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Nuria Soto Aliaga / Miembro de Riders por derechos

“Lo que hacen estas empresas es aprovecharse de la precariedad de la gente”

Nuria Alabao 23/03/2021

<p>Nuria Soto</p>

Nuria Soto

Juan Maidana

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Tiene 26 años y forma parte de Riders Por Derechos, que está integrado en la Intersindical Alternativa de Catalunya. Nuria Soto Aliaga también es parte de la cooperativa de reparto Mensaka. Lleva cuatro años de juzgados y luchas contra los abusos laborales de la llamada economía de plataforma que ya agrupa a más de 3.000 empresas en España. Como parte de esa lucha ganó un juicio a Deliveroo por estar trabajando como falsa autónoma y por despido improcedente que el juez consideró una represalia contra su actividad sindical.

Hoy, mientras el Ministerio de Trabajo prepara una nueva ley para regular el reparto a domicilio, los jueces siguen dando la razón a las demandas que se interponen para solicitar que estas empresas reconozcan la relación laboral existente y dejen de obligar a sus trabajadores a funcionar como autónomos. Aun así, las empresas se han revelado contra la ley y han decidido no contratar a los repartidores. La lucha continúa.

¿Por qué os habéis organizado? 

Sentíamos que algo no funcionaba y que nos vendían una serie de cosas que eran falsas. Nos dijeron que ser autónomos implicaba tener “flexibilidad y libertad”. De repente ves que si no curras el fin de semana no te dan horas la siguiente semana, que si no trabajas en alta demanda –cuando hay más pedidos–, no te dan horas, que una semana te quedas con tres horas pese a haber pedido 25… Todo ese descontento lo empiezas a compartir en los centros de zona que existían antes y que eran lugares a los que ibas cuando terminabas la jornada. Eso era fenomenal porque te permitía poder conversar y conocer a los compañeros. Ahí, hablando, vimos que compartíamos el descontento y fuimos maquinando un poco las huelgas que hicimos, que consistían en apagar la aplicación en alta demanda, las manifestaciones, etc. 

¿Entonces penalizaban que no trabajarais cuando ellos necesitaban más repartidores?

Dicen “trabaja cuando quieras, libertad absoluta”, pero las horas que te dan, la cantidad de pedidos, al final es decisión de la empresa, es decisión del algoritmo. Aquí también entra la puntuación, si un cliente te puntúa mal, si no puedes asumir un pedido, son todo factores que te van bajando la puntuación y todo esto afecta a lo que al final puedes trabajar y cobrar.

¿Qué tanto por ciento hay de mujeres, y de migrantes?

Mujeres hay pocas, como en cualquier trabajo que requiera una parte física que siempre es considerado más de hombres. Al final es lo de siempre. Pero migrantes hay muchísimos y muchos sin la documentación. Hay todo tipo de gente, de todas las edades y sobre todo que viene de situaciones muy precarias. Este trabajo no es que crea la oportunidad de trabajar, estas empresas lo que hacen es aprovecharse de la precariedad de la gente y no la sacan de ella. Aquí mucha gente sobrevive a base de autoexplotación. Básicamente esta es la oportunidad que dan. Son empresas que han crecido mucho y que por tanto es muy fácil entrar a trabajar.

¿Qué opináis de la nueva ley que ha anunciado el Ministerio de Trabajo?

Mantenemos una postura crítica porque las expectativas durante su redacción han ido bajando. En un principio, el proceso de ley iba a ser no una modificación de la ley, sino una aclaración que dificultara que las empresas se la siguiesen saltando, porque la ley ya está más que clara. Hay 42 sentencias que nos dan la razón, las empresas solo han ganado dos. La legislación tiene sentido si se utiliza para que el resto de colectivos de otras plataformas no tuvieran que pasarse años luchando como nosotros. 

Nuria Soto, durante un reparto. 

Pero uno de los problemas es que lo que va a salir se va a centrar únicamente en riders, no en todas las empresas parecidas. Para que esto sea posible es necesario un registro de plataformas que exigiera hacer pública la parte del algoritmo que controla y organiza el trabajo de los repartidores. Es decir, la parte del algoritmo que define el tipo de relación laboral que hay. Esto es lo que pedíamos: un registro que haría la función de fiscalizar, que serviría para toda la economía de plataforma. En esto, la CEOE dijo que no, el Ministerio de Economía de Calviño dijo que no y el Ministerio de Trabajo fue rebajando las expectativas, una página menos, otra página… hasta que lo que va a salir es algo ridículo.

No entendemos cómo puede existir un observatorio de plataformas donde esté la propia empresa autovigilándose a sí misma

En Italia no ha hecho falta una ley, sino que la justicia se ha cuadrado y ha dicho “60.000 riders contratados y vais a pagar 700 millones de euros de multa por el fraude cometido” y ha llevado por lo penal a los jefes de las diferentes plataformas. En esta ley del Ministerio no se habla de ninguna penalización. No se habla de qué va a pasar con toda la gente que estas plataformas van a despedir, porque cuando les obliguen a tener asalariados habrá mucha gente que se va a quedar en la calle. Esto es lo primero que van a hacer las empresas. No se ha hablado de la regularización de todas las personas sin papeles que también se van a quedar sin trabajo, que son las que primero van a quedar desprotegidas. No se ha hablado de ningún ente fiscalizador en este borrador y sí de una mesa tripartita formada por el Ministerio de Trabajo y los sindicatos, pero donde estarán las empresas. No entendemos cómo puede existir un observatorio de plataformas donde esté la propia empresa autovigilándose a sí misma. También veremos las triquiñuelas que harán las empresas, por ejemplo, con el tema de la subcontratación. Así que nos esperan unos meses duros y tocará trabajar también para que toda la gente despedida denuncie, para que la gente se afilie a un sindicato, que es lo que nos va a permitir estar más protegidos y que la empresa no los despida.

¿Por qué hace falta una perspectiva feminista en el sindicalismo o qué aporta el feminismo a vuestro trabajo como sindicalistas?

Hace falta. Dicen que los sesgos discriminatorios no se reproducen en la economía de plataforma pero se dan más que nunca, solo que se maquillan. La mujer que va con el niño en brazos repartiendo: “Ostras, qué suerte, conciliación familiar”. No oye, esto no es conciliación. Igual que el chico que ha salido últimamente estudiando bajo una farola con la mochila de Glovo: “Uy, qué chico más aplicado”. No, más bien es una desgracia. Entonces, desde la perspectiva feminista pasa lo mismo. El capitalismo de plataforma no es un capitalismo nuevo; es el capitalismo de siempre, pero usan el lenguaje para encubrir ciertas realidades. Yo creo que la perspectiva feminista tiene que estar en cualquier tipo de sindicalismo, pero sobre todo en la economía de plataforma porque hay una lucha por seguir manteniendo el significado de qué es machismo qué es homofobia y qué son las distintas discriminaciones.

Dicen que ser repartidor es “ser tu propio jefe” o cuando a mí me decían que no hacía jornadas laborales sino que “salía a hacer misiones”. Y parece mentira, pero luego sale gente diciendo: “Yo sí soy autónomo, yo soy mi propio jefe”. 

¿Hablas de las asociaciones de riders que han aparecido últimamente que dicen que están contra la ley y que quieren seguir siendo autónomos? 

Bueno, estas asociaciones amarillas o proempresa que defienden este modelo estimulan que los trabajadores se afilien y les dan ventajas como mayor número de pedidos, mejores horarios, etcétera. También usan el método del terror: “Si no defiendes eso pues vas a perder el trabajo” y lo que hacen es ir a destruirnos. Yo he sufrido ataques de esta gente con un machismo que no te puedes ni imaginar. Hay una chica que reclama algo y le dicen: “cállate, que tú debes tener la menopausia”. Pero esto también es una muestra de a qué nos estamos enfrentando. Es decir, es propio de la extrema derecha que dice representar a la clase trabajadora pero no se reconoce a ella misma como clase trabajadora y aquí, otra vez, el sindicalismo desde una perspectiva feminista es fundamental en todos los sentidos. 

Si nuestro modelo económico se basa en este tipo de fraudes no podremos mantener ciertos derechos de los que ahora disfrutamos

En cualquier caso, da igual lo que digan, no es cuestión de opiniones, hay una realidad legislativa y nuestra situación no se ajusta a esta realidad legislativa. Es decir, somos falsos autónomos y no es cuestión de una decisión personal. No es un problema sectorial, aquí no solo hablamos de las condiciones laborales y la precariedad, sino de un fraude increíble que se estaba haciendo a la Seguridad Social. Si nuestro modelo económico se basa en este tipo de fraudes no podremos mantener ciertos derechos de los que ahora disfrutamos. Creo que es muy importante reivindicar que las empresas tengan que pagar lo que les toca y dejar de cargar responsabilidades en las espaldas de los trabajadores. Y que dejen de justificarlo bajo el concepto de innovación, porque la manera que tienen de explotar es la más vieja del mundo.

¿Cómo funciona vuestra cooperativa de riders?

Decidimos montar esta alternativa porque nos gustaba el trabajo pero no sus condiciones, y porque pensábamos que una cooperativa te permite una organización mucho más horizontal. La idea era transmitir que derechos laborales e innovación es posible. Estamos todos contratados y empezamos a funcionar con una aplicación propia de código abierto que desarrollaron compañeras de Francia que llevaron la misma lucha que nosotros. Queremos ser la antítesis de estas plataformas y también trabajar desde una perspectiva feminista para que más chicas se interesen por este trabajo. También desde la perspectiva migrante, poder ser gente de todas las partes, como acto simbólico.

En la cooperativa, las mujeres cobramos un 5% más como reconocimiento de las diferencias en el trabajo que hacemos y como un acto simbólico ante la brecha salarial y como incentivo para poder atraer más chicas a la cooperativa. A lo que me enfrento yo cada día no es lo mismo que a lo que se enfrenta un compañero, sobre todo en una actividad que requiere una parte física, y por los comentarios que tengo que escuchar: “Venga, cariño que la sopa se enfría”. O el que te traten como gilipollas como si no pudieses llevar una cargobike con cinco cajas. Es para reconocer esas diferencias.

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Nuria Alabao

Es periodista y doctora en Antropología. Es miembro de la Fundación de los Comunes.

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