1. Número 1 · Enero 2015

  2. Número 2 · Enero 2015

  3. Número 3 · Enero 2015

  4. Número 4 · Febrero 2015

  5. Número 5 · Febrero 2015

  6. Número 6 · Febrero 2015

  7. Número 7 · Febrero 2015

  8. Número 8 · Marzo 2015

  9. Número 9 · Marzo 2015

  10. Número 10 · Marzo 2015

  11. Número 11 · Marzo 2015

  12. Número 12 · Abril 2015

  13. Número 13 · Abril 2015

  14. Número 14 · Abril 2015

  15. Número 15 · Abril 2015

  16. Número 16 · Mayo 2015

  17. Número 17 · Mayo 2015

  18. Número 18 · Mayo 2015

  19. Número 19 · Mayo 2015

  20. Número 20 · Junio 2015

  21. Número 21 · Junio 2015

  22. Número 22 · Junio 2015

  23. Número 23 · Junio 2015

  24. Número 24 · Julio 2015

  25. Número 25 · Julio 2015

  26. Número 26 · Julio 2015

  27. Número 27 · Julio 2015

  28. Número 28 · Septiembre 2015

  29. Número 29 · Septiembre 2015

  30. Número 30 · Septiembre 2015

  31. Número 31 · Septiembre 2015

  32. Número 32 · Septiembre 2015

  33. Número 33 · Octubre 2015

  34. Número 34 · Octubre 2015

  35. Número 35 · Octubre 2015

  36. Número 36 · Octubre 2015

  37. Número 37 · Noviembre 2015

  38. Número 38 · Noviembre 2015

  39. Número 39 · Noviembre 2015

  40. Número 40 · Noviembre 2015

  41. Número 41 · Diciembre 2015

  42. Número 42 · Diciembre 2015

  43. Número 43 · Diciembre 2015

  44. Número 44 · Diciembre 2015

  45. Número 45 · Diciembre 2015

  46. Número 46 · Enero 2016

  47. Número 47 · Enero 2016

  48. Número 48 · Enero 2016

  49. Número 49 · Enero 2016

  50. Número 50 · Febrero 2016

  51. Número 51 · Febrero 2016

  52. Número 52 · Febrero 2016

  53. Número 53 · Febrero 2016

  54. Número 54 · Marzo 2016

  55. Número 55 · Marzo 2016

  56. Número 56 · Marzo 2016

  57. Número 57 · Marzo 2016

  58. Número 58 · Marzo 2016

  59. Número 59 · Abril 2016

  60. Número 60 · Abril 2016

  61. Número 61 · Abril 2016

  62. Número 62 · Abril 2016

  63. Número 63 · Mayo 2016

  64. Número 64 · Mayo 2016

  65. Número 65 · Mayo 2016

  66. Número 66 · Mayo 2016

  67. Número 67 · Junio 2016

  68. Número 68 · Junio 2016

  69. Número 69 · Junio 2016

  70. Número 70 · Junio 2016

  71. Número 71 · Junio 2016

  72. Número 72 · Julio 2016

  73. Número 73 · Julio 2016

  74. Número 74 · Julio 2016

  75. Número 75 · Julio 2016

  76. Número 76 · Agosto 2016

  77. Número 77 · Agosto 2016

  78. Número 78 · Agosto 2016

  79. Número 79 · Agosto 2016

  80. Número 80 · Agosto 2016

  81. Número 81 · Septiembre 2016

  82. Número 82 · Septiembre 2016

  83. Número 83 · Septiembre 2016

  84. Número 84 · Septiembre 2016

  85. Número 85 · Octubre 2016

  86. Número 86 · Octubre 2016

  87. Número 87 · Octubre 2016

  88. Número 88 · Octubre 2016

  89. Número 89 · Noviembre 2016

  90. Número 90 · Noviembre 2016

  91. Número 91 · Noviembre 2016

  92. Número 92 · Noviembre 2016

  93. Número 93 · Noviembre 2016

  94. Número 94 · Diciembre 2016

  95. Número 95 · Diciembre 2016

  96. Número 96 · Diciembre 2016

  97. Número 97 · Diciembre 2016

  98. Número 98 · Enero 2017

  99. Número 99 · Enero 2017

  100. Número 100 · Enero 2017

  101. Número 101 · Enero 2017

  102. Número 102 · Febrero 2017

  103. Número 103 · Febrero 2017

  104. Número 104 · Febrero 2017

  105. Número 105 · Febrero 2017

  106. Número 106 · Marzo 2017

  107. Número 107 · Marzo 2017

  108. Número 108 · Marzo 2017

  109. Número 109 · Marzo 2017

  110. Número 110 · Marzo 2017

  111. Número 111 · Abril 2017

  112. Número 112 · Abril 2017

  113. Número 113 · Abril 2017

  114. Número 114 · Abril 2017

  115. Número 115 · Mayo 2017

  116. Número 116 · Mayo 2017

  117. Número 117 · Mayo 2017

  118. Número 118 · Mayo 2017

  119. Número 119 · Mayo 2017

  120. Número 120 · Junio 2017

  121. Número 121 · Junio 2017

  122. Número 122 · Junio 2017

  123. Número 123 · Junio 2017

  124. Número 124 · Julio 2017

  125. Número 125 · Julio 2017

  126. Número 126 · Julio 2017

  127. Número 127 · Julio 2017

  128. Número 128 · Agosto 2017

  129. Número 129 · Agosto 2017

  130. Número 130 · Agosto 2017

  131. Número 131 · Agosto 2017

  132. Número 132 · Agosto 2017

  133. Número 133 · Septiembre 2017

  134. Número 134 · Septiembre 2017

  135. Número 135 · Septiembre 2017

  136. Número 136 · Septiembre 2017

  137. Número 137 · Octubre 2017

  138. Número 138 · Octubre 2017

  139. Número 139 · Octubre 2017

  140. Número 140 · Octubre 2017

  141. Número 141 · Noviembre 2017

  142. Número 142 · Noviembre 2017

  143. Número 143 · Noviembre 2017

  144. Número 144 · Noviembre 2017

  145. Número 145 · Noviembre 2017

  146. Número 146 · Diciembre 2017

  147. Número 147 · Diciembre 2017

  148. Número 148 · Diciembre 2017

  149. Número 149 · Diciembre 2017

  150. Número 150 · Enero 2018

  151. Número 151 · Enero 2018

  152. Número 152 · Enero 2018

  153. Número 153 · Enero 2018

  154. Número 154 · Enero 2018

  155. Número 155 · Febrero 2018

  156. Número 156 · Febrero 2018

  157. Número 157 · Febrero 2018

  158. Número 158 · Febrero 2018

  159. Número 159 · Marzo 2018

  160. Número 160 · Marzo 2018

  161. Número 161 · Marzo 2018

  162. Número 162 · Marzo 2018

  163. Número 163 · Abril 2018

  164. Número 164 · Abril 2018

  165. Número 165 · Abril 2018

  166. Número 166 · Abril 2018

  167. Número 167 · Mayo 2018

  168. Número 168 · Mayo 2018

  169. Número 169 · Mayo 2018

  170. Número 170 · Mayo 2018

  171. Número 171 · Mayo 2018

  172. Número 172 · Junio 2018

  173. Número 173 · Junio 2018

  174. Número 174 · Junio 2018

  175. Número 175 · Junio 2018

  176. Número 176 · Julio 2018

  177. Número 177 · Julio 2018

  178. Número 178 · Julio 2018

  179. Número 179 · Julio 2018

  180. Número 180 · Agosto 2018

  181. Número 181 · Agosto 2018

  182. Número 182 · Agosto 2018

  183. Número 183 · Agosto 2018

  184. Número 184 · Agosto 2018

  185. Número 185 · Septiembre 2018

  186. Número 186 · Septiembre 2018

  187. Número 187 · Septiembre 2018

  188. Número 188 · Septiembre 2018

  189. Número 189 · Octubre 2018

  190. Número 190 · Octubre 2018

  191. Número 191 · Octubre 2018

  192. Número 192 · Octubre 2018

  193. Número 193 · Octubre 2018

  194. Número 194 · Noviembre 2018

  195. Número 195 · Noviembre 2018

  196. Número 196 · Noviembre 2018

  197. Número 197 · Noviembre 2018

  198. Número 198 · Diciembre 2018

  199. Número 199 · Diciembre 2018

  200. Número 200 · Diciembre 2018

  201. Número 201 · Diciembre 2018

  202. Número 202 · Enero 2019

  203. Número 203 · Enero 2019

  204. Número 204 · Enero 2019

  205. Número 205 · Enero 2019

  206. Número 206 · Enero 2019

  207. Número 207 · Febrero 2019

  208. Número 208 · Febrero 2019

  209. Número 209 · Febrero 2019

  210. Número 210 · Febrero 2019

  211. Número 211 · Marzo 2019

  212. Número 212 · Marzo 2019

  213. Número 213 · Marzo 2019

  214. Número 214 · Marzo 2019

  215. Número 215 · Abril 2019

  216. Número 216 · Abril 2019

  217. Número 217 · Abril 2019

  218. Número 218 · Abril 2019

  219. Número 219 · Mayo 2019

  220. Número 220 · Mayo 2019

  221. Número 221 · Mayo 2019

  222. Número 222 · Mayo 2019

  223. Número 223 · Mayo 2019

  224. Número 224 · Junio 2019

  225. Número 225 · Junio 2019

  226. Número 226 · Junio 2019

  227. Número 227 · Junio 2019

  228. Número 228 · Julio 2019

  229. Número 229 · Julio 2019

  230. Número 230 · Julio 2019

  231. Número 231 · Julio 2019

  232. Número 232 · Julio 2019

  233. Número 233 · Agosto 2019

  234. Número 234 · Agosto 2019

  235. Número 235 · Agosto 2019

  236. Número 236 · Agosto 2019

  237. Número 237 · Septiembre 2019

  238. Número 238 · Septiembre 2019

  239. Número 239 · Septiembre 2019

  240. Número 240 · Septiembre 2019

  241. Número 241 · Octubre 2019

  242. Número 242 · Octubre 2019

  243. Número 243 · Octubre 2019

  244. Número 244 · Octubre 2019

  245. Número 245 · Octubre 2019

  246. Número 246 · Noviembre 2019

  247. Número 247 · Noviembre 2019

  248. Número 248 · Noviembre 2019

  249. Número 249 · Noviembre 2019

  250. Número 250 · Diciembre 2019

  251. Número 251 · Diciembre 2019

  252. Número 252 · Diciembre 2019

  253. Número 253 · Diciembre 2019

  254. Número 254 · Enero 2020

  255. Número 255 · Enero 2020

  256. Número 256 · Enero 2020

  257. Número 257 · Febrero 2020

  258. Número 258 · Marzo 2020

  259. Número 259 · Abril 2020

  260. Número 260 · Mayo 2020

  261. Número 261 · Junio 2020

  262. Número 262 · Julio 2020

  263. Número 263 · Agosto 2020

  264. Número 264 · Septiembre 2020

  265. Número 265 · Octubre 2020

  266. Número 266 · Noviembre 2020

  267. Número 267 · Diciembre 2020

  268. Número 268 · Enero 2021

  269. Número 269 · Febrero 2021

  270. Número 270 · Marzo 2021

  271. Número 271 · Abril 2021

  272. Número 272 · Mayo 2021

CTXT necesita 15.000 socias/os para seguir creciendo. Suscríbete a CTXT

MIGRACIONES

Crisis humanitaria en el norte de Chile

El Gobierno de Sebastián Piñera militariza la frontera, niega refugio y devuelve en caliente a miles de venezolanos. Muchas de estas personas llegan al país a pie por el altiplano andino

Martina Cociña-Cholaky / Marcos Andrade-Moreno Chile , 11/02/2021

<p>Deportación de 100 personas desde la Base Aérea de los Cóndores (Chile).</p>

Deportación de 100 personas desde la Base Aérea de los Cóndores (Chile).

Fuerza Aérea de Chile

A diferencia de otros medios, en CTXT mantenemos todos nuestros artículos en abierto. Nuestra apuesta es recuperar el espíritu de la prensa independiente: ser un servicio público. Si puedes permitirte pagar 4 euros al mes, apoya a CTXT. ¡Suscríbete!

En el norte de Chile se está viviendo una grave crisis humanitaria a la que el gobierno de Sebastián Piñera ha respondido militarizando la frontera y expulsando migrantes. Desde septiembre del 2020 venían aumentando las llegadas de extranjeros, las que se agudizaron el último fin de semana de enero, cuando ingresaron 1.800 personas por Colchane, localidad ubicada en el altiplano chileno a más de 3.500 m.s.n.m., duplicando en unos cuantos días los habitantes de la comuna (1.600 aprox.). De allí que el alcalde de Colchane de cuenta del incremento de la tensión, en una localidad que no tiene alcantarillado, ni farmacias, ni supermercados, ni luz eléctrica las 24 horas del día. En un contexto de incapacidad local y escaso apoyo gubernamental, crecen los conflictos, donde quienes se desplazan son responsabilizados de aumentar la inseguridad y colapsar los servicios públicos, acentuando la xenofobia.

El incremento de venezolanos ingresando por el norte de Chile responde a una crisis humanitaria de proporciones, que según ACNUR ha afectado a casi cinco millones y medio de personas, quienes se han visto obligadas a desplazarse a otras naciones. Chile se ha erigido en uno de los tantos destinos dentro de la región, luego de Colombia y Perú, que triplican y duplican las llegadas. Según la última estimación, en Chile al año 2019 había más de 400 mil venezolanos, los que representaban el 30% de todos los migrantes, quienes, a su vez, constituyen el 7,8% de la población nacional; una cifra menor, considerando que el promedio de los países de la OCDE se sitúa en 13%.

Los venezolanos no sólo huyen del hambre, de la falta de insumos esenciales, de la inestabilidad y de la precariedad, sino de una nación que hace años se encuentra convulsionada social, económica y políticamente. A pesar de esta vulnerabilidad, quienes se desplazan se ven enfrentados a una serie de adversidades, ya sea por la extensa travesía o por no contar con los documentos y/o recursos requeridos, entre otras. La mayoría de quienes logran pisar suelo chileno vienen exhaustos después de cruzar varios países. Testimonios dan cuenta de que han pagado más de 5.000 USD para viajar desde Venezuela a Pisiga, localidad fronteriza boliviana. A pesar de la alta suma desembolsada, muchos migrantes son dejados a su suerte en pleno altiplano andino, una zona desértica rodeada de minas terrestres.

Muchos ingresan a pie por el altiplano, donde la altura supera los 4.000 de altitud. y existe una gran oscilación térmica de los 30°C durante el día a los -8°C por la noche

El trayecto final es particularmente duro, considerando que muchos ingresan a pie por el altiplano, donde la altura supera los 4.000 de altitud. y existe una gran oscilación térmica, ya que durante el día es posible llegar los 30°C, mientras en la noche la temperatura decae hasta -8°C. Precisamente las bajas temperaturas y la altitud son dos de las causas que se investigan (además de las enfermedades de base y respiratorias), para determinar la muerte de dos personas migrantes que fallecieron el 3 de febrero. Sus fallecimientos expusieron las falencias de un sistema migratorio, heredado de la dictadura de Pinochet, que no ha logrado satisfacer adecuadamente la acogida de migrantes, ya que carece de un debido proceso en el caso de las expulsiones administrativas y establece delitos migratorios específicos: el ingreso clandestino y con documentos falsificados o adulterados.

La respuesta a esta crisis humanitaria por parte del gobierno chileno no solo ha sido deficiente, sino que su propio actuar ha contribuido a agravarla. El presidente Piñera en febrero de 2019 viajó a Cúcuta, ciudad colombiana fronteriza a Venezuela, asegurándoles a los venezolanos que en Chile encontrarían refugio. Es más, en dicha ocasión señaló que “no hay nada más perverso que un régimen que niega la ayuda humanitaria a su propio pueblo y que pone en riesgo la vida de más de 300 mil venezolanos. Eso no tiene perdón de Dios”.

Sin embargo, lo proclamado dista diametralmente de la realidad, debido a que, en vez de facilitar su ingreso, la política que ha implementado la actual Administración ha dificultado el mismo. Así, el 16 de abril de 2018 comenzó a regir la denominada “visa de responsabilidad democrática” y a mediados del 2019 se impuso una visa consular de turismo, las que, en la práctica, han operado como barreras a la entrada regular de venezolanos, generando un aumento en los ingresos clandestinos, ya que ambas medidas buscan impedir que entren como turistas y luego cambien su estatus migratorio ya estando en Chile, como paradójicamente permite la actual legislación migratoria a los demás extranjeros.

Cabe observar las cifras para apreciar cómo el Estado chileno se ha erigido en productor de irregularidad, ya que, de las visas solicitadas por venezolanos, un 82% de las de turismo se han rechazado. El panorama en las visas de responsabilidad democrática es igual de desolador, pues solo un cuarto de las visas solicitadas han sido otorgadas. A lo anterior se debe sumar que luego de la pandemia se pausó el otorgamiento de la visa de responsabilidad democrática, lo que repercutió en el incremento de los ingresos irregulares: solo en el año 2018 se duplicaron y el 2019 superaron los 8 mil, donde los venezolanos representan más de la mitad de las entradas por pasos no habilitados. Además, desde marzo del 2020 se han cerrado las fronteras internacionales por la pandemia, lo que ha agravado la situación migratoria. 

El gobierno de Chile se ha valido de estos instrumentos, establecidos en decretos y resoluciones dictados especialmente para dificultar el ingreso de ciudadanos de Venezuela y Haití, para conducir convenientemente la discusión migratoria, reduciéndola a la simple ecuación: regular/irregular. Utilizando una astuta y eficiente táctica, la Administración plantea que mientras los extranjeros en situación regular siempre serán bienvenidos y podrán gozar de derechos, quienes ingresan irregularmente serán excluidos y no podrán ejercer sus garantías. Como si ante tales medidas implementadas, los migrantes venezolanos tuvieran posibilidad alguna de entrar por pasos habilitados, siendo que precisamente su ingreso clandestino responde a que en su caso se han dificultado los mecanismos institucionales para su ingreso regular.

El denominado “Plan Colchane” implementado por el gobierno, junto con doblar la presencia militar en la zona, ha concretado la expulsión de migrantes. El 10 de febrero, se realizó la expulsión administrativa más masiva, lo que el ministro del Interior calificó como un hito pues en un solo día se deportaron 138 personas, 86 en un avión de la Fuerza Aérea de Chile rumbo a Colombia y Venezuela, y 52 migrantes en buses hacia Perú y Bolivia. Según testimonios de venezolanos, algunas de esas expulsiones fueron notificadas en plena madrugada por la Policía de Investigaciones, cuyos funcionarios acudieron a residencias sanitarias en Iquique, la capital regional, para notificarles la expulsión. Los migrantes se encontraban allí después de ser conminados por los funcionarios a autodenunciarse e iniciar una cuarentena obligatoria. Los migrantes denuncian que los funcionarios policiales habrían llegado aplaudiendo, con burlas, afirmando “ya se van a ir a su país” y haciéndolos firmar un documento que no entendieron.

Relatos de venezolanos que se encuentran en dichas residencias sanitarias señalan: “Nos tienen como unos presos, nos graban, nos alumbran (…) cómo vamos a apelar si no nos dan la oportunidad, si nos encontramos encerrados en un centro sanitario y nos han retenido los documentos”. Como advierte Eduardo Cardoza, secretario del Movimiento de Acción Migrante, “esto ha sido planificado de la peor forma, dictatorialmente, a las 2 de la mañana en un lugar donde nadie puede acceder por la pandemia”. Estrategias gubernamentales como éstas son indignantes e intolerables en un país que se precia de ser democrático, ya que este tipo de conductas desplegadas por parte de funcionarios vulneran el debido proceso que debiese garantizarse en todo procedimiento de expulsión. 

En suma, se vislumbran tres grandes críticas al manejo que el gobierno chileno ha tenido de la crisis migratoria de Colchane. En primer lugar, que la toma de decisiones y la implementación de medidas ha ignorado la evidencia académica y las recomendaciones de organismos internacionales especializados. El gobierno ha abordado la migración asumiendo que, al imponer más trabas, los flujos migratorios disminuirán o se frenarán. Esto demuestra una aguda falta de comprensión, pues los estudios dan cuenta de que, estableciendo mayores barreras, los desplazamientos no se detienen, sino más bien se agudizan, tal como ha acontecido en Chile, primero con los migrantes dominicanos, luego con los haitianos y ahora con los venezolanos.

La iniciativa de licitar 15 aviones para la expulsión de migrantes conducirá al incumplimiento de las obligaciones internacionales asumidas por el Estado de Chile

Lo anterior nos conduce a la segunda crítica: el tratamiento jurídico de la movilidad humana desde el estado de excepción. El gobierno ha insistido, una y otra vez, en adoptar medidas excepcionales al gestionar los flujos migratorios; lo hizo, por ejemplo, con el denominado “Plan humanitario de retorno ordenado”, donde buscó limitar derechos de los migrantes a través de un decreto, y continúa por esta senda, esta vez ampliando las facultades de las Fuerzas Armadas en la zona fronteriza, mediante la modificación del decreto 265 del 2019 del Ministerio de Defensa, el que ya había sido extendido temporalmente. Así, el 4 de febrero se publicó el Decreto Supremo que autoriza la colaboración de las Fuerzas Armadas con autoridades civiles y policiales en dicho territorio, no sólo para el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, sino también para el tráfico ilícito de migrantes, extendiendo materialmente la autorización original.

Como se advierte, la respuesta ante el aumento de ingresos por la frontera norte chilena ha sido gobernar transformando la excepcionalidad en regla, una política que conceptualiza la migración desde un enfoque parcial y restrictivo, concentrada en el control de las poblaciones. Una normativa que reduce la movilidad a una mera facultad de gobierno, a una cuestión de orden y seguridad, como si militarizando la frontera norte, los venezolanos no fueran a seguir ingresando. Como sostienen las especialistas Stang y Beniscello: “Hay una ficción de democracia cuando se militariza la demanda de derechos, o el control de la movilidad de las personas dentro del territorio o a través de sus fronteras”. 

Lo anterior nos lleva a la tercera crítica, que es la falta de una respuesta multilateral coordinada. El gobierno, después de haber liderado los esfuerzos regionales para la promoción del “Pacto Mundial sobre Migración”, se restó del mismo de forma intempestiva, renunciando a enfrentar la movilidad desde una perspectiva multilateral. Resulta incomprensible que uno de los países más ricos de América Latina, con un cuerpo diplomático con tradición de excelencia, no haya promovido y liderado esfuerzos conjuntos entre las naciones vecinas para enfrentar la crisis que la evidencia científica acumulada anticipaba. Esto muestra la tozudez de la actual Administración en abordar desde la estrecha perspectiva del Estado-nación una de las más importantes problemáticas globales del siglo XXI.

De esta manera, en vez de promover una acción regional concertada para abordar esta crisis desde el enfoque de los derechos humanos, se continúa securitizando la migración, criminalizando a quienes buscan una vida más digna, apostando por la exclusión del otro. Como planteó el Servicio Jesuita Migrante en su declaración pública, es hora de dar una respuesta integral y continental. Como han planteado organizaciones de y para migrantes, urge coordinar un “Plan Humanitario Regional” que entregue respuestas pertinentes y territoriales. Es lo mínimo que cabe esperar ante una crisis de tal magnitud; no obstante, el gobierno ha hecho nulos esfuerzos para coordinar una propuesta multilateral, imponiendo el control fronterizo nacional como único camino.

En este sentido, la iniciativa de licitar 15 aviones para la expulsión de migrantes, impulsada por el Departamento de Extranjería y Migración, conducirá al incumplimiento de las obligaciones internacionales asumidas por el Estado de Chile, en tanto anticipa una respuesta jurídica equivocada, ya que los estándares de derechos humanos exigen a los Estados indagar todas las solicitudes de refugio. Cabe destacar que Chile en 2010 dictó una Ley de Refugio, que buscó adecuar la normativa interna para dar cumplimiento a las obligaciones internacionales asumidas por el Estado de Chile al suscribir y ratificar la Convención para el Estatuto de los Refugiados y su Protocolo y la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Esta ley contempla una definición amplia de refugio y contiene, acorde con los instrumentos internacionales de derechos humanos, el principio de no devolución y la prohibición de rechazo en frontera, la no sanción por ingreso ilegal y la no discriminación. 

Por ende, en vez de incentivar la autodenuncia por ingreso clandestino de los migrantes venezolanos, el Gobierno debería promover la protección de quienes solicitan refugio en Chile, según le obligan las normas de derecho interno y de derecho internacional. Al respecto, las cifras son elocuentes: al 31 de diciembre del 2019 sólo 14 venezolanos han sido reconocidos como refugiados, mientras que ese mismo año ingresaron a Chile 16.933 personas declarando solicitud de refugio, de las que el 99% correspondía a venezolanos.

Por último, más allá de las obligaciones jurídicas asumidas por el Estado de Chile, se debería brindar ayuda humanitaria y protección a los migrantes que arriban desde Colchane, pues, parafraseando al presidente Piñera, no hay nada más perverso que negar la ayuda humanitaria y poner en riesgo la vida de tantas personas.

------

Martina Cociña-Cholaky es docente en Universidad de O'Higgins. 

Marcos Andrade-Moreno es profesor en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Austral de Chile.

Autora >

Martina Cociña-Cholaky /

Autor >

Marcos Andrade-Moreno

Suscríbete a CTXT

Orgullosas
de llegar tarde
a las últimas noticias

Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.
¿Quieres suscribirte a CTXT por solo 6 euros al mes? Pulsa aquí

Artículos relacionados >

Deja un comentario


Los comentarios solo están habilitados para las personas suscritas a CTXT. Puedes suscribirte aquí