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#MAKEINTERNETGREAT

Internet no será lo mismo después de Trump

Su presidencia ha cambiado la forma en que los estadounidenses se comunican en la Red al aumentar su división y desconfianza, determinar sus normas y reglas, y mostrar una perspectiva en la que, en Internet, cada día que pase será más surrealista

Kaitlyn Tiffany (The Atlantic) 23/11/2020

Pedripol

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Estar en la Red ha cambiado a Donald Trump. Fue el candidato de Internet en 2016 –aparece en la definición de meme god (el dios de los memes) del Urban Dictionary– y su campaña aprovechó el poder de la publicidad de Facebook para vencer a Hillary Clinton. Desde entonces, su obsesión con los pequeños agravios y las teorías conspirativas que tan bien funcionan en Twitter, una plataforma utilizada por solo el 22 % de la población estadounidense, ha seguido aumentando. En varias ocasiones, el presidente ha empleado las publicaciones de Reddit para ayudarle a hacer observaciones o proferir amenazas.

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Obviamente, Trump también ha cambiado Internet de diversas formas. Durante su primer mandato, los estadounidenses han visto cómo su gobierno disfrutaba de destruir la neutralidad de la Red: el principio fundamental de una internet libre y abierta. Hemos tenido que preguntarnos si las plataformas de redes sociales debían penalizar al presidente por amenazar y glorificar la violencia, y si el presidente podría a su vez prohibir las empresas de internet que no son de su agrado. Hemos visto a algunas personas convertirse en consumidoras compulsivas de malas noticias y emocionalmente bloqueadas, mientras que otras se han unido a la #Resistance para participar en el postureo ético viral y crear una microeconomía de marketing político.

Sin embargo, el impacto de Trump en internet es más grande que sus memes más extraños o sus peleas más prolongadas en Twitter. Su presidencia ha cambiado la forma en que los estadounidenses se comunican en la Red al aumentar su tono de división y desconfianza, determinar sus normas y reglas, y mostrar una perspectiva en la que, en Internet, cada día que pase será más surrealista que el anterior. Recordaremos estos años como una época de gran agitación en prácticamente todo lo relacionado con estar en la Red: Internet es un lugar esencialmente diferente de lo que era en 2016, y al utilizarlo como lo hace mucha gente ahora, la influencia del presidente es innegable. Cuatro años después, los estadounidenses apenas se hacen una idea de cómo Trump ha alterado su vida diaria y cabe esperar que cuatro de los cambios más importantes perduren. 

Trump ha convertido los memes en algo aburrido   

Durante las primarias presidenciales de 2016, Vic Berger, el artista de Vine, hacía inquietantes vídeos de seis segundos que mostraban a los candidatos republicanos como figuras absurdas. Se centraba en los momentos en que parecían más auténticos: Jeb Bush era un espectro de alguien que se esfuerza, que conoce las palabras pero no las expresiones faciales humanas; Trump repetía frases y gestos extraños, como señalar a la gente con los pulgares. Saltaron muchas alarmas. Millones de personas vieron los clips, llenaron los comentarios de expresiones de sorpresa y The New Yorker calificó a Berger de “satírico político para las elecciones en Internet”.

Trump aguó la fiesta. “A medida que Trump aumentaba su presencia, [internet] se fue enturbiando  y creo que él tuvo mucho que ver con ello”, me contó Berger. En 2016 fue acosado durante meses por el teórico de la conspiración de derechas Mike Cernovich, y en 2018, un miembro de la milicia de Proud Boys llegó en coche hasta la casa de Berger para intimidarle por un vídeo que había hecho. Cuando hablamos este verano, Berger acababa de hablar por teléfono con el Comité para la Protección de los Periodistas para aprender a borrar su dirección de Internet, porque los Proud Boys habían estado publicando mensajes sobre él otra vez.

Trump trajo consigo un nuevo control del cumplimiento de las normas de estas plataformas, sobre todo porque su propio comportamiento suscitó preguntas acerca del odio en la Red

Trump ha fomentado implícitamente este tipo de comportamiento y, en ocasiones, ha participado alegremente en lo peor de la cultura de los memes. Su victoria de 2016 se vio favorecida por los memes, y ahora se espera que otros políticos sigan su ejemplo: los memes son solo otra forma de publicidad política a la venta. Este año, cuando Michael Bloomberg se presentó como candidato demócrata, su campaña gastó mucho dinero en colocar anuncios en cuentas de memes populares y mencionó específicamente la necesidad de “llegar a las personas donde están y competir con la poderosa operación digital del presidente Trump”. Recientemente, a Berger le ofrecieron hacer vídeos para la campaña de Biden. (Se negó). En julio, se enfadó con el Proyecto Lincoln, un comité de acción política fundado por republicanos antiTrump, que parece estar inspirado en el humor machista del expresidente basado en el mínimo común denominador y que se ha ganado la reputación de robar vídeos, memes y bromas, incluido uno de Berger. (Éste denunció al grupo por vulneración de derechos de autor).

Los políticos de ambos partidos vieron lo mucho que hicieron los memes por Trump en 2016 y ahora están tratando de comprarlos. Entretanto, la gente que hace las bromas más interesantes de internet se venden o son estafadas.

Trump ha obligado a las plataformas sociales a reaccionar     

Las principales empresas de redes sociales –Facebook, Twitter, YouTube– solían asumir poca responsabilidad por la forma en que facilitaban la radicalización y el acoso. En 2014 y 2015, la campaña de ciberacoso “Gamergate” arrasó en la mayoría de ellos, en gran parte sin control. Sin embargo, la presidencia de Trump trajo consigo un nuevo control del cumplimiento de las normas de estas plataformas, sobre todo porque su propio comportamiento suscitó preguntas acerca del odio en la Red en términos más amplios. 

En las plataformas de las redes sociales se han ido sucediendo grandes cambios. Facebook desterró a las milicias de derechas y a los conspiradores de QAnon, y ha intentado eliminar el nacionalismo blanco. YouTube limitó la capacidad de los extremistas para ganar dinero a través de la publicidad. Twitter introdujo nuevos filtros para disminuir el impacto del acoso. Y este verano, varias páginas web comenzaron a moderar al propio Trump. Aunque las mejoras en la moderación y los ejes filosóficos no nombren a Trump, todos derivan de su influencia.

Incluso para páginas como Reddit, cuyo CEO dijo en 2018 que los insultos raciales no eran contrarios a sus normas, la presión pública y la frustración de los moderadores finalmente dieron paso a la reforma de políticas. “Reddit ha cambiado mucho; en realidad ha sido extraño”, me dijo una moderadora de Reddit de 31 años que se hace llamar TheYellowRose. (Pidió ser identificada solo por su nombre de usuaria preocupada por el acoso). No es ningún secreto que el sitio web era un pozo negro –cuando la moderadora se unió en 2012 a algunos foros, llamados “subreddits”, todavía había insultos raciales en nombre de estos–. Modera un subreddit para mujeres negras llamado r/blackladies, que fue objeto de un acoso constante coordinado por parte de miembros de r/The_Donald: un enorme subreddit dedicado al presidente y conocido por el acoso, el doxing, el racismo y todo un popurrí de trastornos.

Este año, Reddit actualizó su política de contenidos para describir y prohibir específicamente los discursos de odio por primera vez e identificar comportamientos –como el troleo organizado de r/The_Donald– que hacen que el sitio sea menos operativo para grupos marginados. Cuando la norma entró en vigor, r/The_Donald fue inmediatamente prohibido, un paso al que TheYellowRose se refirió como “la matanza del nido de ratas". Desde 2016, “Reddit ha mejorado muchísimo a la hora de sofocar el ímpetu [de los subreddits extremistas]”, me dijo Kat Lo, investigadora de UC Irvine que estudia a Reddit. “Eso tiene un papel importante en la reducción de la energía de los memes frenéticos. Las cosas están dispersas. No existen esos grandes núcleos públicos como los que tenían con The_Donald”.

Para TheYellowRose, parece obvio que el reconocimiento de Reddit con la forma en que funciona habría tardado más si Trump no hubiera sido elegido. “Trump aceleró un poco el progreso que estaba haciendo Reddit”, me dijo. ”Es una pena que tuviera que ser así”. (“Los últimos años han coincidido con cambios en la política y el discurso civil”, dijo un portavoz de Reddit en un comunicado. “Estos cambios sociales han afectado la urgencia con la que desarrollamos nuestras políticas, pero no fueron un motor principal”). Trump causó muchos problemas en Reddit pero, al lidiar con ellos, el sitio web también se ocupó de algunos problemas que le habían precedido.

Trump ha hecho que todo el mundo desconfíe de... todo

Hace cuatro años, los estadounidenses aún no habían escuchado la frase hechos alternativos . Todavía tenían que elegir un presidente que hablara constantemente de “fake news” y los medios de comunicación irrelevantes que las publicaban. Todavía tenían que toparse con un influencer que dijera “Investiguen por su cuenta” mientras hablaba de una pandemia como de un engaño. Y ciertamente todavía tenían que ver a un presidente negarse a repudiar a una violenta comunidad conspiranoica que insiste en que el Partido Demócrata está involucrado en el tráfico de niños y en rituales satánicos. 

En la era de Trump, las teorías virales de conspiración como QAnon se han generalizado poniendo en peligro vidas durante el proceso. En la Red, la realidad se ha convertido en algo resbaladizo. Como tantas personas hoy en día, me acerco a Internet con suspicacia. Todo lo que me parezca divertido probablemente resultará pernicioso. Recientemente, me llamó la atención el hilo de una cuenta de memes de Instagram que por error publicó la muerte falsa del cantante de indie-pop Clairo; se disculparon, dieron una entrevista completa teñida de arrepentimiento por difundir información errónea y luego divulgaron a propósito la muerte falsa de Lana Del Rey. Simplemente parece que nada puede tomarse en sentido literal.

Trump es el “rostro publicitario” de la mala información, dice Renee Hobbs, profesora de comunicación en la Universidad de Rhode Island. “No valora a los expertos, no valora la evidencia, se deja llevar por su instinto y demuestra el atractivo de eso”. Socava la prensa, alimenta teorías conspirativas y mentiras sobre información básica. Sin embargo, de alguna manera, la resistencia de Trump a la verdad ha fracasado. En general, las “fake news” han sido “beneficiosas para la conversación”, dijo Hobbs. La expresión de moda ha hecho que aumente el número de personas que vean la necesidad de una alfabetización mediática, a pesar de que muchas de ellas la empleen injustificadamente.

Actualmente, mucha gente está al límite de la desinformación. Aunque quede mucho para que la era de QAnon acabe, al menos han tenido lugar algunas situaciones espontáneas en las que los estadounidenses intervienen en sus comunidades y redes profesionales para frenar su propagación. Más de 70 organizaciones que se ocupan de la trata de personas firmaron una declaración conjunta a principios de este mes en la que exponen las formas en que las teorías conspirativas de QAnon “dañan activamente” su trabajo. Alarmado por la propagación de las teorías de QAnon en su comunidad dedicada al yoga y al bienestar, un grupo liderado por la instructora de yoga Seane Corn se defendió en Instagram. Quería que la gente supiera cuál era su posición “para que no hubiera ninguna equivocación”, me dijo, y ofrecerles a sus seguidores “unas palabras para que si querían diferir, difirieran”. A pesar de que los comentarios en su página se inundaron del acoso de los partidarios de QAnon, dijo que no se arrepintía de la publicación. “Creo que he acumulado cierta confianza dentro de mi comunidad, [y] tengo una responsabilidad”, dijo.

Trump ha promovido la destrucción de Internet tal y como lo conocemos

“Con nuestras bases por todo el país, probablemente sea uno de los tres temas principales”, dijo Donald Trump hijo durante un debate de la Conferencia de Acción Política Conservadora que tuvo lugar en febrero. Se refería a la creencia de que las redes sociales muestran una tendencia contraria a los conservadores: una opinión que defiende  aproximadamente el 90 % de los republicanos. (Hay más evidencias de lo contrario).

El senador Josh Hawley, el republicano de Missouri de 38 años, también participó en el debate e intervino con entusiasmo. “Para la izquierda esa asociación lo es todo. Este gran gobierno, la asociación de las grandes tecnológicas, dirigidas por los liberales”. Durante varios minutos, Trump y Hawley intercambiaron historias sobre la supresión de la derecha en Twitter, Instagram y Facebook, y Hawley pronunció la gran frase final: “Deberíamos poder demandarlos”, dijo mientras el público vitoreaba.

La solución legislativa de Hawley para la tendencia anticonservadora implica paralizar la ley fundacional de Internet, un fragmento de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996 llamado sección 230. Básicamente, la ley dice que los sitios web no se consideran los “portavoces” del contenido que se publica en ellos: de este modo, si yo te calumnio en Twitter, tú puedes demandarme, pero no puedes demandar a Twitter. La intención era fomentar la moderación al garantizar que un sitio web que edita discursos de odio y otros abusos no se espere que legalmente ejerza un control editorial sobre cada publicación. Hawley ha propuesto al menos tres proyectos de ley que reducirían la sección 230 casi hasta el punto de revocación, incluido uno en el que la Comisión Federal de Comercio estaría a cargo de determinar si una plataforma es lo suficientemente “neutral” políticamente para recibir la protección de la sección 230. (El despacho de Hawley no pudo concertarnos una entrevista y no respondió a una solicitud de declaración).

Trump ha elegido la forma en que le gustaría que se verificara el poder de las grandes tecnológicas en función de su interés personal

Hace cuatro años, las palabras “sección 230” no habrían tenido sentido para casi ningún estadounidense, pero Trump y sus aliados la han convertido en una causa predilecta. “¡REVOCAR la 230!” tuiteó Trump en mayo, poco después de firmar una orden ejecutiva sobre la prevención de la censura en la Red. “¡¡¡DEROGACIÓN DE LA SECCIÓN 230!!!” tuiteó en octubre. Trump ha elegido la forma en que le gustaría que se verificara el poder de las grandes tecnológicas en función de su interés personal, y no parece entender que la derogación que está pidiendo en realidad paralizaría el discurso, incluido el suyo. Si Twitter fuera legalmente responsable de todo lo que dijo, probablemente no podría mantener una cuenta. Otras redes sociales, en particular las plataformas de blogs y foros como Reddit, podrían tener dificultades para operar.  

Existen razones válidas para considerar la reforma de la sección 230 –Joe Biden también ha pedido su derogación, aunque por diferentes razones, y otros legisladores han hecho una serie de sugerencias–, sin embargo, vaciándola no se lograría que las plataformas fueran “neutrales”, e independientemente de dicho objetivo, en sí misma no tiene sentido. “La idea general de la neutralidad política como un objetivo alcanzable es ilógica. No es posible”, dice Eric Goldman, profesor de derecho en la Universidad de Santa Clara que a menudo escribe sobre la sección 230 . “El proyecto de ley no requería que el contenido republicano y demócrata fuera tratado por igual, lo que en sí mismo sería estúpido. Requiere que todos los partidos políticos sean tratados por igual. Por lo tanto, el Partido Nazi de Estados Unidos recibiría el mismo trato que el Partido Republicano”.

Aún así, Hawley se ha convertido en una estrella del techlash (reacción en contra de las grandes tecnológicas) republicano. Solo este mes, el despacho de Hawley ha emitido seis comunicados de prensa sobre las tendencias anticonservadoras en las redes sociales. Todo apunta  a que Hawley está dispuesto a continuar con esa labor incluso si Trump es expulsado de su cargo: “Su nombre se menciona con frecuencia como potencial arquitecto principal del trumpismo después de Trump”, escribió mi colega Emma Green el año pasado. No llegará a ninguna parte, como tampoco la pelea por la sección 230. 

Incluso si la presidencia de Trump alcanzara su fin pronto, su influencia en la forma en que experimentamos Internet está lejos de hacerlo

En el período previo a las últimas elecciones, hubo una energía frenética en Reddit y 4chan porque los reyes del meme celebraban su éxito de llevar a un troll como ellos hasta la Casa Blanca. Nadie tendrá que ver los eventos de la próxima semana representados en memes de odio en r/The_Donald. Facebook –cuyo papel en las últimas elecciones fue tema de debate durante los meses posteriores– prohibirá los anuncios políticos indefinidamente después de estas, y esta vez se ha propuesto prestar atención a la desinformación. (En 2016, el CEO Mark Zuckerberg dijo manifiestamente que la idea de que la desinformación en Facebook influyó en las elecciones era “una locura”).

Sin embargo, a pesar de que la vida en la Red ha cambiado para mejor en al menos algunas formas tangibles, todavía hay resquemores, y Trump se ha asegurado de que así sea. Sabemos cómo describir una avalancha de desinformación, pero por lo general personalmente no podemos erradicarla. Podemos reconocer lo absurdo de que el presidente tuitee una y otra vez, en mayúsculas, desde un hospital, pero no podemos hacer nada más que gesticular con un débil “¿¿??” Esperamos ver a los políticos hacer bromas groseras entre ellos, que por lo general ni siquiera son divertidas.

Seguiremos viviendo así tanto si Trump gana como si pierde. Y también viviremos con sus prioridades políticas. Independientemente del resultado de las elecciones, la sección 230 estará en la tabla de cortar. Por extensión, esto significa que corremos el riesgo de perder la libertad de decir algo grosero en Twitter sin que se prohíba para proteger a la página de posibles litigios. Y participar en las secciones de comentarios. Y colaborar libremente con los demás. Es posible que Trump, sin darse cuenta, haya mejorado un poco Internet, y existe la posibilidad de que aún pueda empeorarlo aún más.

Para cualquiera que pase una cantidad significativa de su tiempo en la Red –lo cual, después del azote de la pandemia, nos hemos convertido en muchos más – no se trata de términos abstractos. La idea general de Internet era que sería abierta, libre e igualitaria, pero hemos pasado cuatro años viendo a un hombre ejercer influencia sobre casi todas sus cualidades. Incluso si la presidencia de Trump alcanzara su fin pronto, su influencia en la forma en que experimentamos Internet está lejos de hacerlo. 

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Este texto fue originalmente publicado en ‘The Atlantic’.

Traducción de Paloma Farré.

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Autor >

Kaitlyn Tiffany (The Atlantic)

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