más, no hay nada. Es más, el problema que tiene Radio3 es que no tiene competencia. No hay emisoras que pongan buena música de todos los géneros, para eso te tienes que ir a internet. La radio musical en España es un desastre. Cuando Eminem, que es número uno en todo el mundo, sacó sus primeros discos, aquí no vendía y no se sabía nada de él. La única promoción que se hizo fue enviar un par de copias a El Rimadero, cuando yo hacía el programa con Jota Mayúscula. Entonces algunas discográficas, no sé si fue Universal, se preguntaron qué estaba pasando en España, buscaron el programa con más audiencia, pusieron pasta y nos encontramos con Maria Teresa Campos hablando de Eminem. Algo que nosotros llevábamos haciendo un tiempo en Radio3. Eso es una muestra de lo mal que funciona el periodismo musical.

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MÚSICAS URBANITAS (I): Afrika Bambaataa y el Hip-hop como instrumento pacificador.

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Autor >

Álex Blasco Gamero

De Leganés, pero no madrileño. Estudió periodismo y cª políticas –eso dicen dos papeles muy caros–. Actualmente es miembro de la redacción de CTXT.

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