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Burundanga

El procesismo, la lucha por la vida de la derecha cat, evoluciona desde un no confirmado proceso de autodeterminación hacia una reformulación nacional, en la que desaparece el 50% de sus usuarios, ese otro imposible

Guillem Martínez 7/02/2021

<p>Mitin de Salvador Illa, en Girona, el 7 de febrero. </p>

Mitin de Salvador Illa, en Girona, el 7 de febrero. 

PSC

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MERCADOS NEGROS SON TRAIDORES. Un mercado negro necesita para existir de a) una economía centralizada y b) una economía centralizada –el Estado, vamos– que mire para otro lado cuando entran los chicos listos al almacén de abastos. El gran éxito de la Comisión Europea en pandemia –tal vez el único, lo que no empequeñece el logro– es que, esta mañana a primera hora, no hay en la UE mercado negro de vacunas –ese objeto sometido a la economía centralizada en pleno neoliberalismo–. Es decir, no hay mercado negro, salvo el que hay. En Esp es sencillo identificarlo. Consiste en el cargo, ese ser que se cuela en las listas de vacunaciones/accede al mercado negro by the face. Lo que da una pista de lo que es, culturalmente por aquí abajo, el cargo. Es un acceso al botín. Es el Estado como botín, como mínimo y con interrupciones esporádicas desde 1939, cuando, precisamente, concluyó una guerra de exterminio por, precisamente, el botín. Desde entonces, acceder al Estado es, estadísticamente, acceder al botín. Vía mercado negro.

LOS BOTÍN. Las declaraciones de Bárcenas ilustran cómo funciona el mercado negro. Consiste en vender políticas a cambio, como su nombre indica, de dinero. Del recital de cante Bárcenas se desprenden, a su vez, dos hechos inquietantes, si bien, me temo, no novedosos. El primero es que el expolio en democracia empezó muy pronto. A principios de los 80. Cuando, tras el susto inicial, se intelectualizó la Ley Ordóñez/el IRPF, y se le encontraron y se le practicaron boquetes. El segundo hecho importante es que, esa manera de fabricar políticas previo pago al cargo en el mercado negro, ha determinado no sólo la democracia esp, sino la vida cotidiana. Ha determinado, desde la liberación del suelo de Aznar, el acceso a la vivienda en propiedad y, aluego, a la de alquiler. Ha determinado, implícitamente, la Justicia, que debería haber puesto límite a la disciplina del botín, pero que ha sido otra región del botín/el cargo, lo que explica la actual e imposible renovación del CGPJ. Si salieran de él los vocales Jefes-de-Abastos-de-la-Harina, y entraran, incluso, los Jefes-de-Abastos-de-la-Penicilina, todo se tambalearía. El pitote de la Justicia, su ausencia en lo general y su presencia excesiva en lo particular, data al menos de 1984, cuando la Justicia se inhibió de juzgar el caso fundacional de botinismo en la democracia esp. El caso Banca Cat –lean el libraco de Jordi Amat–. Fue por esa época cuando Solchaga animó al capital extranjero a participar en Esp, un país, dijo, en el que resultaba fácil enriquecerse de forma rápida. Con las declaraciones de Bárcenas sabemos que Solchaga no dirigía las suyas al capital extranjero, sino al local. Era un abrir la veda. La disciplina del botín se retomaba, por si no había quedado claro.

El pitote de la Justicia, su ausencia en lo general y su presencia excesiva en lo particular, data al menos de 1984, cuando la Justicia se inhibió de juzgar el caso fundacional de botinismo en la democracia esp

EL OASIS. La corrupción en Cat –si bien descomunal, movía menos monto que la desarrollada en MAD a través de la corrupción radial– es, con los datos de los que disponemos, anterior a la Esp. Un indicio de que fueron simultáneas y estuvieron en contacto, hasta formar un mismo objeto. Tan grande y poco descrito que es, tal vez, un –El– Régimen. Empezó en la Gene de 1981, con la venta de políticas, de concesiones, y el cobro de inspecciones y de comisiones. Sabemos que esos ingresos funcionaban de manera inteligente y estructural. Eran el Estado –la Gene no es una ONG– en modo mercado negro. Una parte de lo cobrado era para el partido –sobresueldos antes que pago de campañas–, otra para la familia del líder –la parte del león/el monarca de Cat– y un cacho para el intermediario entre el empresario y el pack líder-partido. Sabemos que esas recolecciones eran seguras y pactadas, al punto que, en empresas de la famiglia, participaban líderes del pack PP y la Corona. O al revés. Era la normalidad democrática y económica de la que hablaba Solchaga. Tras el paréntesis del Tripartit –encontró el pifostio de las comisiones, y no dijo nada, salvo un calentón de Maragall en el Parlament; encontraron también un pufo king-size en Sanitat, y callaron; por miedo a desanimar a la sociedad, me dijeron; es decir, por la sensación de que estaban okupando un piso, la Gene, que no era suyo–, la Belle Époque del mercado negro cat finalizó con la anterior crisis. La última pesca de comisiones con redes de arrastre fue en aquella época y en el Hospital de Sant Pau. Un caso sangrante, otro caso Bárcenas, pendiente de juicio. Estas dinámicas cat y esp, en todo caso, han sido determinantes. Modularon, en algunos tramos a) los Fondos de Cohesión europeos. Una pasta no vista desde cuando el Potosí, invertida, es un decir, en rotondas. Y fueron b) un filtro. Filtraban quién se quería dedicar a la política en la derecha esp y cat. Y en algunas regiones de la izquierda. El pujolismo y el mercadonegrismo esp fueron, son, en fin, dos clubes muy amplios.

 La última pesca de comisiones con redes de arrastre fue en aquella época y en el Hospital de Sant Pau. Un caso sangrante, otro caso Bárcenas, pendiente de juicio

ESPANYA ENS ROBA. La autonomía Cat es una de las de broma/no forales. En algunos tramos posee menos atribuciones que la murciana. Por el desinterés al respecto de la clase política cat, que estaba, lo dicho, a por otras. Su función oficial era distribuir el Bienestar. Lo que es poco. Una descentralización administrativa en las antípodas de lo federal. Algo que no importaba a nadie. Salvo a los 4 federales, esa unhappy few. El fin del Bienestar cat –el más violento en Esp– supuso, aún así, reparto de beneficios. Vía privatización de Sanitat. Que se quería aún más privada, en la estética USA. Y vía la venta de patrimonio inmobiliario. Tras esos beneficios, el beneficio, la extracción, quedó reducida al mínimo. Al sueldo –la Gene ofrece los sueldos más altos del Estado a sus staffs políticos, que difícilmente podrían trabajar en otro sitio; al menos, sin un segurata a sus espaldas–, y el pago, por alguna razón no romántica, a unos proveedores frente a otros. Laura Borràs, presi de la Gene postulante, es una metáfora de todo ello. Está en la pomada/cargo/sueldo desde 2013, por lo que ha hecho un libro explicando que está desde 2017. Y está pendiente de juicio por posible trapicheo en suministros, que ella, de manera ocurrente, denomina trapis en los mails en los que, presumiblemente, acomete la disciplina. 

CAMPAÑA.  MINUTO Y RESULTADO. Todo lo dicho hasta aquí viene al caso. El caso: extrapolando CIS, junto a los datos de una dama y un caballero muy despiertos, y con estadísticas bajo el sobaco, PSC sería el partido más votado, y ganaría –ojo, esto es importante– en BCN –más de la mitad de la población cat; poca broma– y Tarragona. Mientras que JxC  –y esto es mucho más importante– quedaría segundo, y ganaría en Lleida y Girona. Por Ley Electoral –Cat carece de ley propia, y utiliza esa joya esp que favorece territorio a población, la bandurria al sintetizador, el arremángate al tantra; cuando se presentó, en 1977, y viendo que ningún periodista entendía nada, el ministro del ramo resumió así esa ley: “vamos, que ellos sacan uno, y nosotros dos”–, el procesismo vuelve a ganar, pidiendo tiempo al árbitro. O, lo que es lo mismo, ha conseguido imponer el primer marco de su campaña: estar imputado en un delito común mola. O, incluso todo puede ser peor. Puede ser que ese marco haga años que está creado. Como dibuja Bárcenas para explicar la juerga de titadine de varios años, esas cosas de los marcos se pueden haber solucionado con pagos a medios. Lo que explicaría que The Pionyang Times en ocasiones sea menos ocurrente que el conglomerado mediático procesista. La corrupción pasa a ser, en todo caso, una anécdota para el electorado JxC. Tal vez una medalla. Algo que va con el cargo. El resto de partidos procesistas parece contemplar ese hecho con normalidad, y ordena sus discursos en esa dirección. CUP favorece la pinza procesista a Comuns, con adagios como que el procés es la única opción de ruptura frente al R’78. Lo que, si entendemos el R’78 como una estética de la extracción, tiene guasa. Comuns parece zafarse bien de ese lado de la pinza, como de los ataques – aún poco apasionados, con piloto automático–, clasistas y racistas de JxC. ERC parece intensificar sus choques con PSC, para que parezca que esto es una final a dos, al menos por unos días. Las tres derechas constitucionalistas pugnan entre ellas contra la humillación, en otra Liga. Y JxC, una vez percibido que esto es un combate contra PSC, va a emplear todas su energías contra el PSC y por su marco 2, el procés simbólico y en los medios, reloaded. El PSC opta por la discreción / guarda silencio al pasar por la Borràs. Los partidos, en general, sólo reconocen una ultraderecha en Cat. Vox. Lo que dibuja un peligro real: con más del 20% de electorado, no es ultraderecha.

CONTINUARÁ. El procesismo es una burbuja, una comunidad de sentido. Capaz de transformar sentidos. Hace 48 horas, el ministro de Exteriores ruso dictó la decimonona sentencia de muerte al procés, al utilizarlo para blanquear la represión a Navalny. Esa expulsión de los campos de caza de la UE ha sido modulada, por los líderes de JxC, como un éxito frente a la UE, que ahora conoce el sufrimiento cat. Cuela. Se suceden teorías de la conspiración. Inverosímiles. Exitosas. Es inquietante la próxima casilla. Aparecerá, fatalmente y en su plenitud, en los próximos días, como objeto necesario para intensificar la burbuja y hacerla más grande, ardiente y alejada del PSC. El conflicto lingüístico. No frente al Estado, sino frente a aquella sociedad cat que no abraza la fe verdadera. Contra más del 50% de la sociedad que, con su manera de andar o de mirar una manzana, ataca a una lengua de manera intolerable. Es una forma fantástica y efectiva de destrozar una sociedad y una lengua pero, más aún, de crear victimismo –el efecto buscado en el discurso del odio– en un electorado blanco. Es decir, acomodado. El procesismo, la lucha por la vida de la derecha cat, evoluciona desde un no confirmado proceso de autodeterminación, sumamente aplazado, hacia una reformulación nacional, en la que desaparece el 50% de sus usuarios, ese otro imposible. Es la política como expulsión, en este caso de varios ciclos de emigración e inmigración en Cat, que han protagonizado, por otra parte, el mayor proceso de integración en una lengua minoritaria europea jamás visto, y que son la garantía de futuro de esa lengua. Es la depuración de varias generaciones de seres, que impiden la plenitud, y que no deberían haber venido jamás. La identificación de enemigos nacionales, ese llenapistas de la nueva ultraderecha mundial. El factor que más ha puesto en riesgo al R’78 es, visto lo visto, el R’78. El mercado negro. La futura evolución del PP postBárcenas, un PP huyendo de sí mismo, pero en lucha por sus sobres, puede ser otra juerga. Parecida. La misma.

FE DE ERRORES. En el último artículo hablaba de un héroe anónimo que chuleó a d’Ors, y al que ubiqué, erróneamente, en el Ateneu, BCN. Me han llegado distintos capones que, ay, uy, me demostraban que esa persona no era anónima, sino Pau Font de Rubinat. Además, de, y en, Reus, topos muy dado al genio del lenguaje, como lo son Gabriel Ferrater, o Andreu Buenafuente.

 

 

Autor >

Guillem Martínez

Es autor de 'CT o la cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española' (Debolsillo), de '57 días en Piolín' de la colección Contextos (CTXT/Lengua de Trapo) y de 'Caja de brujas', de la misma colección.

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